Los Señores de los Dragones

Capitulo Once - Entendimiento

Teneb miró a su alrededor; estaba en un dormitorio. De repente oyó gritos en el piso de abajo, los pasos de alguien corriendo. Una mujer entro en la habitación, muy asustada. Tomó un bebe de una cuna y lo sujeto contra su pecho. Teneb podía oír gritos en piso de abajo entonces un llanto y una pequeña risa. Se oyeron pasos y la puerta fue abierta bruscamente. Un hombre entro en la habitación, con la varita en alto. Malvado era la única palabra para describirle.

La mujer dio unos cuantos pasos hacia atrás, sujetando con más fuerza a su bebé.

"A Harry no. A Harry no. A Harry no, por favor"

"Apártate, estúpida… apártate."

"A Harry no. Te lo ruego, no. Tómame a mí, mátame a mí en su lugar. Ten piedad, te lo ruego. Ten piedad…"

"Avada Kedavra"

Una luz verde inundó la habitación y la mujer cayo al suelo, muerta, aun sujetando a su hijo.

"El último Potter…" Susurró el hombre.

Apuntó con su varita a la cara del bebé.

"Avada Kedavra" Esas dos palabras fueron acompañadas por una risa maníaca.

Teneb miró horrorizado como la luz verde se dirigía al bebé. Estaba esperando ver el cuerpo sin vida del pequeño pero la luz pareció rebotar en él y se dirigió al hombre. La escena comenzó a desaparecer pero antes de que se hiciera oscura del todo vio una cicatriz con forma de relámpago en la frente del bebé, que ahora estaba ahora llorando.

"Un superviviente." Constató una voz profunda desde detrás de el.

La escena cambió. Ahora estaba en un pequeño armario.

"¡Chico!"

Teneb se sobresaltó al oír el chillido. Había un niño, de unos seis o siete años, que se despertó sobresaltado. Vio mientras se vestía, apartando varias arañas mientras lo hacia, antes de salir de ese lugar oscuro, y dirigirse con prisa a la cocina en dónde comenzó a sacar los utensilios, mientras que una mujer con cara de caballo, un hombre que parecía un toro y un niño que parecía un cerdo se sentaban en la mesa esperando su desayuno, ignorando completamente al pequeño niño que se las arreglaba con una sartén. Les sirvió su comida antes de coger un trozo de pan y un vaso de agua que había sido puesto en la encimera…

"Un niño." Dijo la misma voz

Otra escena: el chico parecía mayor, alrededor de once años. Estaba en un pequeño pub, rodeado de gente que intentaba hablar con él, estrechar su mano.

Teneb pudo ver su cara confundida.

"Una celebridad."

Otra escena más. Estaban en un castillo, en lo que parecía ser una clase; un hombre pequeño detrás de un escritorio agitaba su varita y pronunciando un encantamiento.

Los niños intentaban imitar sus movimientos.

"Un mago."

Esta vez le vio rodeado por dos personas: un chico con el pelo rojo como una llama y pecas y una chica con el pelo enredado y castaño que llevaba unos libros. Estaban riendo juntos, hablando felices.

"Un amigo."

La escena empezó a difuminarse para ser remplazada por la vista de un cementerio.

Teneb se estremeció.

Dos adolescentes aparecieron sujetando una copa. Parecían confundidos. De repente tres palabras "mata al otro" seguidas de una luz verde y uno de ellos cayó, muerto. Teneb miró mientras el chico era atado a una tumba, mientras un hombrecillo lo cortaba y tomaba algo de sangre y la echaba en un caldero junto con polvo, cenizas? y su mano.

Un hombre se levanto del caldero. Bueno, no parecía un hombre: ojos rojos y cara de serpiente. El hombrecillo le dio una túnica antes de tartamudear y señalar su brazo. El hombre más alto sacó una varita y tras agitarla hizo aparecer una mano de plata en lugar de la anterior. Toco el brazo izquierdo del hombrecillo, presionando una cosa negra y varias personas vestidas de negro con máscaras aparecieron y le hicieron una reverencia. Se dirigió a ellos antes de girarse hacia el chico y empezarle a hablar.

