¡Buenos días/noches! Continuamos por fin con el fanfic :D Como sabran, en el capítulo anterior, Yellow y Blue explicaron toda su situación desde el principio, y las Gemas de Cristal acordaron que las nuevas Perlas se quedaran con ellas hasta comenzar a planear la rebelión.

Pero primero hay que mover la nave. ¿Y adivinen quién es la indicada para eso? xD

¡Disfruten!


Capítulo 3

—Entonces—, dijo Amatista con una sonrisa traviesa cuando llegaron al otro portal. —¿Te gusta el baile?

Yellow vaciló, preguntandose si era una pregunta con trampa. ¿Ella quería una respuesta sincera? Al ver que la gema estaba esperando su respuesta y que Perla le estaba dirigiendo un pequeño movimiento alentador de cabeza sobre el hombro de Amatista, ella dijo. —No particularmente, pero puedo hacerlo si es necesario.

—¿Qué?—, Amatista arrugó su nariz. —No, tú no tienes que hacer nada. Quiero decir, ¿te gusta ver a gente bailar?

—No particularmente— repitió con honestidad.

Amatista sólo se rió. —Wow, no te andas con rodeos, ¿verdad?

—Lo siento.

—No, no, no lo sientas, ¡sólo es divertido!—, ella dio un codazo a Perla. —Estoy acostumbrada a que ella esté girando por todas partes—. Se volvió hacia Blue. —¿Y tú?

—Me gusta bailar—, dijo con cautela. —O...me gusta el baile en sí. No me gusta mucho que me ordenen hacerlo.

El rostro de Amatista se ensombreció un poco. —Si, eso podría apestar.

—No tenemos esa clase de baile aquí—, les dijo Perla. —En la Tierra, por lo general el baile es para disfrute personal. O, para las gemas, también puede ayudarnos a sincronizarnos entre sí con el fin de fusionarnos.

—Si, les enseñaremos cómo lo hacemos aquí—, dijo Amatista, liderando el camino hacia su nave.

Perla la siguió, dejando a Blue y Yellow observadolas, estupefactas por unos segundos.

—¿Ha dicho fusionarse?—, siseó Yellow por lo bajo.

—Si—, la voz de Blue temblaba de emoción. —¿Crees que van a hacerlo?

¿Esas dos?

—¿Por qué no?

Por una vez, Yellow no pudo encontrar una respuesta a esa pregunta. Ella podría hacer una lista de cien razones por las que una Amatista y una Perla nunca podrían pensar en fusionarse en el Planeta Hogar. Ella podría citar reglas y precedentes y normas sociales. Pero ninguna de esas cosas era aplicable aquí, y aunque era inquietante y extraño, estaba empezando a gustarle lo radical que las rebeldes parecían ser aquí. Después de todo, una rebelión a medias no sería una rebelión en lo absoluto.

Ella tomó la mano de Blue y corrieron detrás de las otras dos gemas.

Perla y Amatista se detuvieron en el exterior de la cápsula de escape, esperando que las alcanzaran.

—¿Hay algo adentro?—, les preguntó Perla. —Seremos cuidadosas, obviamente, pero lo mejor sería retirar cualquier cosa que necesiten ahora.

—¡Oh! Si, sólo un momento por favor—, dijo Blue con rapidez, casi haciendo una reverencia antes de precipitarse al interior para recoger su equipamiento. Ella salió tambaleándose por la puerta un momento después con una caja grande, y Yellow corrió a ayudarla a estabilizarse.

—Whoa, ¿qué es todo eso?—, preguntó Amatista, acercándose y arrebatando la caja de sus manos, a pesar de las protestas balbuceantes de Blue sobre que ella podía hacerse cargo.

—Tomamos lo que pudimos de la nave principal antes que fuera destruida—, respondió Yellow. —En su mayoría son desestabilizadores y otras provisiones.

—Entonces de ahí provienen esos—, reflexionó Perla, con los ojos fijos en las armas atadas a sus cinturas.

—Lo siento, no teníamos otra forma de defendernos—, dijo Blue. —Nunca los usaremos contigo.

—Oh, no, eso está muy bien—, respondió Perla, levantando las manos de una forma tranquilizadora. —Fue inteligente tomarlos, me imagino que serán de utilidad en el futuro cercano.

