Glee no me pertenece, a Ryan Murphy sí.
-¿Estás emocionada hija? –preguntaba la señora a su hija.
-¡Por supuesto mamá! Me alegra mucho que vayamos a mudarnos por fin, creí que nunca le ofrecerían trabajo allá –respondía muy alegre la chica.
-¡Vamos chicas! Que si llegamos tarde al aeropuerto me van a echar a mí la culpa –gritaba un hombre esperándolas fuera de la casa, madre e hija tomaban sus maletas y bajaban rápidamente al encuentro con su esposo y padrastro respectivamente. Subieron al taxi que los esperaba y llegaron al aeropuerto a unos minutos de que se abordara el avión, rápidamente subieron y con ese vuelo, se daba inicio a una nueva vida.
…
Era Miércoles por la mañana y Rachel estaba buscando a Kitty en todas las aulas por donde pasaba.
-Oye… Oye –susurraba la morena a la ex porrista que se encontraba sentada hasta adelante en la clase de Historia– ¿Puedes venir un momento por favor?, las dos sabemos perfectamente que las clases de este maestro son extremadamente aburridas –Kitty se levantó inmediatamente y pidió permiso para salir, lo único que no sabía el maestro era que no iba a regresar.
-¿Qué ocurre Rachel? –preguntaba la rubia completamente extrañada.
-Alguien me dijo que invitaste a Marley a tu casa el Viernes, pero no te he visto en toda la semana así que cuéntame, ¿Cómo fue?
-Oh, verás…
Flashback
Los padres de Kitty estaban fascinados con la presencia de Marley en su casa, ya que se daban cuenta de cómo su hija era más agradable. Los integrantes de la familia Wilde a pesar de contar con mucho poder económico y social, eran muy humildes y muy agradables, Marley seguía sin entender del todo el comportamiento de la rubia hacia ella, teniendo unos padres tan comprensibles, pudo haberles dicho desde el principio lo que sentía.
-Nuestra hija dice que tienes una voz espectacular Marley –decía la mamá de Kitty haciendo sonrojar a su hija.
-Ma… silencio –dijo en un susurro la rubia mientras la chica alta tomaba su mano por debajo de la mesa para que dejara de preocuparse.
-¿Qué? No es como si estuviera diciendo algo mal de ti hija –reía la madre– ¿Quisieras hacerle compañía a mi hija con una canción, ella toca el piano desde los cuatro años.
-Sería un placer –respondía sonriendo la castaña– ¿Vamos? –se levantaba de la mesa seguida por Kitty que se acomodaba frente al piano. La melodía comenzaba lentamente.
Last night I forgot, how the sound of your voice (Anoche olvidé, como el sonido de tu voz)
Whispered sweet goodbyes (Susurró dulces despedidas)
Your eyes, left to die (Tus ojos ahora muertos)
I'm alone to understand why (Estoy solo para entender porqué)
Why not one more night? (¿Por qué no una noche más?)
One last kiss goodbye (Un ultimo beso de despedida)
My sweet love, tonight (Mi dulce amor, esta noche)
I hope the stars still spell out your name (Espero que las estrellas aún deletreen tu nombre)
Where you are (Donde estés)
Kiss my closing eyes (Besa mis ojos entrecerrados)
Help me sleep without you I'm so lost (Ayúdame a dormer, sin ti estoy perdida)
And tonight I cry (Y esta noche lloro)
Tell me why (Dime por qué)
I can't live without your Warm embrace (No puedo vivir sin tu cálido abrazo)
Why not one more night? (¿Por qué no una noche más)
One last kiss goodnight (Un último beso de despedida)
My sweet love tonight (Mi dulce amor, esta noche)
I hope the stars still spell out you name (Espero que las estrellas aún deletreen tu nombre)
Where you are (Donde estés)
I close my eyes and you (Cierro mis ojos y tú)
Are everything I see… (Eres todo lo que veo)
Goodbye (Adiós)
Cuando la canción finalizó los padres de Kitty se levantaron y abrazaron a Marley, quien no pudo evitar derramar una lágrima que limpió rápidamente para que nadie lo notara, pero la chica rubia pudo verlo.
