Traducción por ValeAsencio. :D
Recuerden que hay un doble POV, la primera mitad es para Kurt y la segunda para Blaine.
BREATHE IN NOW
CAPÍTULO 10
Bryant Park. 19:00. Ponte algo abrigado. :)
Kurt se quedó mirando el mensaje de texto que había recibido esa misma mañana de Blaine y trató de no hacerse un agujero en su labio.
Bryant Park era una pista de patinaje sobre hielo al aire libre. Kurt no sabía patinar sobre hielo. Él había ido un total de dos veces desde que se mudó a Nueva York y no estaba seguro de sí ir con Blaine sería una buena idea. Él probablemente se iba a caer sobre su cara, o sobre su trasero varias veces antes de que terminara la noche y no tenía ganas de hacer el ridículo delante del chico del cual estaba teniendo un enamoramiento desde hace mucho tiempo.
Suspiró y justo en ese momento Isabelle pasaba caminando por allí.
– Uh oh –, dijo ella, deteniéndose frente a su escritorio. – Yo conozco ese suspiro, es el de - yo no puedo hacer esto -. Kurt, ¿qué está pasando? –
Kurt parpadeó y miró hacia arriba, cerrando rápidamente su teléfono. – Uh –, murmuró y sacudió la cabeza. – Nada. Es... nada.
– Kurt –, dijo Isabelle mordazmente.
Kurt se levantó y la siguió hasta su oficina, tomando el asiento frente a su escritorio. Ella se sentó junto a él en el otro asiento de invitados y esperó a que empiece a hablar.
– Hay un chico que me gusta –, comienza, preguntándose si debería decirle su edad o cualquier otro detalle. – Y tenemos una especie de... bueno, ni siquiera sé si está interesado, en realidad. Hemos como chocado un montón, pero nunca ha pasado nada. Él me envió un texto pidiéndome que lo encuentre en Bryant Park esta noche y que lleve algo abrigado... yo no patino sobre hielo. Me voy a caer de bruces y él nunca va a querer volver a verme.
Kurt sabía que estaba balbuceando, pero cuando él estaba muy estresado por las cosas, tendía a balbucear un poco. Era algo embarazoso, especialmente frente a su jefe.
Isabelle sonrió. – Yo voy a asumir, ya que él te ha pedido que se encuentren en un lugar donde pueden patinar, que eso es una buena señal. Significa que puede mantenerse cerca de ti y enseñarte.
Kurt se detuvo. –... Nunca pensé en eso.
– Mmmhmm –, dijo Isabelle con una inclinación de cabeza. – Y, aun si te caes, él probablemente disfrutara ayudándote en volver a tus pies y te sostendrá más cerca. El invierno es uno de los momentos románticos del año. ¡Toma ventaja de ello, Kurt! ¡Carpe diem!
Kurt no pudo evitar sonreír. Isabelle tenía un punto. Esto podría funcionar a su favor. Especialmente si Blaine ya sabía patinar.
– Tomate el resto de la tarde libre –, dijo Isabelle. – Vete a casa, prepararte y asegurarte de que este potencial novio tuyo juegue bien sus cartas.
Kurt realmente tenía la mejor jefa del mundo. – Gracias –, dijo él, acercándose para darle un abrazo. Ella le dio una palmadita en la espalda y lo apretó un poco.
– Déjame saber cómo te va –, dijo cuándo se separaron. – Quiero escuchar todos los detalles románticos.
Kurt se rio entre dientes mientras se levantaba para salir de su oficina. – Serás la primera persona a la que se lo diga el lunes.
– Será mejor que así sea –, dijo Isabelle, agitando su mano hacia él, ahuyentándolo. – Anda, diviértete… y ya bésalo. Hazlo oficial. Luego me das los detalles.
Kurt asintió y salió de su oficina. Rápidamente cerró su computadora de trabajo y se aseguró de llevar su portátil de la oficina con él para trabajar el fin de semana. Era lo menos que podía hacer si salía de la oficina temprano un viernes por la tarde.
