Ni el cartoon, ni sus personajes me pertenecen, si no a sus respectivos autores.

Hago esta historia sin fines de lucro, solo por diversión (Pero si alguien me contrata... no me quejo)

Lo único que me vendría perteneciendo fuera ciertos OC's, ademas de la trama... quien me los robe, lo mato.

sin mas que decir, el cap:


Capitulo 11: La Reina De Las Olas

El chico miró hacia todas direcciones, asegurándose de que ningún par de ojos chismosos lo viera. Al no ver a nadie, Cameron entró al ascensor con semblante serio. Cuando las puertas del ascensor se cerraron, Cameron se corrió la manga de su sweater rojo y miró su reloj.

El aparentemente normal, reloj deportivo negro, cambió. Con solo oprimir un botón, el reloj se hizo más grande, cubriendo la mitad de su antebrazo y triplicando su grosor al menos tres veces. La pantalla de este, era de un verde fosforescente, con una cuadricula amarilla, Cameron oprimió otro botón. De repente, las cuadriculas cobraron vida hasta quedar representada en tercera dimensión, en un tipo de mapa. Cameron achicó la vista, viendo el pequeño punto rojo titilante, junto con unas pocas palabras.

Malibú, Estados Unidos.

Las puertas del ascensor se abrieron, dando paso a un lugar impresionante. Con un aire ligeramente parecido al área de entrenamiento, ese lujar era una base rectangular plateada, llena de artefactos, que con solo verlos, se notaba lo realmente avanzados en tecnología que eran, y también lo peligroso que podían resultar. A pesar de los impresionantes aparatos, Cameron pasó de todos ellos; total, no era nada que el no hubiera construido. Se dirigió hacia el centro, donde, un poco sobresaliente, se hallaba una base redonda con un hueco en el medio, con varias sillas alrededor, dando el aspecto, de una mesa muy moderna. Detrás de la imponente plataforma, se hallaban tres gigantes televisores que ocupaban la pared.

—Cameron Díaz, alias, Strong —dijo con seguridad, muy distinta a su voz, generalmente aniñada y chillona. De repente, en el centro de la mesa, brilló una luz. Cameron tomó su reloj y se lo quitó, posándolo en la pequeña plataforma que había aparecido, calzando perfectamente con la silueta de su reloj.

El centro de la mesa alumbró una vez más, y una luz verde destelló en el lugar. Y, en el centro de la mesa, como le había sucedido al reloj de Cameron, un mapa había surgido, aun mas detallado.

Cameron se grabó al instante, la localización especifica de donde se podría hallar el posible nuevo recluta. Al parecer, se hallaba entre un lugar cercano a las playas, y medio escondido de la civilización. Eso era tanto bueno como malo.

—Foto del individuo —Ordenó el, y la computadora obedeció. Poco a poco se fue creando el holograma de una chica, con quizás diecisiete años, de cabello rubio y abundante hasta los hombros, amarrado en una coleta, y unos apacibles ojos miel. Cameron se fijo una vez mas en el nombre de la chica— …Bridgette Oswen, no es de Estados Unidos realmente.

Cameron se cruzó de brazos y cerró los ojos, meditando. La chica, al no ser de ahí, podría verse de alguna manera, mas temerosa, fuera porque no conociera a absolutamente nadie, como comúnmente pasaba, o pensar que desde que había llegado al país, su vida se había ido a la basura, cualquiera de los dos casos, podían llevar a la chica a tomar una decisión equivocada. Necesitaba a alguien que la comprendiera, y si realmente querían que la convencieran, era necesario que aquel chico le causara una primera gran impresión… no alguien que atacara y después preguntara, como era el caso de Duncan.

Además, si los de la Hermandad aparecían, cosa que le parecía que iba a suceder, tomando en cuenta que estos se habían puesto ya en acción. Necesitaban a alguien que no se distrajera, fuera serio, y sobre todo… tuviera experiencia. Descartó a Lindsay de inmediato.

—Rays y Darkoid saldrán a las ocho de la mañana en el jet, con ese tiempo, llegaran a las nueve —dijo, estando plenamente seguro— tendrán que buscar su hogar, y si es necesario enfrentarse nuevamente con la hermandad. Creo que puedo distraerlos, sin embargo…

De inmediato fue hacia las grandes pantallas, donde se encendieron mostrando varios planos. Cameron se quedó inspeccionando, teniendo toda su atención puesta en ellos.

Tal vez, si el chico hubiera tenido más desarrollados sus sentidos, o si no hubiera estuviera tan concentrado, o tal vez si no sufriera de miopía y las gafas se le cayeran constantemente del puente de la nariz; se hubiera dado cuenta, de la chica que se hallaba escondida tras un pilar de metal, que en esos momentos no paraba de ver el holograma que seguía dando vueltas.

Courtney sonrió sagazmente, orgullosa de si misma que no la hubieran atrapado en su "misión de espionaje".

Entrar en el ascensor había sido fácil, porque, por más que fuera nueva, seguía siendo un miembro de la Legión, y por la tanto, su huella dactilar estaba grabada, en todos los lugares de la mansión. Y aunque había temido en un principio que Cameron la encontrara, se había sorprendido gratamente al ver que el muchacho ni había sospecho de su presencia.

Mientras el seguía con la vista en las pantallas, Courtney tomaba nota mentalmente, grabándose de memoria el lugar donde ella y Gwen partirían esta misma noche.

—La primera Gran misión de Piscoconjurer y como que sea que se llame Gwen —pensó sonriendo. Era un hecho, ellas dos iban a triunfar: iban a barrer el piso con los enemigos, encontrarían a esa tal chica, le explicarían la situación como se debía, ella aceptaría ir con los de la Legión… y le iba a cerrar la boca a Duncan, y a al resto de la legión, pero sobre todo a Duncan.

Así que imaginándose, todo el rato al punk con una cinta adhesiva en la boca, Courtney, después de haber salido de esa fortaleza subterránea, y hecho otras cosas mas, entró sin siquiera tocar la puerta, al cuarto de Gwen.

