El silencio en aquella sala era demasiado incomodo, la sensación de querer salir corriendo de ese lugar como la última vez le avía invadido junto a las ganas de llorar, y al contrario de eso sin explicarse el porqué, comenzó a reír, eran tan patética, tan estúpida que simplemente reír era una locura. Negó un par de veces con la cabeza, al observar una taza con te recién puesta frente a ella apretó las gafas oscuras entre sus manos.

-Bridgette.- Hablo Tom, la azabache torno su mirada neutra como si no le importara estar en ese lugar.

-Si quieren preguntarme el por qué eh venido, lamento decirles que no tengo ni la más mínima idea, cuando me dic cuenta ya estaba dentro de la pastelería. – dijo rápidamente, su tía suspiro su dulce sobrina había cambiado mucho en ese tiempo que desapareció.

-Has venido por Marinette ¿no es verdad?- le pregunto, ella se mordió la mejilla de forma interna, la cabeza comenzó a dolerle, pequeñas punzadas en la cien.

-No…no regrese por ella.- respondió de forma seca.- no me interesa tenerla en mi vida, creí que el mensaje había quedado claro en el momento que me fui de esta casa. Si la conservaron fue por gusto propio.

Sabine se sorprendió gradualmente por la sequedad de esas palabras, era como si no sintiera nada por su hija, Tom por su aparte no evito arrugar la frente aquello le había molestado de sobre manera, hablaba de su hija como si de un animal se tratara.

-Marinette no fue un trofeo, tampoco un objeto que se pueda reutilizar, te fuiste de este lugar casi al borde de la locura ¿Entiendes cuánto nos preocupamos por ti?- dijo Tom, Bridgette rodo los ojos recargando por completo la espalda en el sofá.

-No lo suficiente si mi cara nunca apareció en los cartones de leche… Como ya les he dicho ni siquiera sé por qué estoy aquí, después de años pueden verme sigo "cuerda" pero realmente no quiero saber nada de Marinette, como le dije a hace poco a una persona, yo no tengo hijos, no soy apta para ser madre.

-¡Claro que lo eres!- grito Sabine.- Si amaste a Félix, si amaste a tu hija para darle la vida, eres apta, cometiste un grave error, pero Marinette es una niña dulce, incapaz de odiar a alguien, ella lo comprenderá con el tiempo tu…

-Yo me gano la vida vendiéndome a hombres por dinero aun así ¿Crees que ella sería feliz a mi lado?- mintió, sus tíos se sorprendieron por sus palabras, tan naturales como si no importara, esa Bridgette que tenían enfrente no era la niña dulce que se encargaron de cuidar cuando sus padres murieron.- Así es como me eh ganado la vida en estos años.

-No, tú no eres así… Bridgette jamás serias capaz de hacer algo como eso y lo sabes.- Sabine se negaba a creer esa palabras, intento mirarle a los ojos y comprobar esa falsedad, y en su corazón sentía que realmente era una mentira, pues ella le esquivaba la mirada.

-Bridgette, que gracioso… hace tantos años que nadie me habla por mi nombre real, para mis "amigos" soy Denirha. Qué más da, estar aquí es un error, y solo me quedare por un par de días más en Paris, solo acompaño a una persona en una farsa… por lo menos ya saben que sigo con vida y…

En aquel momento, la puerta se abrió, Marinette saludo a sus padres de forma alegre, pero su semblante cambio al verlos serios, tal vez tristes y después su mirada se fijó en la visita frente a ellos.

-L-lo siento, no sabía que abría visitas.

-Marinette.- Le llamo Sabine, Bridgette sintió un frio envolver todo su cuerpo, apretó los puños, cosa que no pasó desapercibida para Tom, en ningún momento Bridgette se giró para ver a la joven.

-Cariño, porque no vas a tu habitación.- dijo Tom y Marinette obedeció sin decir nada, al escuchar el sonido de la puerta cerrarse ella volvió a respirar.- Nosotros no podemos persuadirte que hacer o no con tu vida, si has decidido no ver nunca más a Marinette, lo mejor será que te marches y no regreses.