Kurt estaba agradecido por el apartamento vacío cuando llegó a casa. Eso significaba que podía hacer lo que tenía que hacer, sin responder a las preguntas de sus compañeras de piso cada diez minutos. Él las amaba a todas, lo hacía, pero tenían que ser tres de las niñas más molestas en el planeta.
Se duchó y se aseguró de que había escogido un traje abrigado y a la moda, completándolo con un abrigo y la bufanda de Blaine. Se vistió y se las arregló para dejar el apartamento antes que alguien llegara a casa, evitando con éxito todas y cada una de las posibles confrontaciones.
Antes de darse cuenta, Kurt estaba afuera de Bryant Park, su mirada automáticamente buscando a Blaine. Se dirigió hacia la entrada, donde estaba la cabina para arrendar patines, estaba a punto de entrar a ella cuando vio que Blaine le sonreía desde unos pocos metros de distancia.
– Hola –, dijo Blaine con una sonrisa. – ¿Cómo estás?
– Bien – dijo Kurt, sintiendo su estómago apretarse con los nervios al notar los patines que Blaine estaba sosteniendo en su mano. Solo probó que él tenía razón; Blaine obviamente sabía lo que estaba haciendo si él tenía sus propios patines.
– ¿Necesitas alquilar patines? – Preguntó Blaine y Kurt asintió.
Una vez que Kurt tenía sus patines, ambos se sentaron en un banco para ponérselos. Kurt vio como los dedos de Blaine rápida y eficientemente ataban sus patines. Volvió su atención a sus propios patines, asegurándose de que estaban los suficientemente seguros.
– ¿Alguna vez has patinado antes?
Kurt levantó la vista. Blaine parecía mucho más alto en patines. – Uh –, comenzó. – Sólo dos veces. Por lo que probablemente no voy a ser muy divertido esta noche, así que voy a decir que lo siento por adelantado.
– Vas a estar bien –, dijo Blaine alentadoramente. – Mantendré firme mis pies en el hielo, así que te ayudaré.
Kurt asintió y se levantó. Él se tambaleó por un momento antes de encontrar su centro de gravedad de nuevo. Él dio pasos tentativos hacia la pequeña abertura a la pista, dejando a Blaine ir primero. Salió e inmediatamente sintió que sus patines trataban de ceder debajo de él. Se agarró a un lado con fuerza y respiró hondo. Iba a terminar cubierto de moretones, él lo sabía.
– Aquí, toma mis manos –, dijo Blaine.
Kurt miró a Blaine y vacilante tomó una de sus manos primero. Las manos de Blaine se sentían calientes, incluso a través de sus guantes. Soltó la valla hacia la pista y tomó la otra mano de Blaine.
– Muy bien, vamos a ir poco a poco, te lo prometo –, dijo Blaine.
Kurt asintió, pero luego perdió el equilibrio y se estaba escapando. Blaine reaccionó rápidamente y antes de que Kurt cayera sobre su trasero Blaine lo atrapo contra él. – Lo siento – dijo.
– No te disculpes –, Blaine respondió en voz baja. – Aquí, vamos a empezar a avanzar. Como ya haz patinado antes, debes aprenderlo muy rápido.
Kurt asintió de nuevo y Blaine comenzó a patinar hacia atrás, todavía sosteniendo las manos de Kurt. Se movió junto con Blaine, concentrándose en mantener sus pies en el hielo. Podía hacer esto, sabía que podía.
– Lo estás haciendo – dijo Blaine después de un tiempo. – Lo haces natural.
Kurt soltó un bufido. – Yo no sé nada de eso –, respondió. – Pero gracias.
Las manos de Blaine se apretaron en respuesta. – ¿Crees que puedes patinar por ti mismo?
– Sí, creo que ya lo tengo –, dijo Kurt con confianza.