La chica gótica, despegó su vista del dibujo que estaba realizando en su cama y frunció el ceño al ver a la morena tan segura y con esa sonrisa en la cara. La ultima ver que la había visto así había sido cuando había logrado la Propuesta de no utilizar el celular en clases, regla que nadie obedecía igualmente.

—¿Qué quieres? —preguntó ella secamente y cerrando su cuaderno con algo de recelo, para que no viera el sombrío dibujo de un chico vampiro en el que había estado trabajando, como era algo de ficción, después de todo dudaba que eso hiciera algo malo.

—No me hables en ese tono —le advirtió Courtney al mas puro estilo de mamá estricta. Gwen rodó los ojos, pero igualmente permitió que la castaña entrara y tomara asiento en su cama. Courtney la miró por unos segundos, después sonrió—¿Gwen, estas cansada de que nos menos desprecien en la legión? —preguntó Courtney sonriendo.

Algo no cuadraba en la escena ¿Courtney teniendo otro tipo de emoción que no fuera apatía? Gwen decidió cortar con el asunto de una vez por todas, a ver si la morena se enojaba y terminaba de decir lo que planeaba.

—Deja de dártela de agente publicitario, y dime de una vez que es lo que se te ocurrió —ordenó Gwen con voz algo irritada, claro que le interesaba saber que quería decir Courtney, pero vamos ¿Tenía que darle tantas largas al asunto? Por eso es que Gwen siempre decía la noticia de una, sin irse por las ramas. Courtney miró a Gwen, y al ver que no estaba con ánimos de juego, se puso seria, pero eso si: sin perder esa sonrisa triunfadora. De su espalda había sacado unas cuantas hojas, que dejó caer sobre el edredón morado de la pelinegra, Gwen dudó pero tomó las hojas y las leyó por encima, luego miró a Courtney con los ojos abierto como platos.

—¿A-acaso esto es…? —preguntó ella, sin poderlo creer.

—Saldremos cuando todos se acuesten a dormir, así que prepárate —dijo directamente y sin dudar, Gwen la miró, todavía sorprendida— iremos a Malibú.

Miró una vez mas las hojas, y luego a Courtney. Las hojas y una vez mas a la morena, y frunció el ceño. "Cuando todos estén dormidos" no sonaba a algo que Courtney Jonson diría, puesto que parecía que iba a hacer algo a escondidas de todos.

—¿A dónde te fuiste a la hora de la cena? —preguntó acusadoramente, sabiendo que la dichosa amante de las reglas, había quizás, finalmente hecho algo incorrecto. Por dentro sonrió: Ya había recodado porque era amiga de Courtney, la morena era capaz de todo para ganar o comprobar un punto.

Mientras, el resto de la noche, Courtney estuvo explicándole el resto del plan a Gwen, que, por primera vez en su vida, no se quejó de los papeles y planes confusamente detallados de su amiga. Y en esa misma noche, ocurrió, muy lejos de donde ellas habitaban, tanto así que ocurría cambio de horario, algo extraordinario ocurrió:

A unos pocos minutos del atardecer, las playas de Malibú se volvían un paraíso para los surfistas aficionados. En ese punto, donde el sol aun no se terminaba de esconder, daba la luz perfecta. La suave brisa hacia el lugar más llevadero, además de que, a esas horas la marea comenzaba a subir, haciendo que las olas se volvieran más feroces: era sinónimo de perfección para los arriesgados amantes del mar.

Y sobre todo para Bridgette Oswen, la actual y tres veces campeona del concurso regional de Surf de su comunidad. Y es que ver a la muchacha montada en una tabla, era un espectáculo digno de ver. Pataleaba con ferocidad y rapidez hasta las olas, y con una agilidad increíble se incorporaba quedando sobre la tabla, dispuesta ante el desafío de domar aquella ola, donde lo lograba en tiempo record. Era la ganadora, la vencedora invicta, su legado aun se mantenía en pie. Sonrió orgullosa, si tan solo su madre la viera…

Y de repente, todo cambió.

Su amada agua, el elemento con el que había crecido, ya no se encontraba. Era más bien, frío y duro hielo. De repente, mientras veía toda la escena a cámara lenta, sintió como un frío glaciar la calaba hasta los huesos, e indudablemente perdió el equilibrio sobre su tabla y se precipitó contra el duro iceberg en que se había convertido su ola. Entrecerró los ojos, sintiendo como las lagrimas que comenzaban a brotar de sus ojos miel, se cristalizaban también. Pero, justo a un centímetro de chocar contra el hielo, se detuvo. Para, ver como su propio reflejo en el hielo, se comenzaba a cuartear, abriendo una gran brecha en el medio. Y en ese instante el hielo se quebró en mil fragmentos, que volaron hacia su cuerpo, incrustándose en su tersa piel.

Mas nada atemorizó más a Bridgette, que el gran tiburón blanco que surgió poco después, listo para devorarla, excitado por el olor de su propia sangre.

—¡No! —gritó ella, levantándose de golpe de su cama, con la frente perlada de sudor y temblando ligeramente. Aun desorientada, miró su cuarto, comenzando a comprender que todo solo había sido una pesadilla. Se llevó las manos al rostro, quitándose el sudor de la frente y nariz, con una mano se llevó el pelo desordenado hacia atrás. Respirando hondo varias veces, para intentar calmar su agitado corazón.

Luego de un instante, más tranquila, Bridgette miró hacia un lado, a su mesita de noche, y tomó un retrato. En ella se podía ver una hermosa mujer rubia, de liso pero abundante cabello rubio y ojos color miel, que llevaba consigo un conche de mar y se la acercaba al oído, como queriendo escuchar el mar, la mujer sonreía dulcemente.

Bridgette se abrazó a la foto, y puso su cara en la almohada. Esperando dormir, esta vez, sin pesadillas. La otra mesita de noche que estaba también al lado de su cama, y que tenía encima un vaso de agua era solidó y frío hielo, que se extendía a, varios metros sobre el piso.