Su cara se tornó azul oscuro ante el elogio y bajó la cabeza con timidez.

—¿Lista, P?—, preguntó Amatista, colocando la caja en el suelo.

Perla asintió, estirando sus brazos y piernas brevemente.

—¿De verdad van a fusionarse?—, preguntó Yellow con incredulidad.

—Claro, ¿por qué no?—, respondió Amatista. —Oh, es otra cosa rara del Planeta Hogar, ¿verdad?

—Las Perlas no se fusionan—, dijo Blue en voz baja. —Y tú eres de un estatus mucho más alto, así que...

—Ugh, no, no vamos a hablar sobre el tema "Tú eres un Cuarzo" otra vez. Escuchen.

Blue tragó saliva y enderezó los hombros.

—El Planeta Hogar es basura—, dijo Amatista con franqueza. —Y no me refiero al tipo divertido—. Ella miró a Perla brevemente, pero la otra gema estaba contemplando la distancia. —No hay razón por la que no puedas fusionarte con quién quieras.

—Pero las Perlas no...—, comenzó Yellow tentativamente.

—En la Tierra lo hacen. Las Perlas pueden hacer lo que quieran aquí, y también todos los demás. Mientras no hagas daño a nadie, a nadie le importa. ¿Okay?

—Okay—, ambas respondieron de manera dócil.

—Genial—, Amatista sonrió. —¿Están listas para ver una mujer gigante?

Blue asintió con entusiasmo, ardiente por la emoción.

Ambas observaron con ojos muy abiertos como Perla y Amatista unían sus manos a unos metros de distancia.

—Ella realmente está fusionándose con una Amatista—, susurró Yellow, alucinada.

—¿Cómo crees que sea?— preguntó Blue.

—No me preguntes.

Fue un baile corto, pero tal vez un poco llamativo para su deleite. Perla mantenía los movimientos preciosos de los bailes que ellas habían visto o interpretado en el Planeta Hogar, pero había algo más que no podían identificar y Amatista le prestaba un sentido de espontaneidad que lo cambiaba por completo. Perla giró hacia ella, y al instante hubo un resplandor brillante, las figuras de las dos gemas se combinaron en una fusión grande, de cuatro brazos.

—Oh por mis estrellas—, gritó Yellow, aferrando el brazo de Blue y retrocediendo unos pasos. La fusión era alta, más grande que Garnet y probablemente capaz de partirlas en dos a ambas, sin esfuerzo.

—Esta bien—, dijo la fusión, agachándose. —No voy a hacerles daño.

Blue avanzó un paso de manera vacilante, a pesar de las protestas de Yellow. —¿Tienes un nombre?

—Opal—, dijo con una sonrisa. —Encantada de conocerte.

—Igualmente. ¿Cómo...cómo se siente ser una fusión?

—No lo sé... ¿Pacífico? ¿Completa? No estoy segura de cómo se sienten otras fusiones.

—¿Es posible formar una fusión estable de múltiples gemas con tanta facilidad en la Tierra?—, preguntó Yellow desde una distancia segura.

—Sería posible en cualquier lugar—, respondió Opal. —El Planeta Hogar simplemente no quiere que nadie lo descubra.

—¿Puedes pelear?—, preguntó sin rodeos.

—Si, con una combinación de las armas de Perla y Amatista.

Blue la observó con los ojos muy abiertos, atreviéndose a apartar su cabello de su rostro. —Eres increíble—, musitó ella.

Opal se rió y se ubicó a su lado sobre sus rodillas, para no elevarse demasiado sobre ellas. —Puedes ser lo que quieras aqui—, ofreció.

Yellow le lanzó una mirada escéptica. Ellas aún era Perlas, incluso si eran rebeldes y traidoras, eso no iba a cambiar sólo porque estaban en otro planeta.

—Quiero decir que puedes elegir—, le aclaró Opal. —Puedes probar cosas nuevas si así lo deseas.

El rostro de Blue se sonrojó mientras intentaba imaginar cómo sería formar una fusión. —O-Oh.

—Pero probablemente es muy pronto para pensar sobre todo esto—, dijo Opal, pensativa. —Ve a tu propio ritmo.

Ella asintió débilmente. —Gracias.