– Me quedaré contigo por si acaso.
Kurt le lanzó a Blaine una sonrisa de agradecimiento y Blaine soltó sus manos. Kurt sintió inmediatamente la pérdida de calor y trató desesperadamente de no frotar sus manos contra sus muslos o ponerlas en los bolsillos del abrigo para así obtener calor de nuevo.
Kurt hizo la mitad del camino alrededor de la pista por el mismo antes de caerse sobre su trasero. – Bueno, eso duró poco –, dijo, luchando por volver a levantarse.
Las manos de Blaine entraron en su visión y Kurt las agarro, dejando que Blaine tire de él hacia arriba. Estaban muy cerca uno del otro y Kurt podía sentir el cálido aliento de Blaine en su mejilla. – Creo que lo hiciste bien, – dijo.
Kurt tragó con dificultad. – Gracias. Vamos a hacerlo de nuevo. Mi objetivo esta noche es hacer una vuelta completa alrededor de la pista, al menos una vez sin caerme ni con hematomas.
– Suena como un buen plan –, dijo Blaine con cariño.
Kurt le dio a Blaine una pequeña sonrisa y soltó sus manos para comenzar a patinar de nuevo. Blaine cayó rápidamente en línea con él como Kurt hizo su camino de regreso a la pista. Se sentía más fácil ya, a pesar de que sólo había estado patinando durante una media hora. Kurt estaba llegando a ello, excepto que se seguía cayendo.
– Maldita sea, pensé que lo tenía esta vez –, dijo Kurt, sacándose el polvo de la parte posterior de su chaqueta, donde había aterrizado su trasero en el hielo de nuevo.
– No te apresures –, contestó Blaine. – Lo estás haciendo muy bien.
Kurt determinadamente se puso en sus patines de nuevo. Todavía no había hecho todo el camino alrededor de la pista de una sola vez sin caerse. Habían estado en esto por más de dos horas ya y él sólo quería terminar esto, una pequeña tarea. Sabía que podía hacerlo, él sólo no tenía que caerse.
Blaine estaba a su lado, mirándolo durante todo el tiempo que Kurt patinó. Kurt perseveró, tratando de no patinar demasiado cerca de la pared o hacia otras personas. No estaba tan lleno como Kurt pensó que estaría y él estaba realmente agradecido. Ya era bastante vergonzoso caerse delante de extraños sin que gente que potencialmente lo conozca o supiera dónde trabajaba lo vieran caerse.
Kurt se deslizó a lo largo de la pista, sintiendo el mordaz aire frío en sus mejillas. Tendría que haber usado un gorro, igual como los que tenían algunos de los otros clientes. Él sabía que se hubiese estropeado su cabello, sin embargo, por eso es que no había usado uno. Su objetivo era impresionar a Blaine, no espantarlo con su cabello como sombrero.
– ¿Oye, Kurt?
Kurt miró a Blaine quien lo estaba mirando fijamente. – ¿Sí?
– Mira – dijo Blaine, asintiendo con la cabeza hacia delante.
Kurt miró a su alrededor, preguntándose qué era lo que Blaine le estaba diciendo, cuando se dio cuenta de ello. Él había patinado alrededor de toda la pista, no una, sino dos veces seguidas sin caerse. – ¡Lo hice! – Se animó.
La risa de Blaine llenó el espacio entre ellos cuando empezó a patinar hacia atrás para que pudiera hacer frente a Kurt. – Lo hiciste –, respondió. – ¿Cómo se siente?
– Bastante bien, en realidad – Kurt admitió con una sonrisa. Miró a su alrededor hacia el resto de los clientes de patinaje, finalmente sintiendo la confianza suficiente para mirar a su alrededor en vez de hacia adelante o hacia sus pies agitados.
Habían tantas caras felices y las risas de la gente era como música para los oídos de Kurt. Aunque estaba seguro de que su culo y sus muslos iban a estar cubierto de moretones mañana cuando se despierte, valía la pena.
