Una vida vacía sin ti
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.
El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capitulo 11: Ardiente tentación
Rose puso su mano sobre mi parte más vulnerable y comenzó a frotarla con ánimo, yo suspiré audiblemente, se sentía tan bien y eso que lo hacía sobre el pantalón
-Que bien dotado estás – me dijo con voz picara - y lo mejor es lo que sabes hacer con todo esto – exclamó presionando más
-tienes que parar ya- dije aun extasiado con sus caricias- Rose, no lo hagas- dije recargándome sobre la puerta ahora cerrada.
- pero quiero hacerlo ahora- me pidió- por favor
-Rose, no podemos, ahora… no- apenas podía hablar a causa de sus caricias que ya habían logrado que yo me excitara.
-vamos –insistió- no me digas que no- dijo con esa voz increíblemente sexy y a la que no podía negarme.
- estamos en tu casa- le recordé- y Edward, Jasper, Alice y Bella están en la sala viendo la película.
- eso ya lo se- dijo presionando todavía con mas fuerza y empezando a besarme el cuello.
-tengo que volver a bajar, Rose- dije pero todavía sin apartarla de mi.
- no, no tienes que hacerlo- repuso sobre mi clavícula y descendiendo todavía mas- puedes quedarte aquí conmigo y hacerme tuya
¿Y como podía rehusarme a eso?
-van a notar que me tardo demasiado- dije, solo intentado convencerla ella.
- no tenemos porque demorarnos- me dijo traviesa- podemos hacerlo rápido, además tu ya estas listo y sabes que yo no puedo tardarme demasiado.
- Eres una golosa.- le dije ahora besándole la boca y llevando mis manos a su cintura y descendiendo poco a poco.
- y tu eres el dulce más rico que haya probado – dijo desbrochando mi pantalón y dejándolo caer hacia mis tobillos.
Yo le sonreí con picardía y entonces la presioné contra mí, tomándola de las nalgas; para luego recostarla sobre la alfombra y me tumbarme sobre ella.
Le desabroché los jeans y se los bajé a hasta las rodillas, al igual que sus bragas.
Le besé el cuello y fui descendiendo poco a poco en tanto la hacía gemir con el tan solo roce de mis manos. Le quité la blusa y el sostén. Quería verla toda, quería que fuera el único en tener en mi cabeza esa imagen de ella.
La escuché gemir otra vez y entonces supe que no debía demorarme más. Me bajé le bóxer lo suficiente como para poder adentrarme en ella y después de colocarme un condón, le abrí las piernas y entré de un tirón.
Vi como se le arqueaba la espalda al sentirme dentro y luego cerró sus piernas en torno a mi espalda, pidiéndome que empujara aun más.
Seguí entrando y saliendo lentamente y haciéndola gemir más fuerte con cada estocada.
-así Emmett- decía extasiada.- así me gusta
-¿así preciosa?- pregunte en tanto me recargaba sobre le piso para tomar mas impulso.
-ay…- dijo- así... justo… así
- eres una delicia Rose- le dije empujando algo más fuerte.
- solo un poquito más- me pidió con la voz entrecortada- ya casi…- y emitió otro grito.
Hice dos estocadas más y entonces sentí como ella llegaba casi a mismo tiempo que yo.
Permanecí otros segundos más así hasta que me salí de ella y me puse de pie. La ayude a levantarse, me subí el bóxer y el pantalón, y me abotoné la camisa.
Ella tomó su sostén y su blusa del suelo y se las puso, luego de calzarse otra vez los jeans. Me dio un beso en la boca lamiéndome los labios al final y entonces abrió la puerta para que yo saliera de su habitación. Me regaló una sonrisa traviesa y comenzó a caminar fuera de la habitación para dirigirse al baño. Yo la miré sonriente y entonces continué mi camino, escaleras abajo esperando que nadie se hubiese percatado de mi algo larga ausencia.
-¿me perdí mucho?- dije sentándome en el sillón frente a la tele.
-solo el principio, antes estaban los créditos- me dijo Bella.
-¿paso algo Emmett? Te tardaste bastante arriba- inquirió Alice. A esa si que nunca se le iba nada.
- fui al baño y cuando estaba saliendo me llamaron del trabajo
-no puedo creer que aun a estas horas todavía sigas pendiente de tu trabajo Emmett- me regaño Jasper- sabes que no es bueno que tu trabajo te consuma.
Y pensar que lo que ahora me estaba consumiendo era otra cosa.
No podía tener cara como para aún mirar Jasper después de haberle mentido, y tenido sexo con su hermana y en su propia casa. Por supuesto que estaba mal y yo lo sabía, pero no parecía tan importante como lo que ella me producía. Había decidido que ya nada iba a imponerse entre ella y yo, y en esas cosas entraba su hermano, que la verdad, que por mucho que lo quisiera, no podía enterarse de aquello.