Teneb no podía oír lo que se estaba diciendo pero vio que el hombrecillo le devolvía su varita al chico y lo desataba. El hombre alto y el chico se pusieron frente a frente, hicieron una reverencia y levantaron sus varitas. Una pequeña batalla comenzó: el hombre lanzaba hechizos mientras el chico los esquivaba.

De repente, dos maldiciones se encontraron en el aire y una conexión dorada se formó entre las varitas. Luego de un tiempo, unas sombras aparecieron, el chico que había sido asesinado unos minutos antes, un anciano, una mujer y finalmente la pareja que Teneb había visto al principio. De alguna manera el chico rompió la conexión, corrió, agarró el cuerpo de su amigo caído y convocó la copa antes de desaparecer.

"Un luchador."

Teneb estaba aún preguntándose sobre la identidad del chico, cuando se dio cuenta, la cicatriz! Cómo podía haber sido tan estúpido?! Estos eran los recuerdos de Harry pero desde otro punto de vista.

El ritmo de las escenas se aceleró. La vida de Harry se desplegó ante él. Él miro, anonadado las cosas que el humano había tenido que enfrentar… De repente se encontró rodeado de oscuridad, una niebla densa y oscura le rodeaba. Miro alrededor, preso del pánico.

"Recuerda la luz es tu aliada"

"¡¿Qué luz?!"

"Debes encontrar tu luz"

Luz, luz, luz… Qué luz? No hay luz aquí, solo oscuridad, desesperación… no hay esperanza… Teneb agitó la cabeza, no debía darse por vencido. Su guardiana! Kaelia le ayudaría.

Mientras se concentraba en su guardiana, no vio la luz emanando de su cuerpo y expulsando la oscuridad.

¡Kaelia!

¿Qué estas haciendo aquí?

¡Tengo que ayudar a Harry!

¿Por qué?

Teneb reflexiono esta pregunta. ¿Por qué?

Porque tengo que hacerlo

¿Por qué?

Porque es lo correcto

Bien. Has cambiado para mejor

Teneb estaba un poco confundido por esto. Había cambiado? Aparto esos pensamientos, ahora tenía que concentrarse en la tarea que tenia delante.

¿Qué debo hacer Kaelia?

Debes darle fuerza para vivir

¿Cómo?

Has visto su vida, debe haber algo por lo que quiera vivir

La mente de Teneb estaba corriendo. Qué podría hacer al humano querer vivir? No sus poderes. El Deber? No. Una imagen volvió a su mente, tres niños riendo felices.

Sus amigos

Bien, ahora concéntrate en la imagen

Teneb obedeció, su mente concentrada en la dicha que había visto en la cara de los niños, su risa, su despreocupación, su complicidad.

Lentamente la oscuridad se fue difuminando, dejando detrás de si una espesura grisácea.

Gracias joven dijo una voz profunda.

Te traeremos de vuelta ahora añadió una voz más ligera, más musical. Confía en nosotros

Teneb se relajó. Confiaba en esas dos voces. Hubo un destello de luz, un brote de poder y de repente estaba de vuelta en su cuerpo.

Abrió los ojos para encontrarse cara a cara con el Sowaroc y la Emnag.

Lo hiciste muy bien, joven

Teneb inclinó la cabeza. Miró a Harry. El joven mago se estiró y lentamente abrió los ojos. Parpadeo unas cuantas veces antes de mirar alrededor.

"¿Qué pasó?"

"¿Qué recuerdas?"

Harry miró atentamente a Teneb. Había algo diferente en el elfo.

"Bueno, Garth y su pequeña banda me prepararon una emboscada. Peleamos. Los deje inconscientes y estaba apunto de irme a la ceremonia cuando ese desgraciado me apuñaló por la espalda. Ahora, ¿Qué paso?"

