Cap. 10 ¿Intereses ocultos?
- Y díganme- preguntó la capitana Beckie- ¿cómo fue que llegaron aquí?
- Pudimos llegar recordando lo que nos dijiste sobre el Cayo del Diablo…pensamos que no estabas lejos…así, que nos decidimos a venir pero…tenemos que irnos cuanto antes, Beckie.
- ¿Por qué ese miedo, Melissa?- indagó la capitana del Sweet Warrior.
- Es que…el mar está embravecido…el capitán Turner está molesto…durante nuestro viaje tuvimos problemas con él…no supimos cómo fue que no nos hizo nada.
- El capitán Turner jamás las dañaría- contestó Beckie- a menos que no esté pensando con la cabeza.
- Recuerda que se cumplió otro año de haber perdido a Elizabeth y lo que es peor…él cree que la señorita Swann tuvo que ver con Jack Sparrow…
Beckie hizo un gesto de desaprobación.
- Jack Sparrow…-resopló arqueando los labios.
- ¿Qué pasa?- preguntó Melissa.
- Todo…no sé qué está haciendo Sparrow aquí…hace unos días llegó…no precisamente en el Perla, pero…algo me dice que las cosas no están bien…Sparrow está muy extraño…y esta noche voy a averiguarlo.
- Debes tener mucho cuidado, Beckie- repuso Melissa.- Sabes que Sparrow es muy traicionero.
- Lo sé…pero yo no me quedo atrás. En fin…¿puedo pedirte un favor, Melissa?
- Dime-
- Quiero que…si tengo que salir de improviso o algo sucede, cuides a mi hijo temporalmente.
- Claro que lo haré. Por ahora permaneceremos cerca pero no podemos quedarnos mucho tiempo. La armada inglesa está aquí y no queremos tener problemas con ellos.
- Somos demasiados piratas para ellos- dijo Beckie. –Dudo que traten de atacarnos y que consigan refuerzos tan rápidamente. Además, no han mostrado interés en atacar a nadie en un par de días.
- Está bien, Beckie…sólo no te confíes…¿estamos? Y cuidado con Sparrow…
- Lo tendré- aseguró Beckie.
En tanto Margaret Montgomery se reunió con Mc Henry.
- No podemos arriesgarnos a fallar…es necesario que Jack apresure lo del tesoro o nos veremos obligados a traicionarlo…
- Yo como sea salgo ganando…tengo el Perla y puedo obligar a Jack a hacer lo que sea.
- Y yo sé algo que puede colaborar a presionar a Sparrow…sólo tengo que usarlo convenientemente- dijo refiriéndose a la capitana Beckie.
- Pareces muy segura de tener la sartén por el mango, Montgomery…-repuso Mc Henry.
- No sólo lo parezco…lo estoy- dijo Margaret bebiéndose aquella copa de un trago.
- Pues…déjame decirte que…no toda la gente segura de sí misma me gusta mucho…
- ¿Y yo?- preguntó Montgomery.
Entonces Mc Henry le plantó un ardiente beso que pareció agradar bastante a la corsaria.
- ¿Te gustó?
- No está mal…- dijo ella con una sonrisa lujuriosa.
- ¿Más que los de Sparrow?- preguntó Mc Henry.
- No me gusta…hacer comparaciones…déjalo en que estuviste bastante bien…y tal vez pronto te permita darme…algo más- asintió acariciando furtiva la mano del pirata en el dorso con sensualidad.
- No te arrepentirías…tengo…tanto que mostrar…
En ese instante llegó Jack, un tanto contrariado.
- ¿Interrumpo?
- Para nada, Jacky- dijo Montgomery- Mc Henry y yo hablábamos de…asuntos de negocios…
- Esta noche voy a empezar mi plan- dijo Jack tomando la botella de ron.- Necesito que ustedes vigilen la bahía para evitar que la armada nos ataque por sorpresa. Vi a esos hombres preparándose. Se suponía que iban a aceptar la tregua y tal parece que no se están quedando quietos.
- Despreocúpate…tengo gente capacitada para eso- dijo Mc Henry.
- Tus "jóvenes" discípulos- ironizó Jack- no tienen la suficiente experiencia para eso, ¿savy?
- ¿Por qué piensas que no? Más de uno ha viajado en barcos muy importantes…incluso…tengo uno que viajó nada más y nada menos que...en el Holandés Errante.
Al escuchar esa palabra Jack se atragantó con el ron.
- ¿El…Holandés Errante…dijiste?- preguntó entre dientes.
- Así es…el joven logró sobrevivir al temido capitán Turner…así que, tú dirás si el chico no es valiente…
- ¿Y…podría yo conocer a semejante héroe?- preguntó de nuevo Jack con sumo interés.
- Todo depende del inicio de tu plan, Sparrow…
- Despreocúpense…esta noche me espera un gratísimo encuentro- sonrió Jack brindando con botella en mano con Montgomery y luego con Mc Henry en actitud bastante cordial.