—Amatista y Perla estarán felices de ayudar con cualquier cosa que necesiten, así que no duden en preguntar—, ella hizo un a pausa, pensando. —Espera, no, se supone que debo ayudarles con algo ahora, ¿verdad?

—¿La nave?—, incitó Yellow, un poco confundida por la pregunta.

—¡Oh, es verdad! Bueno, vamos a llevar esto al templo—, declaró Opal, poniéndose de pie y estirando sus brazos. Ella caminó en círculos alrededor de la nave, intentando determinar la mejor forma de moverla. —¿O tal vez el granero seria una mejor opción? Si, creo que será más fácil para todos después.

Ella levantó la nave a medio camino del suelo y se agachó un poco para colocar su otro par de brazos debajo de la misma como soporte.

—Amatista pudo ser un poco precipitada al decir que yo podría llevar esto—, comentó.

—¿Necesitas ayuda?—, ofreció Blue, aunque no tenía idea de qué ayuda podría proporcionar en esta situación.

—Oh, no, no, lo tengo. Puedo llevarla de espaldas—, Opal movió la nave un poco, ubicando sus brazos en una mejor posición y se enderezó. —¿Les importaría caminar por delante y asegurarse de que no me tropiece de espaldas con algo?

—¡No, en absoluto!—, Blue corrió al frente de Opal y comenzaron su caminata de regreso, Yellow rápidamente se unió a ella. Sostenían la carga de provisiones entre ellas, observando el camino. —Ella debe ser una gran luchadora—, dijo en voz baja, —¿Crees que...?

Yellow le lanzó una mirada impaciente. —Las Perlas no saben cómo fusionarse, y estoy muy segura que esa es la única Amatista en el universo que se dignaria a intentarlo con una, de todos modos, así que no. Esa no es una buena táctica en cualquier escenario de una rebelión.

—Supongo—, dijo Blue con tristeza. Pero aún era un pensamiento agradable.


Cuando estaban de vuelta en casa, Opal se desfusionó, dejando a Perla y Amatista de pie junto a la puerta cuando Steven corrió a su encuentro.

—Aww, ¿Opal no puede quedarse por un rato?

—En otro momento, amiguito, Opal está cansada—, Amatista revolvió el pelo de Steven.

—Okay— aceptó él, sonriendo. —¿Llevaron la nave espacial?

—Si, la dejamos en el granero—, respondió Perla, sacudiendo el polvo de su túnica. —Peridot, tal vez tú y yo podríamos echarle un vistazo por la mañana.

—Claro—, aceptó Peridot, sin levantar la vista del pequeño dispositivo que tenía en sus manos. —Por lo menos, puedo desmantelarla para utilizar sus partes. Su tecnología terrestre aún está lejos de la del Planeta Hogar, tal vez ahora podré lograr algo, sin tener que pensar nuevas formas de utilizar toda su maquinaria primitiva.

—Hey, la creatividad es buena para ti—, dijo Amatista, dándole una palmada en la espalda y casi provocando que dejara caer lo que tenía en sus manos.

—¡Amatista!—, protestó. —¡Tenía una puntuación perfecta!

—Ups—, dijo ella sin remordimientos.

—En cualquier caso, no vamos a desmantelar nada hasta que veamos si podemos o no repararla—, interrumpió Perla antes que Yellow interveniera con su propia objeción. —Estoy casi segura que podremos hacerlo, sólo necesitamos...

Ella continuó con todos los materiales y herramientas que iban a necesitar, y Amatista rodó los ojos. —Las nerds maravilla estarán felices de tener un nuevo proyecto—. Ella captó la mirada curiosa de Yellow. —Perla y Peri—, aclaró. —Y si quieres una definición de nerd, aquí tienes un gran ejemplo.

—¿"Nerd" es un insulto?— preguntó Yellow.

—Depende—, dijo Amatista sin comprometerse.

Ella determinó que debía encontrar algún índice de lenguaje terrestre tan pronto como fuera posible.

—Disculpa—, interrumpió Blue, con la esperanza de no extralimitarse. —¿Perla, um, dijo que podemos hacer preguntas?

—Si, cuando quieras—, afirmó Amatista amigablemente. —¿Qué pasa?

—Fusión—, dijo al instante. —¿Cómo funciona? ¿Cómo se siente?