Sintió algo húmedo golpear su mejilla y miró hacia arriba, viendo los primeros copos de nieve caer del cielo. Dejó escapar una risa feliz y alcanzó uno con su mano enguantada.
– ¡Blaine, está nevando! –, dijo alegremente.
Kurt miró a Blaine que se había detenido y lo estaba mirando. – Se ve hermoso.
Kurt sintió que su corazón golpeaba en su pecho cuando Blaine habló mientras lo miraba directamente a los ojos. Él se detuvo a poca distancia de Blaine, su mano seguía extendida para atrapar los copos de nieve. Uno aterrizó en la mejilla de Blaine y él tenía un puñado blanco en el pelo donde la nieve se había pegado primero.
No podía dejar de mirar como un copo de nieve particularmente afortunado cayó sobre las largas pestañas de Blaine. Blaine parpadeó para librarse de él y Kurt trató de no hacer pucheros. Él se tambaleó en su lugar por un momento, pero la mano de Blaine llego a descansar a su cintura, estabilizándolo
El rostro de Blaine estaba enrojecido por el frío, pero tenía una pequeña, feliz sonrisa que había estado allí desde el principio de la noche. Lo que realmente hizo que Kurt quisiera besarlo. Sus labios se veían tan suaves y absolutamente besables. La mente de Kurt le gritaba que hiciera algo por una vez, hacer el primer movimiento.
– Carpe diem, Kurt –, murmuró para sí mismo y se inclinó hacia delante para besar a Blaine.
Sus labios eran tan suaves como Kurt pensó que serían y eran sorprendentemente cálidos a pesar del aire frío y la nieve que caía sobre el rostro de Blaine.
La mano de Kurt fue a la parte posterior del cuello de Blaine y Blaine inmediatamente envolvió sus dos brazos alrededor de la cintura de Kurt, sosteniéndolo cerca. El roce de sus labios fue suficiente para que el corazón palpitara dentro del pecho de Kurt. Estaba seguro de que Blaine podía sentirlo de lo cerca que estaban.
Se echó hacia atrás lo suficiente como para mirar a Blaine. – Yo...
Blaine negó con la cabeza un poco y recuperó la boca de Kurt con otro beso. Kurt suspiró mientras la lengua de Blaine se deslizaba contra la suya, húmeda y cálida y llena de promesas. Las manos de Blaine se apretaron en su cintura y Kurt se movió un poco, tratando de acercarse cuando perdió el equilibrio. Él cayó de espaldas con un golpe duro y se estremeció al sentir una punzada aguda cuando su trasero golpeo el hielo debajo de él.
– Bueno, mis besos jamás han, literalmente, echo caer a alguien antes, pero siempre hay una primera vez para todo –, bromeó Blaine, sonriendo.
Kurt negó con la cabeza y le tendió una mano para que Blaine lo ayudara a levantarse. – Encantador –, dijo. – Mi trasero va a estar tan adolorido mañana y no en el buen sentido.
Blaine se rió y tiró a Kurt contra él, sujetándolo firmemente esta vez. Él podía ver la felicidad brillando en los ojos de Kurt y se sentía eufórico de que él hubiese ayudado a poner eso ahí. – Me gustaría ofrecer un beso para hacerte sentir mejor pero no creo que estemos ahí todavía.
Kurt se rio, echando la cabeza hacia atrás un poco y todo lo que Blaine quería hacer era besar su cuello hasta llegar a la suave piel de la mandíbula. – No, definitivamente no.
Blaine le apretó ligeramente la cintura a Kurt. – ¿Qué tal si vamos a conseguir un buen y suave asiento para sentarnos y chocolate caliente?
– Eso suena perfecto –, respondió Kurt.
Blaine tomó la mano enguantada de Kurt en la suya y lo llevó hacia la salida de la pista. Salieron y Kurt se tambaleo sobre sus pies de nuevo. Blaine lo estabilizó y fueron a sentarse en un banco para que quitarse los patines.
