Capítulo 11: Una plática bastante seria
Harry llegó rápidamente a los terrenos y encontró a los chicos que caminaban y reían de algo que contaba James. Remus se percató que Harry iba hacia ellos y le informó a los demás. Cuando voltearon a verlo, parecía que echaba llamas por los ojos.
-¡LILY!- gritó Harry con una voz de ultratumba.
La aludida lo miró con una sonrisa, mientras los demás se miraban preocupados y buscaban un lugar donde esconderse.
El ambiente alrededor se volvió algo intranquilo y pesado, como si el ánimo de Harry lo controlase.
-¿Me necesitabas?- dijo Lily lo más tranquilamente que pudo, ahogando una carcajada.
-¿Podemos hablar?- inquirió este.
Ella asintió con la cabeza, y Harry al ver que los demás no se iban agregó:
-A solas…-
Los demás salieron corriendo de ahí cuando Harry los volteó a mirar. Él solía ser una persona tranquila, y pocas veces lo habían visto actuar así, debía estar muy enfadado.
-¿PERO QUE TE CREES PARA IRME HECHIZANDO ASÍ?- le reclamó Harry saliendo de sus cabales.
-Solamente quería ayudar, y trata de decirme que no necesitabas ayuda y te creo.- dijo con un aire de superioridad.
-Yo n-no nne…- pero por más que intentaba, no podía decirlo. Suspiró frustrado
-Estúpido hechizo-
La pelirroja sonrió y lo miró con dulzura. Eso desestabilizó a Harry, su madre lo miraba como si en verdad estuviese asumiendo ese rol, tratando de aconsejar a su pequeño hijo de cómo tratar a las chicas.
-¿Hay algo que te preocupa Harry?-
-Yo… no puedo hablar…- se trataba de autoconvencer.
-¿Sabes? Ahora que mencionas algo de no hablar me gustaría comentarte algo que me sucedió hoy. Sé que no pones mucho cuidado en adivinación, pues no es una de tus materias favoritas, pero te lo explicaré: Hoy cuando estábamos en clase pude notar que mi línea de la vida termina en espiral, lo cual significa sacrificio. ¿Tienes alguna idea de lo que pueda suceder para que yo haga algo así?-
Harry empezó a temblar, se mordía la lengua y trataba de poner la mente en blanco.
Lily observaba detalladamente la reacción del ojiverde, no sabía si preocuparse o ponerse a llorar en ese mismo instante.
Después de algunos minutos en que parecía que Harry fuera estallar, soltó:
-Vas a morir por tu hijo…- le dijo él. Luego se tapó la boca con las manos, mientras se recriminaba mentalmente por soltar esa información.
Ella abrió los ojos sorprendida y palideció de inmediato, pero luego volvió a actuar con la mayor normalidad posible.
Mientras tanto la mente de Harry era un mar de confusión. Sabía que se estaba metiendo con un tema que estaba especialmente prohibido. Si tan sólo supiera cómo deshacer ese estúpido hechizo…
-¿Estás bien?- le preguntó a su madre…
-Que espantoso debe haber sido para ti…-
-¿Disculpa?- inquirió Harry sin nada más elocuente qué decir.
-Revelarme esta información…- dijo ella con una sonrisa.
-Y que lo digas…- soltó Harry, mientras se tiraba al pasto y se recostaba en uno de los árboles.
Lily se sentó cuidadosamente a su lado y se quedó observando el castillo.
Ginny pasó por la entrada mientras se dirigía con su grupo de amigas hacia el invernadero.
-¿No te preocupa que nos vea a los dos solos acá?-
Harry negó divertido al plantearse la situación.
-No te preocupes, ella sabe que entre tú y yo no sucederá nada nunca…-
Lily lo miró mitad ofendida, mitad curiosa. Por una parte había logrado que Harry le confesara que la chica le gustaba, no lo había dicho con palabras explícitas, pero el comentario se lo había hecho entender. Por otra, sabía que ella no era fea y que alguien la rechazara tan rápidamente le afectaba en parte su ego.
-Pareces muy convencido de eso.- lanzó como su última arma, era la última forma que se le ocurría de sacarle información.
-Lo estoy.- respondió él secamente.
