Capítulo 11.- Secretos de un corazón inocente
Ya eran pasadas del medio día para cuando Adrián despertó, era demasiado tarde cuando salió de la casa de Marinette transformado en Chat Noir, odiaba demasiado quedarse dormido hasta tarde y peor aún no escuchar su alarma, tomo su móvil mirando su fondo de pantalla una foto de Ladybug… aun le era increíble que fuese Marinette la muer con la que en algunos años se casara para que Emma pudiese nacer.
Se incorporó en la cama y sin quererlo Plagg que dormía sobre su pecho rodo hasta caer al suelo.
-Mmmm si… mi paraíso de camembert.- dijo el glotón kwami entre sueños, su viaje al suelo no fue suficiente para despertarlo.
Con cuidado tomo a Plagg aun dormido y babeando por su queso, para después abrir su armario y dejarlo dentro del bolsillo de un abrigo, si Nathalie entraba a su habitación jamás urgiría en el armario y de ser así jamás le prestaría atención a ese abrigo al fondo de toda su ropa.
Entro al a ducha para quitarse la pereza de encima para su fortuna era domingo y no tenía nada que hacer, pensó en la posibilidad de regresar a casa de Marinette y pasar un poco de tiempo con ella y Emma. Más las palabras de Emma regresaron a su mente.
Mi abuelo Gabriel, los obligara a casarse bajo ciertas amenazas.
¿En qué momento Marinette y su padre se conocerían formalmente? ¿Qué tipo de amenaza aria contra ellos? Preguntárselo, seria cambiar el futuro y posiblemente eso haga que Emma dejara de existir… por otro lado también estaban las palabras de Beeb Hawk Moth conocía sus identidades, realmente tenia demasías preguntas en la mente.
Salió dela ducha solo con una toalla alrededor de su cintura, sin prestar atención a su alrededor.
-Parece que alguien se quedó hasta tarde despierto.- escucho, rápidamente se giró, sobre su cama y sentado se encontraba Félix. Adrián arrugo la frente.
-Por lo general paso personas piden permiso para entrar a una habitación.- contesto evadiendo su comentario anterior, Félix sonrió sínicamente.
-Anoche no te vi durante la cena, tampoco esta mañana, y parece que a tu padre no le importa.
-Mi padre está muy ocupado, no puede dejar su trabajo por pequeñeces, anoche me sentía un poco enfermo por eso no quise cenar con ustedes. Si es todo lo que querías decir, puedes irte quiero vestirme tranquilamente.
Félix no dijo más y comenzó a salir de la habitación, más antes de poder hacerlo se detuvo en el marco de la puerta, Adrián le miro esperando el momento en que su primo saliera y poder cerrar la habitación con seguro, fue buena idea él a ver escondido a Plagg.
-Por cierto, te eh visto más único a la niña nueva, sabes no creo que te convenga ser su amigo.
-¿Emma? Mifeng es una chica agradable ¿algún problema?
-Sí, y no pienso dejarte le camino así de fácil.- dijo por último, Adrien enarco una ceja para que Félix dijera eso solo podía significar una cosa… estaba enamorado de su hija.
Aunque para cuando Emma regresara a su tiempo, Félix ya sería un adulto… tomo nota mental, nunca dejar que su hija conociera o mínimo se acercara a él, era aún temprano para los celos de padre, pero más valía prevenir desde antes de tiempo.
Emma dejo la casa de Marinette pasado el mediodía, era mejor de ese modo, además la rubia tenía un protector durante ese tiempo y ya no quería preocuparlo más con su ausencia, el maestro Fu es demasiado mable para que ella se mandara sola.
-El maestro no se molestara contigo Emma… no es esa clase de personas el comprende tu situación.- la pequeña kwami le miraba desde su bolsita.
-No es eso Beeb, el señor Fu es muy amable conmigo, yo no puedo hacer este tipo de cosas. Salir de casa y regresar cuando quiera… no es nuestro mundo.
