Bajo la profecía de un fin inevitable, la facción nordica ha encontrado la única esperanza que puede evitar este destino fatal, por ordenes de las deidades principales, una joven valquiria tiene el designio de llevar a este elegido y que en sus manos recaera proteger a la humanidad o desencadenar el Ragnarok y reinar sobre este.
Me alegra saber que este fanfic sigue en el gusto de muchos ustedes. Asi que vamos a lo que nos interesa, en primera, los reviews que ustedes amablemente me dejan en cada actualización:
maxigiampieri2012: Pues Rias y su sequito no serán de lo peor. ¿A que me refiero? Velo aquí mismo.
Darius619: Oh Yeah! Me sonrojare hasta ponerme como un tomatito maduro, en serio, te agradezco infinitamente los comentarios que capitulo tras capitulo me vas dejando, y sobre el mote, pues no se, a Aeretr por ejemplo se lo otorgo Adriana-Valkyrie, mientras que el de Bustercall parece que fue como un chiste que el mote se le quedo. Quien quita y alguien me ponga uno, ¿Por qué no?
: Pues aquí veras si realmente Rias es todo un demonio o no.
Riki Eligos: Fuck Yeah!
erendir: Ah si? Entonces yo sere como Bart y te amarrare un cable telefónico al cuello para estrangularte! LoL. Sobre el asunto de Rias y los demás para con Issei, pues aquí mismo lo veras, te lo aseguro.
: Seeeh, bastante descriptivo lo del sueño de Ross. Sobre Issei y Rias, pues aquí veras lo que va a suceder.
Uchiha-Issei-DXD: Meh, Issei no morirá… por lo menos ahora. Y creeme, Rias puede que no sea la clásica chica infame e hija puta como la mayoría de fics la pinta, aquí veras el porque.
BloodEdge: Pues entre sueño y premonición todo puede suceder, lo de Rias tiene un porque, y si Ross no es totalmente honesta tiene un motivo de peso, y aquí lo veras.
Kuroi to Tamashi: Lo que soño Rossweisse e Issei realmente fue algo hardcore para sus mentes, y te aseguro que se sabra si esto fue premonición o solo simple sueño por todo lo ocurrido. Lo de Sona, pues puede que mande al carajo o no a Saji, aquí te podras dar cuenta de ello. Y para finalizar, lo de Rias puede que hayas sacado conclusiones rapidas, espero que con esto puedas calmarte un poco y no enojarte tanto.
PD: Lo del espejito aquí lo sabras :D
Red Satoshi Ketchum. Muchas gracias… por lo que he notado creo hablas mejor ingles o lo escribes, asi que siéntete libre de hacerlo, ya que intentare entender lo que me quieres decir, mi ingles no es bueno pero me defiendo.
Morphos: Te aseguro al igual que los demás, que lo de Rias tiene un porque, y pronto lo sabras aquí. Lo del regalo de Serafall a Sona de igual manera, y el espejito, puede que también.
PD: Quien no vio Happy Tree Friends en su infancia, simplemente no la tuvo
Y ahora si chicos, a lo que vamos… Here We Go!
~Descargo de responsabilidades~
La historia de High School DxD no me pertenece, de ser asi Akeno y Asia tendrian mayor participacion, no habria principal en el harem e Issei seria mas serio como protagonista y no un chico obsecionado por las tetas.
Historia basada en la idea original de bustercall, quien amablemente me la cedio para crear esta historia
PD: Pienso que Akeno deberia mandar en el harem, ella es tan linda y pro.
PD2: Creanme chicos, esta historia es la primera en la que me centrare de forma deprimente y con hechos reales de la vida de un mundano habitante de Midgard
PD3: Black Omen y Yuffie Theme, en esta ocasión estos temas me ayudaron mucho con algunas escenas
PD4: Issei no es un princesa, que quede claro
Capitulo 10
Obscuridad Humana
~0~0~0~0~0~0~0~ Club de Investigación De Lo Oculto ~0~0~0~0~0~0~0~
Si uno podía tomar en cuenta el estado mental del joven de nombre Hyoudou Issei respecto a su sentir al sexo femenino, la escena que se hacía presente en el Club de Investigación de lo Oculto, difería totalmente de lo que se podía haber esperado, ya que en sí, la imagen era demasiado extraña, por no decir que tenia tintes bizarros.
En el lujoso sofá del club se encontraba la jovencita que ocupaba el puesto de Vice-Presidenta del club y Reina del sequito de la pelirroja, de nombre Akeno Himejima, sentada de forma educada y sosteniendo entre sus piernas, la cabeza de un castaño de ojos marrones que estaba llorando desconsoladamente, mientras ella acariciaba su cabello con su mano izquierda, en tanto que la otra, la ocupaba para sostener una de las manos del joven Sekiryuutei, quien temblaba de forma bastante evidente, clara señal de que se encontraba aterrado y buscaba por cualquier medio, algo que le consolara y además, le hiciera olvidar el motivo que lo orillo a volver a llorar incontrolablemente.
La mirada de Akeno mostraba un gesto de arrepentimiento, ya que ella fue una de las causantes del estado actual del chico en cuestión, cosa la cual ella no había deseado que pasara, mucho más cuando noto como en los orbes del joven Hyoudou, un horror que ella llego a experimentar en una ocasión se hacía presente, cosa que volvia el remordimiento aun mas grande. Lo único que pudo hacer para remediar todo ese malentendido, fue consolar al jovencito quien a duras penas, la hallo como alguien con quien pudiera encontrar algo de alivio ante todo lo sucedido.
Ni que decir de Rías Gremory, Kiba Yuuto y Koneko Touhou. Cada uno actuaba de forma diferente, por ejemplo, la pelirroja se encontraba de brazos cruzados, pero sus ojos habían soltado dos lágrimas traicioneras por la culpa de ver como por su "jueguito" ella daño de forma seria a quien indirectamente, ya le había causado daño anteriormente. Kiba mantenía la mirada baja sin siquiera atreverse a observar esa escena tan humillante para Issei, ya que en cierto grado, el rubio pudo entender por medio de los gestos faciales del chico, como al Sekiryuutei le llenaba de odio el mostrarse como un cachorro asustado, por más que este quisiera evitarlo. Y de parte de Koneko, su mirada seguía siendo indiferente, pero si uno podía prestar mucha atención, podía adivinar un ligero rastro de vergüenza en ella, más que nada por seguir pensando que el castaño era un pervertido que en ese momento, solo actuaba como una "victima" para poder saciar sus bajos instintos con su Buchou, Fuku-Buchou y con ella misma.