"Bueno, vine a ver por que no estabas en la cueva y te encontré inconsciente, sangrando y con Garth y sus amigos pegándote. Los detuve. Se fueron a la ceremonia, entonces llego el Sowaroc, seguido por la Emnag y me ayudaron a traerte de vuelta entre los vivos"

A la palabra "Sowaroc" Harry miro al dragón dorado.

"Me salvaste de nuevo. Gracias. Gracias a los dos" dijo Harry haciendo una reverencia ante los dos dragones.

No hay necesidad de que nos hagas una reverencia pequeño dragón. Mereces nuestro cuidado dijo la Emnag

Esta es la segunda vez que tenemos que venir en tu ayuda, pequeño. Me asegurare de que no haya una tercera dijo el Sowaroc mirando hacia la guarida con ira en sus ojos.

Teneb se estremeció. No quería ser el que tuviera que enfrentarse al enfadado dragón.

"No lo hagas" Pidió Harry

¿Por qué? Ellos han roto uno de los juramentos de los jinetes, nunca atacar a un igual. Deben enfrentarse a su castigo

"La ceremonia de unión será en dos meses. Me vengaré entonces. Tu intervención haría mas mal que bien."

Teneb tuvo que estar de acuerdo con esto. Si los otros supieran de la conexión de Harry con el dragón dorado, solo les traería celos, envidia y resentimiento.

El Sowaroc frunció el ceño.

No estoy seguro que eso sea sabio, pero acataré tu deseo. Pero si tenemos que venir a ayudarte otra vez, pondré fin a esto. Sin embargo, estate seguro que ningún dragón se unirá con aquellos responsables de esto.

Harry asintió, abrochándose el collar alrededor del cuello. Viendo esto, el Sowaroc se tranquilizo.

Llévalo siempre puesto, pequeño.

Se giró hacia el otro dragón, asintió, levantó el vuelo y desapareció.

La Emnag se acercó a Teneb.

Te has probado a ti mismo hoy, pequeño. Mereces mi regalo. Un brillo plateado rodeo la mano derecha de Teneb, quien la miró, curioso. En la palma de su mano descansaba un collar parecido al de Harry, la diferencia era que el suyo era plateado, como las escamas del dragón que estaba frente a el.

Hizo una reverencia, agradeciéndoselo a la magnifica bestia.

No te lo quites. Nos veremos otra vez

Entonces el dragón desapareció.

Harry y Teneb se miraron.

"Bueno, creo que tenemos que hablar, pero antes necesitamos ir a la ceremonia" dijo Harry "Vamos"

Corrieron a la Guarida. Afortunadamente en realidad no era demasiado tarde. Se colocaron al final.

Los dragones estaban aún agitados y el Sowaroc y la Emnag no habían vuelto. Demenor estaba terminando de recitar el juramento de los jinetes. Harry arqueó una ceja al oír al que se hacia llamar su mentor hablar de la solidaridad, ayuda y tolerancia. Tolerancia, qué risa!.

Entonces los Daryns dieron un paso adelante y empezaron a recitar la Promesa.

"Nosotros, Daryns, que llevamos la marca del dragón,

Juramos lealtad a los Nueve por su nombre y poderes:

Seid y Cehra, guardianes del Agua y de la Tierra

Phaist y Dia, portadores del Fuego y del Aire

Altai, el sabio y su compañera, la grácil Aurine,

Gae, el amable, encarnación de la Magia

Rexeran, gobernador de todos ellos, justo y valiente"

Hicieron una reverencia hacia la constelación del dragón.

Los dragones presentes rugieron, pero los jinetes que estaban viendo la ceremonia no pudieron evitar sentir que algo iba mal. Los dragones no se habían comunicado para nada con los Daryns, aunque esto fuera bastante corriente.

La última parte de la ceremonia llegó: todos los Daryns se acercaron a un altar. En él se encontraba hecha de un metal, cuya fabricación había sido olvidada hace largo tiempo.

