GIRO EN LA HISTORIA

El departamento estaba más callado que un cementerio,… y no porque no hubiera nadie vivo en él, sino porque tanto Sango como Kagome no tenían deseos de conversar de nada, y si lo hacían hablaban en pequeños susurros…

A la pelinegra aún le sorprendía la decisión que su amiga había tomado, pero la verdad era que Miroku no se merecía más que eso,… Lo que más deseaba ahora, era ver a su adorado peli plateado cruzar aquella puerta… Sano y salvo,… Ya lo había llamado varias veces a su teléfono celular pero este parecía estar apagado…. Si no llegaba pronto, ella saldría buscarlo… Y aunque Sango le dijo la primera vez que se propuso a hacerlo, que lo mejor era dejarlo que regresará solo… ¡Esta vez no podría detenerla!…

La castaña por su parte, solo pensaba en que: No importaba como reaccionara el chico de ojos azules cuando se lo dijera o que le contestaría, ella se mantendría firme en su decisión,… Pero sin duda era más fácil pensarlo que hacerlo… Solo espera poder tener el valor de terminar su relación, aunque era probable que le doliera más a ella que a él…

El sonido del celular de Kagome rompió el silencio en el lugar…Ella, prácticamente, se abalanzó sobre él… rogando que fuera la voz de Inuyasha la que sonará al otro extremo, pero para su decepción y enojo, no fue así…

- Miroku… – dijo con el desagradó grabado en la voz… haciendo que Sango volviera a verla inmediatamente…

- Kagome… Qué bueno que contestas…yo… - él chico estaba muy agitado… ¡¿pero, eso que cuerno le importaba eso a Kagome?!

- ¡¡¿Cómo te atreves a llamarme?!!

La joven grito de tal manera que Miroku se alejó inmediatamente la bocina del oído, pues de lo contrario podía quedar sordo…

- … Es que… Si le llamaba a Sango…, estaba seguro de que no me iba a contestar…

- ¡¡Al menos reconoces eso!!... ¡¡Desvergonzado!!...

Miroku alejó todavía más la bocina de su oreja… Kagome estaba descargando toda su ira contra él por el teléfono, no quería ni imaginarse que sería si la tuviera en frente… Reconocía que se merecía a rienda suelta gritos y golpes pero ahora no había tiempo para eso, tenía que darles la noticia…

- ¡¡Lo sé, lo sé!!… - gritó Miroku tratando de parar los gritos de Kagome - ¡¡Me porte como un desgraciado!!.... – respiro - ¡¡Pero no tengo tiempo ahora para esto!!

- ¡¡Eres un…

- ¡¡Estoy en un hospital!!.... ¡¡Koga está…

- … ¡Espera!,… ¿Que le pasó a Koga?– Kagome se quedó conmocionada

- Es una larga historia…Necesito que vengan ya: Es el hospital "Thomas Jefferson"…

- … - suspiro - … En seguida iremos…


Jakotsu recuperaba el aliento mientras su hermano mayor le pasaba una venda con desinfectante como remedio para su mano…

- …¿Por qué… detuviste la pelea?...

- ... Si no lo hubiera hecho, ahora estarías muerto… o peor; en manos de la policía… - dijo burlonamente, Renkotsu mientras sacaba un par de cosas de una maleta que traía con él…

- Entonces, ¿cuál es tu plan?... ¿Le avisaremos a nuestro hermano Bankotsu?

- No: Ya estaba bastante enojado cuando me mando a buscarte porque te estabas tardando – pausa – Debes conseguir a este chico nosotros solos…

- ¿Así?... ¿Y cómo? : Para este momento ya debe de haber solicitado protección de la policía…

- Oh, no lo creo – dijo Renkotsu con una sonrisa llena de misterio…- De eso me encargaré yo…

- ¿Qué piensas hacer? – preguntó Jakotsu picado por la curiosidad…

- El chico recapacitó… - dijo mientras le mostraba los dos objetos que tenía en su mano – Ahora su punto débil, es su corazón…

Los objetos eran: "Colmillo de Acero" y el celular de Inuyasha


Miroku estaba sentado en la sala de espera del hospital con la mirada fija en el techo…

Koga, no presentaba nada grave,… El doctor le dijo que el veneno con el que había sido atacado era letal, pero solo en cierta cantidad,… por lo que el chico de ojos celestes solo presentaría una parálisis momentánea en su cuerpo… que se le disiparía en unas horas…

- Tuvo suerte de que la inyección fuera en un musculo y no directamente en una vena,… si hubiera sido así, hubiese quedado completamente inconsciente… - le había dicho el médico minutos antes…

El chico de ojos azules miro el reloj,… deseaba llamar a Inuyasha para avisarle de aquel incidente, pero era realista: él de estar en el lugar de su hermano no contestaría… Se tranquilizó, pensando que de seguro Kagome ya le habría contado sobre ello…

"Ojala…" – pensó… Tenía que explicarle muchas cosas a su hermano en cuanto lo viera…

A quien, estaba seguro, de que no tendría ni idea de que decirle en cuanto la viera… era a Sango… Tenía deseos de arrojarse de un precipicio, cuando recordaba lo mucho que la había herido… pero se contenía puesto que aún tenía mucho que hacer en el mundo como para dejarlo…