En resumidas cuentas… el grupo Gremory se sentía como una basura, al volver a llenar de horror, a quien solo querían que se volviera un camarada, un compañero… un amigo.
0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~ Flash Back ~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~
¡GYYYYYYYYAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!
El rostro de sorpresa de parte de Rías, Akeno, Kiba y Koneko se hizo presente, al ver como el joven castaño sin importarle si el mismo se hacía daño, forzó la silla hasta que el mismo se fue de frente, logrando zafarse del agarre del rubio, pero al mismo tiempo golpeándose en la frente, provocándose una herida en la frente la cual era algo pequeña, pero al mismo tiempo dejaba escapar un hilo de sangre algo serio.
Pero sin siquiera prestarle atención al hecho de que su vista comenzaba a teñirse de carmesí, Issei a gatas y con sus ojos evidenciando el terror que se había apoderado de él, "corrió" a la salida más cercana, siendo eso algo imposible ya que la puerta había sido cerrada con llave, con el único objetivo de evitar visitas indeseadas mientras ellos trataban cosas del inframundo.
-¡Déjenme salir! ¡Déjenme salir! – Forzaba la cerradura intentando escapar de aquel sitio infernal, solo para ver como el grupo Gremory se acercaba a el. - ¡Ayuda! ¡Ayúdenme! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir!
-¡Issei-Kun tranquilízate! – Rías había abandonado su faceta de "Onee-Sama" para dar cabida a lo que en realidad, era una chica común y corriente, una que se veía muy preocupada al ver la dolorosa faceta que el chico en cuestión estaba mostrando. - ¡No sigas con esto, te lastimaras de forma muy grave!
-¡Ise-Kun, por favor, deja de lastimarte! – Exclamo con algo de horror Akeno, al ver como ahora Issei al saber que no podía huir de ahí, se había encogido en el suelo, sujetándose el cabello con ambas manos a punto de arrancárselo por la impotencia y el miedo que sentía por dentro. - ¡Por favor, detente!
-Sempai. – Soltó con un ligero susurro Koneko, debido a que se desconcertó al ver una faceta diferente a la que mostraba quien era considerado como la "Bestia Pervertida" una que sin importar de quien se tratara, si tuviera empatía o no con dicha persona, causaría un sentimiento algo difícil de describir, pero que hacia mella en los sentimientos de uno.
-¡Noooooooo! ¡No maaaaaaaas! – Gritaba de forma lastimera Issei, llorando descontroladamente y soltando alaridos que parecían desgarrarle las cuerdas vocales, parecía ser que estaba dentro de una agonía profunda, a la cual ninguno de los demonios del Clan Gremory sabia como reaccionar, dado que esta parecía ser una situación demasiado inverosímil, sea del lado donde se viese.
Pero hubo alguien quien no estaba dispuesta a seguir viendo aquella dolorosa postal de un castaño que termino por saber, lo que era el horror en su máximo esplendor. No sabía si era por la lástima que le tenía, o porque en cierto grado, hubo un rasgo que ella distinguió, y que le hizo sentir cierta empatía con el joven Sekiryuutei.
Akeno Himejima, en una acción inesperada por parte de su Rey y sus compañeros, se agacho a la altura del castaño de ojos marrones, sujeto con fuerza las muñecas del chico y lo obligo a mirarlo a los ojos, lógicamente Issei respondió esta acción por medio de un grito un rostro horrorizado, pero después de cinco segundos de un chillido horripilante, los ojos de Issei perdieron algo de brillo apagándose lentamente, sus gestos se volvieron suaves y dejo de oponer resistencia al agarre de la pelinegra. Lo único que quedo de un Hyoudou Issei dominado por su fobia ante lo que el creía, era su inevitable muerte, era un chiquillo que lloraba por haber recibido un susto algo pasado de nivel.
-Ise-Kun, tranquilo, todo ya ha terminado. – Respondió con un suave tono de voz la joven pelinegra, a lo que el Sekiryuutei reacciono ocultando su rostro entre sus mullidos senos, cosa la cual ella pensó se trataba de una reacción algo natural en su faceta de chico pervertido, aunque eso lo descarto por completo, al sentir como su camisa poco a poco se iba mojando, clara evidencia de que el chico se soltó a llorar, oculto en su pecho. – Lo lamento Ise-Kun… no fue mi intención, ni la de Buchou o de Yuuto y Koneko-Chan, hacerte daño alguno.
Issei no reacciono ante lo dicho por Akeno, el solo lloraba en silencio resguardado en el seno de la joven Himejima, quien como una madre, consolaba de forma silenciosa al chico el cual ahora demostraba, que había sufrido aun más de lo que ella y su Presidenta creyeron. Y que ahora, solo era un simple cascaron vacio, de lo que alguna vez, fue un chico feliz e inocente.
0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~ Fin Del Flash Back ~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~
-Creía que era solo rumores sin sentido, pero realmente Issei-Kun esta mas herido emocionalmente de lo que pensé. – Dijo Rías aun con los brazos cruzados, pero viendo de forma triste al chico que atrajo su atención, nunca le paso por la mente que la acción de un ser caído del cielo, afectaría demasiado la psique de Issei.
-Buchou, ¿Me recuerda porque aparentamos querer matar a Issei-Kun? – Pregunto con un tono cuidadoso Kiba, a lo que la pelirroja solo atino a suspirar de forma pesada, ya que si veía de una perspectiva analítica, podía saber de inmediato que lo que le paso por la mente en ese momento, realmente era una grandísima estupidez.
-Creía que Issei-Kun solo estaba exagerando la situación de su fobia a las mujeres, pero ahora veo que no es así. – Susurro con su mano en su boca, observando cómo entre sueños, el castaño gimoteaba de forma levemente brusca, siendo consolado por Akeno quien seguía acariciando sus cabellos, aun con su cabeza reposando entre sus rollizas piernas. – Quiero decir, cualquiera podría haber reaccionado de forma diferente ante los ligeros coqueteos de Akeno, pero Issei parecía nervioso, incluso la mirada de Koneko lo asustaba disimuladamente.
Kiba y Koneko solo asintieron en silencio, no hacía falta explicarlo con detalle o tomar otras acciones ya que la verdad estaba entre sus ojos. Todo este asunto provocado por el aura tan especial que el emanaba, se había salido de las manos, y el tuvo que pagar todas las consecuencias de ello.
-Tendré que pensar en otra manera de convencer a Issei-Kun, para que se vuelva mi siervo. – Sentencio Rías, tomando asiento nuevamente detrás de su escritorio, sacando de entre su falda, una pequeña cajita de fina madera, con el escudo del Clan Gremory tallado elegantemente, y cuyo en su interior, se podían apreciar que habían once piezas de un juego de ajedrez, las cuales eran un Alfil, una Torre, un Caballo y ocho piezas de Peón. – Solo espero que esa Sacred Gear que tiene en su poder no le cause más daño del que ya tiene.