Una daga se encontraba a su lado. La tradición era que cada jinete tenía que poner una gota de su sangre en ella. La copa estaba llena con un ondulante líquido plateado. Nadie sabía que era, pero había estado aquí desde la primera unión entre un dragón y otro ser vivo.

Harry fue al final de la fila. No quería hacer esto, pero sabía que debía. Finalmente llegó su turno. Había un tono rojo en el líquido ahora. Suspirando tomó la daga, y se cortó el pulgar izquierdo. Una gota de sangre se formo en su dedo y cayo a la copa. Nadie notó el ligero brillo alrededor de la gota cuando esta entro en contacto con el líquido.

Esto marco el final de la ceremonia. En silencio los dragones se lanzaron al aire antes de desaparecer.

Los jinetes intercambiaron miradas de confusión pero se encogieron de hombros.

Harry lanzó una mirada a Teneb, que claramente decía "Vamos". Los dos se escabulleron, inadvertidos.

--

Harry lo llevó a una habitación que había encontrado antes. Era su habitación y no había planeado que Teneb supiera de ella. Pero era el único lugar donde no serian molestados.

"Bueno, ¿Qué paso? Solo recuerdo ver a mis amigos, entonces una luz brillante y despertarme con mi guardián gritando"

Tenía todo el derecho a gritarte. Te atraparon como a un principiante

¡Cállate, quieres!

"Bueno estabas apenas vivo cuando los dos dragones llegaron, me pidieron ayuda y acepté. Te habías retraído hasta las profundidades de tu muerte y ellos me llevaron a sacarte de allí"

"¡¿Ellos que?!"

"Me llevaron a tu mente, tus recuerdos, para que encontrara algo que te diera ganas de vivir."

Harry le lanzo una mirada indescifrable.

"¿Mis recuerdos?..."

"Tu vida entera"

"¿Traspasaste mis escudos esta vez?"

Teneb se encogió un poco. Recordaba perfectamente la última vez que había intentado entrar en la mente del humano. Había sido como golpearse contra una pared de ladrillos, una pared muy gruesa.

"Los dragones me llevaron ¿Cómo te hiciste con escudos tan fuertes?"

"Incentivo. Quería mantener a los chismosos fuera. Tengo una pregunta"

"Hazla"

"¿Por qué me ayudaste? Podrías haberme dejado allí ¿Entiendes lo que ponerte de mi parte significa aquí?"

"Lo entiendo, pero como dijiste tenia que hacer mi elección y era lo correcto"

"¿Lo correcto?"

"Sea lo que sea lo que pienses de los elfos, algunos tenemos moral y valores. Y ayudar a aquellos en apuros es uno de ellos"

"¿Incluso si va contra lo que te enseñaron a creer?"

"Incluso si lo hace"

Hubo un silencio. Teneb no sabia que hacer ahora. La cara de Harry era imposible de leer.

"Yo- Yo quiero disculparme" dijo en voz baja. Bajó la mirada. Ahora que había visto la vida del humano, se sentía mal, realmente mal. Alzó la vista, esperando la respuesta de Harry.

Los ojos dolor esmeralda parecieron atravesarle. Finalmente Harry habló.

"Mi estancia aquí me ha dado todas las razones para desconfiar de los de tu raza. Antes de venir aquí, pensaba que los elfos eran seres sabios y tolerantes, en armonía con la naturaleza, incapaces de hacer daño a nadie. No hace falta decir que mis ilusiones fueron rápidamente destruidas; solo encontré desconfianza, discriminación, desdén, gente estrecha de miras tan atrapada en sus tradiciones que estaban completamente ciegos a todo lo demás"

Estas palabras dolieron a Teneb. El humano había tenido fe en ellos, y ¿A donde le había llevado? A su propia destrucción.

"Cuando me chantajeaste para que te ayudara, solo vi otro elfo sediento de poder, demasiado ciego para preocuparse de algo que no fuera el mismo. Supongo que estaba equivocado"

Teneb lo miró con dureza.

"Después de lo que hiciste esta noche... Bueno, gracias"

Esta vez Teneb no creía lo que había oído. El humano le estaba dando las gracias!