Pasaron varios minutos en silencio, y Harry soltó la pregunta que llevaba guardada:
-¿Por qué lo hiciste?-
-Digamos que sé reconocer cuando alguien necesitaba ayuda urgente y me di cuenta que ella te gusta en verdad. La miras de una manera muy dulce…-
-Tal como James te mira a ti.- le contestó Harry.
Ahora la conversación estaba tomando un giro interesante. Los dos tenían aquella plática pendiente, y Harry quería conocer que era lo que en verdad estaba pasando por la mente de su madre.
-Estamos hablando de ti, no del señor "James-soy-el-dueño-del-mundo-Potter".- le recriminó la pelirroja.
-¿Qué te ha hecho James para que lo trates tan mal?-
-Es que si no fuera tan… insistente…-
Harry soltó una carcajada que le salió desde lo más hondo de su corazón. Si James era sólo un poco "insistente", él se casaría con el calamar gigante y se irían a vivir al fondo del lago. James era bastante intenso, en todo el sentido de la palabra.
-Osea que si te gusta.- Era más una afirmación que una pregunta, sin embargo esperó a que Lily lo confirmase.
-No sé.- finalmente confesó Lily.
-Espero que lo sepas prontamente, hacen linda pareja.- dijo mientras se paraba.
Lily se dio cuenta que Harry se estaba yendo y atinó a la última medida desesperada.
-Te digo la verdad de lo que siento por James si tú me dices qué es lo que tienes que ver exactamente con Voldemort.-
Harry paró de inmediato y se quedó estático. Respiraba entrecortadamente y sudaba frío. Las escenas de la noche de ese Halloween pasaban rápidamente por su cabeza.
-¿Por qué le dijiste a Ginny que estabas preocupado por tus padres y algo relacionado con Voldemort?-
-¿Me estabas espiando?- le preguntó Harry aún sin voltearse.
-Yo no… La verdad no. Estaba ahí de casualidad.-
-No sé cuál es tu interés en mí. Comprendo que quieras saber algo de tu futuro, pero no sé porque estás tan enfrascada en saber cosas de mí.-
-Es que siento que por ti es la única forma de la que podré enterarme de mi destino.-
Harry se volteó finalmente, muy serio. Parecía otra persona totalmente diferente al joven bromista, guapo y amable con el que solía tratar.
-¿Y qué ganas con saber algo de tu futuro, si igual te van a borrar la memoria?-
-¿Y qué ganas tú con no contarme algo de tu vida, algo que te pesa tanto, si igual me van a borrar la memoria?-
-Gano no sufrir.-
-No estoy muy segura. Parece que guardas algo que te está matando por dentro. Un secreto que no puedes siquiera aguantar. En cualquier momento vas a explotar.-
-Si tanto sabes que guardo un secreto, porque no vas por ahí y preguntas, ya que te gusta jugar a la detective.- dijo Harry alzando la voz y saliendo de sus casillas. Aún no se pasaba el efecto del hechizo y estaba diciendo lo primero que se le venía a la cabeza.
-Porque quiero que TÚ me digas que demonios te está pasando, o te pasó, para que cargues un peso tan grande encima tuyo. No ríes como los demás, siempre estás con esa mirada perdida, no demuestras lo que sientes, estás ausente la mayoría de las veces y parece que te estuvieras debatiendo si eres lo suficientemente feliz. Soy bastante detallista y me he dado cuenta que no eres como los demás Harry Potter. Eres diferente, y no por algo que hayas querido que te sucediera.-
-Claro… Como si pudiera ir por ahí soltando carcajadas todo el tiempo y afirmando lo hermosa que es mi vida. Pues te tengo una sorpresa: ¡NO LO ES!-
En esos momentos ambos estaban parados, frente a frente. Ambos ojos furiosos se encontraban y lanzaban fuego verde.
-¿Por qué simplemente no puedes desahogarte y contarme todo? Estás sufriendo por algo y no me gusta verte así.-
-¡PORQUE SIMPLEMENTE NO PUEDO, MAMÁ!-
La palabra prohibida salió a flote. No había marcha atrás, lo había dicho y estaba seguro que traería pésimas consecuencias. Maldito hechizo, maldita impulsividad. Maldita vida.