-Tom…- las palabras de su esposo eran seria, duras, más la mirada de Bridgette seguía siendo la misma, sin decir más, ella se levantó de su lugar para marcharse de una vez, está claro que no regresaría a ese lugar nunca más.

-Saben, si hay un motivo por el cual quise venir, pero es una tontería decirlo ya, solo quería comprobar si Marinette estaba bien, comprobar si realmente la quería en mi vida… y veo que así es, ella está bien y no la necesito, así que adiós.

Para cuando cerró la puerta tras de sí, bajo lo más rápido que pudo las escaleras cubriendo su boca con una de sus manos, el llanto se había apoderado de ella, no quería que le escucharan llorar, era una idiota, una verdadera idiota.

Adrien, regreso a su casa bastante desganado, no había obtenido toda la información que él quisiera, pero lo más importante era que por primera vez en quince años podía ver como lucia el rostro de su hermano Félix. Era algo extraño, tenía la seriedad que caracterizaba a su padre pero… ningún rastro físico.

Un par de golpes en su puerta le hicieron regresar al mundo y ocultar la fotografía debajo de la almohada, tras dar el permiso para entrar, su madre apareció con la gatita en brazos.

-A que no adivinas quien estaba dormida sobre una de las creaciones de tu padre.

-Lo siento, pensé que estaba dentro de su casa, ¿Se ha enfadado mucho?

-No lo creo.- le respondió algo pensativa.- entro a la habitación sujetándola del cuello, solo dijo que espera sea la última vez, tu padre no soporta a los animales.- al dejar a la gatita en el suelo, esta rápidamente fue a meterse bajo la cama del rubio.

-Mamá puedo preguntarte algo.- la rubia asintió.- ¿Tenemos familiares de ojos grises?

-¿Ojos grises...? - se preguntó intentando hacer memoria.- Creo que el único que tenía ese tono de ojos era tu bisabuelo Orlando, el abuelo de tu padre.

-¿Hay fotografías de él en la casa?

-Lo desconozco realmente, el único que sabría de eso es tu padre ¿Por qué lo preguntas?- Adrien negó con la cabeza un par de veces.

-No, nada bueno, era para un proyecto escolar, pero ya sabré como resolverlo, no quiero molestar más a papá.- sin creerle, Paulette se sentó a un lado de su hijo. Adrien rápidamente se sentó sobre la almohada donde había escondido las fotografías.

-Adrien, te conozco y algo te está pasando, puedes decírmelo y lo sabes.

-Yo… pues… e-en la escuela, bueno en mi clase esta la chica que me gusta.- los ojos de su madre brillaron, y las mejillas de Adrien se sonrojaron, aunque fuera su madre jamás pensó hablar de esas cosas con ella.- y yo bueno… en realidad es que.

-No sabes cómo decirle.

-S-si bueno, ella siempre huye cuando estoy cerca, creo me tiene un poco de miedo, por todo esto de ser modelo y cosas así entonces.

-Qué lindo, mi bebe ya está creciendo.- le dijo entusiasmada, sabía que tarde o temprano ese día llegaría, sus ojos se cristalizaron, primero Adrien comenzaría con una novia y cuando menos se diera cuenta estaría ya en una iglesia presenciando la boda de su único hijo.

-Mamá, no creo que sea para tanto yo…

-Vamos, ya es tiempo de que ustedes dos hablen.- sin comprenderlo, Paulette tomo de la mano a su hijo, llevándolo a toda prisa hasta el estudio donde Gabriel se encontraba trabajando.

Gabriel miraba el maniquí con su última creación puesta examinando los detalles, no estaba del todo seguro que ya fuese una pieza perfecta para exponer, algo no le estaba convenciendo, la puerta del estudio se abrió de golpe, haciendo que él se gira de modo molesto, odiaba que le interrumpieran de ese modo.

-¿Qué pasa con ustedes dos?- pregunto serio, su mujer tenía una sonrisa de oreja a oreja.

-Gabriel, tu hijo está enamorado.- le dijo, Adrien bajo el rostro apenado, y Gabriel no podía creer que solo por esa pequeñez le fueran a interrumpir.- Creo que lo mejor es que ustedes dos hablen y cuando digo que hablen…- su mirada se tornó seria, y al verla Gabriel no pudo evitar dar un paso hacia atrás disimuladamente.

-Considero que Adrien aún es pequeño para…

-Gabriel Agreste, tú y tu hijo van a hablar, ya tiene quince años así que ya es momento.- sentencio, dejando a ambos solos, Adrien sabía que además de ser un momento incómodo para él como para su padre esa platica tarde o temprano tendría que suceder.

El resto de la tarde Bridgette se dedicó a caminar casi por todo Paris, tras salir de la casa de sus tíos no había hecho más que llorar en silencio caminando como un alma en pena podría hacerlo, más de dos veces estuvieron por arrollarla, al pasar de modo inconsciente por las calles. Alzo su mirada perdiéndose en lo opaco del cielo, los ojos le ardían por tanto llanto, y al observar algunas luces de los postes comenzar a encenderse supo que ya era hora de regresar a casa, no quería preocupar a Melody seguramente a esta hora ella ya tendría un par de horas de haber llegado de Inglaterra.

-Señorita.- una señora de posiblemente setenta años le miro desde la puerta de la casa, parecía enfadada, mientras seguía golpeado la puerta, apenas y logro escuchar que le llábana por lo fuerte de la música proveniente del interior.

-¿Su cede algo?

-Esa música infernal tiene casi toda la tarde, los vecinos ya estamos molestos, si no hace algo llamaremos a la policía.- grito la señora marchándose, Bridgette se apresuró a abrir la puerta y lo primero que hizo al entrar fue desconectar el esterero, aparato que por cierto no recordaba estuviese antes en la casa.

-Yo no te molesto cuando escuchas música en la ducha, conecta esa cosa otra vez.- la azabache le observo tirado recargado en las escaleras, latas de cerveza tiradas por todos lados, Claude apretó la lata y la lanzo lejos abriendo otra.

-Estas borracho, Como puede Melody permitir esto…-se quejó, el castaño comenzó a reírse abiertamente.

-Si hay algo que eh aprendido de ustedes es que no son confiables… todas son unas mentirosas, unas malditas mentirosas…- su risa poco a poco fue convirtiéndose en un llanto amargo, Bridgette no entendía lo que pasaba.- Melo no llego hoy y no llegara nunca…es una maldita mentirosa.

-¡Claude, Melody, es la madre de tu hijo como puedes…!

-¡Puedo porque lo es!- grito poniéndose de pie.- lo es… ella me ha sacado de su vida para siempre, tu no me dejes por favor, no me dejes…- cayendo de rodillas Claude se abrazó de Bridgette aun en llanto, si ese día no podía ser más extraño, dejo que él llorara todo lo que quisiera, cuando estuviese "cuerdo" hablaría sobre lo que estaba pasando.

Y de aquello pasaron un par de horas, ambos sentados en las escaleras, bebiendo cerveza olvidándose del mundo.

-Se casara.- dijo por fin.- ella ha encontrado un hombre con dinero, al que no le importa tenga un hijo con otra persona, la va aceptar en su vida.

-Ella siempre hablo de un futuro a tu lado, siempre me lo decía por teléfono hasta el momento de irse conmigo a Inglaterra… de cierto modo siempre le estaba envidiando.

-Eso duele demasiado sabes, no quería llegar a esto pero fue más fuerte que yo, estaba molesto y lo sigo, tanto esfuerzo por nada, todo se está llendo a la mierda.

-Puedes pensar las cosas más claras.- distraída en los colores amarillo y azul de su cerveza, la azabache dio un gran trago para después fijar su mirada en el techo.- Tal vez estaba pensando en un futuro mejor para su hijo, se honesto ¿Qué vida les esperaba con alguien que salió de Prisión y es conserje de un colegio?

-Me lo viene a preguntar la persona que abandono a su hija poco después de nacer, que gracioso.- Bridgette solo se encogió de hombros.- puede que tengas razón, pero me duele saber que nunca poder ver a mi hijo, solo por la foto que me entregaste la primera vez.

-Así aprendes a vivir, con decepciones, con dolor, con el tiempo te acostumbras y después ya no sientes nada.