"Yo… Yo no me merezco que me des las gracias"

"Quizás sí, quizás no. Soy yo quien decide a quien agradecer y a quien no."

Hubo un nuevo silencio, solo roto por Harry

"Estas seguro de tu elección? Quiero decir, tú eres consciente de lo que pasara una vez que las noticias de esto se extiendan entre los jinetes. No será fácil para ti"

Teneb se mordió el labio.

"Lo sé, pero sé que tengo razón. Además solo quedan dos meses"

Harry lo miró.

"Bueno no sé si podré dejar todo detrás de mí, pero lo intentare"

Sonrió, la primera sonrisa real que Teneb había visto mientras hablaba con alguien, aparte de su guardián.

"Harry Potter" dijo extendiendo la mano

Teneb sonrió también.

"Teneb"

Estrechó su mano.

--

Las reacciones a este suceso fueron bastante drásticas. Todo el mundo se distanció de Teneb. No lo trataban mal. No, nunca se hubieran atrevido; El era el único hijo del consejero del rey y un amigo del príncipe. Solo se distanciaron de el como si tuviera una enfermedad contagiosa. Ya no era más el pequeño prodigio. Los profesores evitaban hablar con él, como hacían la mayoría de esos que se hacían llamar sus amigos. Solo unos pocos permanecieron con el, Inir, Opheria y Kobalt. Puede que no lo aprobaran, pero no decían nada contra ello, solo ignoraban el tema.

Le dolió un poco, pero como le dijo a Harry, ahora sabía quienes eran sus verdaderos amigos.

El primer día había sido extraño, ninguno sabía como actuar alrededor del otro. Entonces la dificultad desapareció, mientras entrenaban para la ceremonia de unión. Teneb pasaba tres horas por la mañana y cuatro por la tarde entrenando con Harry. Progresaron, pero era evidente que cada uno tenía facilidad para diferentes cosas.

Las de Teneb eran arquería, magia Curativa, para consternación de Harry, y combate cuerpo a cuerpo. También era capaz de seguir un rastro como si estuviera indicado con señales luminosas de neón. Mientras que las de Harry eran esgrima, equitación, magia ofensiva y poder elemental. Ambos eran habilidosos cuando se refería a magia mental. Ahora estaban cómodos con la presencia del otro. No eran mejores amigos o algo de eso, sino compañeros.

Compañeros que estaban ahora intentando vencer al otro.

Ambos tenían sus espadas levantadas al nivel de los ojos, mirando con atención al otro. De repente se lanzaron el uno hacia el otro. Sus espadas sonaron con fuerza. Teneb empujó con la suya, intentando que Harry perdiera el equilibrio. El joven mago sonrió. Se dejó caer y barrió la tierra bajo los pies del elfo para hacerle tropezar. Sin embargo Teneb había caído en ese truco antes y no iba a volver a hacerlo. Dio un salto, al instante lanzando un golpe dirigido al pecho de Harry. Su espada se encontró con la de Harry y sintió las vibraciones del metal en su brazo. No tuvo tiempo para pensar en ello, teniendo que esquivar la espada de Harry. Se retiró, haciendo un amago a la derecha para golpear en el lado derecho de Harry. Estaba intentando encontrar un hueco en la defensa del su compañero. Continuaron intercambiando golpes, que se igualaban en fuerza y rapidez.

Al fin, Teneb lo vio. Sin pensar dos veces, atacó con todas sus fuerzas. Cuando vio a Harry moverse, maldijo. Había sido engañado, de nuevo. Segundos más tarde estaba en el suelo, su espada unos metros más allá.

"Gané" ConstatóHarry sonriendo.

"¿Deja de restregármelo por la cara, quieres?"

Harry le ofreció su brazo.

Teneb lo tomó y antes de que Harry pudiera hacer algo, estaba sobre su espalda, en el suelo.

"¿Poniéndote cómodo?" preguntó Teneb, de pie delante de Harry.

"¡Eso es trampa!"