Kurt gimió en el momento en que sus pies estuvieron libres de los patines y Blaine trató de no dejar que el ruido fuera directamente a través de él. – Mis pies me están matando –, dijo. – Y nosotros no estuvimos allí por mucho tiempo tampoco.
– Está bien –, contestó Blaine. – Uno se acostumbra a ellos después de un tiempo.
– No sé si alguna vez quiero acostumbrarme a eso.
Blaine se deslizó en sus propios zapatos de nuevo antes de extenderle una mano a Kurt para que le diera sus patines – Los voy a devolver por ti.
Kurt le lanzó una mirada de agradecimiento mientras él ataba los cordones de sus propias botas una vez más. Blaine fue a devolver los patines de Kurt y para cuando regresó, Kurt lo estaba esperando.
– Así que, ¿a dónde vamos para conseguir chocolate caliente? – Preguntó Kurt.
– Uh, espero que esto no sea adelantarse demasiado –, empezó Blaine. – Pero mi apartamento no está muy lejos de aquí, ¿te gustaría ir allí? Tengo un sofá suave y hago un buen chocolate caliente.
Kurt sonrió. – ¿Podemos recoger donas en el camino? – preguntó.
– Por supuesto –, respondió Blaine.
Salieron de Bryant Park y Blaine los encamino hacia el edificio de su apartamento. Charlaron mientras caminaban, sobre el trabajo en su mayoría, pero Blaine estaba honestamente distraído por los labios de Kurt.
Sorpresa no empezaba a describir cómo se sintió cuando Kurt lo había besado. Había sido increíble. Él había estado suspirando por Kurt durante tanto tiempo que había estado seguro de que nada saldría de ahí. Kurt era tan joven. Incluso Audrey era mayor que Kurt y esa era una perspectiva aterradora cuando lo pensaba así.
Todo el mundo le había estado diciendo desde hace un tiempo que tenía que volver a salir y tener citas con un montón de chicos. Había estado con Dale durante tanto tiempo que la perspectiva de las citas era aterradora y desalentadora, cosas que Blaine no quería asociar con encontrar a alguien nuevo para amar.
Eso era todo lo que él quería. No quería salir con todo el mundo, él quería encontrar a alguien para compartir su vida. Por supuesto, había pensado que esa persona era Dale, pero ese barco había zarpado hace mucho tiempo, y ahora, ahora era Kurt. Hermoso, inteligente y sorprendente Kurt. Kurt, con quien Blaine había pasado muy poco tiempo pero quien Blaine sabía quería llegar a conocer mejor.
Blaine no había sentido esto por nadie en mucho tiempo.
Mientras caminaban, el dorso de sus manos se rozaron juntas un par de veces. Blaine tomó la iniciativa y puso su mano en la de Kurt, entrelazando sus dedos.
Kurt dejó de hablar y Blaine notó el rubor en lo alto de sus pómulos. Los dedos de Kurt se apretaron alrededor y siguieron caminando. Se detuvieron un momentos más tarde en una pequeña panadería que estaba abierto hasta tarde y Blaine compro una caja con variedades de donas. Blaine llevó la caja el resto del camino a su apartamento.
– Wow –, dijo Kurt, con su voz llena de asombro mientras se acercaban al edificio. – Esto es... wow.
Blaine sintió que sus mejillas comenzaban a quemarse un poco. – No es mucho, pero es mi hogar.
– ¿No es mucho? –, preguntó Kurt, arqueando una ceja en dirección a Blaine. Él no podía dejar de estar entusiasmado por Kurt.
– Mi último apartamento era mucho más... lujoso que este –, Blaine comenzó cuando apretó el botón de llamada del ascensor. – Mi ex tenía gustos caros.