Mientras la chica, volvía al mundo donde nada le podía causar daño realmente, el mundo de los sueños, ciertos personajes particulares viajaban en lo que parecía ser un tipo de avioneta, muy diferente a las otras, en realidad. Y el viaje estaba resultando para esos chicos, realmente incomodo por no decir que querían matar a alguien, literalmente.

—…Y pensé que estar con Sara, ya era insoportable —pensó con creciente fastidio Serás, con una mano en la frente, viendo con hastío al gran chico moreno, hablando sin parar. Su mirada se afiló, si volvía a hablar en tercera persona una vez más, ella misma iba a asegurarse en llevarlo al mundo de las sombras, o tirarlo del avión, lo que pasara primero.

—Entonces, entrara la chica paliducha a la acción, con la estrategia que dije hace dos minutos —siguió el chico, haciendo movimientos frenéticos con las manos y con una sonrisa de victoria, que a Serás le pareció idiota mas que otra cosa. Ya era de por si, era demasiado que hubiera robado con todo el descaro del mundo, el plan que ella había formulado… Un momento… ¿le había dicho paliducha? —Entonces flashman…

Ya, iba a asesinarlo. Al demonio la misión, ese gusano le caía mal.

—Déjale que siga, Serás —le murmuró Sara aburrida, y raramente sin ser la persona a la que Serás quería matar. La rubia, sin hacerle realmente caso al moreno de grandes proporciones, blandió la mano como si el no valiera ni la pena moverse. La peliazul le miró con una ceja alzada, y Sara sonrió señalando a Derek— Esta a punto de tirarlo del avión.

La chica vestida de azul, finalmente se dignó a prestarle atención a las palabras que decía el chico que llevaba más de una hora hablando sin parar, y parecía no darse cuenta de la ira asesina que tenía el único que lo escuchaba.

—Y tu, canoso… —siguió el chico, haciendo que la cara de Huracán, se contrajera mas de la ira contenida. Serás, sonrió. Podía ser interesante ver a Huracán descontrolándose por primera vez. Rió silenciosamente al ver como el chico, comenzaba a formar vientos en sus manos. Al menos así, le ahorraría el trabajo de acabar con la vida a ese chico de cabello blanco.

—Esta, será una noche muy larga —dijo Sara, dando vueltas en su silla giratoria mientras ella estaba sentada de cabeza— ¿Quieres chocolate? —le preguntó a Serás ofreciéndole un trozo de la barra que estaba comiendo, Seras la tomó asintiendo silenciosamente.

Voy a matarlo, definitivamente, lo haré —era lo que pensaba Derek, llenado su, ya de por si, perturbada mente, de oscuros pensamientos.

Serás suspiró, Sara rió y ese chico de nombre que ni habían molestado en preguntarle, siguió hablando.

Y el viaje se extendería por más horas, no teniendo una tecnología tan sofisticada como la de sus enemigos, tenían que adelantar sus viajes por muchas más horas. Lo que si contaba, y le ganaban en ventaja a ellos, es que tenían una fuente segura, donde le decían con mucha anticipación, donde aparecerían esos chicos con poderes…

Así pasaron las horas en aquella avioneta, esperando, y si saberlo sus contrincantes mas recientes, estaban "tomando prestada" como bien había dicho Courtney, una de las muchas avionetas de la Legión. Solo esperaban no chocar con ella, porque la lecciones que había recibido sobre el manejo de uno de esas, habían salido tan bien como sus entrenamientos matutinos. Pero por suerte, y quizás también el manejo automático, habían ayudado a que ambas llegaran sin sufrir ningún tipo de percance, salvo ese pájaro que le había hecho una gracia en el parabrisa del avión.

—¿Estas segura de esto, Courtney? —preguntó Gwen, algo insegura de lo que tenían planeado hacer, recién bajándose del pequeño aeroplano de donde se habían transportado. Bien oculto en un bosque, se propusieron a caminar para llegar a la civilización.

—Por supuesto —respondió Courtney con seguridad— he planeado cada detalle, y aunque no es un plan completamente elaborado, puede servir igualmente.

Gwen hizo una mueca, si por plan sencillo Courtney se refería a páginas y páginas de cosa que solo ella y un abogado podían entender, no quería saber como sería el plan de robar un banco nacional o secuestrar al presidente.

—¿Y que nos dice que esa chica quiera venir cono nostras así como así? —preguntó Gwen, luego la miró de reojo— Sin mal no acuerdo, y no lo hago, tu estabas renuente a todo esto.

—Por que eran dos hombres, uno de ellos, con pinta de criminal, que utilizaron sus poderes frente a nosotras, la noche anterior antes de querer hablar con nosotras —explicó cansinamente Courtney— en cambio, aquí se hará una presentación como se debe, con cara de amigable, para explicarle la situación y si es necesario, hacer una demostración, ella quedara encantada con nuestro excelente control de poderes.

Gwen estuvo tentada en preguntarle cual era ese "excelente control de poderes" del que Courtney tanto hablaba, cuando aun, ni podía invocarlos a la perfección, pero se contuvo.

—¿Y si la hermandad aparece? —

—Le pateamos el trasero. ¿Otra pregunta mas o me ayudas a localizar a la chica? —preguntó de mala manera Courtney cuando perdió su paciencia, ya habiendo salido del bosquecillo y llegado a una plaza. Gwen rodando los ojos, pero se apresuró a ubicarse en el lugar. Aunque sabían con exactitud la ubicación de la rubia, estaban en un lugar totalmente diferente. Las personas alegres que saludaban, se lo recordaban constantemente.

Gwen aun tenía serias dudas sobre el plan. Sobre todo con esos chicos de la hermandad, pero se obligó a sacudir la cabeza y evadir esos pensamientos ¿Cuántas posibilidades había de encontrárselos en Malibú? Hasta donde ella sabía, ni forma tenían de llegar.

.

Paralelamente a estos hechos, tanto Calavera como Rays estaban recién llegando a dicha ciudad, Mientras el rubio vaquero miraba todo con evidente excitación, Trent, miraba a todas las personas, buscando a la chica, o tal vez, un familiar.