Como, por ejemplo, explicarles a las dos chicas que acaban de llegar que había ocurrido con Koga…

- Miroku – Kagome mencionó su nombre al verlo…

Pero el chico pareció no oírla,… lentamente se puso de pie con los ojos fijos en el rostro de la castaña… Ella lo tenía serio, y lo miraba fijamente… Era como si ambos quisieran decirse muchas cosas solo con la mirada…

El joven abrió un poco más los ojos en señal de sorpresa: de todos los semblantes que pensaba que tendría la chica de ojos castaños al verlo de nuevo, ese era el último… No demostraba en su rostro ninguna emoción parecida al resentimiento, ira, o rencor… sino más bien estaba frió… como si no tuviera ninguna emoción para él,… y si la tenía no lo demostraba…

Sango en el fondo está luchando por eso,… para no volverse a ver tan afectada ante sus ojos por el daño que le hizo… Ya lo había decidido: no importaba que estuviera pasando en esos momentos por la cabeza del ojiazul… nada le haría dar marcha atrás…

Ninguno de los dos hizo un movimiento ni dijo nada…Solo se miraban… durante un breve momento, ambos creyeron poder oír latir el corazón lastimado del otro… Había tanto que decir y tanto que demostrar… que de haberse dejado llevar, ambos, por sus emociones habrían hecho demasiado como para terminar algún día… pero ahora estaban completamente ominados por dentro,…

Kagome finalmente habló para romper el silencio en aquella sala,…

- ¿Qué le pasó a Koga?...

- …- Miroku volvió a la realidad – Recibió un disparo con una aguja envenenada…

- ¿Qué? – exclamaron ambas jóvenes

- ¿Cómo fue eso? – preguntó la pelinegra bastante impactada

- Nos emboscó uno de los Shichinintai – explicó deprisa – Al parecer ese veneno solo es letal en cierta cantidad… No sé si se equivocó al medirlo o solo lo utilizó para inmovilizar a Koga… - añadió encogiéndose de brazos…

- ¿Pero él está bien? ¿No es así? – preguntó Sango al mismo instante que el chico terminaba su oración anterior…

Por fin le hablaba… pero no como él hubiese querido… durante un segundo quiso hablarle de otras cosas pero con fuerza obligó a su mente a volver a la realidad…

- … Sí… solo presenta una parálisis corporal momentánea que se le disipará en unas horas…- pausa – Por suerte aún puede usar su lengua…

- Entonces podemos pasar a verlo … - dijo Kagome

- Supongo que sí,… - dijo Miroku – Hablen con uno de los doctores y las llevará a su habitación… - pausa – Yo voy a intentar localizar a Inuyasha… - añadió pues hacía rato que había caído en cuenta de que su hermano no estaba con ellas…

- Si sabes algo avísame – le dijo la pelinegra mientras lo dejaba atrás…

- Si

Al tomar, cada uno, caminos diferentes, la castaña y el pelinegro se cruzaron… ambos bajaron la mirada pues no podían verse directamente… sin embargo cuando estuvieron lo suficientemente cerca él pudo escucharla claramente decir:

- … ¿Podemos hablar luego?...

¡Dios por fin su voz demostraba sentimiento!... él chico se quedo completamente impactado,… tuvo deseos de pararla y hasta de abrazarla… para agradecerle esas palabras que demostraban que aún le importaba lo que él había hecho… O que le importaba él… pero de nuevo su cuerpo se rehusó a hacer lo que le pedía el corazón y únicamente forzó a salir de su garganta una palabra…

- … Claro…

Luego de eso el chico se quedó allí, solo…


En su cuarto, Koga estaba tendido en la cama completamente aburrido... ¡Era desesperante! … ¡¿A qué hora iba a recuperar el movimiento de su cuerpo?!... No podía hacer nada que no fue respirar y hablar… Era muy incomodo,… sin mencionar lo que pasaría si de pronto le entraban deseos de ir al baño… (xD)

En ese instante la puerta se abrió para dar paso a una enfermera que era seguida por sus dos amigas…

- Pueden pasar, señoritas… - dijo ella…

- Gracias…- agradeció Kagome…

- …- con una sonrisa la enfermera se retiró…

Las chicas se acercaron a la cama, puesto que Koga no podía ni volver la cabeza para verlas…

- ¿Cómo estás, Koga? – pregunto la pelinegra…

- Debo contestar…-suspiró el chico de mal humor – Esto es increíblemente frustrante…

- Me imaginó – dijo Sango dándose cuenta de que en efecto el chico no podía mover ni una pestaña…

- ¿Qué sucedió? – preguntó Kagome

Koga explicó, con menos detalles, lo mismo que había explicado anteriormente el ojiazul,.. Añadiendo que no se había resistido a ir a buscar a Miroku, y que ahora estaba así por impulsivo…

- Aunque pensándolo bien… - continuó Koga – Si yo no hubiera ido, él probablemente ni siquiera hubiese podido contarla…

- Es lo más probable… Esos tipos están detrás de Inuyasha y Miroku…- dijo Kagome en voz baja volviendo a preocuparse intensamente por el ojidorado…

- Vaya que a este par no tiene consideración por nada…- dijo Koga hablando por supuesto de los hermanos Taisho,…

Inuyasha no se había aparecido y estaba teniendo muy angustiada a la bella Kagome, y ni que decir de todo lo que Miroku le había hecho pasar a Sango…

- … Sango…- dijo Koga dirigiéndose a la silenciosa castaña – ¿Tú estás bien?

