Descargo de responsabilidades, los personajes de Glee no me pertenecen.


I'm sorry that I hurt you
It's something I must live with everyday
And all the pain I put you through
I wish that I could take it all away
And be the one who catches all your tears

Habían pasado solo una semana desde que le había dicho a Rachel que la quería, había pasado una semana donde había estado siempre para ella, intentando demostrarle lo que verdaderamente sentía aunque algunas veces metía la pata.

¿Qué sabia ella que ya no podía mirar a las porristas como había hecho siempre? No lo consideraba un delito, tenia ojos era para ver a las chicas pero Santana le había explicado que eso estaba mal, que hacía sentir a Rachel insegura y que, obviamente, restaba puntos para ella por lo que procuro no repetirlo más cuando estaba con Rachel cerca y tampoco cuando no la tenía al lado.

Estaba frente de la residencia Berry más nerviosa de lo que lo había estado en toda su vida, ni siquiera cuando tuvo su primera relación sexual había sentido esos nervios y era porque, tal vez, estaba por ponerse la soga al cuello. Metafóricamente hablando.

-Vamos Quinn, yo se que tu puedes, vamos, vamos por ello. – se susurraba a si misma intentando alentarse un poco pero antes de que pudiera tocar la puerta se abrió dejando ver a un hombre un poco más alto que ella de tez morena.

-¿Pensabas estar mucho tiempo más en la puerta? Puedo llamar a la policía si seguías allí cinco minutos más, ¿Sabias eso?

-S-Señor Berry. – murmuro nerviosa, mirando hacia abajo e intentando recordar todo lo que había planeado decirles.

-¿Necesitas algo Quinn? Rachel no está aquí, tiene clase de canto hasta las tres.

-Lo sé, yo…yo vine porque quería hablar con usted y con su esposo sobre una cosa, no es nada grave pero me gustaría que ambos me dejaran decirles algo.

Hiram no pudo evitar sonreír de lado, sabía que la chica estaba reuniendo el valor necesario para hablar con ellos, esperaba que de algo bueno pero lo que esta no sabía era que tanto Leroy como él habían estado al tanto de la situación.

Para ninguno de los dos había pasado desapercibida la forma en que Quinn acompañaba a Rachel luego del instituto todos los días a su hogar y la pasaba a buscar cada mañana, como luego de alguna de sus clases extracurriculares también venia junto a ella o está también la llevaba. Mucho menos podía pasar desapercibido para ellos el brillo en la mirada de su pequeña estrella desde hacia aproximadamente dos semanas.

-Claro Quinn y dime Hiram, no es de mi quien debes preocuparte. – vio como la rubia lo miraba raro para luego ingresar al lugar, sabía que con quien las cosas serían más difíciles era con Leroy, sabia cuan celoso era su esposo con respecto a su pequeña y sería bastante divertido para él ver como la menor de los Fabray intentaba hacerle frente.

Dentro del lugar se sentía rara, rara en el buen sentido claramente o tal vez era porque sentía como si fuera su hogar aquella casa. Todo culpa de Rachel y las sensaciones que le daba siempre que estaban allí.

-¡Cariño, ven! ¡La pequeña Fabray quiere hablar con nosotros! – le dijo alzando la voz a su esposo que se encontraba en la cocina mientras él se sentaba en un sofá delante de Quinn que había tomado lugar en uno individual después de que él le hiciese una seña para que lo hiciera.

Hacía mucho no sentía tantas ganas de reír como en ese momento viendo la cara de perrito asustado que tenía la rubia, tal vez podían divertirse un poco con eso.

Cuando Leroy llego a la sala le dedico una mirada algo seria a la rubia para luego sentarse junto a su esposo, que le murmuro al oído la situación.

-¿Para qué necesitabas hablar con nosotros? – pregunto intentando imprimir dureza en su voz auqnue también le causara gracia el rostro de la chica.

-Y-Yo…b-bueno quería…quería hablarles sobre Rachel. – se aclaro la garganta removiéndose nerviosa en su asiento.

-¿Pasa algo malo con nuestra pequeña estrella? ¿De nuevo Finn la está molestando?

Tenso la mandíbula al escuchar el nombre del chico, lo detestaba, lo detestaba aun más porque los padres de su chica lo trataran con tanta naturalidad mientras a ella la trataban con cierta formalidad.

-De hecho es algo parecido de lo que quiero hablarles…yo… - respiro hondo y los miro, no era una Fabray por nada y no podía mostrarse insegura ante sus futuros suegros. – Yo quería comunicarles que estoy intentando tener una relación con Rachel, se que puede sonar algo chocante por nuestro pasado y porque, bueno…justamente soy yo pero quiero que sepan que realmente quiero a Rachel y estoy dispuesta a tener una relación formal con ella con todo lo que eso conlleva.

