Solo era un niño, un pequeño fruto creación de dos hombres y un vasto conocimiento de la alquimia, a ese pequeño se le podía considerar al primero en su especie, el primero en ser creado de tal forma, bien sabían que estaba la famosa inseminación artificial, pero también esas dos cosas eran dos cosas totalmente diferentes.
El pequeño Allen parecía ser un lindo y sano bebe, debes en cuando se quejaba en sueños, algo extraño viniendo de alguien de su tan temprana edad, su cabello castaño y extraños ojos plateados, Nea se desvivía por su primogénito, claro que eso era cuando no le pellizcaba las mejillas intentando inútilmente contener el llanto del menor…Mana terminaba por encargarse y dejaba al castaño dormir solo por toda una noche e inclusive semanas, eso dependía de la gravedad de sus travesuras.
El joven Allen Walker vivía exiliado del mundo, no debían saber que habían creado al chiquillo, si bien había nacido de ambos genes, tanto de "Mana Walker" él primer humano inmortal y anterior amante de la Divinidad Máxima, quien "Traiciono" a la Deidad por el bien de la raza humana.
Y también de "Nea" hijo directo de la primera Deidad y del segundo humano inmortal…la sola presencia de Allen Walker era una amenaza para cualquier humano e inclusive una Deidad nacida después de la guerra, por eso era el deber de ellos mantener la existencia de Allen en anonimato, al menos hasta que puedan decir que le adoptaron en algún lugar muy lejos de ahí.
Allen normalmente era más apegado a su "madre" debido a que su padre le daba miedo, un miedo justificable debido a que el castaño malvado le encerraba en el armario por razones desconocidas, primero le había dicho que si se metía y cerraba la puerta iría a parar a un mundo de fantasía, donde un León gobernaba y una bruja le daba hielo gratis, después únicamente le dijo que debía esconderse en el armario por todo un día…y si lograba aguantar le llevaría a comprar helado…claro que el como buen niño obedeció, pero su padre solo le engaño cruelmente, claro que su "Madre" había reprendido a su padre…pero eso no calmo los constantes encierros en ese estrecho lugar…es más, se hicieron más comunes.
Después le había conocido, su primer pensamiento fue: "¿Qué hace esa niña en este lugar?" su segundo pensamiento fue: "Que extraño cabello tiene" y su tercer pensamiento y el más importante: "¿Quién es?" las preguntas jamás se le dieron y es que jamás las pregunto…y si lo hubiera hecho seguramente le hubiera respondido: "No te interesa", "Y el tuyo es muy normal", "Que te importa"
Cuando se es niño nunca se comprenden los sentimientos o tal vez cuando eres demasiado grande no recuerdas haber comprendido los sentimientos.
El pequeño castaño se interesaba en ese niño de cabellos purpuras quien constantemente le decía que sería su alimento ¿Por qué él exactamente? Siempre le sonreía e ignoraba ese malestar cuando el chico se largaba no sin antes decirle que le odiaba ¿Él que le había hecho?
Cuando encontró a ambos adultos platicando en los pasillos se sintió mal ¿Ese hombre quien era y que le había hecho al chiquillo de cabellos purpuras? Su madre le había llamado pero simplemente se dejó llevar por ese instinto, quería golpear al posible padre del enigmático niño con quien le gustaba pasar la noche, sus recuerdos eran difusos, no sabía lo que había pasado ni tampoco porque había olvidado casi toda su infancia, y sobre todo no supo porque su cabello abruptamente cambio de castaño a plateado.
Pero algo era seguro,…Mana le había hecho algo esa noche, porque ¿Qué otra razón había?
—Moyashi, Moyashi, Moyashi, Moyashi, Moyashi, Moyashi—su paciencia estaba acabada
— ¿¡Que mierda quieres Bakanda!?—grito energúmeno, Lenalee se sobresaltó y Mana se cubrió los oídos—Lo siento—se disculpó con ambos jóvenes, miro ceñudo a Kanda quien parecía serio
— ¿Quién es Kanda?—pregunto la Divinidad confundida
—Eres tú—le respondió evitando la manera de no darle una patada ¿Ya dijo que quería golpearlo?