Para cuando la rubia regreso, Fu estaba ocupado con algunas personas, prefirió no molestarle e ir directo a su habitación, Beeb salió de su escondite para ir directo a la pequeña mesita del lugar y comenzar a comer nueces, no era que ni hubiese comido ninguna desde que estaba en casa de Marinette, la kwami es demasiado penosa y solo comió unas cuantas, realmente se moría de hambre, era una de las cosas que se podría decir compartía con Plagg nunca se cansaba de comer a todas horas. Mientras la kwami satisfacía su hambre, Emma se recostó sobre el tufon.
¿Qué aria con Félix? Desde la última vez que se enfrentaron no se han dirigido la mirada o si quiera la palabra. Miro las palmas de sus manos por segundos, ese chico era un misterio, un misterio del cual ella debía encargarse personalmente. Cerró sus ojos dejando que las imágenes de su sueño regresaran a su mente, realmente que no lo entendía, Tikki había dicho que ella era el "Máximo poder" el poder que podría purificar el miraculous corrompido.
-Beeb, ¿Crees que pueda salvar a Félix?- pregunto, la kwami dejo de comer para centrar su atención en su otra mitad.- Con este máximo poder ¿Podre salvarlo?
-El máximo poder no solo purifica toda maldad sino también la fuente de esa corrupción.- le respondió, sabía que si Emma aprendía a utilizar ese poder en ese tiempo su vida y mundo entero desaparecerían para siempre.
-Necesito saber todo, Beeb, que soy realmente y que puedo hacer, yo provoque todo esto y yo sola debo remediarlo, no quiero involucrar a mis padres.- los ojos de Emma demostraban determinación, y sobre todo un misterioso brillo.
-Si quieres saberlo deberás conocer mis orígenes y los de Tikki y Plagg entonces vas a comprender lo que quiero decirte.- la rubia asintió con la cabeza, no quería depender de otros, al contrario quería protegerlos con su propia fuerza demostrar que en el futuro ellos podrían confiar en ella.
Félix miraba por la ventana de su habitación un punto fijo a la nada, al igual que Emma pensaba en ese detalle sobre o hablarse o mirarse desde que se supo quiénes eran en realidad… pronto aquella imagen de la chica rubia de ojos esmeralda en su mente se transformó a la de una chica de largo cabello oscuro y ojos celestes, por un momento su respiración se entrecorto, se ajito visiblemente, miro sobre su cama Nuru se encontraba dormido.
-Bridgette.- susurro, esa imagen debía quitársela de la cabeza, debía olvidarse de esa niña molesta… debía asegurarse de no tener un corazón.
Félix desde temprana edad siempre se la pasaba metido en el hospital por sus padre adoptivo, su padre un famoso médico Alemán y una enfermera dedicada a la zona de cancerología quien murió un año después de que cumpliera los ocho por las radiaciones de los tratamientos… siempre después de clases debía ir al hospital para regresar junto a su padre a casa, tenía ciertas libertada des y restricciones, odiaba pasar el día encerrado en el consultorio de su padre.
Aun puede recordarlo, la primera vez que le conoció. Aquel día con solo diez años Félix leía tranquilamente sentado en los jardines del hospital. Se sentía demasiado incomodo puesto que desde hace un muy buen rato alguien no le quitaba la mirada de encima, para cuando despego sus ojos del libro se topó con una niña de posiblemente su misma edad; sus grandes ojos celestes estaban fijos en él, mientras su cabello recogido en una coleta alta e ondeaba con el viento.
Félix le detallo, ella llevaba puesto el pijama del hospital, más que eso tenía una cánula de oxigeno puesta y tras de ella un pequeño tanque con rueditas.
-Me gustan tus ojos.- fue lo primero que dijo la niña, Félix le ignoro regresando a su lectura.
Él espero que ella se marchara entendiendo la indirecta de que su presencia le molestaba, más la niña tomo asiento a su lado, seguía con su lectura sin importar la intromisión del a chica.