"Eso es venganza"

Harry arqueó una ceja.

"¿Ah si? ¡Entonces no te importará que haga esto!"

Agarró la pierna de Teneb y tiró, mandando a Teneb al suelo.

"Eso significa la guerra."

Pronto estuvieron enzarzados en una pelea cuerpo a cuerpo que acabo con un resultado previsible: Teneb 1 Harry 0

¿Han terminado de portarse como niños?"

No sabes como divertirte Arxeren, ¿sabías eso?

Bueno, al menos no actúo como un mocoso de cinco años.

Viniendo de alguien que tiene la madurez de uno de cuatro, me lo tomaré como un cumplido

Gracias... ¡Ey! ¡No lo era!

Harry rió.

Bien, ahora a cosas mas serias

No podrías ser serio, aunque lo intentaras

¿Podrías callarte durante unos minutos?

Si dices por favor, podría considerarlo

¡Harry...!

Está bien. Escucho

Bien. Sabes que puedes entrenar en el plano de los espíritus

Si, me llevaste una vez

Me he reunido con la guardiana de Teneb y hemos discutido su entrenamiento

¿Y…?

Hemos decidido llevarlos a ambos al plano de los espíritus para que entrenen juntos

...

¡¿QUE?! Lo siento. Para, rebobina, repite

Vamos a llevaros a ambos a...

Esta bien, para. Ahora dime: Cuanto tomaste antes de venir?

Hablo en serio y antes de que digas nada, serio como en S. E. R. I. O (N/T: Es un juego de palabras, en ingles serio (serious) se pronuncia igual que Sirius, el padrino de Harry).

Aguafiestas. Pero no contestaste mi pregunta

Harry...

No me vengas con Harry. Me dijiste que no era posible para alguien ver el guardián de otra persona, o encontrarse con alguien en el plano

Lo sé, lo sé. Pero Kaelia y yo conseguimos cambiar las reglas un poco...

¿Kaelia? ¿La misma con la que me dijiste que tenías una cita?

Bueno si, pero ese no es el tema, desde ahora, entrenarán durante la mañana en el plano. Adiós!

¡Ey! ¡Espera!

Demasiado tarde, el guardián se había ido, para enfado de Harry. Todavía tenia unas cuantas preguntas para el guardián. Pero tendrían que esperar. Miró de reojo a Teneb que tenía la misma expresión desconcertada que debía tener el ahora mismo.

"¿Te has enterado?"

El elfo asintió.

"¿Por qué todo esto me da mala espina?"

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Mientras tanto las cosas no iban muy bien en el mundo mágico.

El ataque a Londres había sido el primero de una larga serie. Cada uno más brutal que el anterior. El pánico había seguido al artículo sobre la masacre de Londres. La gente estaba intentando marcharse del país. Desdichadamente, otros países europeos ya no eran seguros y la única manera de llegar a otro continente era mediante trasladores, que eran muy regulados o de forma muggle, algo que era ahora peligroso. Los Aurors eran demasiado desorganizados para ser una amenaza contra el ejército de Voldemort, y para cuando consiguieron reagruparse, ya era demasiado tarde. Voldemort ya había situado su base en la antigua casa Riddle que había sido transformada en una fortaleza.

Su líder, pensando que Voldemort no había tenido tiempo para organizar las defensas, ordenó un ataque, a pesar de las advertencias de Dumbledore. La mayoría de los Aurores fueron enviados, excepto aquellos asignados a la protección de personas imprescindibles.

Muy pocos volvieron y los que lo hicieron trajeron noticias terroríficas.

Voldemort se estaba convirtiendo en un nigromante

Si el pánico había seguido al primer ataque, ahora era un completo caos.

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"¡Vamos Ron! ¡Vamos a llegar tarde!"

"¡Bueno, si hubieras estado de acuerdo en salir de la maldita biblioteca antes, no llegaríamos tarde!"

"No te obligué a que vinieras conmigo! contestó bruscamente

Ron la miro de reojo; parecía completamente agotada.