-lo siento- dije, y en verdad era por todo.- apagaré mi celular si esto te tranquiliza, pero sabes que no soy el único que trabaja en la agencia y si alguien comente un error, será culpa mía.
- ya entendimos Emmett- me dijo Edward algo molesto por que no podía escuchar la película por mi culpa.- además es domingo Dios, ni siquiera yo trabajo esos días.
¿Es que justo a mi se me había ocurrido justificarme con mi trabajo cuando resultaba siempre el mas ocupado, solo para que ahora me lo echaran en cara?
Solté un suspiro y sin decir nada me concentré en la pantalla del televisor.
La película era de romance. Si, justo lo que me venia faltando. Algo de romance, luego de una buena tunda de sexo. La película se me hizo larga y bastante aburrida. No era de los típicos románticos, aunque podía acercármeles si me lo proponía.
Después de aquello, cada quien se fue a su casa, Excepto Alice, claro, que se quedaría con Jasper esa noche, ya que sus padres había ido a ver a sus abuelos en Nevada.
Al salir de la casa camino a mi auto no pude evitar ver hacia la ventaba que daba a su habitación. No había nadie. De seguro estaría durmiendo, me dije a mi mismo.
Seguí caminando hasta el auto, y luego conduje hasta casa con toda normalidad. Estaba ya a unas calles de llegar cuando mi celular comenzó a sonar.
Era un mensaje, de Rosalie:
Espero que duermas bien esta noche, aunque no sabes como voy a extrañar no tenerte a mi lado cuando tenga frío.
Casi me reí al verlo. Ni siquiera entonces dejaba de provocarme.
Podemos compensar eso el martes, estoy libre todo el día y solo para ti
Le respondí. Unos segundos después ella volvió a mandarme otro mensaje.
Es una lastima que falte tanto, por que estaba pensando en que podríamos volver a hacerlo justo ahora. Solo traigo un camisón y nada más.
Y si no fuera por que su hermano y Alice estaban en la misma casa, me habría vuelto y lo habría hecho, peor no podía, ya casi estaba llegando a casa, y además tendría que aguantar. No podía vivir únicamente dependiendo del sexo, no era saludable. Bueno, eso decían, aunque la verdad cada vez que lo hacia con ella, yo no podía sentirme mejor. Decidí continuar manejando y no permitir que mi mente pensara en ello.
Le escribí entonces un último mensaje.
Lo bueno siempre se hace esperar. Que tengas dulce sueños preciosa.
Al llegar a casa, todavía podía recordar como la había hecho mía en su habitación. Cada vez se me hacia mas difícil olvidar algún detalle con respecto a ella y también saciar las ganas, los deseos cada vez que la hacia mía. Como si no me bastara cada vez que lo hacia, quería mas y mas. Eso ya era una adicción, no que el sexo no lo fuera, pero esta vez se trataba de Rosalie, si era con ella la única con quien quería tenerlo, con ninguna otra.
Me recosté en la cama luego de ducharme y apagar todas las luces. Estuve un buen rato observando el techo sin lograr dormirme, aun recordando aquella tarde en casa de mi amigo… como Rosalie había logrado convencerme de escabullirme con ella en su habitación después de ir al baño, para volver a seducirme. Y no había podido negarme, simplemente ese deseos que ella me provocaba era mas fuerte que yo. Tanto como para mentirle a mis amigos a la cara e incluso estar con ella en su propia casa y sin importarme en absoluto la moralidad. Sus padres se habían ido, y como siempre Jasper se había quedado "cuidándola", mientras que miraba con nosotros una película. Ya no era raro juntarnos todos juntos a jugar poker o mirar películas, en realidad parecíamos un gran grupo de amigos de toda la vida divirtiéndonos juntos, aunque esta ultima vez, yo me había divertido de otra manera.
Casi sin darme cuenta me quedé dormido y desperté con el ruido molesto de mi despertador. Me cepille los dientes y me vestí como de costumbre. Luego de tomar un café y un par de tostadas como desayuno, salí camino al trabajo.
Volvía a ser lunes y para mi suerte tenia un caso nuevo que atender a primera hora de la mañana., de modo que estuve todo el día ocupado, tal y como me lo había presupuesto. La quiebra de una empresa no era para menos trabajoso, y el juicio seria otro caso también bastante complicado.
Le pedí a Jessica que me encargara una pizza para almorzar y comí únicamente en mi oficina, quería terminar con aquello lo antes posible y así estar libre al día siguiente, tal y como le había dicho a Rose.