-Buchou, ¿Aun sigue considerando convertir a Sempai en su siervo? –Ciertamente a Koneko esa idea le seguía pareciendo muy mala, a pesar de que Issei ya no mostraba ser el mismo chico pervertido y lleno de lascivia que ella conocía, había algo que seguía causándole sospechas a la albina, dentro de si podía sentirlo.
-Koneko-Chan, te aseguro que no tienes que desconfiar en Issei-Kun. Puede que aun siga causando desconfianza por lo que él era antes, pero te aseguro que ahora es una persona diferente. – Sentencio Rías, dirigiendo su mirada a su Reina, observando como ella miraba con unos ojos llenos de ¿Cariño? al castaño quien se había quedado profundamente dormido en el regazo de la jovencita. – Tendré que buscar otras alternativas, pero me asegurare de que Issei-Kun acepte ser parte de nosotros, es lo menos que puedo hacer por haber sido en parte culpable del daño emocional que tiene.
Y mientras cerraba la cajita donde yacían sus Evil Pieces, la heredera del Clan Gremory cerró sus ojos, antes de mostrar una sonrisa calmada en su rostro, como si estuviera meditando lo que a continuación iba a decir.
-No quiero forzarlo a ser algo que no quiere, pero tal como lo dije, el se volverá mi amado y lindo siervo, y me encargare de sanar el daño emocional que tiene, no importa lo que haga falta.
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-Muchas gracias por acompañarme a mi casa Akeno-Sempai. – Decía Issei Hyoudou, al estar frente a la puerta de su hogar, con la joven Fuku-Buchou del Club de lo Oculto haciéndole compañía. – Lamento que se tomara la molestia de acompañarme, pero realmente no me sentía muy bien.
-No te preocupes Ise-Kun, al contrario, me alegra que no te disgustara que fuera yo quien te trajera a casa. – Respondió Akeno con las manos juntas, y una gran sonrisa en su rostro, dejando de lado su faceta como "Onee-Sama" y comportándose más como una Sempai. – Veo que después de todo no te causo pánico Ise-Kun, eso me alegra mucho Ufufufu.
-B-bueno… es cierto que aun siento miedo de que… una chica se me acerque. – Susurro Issei con un sonrojo en su cara, y desviando la mirada mientras se rascaba con su dedo la mejilla, cosa que Akeno encontró como un gesto tierno. – P-pero se trata de Akeno-Sempai… ella es una sierva de Rías-Sempai… y yo confió un poco en ella.
-Ara Ara, me siento halagada Ise-Kun, pero por favor, no me trates de Sempai. – Le respondió la joven Himejima, poniendo aun más nervioso al castaño, quien hacia un increíble esfuerzo por no caer ante el miedo que estaba surgiendo de su ser. – Después de todo, yo no te veo como mi Kouhai, sino como un chico más de la Academia. ¿Podrías llamarme por mi nombre?
La actitud tan rara que estaba tomando Akeno Himejima hacia Issei Hyoudou era demasiado extraña, y eso podía notarlo el Sekiryuutei. ¿Por qué la Vice-Presidenta del Club de Ocultismo, considerada una de las "Onee-Sama" de su Academia, y la cual era el sueño ideal de muchos chicos por su forma de ser, su increíble belleza… y por su voluptuoso físico, se portaba tan amable y en cierto grado cariñosa con él? ¿Un chico que tenia la peor reputación de todas, y que era considerado como un peligro para cualquier jovencita? Realmente era algo que el joven portador del Ragnarok no entendía, pero de igual forma no tenía sentido buscarle respuesta alguna. Si tomaba en cuenta lo que el sabia, seguramente solo era lastima por parte de ella, ya que según entendía, la misma Rías le había dicho en una ocasión, que su Reina tenia la particularidad de tener un odio al género masculino, por un motivo el cual solo la pelirroja sabia.
-Eh… bueno… yo… - Sin saber que decir o hacer, y ante el peligro de pánico que él sentía se avecinaba, debido a que Akeno se estaba acercando mas al castaño con una mirada nada inocente, se apresuro en seguir hablando. – D-de acuerdo… Akeno-San.
La jovencita mencionada suspiro levemente en señal de decepción, aunque por un lado era algo saber que Issei no se dirigiría a ella como su Sempai, sino como alguien semejante a ella.
-De acuerdo Ise-Kun. Te veré pasado mañana en el Club, ya que Buchou tiene una última cosa que decirte. – Sentencio Akeno mientras recuperaba la compostura, aliviando al castaño quien sentía como se estaba sofocando por la proximidad de la joven pelinegra. – Con permiso, nos vemos después Ise-Kun.
-Hasta luego Akeno-San, y gracias por acompañarme. – Respondió el Sekiryuutei antes de abrir la puerta y entrar a su hogar, dejando a solas a la pelinegra quien al saber que nadie la estaba mirando, cambio su sonrisa a un gesto de suma seriedad, algo raro de ver en ella.
Ella no lo negaba. Un rasgo característico de Akeno Himejima, era el profundo odio que ella albergaba en su corazón a todo hombre que se le acercara, fuera con buenas o malas intenciones, todo esto provocado por un tortuoso pasado que ella prefería no recordar. Si ella aparentaba ser amable, servicial y algo coqueta y cariñosa con cualquier chico que estuviera presente, solo era por puro aspecto protocolario con el cual fue educada al convertirse en la Reina de Rías Gremory, ya que por dentro, sentía una enorme repulsión con cualquier palabra, cumplido o piropo que le era lanzado por ese montón de machos que solo buscaban llevar a las mujeres a la cama, utilizarlas para satisfacer sus necesidades carnales y después abandonarlas como un trapo sucio y roto.
Una experiencia que paso con un ser querido, le dejo esa impresión que hasta hoy en día, no había olvidado.
Pero con Issei Hyoudou la cosa era muy diferente. Si bien al principio tenía la misma idea que la mayoría de chicas de la Academia compartían entre sí, sobre que él era una "Bestia Pervertida" lasciva y que solo pensaba en tetas y traseros, pudo ver de primera mano, como un suceso ajeno a él, cambio por completo su forma de ver la vida, le ocasiono mucho dolor y mas que ello… le había provocado un enfermo miedo a toda mujer.
