Aclaración. Este capítulo es sobre los pensamientos de Billy, por lo cual será narrado en primera persona. Está dirigido para aclarar el enamoramiento de William hacia Sanford.
Capítulo 11. Billy.
Lo conocí cuando éramos sólo unos niños; lo miré a través de las piernas de Ace, aquellas en las cuales solía esconderse cuando se sentía acobardado. Él era tan frágil que pese a ser mayor que yo, lucía como si fuese mi hermano pequeño.
Era hermoso, su adorable rostro permanecía manifestando una expresión de total inseguridad, por lo cual supuse que resultaría complicado acercarme a él. No obstante no iba a rendirme, quería ser su amigo, su compañero de juegos y pese a los constantes rechazos que sufrí, al final terminó por aceptarme.
No éramos muy unidos, puesto que Sanford siempre prefirió estar junto a Ace. Tan sólo jugábamos juntos cuando Ace también accedía a hacerlo.
Al ser tan pequeños, todos procurábamos cuidarnos entre nosotros.
Yo era feliz aceptando su amistad y él parecía tan indiferente hacia mí.
Conforme fuimos creciendo, me percaté de que mis sentimientos por él no eran puramente una amistad, por lo cual elegí ocultarlos. No es que pensase que Serpiente me lastimaría, sin embargo ya había vislumbrado una situación que terminó por romper mi corazón; Serpiente estaba enamorado del jefe y yo no podía hacer nada para concluir con aquel amor.
No importaba cuánto perseverase, él jamás me miraría de una forma diferente; no era relevante mi presencia, mientras Ace estuviese junto a él, no le interesaba nada.
Sin embargo mi amor no conseguía disminuir. Sanford siempre fue más comprensivo conmigo, más amigable que el resto de nuestros compañeros, por lo cual me sentí seguro a su lado, me sentí aprobado. Él persistentemente me ayudó a comunicarme con los demás, me ofrecía apoyo para entender algunas palabras y comprender diversas situaciones de nuestra vida. Yo nunca fui muy inteligente, no obstante Serpiente me enseñó a hablar correctamente durante nuestra adolescencia, hasta que por fin conseguí civilizarme.
Todo era perfecto; él me brindaba conocimientos y yo le ofrecía mi amor el cual jamás pareció apreciar, sin embargo con aquello me conformaba, aquello era suficiente para sentir que mi corazón explotaría de felicidad. Pero claro, Ace tenía que arruinarlo.
Yo no era consciente de que ellos dos estaban enamorados, que poseían una relación en secreto; nunca me percaté de aquello pese a que siempre solía observar a Sanford. Fui ignorante de aquel escenario hasta que finalmente un día les miré darse un beso. Aquel día en el cumpleaños diecisiete de Serpiente los observé besarse. Ace poseía dieciocho años y yo sólo quince.
Me sentí patético, me sentí humillado. ¿Cómo es que fui tan inocente para pensar que Serpiente se fijaría en alguien como yo? ¿Cómo pude pensar que Sanford olvidaría su amor por Ace? ¿Cómo conseguí imaginar que yo sería mejor que el jefe?
No obstante también percibí furia, porque alguien como el líder no era digno de una persona tan hermosa como Sanford. Ace no merecía a Serpiente, ni siquiera comprendía por qué eran novios; Ace siempre fue terrible con Serpiente, lo trataba como si fuese su saco de box, como si tuviese la culpa de absolutamente todos sus errores, y lo peor es que Sanford lo aceptaba; así lo amaba y jamás sería capaz de amar a alguien como yo.
Odio que Ace posea tanto sin siquiera esforzarse, odio que pese a sus errores, Serpiente continúe amándolo como si fuese lo mejor del mundo. Odio a Ace y amo a Serpiente.
Anoche me declaré por fin y le robé un beso, sin embargo fue como esperaba; Sanford me rechazó, ignoró mis sentimientos y se apartó. Incluso me pidió que me marchase y lógicamente obedecí.
No sé cómo podré mirarle a la cara ahora, puesto que me siento como un tonto. No sé cómo lograré pedirle disculpas ante una acción por la cual no siento arrepentimiento. No sé cómo podré dejar de amarle, tan sólo quiero que no sufra.
Estoy enamorado de Serpiente y por él intenté progresar, por él aprendí a hablar decentemente, por él mejoré mi aspecto, por él me he vuelto el idiota sirviente de Ace, sin embargo no importa cuánto me esfuerce, sé que jamás me mirará y aquello me destroza el corazón.
Amo a Serpiente, lo amo y tengo qué olvidarlo. Tengo qué alejarme. Debo renunciar a este amor sin futuro.