-"Su ancha cara resplandeció como el sol en el cenit de las regiones tropicales."- Félix cerro el libro de golpe, lo niña levanto su mirada sonriéndole dulcemente.- Me llamo Bridgette ¿te gusta el libro? Ya lo leí mas de tres veces Julio Verne es uno de mis escritores favoritos además…
Felíx se fue sin decir nada, dejando a la de ojos celestes sola, regresando al consultorio de su padre. Los días siguieron pasando, y Bridgette seguía acosándole, muchas veces fueron las que regañaron a la pobre por andar cerca de los consultorios, ella lo tenía prohibido, solo podía salir a los jardines, más no deambular por todo el hospital. Poco a poco el rubio se fue interesando por ella, ¿Qué tenía él que fuera de suma atención para Bridgette? Un día mientras pasaba su rato leyendo dentro del consultorio, escucho los regaños de las enfermeras, ella nuevamente estaba deambulando por el hospital.
Bidgette le miro y sonrió antes de que una enfermera tomara su tanque de oxígeno y la mano del a chica para regresarla a su habitación… ni una hora paso cuando nuevamente lla estaba por salir.
-Si deambulas por todos lados terminaran amarrándote a la cama.- la morena se sobresaltó, comenzado a reír después de forma nerviosa.
-Hola… yo, bueno yo, solo quería dar un paseo.
-Mentiros, todo este tiempo solo lo haces para verme ¿Qué quieres?
-Yo… bueno eres la primera persona que veo desde que estoy aquí, por lo general son todos niños pequeños y no puedo hablar de cosas interesantes que no sean ponis u ositos de gomita, lamento si te incomode.- apenada bajo su mirada dispuesta a entrar a su habitación, Félix entonces entro tras de ella cerrando la puerta.
-Eres extraña, pero creo que puedo intentar entenderte, mi nombre es Félix y…
-Eres le hijo del doctor Néstor, vienes cuando terminas le colegio y regresan juntos a casa.- le dijo, ante sus ojos tenía a una perfecta acosadora.- lo siento, tenía curiosidad.
Con el tiempo Felix se enteró que Bridgette había nacido con una extraña enfermedad pulmonar, por lo cual siempre debía de cargar consigo un tanque de oxígeno y la cánula. Ella adoraba ir al colegio, más siempre era internada, cada tanto él le ayudaba a no perder el hilo de sus clases cuando regresaba.
Incomodo coloco una de sus manos sobre su pecho, el akuma en su interior, lo estaba controlando, si el no olvidaba el akuma lo lastimaría hasta obligarlo a no sentir nada… debía de concentrarse en su objetivo principal, destruir el máximo poder y solo así…
-Y solo así…- susurro, con la frente arrugada se levantó de su lugar colocándose el broche que Gabrielle había dado.- Nuru.
El kwami despertó rápidamente fusionándose con él broche.
Lagrimas desbordaban sin control de los ojos esmeralda de Emma, Beeb había terminado de contarle la historia de su mundo, cuando el cataclismo se desato, Plagg Y Tikki sufrieron demasiado cuando Nuru desapareció, Tikki nunca logro decirle a Plagg sobre el máximo poder en su interior. Las batallas que duraron siglos hasta que por fin logro nacer, claramente omitió los hechos de que tanto ella como sus padres son encarnaciones de los miraculous. Pero algo que no omitió y que era necesario saber era que si ella usaba su máximo poder para liberar a Nuru de la corrupción no solo lo salvaría, sino también destruiría su padre.
Incluso ella misma era un peligro para sus seres queridos, tarde o temprano aprenderé a usar el máximo poder.
-Lo entiendes ahora.- Emma limpio sus lágrimas, lo entendía, pero no sabía qué hacer.
-Lo que dices es que yo solo nací de la necesidad de obtener le poder y purificar el miraculous ¿es eso verdad?
-Para Tikki y Plagg evidentemente era la prioridad, pero sus portadores no lo sabían hasta que tú ya estabas en camino, de tus padres puedo asegurar tu nacimiento fue deseado. El máximo poder no solo destruye, sino que también renace, me trajiste de regreso Emma.
-Si este poder puede destruir, también puede renacer… yo solo quiero ayudar a Félix, lo metí en esto por mis berrinches infantiles, quiero regresar a casa.