Un largo día paso, y por suerte solo me quedaron dos o tres papeles que arreglar para el otro día, cosa que no podía llevarme mas de dos horas. Me despedí de Jessica de salido y me fui directo a casa.
Al otro día, tal y como yo me esperaba Rose me envió otro mensaje. Eran ya más de las cinco y en unas horas me iría a casa. Justo acababa de irse un cliente cuando vi el mensaje de ella que me acaba de llegar.
Decía estaría en casa de una amiga de ella y que fuera a recogerla allá en una hora Le contesté que no había ningún problema, así que así que luego me envió la dirección por mensaje y me dirigí al lugar.
Una vez ahí le toqué la bocina una vez y unos minutos después ella salió por al puerta principal. Casi abrí la boca al verla, llevaba una minifalda tableada, una blusa blanca y un sweater gris, y el su cabello recogido en una coleta, se veía realmente hermosa, además de sexy.
-hola- me dijo de lo más sonriente y dándome un beso en los labios.
- hola- contesté una vez que ella se apartó- ¿ya te dije lo hermosa que estás hoy?- dije recorriéndola de arriba abajo con la mirada.
-gracias- dijo con picardía- tu también estas muy lindo. Esa camisa en verdad te sienta de maravilla- dijo pasando su mano por le cuello de ésta y bajándolo por mi torso con lentitud.
Le sonreí y puse el vehiculo en marcha camino a mi departamento.
En un semáforo en rojo me detuve y ella aprovecho para acariciarme por sobre el pantalón. Yo al miré casi sin aguantar ese contacto y ella continuo algo mas lento.
-¿Qué estas haciendo?- inquirí con tono inocente
- sólo te preparo para lo que vamos a hacer- dijo con una sonrisa seductora.
-¿no puedes esperar a que lleguemos?- dije viendo que ella no pensaba detenerse y que de esa forma yo no lograría llegar ni al estacionamiento.
-¿a donde vas a llevarme?- preguntó sensualmente y haciendo algo de presión sobre mi parte mas vulnerable.
-a mi departamento- dije- a menos que quieras ir a otra parte….
-¿ya lo has hecho en un auto?- inquirió de repente.
- si- contesté sin pensármelo y sonriendo al darme cuenta de lo que ella quería
- entonces ¿por qué la prisa? Busca un callejón oscuro y lo haremos aquí mismo- dijo incitándome y excitándome al mismo tiempo.
-¿te gustan los riesgos no es así?
- me encantan- aseguró mordiéndose los labios- y especialmente contigo. No creo que el lugar sea lo más importante, pero no voy a negarte que esto lo haga más excitante.
Sin dejar que agregara más, conduje en busca de un callejón y para mi suerte, unas cuadras más adelante encontré uno y bastante oscuro. Me estacioné al final y apagué las luces del coche, haciendo que la oscuridad fuera aun más grande.
Mi corazón empezó a latir descontrolado en tanto me acercaba a Rose para besarla. Le volver a probar sus labios fue como volver a sentirme vivo. Estaba desesperado, había pasado a penas un día desde que la había visto y el sabor de sus labios no se comparaba con nada y ahora me sabía mejor que nunca.
Rose llevó su mano a mi pantalón, masajeó un poco el bulto que ya se había formado, después bajó la cremallera, desabrochó el botón y dejó en libertad aquello que me estaba volviendo loco. Comenzó a acariciarme en tanto yo acariciaba uno de sus senos y besaba su cuello. Después se inclinó sobre el asiento para llevárselo a la boca. Cerré los ojos al instante y eché mi cabeza hacia atrás, lo hacía de una manera realmente extraordinaria, haciéndome gritar e incluso gruñir de placer. Casi estuve a punto de terminar, pero logré contenerme, aquello apenas comenzaba y quería extenderlo el mayor tiempo posible.
La hice volver a erguirse en su asiento y entonces ella se quito el sweater y se quito lentamente la blusa en tanto yo me deleitaba mirándola. Busqué el condón que tenia en mi bolsillo y me lo puse. Ella me besó con ardor en tanto me desabotonaba la camisa y jugaba con sus dedos por mi pecho. Entonces se sentó sobre mi regazo, colocando sus piernas a ambos lados de las mías, luego de quitarse la ropa interior, y así recibirme por completo en tanto se mordía los labios.
Comenzó a moverse lentamente, con sus manos apoyadas en el respaldo para tomar impulso, yo acariciaba sus muslos y subía hasta sus nalgas apretándoselas y ayudándola en el vaivén de sus caderas mientras nos besábamos totalmente hambrientos.