—Wow, okay—, dijo Amatista con una sonrisa. —Bueno, no soy una experta como la brigada G, pero veré qué puedo hacer. No sé cómo funciona y todas esas cosas técnicas, pero se siente bien.

—¿Lo haces con frecuencia?

—Uh...regularmente, ¿supongo? Hemos mejorado para formar a Opal recientemente, y ella es buena para algunas misiones, así que nos hemos fusionado con más frecuencia que antes.

—¿Es difícil?—, preguntó Yellow con curiosidad.

—Ehhh, sí, supongo que puede serlo, pero no se supone que lo sea. Si lo haces con alguien de confianza y saben cómo estar en sincronía entre si, es facil.

—¿Y puedes mantenerlo por mucho tiempo?

—Opal por lo general puede mantenerse por unas horas, eso es todo. Quiero decir, supongo que podríamos fusionarnos más tiempo, pero en realidad no nos gusta eso. Es más una cosa de Garnet.

—Oh, ¿ella está fusionada a menudo?—, preguntó Blue.

—Ella siempre está fusionada.

—¿En serio?—, preguntó, asombrada. —¡No sabia que eso era posible!

—¿Qué sucede con sus gemas componentes?—, preguntó Yellow. —¿Ellas dejan de existir?

—¿Qué? No, no funciona de esa forma, a ellas sólo les gusta estar juntas—, Amatista se encogió de hombros. —Si quieren detalles, tendrán que preguntarle a ella.

—¿Eso esta bien?—, preguntó Blue con preocupación.

—Claro—, dijo mirándola con recelo. —No necesitas permiso para nada.

—Oh. Cierto—, Blue enderezó sus hombros. —Entonces, um, ¿te gusta fusionarte?

—Es increíble. ¿Estas interesada?

Su rostro se volvió de un azul oscuro, muy oscuro. —Y-Yo...¿Estas...? ¿Estas preguntarme si quiero fusionarme con...?

—¿Qué? No, vamos, acabamos de conocernos—, Amatista se rió. —Quiero decir en general.

—Oh—, chilló, avergonzada. Ella colocó una mano en su gema. —Yo...¿tal vez? En realidad no estoy segura.

—Amatista—, intervino Perla con el ceño fruncido, interrumpiendo el rápido intercambio técnico que tenía con Peridot. —Ellas acaban de llegar aquí. Dales algo de tiempo para adaptarse antes de empezar a hacer esa clase de preguntas.

—Hey, ella preguntó, yo sólo tenía curiosidad—, Amatista mostró una rápida sonrisa a Blue. —Lo siento—, agregó en tono de disculpa. —Sin presiones.

—Gr-Gracias—, logró decir con un hilo de voz. —Esta bien.

—En fin—, continuó Perla, —Es casi la hora de dormir de Steven, por lo tanto deberíamos llamarlo un día.

—¿Qué es la "hora de dormir"?—, preguntó Yellow.

—Es como un ciclo de descanso, excepto que los humanos lo requieren todos los días—, explicó.

¿Todos los días?

—Son seres muy ineficientes—, intervino Peridot.

—Hey—, protestó Steven, —Eso es grosero.

—Pero es verdad—, ella le alcanzó el dispositivo con el que había estado jugando. —Aquí tienes tu teléfono. Gracias por permitirme usarlo.

—¡No hay problema!

—Al menos que alguno de ustedes requiera mi presencia, voy a ir al granero—, ella miró de reojo a Yellow. —No dejen que toquen mis cosas.

—No lo harán—, dijo Garnet, sonando ligeramente divertida. —Diviértete—. Cuando Peridot abandonó la casa, se volvió hacia Steven y revolvió su cabello. —Hora de dormir.

—¿Tengo que hacerlo?

—Si quieres darles un recorrido a Yellow y Blue por la mañana.

Su rostro se iluminó y corrió hasta el baño, para prepararse para ir a la cama.

—Garnet...—, comenzó Perla, nerviosa.

—Una de nosotras irá con ellos—, le aseguró Garnet. —Amatista, ¿te importaría hacerle compañía a estas dos, esta noche?

—Entendido, jefa—, Amatista les hizo una seña a ambas. —Vamos, les voy a mostrar mi habitación.