-En cuanto el akuma sea retirado del collar Emma podremos regresar.- Emma recordó que el collar con el akuma permanecía oculto puesto que se lo había entregado al maestro Fu
Emma se sujetó fuertemente de la cabeza… de golpe la imagen de Félix como Hawk Moth apareció en su memoria. Podía sentirlo, no estaba demasiado lejos.
-Beeb… transfórmame.
Félix como Hawk Moth observaba la ciudad desde lo alto de un edificio abandonado. Anthophila no tardó en aparecer tras de él, podía sentir una gran cantidad de energía negativa emanar de su interior, dudo por momentos el si quiera acercársele, más después de respirar profundamente se le acercó.
-Félix.
-Félix no está aquí, Anthophila no me trates con tanta familiaridad, no somos amigos ni siquiera conocidos.- Anthophila no cambio su semblante en ningún momento.
-Entonces déjame ayudarte Hawk Moth de este mundo, es el mismo que en el futuro, tú no eres él, puedo asegurarte, eres mucho mejor persona, sea lo que sea que te preocupe podremos solucionarlo.
-Entonces dime algo, para solucionar todo esto ¿Me entregarías tu corazón?- Anthophila se sorprendió por aquella pregunta, Félix no podía estar enamorado de ella ¿O sí?- ¿Me darías tu corazón a cambio de detener todo lo que ya tengo planeado?
-No.- fue su única respuesta.
Hawk Moth negó con la cabeza dejando de darle la espalda, ambos se sostuvieron la mirada de forma seria, retadora, una cortina de akumas rodeo a Anthophila comenzando a generar algunos rayos, esos akuma estaban llenos de energía negativa, cada que uno le rozaba Emma sentía le habían tocado con un hierro al rojo vivo. Tomo el látigo en su traje para abrirse camino entre los akuma.
-Nada mal, admito que Adrián deberá sentirse orgulloso de que su hija tenga el mismo talento en el esgrima que él ¿Qué más secretos escondes pequeña abeja?
Anthophila no dijo nada, solo se lanzó en su contra comenzando una pelea limpia cuerpo a cuerpo, Félix debía admitir que Emma era demasiado flexible para ser una floja en los deportes, también sabia defenderse más esas cualidades no las aprendió por sí misma, Anthophila no era más que una mescla y copia barata, sin el máximo poder en su interior no sería capaz ni de lanzar una patada a la espinilla de su adversario.
Hawk Moth tomo la pierna de Anthophila cuando esta intento golpearle la cara con una patada, le sonrió, un grupo de akumas impactaron en su estómago generándole un daño a ella y a los mismo akumas que de golpe fueron purificados, la rubia perdió el equilibrio dando un paso en falso pisando una tabla que se rompió por su peso, cayendo sin tregua alguna por tres pisos. Cuando intento ponerse de pie Félix la tomo por él cuello estampándola contra una pared.
-S-suéltame.- ordeno de forma estrangulada.
-Si te destruyo ahora, todo abra terminado.- tras esas palabras Emma sintió una gran oleada eléctrica recorrer su cuerpo, Félix despedía demasiada energía negativa, su cuerpo intento protegerse.
Aquella energía oleada eléctrica, no solo le hacía daño a ella sino que a él también. Ambos de forma inconsciente cerraron sus ojos… Emma al abrir los ojos de golpe ya no se encontraba donde antes, sino que ahora estaba en el pasillo de un hospital, no, no era un pasillo, era una habitación… Félix estaba arrodillado frente a una cama, sobre esta se encontraba una chica llena de cables y tubos, el sonar de la sonda era débil.
Notas finales:
Omg! Que la cosa se pone buena ¿Qué pasar ahora? ¿Félix quiere algo con Emma? ¿Qué sucedió con Bridgette? ¿Adrian será un padre celoso? xD que cosas.
Espero les gustara el capitulo de hoy
Dudas, preguntas, sugerencias, aclaraciones lo que sea, todo es bien venido
Hasta la próxima actualización