—Mi nombre humano es Yu—anuncio mirándole molesto
—Todo humano tiene nombre y apellido Ba-Kan-Da—remarco lo último burlón, la Divinidad gruño molesto
—Yu Kanda suena bien—elogio Mana intentando que no se hiciera un brecha de discordia entre ambos
—Che—fue lo único que dijo para después salir por la puerta—Estaré trabajando por si me necesitas—hablo antes de azotar la puerta
— Comienzo a creer que es un amor—hablo sarcástico el ahora nuevamente albino chico
—Tiende a ser malhumorado con las personas…pero realmente es solo una criatura tímida que no sabe convivir con humanos—hablo Mana brindándole una sonrisa juguetona
—Posiblemente tengas razón ¿Qué me ocurrió?—le pregunto, Lenalee tomo asiento en la silla mirando el suelo entretenida
—No lo sabemos, solo colapsaste…tu pulso se hacía más débil conforme pasaban los minutos, creímos que morirías—hablo mientras su sonrisa se borraba
—Tus padres volverán en cuestión de minutos, se deben ocultar—hablo Kanda tomando acto de presencia, Allen y Lenalee ahogaron el grito, Mana simplemente asintió
—Irán al ático—
Ambos jóvenes se acomodaron en el polvoso ático, Kanda les llevo cobertores para que pudieran instalarse con mayor comodidad, Lenalee se alejó lo suficiente del albino quien a estas alturas comenzaba a idear una forma de pedir disculpas a su amiga…después de todo aun debían salir de ahí y llegar a su época correspondiente…y acabar con todo de una vez.
Pero no todo iba a ser fácil para nuestro querido albino, los jadeos, gemidos y rechinidos que escuchaba definitivamente no eran los padres de Mana ¿Cuándo acabaría su tortura?
— ¿Allen-Kun?—se sobresaltó al escuchar a Lenalee a centímetros de él
—Perdóname—fue lo primero que dijo, la china sonrió tristemente—Sé que no debí decir eso…realmente no tengo perdón ¿Verdad?— la peli-verde negó lentamente
—Sé que no lo hiciste con el afán de lastimarme, pero si debiste pensar bien las cosas, Allen-Kun, posiblemente no sepa por toda la frustración que estás pasando en estos instantes…pero por favor deja de ocultar tu sufrimiento—hablo mientras le retiraba algunos mechones del rostro—Tu siempre fuiste alguien admirable Allen-Kun, pero la forma en la que guardas el sufrimiento para ti…eso es algo que simplemente me molesta…y eso es algo que siempre termina destruyéndote—
—Lenalee…yo no—la china le cayó con un beso, el albino estaba sorprendido ¿Cuántas veces había soñado con eso? sus oídos parecían sordos en ese momento
—Sé que no sientes lo mismo…pero permíteme intentar mitigar momentáneamente tu dolor—hablo al tiempo que volvían a juntar sus labios
A la mañana siguiente Kanda subió al ático, encontrándose con ambos jóvenes abrazados cerca de la puerta, la chica se encontraba acostada encima del albino quien le rodeaba la cintura con su mano, sonrió con malicia aunque muy dentro de él sentía una incomodidad.
—Levántense—hablo con voz de ultratumba, ambos se levantaron abruptamente notoriamente alterados
— ¡Yu!—reprendió Mana desde abajo
—El desayuno está listo—les anuncio para después mirar extrañado al albino
— ¿Qué?—se extrañó el menor mirando a Lenalee quien ahogo el grito
—Creo que deberías ir conmigo—hablo Kanda mientras le sujetaba de su única mano
Lenalee y Mana estaban sentados en el comedor, el silencio reinaba debido a que no tenían tema de conversación, y es que Lenalee conocía a Mana como el padre de Allen, por lo cual no tenían platicas, eso y que ahora Mana era ciego ¿Qué podían platicar?