Blue y Yellow la siguieron con cautela, echando un breve vistazo por encima de sus hombros a las gemas detrás de ellas. Yellow vio una expresión extraña en el rostro de Perla y rápidamente se dio la vuelta, preguntándose qué significaba. Era justo que la renegada sospechara de ellas, ella suponia, pero parecía haber algo más allí y no podía reconocerlo.

Bueno, ella decidió, no importa si la renegada les agrada o no, siempre y cuando ella les ofrezca su ayuda. Ellas habían recorrido todo el camino hasta aquí para eso, de todos modos.


—Perla—, la llamó Garnet, entrando en su habitación y viendo a la otra gema de pie sobre una de las torres de agua.

—Garnet—, dijo ella, volviéndose con rapidez como si la hubieran descubierto, aunque ella no estaba haciendo nada, además de estar de pie en silencio. —¿Hay una misión?

—No. ¿Puedo acompañarte?

Perla asintió. —Por supuesto—. Ella observó a Garnet subir a la torre y luego unirse a ella, sentadas en el borde, sus pies colgando libremente en el margen. Ella sabía muy bien por qué la fusión había decidido ir a verla, sin embargo ella se negaba a empezar esa conversación. En cambio, ellas permanecieron en silencio, Garnet le permitió que su mano envolviera su brazo, sin cuestionar por qué lo necesitaba. —¿Qué opinas de ellas?—, preguntó Perla al fin, sus ojos clavados en la puerta.

Garnet lo consideró por un momento. —Creo que son inteligentes, valientes y un poco impulsivas. No muy diferentes de otra Perla que conozco.

—¿Crees que soy impulsiva?—, preguntó, ligeramente ofendida.

—A veces—, ella sonrió. —No como Amatista, pero a tu manera.

—Hmm.

—¿Qué opinas de ellas?—la incitó Garnet.

Perla dejó escapar una exhalación lenta. —No sé qué pensar de ellas—. Soltó el brazo de Garnet y entrelazó sus dedos. —A veces me preguntaba, si las Perlas algun dia podrian...—. Sacudió la cabeza rápidamente. —Siempre pensé que no sería posible, que era una batalla que no seríamos capaces de ganar. Pero ellas creen que pueden. ¿En qué me convierte eso?

—En su inspiración, al parecer.

Perla la miró con desesperación. —No tenia la intención de serlo.

—¿Importa?—, Garnet removió su visor, dejando que se disuelva en luz. —Siempre hay un catalizador, Perla.

—No estoy segura de querer esa responsabilidad—. Ella se mordió el labio. —Ellas vinieron a la Tierra porque pensaron que yo podría ayudarlas. Ellas lo arriesgaron todo. Y las Perlas tienen muy poco que arriesgar, incluso si sirven a un Diamante, pero ellas podrían haber sido destrozadas un centenar de veces por lo que han hecho.

—Lo eligieron por sí mismas—, dijo Garnet con suavidad. —Sabes lo importante que es eso.

—Lo sé—, admitió con un susurro. —Y quiero ayudarlas, en serio. ¿Pero qué puedo hacer?

—Enseñarles—, respondió con facilidad. —Ellas van a necesitar tu fuerza, Perla. Has sido libre durante miles de años, y ellas aún son nuevas en todo esto.

Perla miró sus rodillas. —No estoy segura de ser la mejor gema para eso.

—Y yo estoy muy segura que estás equivocada—, dijo Garnet con una pequeña sonrisa, sus ojos reconfortantes.

Perla rió débilmente. —Supongo que puedo intentarlo—, dijo, con un poco de determinación retornando a su cara.

Garnet asintió, colocando una mano en su hombro y apretando. —El resto de nosotras está aquí también.

—Gracias—. Ella permaneció en silencio por largos minutos. —¿De verdad crees que podemos confiar en ellas, entonces?

—Seremos cuidadosas, pero creo que se merecen una oportunidad. ¿Tú no?

—Ellas sólo aparecieron de la nada, no tengo la intención de confiar en gemas que sólo he visto una o dos veces de paso—, Perla suspiró y sacudió la cabeza. —Aunque para ser justos, supongo que las cosas no eran muy diferentes cuando yo era la desertora, y yo no estaría aquí si Rose no hubiera creído en mí—. Cerró los ojos. —Ha pasado tanto tiempo desde que he tenido contacto con otras Perlas. Solía ser como ellas, pero es inesperado. Ellas son tan...