"Lo siento Mione." Dijo poniendo una mano sobre su hombro.

Los últimos días habían sido duros para ellos. Sus dos familias habían decidido esconderse; Estaban bajo el Fidelius y Dumbledore era su guardián. No podían tener ningún contacto con ellos. Además, los constantes ataques eran una tensión continua para todo el mundo en el colegio. Cada mañana al menos una lechuza traía un sobre negro a alguno de los estudiantes.

"No, fue mi culpa. No tenía porque hablarte así."

Ron le sonrió.

"Bueno los dos lo sentimos, así que qué tal si olvidamos esto y corremos a DCAO antes de que Figg pida nuestras cabezas?·

"Excelente idea por una vez, querido Ron"

"Usted primero, señorita"

Con una reverencia, salieron corriendo hacia clase, entrando mientras la profesora empezaba.

"Siéntese Señor Weasley, lo mismo para usted Señorita Granger"

Ambos se sentaron en sus sitios de siempre en silencio, jadeando un poco.

"Hoy aprenderemos sobre los Dementores"

Hubo unos cuantos jadeos en la habitación.

"¿Quién puede decirme cuales son los efectos de los Dementores?"

Sin que sorprendiera a nadie, la mano de Hermione se levantó inmediatamente. Pero no era la única.

"¿Señor Weasley?"

"Un Dementor es una criatura que absorbe todos tus sentimientos de felicidad y te hace revivir tus peores recuerdos. También pueden sacar el alma de alguien por medio del Beso"

"Bien, señor Weasley. Cinco puntos para Gryffindor. Ahora, quien puede decirme cual es la única manera de protegerse de un Dementor"

Varias personas levantaron la mano.

"¿Señorita Sullivan?"

"El Encantamiento Patronus."

"Exacto, cinco puntos para Ravenclaw. Ahora, para producir un Patronus, uno debe concentrarte en su recuerdo más feliz y entonces decir las palabras: Expecto Patronum. Cuanto más feliz sea el recuerdo, mas fuerte será el hechizo. Ahora un poco de teoría sobre el hechizo, sus efectos y los Dementores"

La clase gruñó, pero empezó a tomar notas mientras la profesora hablaba. Media hora más tarde se detuvo.

"¡Bien! Ahora dejen eso y saquen sus varitas, vamos a practicar un poco"

Pronto toda la clase retumbaba con gritos de Expecto Patronum, dándole a Figg un dolor de cabeza horrible.

Según lo esperado, nadie fue capaz de producirlo. Se les dijo que practicaran el hechizo y que continuarían en la siguiente clase.

Se dirigieron hacia Transfiguración con Hufflepuff. Se dieron prisa ya que hoy descubrirían su forma de animago. Estaban bastante emocionados y para Ron y Hermione algo era seguro: Si tenían forma de animago, se unirían inmediatamente al grupo que McGonagall estaba preparando para aquellos que querían convertirse en Animagos. Entraron el la clase y se sentaron, colocando sus plumas, pergaminos y libros de texto en las mesas y esperando a que el resto de la clase llegara. Pronto todo el mundo estaba allí, mirando expectante a McGonagall.

"Hoy, como todos saben, vamos a averiguar vuestra forma. Los llamaré y vendrán aquí, se acercarán, llenarán un vaso con algo de la poción que hay en la copa y pondrán una gota de su sangre dentro. Si poseen una forma, se verá reflejada en el vaso. ¡Susan Bones!"

La chica se aproximó y se corto el pulgar, encogiéndose un poco. Miró con McGonagall dentro de su vaso, su cara formando una sonrisa de alivio.

"Una mariposa" dijo

"Bien, vuelve a tu sitio. Irene Davin"

Los Hufflepuffs fueron todos a la mesa y unos pocos volvieron sonriendo. De los once Hufflepuff, solo cuatro tenían forma: Susan, María que era un colibrí, Maxim que era un oso y Ernie que era un caballo. Llego entonces el turno de los Gryffindor.