Kurt hizo un ruido, pero antes de que Blaine pudiera descifrarlo, las puertas del ascensor se abrieron y él le hizo un a gesto a Kurt para que entrara a él. Subieron en el ascensor en relativo silencio sin soltarse de las manos, algo de lo que Blaine se dio cuenta con agrado.
El ascensor se detuvo en su piso y Blaine salió primero. Los ojos de Kurt estaban muy abiertos mientras miraba alrededor, tomando nota de todo. Blaine caminó los pocos pasos a su sala de estar y dejó la caja de donuts en la mesa de café.
– Whoa –, dijo Kurt. – Esto es encantador, Blaine.
Blaine le dio una pequeña sonrisa y tomó el abrigo de Kurt para colgarlo en el armario junto al ascensor. Colgó el suyo al lado del de Kurt y se quitó los zapatos y los condujo al interior. – Gracias –, dijo. – Yo inicialmente no iba a comprar un penthouse pero Cooper insistió en que merecía un poco de lujo después de la ruptura.
– Cooper tiene buen gusto –, Kurt respondió.
– Por favor, nunca le digas eso a él, se adueñara de mi cabeza para siempre –
Se alegró de que a Kurt pareciera gustarle su casa. No era frecuente que él trajera gente a su apartamento, pero con Kurt, Blaine quería todo. Sabía que era una tontería pensar así cuando apenas se habían besado esa noche, pero había algo dentro de él que le estaba diciendo que todo esto estaba bien.
– ¿Todavía quieres chocolate caliente? – Preguntó Blaine.
La atención de Kurt se volvió de nuevo hacia él. – Me encantaría.
– Muy bien –, comenzó. – Echa un vistazo alrededor mientras yo hago las bebidas. O ponte cómodo en la sala de estar, si quieres.
– Está bien –, respondió Kurt.
Blaine se paseó alrededor en la cocina, haciendo el chocolate caliente. Puso pequeños malvaviscos en sus tazas humeantes cuando terminó y se dirigió de nuevo a la sala, donde Kurt se había sentado al medio de su sofá de felpa. Todo lo que Blaine había elegido para su mobiliario era la comodidad por sobre la moda. Sabía que mucha gente nunca hubiese hecho eso, pero para Blaine todo se trataba de comodidad en estos días. Se había puesto al día con las excentricidades cuando él y Dale estaban juntos, ahora cuando él se mudó había querido que sus propias cosas tuvieran sus propios gustos.
Blaine puso las tazas sobre la mesa y rápidamente fue a la cocina para conseguir un plato pequeño para cada uno para poner las donas.
– Gracias –, Kurt dijo mientras cogía la taza delante de él, tomando un largo sorbo. – Mmm, esto esta delicioso.
Blaine sonrió. – Te dije que hacia un buen chocolate caliente –, dijo, sentándose al lado de Kurt en el sofá, sus muslos se rozaron entre sí mientras se ponía cómodo.
Él le ofreció la caja de donas a Kurt para que pudiera sacar una primero, después de que Kurt eligió, él saco otra. Saco un pedazo grande antes de tomar un largo sorbo de su chocolate caliente. Podía sentir los últimos restos del frío dejar su cuerpo mientras el chocolate lo calentaba.
– Gracias por esta noche –, dijo Kurt en voz baja.
Blaine miró como Kurt cerraba los dedos alrededor de su taza con una mirada de ternura en su rostro. – El placer fue mío –, contestó. – Sólo espero que mañana no estés demasiado adolorido.
– Valió la pena –, dijo Kurt.
Blaine dejó la taza sobre la mesa de centro y Kurt siguió su ejemplo. Se movieron juntos, los dos inclinándose al mismo tiempo, sus labios rozándose un momento después. Los labios de Kurt eran cálidos contra los de Blaine y Blaine podía probar el chocolate caliente mientras corría suavemente la lengua por el labio inferior de Kurt. Kurt se movió un poco, abriendo su boca debajo de Blaine mientras movía su mano a la parte posterior de la cabeza de Blaine. Blaine suspiró en el beso, curvando una mano sobre el hombro de Kurt.