- … - la chica agradeció con una sonrisa la sincera preocupación de su amigo – Si, Koga… no te preocupes…

- Sango ya tomo una decisión respecto a todo esto… - dijo Kagome en voz leve ante la cara de sorpresa del chico de ojos celestes… La cual era muy extraña pues este aún no tenía uso de sus músculos…


En la sala de espera…

Ya era como la quinta vez que Miroku le marcaba desde su celular a Inuyasha pero este estaba apagado… No le sorprendía, pero todo lo que estaba pasando era un asunto urgente… ¡Él tenía que venir!

En ese momento entro una enfermera con un paquete en brazos…

- … Disculpe joven,… ¿Usted es Miroku Taisho?

- Si, soy yo…- dijo el chico con algo de curiosidad…

- Alguien dejó en la recepción, esto para usted… - dijo ella mientras le entregaba el paquete a Miroku y luego se retiraba…

El chico miro con bastante sorpresa el objeto… No traía ninguna nota… Estaba por abrirlo, cuando su celular sonó… Miroku se lo llevó a la oreja sin quitar los ojos del paquete, y contesto…

- Miroku Taisho

- ¿Quién es usted? – preguntó el ojiazul ya que no podía reconocer la voz que le hablaba

- Eso no te importa…- dijo de forma directa el que lo había llamado… - Te hemos enviado un paquete – dijo frenando lo que Miroku había estado a punto de contestarle… - Ábrelo…

El chico, con la respiración a mil por hora, desató el cordón y quitó el papel lentamente… Dentro solo había un objeto… al sacarlo, lo comprendió todo…

- Así es, muchacho,… - le dijo una voz satisfecho por el teléfono al oír que el chico se había quedado mudo… - Tenemos a tu hermano… Nos veremos en el muelle al norte de la ciudad en una hora…Preséntate solo,… si no quieres que lo último que recuerde de ti sean esas dolorosas palabras… Dime si lo entendiste – añadió el orador puesto que no oía nada al otro extremo del teléfono…

- …Si, lo hice… - dijo con voz ronca pero entendible…

- … - cortaron la llamada…

Miroku se había quedado paralizado en silencio,… apretaba a "Colmillo de Acero" en su mano… Un terror horrible lo invadió: su hermano solo muerto dejaría que le quitaran su arma…

¡¡Maldita sea!!... ¡¿En qué momento le habían logrado poner las manos encima esos sujetos?!... ¡Malditos!...¡Si llegaban a hacer algo…

Era su culpa… si hubiera estado con él nada de eso hubiera pasado… Un sentimiento nuevo lo invadió… Miro la atesorada navaja de su hermano y tomó la decisión… Tenía que ir… y sin decírselo ni a su sombra… ¡Traería a Inuyasha de vuelta o moriría en el intento!

Pero… ¿y Sango? … Ella quería hablar con él… ¿Qué le diría?...

- Miroku… - como invocada por su pensamiento, la joven apareció detrás de él…

El chico se dio la vuelta de inmediato… Y la miró fijamente como diciéndole que estaba listo para escucharla…

- Escucha… - Sango dio un largo suspiró y volteó la mirada hacia otro lado – Lo he estado pensando mucho y… - respiró profundamente…

Volvió a mirarlo a la cara, era hora de ser más directa que nunca… Luego de varios segundos pudo decir lo que tantas veces se había repetido en su mente…

- Quiero que terminemos…


"Despierta, pequeño hermano…"

Inuyasha empezó, al fin, a recuperar la conciencia,… por así decirlo… Aún no podía mover ningún musculo, y por ende ni abrir los ojos… No tenía ni la menor idea de donde estaba,… pero la, recién recuperada, sensibilidad de su cuerpo le permitía deducir algunas cosas…

Estaba tendido sobre algo muy frió, parecía ser que la superficie debajo de él estaba hecha de metal… Su nariz ya podía percibir un aroma salino, ¿Acaso se encontraba cerca al mar?... Además, el viento frió que le daba contra el rostro le anunciaba que estaba en un lugar abierto…

Él no poder mover su propio cuerpo, fue algo que lo alarmó al instante… pero luego se tranquilizó un poco, al sentir que, al menos, podía mover los dedos de sus manos… Sin duda lo que tenía era solo momentáneo… Indagó en su mente tratando de recordar que era lo último que le había sucedido antes de quedar inconsciente…

Recordaba claramente a Miroku…delante de él, sosteniendo su navaja contra su cuello…Eso, sin duda, era algo que, no estaba seguro, si algún día iba a poder olvidar,… Luego su hermano había huido… Y después… Ya nada… Solo eso… Todo se había vuelto borroso de un momento a otro… y ahora, sin saber cómo, estaba ahí…

Pero no tenía que pensar mucho para encontrar a alguien capaz de hacerle algo como eso… ¡¡Malnacidos Shichinintai!! (Otra vez)… ¡¿Ahora que planeaban hacer?!… ¡¿Atarlo a una cadena y arrojarlo al mar mientras estaba inconsciente?!... Luego otro pensamiento le hizo descartar aquella idea: Esos tipos tenían un jefe… Alguien que los quería vivos,… ¿Quién era?... Esa era la pregunta del millón de dólares…

Mientras ya se sentía capaz de mover una mano,… Lo abordó, el que no solo lo querían a él… Ahora si sentía, miedo… Deseaba cuanto antes recuperar el movimiento… y más que eso: que ninguno de sus seres amados hubiese salido lastimado…


De haber podido moverse, Koga le hubiera arrebatado el celular a Kagome…

- ¿Por qué la llamaste?

- Ya debe de estar por llegar… - dijo Kagome sin hacer caso a la interrogación de su amigo…

- ¡Kagome!

- Ok… - dijo ella, también cansada pues era como la 3era vez que oía esa pregunta… - Por qué en cuanto Sango regresé saldremos a buscar a Inuyasha hasta por debajo de las piedras – dijo con firmeza – Y no estaría bien dejarte solo…

- Yo estoy bien – dijo Koga con su incansable terquedad – Y no voy a ir a ningún lado…

- Bueno en ese caso, cuando Ayame llegue dile que se puede marchar tranquila a su casa… - dijo la pelinegra poniendo sus manos sobre su cintura…

Era obvio que Kagome esperaba que Koga le agradeciera su vocación de "casamentera", pero más obvio era que el muchacho no iba a hacerlo…


Parecía que todo a su alrededor se había detenido… Esas palabras recién salidas de la boca de la castaña habían paralizado todo en el ambiente…

Los ojos de Miroku se agradaron un poco, no demostraban ni conmoción ni tristeza,… sino una mezcla entre sorpresa y resignación… Bajo un poco la cabeza pero no demasiado: sus miradas aún se cruzaban…

El silencio era doloroso para la joven,… Nunca había llegado a pensar que las palabras que ella misma dijo la lastimarían tanto… Era increíblemente triste… Como si esa simple frase destruyera al instante miles de ilusiones, promesas y sueños…

Incapaz de poder seguir soportando el silencio… continuó…

- … Todo esto… -bajo la mirada – Me está lastimando demasiado… Y no parece que te importara…- pausa – Jamás pensé que podrías llegar a ser así…

Su voz tenía el dolor como imantado… Ella nunca había sido de las personas que pueden ocultar sus emociones a la perfección,… No importaba que tan decidida estuviera de hacerlo,… Estaba sufriendo…

- … Hasta me hiciste llegara pensar que era yo la que te estaba fallando…- dijo mientras volvía a fulminar al pelinegro con su dolorosa mirada – Pero luego entendí que no era así… -pausa – ¡No puedo seguir en una relación donde solo yo estoy poniendo de mi parte!... ¡¡No puedo!!... ¡¡Me hace daño!!...

La presencia de las lágrimas se hizo presente en su cara… Sango apretó los ojos para retenerlas,… ¡No podía llorar!... ¡No quería hacerlo!... ¡¡Y mucho menos con él delante!!...

Miroku por su parte parecía no sufrir efecto alguno ante todo eso, excepto los anteriormente demostrados… Cerró los ojos durante un breve momento… como si meditará algo… finalmente volvió a abrirlos y la miró directamente…

- Entiendo – fue la única palabra que salió de su boca…

Nunca se había visto tal desconcierto en el rostro de Sango…

- ¿Qué? – dejó escapar de su boca un leve susurro…

- Que entiendo… - aclaró Miroku…- tienes todas las razones para esto…

Parecía tan tranquilo que era desesperante…. Como si ya hubiera ensayado millones de veces lo que iba a decir y no temiera nada a las respuestas que iba a obtener… Sin duda esa era la reacción que menos esperaba que tuviera…

- … Yo también estoy sorprendido de mi mismo…- continuó el chico… - No merezco… ninguna consideración de tu parte - pausa… y respiró – Esto es lo más sensato que pudiste haber hecho… Te felicito – añadió con voz ronca …

¡¡Esto ya era demasiado!!...¡Estaba completamente de acuerdo! … Sango bajo la mirada y empezó a temblar: No comprendía nada… Está no era la forma en la que había pensado que resultarían las cosas… Ninguna de las formas que había pensado… Su cuerpo experimentaba como un huracán de sentimientos dentro de él…. ¡¡Demonios!! ¡¿Por qué todo lo que sentía siempre salía a la luz en el peor momento?!

El muchacho se aproximó a ella… ¡¿Ahora que quería?!... Sango sintió unos deseos feroces de golpearlo… pero la tormenta de emociones en su interior le impedía tomar dominio de su cuerpo… Miroku sabía que era un canalla (mucho más de lo que lo era hace un minuto) por aprovecharse de eso pero aún así lo hizo: Lentamente rodeó a la joven con sus brazos y la pegó a su cuerpo en un cálido abrazo…

De verdad lamentaba haberla lastimado tanto,… le pesaba en el fondo de su alma, así como le constaba que se merecía todo su desprecio… pero, necesitaba ese abrazo… en ese mismo momento, por lo que pensaba hacer en cuanto se soltarán… Algo que no podía decirle… Pues sabía que solo empeoraría las cosas…

El mar de emociones dentro de la castaña se apaciguó despacio,… mientras sentía aquella calidez, entre ellos, que creía perdida… Se dejó llevar… por un minuto logró olvidarse de todo solo para dejar a su corazón latir de forma dulce otra vez…

Miroku, al sentir eso, sintió que su ser enteró se fortalecía… y decidió permitirse un atrevimiento más: Muy despacio acercó sus labios a la cabeza de Sango y la besó en la frente… Fue un beso tierno y suave… pero antes de que la chica pudiese levantar la mirada para mostrarle su sorpresa por ese acto… él le susurró:

- Lo siento…

De inmediato separó de él a la persona que en sus brazos descansaba, y salió corriendo de la sala, hacia, quien sabe, donde… sin decir, ni hacer nada más…

Sango, sin poder comprender aún todo lo ocurrido, pero, con sus emociones en calma,… se dejó caer sobre una silla…

No tenemos tiempo para saber que está pasando por la mente de Miroku puesto que él ya estaba corriendo hacia la salida del hospital a mil por hora… ¡No podía perder ni un minuto más!... Todo lo que había en su camino comenzó a tener cara de obstáculos ante sus ojos, puesto que los hacía a un lado sin ninguna medida… hasta que casi choca de lleno contra otra persona,… causándole un buen susto…

- ¡Casi me matas!...- exclamó la joven colocándose ambas manos en el pecho en señal de la sorpresa que se había llevado… - ¿Donde es el incendio, Miroku? – preguntó mientras se calmaba…

Miroku solo consintió detenerse un minuto al ver que era la chica de cabello rojizo…

- No hay tiempo para explicártelo, Ayame,… pero…- el chico dio un respiró mientras la tomaba por los hombros y la veía a los ojos…- Solo quiero que sepas… que,… eres, y siempre serás una persona importante para mí… Lamento si con todas estas cosas te hice daño…. Eres una gran amiga y lo último que desearía hacer es algo contra ti…

Ayame, sabía que si Miroku estaba así era porque tenía algo urgente que hacer y cuestionarlo sería simplemente retenerlo allí… así que abrevió hábilmente lo que había en su corazón para ese joven…

- Tú también eres una persona muy valiosa para mí, Miroku,… lamentó si yo también te confundí con mis actitudes… Te quiero y te admiro mucho – pausa- y siempre seremos buenos amigos – añadió con una sincera sonrisa…

- Gracias, Ayame…

Tuvo, a penas, tiempo de sonreírle de manera agradecida, antes de retomar su marcha, igual o más rápido que hacía un minuto…

- Oh,…y préstale más atención a Koga de aquí en adelante…- dijo sobre su hombro – Podrías descubrir algo interesante…

El chico desapareció por la puerta de salida, dejando a la ojiverde algo intrigada con aquello ultimó que dijo…

Ayame llegó, luego a la sala de espera,… y con el ruido de sus pasos, hizo que Sango levantará la mira (la cual hasta ahora había estado pensativa mirando el suelo)… causando que sus ojos quedaran fijos los unos en los otros...

El ambiente se tensionó,… La pelirroja fue la primera en bajar la mirada… La castaña la veía de una forma que guardaba mucho resentimiento…, y ¿por qué no? con algo de rencor… Aunque sabía que no era justo culparla de su ruptura con el guitarrista… pero no podía evitar verla así: Antes de que ella apareciera toda estaba perfecto… y de pronto… No era solo su culpa…

Kagome llegó a la sala en el instante en él que Sango se ponía de pie… Al ver a la joven de ojos verdes, ella si pudo hablarle…

- Gracias por haber venido…- fue lo primero que le dijo la pelinegra…

- ¿Qué le pasó a Koga? – pregunto ella, haciendo, por fin, caso omiso a la mirada de la castaña…Después de todo ella sabía que no era culpable de nada…

- Él mismo te lo puede explicar… Está en la habitación 63 – dijo Kagome señalando la habitación mencionada – Nosotras tenemos que salir a buscar a Inuyasha… - explicó mientras se refería ella y a Sango… - Desde la tarde que no lo vemos y estoy muy preocupada por él…

- Comprendo… - dijo Ayame y se dirigió al cuarto…

Una vez que la pelirroja se hubo marchado, Kagome miro a Sango…

- Vamos, Sango… por favor…

- Si…- dijo ella, dispuesta a hacer de todo, con tal de olvidarse un momento lo que acababa de pasar…


¡Maravilloso!: sus brazos eran todos suyos, otra vez… y cada vez tenía más sensibilidad en las piernas… lo que indicaba que pronto podría pararse…

Hizo continuos, esfuerzos, hasta que logró, al fin, abrir sus ojos dorados lo primero que vio fue el cielo oscuro de la noche con unas cuantas estrellas…Respiró profundamente … sin otro pensamiento que…

"Ahora vamos para arriba"…- giró su cuerpo… aprovechando el movimiento que tenía… par darse con que se hubiera rodado un poco más se hubiera… ¡caído al mar!…