-Bueno, nos retiramos, es momento de descansar –decía el padre de la ex porrista– te quedas en tu casa Marley –cuando sus padres se retiraron, Kitty y la castaña se sentaron en la sala para ver una película, la rubia quería saber que era lo que había pasado con Marley.
-Marl, ¿Te… puedo preguntar algo? –cuestionaba con duda en su voz.
-Claro Kitty, ¿Qué ocurre?
-¿Por qué –suspiró– ¿Por qué elegiste la canción de hace un momento?
-Por mi hermana –respondió la castaña rápidamente.
-Pero… tú eres hija única, ¿O no?
-No, yo tenía una hermana, era un año menor que yo, justo en dos días cumpliría diecisiete. Ella era muy popular en nuestra antigua escuela, era todo lo contrario a mi, a ella no la humillaban en la escuela, a pesar de que siempre me defendió de los chicos y chicas que atormentaban a la escuela entera, ellos nunca le hicieron nada ─se detuvo un momento ya que las lágrimas empezaban a salir al recordar a su hermana─ Un mal día la invitaron a una fiesta, pero mi padre; el cual me culpa por lo que pasó al igual que yo, le prohibió a Marissa ir a esa fiesta a la que tanto quería ir mi hermana, entonces yo persuadí a mi madre y ella lo convenció a él. Dijo que cuando llegó a la fiesta encontró a su novio en la cama con una porrista que se decía "amiga" de mi hermana. Me llamó llorando y me dijo que regresaría. La fiesta no estaba tan lejos de nuestra casa, la esperé por más de media hora... Luego la llamé y su celular no tenía señal ─explicaba entre sollozos la castaña─ Después de una hora de estar esperando noticias de ella nos llamaron del hospital del centro avisando que había tenido un choque y la habían ingresado a emergencias para intentar detener la hemorragia. No sé cuanto estuvimos esperando pero para mi fueron las horas más largas de mi vida, luego salió el doctor y dijo una de esas frases típicas "Hicimos lo que pudimos" y se fue. Desde ese día no he sabido de mi padre, simplemente nos abandonó gritándome frente a todo el hospital que había sido mi culpa ─terminaba de relatar la cantante sin parar de llorar.
Kitty se acercó a ella y la abrazó consolándola y haciéndole ver que no era su culpa, pues pudo haber pasado un accidente en cualquier momento dentro de su casa. Estuvo abrazándola hasta que se quedó dormida. La rubia al ver lo frágil que estaba decidió no despertarla y fue rápidamente a tomar el teléfono para llamar a la madre de Marley y avisarle que se quedaría a dormir en su casa, Millie no tuvo problema alguno. Al otro día una desorientada y muy abrigada castaña abría los ojos intentando descifrar dónde estaba, hasta que se encontró con unos ojos que la miraban con ternura, se levantó y se acercó a ella hasta quedar lo suficientemente cerca de su cuerpo.
-Muchas gracias, eres una de las mejores personas que he conocido en mi vida ─susurró posando su mano en la mejilla de la rubia y acercándose hasta sentir su aliento chocar con el de la ex porrista, la cual al ver la cercanía de esta, decidió tentar a la suerte y juntar sus labios con los de la castaña. Como la primera vez que la besó se sintió en el cielo, no sabía si podría vivir cada día sin probar esos deliciosos labios sabor durazno, se separaron más a la fuerza que por ganas y se miraron a los ojos.
-Marley... ¿Quieres ir a una cita conmigo el viernes? ─preguntaba dudosa la rubia.
Fin del Flashback
-¿Y qué te dijo? ─preguntaba Rachel emocionada.
-¿Pues tu que crees?, no por algo estoy tan feliz ─las chicas iban tan distraídas que no se dieron cuenta de que alguien caminaba hacia ellas concentrada en una hoja.
-¡Oh lo siento, vengo revisando esto porque no se donde se encuentra el salón de Química avanzada ─se disculpaba y explicaba para por fin levantar el rostro y encontrarse con uno completamente sorprendido.
-¿Quinn? ─susurró la morena con un gesto impasible.
¡Sí! se encontraron :3 gracias por leer y comentar.
En fin, me he tardado mucho en actualizar, pero estaré actualizando probablemente cada semana o dos veces por semana.
Aclaración: En Polonia aún no era Miércoles, por eso Quinn pudo llegar el Miércoles a la escuela (:
