Capitulo 10:What Hurt The Most

No hizo falta ni una reunión para que Hayate diera su aprobación al rescate de la enforcer Fate T. Harlaow.

Todos, desde Nanoha hasta Zafira quería ayudar y por eso se formo en batallón más importante de la oficina 6 y posiblemente, de toda la Administración Bureau.

-¿Estas segura de poder hacerlo?

Nanoha se giro al escuchar la voz de Chrono, distante y a la vez llena de esperanza, imaginaba que se refería a mantenerse cuerda hasta rescatar a Fate y para ser sinceros...

-No lo se, pero tengo que intentarlo.

Chrono la miro detenidamente debatiendo consigo mismo si debía dejar a Nanoha ir allí con todo aquel equipo o en cambio, debía ir él y dejarlos apartados de todo.

Al fin y al cabo, ellos habían dañado a su pequeña hermana.

-No intentes detenerme, no lo lograrás.-susurro Nanoha.

-Entenderás que no quiero que le hagas daño de nuevo.-dijo él.

Ella cerró los ojos, sabía que lo merecía, sabía que era una conversación que iba a tener lugar y aún así...no podía soportarlo.

Tú le hiciste daño, tu, Nanoha Takamachi.

-Nanoha, ella no quería que sufrieras, pero debes saber que puede que llegues tarde.

No, eso jamás, llegaré a tiempo.

-Llegaré a tiempo, la salvaré.-dijo decidida.

-Pero...

-¡Basta! No puedo perderla de nuevo ¿me oyes? La primera vez fue una estupidez, algo sin razón, pero ahora...ahora...-susurro abatida.

Chrono se acercó hasta ella y la abrazó, comprendiendo su dolor y de repente los deseos de su hermana cobraron una nueva razón.

La conoces demasiado bien, Fate.

Lo que su hermana había querido decirle era simple, si Nanoha no luchaba con todas sus fuerzas perdería, si Nanoha no estaba concentrada en su trabajo, perdería, si Nanoha estaba deprimida, como ahora, perdería, pero si Nanoha tenía un objetivo delante de ella, algo que por una pequeña posibilidad podía darle ese objetivo...

Lucharía hasta el final.

-Ella te necesita más fuerte que nunca, Nanoha, tienes que pelear y devolverla a casa sana y salva, ¿de acuerdo?-le susurro en su pelo.

-Lo haré.-contesto ella.

Se despidió de ella con un nudo en la garganta, ella quería a su hermana, tal vez más de lo que alguna vez ellos sabrían, solo esperaba que la trajera de vuelta y todo fuera como antes.

En el avión que los llevaría al planeta 45, todos se preparaban para la operación de rescate de Fate, reunidos en una mesa, Signum, Vita, Hayate, Nanoha, Subaru, Teanna, Erio y Caro ultimaban los planes mientras Shamal preparaba el aporte medico.

-Muy bien, el plan se basa en encontrar a Fate, no quiero peleas innecesarias, solo encontrarla y salir de ahí lo antes posible, ¿de acuerdo?-dijo Hayate.

Todos asintieron y Hayate paso a comentar los equipos de búsqueda y las distintas posiciones donde estarían para localizarse si había algún tipo de problema.

-Bien, Nanoha, Erio y Caro, vosotros ireis a la zona boscosa, Teanna y Subaru, a las dunas con Signum y yo y Vita rastrearemos por el aire, ¿todo claro?

-¡Si, señora!-gritaron todos al unisono.

-Hemos llegado.-dijo Vice, el piloto del avión.

-Muy bien, manos a la obra.-dijo Hayate.

Fate esperaba lentamente su muerte mirando el cielo del planeta 45, nunca, si en sus peores años, pensó en morir de esta manera tan...tan...

-Triste.-susurro.-...soy patética.

No podía dejar de pensar en Erio y Caro, era demasiado jóvenes para estar solos y Teanna y Subaru, tenía que enseñar a esas chicas tantas cosas aún.

Vita y Signum, ellas cuidarían de todo pero ¿quien las cuidaría a ellas? Ella ya no podría hacerlo y Hayate, alguien tenía que escucharla y dejarla liberar sus dolores de cabeza.

Chrono y Lindy, su familia adoptiva, su familia real y la pequeña Arf, iba a ser duro no volverlos a ver, no volver a cenar ni a reír con ellos.

Vivio, Einhart, las pequeñas que habían conquistado su corazón sin remedio, las dos únicas personas a porte de Rein que creían en ella a estas alturas.

Y Nanoha, su querida Nanoha, ya no volvería a escucharla, ni a sentirla, ya no...ya no serían Fate y Nanoha, solo sería Nanoha, su demonio blanco.

-Nanoha...-susurro antes de perder la conciencia.

-Nanoha...

La morena escuchó que la llamaban al mismo momento que ella, Caro y Erio se giraban hacía un claro en el bosque, donde yacía un cuerpo inerte prácticamente muerto.

-Fate...-susurro sin aliento.