Por fin pudo ver que estaba sobre el techo de un almacén de metal que tenía el alto de por lo menos cuatro pisos, y si caía por cualquiera de los lados iría a parar a un mar que se chocaba estrepitosamente contra rosas, arrecifes y muchos pequeños barcos de carga…

Recupero el aliento rápido, pues su boca había quedado abierta con el último susto… Miro a su alrededor y por todo el lugar que alcanzará su vista… Tenía que encontrar la forma de bajar de allí… No la veía cerca… pero siguiendo el camino de almacenes, de techo en techo… Fácil podría llegar a la escalera de una grúa… que estaba colocada a un lado de uno de los almacenes…

Respiró profundamente si con mucha dificultad se puso de pie… y probó dar un paso… tropezó, casi al instante cayendo, dolorosamente, de rodillas y haciendo un ruido contra el metal que resonó por todo el Lugar…

Luego de refunfuñar un rato… ( non xD pobechito)… Volvió a intentarlo, esta vez con mejores resultados,… ya podía caminar,… pero seguro que no correr… y para mal de males, la suerte no estaba para nada de su lado…

"Perfecto" – pensó mientras miraba con enojo al cielo,… que ya estaba vertiendo abundantes gotas sobre él sin ninguna piedad…


- ¿Y eso fue todo lo que paso? – preguntó Ayame sentada junto a la cama del chico de ojos celestes…

- Si… -dijo Koga pero luego añadió – Hasta donde sé…

Ayame suspiró… esperando que Miroku e Inuyasha se encontraran bien… pero luego recordó que Koga no podía moverse… y, como lo había hecho cuando entró, empezó a reírse…

- Ayame…- dijo el chico con cara de "lobito avergonzado" (xD) mientras ella reía - Dime la verdad: ¿Me han pintado una cara de payaso?: porqué sino no encuentro razones para que mi situación te de tanta risa…- añadió cansado…

- Disculpa,… - dijo ella mientras paraba de reír con algo de dificultad - Pero es que encuentro muy divertido lo que te pasó por…

- Si ya sé…Por siempre meterme donde no me llaman –terminó Koga cansado de que le dijeran aquello…

La joven volvió a reírse… y esta vez el chico no se molestó en pedirle que parara… En eso su risa fue callada con un trueno… que les advirtió de la lluvia que se estaba desatando fuera…

- Espero que Kagome y los chicos estén bien… - dijo ella mientras se acercaba la ventana y se abrazaba a si misma otra vez…

Koga la observaba,… Dios, ¿Cómo podía alguien verse preocupada y a la vez verse tan hermosa, tan frágil, tan valiente… En fin, tan deliciosa (N.A.: Ey, en el buen sentido de la palabra…) … El chico se deshacía por dentro por declararle su amor,… pero recordó que se había fijado la meta de esperar el momento apropiado… Así que se mordió la lengua para detener a aquel impulso que prácticamente saltaba en su interior…

Mientras tanto… Las jóvenes ya no sabían dónde buscar… había ido al hotel, y luego al estudio de la disquera… pero no había ni rastro de Inuyasha…

El lugar estaba casi vació por la tormenta que se estaba desatando y no encontraron a nadie capaz de darles alguna información sobre el paradero del bajista…

- Sango… ya no sé que más hacer – dijo la angustiada pelinegra… - … ¿Tú crees que…

- No…- la paró Sango agitando la mano en el aire, como queriendo alejar de su mente aquel horripilante pensamiento – Inuyasha no nos puede haber hecho esto… No ahora…

La bella Kagome sentía que sus piernas iban a desfallecer en cualquier momento… La preocupación la estaba a ahogando por dentro: Parecía que a su novio se lo había tragado la tierra…

- Escucha – prosiguió Sango – Vamos a ir a la Jefatura de Policía… Tienen que ayudarnos a encontrar a Inuyasha… Nosotras solas no podemos…

Kagome respiró profundamente… miro el lluvioso cielo, y asintió…

Estaban saliendo del lugar, mojándose terriblemente bajo aquella lluvia, cuando un bello y fino auto de color plateado... ¡Casi las arrolla al estacionarse a una velocidad del infierno junto a la disquera!...

Kagome y Sango, del susto, soltaron un grito y se abrazaron la una a la otra… segundos después consiguieron recuperar el aliento…

- ¡¡Oiga, ¿Qué le pasa?!! – le gritó Sango al conductor, furiosamente… mientras este abría la puerta para bajar…

- ¡¡Casi nos mata!! – le gritó Kagome…

Pero del auto bajo la persona que menos se esperaban…

- ¿Tú?… - dijo Sango más sorprendida que nunca…

Kagome tampoco lo creía…

- Kikyo…


Ya caminaba… eso era un buen avance…

Estaba yendo lentamente y con mucha dificultad, sobre aquel piso metálico que se hacía más resbaloso a cada segundo que la lluvia lo mojaba… Debía tener mucho cuidado, puesto que si caía no estaba seguro de si podría volver a levantarse…Lo que más lo extrañaba era que parecía no haber nadie más en ese lugar…

Pensaba en el porqué de esto… ¿Por qué ninguno de los Shichinintai estaba allí?... ¿Estarían tramando algo?... ¿Tendrían a alguien más que a él?... Deseo con todo su ser que no fuera su hermano…