Hiram tuvo que bajar la cabeza para no reír un poco por el poema que era la cara de su esposo en esos momentos.

-Disculpa, creo que entendí algo mal, ¿Informar? – pregunto arqueando una ceja.

-Sí, lamento decir que no vengo a pedirles permiso señores Berry aunque sea una falta de respeto de mi parte, no estoy dispuesta a dejar que nada me aleje de Rachel, he cometido algunos errores con ella pero ahora que he abierto los ojos no dejare que nada ni nadie me impida hacerla feliz, porque sé que yo soy su felicidad.

Hiram miro a Quinn y le guiño el ojo, prefiriendo mantenerse callado unos momentos pero dándole su apoyo sin necesidad de palabras.

-¿Qué le hace pensar que mi hija quiere estar con usted, señorita Fabray? Puede que Rachel se encuentre interesada pero si la ha lastimado lamento decirle que ya tiene algunos puntos menos. Aun es menor de edad mi hija y por lo tanto si yo quisiera, no la vería más.

-Eso no es un problema, la esperaría hasta que fuera mayor de edad para poder conquistarla aun más y que aceptara ser mi pareja. – le mantenía la mirada al hombre, era el momento en que menos debilidad debía mostrar, sabía que la estaban probando pero también estaba siendo sincera con lo que decía.

-Suena muy segura de lo que dice, ¿Está segura de todo? No estoy dispuesto a aceptar que mi hija salga lastimada.

-Nunca he estado más segura de algo en mi vida, señor Berry. Puedo dar todo por Rachel, quiero que sea feliz, que triunfe como se lo merece y de hecho hasta he pensado en poder ir a una universidad que este en New York o cerca, trabajar y poder costearme los viajes para ir a verla.

-¡Amor deja de torturarla! Me hace acordar tanto a ti cuando fuiste a decirles a mis padres que querías estar conmigo. – le dijo Hiram a su marido, limpiándose las falsas lagrimas de sus mejillas aunque se notaba un poco emocionado.

Leroy la miro unos momentos más, analizándola para luego sonreír apenas perceptiblemente pero hacerlo de igual manera. – Espero que estés segura de lo que haces, Quinn.

-Más que segura y me gustaría que no le dijeran nada a Rachel, solo díganle que llame y que espero que a las siete este lista. ¿Puedo llevarla a una cita? Prometo traerla temprano.

-Creo que es algo tarde para estar pidiendo permiso. – río mientras negaba con la cabeza mientras asentía. – De acuerdo, le diré. Hiram acompaña a la puerta a la señorita.

Y a salir de la casa de los Berry, Quinn se sintió más segura que nunca.

-Esto es solo el comienzo Rachel, solo el comienzo. – susurro la rubia mirando hacia la casa de la morena una vez más antes de arrancar el auto e irse.


Eran las siete de la tarde cuando Rachel se encontraba dándose los últimos retoques de maquillaje mientras miraba por la ventana cada dos segundos nerviosa.

¿Cómo se había atrevido Quinn a llamar a su casa y dejarle dicho a sus padres aquello? Independientemente que no lo categorizara como una cita sonaba como tal y, aunque había intentado no arreglarse tanto para que sus padres no sospecharan, no había podido evitarlo hacerlo.

Al ver como la rubia aparcaba el auto bajo rápidamente, saludando a sus padres que estaban en la sala.

Noto la complicidad en sus ojos, pero intento ignorarla al escuchar el timbre de su casa.

Asombroso.

Era asombroso para Rachel ver a Quinn delante de ella con un ramo de rosas rojas, media docena si no se equivocaba y no pudo evitar sonreír.

-Creo que voy a morir en el infierno por robarle a Yavhé un ángel. – susurro la rubia embobada.

Rió, no pudo evitar reír mientras tomaba las rosas de las manos de la rubia y besaba su mejilla cariñosamente.

-Has sumado algunos puntos luego de hacer un piropo prácticamente judío, gracias por el halago y por las rosas, Quinn. – miro hacia adentro como sus padres estaban mirando sin ningún tipo de disimulo. – Espérame un momento. – fue hacia ellos y le dio a Hiram sus rosas, mirándolos acusadoramente. – Luego me explicaran, ahora por favor pónganlas en agua, los amo.

Sin decir más salió y sonrío tímidamente mientras llegaba al lado de ella. - ¿Vamos?

-Claro…perdón. – miro hacia abajo intentando no ruborizarse y camino con Rachel hasta el coche, abriéndole la puerta una vez que llegaron al auto.