— ¡Suéltame!—grito molesto
— ¿Por qué te tendría que hacer caso?—
—Solo suéltame Kanda—pidió calmado, la Divinidad le sujeto del cuello mientras su mirada se oscurecía— ¿K-Kanda?—se extraño
— ¿Por qué mierda tienes esa marca?—apretó con más fuerza provocando que el menor comenzara a patalear
—Su-suel-ta-tame—su fuerza comenzó a faltar—K-Kanda—jadeo mientras su visibilidad se volvía borrosa
Kanda salió disparado mientras el menor caía intentando regularizar su respiración
— ¿Qué?—pregunto extrañado al ver como de su brazo izquierdo salía algún tipo de plumas blancas
—Imposible—susurro Kanda asombrado
— ¿Qué es esto?—pregunto intentando no caer en pánico
—Tú lo tienes—
— ¿Eh? ¿Qué tengo?—el cabello de Kanda volvió a ser purpura, además de que en sus ojos aparecieron tres puntos negros— ¿Qué te ocurre?—pregunto preocupado
— Tu bolsillo ¿Qué tienes en tu bolsillo?—el albino parpadeo varias veces mirando lo mencionado, nuevamente estaba ese brillo purpura
—La Flor—hablo al tiempo que la sacaba, la Divinidad se la arrebato de las manos haciéndole protestar
— ¿Por qué tienes esto contigo? ¡Responde!—
—Yo…yo le agarre al momento de tu desaparición—hablo mientras agachaba la mirada
— ¿Qué es lo que somos en tu época?—
—Guardián y protegido—
—Mientes—
— ¡No miento! Yo solo soy tu protegido—
— ¿De qué mierda estás hablando?—
—Las Deidades pierden esta guerra, tú mandas a las Deidades a una dimensión creada por ti para evitar que vuelvan a tener contacto con los humanos…pero se quedan de este lado algunas que ya han sido aprisionadas, con eso viene el pacto de sangre creado por la primera Deidad con un humano, eso les permitiría a las Deidades mantenerse con vida gracias a que está ligada a su protegido, si este llegase a morir la Deidad le seguiría al instante—Kanda le miro estoico dudando de las palabras del chico frente a él
El dolor en su brazo izquierdo se acrecentaba a cada segundo, esas plumas se sentían como fuego, sus piernas temblaban visiblemente mientras sudaba a mares, callo de rodillas
—Debes creerme, Lavi, Fou, Bookman-San, Klaud-San, ellos también tienen el pacto, a estas alturas la vida de sus protegidos corren peligro…y por ende la de las Deidades también—se llevó la mano a su pecho, su corazón latía desenfrenadamente
La Divinidad se puso a la altura del albino
—Come esto—le entrego un pétalo de la flor de loto
— ¿Por qué tendría que hacerlo?—pregunto con dificultad
—Al parecer eres mucho más importante de lo que imaginas…y sigues mintiéndome en la relación que mantenemos—Allen le miro con intensidad, realmente quería golpear a ese niño bonito
— ¿Qué quieres que te diga?—
—Esas plumas en tu brazo izquierdo lo demuestran, ellas te protegerán de todo—
—Pues no funciona—hablo molesto
—Pues me ha atacado justo cuando iba a matarte—
— ¿Ibas a matarme?—
—Por supuesto—
— ¿Y porque quieres que me coma un pétalo de la flor? ¿Esa flor que es?—
—Esa flor representa mi vida, si te comes el pétalo parte de mis fuerzas se pasaran a ti—
— ¿Se puede hacer eso?—pregunto extrañado
—Tienes la marca…así que si—
—Pero, cuando desapareciste dejaste un gran rastro de estas flores—
— ¿Y qué pasó con ellas?—
—Comenzaron a marchitarse, sujete esta flor y no se marchito como las demás—
—Tu eres quien me mantiene con vida—hablo extrañado, miro la flor quien parecía perder su brillo mientras un pétalo caía, ambos se alteraron siendo Allen quien se la arrebato molesto—Debo amarte demasiado como para que me mantengas con vida con tu sola presencia—ante eso el albino le miro
— ¿Lo crees?—le pregunto mientras un tenue sonrojo se apoderaba de sus mejillas, la Divinidad chasqueo la lengua molesto y miro hacia otro lado, ese maldito Moyashi se le hacía adorable
—No me importa lo que pasara en el futuro, en estos momentos es Mana mi prioridad—hablo tajante, el albino asintió
Lenalee comenzó a mirar a todos lados nerviosamente
— El chico que te acompaña ¿Es tu novio?—pregunto Mana haciendo a la chica brincar de la sorpresa
—Este, no…solo somos amigos de infancia—aclaro sonriendo
— ¿Le quieres para algo más que una simple amistad?—
—Bueno, para ser sincera por un tiempo el me gusto—
— ¿Ya no te gusta?—
—No se trata de si me gusta o no…él ya tiene a alguien—
— ¿Cómo estas tan segura?—