Lo aceptaba… estaban peleados… como nunca lo habían estado en sus vidas… pero nadie… ¡nadie! ¡Le ponía un dedo encima a su hermano menor!… ¡Solo él!... Bueno, y quizás Sango o Kagome cuando la situación lo ameritaba… pero ninguno de esos locos…s increíble como la preocupación podía hacerle olvidar durante unos segundos las discusiones y las palabras dolorosos que se habían dicho el uno al otro…

Con todo esto y más en su mente,… Inuyasha se dio el resbalón de su vida sobre el piso mojado y fue a darse de golpe entero… (N.A.: Auch… pobechito… xD otra vez)

Su cuerpo entero se dio un buen sacudón… se quedó en el piso unos segundos cuando ocurrió lo que tanto esperaba… ¡La pesadez en su cuerpo desapareció!... ¡Ya no le costaba ningún trabajo moverse!

Se levantó de inmediato y probó mover cuantos músculos se le ocurrieron… brazos, piernas, espalda, cuellos, cada uno de sus dedos… ¡Todo volvía a estar bien!... No cabía en sí de eufórico… Qué bien se sentía tener de nuevo control sobre si mismo luego de haber pasado largo rato como un títere de trapo…

"¡Ahora sí, a salir de aquí! " – pensó lleno de satisfacción mientras echaba a correr… libre al fin de los efectos de aquel veneno…

Llegó por fin al último de los almacenes que conformaban el camino hasta la grúa…. Había varios pasillos, escaleras metálicas y un tanque de agua… Poco le importó todo aquello: Estaba cerca de la salida…

En eso… como un aparecido y con un trueno rompiendo detrás de él, como para darle entrada… Alguien más apareció en el lugar…

La sorpresa hizo que Inuyasha se fuera de espaldas y casi perdiera el equilibrio y resbalará por uno de los bordes de la resbalosa superficie para irse directo al agua… Pero se logró sujetar de uno de los barandales oxidados de aquel puente…

El sujeto no se movió ni un centímetro ni le dijo nada… Inuyasha solo pudo deducir que se trataba de un hombre por su postura… de allí no podía ni ver bien su cara debido a la oscuridad… Pero no era ninguno de los odiosos Shichinintai…

Unos segundos después el tipo avanzó un par de pasos… Dejando que la luz de la luna alumbraran un poco su faz… Causando mucha más sorpresa aún,… que la que había causado con su aparición…

Inuyasha se olvidó completamente del peligro que corría al estar apoyado sobre esa barra de metal oxidado que podía quebrarse en cualquier momento… Aunque hubiera visto un fantasma, un alienígena, o a la misma muerte encarnada no se hubiese sorprendido tanto… Su respiración se volvió dificultosa,… el corazón le iba a cien… No entendía nada… Ahora menos que nunca…

- ¿Pap...

Inuyasha freno la palabra que había estado a punto de salir de su boca… ¡No podía ser!... Ese hombre era mucho más joven, … pero tenía los ojos, el cabello, la porte y varias facciones de su padre… Y, obvio, también varias suyas… De hecho el parecido físico era tal… que no podemos culpar a Inuyasha por estar tan sorprendido que hizo caso omiso del ruido que hacia la barra al quebrarse…

El tipo se acercó velozmente hacia él y lo tomo de la chaqueta… mientras la barra se desplomaba rumbo al océano… En esa posición, sus caras estaban en verdad cerca…

- ¿Tanto me le parezco? – preguntó, puesto que había escuchado perfectamente como el chico había estado a punto de llamarlo…

Lo soltó y volvió a alejarse de él unos pasos… Mientras gruñía parecerse tanto físicamente al hombre que detestaba con todas sus fuerzas… y también al joven que tenía delante…

Inuyasha,… valorando al fin un poco su vida, y alejándose del borde… sacudió su cabeza y pudo recuperar el uso de la lengua…

- ¿Quién eres? – preguntó directamente…

Sesshomaru se volvió a verlo… Por fin hablaba,… estaba comenzando a aburrirse de verlo mudo… pero le contestó con una pregunta…

- Mejor dime,… ¿Quién eres tú?

- …. Inuyasha…… Inuyasha Taisho…

¡¡Tres navajas volaron por el aire!! … ¡De las manos de Sesshomaru hacia el costado derecho de Inuyasha,… con una velocidad y fuerza que al joven le sorprendió que no estuvieran destinadas a clavarse en su cuerpo, y sino a hacerlo en el tanque atrás de él…

- Toma una… - le, prácticamente, ordenó el sujeto…- Inuyasha…

¡Lo estaba desafiando!,… de eso no había duda… Inuyasha dirigió su mano a su cinturón, en busca de "Colmillo de Acero"… pero este le había sido robado…

- ¿Qué estás esperando?

- ¡¿Dónde está?! – preguntó el chico saliendo de su sorpresa para ir al enojo….