—Mi primera misión ¡No lo puedo creer! —dijo Geoff emocionado, caminando tras Trent. El rubio hizo un tipo de movimiento y luego saltó gritando un "Wujú"

—Geoff, no te emociones tanto, solo vamos a encontrarnos con la chica y hablar con ella —le dijo Trent volteando a ver por sobre el hombro al rubio, que no hizo mucho caso pues siguió caminando sonrientemente, guiñándole el ojo a cualquier chica o moviendo su sombrero de forma galante.

—Lo sé, pero igual mola —dijo el— es genial que finalmente confíen en mi para que pueda salir con ustedes, viejo. —Geoff caminó al lado de un poste de luz, que de inmediato se prendió y alumbro con fuerza, hasta que al parecer, la electricidad fue demasiada, y explotó— ups…

Trent se paró para mirar el foco chamuscado, y a Geoff sonriendo con la mano tras la nuca, Trent suspiró y siguió caminando. Por dentro no paraba de decirse que Cameron había cometido un error al ponerlo en esa misión, donde se suponía, que debían pasar desapercibidos.

—Vamos, hay que encontrar a Bridgette rápido —le dijo. Geoff de repente abrió los ojos como plato y se paralizó en el acto, viendo al pelinegro con evidente terror. Trent se volteo una vez mas y vio a Geoff con una ceja arqueada— ¿Ocurre algo?

—¿Dijiste Bridgette? —preguntó el, con un hilo de voz.

—Si, Bridgette Oswen, Cameron nos dijo su nombre mientras no decía lo que debíamos hacer ¿Recuerdas? —le preguntó el, para darse la vuelta e irse caminando. Geoff se quedó en su lugar, helado. De repente, ya no estaba ilusionado por cumplir su primera misión, pues seguramente sería la última, pensó pesimistamente arrastrando los pies.

Trent lo miró de reojo, y suspiró ¿Qué tanto le podía haber afectado eso? Total, no creía que una chica pudiera bajarle los ánimos al gran Geoff Braun.

—…Lo sabía —murmuró Sombra viendo con ojos afilados al par de chicos caminando por aquel lugar. Sus ojos se fijaron en Geoff, donde su aura amarilla (casi fosforescente), para ella fue como una linterna en la oscuridad: había sabido que esa presencia tan vivaz no podía pertenecer a otra persona que no fuera el— Huracán, mira esto.

—¿Qué ocurre? —preguntó el peliblanco, yendo hasta Sombra y viendo el lugar que ella señalaba, abrió los ojos sorprendido— ¿Ellos otra vez?

Preguntó desconcertado, se suponía que ese chico rubio, el que controlaba la electricidad, no debía ni siquiera salir de la fortaleza en esos momentos. Y por lo que se decía de Darkoid ¿No había resultado herido en la última misión?

—No te preocupes —murmuró Serás, haciendo que los sellos de sus brazos y piernas brillaran— las distraeré con esto… —Y dos formas amorfas surgieron de ella, adoptando la forma de una sombra. Ellas, volaron velozmente para deslizarse bajos los pies tanto de Trent como de Geoff, Serás sonrió— Esto les causaran unos buenos problemas, cuando el momento llegue. —dijo de repente, borrando la sonrisa de su rostro y poniendo una mirada seria, y algo ida. Pronto…

—¿Qué creen que están haciendo? ¡Hay que ir en busca de la chica! —le reclamó el moreno, viendo de mala manera a Sombra y Huracán— Así no ganaremos, chicos. Y dicho eso, se echó a correr, seguida de Cuervo que parecía no querer ni dar un paso más. Huracán miró a Sombra con una gotita de sudor por la cien.

—¿El sabe que no es una competencia, verdad? —

Y mientras ambos grupos buscaban a la chica en cuestión, Bridgette se encontraba a punto de iniciar un nuevo día, y el más raro de su vida, si se podía decir.

—Hola David ¿Qué hay para comer? —preguntó la alegre rubia, bajando las escaleras de la casa estilo veraniega donde vivían, viendo su hermano mayor echado en su sofá y viendo televisión.

—Lo mismo que ayer, pizza congelada —respondió el muchacho, muy parecido a Bridgette físicamente, alto y delgado, de cabello rubio miel que lo tenía a manera de picos, pero a diferencia de su hermana, unos ojos azules como el mar.

Bridgette asintió en silencio yendo hacia el refrigerador, a buscar su desayuno-almuerzo de ese día. Al lado de la cocina estaba una puerta corrediza de vidrio, que daba hacia la calle, Bridgette se asomó por ella, pudiendo alcanzar a ver una bicicleta roja y un niño rubio montado en ella, este dio una rápida vuelta y desapareció.

—¿Cuándo salio Zack? —preguntó Bridgette sirviendo la pizza en los platos.

—En la mañana, a eso de las nueve —respondió David.

—…Dentro de media hora, le dices que ya es hora de entrar, se tiene que preparar para el colegio. —avisó Bridgette yendo y sentándose al lado de su hermano, entregándole un plato de pizza también— ¿Llevaste a Dani a la guardería?

—Sep, se quedó llorando como siempre —suspiró David. Daniela, o simplemente Dani era la mas pequeña de la familia Oswen, con sus contados tres años, era una pequeña mimada que nunca quería estar lejos de su hermano mayor, mas este no podía negar, que con sus encantos infantiles, derretía con suma facilidad el de por si blando corazón de David.

Ambos comieron en silencio, viendo la canal de deportes extremos. Bridgette masticaba automáticamente su pizza, viendo los chicos en sus patinetas, haciendo lo que ella consideraba imposible, y más aun si lo hacían en tierra firme, ahora, si le daban una tabla de surf…

—Bridgette… ¿Ocurre algo? Estas muy callada —la rubia se volteó a ver su hermano, este sonrió— vamos, que a esta hora, estarías quitándome del medio del televisor para practicar tu preciado yoga…

—No es nada, en serio —aseguró Bridgette con una sonrisa amigable— Solo es que anoche tuve una pesadilla, que me quitó el sueño y…

—¿Estas nerviosa por la competencia? —adivinó David. Bridgette asintió tímidamente, y el rubio amplió mas su sonrisa— Tranquila, Bridgette. Eres la mejor de las surfistas de aquí, esa competencia es pan comido.