"Lavender Brown"

Se levanto y camino hacia la copa. Minutos más tarde, volvió a su sitio, decepcionada.

Seamus era un gran perro gris.

"Hermione Granger"

Dejo caer la gota y miro en el líquido turbulento, expectante. Nada.

"Bueno..." empezó McGonagall, un poco decepcionada. Había esperado que Hermione tuviera una forma. Antes de que pudiera continuar, el líquido empezó a burbujear.

"¡¿Que?!" miro atentamente a el, el líquido había pasado de translucido a blanco lechoso, entonces una figura apareció en él.

"¡Una Esfinge!" dijo la profesora asombrada. Un animal mágico... No era extraño que hubiera tardado tanto en aparecer! "Muy bien, señorita Granger" le dirigió a la chica una de sus raras sonrisas.

Aturdida, Hermione volvió a su asiento.

"¡Que genial, Hermione!"

"Gracias Ron..."

Mientras tanto, Neville había encontrado su forma: Un águila, lo que era bastante irónico, conociendo la capacidad para volar de Neville.

Dean y Parvati no tenían forma.

"Ronald Weasley"

Minutos más tarde, Ron daba un salto de alegría.

"¡Un tigre! ¡¿Puedes creerlo?! ¡Un tigre!"

"Señor Weasley, podría contenerse, no creo que el Profesor Snape aprecie el que usted tire la poción que hizo para mis clases"

Esto calmó a Ron inmediatamente.

La clase continuó sin ninguna interrupción mas, todos los estudiantes que tenían una forma firmaron para las lecciones privadas para convertirse en Animagos.

Una vez terminada la hora, volvieron a la Torre, teniendo aun una hora hasta la cena. La pasaron trabajando, Hermione en un libro de contra hechizos, y en el caso de Ron en uno de estrategia. Ver a Hermione leyendo era algo habitual, pero que Ron lo hiciera, era algo bastante inusual.

Desde de la desaparición de Harry, Ron se había vuelto más introvertido. Había madurado. El y Hermione se habían hecho más íntimos, pero contra las expectativas de todo el mundo, no salían juntos como todo el mundo había estado esperando. Ahora que Harry se había ido, parecía natural ver a los dos miembros restantes del trío de Gryffindor juntos. No ocurrió. Estaban mas unidos, tan unidos como dos personas pueden estar sin estar saliendo juntos, y muy protectores el uno del otro como unas pocas personas habían descubierto por las malas. Malfoy se ganó una estancia de una semana en la enfermería por llamar a Hermione sangre sucia, amenazarla a ella y a su familia y burlarse de Harry.

Eran como hermanos, casi como los gemelos. Y la razón que estaba detrás de su ansia de aprender, era principalmente estar preparados. Sabían que Voldemort vendría por ellos y querían ser capaces de protegerse o proteger a sus familias. Eran conscientes que si se encontraban al Señor Oscuro, sus probabilidades de salir vivos de ello eran cercanas a cero, pero al menos se llevarían tantos Mortífagos como pudieran.

Finalmente llego la hora de cenar. Se dirigieron al Comedor y se sentaron, esperando que la comida apareciera.

Sin embargo, nadie fue capaz de comer mucho esa tarde.

Mientras la comida aparecía en los platos dorados, una lechuza entro en el Comedor, dirigiéndose hacia los profesores.

Frunciendo el ceño, Dumbledore cogió el sobre y lo rompió para abrirlo. Leyó la carta y el usual brillo de sus ojos desapareció completamente, su cara grave y solemne. Paso la carta a McGonagall que la leyó con ojos muy abiertos.

"Estudiantes, lamento informaros de la Caída de Durmstrang"

Gritos y llantos resonaron por la habitación.

"Los equipos de rescate están buscando supervivientes, pero la mayoría de los estudiantes fueron asesinados, así como los profesores. También he recibido noticias de Beauxbatons."

El silencio era de derrota.

"Las tropas de Voldemort atacaron esta tarde, la escuela francesa está ahora sitiada"