- ¿Qué?- preguntó tranquilo…

- Mi "Colmillo de Acero"… -aclaró Inuyasha

- Colmillo de… - La voz de Sesshomaru y su mirada demostraron sorpresa…suspiró - Que coincidencia - luego sonrió y saco de su cinturón una navaja de plata tan brillante como la luna…

Inuyasha la observó detenidamente, y descubrió que no era la suya… sino una que se le parecía bastante… Se veía más ligera, quizás era un poco más larga… También llevaba grabada aquel demonio-perro pero este estaba sentado sobre sus patas traseras mostrando los dientes… no como en la suya que el animal se encontraba de pie y rugiendo…

- Hermosa ¿verdad? – dijo Sesshomaru… ya que el muchacho se había quedado mudo nuevamente – Yo la llamó: "Colmillo Sagrado"…

- Colmillo… Sagrado… - repitió Inuyasha con voz ronca… pero luego volvió a interrogarle - ¡¡ ¿Quién eres tú?!!...

Sesshomaru mostró enfado pues hasta ahora el "chiquillo" no le obedecía… Volvió a arrojar otras navajas sin importancia hacia su otro costado… y estas de nuevo se clavaron peligrosamente en la pared del tanque situado atrás del chico mucho más cerca de su cuerpo…

- Toma una – repitió…

- ¿Quieres…

- No saldrás de aquí – dijo cortante – A menos… que me mates…

¡El interior entero de Inuyasha dio un salto!... ¡Ese tipo no solo lo estaba retando! ¡¡Lo retaba a muerte!!...

Respiro profundamente,… Ya se había cansado de preguntarle quién era… con velocidad arrancó del metal una de las navajas y se preparó para defenderse…

Nunca en la vida nadie lo había mirado así… Había odio, dolor, satisfacción, furia… Dentro de él… ya comenzaba a odiar a ese tipo… y si tenía que hacerlo a un lado por la fuerza…

¡¡¡No le importaba quién demonios fuera!!!


Mientras tanto en la entrada de aquel muelle…

Con una detestable sonrisa, observaba el botín que tenía en sus manos… ¡Eran 50 mil dólares en efectivo! … Sin embargo, era solo la mitad de lo que les habían prometido… La otra mitad no les sería entregada si la "otra presa" no se presentaba antes del amanecer…

Bankotsu cerró el maletín donde se encontraba el dinero sin dejar de sonreír…

- Bien, parece que ya podemos sentirnos tranquilos… - dijo volviéndose a sus hermanos…

- Pero, hermano Bankotsu…- dijo Jakotsu con su chillona voz – Es solo la mitad de lo acordado… Con eso no podremos costear todo lo que siempre quisimos… ¿Qué pasará con el auto, las joyas y todo lo que me prometiste? – preguntó…

- Tranquilo – dijo Bankotsu sin dejar de sonreír – En cuanto llegue el otro chico y se lo entreguemos a Akado, tendrás todo lo prometido…

Mientras Jakotsu saltaba de la alegría (N.A.: Dejemos esto de lado, por favor u.u")… Renkotsu se dirigió a su líder…

- Hermano Bankotsu, dime por favor que nos iremos de inmediato en cuanto entreguemos al chico…

- Eso ni hablar – dijo este con autoridad – Una vez que estén ambos quiero presenciar su muerte… - lo dijo con tal firmeza que Renkotsu callo – Y así,…. Si Akado no se atreve a hacerlo… Seré yo quien les dé el golpe final… - añadió mientras miraba su arma en la palma de su mano…

Se oye el ruido de un motor…

- Miren allí viene un auto…- dijo Jakotsu entusiasmado mientras se asomaba…

- Perfecto… - sonrió Bankotsu…

En efecto se trataba del auto blanco que ellos conocían perfectamente…

- ¡A sus puestos! – ordenó su líder – Prepárense para capturarlo a cualquier costo… ¡No podemos dejar que se nos escape!

- No lo hará: Cree que tenemos a su hermano…- dijo Jakotsu aunque ni el estaba tan seguro de lo que decía…

El auto continuaba acercándose a su destino… ¡¡Pero sin disminuir la velocidad!!

Los hermanos se miraron entre ellos sin saber que hacer… Hasta que, cuando ya faltaban unos pocos metros para que el auto los arroyara, Bankotsu gritó

- QUITENSE

¡¡Y así lo hicieron!!... El auto no se detuvo hasta que chocó estruendosamente contra uno de los almacenes… prendiéndose fuego…

Los Shichinintai aún no lo creían…¡¿Acaso el chico estaba loco?!... Se miraron nueva mente entre ellos sin saber que hacer… pero luego Bankotsu les ordenó…

- Vayan…

Se acercaron cautelosamente a vehículo en llamas… para descubrir… ¡¡Que no había nadie dentro!!...

- Endemoniado chiquillo… - murmuró Bankotsu furioso…. ¡¡Acaban de caer en una trampa infantil…

- No hay nadie dentro hermano…- dijo Jakotsu, que como es algo lento, recién lo notaba…

- BUSQUENLO…-gritó Bankotsu morado de rabia – ¡¡No puede estar lejos!!

- ¡Sí, hermano!

Miroku, oculto, jadeaba del esfuerzo y de la tensión que le había ocasionado su plana al llevarse a cabo… ¡Sacrificar el auto como distracción!… ¡Saltar de él justo antes de que choque, aprovechando que todos se protegía creyendo que cometía un suicidio!… ¡Suficiente acción por una noche, ya había tenido!

Y esta apenas y comenzaba…

CONTINUARA