—Lo sé, pero…

—Nada de pero. Todos nosotros sabemos que llevaras el oro a la casa, porque confiamos en ti, y créeme, este de aquí —se señaló así mismo— sabe en quien depositar su confianza, así que Brid… relájate, tienes esa competencia ganada.

Bridgette pestañeó un par de veces, pero luego asintió, esta vez sonriendo de verdad, con ganas.

—Gracias de verdad, hermano —le dijo. David asintió, y luego sonrió malévolamente. Tomó a Bridgette del brazo de un tirón, y teniéndola entre sus brazos en un tipo de llave, le sacudió el cabello bruscamente.

—Mi hermanita tiene miedo, ¿Le traigo su mantita a la mocosa? —preguntó el con voz chillona, solo para molestar a Bridgette que trataba de escapar como fuera.

—¡David, ya! —le gritó ahogadamente, tentada a meterle un codazo en el estomago para que la soltara— ¡Suéltame!

Pero sabía ella, que cuando su hermano comenzaba con su "tortura fraternal" no paraba. Así que solo quedaba hacer eso: meterle un golpe. Y así la mañana pasó volando para el par de hermanos, a la final, David debía ir a trabajar y de paso, dejar a Zack de camino al colegio. El chico, antes de irse al coche le había deseado buena suerte a su hermana y le había hecho el símbolo de amor y paz.

—…Te deseo éxito, Bridgette —dijo David en la puerta, sonriéndole abiertamente a su hermana— intentaré por todo lo posible llegar, pero no te preocupes, papá estará ahí. —Bridgette asintió sonriendo débilmente. No sabía decir si ver a su padre en la competencia animándola, le era positivo o no. Bajó la mirada, y sin poderlo evitar abrazó a David, este le dio unas palmaditas en la espalda— Oh vamos, Brid…

—Vale, adiós —le sonrió la rubia tiernamente. El chico le sonrió una vez más, y se fue. En ese momento Bridgette borró todo atisbo de sonrisa, y caminó hasta desplomarse en el sofá de la sala, echando un gran suspiro. No sabía el porque, esta vez no sentía aquella seguridad que la llenaba siempre antes de una competencia de surf, estaba nerviosa, y no de los tipos nervios ansiosos, si no del tipo que te llenaba de un miedo indescriptible. Como si, fuera a pasar algo… ¿Y si el tiburón del sueño se hacia realidad y se la comía? Pensó alarmada. Después de todo, los ataque de tiburón cada vez se hacían mas frecuentes, ella se adentraba mucho en el mar y…

—Oh, vamos Brid —se reprochó ella misma, levantándose. Se miró al espejo que se hallaba frente a ella y frunció el ceño— Tu eres fuerte, no te dejaras intimidar y sobre todo, no le temes a una simple pesadilla ¿entendido?

Su reflejo le devolvía la mirada con una seguridad, que logró llenarla casi por completo. Así que con más animo, se fue a su cuarto a vestirse.

—¡Woah! —gritó ella al apenas entrar, encontrándose con el piso estaba todo mojado. Ella se arrodilló y tocó el liquido— ¿Agua? ¿De donde pudo había salido?

Miró el piso, totalmente mojado, y luego su mesita de noche, que estaba igualmente mojada. Frunciendo el ceño se paró y fue caminando hacia ella, donde estaba un vaso de agua congelada. Pero de repente, se paralizó al ver la hora ¡Estaba retrasada para la competencia!

—¡Oh no! —gritó alarmada dándose media vuelta y echando a correr, cosas que produjo que resbalara y se cayera otra vez.

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—¿No crees que estas siendo un poco duro? —preguntó casi con miedo Lindsay viendo como Duncan entrenaba en la fortaleza. Teniendo uso obstáculos, diez veces peor de lo que ella una vez hubiera tenido.

—El dijo que quería un desafío —explicó Cameron encogiéndose de hombros— Creo que desde que Courtney lo golpeó con sus poderes, quedó algo picado —La rubia observó, con una gota de sudor bajando por la cabeza, a Duncan. Este, estaba parado sobre una tarima, suspendida a varios metros sobre el suelo, mientras diversas armas, trataban de darle, y este solo podía saltar o esquivarla. Sacudió la cabeza y miró a Cameron con una sonrisa.

—Oye Cam ¿Me ayudas con mi tarea de física? —preguntó inocentemente. Cameron volteó a verla, y con una sonrisa se dirigió a ella.

—¡Claro, dímela! —dijo feliz. Después de todo, no había nada más que le agradara, que resolver un buen problema que incluyera números y fracciones de tiempo. Se dio media vuelta y apoyó los codos en el teclado de programación de ejercicios.

—Si un tren va a cien kilómetros por hora… —comenzó a narrar Lindsay.

—¡Mierda, esa estuvo cerca! —gritó Duncan dentro de la sala de entrenamiento. De inmediato tuvo que esquivar una llamarada de fuego, y luego flecha y flechas, para después tener cuidado con una gran hojilla que por dos milímetros, no lo había cortado en dos. Agotado, miró como tres rayo láser iban en su dirección— ¡Cameron, ya basta!

—¡La respuesta es sencilla! Solo tiene que restar la masa a la velocidad, y el resultado es que estará en la estación en una hora y treinta y tres minutos —dijo Cameron felizmente, mientras Lindsay copiaba en su cuaderno de tapas rosas.

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Bridgette se bajó de su bicicleta, y antes de asegurarla con candados a uno poste, quitó su tabla de surf de la misma. Tomó su mochila y se dio media vuelta. Frente a ella, tras pasar una acera, se comenzaba a ver la dorada arena que se extendía hacia el frente, solo siendo escondida debajo del comienzo del agua.

Sonrió, y sintiendo que el valor poco a poco comenzaba a crecer dentro de ella, se dirigió hacia allá.