El resto de la noche ambos siguieron hablando, Bridgette le conto sobre la visita que hizo a sus tíos, omitiendo el ligero detalle de que su hija había llegado en ese momento y evito por todos los medios verla, lo que sí pudo decirle era que su tío le prohibió el siquiera poder acercarse a su casa nuevamente y ella no deseaba hacerlo nunca más. De aquello había pasado una semana, para Marinette saber que solo quedaban dos días para la firma de libros de Ladybug y saber que ella no podría asistir era decepcionante. Tanto que Alya ya no soportaba el dramatismo de su mejor amiga.

-Hay personas que venden las entradas por internet el doble de caro, pero las venden.

-Mis padres jamás querrán darme tanto dinero, ni por un año entero que trabaje cuidado a Manon podre pagarles.- se dejó caer de rodillas ocultando su falso llanto sobre aquella banca, Alya cruzo las piernas y después saco su móvil para tomarle una foto a su amiga.

Tiene en mente un buen proyecto personal. "Los mil y un dramas de Marinette" fotografías que relaten la vida dramática de su mejor amiga, no era que su desgracia le divirtiera, más así podría tener todo un catálogo de poses y diálogos que la azabache utilizaría para ciertos momentos.

-Amiga, estás loca, esa autora podría dar otra firma en algún tiempo, si su libro se hizo popular ya regresara, yo sé lo que te digo.

-Pero yo quería su firma.- chillo. Alya no hizo más que acariciarle la cabeza en ese momento intentando tranquilizarla.

Del otro lado del patio, Adrien, y Nino observaban al par de amigas hablando, la plática que había tenido el rubio con su padre hace unos días fue por demás incómodo para ambos, e intentaba olvidarlo.

-Amigo, si no das el primer paso nunca sabrás su respuesta.

-Nino, no creo que sea el momento, sabes que ultima mente Marinette parece deprimida y no la culpo, esos libros son realmente buenos, mejor será para otra ocasión.

-Sabes que una película es mejor que un libro, oh tengo una idea si ya lo has leído pueden debatir sobre el.- Adrien negó con la cabeza. Oh vamos perderás la oportunidad.

-Un chico enamorado, eso nunca es bueno.- intervino Claude, abriendo la puerta del armario de utilería que estaba aún lado de ellos.- quieres un consejo, asegúrate que sea la indicada, o terminaras muy mal.

-Claude, tu qué opinas ¿Un libro o una película?- pregunto Nino, el castaño lo medito un poco antes de responderle.

-Una película.

-¡Punto! Ves amigo, puedes invitarla a ver una película, el día de la firma así ella lo olvida por un rato.

-¿Firma? No estarán hablando de una firma de Ladybug ¿O sí?

-Sí, Marinette no habla de otra cosa que no sea esa firma.- dijo Nino, puesto que Adrien no se atrevía ni a ver a Claude, aún tenía muchas preguntas que hacerle. – Adrien quiere invitarle a salir, pero no se atreve por culpa de eso.

-Así que hay un pequeño enamorado.- susurro, sus mirada celeste se posó en Marinette y después en Adrien, era como ver si la historia se repitiera, de una forma extraña.- Yo no recomendaría estar cerca de alguien a quien no conoces del todo bien.

-¿Qué quieres decir?- pregunto esta vez el rubio.

-Nada malo, solo que deberías de conocer a profundidad a la persona o terminaras lastimado, un consejo de alguien que ya paso por esas cosas…-dijo, de su bolsillo saco un par de boletos color crema los cuales extendió al rubio.

-¿Qué es esto?

-Entradas para la firma de Ladybug…-respondió.- Mi hermana, y su novio no podrían asistir, así que compre esos boletos en balde, puedes invitarla si así lo deseas.

-¡ESO ES GENIAL!- exclamo Nino.- ahora ve por ella amigo.- el moreno llevo a su amigo entre empujones hasta donde Alya y Marinette.

Claude se les quedo mirando por un largo rato, Si él supiera que Marinette es la hija de su hermano, se olvidaría de ella rápidamente, más no era él el indicado para decirlo, aquel día solo pudo aclarar un par de dudas, quien era Félix, que era el quien le acompañaba en esa foto y la chica que le abrazaba, solo fue una persona muy importante hasta el momento de su muerte. Ya era cosa de Adrien si deducía que esa chica era algún pariente de Marinette o algo parecido aunque estaba muy cerca de la verdad.