—Solo hace falta mirarle a los ojos cada vez que están juntos—hablo intentando no insultar de ninguna forma al pelinegro
— ¡Llegamos!—se anunció Kanda
—Allen-Kun ¿Te encuentras bien?—el aludido asintió
—Debemos idear una forma para volver…tuve un sueño donde Hevlaska me decía algo—hablo el albino, había olvidado eso
— ¿Hevlaska? ¿Estás hablando de mi primera creación?—
—Si—
— ¿Qué es lo que te dijo Allen-Kun?—pregunto Lenalee angustiada
—La flor te ayudara a regresar, debes destruir al imitador y evitar que llegue al corazón de la Divinidad Máxima, cuando el ultimo pétalo caiga, será el fin para todo aquel ser vivo—recito omitiendo algunas partes
— ¿El imitador?—preguntaron Mana y Kanda al unísono
—Lavi dijo lo mismo, el imitador puede controlar a todas le Deidades originales. Pero ¿A qué se refiere con el corazón?—inquirió curiosa la china
— Vamos por partes—hablo Mana sentándose, Kanda le siguió seguido de Allen y Lenalee
—Bien, la flor te ayudara a regresar ¿Qué flor?—hablo Lenalee pensativa— ¡Cierto!—hablo victoriosa recordando la flor que Allen guardo en su bolsillo—pero ¿Cómo hará para regresarnos?—
—Dejemos eso para último, debemos analizar mejor lo demás…aprovecharemos que Kanda tiene sus recuerdos para facilitarnos el trabajo—hablo Allen mirando al aludido
— ¿Yu pierde la memoria?—
—Si—
—Che, yo sé bien donde dejo mis cosas—hablo molesto ¿Por quién le tomaban? A los tres jóvenes les escurrió la gota
—Debes destruir al imitador ¿Quién o qué es el imitador?—pregunto Allen
—Yo…bueno no estoy segura pero cuando me liberaste del cristal tuve un sueño algo raro—hablo la china obteniendo la atención de todos
—No veo como un sueño les ayudara—hablo Kanda mirándole ceñuda
—En nuestra época es mejor comunicarse de esa manera…tú lo hacías mucho—hablo Allen mirándole serio
—Pues ya vi quien me dio la idea—acuso la Divinidad molesto— ¿De qué trataba?—
—Pues estabas inconsciente y había alguien idéntico a ti aun lado, solo que en la apariencia era diferente y su cabello era purpura—
—No tiene sentido, mi cabello originalmente es purpura—
—Si pero en ¿Cómo decirlo? ¿Nuestra era? El punto es que tu apariencia es la misma que portas ahora…y sin contar tu amnesia—hablo el albino molesto
—Comprendo—hablo Kanda molesto
—Entonces ¿Quién será el imitador?—
—Imitador…imitador…ni idea—se rindió la Divinidad, Allen comenzaba a creer que ese Kanda era molesto…además de tonto, en pocas palabras…esa Divinidad no cambiaba
—Para ser alguien que creo a una raza superior…no eres muy inteligente—
—Cállate—
—No hay tiempo para peleas sin sentido—hablaron Mana y Lenalee molestos
—Sí, comprendemos, entonces ya que el Bakanda no es de mucha ayuda como creímos, deberíamos saltarnos a lo único que creo que él podría saber—la Divinidad tenía un tic en el ojo, como le cabreaba ese maldito enano
— ¿Y qué seria?—pregunto Mana confundido
—El imitador quiere llegar a tu corazón—
—Suerte con eso, lo escondí hace mucho—
—Entonces es un problema menos—hablo Allen aliviado
— ¿Dónde lo escondiste?—pregunto Mana, Lenalee y Allen se miraron, se supone que en la historia El amate de la Divinidad le traiciona…tal vez fue para bien, pero conocen a los seres que Kanda crea por ese traición. Los Akumas.
—No creo que sea conveniente saberlo—Hablo Lenalee apresuradamente
—Tal vez no lo sea…pero mi corazón ya ha aparecido. En su época—ambos jóvenes se miraron asombrados
— ¿Cómo sabes eso?—pregunto Lenalee
—La flor que tiene el enano ese lo demuestra—Allen se molestó de que le llamara así ¿Jamás le llamaría por su nombre?
—Estúpido Afeminado—gruño entre dientes el niñato
— ¿Qué has dicho?—
— ¿Qué no me escuchaste? A-fe-mi-na-do—
—Basta ambos—reprendió Mana
—Allen-Kun—hablo la chica negando desaprobatoriamente
—Che—ambos se cruzaron de brazos mirando hacia otro lado desinteresadamente
—Kanda ¿Por qué escondiste tu corazón?—pregunto Allen curioso
—Que te importa—El chico le miro enojado, el solo chasqueo la lengua y miro a Mana…quien parecía mirarle curioso, se crispo y opto por mirar a la pared
—Vamos, no seas malo Kanda. Dinos—hablo Allen mirándole inocentemente, suspiro varias veces
—Es una historia un poco larga—
—Tenemos tiempo—hablo Allen dejando desconcertada a Lenalee ¡Eso no era cierto!
—Bien—hablo rendido
Continuara…