Al dirigir la mirada al piso y cerrar los ojos, pudo visualizar a un Issei encogido en el piso, llorando y temblando de pánico, siendo comparado a una niña de cabello negro, derramando lagrimas de forma desconsolada mientras que un vacio negro la rodeaba por completo.
Rápidamente sacudió su cabeza, sacándose esa imagen de su mente, y percatándose de que por unos momentos, se dejo llevar por sus sentimientos, y había apretado los dientes en clara señal de rabia, porque si se ponía a analizarlo de una manera rápida, el trauma de Issei y su odio a los hombres tenía algo en común, el cual era su origen.
La raza de los Ángeles Caídos.
Quizás por eso sentía empatía con Issei. A pesar de ser un chico, el nunca la miro con ojos obscenos, ni siquiera intento aprovecharse cuando ella lo albergo en su regazo o lo acogió entre sus piernas para calmar su sentimiento de tristeza ante lo ocurrido en el Club de lo Oculto, lo cual provoco que su memoria fuera alterada para olvidar aquella cruel broma que Rías le gasto, en un intento por hacer ver que su fobia a las féminas era algo absurdo.
Increíblemente, Issei era una excepción ante el odio que ella aun guardaba en lo más profundo de su ser.
-Te lo prometo Ise-Kun. Enmendare mi error al permitir que esa Caída te lastimara de tal forma. – Susurro la joven pelinegra, mientras un círculo de tele transporte aparecía debajo de sus pies, diciendo una última frase antes de desaparecer. – Después de todo, es labor de una Sempai cuidar y consentir muy bien a su Kouhai, Ufufufu.
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La noche había caído en la Ciudad de Kuoh, y como era costumbre en la residencia Hyoudou, era la hora de la cena, por lo que los miembros del hogar en cuestión, se hallaban sentados a la mesa saboreando el ultimo platillo del día antes de ir a la cama, solo que en esta ocasión había una persona faltante.
-Oka-San, Otto-San, ¿Dónde está Nee-San? – Pregunto el castaño al ver vacía la silla donde se sentaba su hermana mayor, además de que no le fue colocado un plato al momento de acomodar los utensilios de cocina.
-Veras hijo, Ross nos dijo que se sentía muy cansada, por lo que se fue a dormir sin deseos de cenar. – Respondió la señora Hyoudou, sacando un atisbo de decepción y pena en el castaño, cosa que noto de inmediato Asia, a lo que ella intuyo que quizás, Issei se encontraba arrepentido por el trato tan frio el cual le aplico a la peli platino en estos últimos días.
-Está bien, creo que hablare con ella por la mañana. – Dijo Issei antes de seguir con la cena familiar en forma tranquila, la cual transcurrió sin problema alguno, ya que realmente, las cosas argidas solo sucedían entre Issei y Rossweisse.
Una vez que la cena acabo, y que los residente de la residencia Hyoudou se retiraron a sus respectivas habitaciones, la calma y silencio se apodero del recinto, a excepción de la habitación ocupada por Asia, quien apenas se retiraba su cotidiano atuendo de monja, sin el velo claro está, para cambiarse a una bata de dormir color rosa pastel algo holgada y llena de encajes y holanes que le hacían verse adorable.
Parecía que se iría a dormir así sin más, aunque a su mente algo repentino se hizo presente.
-¡Es cierto! – Dijo antes de tomar su atuendo de nueva cuenta y revisar los bolsillos que tenía su sotana de monja color verde esmeralda. – Debo de saber que me dio esa señorita llamada Chizuru.
A pesar de que sin duda alguna, lo que ella presencio hace unas horas en aquel callejón de la ciudad era algo bizarro y sin explicación alguna, prefirió no decirle nada a sus padres adoptivos o a Issei, mucho menos a Rossweisse, ya que lo más probable es que no le creerían, y después de todo eso tenía algo de sentido ya que ¿Quién creería que una mujer moribunda desaparecería en un resplandor semejante al reflejo de un espejo?
Fue por esa causa que la joven Argento decidió callar lo que había visto, y simplemente cumplir con lo que le prometió a esa mujer de nombre Chizuru, cuidar muy bien del objeto que se le había entregado, aquel espejito pequeño octagonal y con detalles finos de acabado manual.
Pero por más que buscaba y buscaba, Asia no logro encontrar aquel objeto que se le fue otorgado, ya que revolvió entre los bolsillos y entre toda su sotana, siendo algo inútil ya que el espejito jamás apareció. ¿Acaso se le habría caído durante su escape de aquel callejón?
-Oh no, debió caerse cuando salí corriendo de aquel sitio. – Dijo Asia llena de pena por la torpeza que tuvo al extraviar aquel objeto que parecía importante y que ella perdió en su momento de miedo al escapar del callejón. – Creo que le falle a Chizuru-San, solo espero que el espejito no lo encuentre nadie.
Y de forma resignada, la joven rubia abrió las sabanas de su cama y se acostó boca arriba, cubriéndose con las mantas y cobijas, antes de caer rendida en un sueño profundo, esperando el arribo del día de mañana, donde tendría otra serie de actividades normales en el hogar Hyoudou.
Fue precisamente su sueño pesado, el cual le impidió ver que en un breve momento, un resplandor blanco como la nieve ilumino parte de su pecho, en donde se podía ver como dentro de ella, aquel artefacto en forma de espejo yacía resguardado dentro de su cuerpo. Parecía que después de todo no había sido extraviado, sino que el mismo paso a formar parte de ella. ¿Pero cómo había pasado eso? ¿Y acaso ese artefacto se trataba de una Sacred Gear?
Al Día Siguiente
~0~0~0~0~0~0~0~ Salón Del Consejo Estudiantil de la Academia Kuoh ~0~0~0~0~0~0~0~
Las cosas pintaban para que fuera un buen día, pero para Sona Sitri, las cosas podían complicarse, aun más por lo que estaba a punto de hacer.
Tuvo que pasar una noche meditándolo de forma adecuada, buscando pro y contras sobre la decisión que había tomado, encontrando que había cosas más positivas que negativas, considerando los sucesos que habían ocurrido estos últimos días que afortunadamente, no había provocado problemas serios entre el inframundo y la organización de Grigory. Lo que quizás provocaría algunos roces y conflictos con ella como protagonista, serian los cuales tenía que tratar con su mejor amiga, Rías Gremory.
-Reya, por favor entrega este paquete en el servicio de correo del inframundo. – Ordenaba a una jovencita de aparentes dieciséis años, de cabello castaño atado en dos trenzas con una banda azul, de ojos tonalidad plomo y tez clara, que como era costumbre, portaba el uniforme de la Academia de Kuoh. – Una vez que hagas esto, tu junto a Momo y Ruruko usen el resto del día para organizar sus contratos, hay algo que debo hablar en privado con Rías.