Después tomó mis manos y las entrelazó con las suyas, llevándolas a los lados de mi cabeza. Rompió el beso, pero permaneció con su rostro pegado al mío por la nariz. Yo tenía la boca abierta y su aliento se colaba por ahí, trastornándome en tanto seguía moviéndome. Le sugerí que se detuviera y se moviera en círculos. La sensación fue demasiado magnífica, Rose emitió unos gritos realmente excitantes, la expresión de placer en su rostro era incomparable y yo me sentía como nunca antes lo había hecho en toda mi vida.
Me apretó más las manos y de nuevo volvió a subir y bajar, pero más aprisa, de su boca escapan sonidos incomprensibles y me mordió el labio inferior fuertemente, excitándome aún más. Yo me solté para sujetarla por las caderas y ella se hizo hacia atrás, recargando su espalda en el volante al tiempo que se movía adelante y atrás hasta la llegada del éxtasis total al que yo también llegué segundos después.
-dime que nadie te hace sentir como yo, dímelo – le pedí aún dentro de su cuerpo y besándole el cuello.
-eres un vanidoso –dijo casi riendo y luego me besó, mordiéndome otra vez – sabes muy bien que eres el único que me hace llegar al orgasmo – agregó sobre mis labios.
Sonreí para mi mismo. En realidad nunca me lo había dicho, pero una parte de mi lo presuponía y además ella también lograba en mi cosas que con ninguna otra había probado.
-y tú eres la mujer más exquisita que he tenido, no hay nadie como tú- le dije yo.
- y así y todo no querías hacerlo por que yo fuera mas joven que tú
- sabes que eso ya no me importa Rose- le aseguré – la conciencia permanece ahora en lo mas hondo de mi ser. Tú me tienes loco, completamente loco
Me sonrió complacida y volvió a besarme, después bajó de mí y mientras me retiraba el condón, ella volvió a vestirse. En cuanto yo tuve la ropa arreglada encendí el auto y lo puse en marcha.
-¿a que hora puedes volver a tu casa?- dije casi sintiéndome como su noviecito.
- hoy es martes, así que hasta las diez tengo tiempo
Miré mi reloj, eran las siete a penas.
Conduje hasta mi departamento bastante ansioso y una vez arriba volví a demostrarle cuanto aun la seguía deseando.
La ropa quedó regada por todo el suelo hasta llegar a mi habitación. La hice mía con el mismo frenesí de la primera vez, acaricié y besé cada rincón de su cuerpo disfrutando de ella ne su totalidad. De la forma en que gemía, de la manera en que decía mi nombre en tanto me suplicaba por más cada vez que entraba y salía de ella con más intensidad.
Era increíble la forma en que ella me hacía sentir las cosas.
Le mostré nuevas formas de entregarnos, fui descubriendo las partes más sensibles de su cuerpo, aquellos lugares que la hacían enloquecer por completo y a mi me fascinaba hacerle sentir. La deje explorarme cuanto ella quiso, experimentar e incluso jugar conmigo, llegando una y otra vez a la cima, siempre con la misma intensidad.
Perdimos la noción del tiempo, embriagados de tanto placer. Podía sentir el cuerpo algo adormecido y las piernas me temblaban, pero la satisfacción que tenía después de aquella tarde no tenía comparación.
Rose estaba a mi lado, recostada boca arriba y tratando de respirar normalmente. Me preguntó que era hora y al ver mi reloj caí en la cuenta de que eran ya casi las doce. A ambos se nos abrieron los ojos como platos, así que nos levantamos rápidamente, nos vestimos y salimos de ahí.
-creo que será mejor que me dejes aquí- dijo en la esquina de su calle- así evitaremos sospechas- dijo algo más seria.
-bien- dije apagando el motor en seco- ¿Cuándo te veré de nuevo?- dije acercándome a ella con una sonrisa.
- el viernes se suponía que saldría con mis amigas a una fiesta pero se cancelo, así que te puedo ver por la noche- dijo picara.
- muy bien señorita- dije- el viernes nos veremos entonces- y le di un rápido beso en los labios. Ella pasó su lengua por los míos y me sonrió de forma seductora antes de bajarse del vehiculo. Me quedé ahí hasta que la vi entrar a su casa y luego volví a la mía.
Como verán intento actualizar cada semana, ojala les guste este capitulo, es bueno, ya vemos como cada vez Emmett se ve mas atado a Rose y lo insaciables que son. En fin… ya irán viendo lo que pasa por su cabeza con el tiempo. Aajaja
Les agradezco nuevamente por sus reviews y por leer siempre, en verdad saben que esto lo hago tanto por ustedes por como me gusta escribir, pero son ustedes las que me alientan a seguir.
Saludos y nos estamos leyendo pronto
Bella McCartney Darcy :)