Lo mejor para Adrien sería darle la entrada a la firma al terminar las clases, todos guardaban sus cosas y salían lo más rápido del salón, Nino se marchó con Alya con el pretexto de no encontrar algo que dejo en el patio cuando estaba con ellas. Marinette se levantó de su lugar con ánimo decaído para darle alcance a su mejor amiga.

-Marinette.- la azabache le miro.- Sabes últimamente has estado muy deprimida por lo de la firma de libros y todo eso y yo me preguntaba si…

-¿Si?

-Bueno tu… ¿Quieres ir a la firma de libros conmigo?- pregunto, los ojos de Marinette se abrieron de par en par por aquella pregunta, y no pudo evitar sonrojarse.

-¿D-disculpa?

-Yo tengo dos entradas, y sé que no deseas otra cosa en el mundo más que ir a la firma.- Marinette no dudo ni un segundo en tomar el boleto… sonrió ampliamente, no podía creerlo.- Entonces.

-¡Adrien te amo!- grito. Marinette rápidamente se cubrió la boca más roja que un tomate y el rubio desvió su mirada igual de rojo.- yo…yo… yo…

-T-te te veo en dos días…- dijo rápidamente antes de salir corriendo de la clase.

Sus piernas temblaron, no sabía si lo que grito fue por emoción o porque realmente dese aba hacerlo desde hace mucho.

-Adrien me invito a una cita, Adrien me invito a una cita.- musitaba sin creerlo, beso el boleto para guardarlo muy bien en sus cosas, si aquello era un sueño, deseaba no despertar nunca.

Dos días después, Bridgette terminaba de arreglarse en su habitación, la firma comenzaría en un par de horas, después ella se marcharía de Paris para siempre… Claude entro a su habitación sin permiso, y ella curvo los labios molesta.

-Si vas a seguir insistiendo la respuesta es no.

-Oh vamos, será la última vez que te vea, por lo menos déjame acompañarte en este día especial.

-Suficiente tengo con haber perdido las entradas para los sobrinos del alcalde, como para que me fastidies, además ¿Por qué vistes de negro? No es un funeral.

-Soy tu guardaespaldas improvisado.- bromeo, Claude tenia puesto una camisa negra de mangas cortas y un pantalón de vestir negro, además de unas gafas oscuras.

-Genial, pero ni de broma, dame una razón de peso para dejarte acompañarme.

-Agreste.- dijo de forma seca.- resulta que uno de tus fans es Adrien Agreste, el hermano menor de Félix. – Bridgette abrió la boca más no dijo nada.- por eso quiero ir contigo, el encontró una fotografía tuya y si te reconoce ara muchas preguntas incluso hablar con su padre.

-Si acepto que me acompañes ¿Me aviaras cuando el este cerca?- Claude asintió.- de acuerdo, espero no me maten por tu culpa, vamos.

-Antes de que la primera persona se te hacer que puedes usar esto.- rápidamente le coloco un antifaz a la azabache arruinando un poco su peinado, Bridgette sequito aquello con cuidado de no despeinarse.

-Un antifaz… ¿Para qué?

-Haz honor a tu nombre "Ladybug" evitara que Adrien te descubra además el protagonista usa un antifaz.

-Sí, pero negro con lentillas verdes, esto es rojo y con lunares negros como una mariquita.

-Y eso significa tu nombre, ahora vámonos que se hace tarde.

Suspiro, por primera vez en su vida aria caso a las palabras de Claude, el representante de la editorial se molestia por eso, pero si usar ese bobo antifaz le ayudaría a pasar desapercibida cuando el Agreste pasara firmar su libro lo aceptaría, lo que menos quería era que su nombre llegara a oídos de Gabriel Agreste.

Notas finales:

El encuentro entre Bridgette y Marinette está cada vez más cerca… a Claude le han roto el corazón y por otro lado Adrien está enamorado de Marinette, las cosas se pondrán más interesantes a partir de este capítulo (y los caps. serán aún más largos xD)

Dudas, preguntas, sugerencias, aclaraciones lo que sea todo es bienvenido.

Hasta la próxima actualización. n.n