-Entendido Kaichou, ¿Pero que pasara con Tomoe-Chan y Yura-Chan? – Preguntaba la jovencita llamada Reya Kusaka, la segunda Alfil del sequito de Sona Sitri.
-Ellas junto a Tsubaki serán mis acompañantes, es por un motivo en especial. Ahora ve. – Ordenaba la pelinegra, a lo cual recibió una afirmación respetuosa de la chica, antes de salir con el pequeño paquete que le fue dado por la Kaichou del Consejo Estudiantil.
Pasaron unos minutos, los cuales ocupo la pelinegra para terminar de revisar algunos documentos que aun tenía pendientes, hasta que de nueva cuenta alguien toco a la puerta, recibiendo como respuesta un "Adelante" de parte de Sona, permitiendo el acceso a tres jovencitas, dos de ellas se trataban de Tsubaki Shinra y de Tomoe Meguri, siendo la tercera la única chica desconocida hasta el momento.
Una chica de dieciséis años, de cabello azul eléctrico a los hombros y ojos del mismo tono, que emanaban una actitud retadora, con un rostro que parecía ser el de un Bishounen el cual no encajaba muy bien con el físico delineado y el uniforme modificado de la chica, quien parecía ser una "Tomboy" o chica que prefería vestir y/o comportarse como chico.
-Kaichou, hemos llegado. – Fue ella quien precisamente anuncio su llegada junto a la de las demás siervas de Sona, a lo que ella dejo a un lado sus papeles, devolviéndole la mirada y asintiendo de forma tranquila.
-Muy bien. Tsubaki, Tomoe, Yura, las llame porque tengo algo importante que hablar con Rías, a lo cual solicite también la presencia de su sequito, por lo que ustedes me acompañaran por cualquier cosa que suceda. – Explico el porqué de su presencia, endureciendo un poco la mirada al ver a la chica de cabello azul. – Yura, espero te comportes de forma adecuada, no quiero que actúes de forma inapropiada.
La mencionada, cuyo nombre era Tsubasa Yura y era la primera Torre de Sona Sitri, solo atino a llevarse los brazos a la nuca y silbar como si no entendiera a lo que se refería, ocasionando un suspiro por parte de la pelinegra, quien ya se había acostumbrado a la forma de ser de la chica.
Fue justo en ese instante, cuando de nueva cuenta la puerta sonó, ya que había alguien quien deseaba entrar, a lo que la pelinegra nuevamente respondió con un "Adelante", siendo que ahora, se trataba de la heredera del Clan Gremory, Rías Gremory junto a su Reina Akeno Himejima, su Caballero Kiba Yuuto y su Torre Koneko Touhou, quienes entraron por la puerta principal.
-Hola Sona, ¿Cómo has estado? – Preguntaba con un tono familiar la pelirroja, ya que aunque ambas pertenecían a familias nobles del inframundo, las dos eran grandes amigas desde que eran pequeñas, quizás por eso Sona no reacciono de forma molesta debido a la poca formalidad, sino mas bien con cierto grado de cordialidad, escondido bajo su faceta de chica seria.
-Adelante Rías, toma asiento por favor. – Dijo de forma escueta la pelinegra, invitando a su amiga a tomar asiento frente a ella, a lo que la mencionada accedió con una sonrisa reflejada en su rostro.
De esa manera, Rías y Sona quedaron frente a frente, con sus respectivos siervos de pie a su lado y guardando silencio, siendo solamente público expectante de lo que ellas hablarían en esa reunión convocada por la heredera Sitri.
-Rías, se sincera conmigo. – Comenzó la charla Sona con las manos entrecruzadas a la altura de sus labios, mirando de forma fija a la pelirroja quien sonreía debido a la forma tan graciosa la cual ella creía, se mostraba su amiga. - ¿Qué tanto has avanzado con Issei Hyoudou respecto a volverlo tu siervo?
-Vaya, vas directo al punto ¿No Sona? – Pero al ver como su amiga no respondió aquel ligero chascarrillo, Rías simplemente suspiro antes de responder. – De acuerdo. Realmente no he avanzado mucho, parece que las secuelas del ataque de Raynare aun siguen presentes en el.
-¿Acaso me estás diciendo que esa tontería de la Caliginefobia es real? – Pregunto escéptica Sona, recibiendo como respuesta una afirmación de parte de Rías. – Esto tiene que ser una broma.
-No lo es Sona, creí que el incidente con Murayama y Katase, las líderes del Club de Kendo era una exageración, pero pude constar que no es así… Issei-Kun le tiene miedo a las mujeres. – Esto provoco que Sona se quitara las gafas, se masajeara el puente nasal y volviera a colocarse sus gafas, esto parecía ser un chiste de mal gusto, pero solo pudo constatar que todo este asunto del miedo irracional a las féminas, no era una treta de Issei para cumplir sus perversiones, sino que eran reales.
Ambas permanecieron en silencio unos momentos, analizando lo que posiblemente, sería un impedimento para reclutar al castaño a sus filas, ya que el dilema estaba que con excepción de Yuuto Kiba, la mayoría de integrantes de sus respectivos sequitos, lo conformaban puras chicas.
-Aunque creo que por mi parte, podre convencer a Issei-Kun de unirse voluntariamente a mi nobleza. – Esto llamo de inmediato la atención de Sona, ya que Rías se veía con mucha seguridad reflejada en sus palabras. – Puede que aun no exista confianza a Issei de parte de Koneko, pero parece que no está inconforme con la presencia de Akeno y Yuuto, eso es algo positivo para mi, con un poco de persistencia, Issei pronto se volverá mi lindo y amado siervo.
-Sobre eso Rías, hay algo que debo decirte. – Susurro Sona, llamando la atención de la pelirroja debido a que ella lo había dicho con una seriedad algo fría. – He analizado todo lo que ha sucedido con detalle, todos los informes que mis siervas me han dado y toda la información recopilada y que le pertenece a Hyoudou Issei… y he llegado a una decisión.
Rías comenzó a mostrar un dejo de seriedad en su rostro, algo estaba planeando su mejor amiga… y eso no le agradaba para nada.
-Pienso unir a Issei Hyoudou a mi nobleza. – Esta intención de parte de la heredera Sitri, tomo incluso por sorpresa a sus siervas, ya que conocían muy bien la reputación del castaño de ojos marrones, y ciertamente, era algo inverosímil que su Kaichou, aquella jovencita de frio carácter y voluntad de hierro, estuviera interesada en un pervertido sin remedio y que probablemente no tendría talento alguno.