Ingreso también al mismo y el camino fue en total silencio, una pensando en lo hermosa que se encontraba la rubia con ese vestido suelto y color rojo que no hacía más que resaltar su belleza para su gusto y la otra con su mente en lo que iba a pasar después, juntando la valentía que le faltaba.

-Llegamos señorita. – estaciono en su casa y bajo rápidamente para abrirle la puerta, sonriendo al notar el rubor en las mejillas de la morena.

-Gracias, estas siendo muy detallista.

-Es lo mínimo que te mereces. – respondió con rapidez mientras le agarraba la mano y entrelazaba sus dedos con ella antes de ingresar a su hogar.

Todo estaba a media luz, sus padres le habían hecho el favor de ayudarla a preparar todo y salir hasta el otro día aunque esta les aseguro que podían volver ya que luego de cenar llevaría a Rachel a su casa.

-Vamos…esta todo servido. – susurro llevándola hacia el comedor.

Todo estaba perfectamente adornado, velas, un florero con dos rosas, una blanca y una roja además de lasaña vegetariana puesta en los platos y un vino blanco al lado de una botella de agua.

-Está todo…perfecto. – dijo a media voz girando la cara para ver a Quinn que la miraba sonriente.

-Vamos, sentémonos. – se acerco a la mesa con ella y le alejo un poco la silla de la misma para que se sentara y luego acercársela.

-Gracias de nuevo.

-Ya te he dicho lo que pienso. – se sentó enfrente de ella. - ¿Vino o agua?

-Vino por favor.

Quinn sirvió dos copas y la quedo mirando sonriente.

-Se que se supone que antes deberíamos comenzar a cenar pero…propongo un brindis. – agarro su copa y una vez que su acompañante hizo lo mismo se quedo mirándola a los ojos. – Por un inicio mágico.

-Por un inicio mágico. – susurro Rachel mirándola a los ojos y chocando su copa con ella. Tomo un poco del vino y al ver a Quinn comenzar a comer se dispuso a hacer lo mismo.

Quinn intento que mientras comían no hablaran de ningún tema profundo, le pregunto del instituto, de sus musicales preferidos y, especialmente, cuando tendría su audición para NYADA.

-El mes entrante, no queda demasiado. – sonrío nerviosa mientras se limpiaba la boca. – Provecho.

-Gracias, provecho también y me alegro realmente que falte poco, estoy segura que lo haras increíble. – termino de tomar su copa y se levanto extendiendo su mano a la de Rachel para hacer que se levantara con ella.

Una vez que lo hicieron la guio hasta la sala, haciendo que ambas se sentaran en el sillón y, cuando vio que la morena se distraía mirando el lugar, aprovecho para apretar el botón de reproducir en su celular para que comenzara a sonar una canción de fondo para la situación.

Todo tenía que salir perfecto.

-Sé que me he equivocado mil veces contigo, se que lo he arruinado y te he herido más veces de las que te he hecho sonreír pero jamás quise hacerte eso, jamás quise herirte realmente. – comenzó a hablar mientras posaba su mano en la mejilla de Rachel, acariciándola con ternura. – Tenía miedo de lo que sentía, aun siento miedo por tener todos…todos estos sentimientos por alguien, por depender tanto de una persona pero no puedo dejar que eso me aleje de ti, no puedo permitir que nada me aleje de ti, Rachel.

-Y-Yo…

-Déjame terminar. – susurro poniendo su dedo índice sobre sus labios, sonriendo de lado al mirarlos y acariciándolos con el mismo con delicadeza. – Yo quiero curar todas las heridas que te he causado, quiero ser la causa de que todos los días estés feliz, quiero hacerte sonreír cada segundo que pasa porque tu sonrisa es lo que ilumina mi vida. Me he equivocado, seguramente me equivocare algunas veces más pero tú eres la razón por la que yo quiero ser mejor, tú eres la razón por la cual yo creo en el amor Rachel… - sonrío con cierta timidez y volvió a mirarla a los ojos. – Por eso… ¿Quieres ser mi novia? ¿Me concederías el honor de ser mi pareja, Rachel?

I've found a reason for me
To change who I used to be
A reason to start over new
and the reason is you


¡Mil perdonas por la demora!

Tuve unos problemillas existenciales y de inspiración pero acá traigo el cap, mejor tarde que nunca.

Prometo ponerme a escribir y, de ser posible, actualizar antes del lunes (empiezo la universidad, se viene jodida, pls)

¡Amor y abrazos de panda para todo el mundo!

Sí, tengo algo con los animales, LOL.

Gracias por los RW, alertas y follow, ailoveupeople(?)

Noe