Acompaño a Hiccup al hospital, no le pareció adecuado dejarlo solo en un momento como ese, además ella también estaba preocupada por el estado del padre del castaño, los padres del chico habían sido tan buenos con ella, que le pareció una buena manera de retribuir ese cariño que sentían por ella.
Al llegar a la habitación, el señor Stoick se encontraba como si nada, como si nunca hubiera tenido el accidente, aunque con uno que otro vendaje y unas cuantas magulladuras en el rostro, aun así, se veía más preocupado de comer que de sus heridas, a su lado, se encontraba la madre de Hiccup.
—¡Deberías comer más despacio!, ¡estas herido!— Le soltó Valka con el ceño fruncido a su marido.
—Muero de hambre mujer, no me pidas eso— Dijo el con un tono divertido, su esposa cambio su gesto fruncido y solo le sonrió con dulzura.
—¡Pa!, me alegro de que estés bien— Hiccup dijo acercándose a su padre, en respuesta él le dio "golpecitos" en la espalda con fuerza.
—¡Ay por favor, solo fue un golpecito, el auto se llevo lo peor!— Dijo el sonriendo para luego soltar una carcajada, pero tanto Hiccup como Valka lo miraron con seriedad por lo que paro de reír enseguida.
—¿Cuándo podrás irte?— Pregunto el castaño a su padre.
—Espero que pronto, nunca me han gustado mucho los hospitales, ¿Val porque no le preguntas al médico?— La madre Hiccup le dio un tierno beso en la frente a su esposo y salió de la habitación.
—Acompaña a tu madre, ya sabes cómo se pone, comienza a decir que los remedios naturales son mejores y todo eso— Le ordeno casi al instante a Hiccup, quien se levantó, pero le dedico una mirada Astrid esperando para que ella se fuera con él.
—Adelante ve, Astrid me hará compañía— Le comento el padre al castaño mientras le daba un guiño a la rubia, el chio dudo por un instante, pero luego se fue para seguir a su madre.
Astrid se sintió algo incomoda a solas con el padre de Hiccup, no sabia de que hablarle, ni como iniciar la conversación con el, después de todo ellos no habían convivido demasiado.
—Sabes Astrid…— El padre del chico dijo rompiendo el silencio que había entre ambos —Cuando conocí a mi esposa, me enamoré a primera vista de ella y como no, era tan inteligente y divertida, solía comportarme como un idiota con ella.
La rubia no supo que decir, ni porque el padre del castaño le contaba esas cosas, aunque le pareció lindo que hablara con tanto cariño de su esposa, se notaba que eran un matrimonio muy feliz y se amaban mucho.
—Sé que mi hijo es un poco difícil— Soltó Stoick en un sonoro suspiro y por su expresión parecía que recordaba algo —Pero él te quiere mucho.
—¿Cómo esta tan seguro?— Dijo ella casi en un susurro, en el fondo se lo decía más a ella misma que al padre del chico.
—Conozco a mi hijo, créeme— El le respondió con una sonrisa en el rostro, en el fondo Astrid se sentía tan confundida por las palabras de Stoick, ¿debía intentarlo nuevamente? — Lo que allá pasado entre ustedes, sé que podrán arreglarlo…
—¿Somos tan obvios?— Le respondió la rubia con una ligera sonrisa en el rostro, el también le sonrió devuelta —Un poco si.
Paso todo el día en el hospital, en el fondo el señor Stoick le preocupaba, así que no quería hacer una visita tan corta, ya estaba anocheciendo cuando Hiccup le ofreció llevarla devuelta a su hogar, la madre del castaño se despidió con un abrazo de ella, pero a diferencia de las otras veces, esta vez ella tuvo un tacto más maternal.
El camino de vuelta fue silencioso, se sentía algo incomoda con la cercanía del castaño, pero no sabía cómo reaccionar ante ello, porque a pesar de las discusiones entre ellos aun sentía algo por él.
—Bueno… llegamos…— Susurro el castaño con voz nerviosa, le dedico una discreta mirada a la rubia, que la hizo estremecer.
—Estuve pensando— Dijo Astrid mirándolo fijamente, sintió como un nudo apareció lentamente en su garganta —Sobre nosotros.
Hiccup solo la miro fijamente, se apoyó en su moto, atento a lo que ella fuera a decir, el castaño puso su interés en el suelo, como si lo más maravilloso del mundo se encontrara ahí.
—Creo… que deberíamos separarnos
—Si es lo que quieres— El castaño dijo mientras se subía a su moto dispuesto a marcharse, no le dirigió la mirada en ningún momento.
—¡Hiccup!, ¿puedo pedirte un favor? — Pregunto ella dudosa respecto a lo que iba a decirle al muchacho frente a ella, el la miro de vuelta, esperando a que continuara con su platica.
—¿Podemos…tener un último día juntos?— Ahora ella trataba de evitaba su mirada, se sentía tonta por pedirle algo así y sería más que claro que el castaño le daría una negativa, parecía una niña pequeña que no sabía lo que quería.
—Te paso a buscar mañana— Hiccup le dio una pequeña sonrisa, no era una de sus típicas sonrisas, al contrario, lucia cansado o más bien triste.
Se recostó en su cama, mirando al techo fijamente, como si las respuestas a sus problemas se encontraran en alguna parte, se sentía segura de su decisión, pero aun así le dolía, miro por milésima vez el anillo que Hiccup le había regalado, no tuvo oportunidad de devolvérselo y ahora que todo terminaría le parecía lo más prudente de hacer.
La mañana siguiente fue rara, se sentía tranquila a pesar de todo, como si fuera un día normal y una cita normal, a diferencia de otras veces, ese día quería verse muy bien, quería tener un día memorable.
