Capitulo5: Mi pasado parte 6: Relaciones…

Siéndoles completamente honesta, mi primera semana no fue… del todo mala. La cama de la habitación era comodísima, la rata antropomorfa me dejaba entrenar con ellos si así lo deseaba, las tortugas siempre pedían pizza para comer (no me pregunten cómo es que las pagan porque no lo sé…) y ya había podido recuperar parte de mi peso normal, además de que la rata me dejaba acompañar a sus hijos a las misiones afuera de la guarida. Con April nos llevábamos bien, ambas somos chicas asique nos entendíamos a la perfección, ya incluso sabíamos lo que la otra pensaba con solo una mirada. En cambio con las tortugas… bueno… había altas y bajas. El de azul… Leo sin mal no recuerdo, aún estaba empecinado en agarrarme la mano cada vez que salíamos o entrabamos en las alcantarillas, o incluso cuando me acompañaba a "mi" habitación o a algún lugar que no conocía aun de la guarida. Ya empezaba a ser molesto al punto tal que cada vez que lo tenía cerca le ocultaba mis manos o se las quitaba. Cuando hacia eso me miraba con algo de tristeza, pero la ocultaba sonriendo de vuelta y siguiendo con el plan. A la tortuga de banda naranja, Mickey, lo trataba un poco como un nene chiquitito. Siempre iba a su defensa cuando el de rojo lo molestaba y él siempre me acariciaba entre las orejas. Una vez hasta ronronee. Eso al parecer le encanto ya que desde entonces no para de abrazarme y darme mimos. Al de violeta… pues me llevaba más o menos. No nos mirábamos ni nos llevábamos la palabra, además claro que siempre estaba encerrado en su laboratorio. Me había dado cuenta que el de violeta estaba enamorado de la peli-roja. Se le notaba a leguas de distancia, entre la felicidad que le daba cuando le sonreía o salía de "su habitación", momento en el cual él era el primero en saludarla, hasta las caras de embobamiento cuando April utilizaba otra ropa que no sea sus jeans cortos y su remerita roja y blanca. No sé cómo April no se da cuenta… ¿o será que si lo sabe? Ahora… con Raphael… era una lucha a muerte. Siempre me molestaba y me miraba molesto, no me dejaba practicar con su saco de box, se robaba mis porciones de pizza y, a veces, hasta mis armas, las cuales las encontraba junto con otras en su armario, no me dejaba ver la tele ni sentarme en el sofá. ¡Incluso me cerro el agua caliente mientras me estaba tomando una ducha! Por suerte, en los entrenamientos podía desquitarme ya que siempre me tocaba con él y yo siempre terminaba ganando. Le hacía diversas llaves, barridas, golpes a la cara y al estómago, golpes con mis armas y con armas de madera. Siempre salía de los entrenamientos con moretones y bolsas de hielo en los lugares más afectados como el labio o los ojos. Eso, señoras y señores, se llama venganza. Una muy dulce y deliciosa venganza…

Pero a eso no es lo que quería llegar. Lo que quería contar, sobre todo, es… como al parecer puedo llegar a cambiar de opinión sobre algunas cosas. No me molestaría quedarme un poco más con ellos. Y menos si así controlo que a la peli-roja no le pase nada. Me pareció sorprendente que la aceptaran en sus entrenamientos para poder convertirse en una kunoichi. Claro que eso no se logra de la noche a la mañana pero al menos seria de mucha ayuda, tanto para ella como para las tortugas.

