AMOR SANGRANTE
11. Cazada
—¿Cerys? — la voz de Laurent se filtró por la puerta
—¿Sí? — le respondí. Oí como se abría la puerta pero no me moví de la cama. Me había movido por la habitación durante toda la tarde, la noche y la mañana temprana, intentando encontrar el mejor lugar para escribir en mi diario y relajarme. Ahora mismo, estaba en la cama medio dormida.
—¿Estabas durmiendo?
—Casi. No te preocupes, no me has despertado— dije. Me estiré y me senté mirando de frente a Laurent —¿Qué pasa?
—Estábamos a punto de ir a cazar. Tanya y sus hermanas iban a mostrarme dónde les gusta cazar.
—Vale, pasadlo bien.
—Te vas a quedar sola, ¿estás de acuerdo?
—Espera, ¿todo el mundo va contigo?
—Sí, ¿he dicho solamente hermanas? Quería decir toda la familia. Es un momento para estrechar lazos.
—De acuerdo, divertíos. Dudo que vaya a moverme demasiado.
—¿Me prometes que estarás bien?
—Sí, prometo que no haré nada estúpido que haga que me maten— dije.
—Está bien, estaremos de vuelta en unas horas— dijo Laurent mientras retrocedía hacia la puerta.
—Te veré entonces— contesté. Encontré la posición una vez más y cerré los ojos. Rápidamente estaba inmersa en la oscuridad del sueño.
Cuando comenzaba a despertarme tuve la sensación de que alguien me observaba. A menos que Laurent hubiera vuelto y hubiera decidido levantarme como si fuera un acosador, había algo o alguien intentando asustarme. Un par de ojos dorados me saludaron cuando abrí los míos, aunque parecían mucho más amenazantes que los ojos rojos de Victoria.
—¿Quién coño eres? — pregunté mientras intentaba alejarme todo lo posible del vampiro. Mi intentó terminó llevándome hasta la otra punta de la cama y cayéndome al suelo. Aterricé sobre el trasero y el nuevo vampiro me miró con una sonrisa.
—Eres la humana que trajeron ayer.
—Eh… sí
—¿Por qué te mantiene con vida? ¿Por qué el nuevo no se ha alimentado de ti? Tu sangre huele demasiado deliciosa como para mantenerte con él tanto tiempo.
—Eh… Laurent respeta demasiado a James, probablemente.
—¿James? Perdona, pero tu solo viniste con un hombre y ahora mismo, él no está aquí para ayudarte— esbozó una sonrisa de depredador y me di aún más cuenta de lo vulnerable que era viviendo entre un clan de vampiros. Tragué saliva sabiendo que si corría, él podía alcanzarme fácilmente. En lugar de asustarme más, intenté calmarme, esperando que Laurent volviera pronto… o mejor aún: James.
—Tu pulso va más lento. ¿Eso quiere decir que has aceptado tu destino? No será tan divertido, pero supongo que servirá igualmente— el nuevo vampiro ahora estaba sentado en la cama con las piernas colgando —¿Qué te parece esto? Te daré algo de ventaja, una ventaja justa. No comenzaré a perseguirte hasta pasado un minuto.
—Suena muy justo. Quiero decir, yo, con mi velocidad humana y tú, con tu velocidad de súper vampiro.
—Sí, bueno, soy el perfeccionamiento final de tu especie— el vampiro sonrió ampliamente —Y ahora, te sugiero que comiences a correr si quieres algo de tiempo extra de vida. No soy el hombre más paciente del mundo.
No esperé mucho más. Si me iba a morder e iba a morir, que al menos fuera tras haber intentado salvarme. Salí corriendo de la habitación y seguí por el pasillo. Ahora me arrepentía de no haber dejado el pasillo ya que no sabía que dirección tomar para salir de la casa. Encontré la cocina rápidamente y una puerta trasera que conducía al campo nevado que había detrás de la casa. Los árboles se alineaban en el borde y eché a correr hacia la línea más cercana.
Antes de estar a medio camino de los árboles oí la risa del vampiro en el umbral de la puerta. Mientras me giraba para mirarlo, comenzó a correr. Vi un remolino de nieve antes de que me derribara contra el suelo.