A una costado, estaba una gran carpa roja con rayas amarillas, y entre varios postes tenía colgados varios banderines de igual color e intercalados. El mas grande, era un cartel que en letras verdes fosforescentes decía "Concurso regional se surf 1012" Al lado de la carpa, estaba una pequeña tarima de madera, donde había tres plataformas de distintas alturar, de mayor a menos, eran los premios de primer, segundo, y tercer lugar, y aun lado de ellos, donde se hallaba una mesa con un mantel rojo, se encontraban los jueces del concurso. Eran tres en total. Bridgette fue hacia la mesa con seguridad, sonriéndoles.

—Así que, volviste, Bridgette —dijo el chico más joven, uno rubio con el cabello lleno de rastas y que llevaba siempre bermudas y camisas con flores— ¿A por un nuevo titulo?

—No tanto… —sonrió ella, sacando todos los documentos necesarios para la inscripción— Sabes que lo hago por pura diversión, y hay personas mejores que yo de por si, es mas, no me sorprendería, si me ganaran este año…

—No seas modesta, Brid —dijo una mujer como de veinticinco años, de piel muy morena y marcados labios. Ella había sido la campeona que más había durado, más o menos unos ocho años, antes de que un niño de trece le ganara, y ella, se conformara con estudiar medicina y ser jurada de vez en cuando en esos concursos— Sabes que eres la mejor aquí, es mas, no me sorprendería que me superaras.

—Oh, no digas eso, Megan —rió un poco Bridgette sintiendo sus mejillas sonrojar. Luego miro al último juez, que era el alcalde de la ciudad, donde participaba nada más para ganar votos entre lo jóvenes, para que creyeran que a ese viejo y algo obstinado hombre se interesara en los deportes.

—Todo está en orden, suerte en el concurso, Britney —le dijo con tono automático. De todas maneras Bridgette agradeció con una sonrisa y se dirigió hacia la tienda roja. Dentro, estaban unas veinte personas que circulaban por la edad de Bridgette y no pasaban de los veintiocho. Sintió todas las miradas sobre ella, algunas con sorpresa, otras con amabilidad, pero la mayoría con cierto toque de envidia. Bridgette ya estaba acostumbrada, después de todo, el tener tres años siendo campeona tenía sus altas y bajas.

—Hey, Brid —saludó un chico a su lado, de ojos castaños y ojos verdes, en estos momentos, se encontraba puliendo su tabla— ¿Qué tal? No te he visto mucho últimamente.

—Hola, Michael —saludó Bridgette— perdón, es que he estado ayudando a mi hermano con los niños, Zack está mal en clases y Daniela ha estado muy enferma últimamente… apenas he tenido tiempo de respirar.

—Ah ya… —Michael la miró sorprendido, luego sonrió— Pues espero que eso no haya afectado tu control sobre las olas, porque… ¿Ves a esa niña pelirroja? —Dijo señalando disimuladamente a un rincón, donde peinada por otras personas, se hallaba una niña cómo de nueve años. Con su cabello pelirrojo atado en dos esponjosas coletas, la pequeña ya tenía su traje de baño entero de color blanco y miraba todos, con sus serios ojos verdes, marcada soberbia.

—Si… ¿Quién es? No la había visto antes…

—Es Isabela Mcguire… —dijo su amigo bajando su tono de voz, Bridgette se acercó para poderlo escuchar bien— Se mudó hace unos meses cerca de mi casa, y al parecer, era la campeona de surf en su comunidad.

—¡Pero solo tiene como nueve años!

—Lo sé, es por eso que creen que ella puede destronarte —dijo Michael haciendo una mueca poco precisa, para volver a seguir encerando su tabla. Bridggete no dijo nada.

Mirando a la pequeña niña, sintió un retortijón en el estomago. Y cuando esta volteó a verla con esos ojos verdes sin brillo alguno, tuvo que apartar la mirada asustada. El haber visto esos ojos, la habían hecho temblar de la cabeza a los pies, no pudiendo comprender como una simple niña podía causarle tal medio, refirió tomar su mochila y dirigirse al baño para cambiarse.

Unos diez minutos después, ya cambiada y nuevamente sentada al lado de Michael, los mandaron a llamar, la competencia estaba dando comienzos.

—¡Buenos días! —gritó un chico alto y con el cabello extremadamente largo, con micrófono en mano y una sonrisa radiante, llena de animas, estaban dándole animo al publico que ya se reunía ahí— ¿Cómo están, publico? ¡Déjenme darle la bienvenida al concurso regional de surf! —Una bulla general se escucho de parte del publico, el chico rió pidiendo silencio un momento— Bien, bien, denle una calida bienvenida al jurado —otra bulla general se escuchó— y por supuesto ¡A los participantes!

Y los gritos fueron inagotables, Bridgette miró a la multitud y luego al mar, sintiendo unas ganas tremendas ya de meterse al agua. Por alguna razón, apartando el hecho de que el agua era su elemento, y era el único lugar donde realmente se sentía segura, ahora necesitaba estar ahí. Quizás eran por los nervios, se dijo.

El presentador, se tomó su tiempo para llamar a cada uno, y que cada participante le diera su aclamación en particular. Justo después de Isabela, tocó Bridgette, donde los gritos, la volvieron casi sorda.

—¡Y ahora! Cada uno de los participantes hará su demostración, recuerden que aquí evaluamos por todo, desde la velocidad hasta la propia creatividad, así que participantes, ¡Esfuércense! Porque esta competencia, estará ruda. —dijo finalmente el presentador, sonando inmediatamente un silbato, y dando inicio a la competencia.

—….mira, Gwen, es ella —le susurró Courtney señalando a Bridgette. Gwen la miró, a su parecer, le parecía una chica tranquila.

—¿La llamamos ahora? —preguntó.

—No, mejor esperamos a que terminé la competencia —aclaró Courtney viendo a la rubia también.