Contrario a lo que ella pensaba, Rías no reacciono en forma enojada o con frustración, sino que ella comenzó a reírse de forma elegante, como si lo que ella hubiera dicho, era poco más que un chiste de mal gusto, cosa que por supuesto, molesto a Sona.
-Vaya, tu realmente sabes sacar risas aunque no sea tu voluntad Sona. – Y para hacer más grave todo esto, la pelirroja no dejaba de reírse del "chiste" de su mejor amiga, cosa que por lógica la heredera Sitri no iba a dejar pasar.
-Rías, no estoy jugando o haciendo una broma de mal gusto. Realmente pienso añadir entre mis filas a Hyoudou, y será de forma voluntaria. – Ante estas palabras dichas con una seriedad de miedo, Rías detuvo su risita elegante, sin dejar ese carácter algo jovial que era rasgo común en ella.
-Vamos Sona, no es por querer desanimarte, pero conforme a lo que he visto, parece que el poder de Issei-Kun es muy grande, a pesar de que no lo aparenta. – Explico Rías con el único fin de aparentemente, persuadir a su amiga de las intenciones que ella tenía, ya que por fin había notado que ella estaba hablando muy en serio. – Yo aún conservo mis ocho piezas de Peón, y por lo que se, tu solo tienes siete después de haber reencarnado a Ruruko-Chan, sin mencionar que tienes planeado unir a tus filas a ese joven de cabello claro.
-Saji Genshirou. Momo y Ruruko me han hablado de él, y por lo que he notado, parece emanar el aura de un Dragón. – Respondió la pelinegra de forma retadora sin dejar su seriedad de lado. – Se que la reencarnación de Genshirou me llevara una cantidad considerable de Evil Pieces, pero alguien me mando por correo algo que realmente es una solución a todo esto.
Y aunque Sona quería dejar salir una leve risita retadora a su amiga, ella prefirió guardarla para afanarse aun mas con Rías. Por lo que de forma elegante, ella saco de su escritorio una pequeña cajita de madera fina, con el sello del clan Sitri tallado en él, y de su interior busco una Evil Piece, la cual de inmediato saco de su contenedor, debido a que esta era muy fácil de distinguir. Y fue cuando la exhibió, que pudo notar en el rostro de la pelirroja, un gesto difícil de describir pero el cual solo era comparable, a ese rostro de enojo que Rías mostraba, cuando se enteraba que Sona le había robado alguna de sus muñecas en su infancia, guardándola para ella misma con el único fin de hacerla enojar por algunos instantes.
Una pieza de Peón, pero no una cualquiera. Esta era de un tono azul eléctrico, semejante a la del agua del mismo mar. Esos rasgos distintivos solo podían indicar una cosa, que sin duda alguna ponía a Rías en una situación preocupante.
Sona Sitri, tenía en su poder una pieza mutada.
-Había pensado en las posibilidades de no poder reencarnar a Hyoudou por la falta de Evil Pieces, mas tomando en cuenta que Genshirou es un candidato primordial para mi sequito, pero gracias a cierta persona, adquirí una pieza mutada de Peón. – Sentencio Sona aun con su rostro serio, aunque por dentro se regocijaba al ver la mueca de disgusto de Rías. – Puedo usar esta pieza en Hyoudou, y si aun con eso hacen falta aun mas, puedo utilizar las piezas que sobren después de volver a Genshirou mi siervo. Como puedes ver, todo está a mi favor.
-¡Tienes que estar bromeando Sona! – Rías en un instante perdió toda la compostura que tenia, levantándose bruscamente de su asiento y confrontando a Sona, quien sin pena ni gloria, guardo nuevamente su pieza mutada en su cajita de madera. - ¡Recuerda que tu al principio no estabas interesada en Issei-Kun, y que por ello, me diste cancha libre para poder reclamarlo como un siervo!
-Lo sé, pero las cosas han cambiado desde que nos enteramos que alguien vigila a Hyoudou, y eso es porque el porta dentro de si algo especial. – Respondió la heredera Sitri, enfureciendo aun mas a Rías por la forma tan tranquila con la cual respondía. – Yo me encargare de guiarlo de forma adecuada, enseñarle a manejar el poder que resguarda, y me asegurare de eliminar su Caliginefobia para volverlo un reencarnado digno del clan Sitri.
-¡No puedes hacerme esto Sona! ¡Yo le he estado enseñando a Issei-Kun estos días todo sobre el mundo sobrenatural! ¡Ha sido Koneko quien lo ha vigilado de ataques futuros de otros seres! – Rías ya no sabía siquiera como responderle a su amiga, el como ella tenía más derechos de reclamar a Issei Hyoudou como su futuro siervo, después de que ella le dio pase libre para intentarlo. - ¡Akeno ha sido quien se ha portado de forma amable con el aun a pesar de su fobia! ¡Yuuto lo ha aceptado como un amigo e Issei-Kun le corresponde! ¡Yo y mis lindos siervos nos hemos ganado a pulso el derecho de reclamar a Issei-Kun!
-Lo siento Rías, pero ya lo he decidido. Reencarnare a Hyoudou como siervo del clan Sitri, y no podrás impedírmelo. – Fue lo último que respondió la pelinegra, respondiendo a la mirada retadora que la pelirroja le lanzaba. Esto solo provocaba que sus siervos miraran la escena con algo de nerviosismo, debido a la tensión que se sentía en el salón del Consejo Estudiantil.
Rías solo soltó un bufido de molestia, antes de levantarse de su asiento y tomar dirección a la puerta, deteniéndose un instante antes de lanzar una última frase al aire.
-No te lo permitiré Sona. No dejare que vuelvas a quitarme lo que yo mas ansió tener. – Le susurro señalándola con el dedo, mientras intentaba desvanecer de su rostro una mueca de odio a su amiga. - ¡Yo convenceré a Issei-Kun para que él se vuelva mi amado y lindo siervo! ¡Esto es una declaración de guerra Sona! ¡Estas advertida!
Y aun con su furia a flor de piel, Rías junto a Akeno, Kiba y Koneko abandonaron el Consejo Estudiantil, dejando a solas a Sona junto a Tsubaki, Tomoe y Yura, llenando el recinto de un cómodo silencio para las integrantes del clan Sitri.
-Eso es todo por ahora, al igual que las demás, usen el resto del día para ordenar sus contratos pendientes. – Ordeno de forma escueta la pelinegra, a lo cual sus siervas solo asintieron en silencio, aunque por dentro, Tsubaki, Tomoe y Yura querían preguntarle a su ama si realmente era en serio eso de reencarnar a la "Bestia Pervertida" aunque viendo la manera en como lo dijo frente a Rías Gremory, todo iba con serias intenciones.