—Conseguiste salir de la casa, estoy sorprendido.
—Bueno, estoy encantada de haber sido un poco emocionante— dije
—Créeme, has sido muy interesante— dijo —Pero ahora, estás sangrando y tu aroma es demasiado tentador para ignorarlo más tiempo.
No me había dado cuenta de que estaba sangrando pero me miré el brazo y estuve segura de que me había arañado con algo, probablemente con una roca bajo la nieve. El vampiro me dio la vuelta bruscamente, haciéndome gritar, y se sentó a horcajadas sobre mis caderas mientras me sujetaba los brazos contra el suelo para tener una buena vista de mi cuello. Cuando decidió donde iba a morderme, ladeó la cabeza y comenzó a inclinarse hacia mí.
—¡Joseph! ¡No! —oí una voz gritar. Quien quiera que fuese me había salvado la vida porque el vampiro, Joseph, miró hacia arriba y algo lo derribó. Miré alrededor y vi a Laurent, de pie en actitud protectora. Tanya y unos cuantos del clan se acercaban a la carrera pero yo me acurruqué contra las piernas de Laurent.
—¿La estás protegiendo? ¿Por qué? — preguntó el vampiro.
—Porque está enamorada de mi amigo y él está enamorado de ella. Le prometí que la protegería hasta que llegara.
—¿Es ese tal James de que hablabais? ¿El que decías que respetabas demasiado como para no matarla?
—Exactamente— dijo Laurent
—Joseph, ¿en qué demonios estabas pensando? ¡Sabes que no nos alimentamos de humanos! — dijo Tanya
—No pude contenerme. No he probado la sangre humana en mucho tiempo y era una idea muy apetecible. Además, todos os habíais marchado, así que ella estaba sola. Esperaba poder alimentarme y después marcharme.
—Qué pena que no funcionara…— gruñó Laurent. Cargó contra él y le lanzó contra un árbol, partiéndolo por la mitad y haciendo que cayera al suelo. Tanya intentó ayudarme pero me aparté y esperé a que Laurent volviera. Cuando miré de nuevo hacia él, le había arrancado la cabeza a Joseph y la sostenía en la mano. La dejó caer al suelo antes de volver.
—¿Tenías que matarlo? — gritó una chica.
—Lindsay, cálmate
—¡No! ¡No tenías que matarlo! —dijo Lindsay
—Tenías que haberlo vigilado. Sabías que no estaba acostumbrado del todo a alimentarse de animales. Tú eres la que lo trajo aquí.
—¡Pero yo le quería!
—Sí, bueno, no todo sale como uno quiere. Puedes ayudarnos o hacer lo que te dé la gana— dijo Tanya. Esta otra vampira, Lindsay, bufó antes de entrar como una furia en la casa.
—Dios, espero que se vaya. Eso facilitaría nuestras vidas— murmuró Eleazar.
Laurent había vuelto y Lindsay había comenzado a gritar sosteniéndolo en sus brazos. Cuando Tanya y su familia empezaron a preparar todo para deshacerse del cuerpo, Laurent me llevó a la casa
—Siento no haber podido mantener mi promesa.
—¿Qué quieres decir?
—Me he metido en más problemas. He intentado no hacerlo, pero, es decir, me fui a dormir y me desperté con la sensación de que alguien me observaba.
—Y ahí es cuando apareció Joseph.
—Sí
—No has roto tu promesa, fue culpa de Joseph. No te debería haber dejado completamente sola.
—Estabas hambriento y no conocemos a esta gente tan bien, lo entiendo.
—Vamos a olvidarnos de esto. ¿Por qué no vuelves a dormir? Cuando te despiertes iremos a dar una vuelta al bosque.
—De acuerdo. Iré a buscarte cuando me haya levantado y cambiado.
—Te veo luego— dijo Laurent. Me acostó en la cama y encontré la postura bajo las sábanas. De nuevo, no tardé mucho en dormirme. Sin embargo, esta vez pude despertarme por mí cuenta.
Me sobresaltó oír que alguien llamaba a la puerta, pero tenía la cabeza suficientemente despejada como para preguntar primero quién era.
—Soy yo