Había sabido desde un principio, que Bridgette iba a estar ahí, apenas salió de la fortaleza de donde se encontraba Cameron, se había ido directo a su cuarto, pero a buscar información de la chica, tecleando su nombre, había encontrado su perfil en una de las tantas redes sociales. Y, aunque la chica no había dejado ver datos personales (Como su dirección o numero) por ninguna parte, si tenía sus gustos y preferencias ahí, entre ellos su pasión por el surf, habiendo publicado una imagen de un cartel que decía "Concurso regional se surf 2012" leyendo los comentarios, donde le deseaba suerte y demás, se había dado cuenta que la chica iba a participar ahí. El resto, era saber la hora y el día, donde el cartel, traía aquella información.

Courtney con solo recordar aquello, sonrió. Vamos, que ni el FBI, era mejor que ella en eso de investigar personas.

Cuando estén en el agua, atacaremos —le susurró Flashman a los demás, que estaban convenientemente escondidos en unos riscos cerca de la playa. Ellos asintieron con seriedad.

Los turnos pasaban y cada persona hacia hacía una demostración increíble, que hacia a Bridgette sentirse levemente insegura. Mirando al publico se dio cuenta que su padre no estaba allí. Bajo la mirada algo decepcionada. Aunque sabía que, con la presencia de su padre se iba a sentir levemente mas presionada, de todas maneras, le hubiera resultado agradable que el hubiera estado allí.

—¡Oh, esa fue una demostración excelente! —gritó el presentador, Bridgette subió la vista algo descolocada, y pudo notar como Isabela salía del agua con su tabla de surf debajo de su brazo. Se reprendió mentalmente, había perdido la oportunidad de verla participar— ¡No hay duda que ha llegado una nueva princesa de las olas! ¿Podrá destronar a la reina? Eso lo veremos ahora porque… ¡Viene Bridgette Oswen!

La multitud volvió a gritar, Bridgette suspiró y cerrando los ojos, tomó su tabla y caminó lentamente hasta la orilla, diciéndose a cada paso, que nada malo iba a pasar. Era una competencia después de todo, lo peor que le había ocurrido en el agua, de todos modos, era cuando la había picado una aguamala.

Los pies de bridgette tocaron el agua fría, y de inmediato de echó a correr. Siempre había sido buena en el surf, la reina de las olas, como muchos la llamaban, ella estaba en su elemento. Verdaderamente, nada malo podía pasar ahí. Cuando el agua llegó a sus caderas, Bridggete dejó la tabla en el agua y se montó recostándose en ella, comenzando a patalear. Ya no escuchaba al público, sabía que debían seguir gritando, pero a ella no le importaba. ¿Qué si lo hacía bien o mal? Ahora estaba en las olas, e iba a hacer lo que mas le gustaba, surfear.

La primera ola, y Bridgette la montó con maestría, tocando la superficie del agua con su mano, sonrió complacida, esto era vida. En estos momentos, no había pesadillas, malos presentimientos, público, o Isabela Mcguire que la pudieran despojar de su trono. Solamente era ella y las olas. Era demasiado buena, podía hasta… ¿Mover el agua? Abrió los ojos sorprendida. Había estado segura que cuando realizó ese movimiento con su mano, el agua se había movido, como si estuviera adherida a ella. No, eso era posible, se dijo.

Sacudió la cabeza, y devuelta sobre la marea, miró las olas. Seguramente había sido su imaginación. Sonriendo fue a la siguiente ola.

Esta, era con diferencia, mucho mas grande que las demás, si llegaba a domar aquella feroz ola, ganaría la competencia, de eso, estaba segura. Pataleó con fuerza, y cuando el momento fue el adecuado, se paró sobre su tabla. Oh, que sensación fue aquella, se sintió tan libre, tan identificada con los peces, con las aves, con todo.

Y de repente, sintió como algo la jalaba hacia abajo. Con mucha fuerza, perdió el equilibrio y su cabeza pegó contra su tabla, para luego perder el conocimiento y caer entre las aguas.

—…¿Qué pasa? —preguntó Gwen al ver como Bridgette se había caído tan de repente.

—Al parecer, perdió el equilibrio —susurró Courtney con algo de duda, no lo creía posible. Había demostrado tal dominio entre las olas, que eso de caerse, le parecía una broma. Gwen frunció el ceño, mirando el mar, esperando que la rubia surgiera, pero lo que vio, la dejó sorprendida. Sobre el reflejo del mar, pudo ver, una gran mancha ocre subió la mirada y… era Cuervo.

—Courtney, mira eso —señaló Gwen, Courtney miró y se quedo sorprendido, como Cuervo estaba esperando a grandes alturas, sin llamar realmente la atención, puesto que el público estaba pendiente de Bridgette. Miró a Gwen y ambas asintieron al mismo tiempo.

Flashman, mientras tanto, estaba concentrado en dirigir toda su energía hacia abajo, al fondo del mar. Esperando que Huracán estuviera allí para entregarle a la chica, y después le tocaría hacer una distracción al publico, tal vez un tipo de maremoto, para que le diera tiempo a Huracán de salir junto con Cuervo y la muchacha inconciente, sin que nadie se diera cuenta. Si, el plan perfecto, tenía que haber sido el, que le había robado el plan a Serás, y además, se había encargado de no darle parte especial a la misión, particularmente la chica le caía mal.

Cuando llegó a tocar la arena, Huracán se hallaba allí de pie, con una especie de burbuja gigante alrededor de su cabeza. Sin palabras, le entregó a la chica, y este al ver el estado de la rubia, rodó los ojos y puso su mano encima de ella, de inmediato, tenía también la misma burbuja que el, para que pudiera respirar.

Flashman iba a encargarse de formar la distracción y Huracán iba a irse, cuando un rayo rojo que no dio en un lugar en específico los sorprendió. Al azar la vista, vieron a una castaña con ropa de oficinista. Huracán no podía creerlo.

Courtney nadó hacia ellos, tan veloz como cinco años en natación le permitían. Dirigió un rayo a ese chico moreno, que sin duda por su tamaño, sería un problema. Flashman sorprendido por la aparición de ella, fue dado por el rayo, cayendo inocentemente y comenzando a flotar. Courtney miró con desafío a Huracán, que en parte la miraba de igual manera, pero también desviaba la mirada hacia el chico inconciente.