Mientras tanto Adalida fue personalmente a visitar a Alí. Cuando éste la vio venir no pudo menos que sentirse un tanto extraño.
- Adalida…no entiendo qué haces aquí…
- He venido para negociar por última vez, antes de que empieces a sufrir.
- Sigo sin saber por qué te portas así conmigo- dijo Alí.- ¿Tanto odio me tiene Ahmed como para ponerte en contra mía?
Adalida bajó los ojos y dijo dándole la espalda.
- No sé a qué te refieras…
- Bien lo sabes…recuerda que tu padre al morir dijo que nada lo haría más feliz que ver a su hija unida en matrimonio con el hijo del gran sultán de Bagdad.
- Cállate- dijo Adalida.
Alí se acercó lentamente y dijo a Adalida, sosteniéndola por los hombros a punto de retirar el velillo que cubría su boca.
- ¿Ya te olvidaste de que hace no mucho tiempo dijiste que me amabas? Tú llegaste a sentir algo por mí, Adalida.
- ¡Mientes!- contestó ella, bruscamente, apartándose. – Tú y yo no seremos nunca nada…y no quiero que te atrevas a seguir insistiendo o exigiré a mi gente que te decapite de una buena vez.
- No lo harías- dijo Alí.- Me necesitas…sólo quiero saber hasta cuándo va a terminar todo este tormento para mi gente y para mí.
- Hasta que me entregues eso que tú sabes que me pertenece…
- Nada de eso te pertenece…y no habría nada por lo que aceptara dártelo…así fuera la mitad de tu reino…
- ¿Nada?- dijo ella mirándolo a los ojos con sensualidad.
Alí la estrechó con fuerza acariciándola por la espalda. Pero no cedió a la provocación. Él quería su corazón.
- No…por nada…
Adalida se sintió un tanto ofendida y dijo:
- Eso…ya lo veremos…
Y así, marchó con su comitiva, dejando a Alí extrañado y un tanto excitado por aquella presencia.
Beckie se preparaba para una visita especial. Se miró al espejo…su cuerpo no se había deformado a raíz del nacimiento de su hijo…seguía teniendo las mismas curvas que en su momento habían emocionado y enamorado a Sparrow, cuando era aún más joven y él había prometido hacerla su esposa y no había podido cumplir su promesa.
Recordaba la verdadera primera vez en que estuvo con Jack en el Perla Negra. Aquella noche en que a pesar del tiempo, el deseo era aún nuevo para ella…no se había podido entregar a otro hombre…y Jack tuvo la primicia…aquella noche en el camarote de Sparrow seguía latiendo como antes…y al mirar a su pequeño el tiempo parecía volver atrás para recordarle las palabras del capitán del Perla en los momento más ardientes…al tiempo que giraban sobre la cama encontrando la postura perfecta:
-" Oh, Beckie…-susurraba Sparrow- vamos…siénteme…estoy seguro que no has podido olvidarme…
- Aunque quisiera, Jack- gemía Beckie aparatosamente mientras Jack buscaba entre sus pantalones para acariciar furtivo su femineidad, haciéndola casi gritar de placer.
- Entonces…vamos…dime al oído…qué es lo que tanto te gusta que te haga…dímelo…quiero oírlo de tu boca…para poder empezar…
Y mientras ella susurraba débilmente lo que le apetecía, Jack rompía la ropa de la capitana para beber de los cálices negros de sus pechos para luego apoderarse de ese rincón tan sutil para posar sus ojos en los de Beckie que se mordía los labios y al fin subía al cuerpo de Jack para escucharlo a él decir el nombre de Rebecca una y otra vez…
Beckie se sorprendió con estos pensamientos al tiempo que terminaba de arreglarse. Tal vez el plan funcionaría.
De pronto, una botella entró por la ventana con un papel dentro:
" Te espero en el Perla Negra esta noche…si no vienes…no me comprometo a respetar ninguna tregua. Puede que te convenga…¿savy?-
- Sparrow- dijo Beckie.- Nos conocemos demasiado bien…esperaba esto de ti…aunque…habrá que irse con cuidado contigo.
Minutos después Beckie arribaba al Perla colocándose junto al timón, pero no encontró a Jack. Así que decidió dirigirse hacia el camarote.
Ahí encontró la habitación repleta de velas rojizas y un aroma a sándalo que enervaba los sentidos.
Avanzó lentamente por el camarote, cuando de pronto escuchó una voz detrás de ella:
- Bienvenida…capitana…
Beckie se volvió frente a él.
- Hola, Jacky…-dijo ella.
Pero el capitán Sparrow se acercó violentamente a ella y la besó apasionadamente.
Jacob y Jonathan se dirigieron a Tortuga. Ahí bebían aparatosamente cuando algunos hombres los buscaban para departir.