Ahora estábamos saliendo del dojo después de un duro entrenamiento en equipos. Al parecer aún les costaba a las tortugas entrenar en ese aspecto, ya que siempre se formaban los mismos equipos: Raphael con Leonardo y Mickey con Donatello. April y yo nos quedábamos como espectadoras y hasta incluso como juezas, como si su enfrentamiento fuera un torneo de combate. Como siempre, el "Equipo A" era el que ganaba, lo cual me parecía injusto. Leo y Raph sabían que Mickey y Donnie no "estarían a su altura" solo porque no eran tan fuertes como sus hermanos. Había veces en las que Leo y Raph querían hacer un combate de equipos incluyéndonos a nosotras, April del lado de Mickey y Donnie, y yo de su lado. Ambas nos oponíamos y seguíamos de espectadoras, aunque a la peli-roja no se le podía quitar la ansiedad y emoción de la cara pensando en poder pelear con ellos, no sé si para callarles la boca al molestar a sus hermanos, como yo, o solo para probarse a sí misma y ver si es capaz de derrotar al "Equipo A". ¡Dios! Como odio cuando se autodenominan así degradando a sus hermanos. No es como si yo no me vanagloriara después de derrotar a algún contrincante, todo lo contrario. Pero su actitud sí que es molesta, ya que no lo hacen como una broma sino que en serio se creen tan superiores, como si no hubiera nadie mejor y como si solo los mejores pudieran estar en sus equipos. ¡Incluso lo hacen en las misiones! Aún me acuerdo como empezaron a derrotar a varios de los kraangs en un galpón mientras estábamos patrullando. Entraron con una pose "heroica", al menos del lado de Leo, y empezaron los dos a derribar y destruir a cada uno de los kraangs interponiéndose en el camino de sus hermanos, e incluso en mi camino. Varias veces tuve que desviar mis ataques para no dañarlos a ellos.

-¡Zafy yo te salvaré!- gritaba siempre Leo como si yo fuera una dama en peligro y él mi brillante príncipe.

Ya cansada de sus "salvaciones", cuando intento hacerlo de vuelta le agarré del cuello en pleno vuelo y lo estampé contra la pared más cercana.

-¡Vuelves a interponerte en mi camino y te juro que te romperé el brazo!- le amenacé mientras le mostraba todos mis dientes con furia y le presionaba el cuello.

-E…esta…b…bien…- intentó decir a la vez que trataba de quitar mi mano de su cuello. – L…lo sien…to

Lo solté a la vez que Raph se ponía a su lado y le ayudaba a levantarse para tomar aire. Me miró con algo de desprecio y enojo, pero luego su mirada se tornó divertida mientras le hacía una broma a su hermano sobre que una chica le gano.

-A ti también te gano asique no tienes derecho a burlarte.- le respondió molesto, separándose de él y saliendo a la calle en dirección a las alcantarillas.

Un dia, después del entrenamiento de equipos, otra vez, Mickey cometió el error de decirles a sus hermanos que pensaba que los consideraban, a él y Donnie, como el "Equipo B"

-Bien, desde ahora les llamaremos así.- había dicho sarcástico Raph ojeando su revista a la vez que Leo prendía la televisión para ver su programa favorito.

Yo estaba justo detrás de él yendo a entrenar con la bolsa en forma de humano, la cual Raph nunca me dejaba ni rozar con el último pelo de mi cola, y vi la clase de revistas que él se dignaba a ver frente a sus hermanos. ¡Dios! Esas cosas se ven en privado. Seguramente no pude evitar poner una cara de asco mientras miraba hacia otro lado ya que pude escuchar la pequeña risa de Leo y Mickey quienes justo me miraron en ese momento. Vi de reojo como Raph levantaba la vista hacia sus hermanos sin entender de qué se reían entre dientes. Fue entonces cuando sentí que alguien me agarraba con fuerza de la cola. Seguramente hice una cara muy graciosa ya que Leo, Donnie y Mickey rieron con fuerza a la vez que era jalada hacia el sofá.

-¿Cuántas veces te tengo que repetir que no tienes permitido entrenar con mi bolsa?- dijo sarcástico Raph mientras me obligaba a sentarme al lado suyo.

-¡Oye! ¡Suéltame! ¡Me lastimas!- le grite y trate de arañarle al ver que era él el que me tenía por la cola, lo cual no solo provocaba dolor sino también una extraña satisfacción.

-¿Recuerdas lo que te dije?- me miro a los ojos molesto mientras presionaba un poco más mi cola y se acercaba en posición amenazante.

-¡Sí! ¡Sí lo recuerdo! ¡Ahora suéltame!

Me sonrió con su media sonrisa socarrona y me soltó a la vez que volvía a prestar atención a su revista.

Por extraño que parezca, Raph estaba aceptando cada vez más que estuviese con ellos en la guarida. Poco a poco me iban tomando cada vez más confianza y ¿aprecio quizá? Bueno, al menos más confianza si notaba. De vez en cuando ayudaba a Mickey a hacer la comida, lo cual resultaba algo extraño ya que a nadie más le permitía tocar su comida sin que estuviese lista. Donnie me presentaba algunos de sus inventos antes que a sus hermanos, como para ver si podía entender de qué se trataba.