Fue en su cómoda soledad, que Sona después de terminar de firmar algunos documentos importantes, comenzó a planear mentalmente, la manera de convencer con sus ideas y propuestas, la forma en cómo ella podría ganarse la confianza de Hyoudou Issei, todo con el único fin de reencarnarlo en un siervo del clan Sitri. Solo tenía que jugar sus mejores bazas, y todo esto obtendría resultados de sumo beneficio para ella y su familia.
La hora de actuar, había llegado
Más Tarde
~0~0~0~0~0~0~0~ Parque De La Ciudad De Kuoh ~0~0~0~0~0~0~0~
Issei, acompañado de Asia, habían salido a temprana hora de la residencia Hyoudou, ya que la madre de ambos chicos le pareció buena idea que visitaran el Zoológico de la ciudad, ya que Asia no había tenido la oportunidad de conocer a algunos animales en la realidad, y ella realmente tenía muchos deseos de conocerlos, fue de ahí donde surgió la idea, la cual fue bien aceptada por parte del castaño.
Parecía ser otra especie de cita entre ambos, aunque la timidez en Asia era muy grande como para aceptarlo, e Issei solo consideraba esto como una salida entre "Hermanos adoptivos", aunque más bien, el veía a la rubia monja como una gran amiga, aunque esta lo viera de una forma muy diferente.
Entre el paseo que dieron en el Zoológico, seguido de una visita al Centro Comercial para visitar las tiendas y todo lo que se exhibía en ellas, la tarde cayó en la ciudad de Kuoh, y ambos jóvenes se encontraban en una de las tantas bancas del parque central de la ciudad, observando en silencio como los rayos del sol se hacían cada vez mas opacos, señal de que pronto caería la noche.
-Jamás pensé que vería a una jirafa en la vida real, Issei-San. – Decía una muy emocionada Asia, quien traía entre sus brazos un peluche con la forma de una cebra, otro de los tantos animales que ella conoció en la vida real.
-Me alegra que te haya gustado la visita al parque Asia, yo también me divertí mucho. – Respondió de forma escueta el chico de cabello castaño, mirando con alegría como esta salida, fue del agrado de la joven de cabello rubio, quien se notaba sumamente feliz.
Ambos permanecieron en silencio algunos segundos, observando la puesta del sol que poco a poco, daba paso libre a la luna y las estrellas, tiñendo el cielo de un negro con tonos morados, un espectáculo de la misma naturaleza. Fue en ese momento, que Asia le hizo una pregunta, muy importante al castaño.
-Issei-San, sé que no debería preguntar algo así, pero… ¿Por qué estas enojado con Rossweisse Onee-San? – Esa duda había mantenido la mente ocupada de la monja estos últimos días, y a ella ciertamente le dolía, más que nada por ver como el trataba de forma indiferente a la peli platino.
El Sekiryuutei solo suspiro ante esta pregunta, aunque era algo valida considerando que ella no lo hizo con mala intención, sino por saber porque el se portaba de manera tan hostil con su hermana mayor.
-Veras Asia… cuando Jeanne Nee-San y tú me contaron del mundo sobrenatural… muchas dudas corrían por mi mente. – Comenzó a hablar el castaño con la mirada baja, y se podía apreciar como en su voz, un tono de reproche se había presente. – Yo nunca supe que dentro de mi había una Sacred Gear, mucho menos que esto podría significar problemas para algunas personas.
En ese momento el materializo la Twice Critical en su brazo izquierdo, mirándola fijamente mientras seguía hablando sobre su sentir con la rubia monja.
-Ella me dijo que sabía desde un inicio que tenía algo así dentro de mí, pero que por miedo a lo que me pasara, jamás me lo conto, todo con el fin de mantenerme a salvo. – Continuaba explayándose el castaño. – Pero ella se negaba a decirme el cómo supo que yo resguardaba un Arte Sagrada, y por eso, me enfade con ella.
-No me detuve a analizar las causas por las cuales ella me lo ocultara, solo me centre en pensar que ella me había engañado de la misma manera que Raynare. Pero fue hace unos días que me entere de la verdad, que ella en ningún momento busco lastimarme, sino que siempre, y de forma constante, solo buscaba mantenerme a salvo, de los peligros del mundo sobrenatural. Me porte como un idiota y la lastime cruelmente, solo por mi estúpida fobia y desconfianza a las mujeres.
A ese momento, el castaño había derramado algunas lagrimas de pena al recordar el rostro lloroso y dolido de la joven Valquiria, quien a pesar de todo, aun mantenía una sonrisa en su cara, como si nada de esto hubiera pasado, aunque por dentro, era solo una chica asustada por creer que en cualquier momento, podría perderlo por culpa de seres sobrenaturales, que lo veían como un peligro latente.
Fue Asia quien lo tranquilizo un poco, colocando sus manos en la derecha del chico, sujetándola con fuerza e influyéndole ánimos por medio de una mirada de comprensión, una la cual le instaba a poder arreglar las cosas, y que todo si bien no fuera como antes, por lo menos que los lazos de hermanos que ellos solo poseían, no se debilitara sino que por el contrario, se hiciera más fuerte.
-Se que te equivocaste Issei-San, pero confió que puedes solucionarlo, y que Rossweisse Nee-San aceptara tus disculpas. Después de todo, ella te tiene un gran amor. – Respondió la rubia sin sentirse triste, ya que a diferencia de la peli platino, en ella había nacido un sentimiento amoroso al castaño, muy diferente al de la chica de orbes zafiros. – Solo hazlo, muestra lo fuerte que eres Issei-San y todo saldrá bien.
-Muchas gracias Asia, realmente me has hecho sentirme mejor. – Respondió el castaño, antes de ver como su reloj marcaba las siete y media de la noche. – Sera mejor regresar a casa, o si no Otto-San y Oka-San se preocuparan. ¡Vamos Asia!
-H-hai. – Tomando de la mano al castaño, la rubia monja se dejo guiar por Issei a quien no le molestaba el contacto físico con Asia, ya que ella termino por ganarse la confianza del chico de ojos marrones, al punto de que con ella, la Caliginefobia que sufría había desaparecido.
Ambos caminaron por espacio de cinco minutos, con Asia aun tomada de la mano con Issei, quien iba caminando con la mente en blanco, sin pensar en algo de sumo interés, cuando de repente y estando a unos pasos de entrar al Centro de la Ciudad, se percato de que algo no estaba bien en el ambiente, ya que no sabía si era por su paranoia o por otra causa, que sentía como un par de ojos lo mantenían no solo vigilado a él, sino también a Asia.