Hiccup paso por ella tal y como le había dicho, le dio una cálida sonrisa, como si nada estuviera pasando y todo continuara igual, Astrid se subió con él a la moto y se marcharon, tomo su cintura con fuerza, no queriendo soltar su agarre.
Su cita de despedida con Hiccup comenzó en "The Dragon Rider's", ambos se sentaron en su mesa favorita, el castaño le contó que estaba pensando en un nuevo café para la tienda, pero que se lo contaría a su padre cuando saliera del hospital.
Astrid bebía su "Nadder" lentamente, el café se sentía mucho más dulce de lo usual, el castaño bebía su café tranquilamente, le daba pequeñas sonrisas de vez en cuando y tomaba su mano con cariño.
—¿Qué opinas de lo que está pasando?— Le dijo ella mirándolo fijamente —Has estado muy callado.
—¿Qué quieres que te diga, My Lady?— Él contesto dándole una falsa sonrisa, que parecía más una mueca —No puedo obligarte a que te quedes conmigo
—Lo siento…— Ella le respondió mirando al borroso reflejo que se formaba en su taza de café —Es solo… que ya no puedo más.
—No me malinterpretes, me gusta estar contigo, admito que fuiste un odioso conmigo en un principio y me daban ganas de darte un golpe en la cara en mas de una ocasion
—¡Wow!, cuanta sinceridad, me alegra saber que me aprecias tanto
—Pero a pesar de todo, tú me gustas y mucho, es solo que... ambos tenemos demasiados fantasmas y es eso lo que no soporto.
Ambos se quedaron en silencio, Hiccup evito la mirada de la rubia y la dirigió hacia la ventana, miro el cielo, provocando un contraste con aquellos ojos verdes que tanto le gustaba mirar.
—Parece que se está nublando… ¿te parece si te llevo a un último lugar?.
El castaño le pidió que cerrara los ojos, en todo el camino solo pudo sentir el viento en su rostro, esa sensación que tanto le gustaba, cuando Hiccup se detuvo la guió, tomando su mano con suavidad.
—¡Llegamos!— Dijo el mientras se detenía, Astrid abrió sus ojos y observo aquel lugar, que tanto recuerdos le traía, el mirador de su primera cita no tan cita con Hiccup.
Ella se sentó en la banca y él se apoyó en su moto, le ofreció un refresco, exactamente igual que la primera vez que el la llevo, eso le traía muchos recuerdos a la rubia, había pasado tanto con Hiccup.
—¿Porque aquí?— Ella le comento sin quitar su vista del paisaje que tenía enfrente.
—Porque aquí fue donde te conquiste, My Lady— Le respondió el con coquetería y mientras le guiñaba el ojo, para luego darle una cálida sonrisa.
—Yo diría que fue al revés— La rubia le devolvió el guiño, mientras daba una risita al castaño, aunque luego se sintió nostálgica por ello.
El chico la abrazo por la espalda y enterró su cabeza entre su cuello, al principio se quedó estática, solo sintiendo su contacto, pero luego no pudo evitar compartir ese abrazo con él.
—Será mejor volver… parece que lloverá— Él le comento mientras se separaba de ella y le daba un dulce beso en la mejilla.
Hiccup la llevaba a su departamento, comenzó a pensar en todo lo que habían pasado juntos, los momentos en que el chico la hacía reír y enojar, se le oprimió el pecho dificultándole la respiración y las lágrimas amenazaron con comenzar a salir.
—¡Detente aquí!— Pidió ella rápidamente al castaño, se estaba quebrando de a poco y no quería que el castaño la viera de esa manera.
—¿Segura?, tu casa está a la vuelta de la esquina
—Si… muy segura
Ella se bajó rápidamente del vehículo, ambos se quedaron viendo un largo rato, ambos esperando a que el otro hablara primero, en el fondo no quería despedirse de Hiccup.
—Creo… que debería devolverte esto— Ella le dijo mientras le tendía el anillo que el le había regalado y con el cual le confeso que la amaba.
—Es tuyo, quédatelo My Lady
—No puedo quedármelo, le perteneció a tu madre, además… debes dárselo a la chica que ames, ¿no?
—Te amo a ti… Astrid
—Por favor… sería muy difícil si me lo quedo yo
El tomo el anillo de su mano y se le quedo mirando un tiempo, luego miro a la rubia, ambos sabían que era el momento de despedirse y continuar sus caminos separados, por dentro la rubia solo pensaba que a el destino le gustaba jugar.
—Bueno, es momento de que me vaya— Él le dijo mientras quitaba el seguro de la moto y se preparaba para marcharse.
Astrid se despidió con la mano y se dio la vuelta para irse, pero no pudo alejarse, el pecho le quemaba y comenzó a pensar en Hiccup, lo necesitaba a su lado, se volteo rápidamente, tomo los cabellos del castaño y le dio un beso, el último de ellos, un beso dulce y con necesidad.
No se dio cuenta cuando fue que comenzó a llover, la lluvia caía sobre ambos que se negaban a romper el beso de aquel mágico momento que estaban viviendo por última vez, lo necesitaba, se separó del castaño y lo miro directamente a aquellos hermosos ojos verdes, para luego juntar sus frentes.
Se alejó de el despacio, sus manos se separaron lentamente, fue ahí cuando no soporto mucho más el momento y corrió, mientras la lluvia la mojaba y el castaño desaparecía detrás de ella, mientras sus lagrimas se juntaban con las gotas que caian del cielo, esa fue la última vez que vio a Hiccup Haddock.
Gracias por apoyar esta historia, este es el fin :c
¡mentira!, espero les guste