Joder, teniendo a la muchacha en sus brazos literalmente, pudiendo dejar fuera de combate a esa niña con suma facilidad, pudiendo irse a casa con la victoria… y a ese maldito idiota quedaba inconciente a merced de la muerte. La verdad, Huracán tenía grandes tentaciones de dejar que el se ahogara.

Pero no podía…

Soltando una maldición, que salió a modo de varias pequeñas burbujitas, soltó a la muchacha inconciente y se fue a salvar a su compañero, no sin antes mandarle una mirada afilada a Courtney, que se engarba en esos momentos de tomar a Bridgette e brazos.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Gwen tomando los brazos de la inconciente Bridgette, para tratar de subirla a la lancha que habían tomado "prestada" Courtney tosió un poco por la falta de oxigeno.

—Fueron Huracán, y otro chico que no había visto antes… —dijo ella entrecortadamente sintiendo como sus pulmones aun le dolían un poco al respirar. Se llevó el cabello hacia atrás— Tenían a la chica en brazos, pero pude dejar inconciente a ese chico, y Huracán fue a salvarlo…

Ambas callaron. Gwen miró a Bridgette y luego hacia el concurso, donde ya había mandado un salvavidas, luego miró a Courtney con algo de duda.

—Habrá que devolverla, ¿No? Si nos sería algo así como secuestro…

—Hablaremos con ella después… —asintió Courtney seriamente. Luego miró el pequeño torbellino que estaba debajo del agua— y Gwen, creo que deberías sacar tus armas, solo por si acaso…

.

—Al fin llegamos —dijo Trent estando frente a la casa de Bridgette, Geoff asintió en silencio, la verdad es que, había estado muy callado desde hace un rato.

El pelinegro, soltando un suspiro, se dirigió hacia la puerta para tocar, pero de repente, antes de que siquiera su mano tocara la perilla…. sintió como una fuerza invisible lo inmovilizaba. Pronto, una luz negra envolvía su mano y lo obligaba a retraerla de la puerta. Abrió los ojos alarmado.

—¿Qué demo…? —dijo el jadeando, sintiendo como su fuerza de repente se comenzaba a drenar, como si una fuerza superior a la suya se robara. Con esfuerzo, miró hacia atrás y vio como Geoff también comenzaba a jadear, posiblemente cansado y apoyándose de la pared para tratar aun, mantenerse de pie.

—¿Qué es esto? Me siento agotado… —balbuceó Geoff sentándose en el piso, ya no pudiendo aguantar mas, mientras sus poderes comenzaban a salirse de control.

Trent frunció el ceño, sabiendo que era eso, después de todo, no era la primera vez que le ocurría.

—Sombra, sal de donde estés —ordenó.

—…Siempre has sido muy perceptivo, Darkoid —dijo Serás apareciendo, sentada en el barandal de la escalera, tenía ambos brazos extendidos y apuntaba tanto a trent como Geoff— adivinar mi presencia física, no todos los Kirianos lo hacen.

Trent gruñó algo invendible, y formuló unas notas que dirigió hacia ella, pero debido a lo débil que se encontraba, estas decayeron en una nota grave y triste, para luego perderse en el silencio. Clavó un rodilla al piso, sintiendo de a momentos, como perdía la conciencia, escucho con lejanía como Geoff caía desmayado, Trent miró a Serás.

—Suelta a Rays, el es solamente un novato—

—….No puedo, el sigue siendo energía —dijo Serás sin emoción, y suspiró bajando la cabeza, cerrando sus ojos. De inmediato sus sellos comenzaron brillar, entreabriendo un poco los ojos, miró a Trent— Lastima, hubieras sido un buen aliado...

Trent volteó a ver, y miró con terror como su propia sombra, comenzaba a consumirlo.

.

—Y la respuesta final es ciento treinta como catorce, kilómetros por hora —respondió Cameron con tranquilidad, la última pregunta de la tarea de Lindsay, esta terminó de copiar con rapidez.

—¡Gracias, Cameron! Me salvaste de reprobar física —dijo Lindsay besándole la mejilla al chico de manera de agradecimiento, este se sonrojó pero igualmente sonrió.

—Bien, ahora déjame de terminar de supervisar el entrenamiento de Dun… ¡AY, por Albert Einstein!

Gritó asustado al ver a unos laceres seguían disparándoos, una flecha dirigidas por el movimiento corporal, apuntando a la tarima, y como una hoz se balanceaba peligrosamente donde en un desecho de plumas, se encontraba, lo que parecía el recuerdo de Duncan.

—¡Entrenamiento culminado! ¡Entrenamiento culminado! ¡Paren las armas! —gritó rápidamente Cameron.

—Ay dolor, ya me volviste a dar —era lo único que podía decir el chico, terriblemente adolorido y dos pasos de la inocencia.


ACTUALIZACION! :D

Y finalmente, la aparición de Bridgette ¿Que les pareció? Vamos, que la rubia es muy apacible, tranquila y buena para tener una infancia terrible o algo por el estilo, en realidad, en comparación con los demás, ella tuvo una infancia casi perfecta n.n

Courtney y Gwen haciendo maldades, ¿No le enseñaron a obedecer? Aunque hay que tomar en cuenta, que si ella nos hubiera desobedecido, Bridgette hubiera terminado en manos de los de la Hermandad owo...

Ahora Trent Y Geoff están en el mundo de las sombras, a propósito ¿Porque Geoff habría reaccionado así al escuchar el nombre de Bridgette? ¿Como que esos dos tuvieronb un pasado?

Pobre Duncan ¿Neh?quería agregar algo de humor al cap, ademas, los que se quedan en la mansión no podían pasársela de vago tampoco xD Y lindsay tampoco es tan tonta xD, aprovechó el cerebro de Cameron para hace su tarea xD

A ver owo...

¡Premio!

Quien adivine quien es Flashman, le dedicaré el proximo capitulo y un dibujo del personaje que quiera n/n Obviamente Flashman no es un OC, así que, pongan esos cerebros a funcionar ;)

No veremos en el proximo cap :P