-Issei-San, ¿Está pasando algo? – Le pregunto la joven Argento al ver como el Sekiryuutei miraba hacia diferentes lados, como buscando algo con mucha emergencia.
-N-no, no es nada. Sigamos caminando. – Sentencio antes de reemprender la caminata de regreso a su hogar, aunque esto no duro mucho ya que de nueva cuenta, la misma sensación invadió al castaño, solo que esta se había vuelto más pesada y difícil de soportar.
-¿Issei-San? – Nuevamente la joven monja iba a preguntarle al joven Hyoudou, solo que de forma improvista, la sujeto con fuerza de la mano y comenzó a correr de manera nerviosa, como si estuviera huyendo de aquella sensación de estar siendo vigilado que le estaba causando nauseas. - ¿Issei-San, que pasa? ¿Por qué parece que escapamos de alguien?
Pero el referido no respondía a las preguntas de la rubia, estaba más afanado en huir de ese sitio y llegar a su casa, pero tristemente había una larga distancia por recorrer, y lo peor de todo, era que tenían que cruzar por un segundo parque, más pequeño que en donde estuvieron hace unos minutos pero el cual, desgraciadamente ya estaba vacío y sin gente que le hiciera sentir un poco mas de seguridad.
Desgraciadamente, un destello en el ambiente impidió que Issei y Asia siguieran con su escape, ya que se podía notar como una barrera había sido levantada por todo el parque, lo cual indicaba que ambos habían quedado atrapados. Y todo esto, provocado por un ser que de pronto, comenzó a aparecer desde las sombras del sitio en cuestión.
Ni siquiera hubo necesidad de que el castaño pudiera observar quien era el que los estaba vigilando de manera fija, ya que esa sensación nauseabunda le hizo de inmediato convocar la Twice Critical, ya que sin duda alguna, ese sujeto despedía unos instintos feroces demasiado pesados, como si se tratara de una bestia salvaje que buscaba despedazar mortalmente a una pobre criatura indefensa.
Un tipo que parecía rondar entre los treinta y cuarenta años, de cabello negro corto con la parte superior pintada de rubio, facciones gruesas y bastante fornido, vistiendo un traje negro consistente en camisa manga larga, chaleco sin mangas, cinturón de hebilla dorado, pantalón y zapatos del mismo tono. Al parecer también llevaba puestos un par de guantes sin dedos, el único detalle con el eran dos características, uno que llevaba la mano izquierda oculta en el bolsillo de su pantalón, y la otra, que su cara a pesar de mostrarse serena, sus ojos indicaban todo lo contrario, ya que se podía sentir sus deseos de atacar de forma salvaje al Sekiryuutei y a la monja.
Asia llevada por el miedo que ahora sentía, ya que por algún motivo presentía que ese sujeto estaba detrás de ella, solo atino a esconderse detrás del castaño, quien de igual forma se notaba nervioso ya que sudaba copiosamente, usando la Twice Critical como un escudo ante cualquier embate que recibiera de aquel tipo.
-Al fin te encuentro. – Hablo aquel tipo con un tono de voz algo agudo y rasposo, mirando fijamente a la monja quien temblando de miedo, solo mostrbaa sus ojos ya que seguía detrás del castaño de ojos marrones. – Kagura.
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Lejos de la ciudad de Kuoh, quizás a unos diez kilómetros de distancia de la entrada principal a la ciudad, una serie de explosiones controladas se estaban haciendo presentes en lo que se trataba, un bosque que poco a poco iba perdiendo la flora que poseia, yaque algunos arboles caian de forma pesada, derribando algunos mas y ocasionando un ruido ensordecedor y un panorama de destrucción pura.
Tuvieron que pasar unos cuantos minutos antes de que las explosiones cesaran, y todavía unos cuantos mas para que todo se "tranquilizara" por decirlo asi. Lo que podia permitir que se pudiera apreciar, como una figura se mantenía de pie, iluminada por los rayos de luz de la luna, que por la silueta, mostraban que se trataba de una jovencita, mas que nada por el corte de cabello que tenia.
El viento que recorría aquel sitio, hacía ondear la capa que hace tiempo fue de un blanco inmaculado con algunos adornos de oro y zafiro, siendo ahora un trozo de tela lleno de rasguños y hecha tiras en algunas partes, manchada por el polvo, y por algunas manchas de tono carmesí, las cuales habían sido generadas por el liquido que recorría la espada que ella blandia en esos momentos.
A sus pies, tirados en el piso heridos de muerte, cinco sujetos que por sus atuendos y el crucifijo que portaban en sus cuellos, parecían ser exorcistas, exhalaban sus últimos alientos antes de rendirse ante la muerte, siendo uno de ellos quien veía con un odio enorme a aquella joven de cabello azulado con un mechon verde, de ojos ambarinos y que le devolvía la mirada con unos ojos frios e indiferentes.
-Tu… ugh… traidora. – Susurraba con una voz llena de cansancio el exorcista, mientras intentaba tomar del pie a la jovencita quien no hacia algo al respecto, mas que solo mirar al tipo que agonizaba debido al tajo que había recibido en el pecho.
-Hmp. – Fue lo único que respondió la chica de la capa blanca, quien aun mantenía su enorme espada clavada en el suelo, parecia que no le era necesaria para atacar al individuo frente suyo.
-Tu… tu no eres… mas que… una deshonra… para los exorcistas. – Continuaba atacando de forma psicológica a la chica, quien seguía sin imutarse ante esas palabras, lo cual llevo a que el tipo dijera algo, que de preferencia, debió haber callado. - ¿Q-que pensaría… Griselda-San… si te… viera ahora?
El solo hecho de escuchar el nombre de una presunta mujer afilo la mirada de la chica de cabello azul, quien con su mano izquierda hizo un movimiento de espada veloz, el cual solo fue visto como una línea luminosa cortando el ambiente, seguido de un sonido de metal rasgando la carne. La sangre del exorcista salpico por todas partes, manchando la capa, la espada y el rostro de la chica quien simplemente saco la espada de su sitio y se dio la vuelta para marcharse, diciendo unas ultimas palabas al que ahora era un simple cadáver.
-Tú... tú que entiendes… tú no sabes nada.
Terminado. Espero haya sido de su agrado este episodio. Dudas, quejas, sugerencias, mentadas de madre, tomatazos, todo es bienvenido, asi que ya saben, de todo un poco. Por ahora eso es todo, nos vemos en próximas actualizaciones
Asamiya Athena Deshita!
Dark Zephir ve llover en el exterior con una taza de café en manos.