De pronto uno de ellos le dijo.
- Hey, muchachos…nos han dicho que vienes de muy lejos…¿qué has visto? ¿De dónde vienen?
- Soy Jacobo Mc Gregor…hijo de un astillero de Londres…
- ¿Y tú?
- Soy Jonathan…Sparrow…-respondió.- Soy hijo del capitán del Perla Negra…
Un hombre de aspecto un tanto grotesco estaba asomado por un lado de la taberna. Su capitán tenía que escuchar esa noticia.
Mientras tanto Will en altamar, miraba hacia el cielo estrellado. Le parecía que en cada una de ellas contemplaba los ojos de Elizabeth.
Bootstrap se acercó y le dijo:
- Sé cómo te sientes…seguramente la extrañas mucho…
- No padre- dijo Will- en mi corazón se entremezclan su imagen y la traición…¿por qué? ¿Por qué no puedo perdonarla?
- Perdónate tú primero…que el odio no te convierta en un monstruo como pasó con Davy Jones…ese amor frustrado lleno de rencor fue lo que lo hizo convertirse en un ser despiadado…
- Lo sé…y quiero entregarle mi corazón a alguien más…no quiero que esté aquí…quiero que alguien lo custodie…
- Y así será…ya verás que recuperarás el amor que perdiste. No la odies…incluso ni siquiera sabes si ese muchacho no es tu hijo.
- Esa es mi esperanza…que pueda ser mi hijo y no de Sparrow…porque entonces…mi venganza sería brutal…
- No mates al muchacho de Mariah…Jeremy Sparrow no tiene la culpa…
- Lo sé…y no quiero cometer una injusticia…pero la venganza es la venganza…
Después de aquel ardiente beso, Beckie se apartó.
- ¿Cómo sabías que vendría?
- Nos conocemos tanto…tú y yo, yo y tú…los dos- sonrió Jack.
- Demasiado, yo diría- repuso Beckie.
- Tanto que…por eso sabía cómo reaccionarías ante ese beso…¿savy?
- Tal vez es que…quise recordar viejos tiempos…pero nada más.
Jack la rodeaba con su cuerpo.
- Vamos a ver, linda…el hecho de acceder a venir debe tener otro propósito para ti, ¿no?
- ¿Me crees tan mezquina como tú para haber venido por algún interés oculto, Jack…?- preguntó ella susurrando sobre los labios de Sparrow.
- No he dicho eso…sino que…tal vez aprovechaste la invitación para hacer alguna…solicitud especial…estás en mi navío y quizás pudiera yo ofrecerte algo que tú quieras…
- Sigues siendo tan enigmático y tan encantador cuando te lo propones pero…ya no soy la misma Beckie que confió en tus promesas…han pasado cosas en mi vida que me han obligado a desconfiar hasta de mi propia sombra.
Jack la rodeó por la cintura y descorchando una botella de ron dijo al oído de Beckie.
- ¿Y quieres saber algo? Yo no he dejado de pensar en ti en todo este tiempo…en todas las mujeres…veo tu rostro…siento tu calor y tu deseo consumiéndose por dentro…pero no era lo mismo, ¿savy? Dime que no te quema la tentación de revivir lo pasado como a mí…
Beckie se volvió frente a él y lo miró a los ojos:
- Tentaciones hay muchas…el valor sólo se da contadamente…
- Eso lo aprendiste de mí- comentó Jack entrecerrando los ojos.
- Sí…aprendí qué clase de valor utilizas tú, Sparrow…
- Mira, linda…¿qué te parece si…hacemos un trato…y dependiendo de su resultado, actuamos en consecuencia?
- ¿Qué clase de trato?- preguntó Beckie.
- Soltemos las amarras, Rebecca…dejémonos llevar por la pasión…por el deseo…por la candente lujuria que nuestros ojos destilan y que ahora nos arrastra en su vorágine…aprovechemos el aquí y el ahora…si no te convence el resultado de esta noche…te autorizo para que seamos enemigos eternamente, si tú quieres…pero…si quedas totalmente satisfecha…te ofrezco unirme a ti…como totales aliados…¿savy?
Beckie pensó en usar aquellas palabras a su favor. Debía actuar con cuidado.
- Bien…en vista de que todo puede ser ganancia…-comentó mordiéndose los labios- te daré…el beneficio de la duda…
- Así me gusta…que Beckie Warrior demuestre su valor en dondequiera…
Y sin más preámbulo Jack rompió la ropa de Beckie y empezó a beber el sudor sobre su piel para al fin cargarla en peso y empotrarla contra la pared, entreabriendo sus piernas y colocándose estratégicamente en aquel lugar prohibido.
- Entonces…prepárate para la batalla, Beckie…
- Cuando tú digas, Jack…
Un beso ardiente los fusionó al fin. Aquel instante erótico era un verdadero reto para los dos.