-Donnie, no me trates como una segunda Mickey porque entiendo bastante o al menos lo suficiente sobre estos temas.- le replicaba a veces cuando intentaba simplificarme algunas cosas

-Lo siento.- decía siempre él con una sonrisa divertida

Leo me dejaba jugar con algunas de sus figuras de acción de vez en cuando, más cuando nos desvelábamos en su habitación. Siempre tenía el miedo de romperle alguna parte a alguno de sus figuras, pero por suerte, al menos por ahora, nunca había pasado. Había una en especial que me encantaba, una que parecía una bola de estambre. No sé por qué pero siempre quise usar ese y hacerlo rodar y rodar y rodar…

Con Raph ya habrán visto. No paraba de hacerme bromas, interponerse entre mí y la bolsa, o la televisión, o alguna revista, o las porciones de pizza que se suponen me corresponden a mi… Suspire. Es muy molesto. ¿Cómo es que se lo bancan sus hermanos? ¿O acaso es así solo conmigo? Nunca vi que le hiciera este tipo de cosas a la peli-roja. Quizá porque ella no era una persona a la cual considerase que le daría pelea. En cambio yo siempre le peleaba. Tanto así que, al igual que él había hecho conmigo, le deje sin porciones de pizza por una semana. Así es. Cada vez que él intentaba comer su porción de pizza, me ponía estratégicamente al frente de su boca y la comía yo. Algunas veces, digamos dos de cinco, me descubrió ya que su respiración me hacia cosquillas en la nuca y no podía evitar reír.

En definitiva, estaba cada vez más incluida entre ellos. Y no sé si eso sea bueno… para nadie.

Pude escuchar los pasos de April entrando a la guarida al mismo tiempo que Donnie cerraba su computadora como si hubiese aparecido un screamer que lo haya asustado hasta los huesos y se levantaba a toda velocidad yendo a saludarla.

-¿April? ¿Qué pasa?- preguntó apenas noto la cara de sufrida de la peli-roja.

-Nada, nada. Es solo que me robaron el teléfono.- contesto tratando de darle poca importancia.

-¿Quiénes?- al parecer el sentido de justicia de Leo no le permitía pasar ningún acto delictivo, por más que sea algo como el simple hecho de un teléfono robado.

-Los Dragones Púrpura.

-¿Los Dragones Púrpura?- preguntó divertido Raph a la vez que se acercaba y me obligaba a mí a hacerlo ya que había vuelto a agarrarme de la cola. Al parecer mi suspiro de hace rato le había molestado.-¿Cómo pudiste dejar que gente tan insignificante como los Dragones Púrpura te robaran?

-Me estaban apuntando con pistolas Raph. Una persona normal les da lo que desean si ocurre eso.- le contestó con molestia.

-¡¿Te apuntaron?!- grito súper molesto Donnie mientras agarraba su bo y salía de la guarida en dirección a la calle.

-¡Donnie espera!- le siguieron Leo y Mickey.

-¿A dónde van?- preguntó un recién llegado Splinter a la vez que Raph me volvía a arrastrar en la misma dirección que sus hermanos

-¡Suéltame! ¡No soy tu mascota!- le gritaba mientras trataba de hacer que me soltara y me sostenía de lo que sea que tuviera al alcance para hacer como ancla.

-No creas que te dejare aquí sola con mi bolsa- respondió y me agarro de la cintura, poniéndome en su hombro como si fuese una bolsa de patatas.

-¡QUE ME SUELTES!- replique pataleando.

Continuara…

¡Hola otra vez! Perdonen por el capitulo tan corto que les he traído después de tanto sin publicar, es que he estado ocupándome de algunas cosas personales y de los estudios y avanzaba lento pero contento con mis dos historias y pensé que terminarlo en ese punto le daría un mejor sabor que continuarlo, ya que, creo yo, les dejaría más interesados en saber que pasaría. Bueno, les agradezco si han llegado hasta aquí, de todo corazón. Y espero que no me maten por haberme tardado tanto ^w^

-Yo seré quien te mate si no continuas la otra historia…- me dijo molesta una castaña oscura a la vez que toda la habitación se llenaba de un aura malvada.

-Ya ya… no te esponjes.- trataba de calmarla

Bueno… Feliz Año Nuevo, Navidad, Halloween, Dia de los Enamorados, Cumpleaños, etc. etc. etc.

Nos vemos en el siguiente cap :3