Garnet esperó pacientemente.

—...Nuevas—, finalizó Perla con incertidumbre. —Ingenuas, tal vez, tanto como puede serlo una Perla. Como yo lo era cuando me uní a Rose. Nos apegamos a esa idea de libertad sin comprenderla realmente y luego no sabemos cómo aceptarla una vez que está disponible—. Sus hombros cayeron un poco. —Es tan blanco y negro para ellas ahora, pero no permanecen de esa manera. No se trata sólo del Planeta Hogar o la Tierra, es... es ambos, ambos comienzan a existir en tu interior y tú no puedes elegir uno y olvidar el otro.

—Lo sé—, dijo en voz baja. —Es lo mismo para mi...Para Rubí y Zafiro. No es tan difícil como debe serlo para ti, pero aún así es difícil—. Ella sonrió. —Sin embargo, vale la pena.

Perla asintió lentamente, deslizando sus dedos sobre la superficie del agua cuando comenzó a cantar en voz baja. —Vida y muerte, amor y nacimiento y paz y guerra en la Tierra...

Garnet sonrió y se unió a ella. —¿Hay algo que valga más la pena que la paz y el amor en la Tierra?

La melodía quedó suspendida en el aire, incompleta. Perla enderezó sus hombros. —Hay mucho trabajo por hacer—, dijo al fin, con una pequeña sonrisa en su rostro cuando miró a Garnet.

—Definitivamente—, afirmó.

—Si. Voy a examinar la nave por la mañana, y luego voy a evaluar sus capacidades de combate—. Ella apuró el ritmo, su mente ocupada clasificando lo que necesitaba hacer. —Podemos recopilar información sobre el Planeta Hogar desde la base de datos de la nave con el fin de saber cómo prepararnos para su llegada. A partir de ahí, debemos determinar la mejor manera de avanzar y crear una estrategia defensiva sólida...—. Ella pensó por un momento. —Tengo que hablar con Steven sobre las Perlas también...apropiadamente, quiero decir. No creo que pueda posponer esa conversación por más tiempo. Y él no irá al Planeta Hogar, es demasiado arriesgado...

—Una cosa a la vez, Perla—, le recordó Garnet cuidadosamente. —¿Necesitas ayuda con algo esta noche?

—Si—, declaró, poniéndose de pie. —Tengo que terminar de lavar la ropa de Steven.

Garnet ocultó una sonrisa y fue tras los pasos ligeros de Perla, fuera del templo.

Si, ella decidió, Perla estaría bien. Puede haber una gran cantidad de posibilidades a la espera en el futuro, pero no necesitaba preocuparse por ella. Perla aún podría estar aprendiendo cómo cuidarse por su cuenta, pero siempre había destacado por ser fuerte para los demas y últimamente ella pareció encontrar una forma de equilibrar dos ideas en su mente. Sin duda gracias a Steven, Garnet lo sabía, y ella estaba feliz de que por fin alguien fuera capaz de transmitir el mensaje a su amiga.

Ella no es común, ella es increíble.


El ciclo del día y la noche de la Tierra al parecer dictaba las acciones de las Gemas de Cristal en cierta medida, y Blue se preguntaba si las gemas aquí también participaban en el ritual de "dormir". Ella deseaba poder observarlo, pero evidentemente nadie parecía interesado en dejar a las dos Perlas por su cuenta en la casa, especialmente con Steven allí. Se había dado cuenta a través de un par de preguntas sutiles y observaciones que Steven era muy joven y de alguna forma no era maduro por completo, y las demás parecían compartir el papel de custodios. Blue y Yellow tenían un poco de miedo ante la idea de reunirse con la Amatista en su habitacion por la duracion del ciclo, pero entendían las razones y no querian ofenderla al rechazar la hospitalidad que les estaban ofreciendo.

La pequeña Cuarzo las condujo a través de un laberinto de diversos objetos apilados encima de sus cabezas y Blue se preguntó si ellas fueron llamadas para limpiar por ella.

—Así que, ¿qué opinan?—, preguntó Amatista, extendiendo una mano vagamente para indicar la totalidad del cuarto.

—¿Es muy lindo?—, dijo Blue cortésmente

—Es muy ecléctico—, dijo Yellow con una voz plana.