El beso se rompió de forma natural un largo momentos más tarde y Blaine podía sentir su corazón latiendo más rápido en su pecho. Kurt apoyó su frente contra la de Blaine, sonriendo. Blaine se inclinó hacia adelante de nuevo, besando a Kurt una vez más. Él tomó la mejilla de Kurt, su pulgar acariciando la suave línea de su mandíbula. Kurt hizo un sonido que fue directo al estómago de Blaine, haciéndolo gemir en respuesta.
Se separaron de nuevo un momento después y Blaine miro los labios de Kurt, rojos y brillantes por sus besos. Se lamió sus labios antes de retroceder un poco más.
– Yo... – comenzó.
– Sí –, dijo Kurt con voz entrecortada. – Eres muy bueno en esto.
Blaine se rió entre dientes. – Tú también.
Kurt se recostó contra el sofá, tomando la mano de Blaine en la suya. – He querido hacer esto desde hace un tiempo.
Blaine le lanzó una mirada de sorpresa. – ¿En serio? –, Se preguntó.
Kurt asintió, mordiéndose el labio. – Sí – respondió. – Yo... Esto es tan incómodo. Tuve una especia de enamoramiento por ti algún tiempo. Estaba llegando al punto en el que pensé que estaba de vuelta en la escuela secundaria.
Blaine no pudo evitar sonreír. – Definitivamente no estás en la escuela secundaria –, dijo, moviéndose para recostarse en el sofá de la manera en la que Kurt estaba, volviendo su cuerpo hacia Kurt. Sus rodillas chocaban entre sí y Kurt acaricio su mano libre con sus manos unidas.
– Lo sé – dijo. – Pero era difícil ya que estaba siendo molestado por lo bien que te veías cada vez que nos encontrábamos.
– Si ayuda, era completamente mutuo –, respondió Blaine.
– Eso ayuda.
Blaine bajó la cabeza para otro suave beso en los labios de Kurt. – Me alegro.
Kurt le apretó ligeramente la mano antes de besar a Blaine de nuevo. Era lento y perfecto, pensó Blaine. Era todo lo que quería y mucho más de lo que nunca pensó que podría tener.
Él sabía que tenían mucho de qué hablar. Blaine no quería que fuese solo una cita al azar y no sabía si eso asustaría a Kurt o no. Sabía que se sentía atraído por Kurt en un nivel físico, pero cada vez que tenía la oportunidad de hablar con él, Blaine sabía que Kurt era el único hombre que había conocido con él que podría seguir adelante, no sólo intelectualmente, sino también mantenerlo para mantenerse con los pies en la tierra. Kurt era talentoso, vivaz y todo lo que Blaine quería en una pareja.
Sin embargo supuso que se preocuparía de eso un poco más tarde, porque los labios de Kurt contra los suyos y la forma en que sus lenguas se movían como si pertenecieran juntas hacían que Blaine olvidase todo lo que no fuera Kurt en frente de él.
TBC
N/T: ¡esta vez no me tardé mucho! xD Todo eso es gracias a Vale, pues ella fue la encargada de traducirles este genial capítulo. ¡YA SE BESARON! SKJDFHGJKFDSJHGDFHJGKHJHJGHFGDFDSFGFHJGKHJHFGDGDHJFKGHJHGFD :DDDDDDDD ¡AL FIN! XD
Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por dejarnos sus comentarios. Creanme, son la alegría de cualquier traductora. :DDD
El siguiente capítulo será traducido por mi. Pero les prometo que no me voy a tardar nada de nada en publicarlo.
¡Nos estamos leyendo, tengan un genial inicio de semana!
Pd: no puedo irme sin recomendarles que lean la hermosa historia de Jess Kyu Criss "One And Only". Créanme que no se van a arrepentir. ;D