Amatista se echó a reír, asombrando a ambas. —Me muero de risa con ustedes dos.

—¿Eso es algo bueno?—, preguntó Azul. Morir. ¿Cómo en una rebelión?

—¡Si, si, es bueno!—, ella se apoyó en una de las pilas y la misma se inclinó lo suficiente para que Blue retrocediera en anticipación a que cayera. —Entonces, ¿qué quieren hacer? Los humanos duermen mucho, así que tenemos tiempo.

Ellas intercambiaron una breve mirada, no estaban muy seguras de cómo responder.

Amatista pareció darse cuenta que estaban un poco perdidas, y enumeró algunas opciones con sus dedos. —Puedo mostrarles todas mis cosas cool, podemos comer, podemos hablar, podemos dormir, puedo contarles historias vergonzosas sobre Perla...—, ella se encogió de hombros. —Decidan lo que quieran, todos son el ganador.

La frente de Yellow se arrugó con confusión. —¿Son qué?

—Es una forma de decir, quiere decir que todas son buenas opciones—, explicó rápidamente. —Las personas aquí les gusta crear un montón de frases raras.

—¿Por qué?

—Ni idea—, dijo Amatista. —Algunas parecen traducirse muy bien en nuestras cabezas y otras pasan zumbando sobre ellas. No me habia dado cuenta de eso hasta que Peri se unió a nosotras—. Ella sacó algo de la pila donde estaba apoyada y lo lanzó a la siguiente pila. —Siempre he vivido aquí, así que estoy acostumbrada.

—¿Nunca has estado en el Planeta Hogar?—, preguntó Blue con curiosidad.

—No—, respondió, apartando la mirada. —La Tierra es mi Planeta Hogar.

—Debe ser maravilloso.

Amatista miró a Blue, sorprendida por la auténtica envidia y melancolía en su voz. —Uh, sí—, dijo con torpeza. —Supongo que es muy genial.

—¿Puedes enseñarnos?—, preguntó Yellow. —¿Si tienes tiempo?

—Claro que puedo—, ella sonrió. —Están con la gema correcta. Esperen aquí, voy a buscar unas cosas.

La observaron irse y reunir varias cosas de toda la habitación.

—Ella es tan diferente—, dijo Blue en voz baja. —Ella no actúa como un Cuarzo en lo absoluto.

—Ella lucha como uno, sin embargo—, argumentó Yellow, recordando lo que había visto en los archivos. —Ella probablemente es tan fuerte como una Amatista de tamaño estándar.

—Y se fusiona con una Perla. Como si fuera una acción natural—. Ella tocó su gema ligeramente. —Y nos trata como...

—Como si fuéramos importantes—, finalizó Yellow con suavidad.

—Porque ambas importan—, dijo Amatista a sus espaldas, sorprendiendolas. Cuando se dieron la vuelta, se encontraron con una expresión inusualmente seria en su rostro. —Importan mucho.

La honestidad simple en su voz las impactó, y no pudieron pensar una respuesta.

—Esa es la Lección Número Uno de la Tierra—, dijo luego de un momento, inyectando un tono más ameno en la conversación. —Todos importan. ¿Entendido?

—Entendido—, dijeron al unísono.

Las tres compartieron una pequeña y tentativa sonrisa y Amatista dejó caer una pila de cosas en el suelo, haciendo un gesto para que se sentaran.

—Bien. Ahora prepárense, tenemos que hablar sobre mucha basura genial de la Tierra.


Esa conversación entre Perla y Garnet fue mi parte favorita, especialmente cuando comenzaron a cantar esa canción :3 Imaginense, Perla nunca pensó que podría ser la líder y la inspiración de una rebelión, esa siempre fue la responsabilidad de Rose. Es un sentimiento fuerte. Pero como dice Garnet, ella no es común, ella es increible :D

Amatista es el personaje que menos me gusta de Steven Universe(no la odio, no se confundan, nunca he llegado a odiar de verdad a un personaje de cualquier serie), pero en este fanfic me encanta *-*

Es un hecho: lo que más me gusta de las gemas del Planeta Hogar es su desconocimiento sobre la vida de la Tierra. Es gracioso e interesante ver sus reacciones xD

¡Nos vemos en el siguiente cap!