-La verdad es que me habría encantado ver la cara de esos tontos al recibir "tus dulces palabras"- comenzó Draco esa misma tarde, esbozando una carcajada.

-A mi no. Creo que nunca sabrás lo que me ha costado enviar esa carta, son mis amigos Malfoy, te guste o no- sentenció la chica, cada vez se le apetecía menos discutir con él, era una batalla perdida.

-Seamos sinceros, la cara de la comadreja insolada debe haber sido increíblemente gracio…- Pero la muchacha lo interrumpió en seguida.

-¡Ya basta Draco Malfoy! Ya te he dado mil veces gracias por haberme prestado tu lechuza para enviar la carta, pero eso no quiere decir que deba aguantar tus estupideces de por vida para devolverte el favor- finalizó bastante azorada.

- No seas ingenua Granger, ¿Quién te ha dicho que te estoy cobrando el favor?, simplemente me estoy divirtiendo un poco a costa tuya, eso es todo- respondió sin quitar esa sonrisa maliciosa de sus labios.

Hermione se quedó mirándolo durante un momento, no entendía como era posible que alguien tan idiota fuera tan interesante e indescifrable al mismo tiempo.

La verdad es que Malfoy siempre se encargaba de sorprenderla, por lo menos hace dos semanas lo hacía; se había quedado con ella y la había cuidado, bueno, sostenerla cuando iba a caer podría haber sido llamado "cortesía" en realidad no era nada del otro mundo ni mucho menos heroico. Pero estábamos hablando de Draco Malfoy, si no lo hubiera visto, no lo habría creído jamás.

- ¡Hey, Granger! ¿Te pasa algo?, ¡Reacciona, vamos!- El rubio chasqueaba los dedos enérgicamente frente a los ojos de la muchacha, pero ella se hallaba tan sumida en sus propias cavilaciones que no lo había notado.

-Mmm, lo siento, creo que me he dormido- respondió ruborizada, lo último que necesitaba era que Malfoy la hubiera descubierto observándolo.

-Por Merlín, pensé que "él" había vuelto- dijo el rubio usando sus dedos como si fueran comillas- hubiera tenido que fingir nuevamente, habría sido muy desagradable- continuó haciendo cara de asco.

-Dímelo a mí- dijo la castaña de manera lúgubre. Tras un momento en que los dos permanecieron en silencio, Hermione se atrevió a preguntarle algo que hace días que rondaba en su cabeza.

-¿Por qué me ayudas?- le dijo esto sin mirarlo a los ojos.

Esta pregunta había pillado al muchacho por sorpresa, ni siquiera se lo había cuestionado, estaba ahí con ella como por inercia. Draco Malfoy ayudando a Hermione Granger… por inercia. Eso no podía ser bueno.

- No tiene nada que ver contigo si eso es lo que estás pensando- contestó de manera brusca.

-Por supuesto que no estaba pensando que lo hacías por mí, por Merlín, nosotros no somos amigos ni mucho menos- le decía la chica bastante irritada- y después de un momento añadió- simplemente quiero saber porque lo haces-.

Draco se tomó un par de minutos para responder, no notó la mirada impaciente de Hermione, ni ella misma sabía porque le daba tanta importancia, así que mientras el muchacho pensaba en la respuesta, ella fingía jugar con una pelusa que yacía en el borde del sofá.

-La verdad es que son muchos motivos, pero el principal es porque no quiero terminar como sé que lo hará mi padre, odiaría acabar en una celda de Azkaban. No soportaría ver a mi madre sufrir por mi culpa, ella es lo único bueno que tengo, la única persona que me quiere y a pesar de que sea Mortífaga sé que busca mi bienestar, no quiero que tenga que sufrir mi pérdida…-

Hermione no daba crédito a lo que oía; Draco Malfoy se había sincerado con ella.

No sabía cómo reaccionar, no sabía si decirle alguna palabra o permanecer callada.

-No me interesa que me tengas lástima- le dijo el rubio con un brillo de furia en los ojos antes de que ella pudiera articular palabra.

-No…no te tengo lástima- contestó de manera un poco entrecortada.

-Pues bien, no estás en posición de sentir lástima por nadie que no seas tu misma- prosiguió aún a la defensiva.

Pero la chica no se inmutó, sabía que él tenía razón.

-Lo sé, no te preocupes, no me molesta aceptarlo- le dijo de manera despreocupada.

- Wow, si que has aceptado rápidamente tu condición- le dijo tratando de sonar tan despreocupado como ella y evitar que su confesión siguiera suspendida como tema a conversar.

-No aceptaré jamás que Voldemort me use para sus planes, ni mucho menos que me convierta en una serpiente asquerosa- le respondió rápidamente- Es increíble como en poco tiempo la muerte no me asusta, ni me parece tan mala, eso si ya lo he aceptado- contestó dándole una sonrisa triste.

- Vaya, me desilusionas Granger, pensé que eras más valiente que eso- Draco la observaba de una manera que ella no supo describir, pero debía reconocer que ese brillo en sus ojos la perturbaba.

-Vamos Malfoy, seamos sinceros, El Señor Oscuro tarde o temprano me aniquilará, yo soy sólo una mortal común y corriente, y al menos no voy a darle en el gusto de llevarse a mis amigos con él.

Draco no supo por qué razón al escuchar eso sintió una punzada de tristeza.

-Hay algo que debo decirte- comenzó ella después de un largo rato en que los dos habían permanecido en completo silencio- sé que para ti será un alivio, por eso quiero que recibas la buena noticia para que comiences a buscar algún otro pasatiempo que no sea molestarme-.

-¿De qué estás hablando?- respondió bastante confundido, hace tiempo que no recibía una buena noticia, ¿A qué se refería con eso de un nuevo pasatiempo?-

-Bueno, me voy- lo miró como si fuera lo más obvio del mundo.

El rubio se sorprendió mucho, no esperaba para nada una respuesta como esa.

¿Por qué demonios se sentía triste? Cómo si le hubieran propinado una patada en el estómago. Se suponía que esto eran buenas noticias para él, no debía sentirse triste en lo absoluto, pero era inevitable, algo no andaba bien y no quería que ella se fuera, tal vez también estuviera bajo algún hechizo.

-¿Te vas? ¿Cuándo? ¿A dónde?- le dijo él tratando de sonar lo más neutral posible, ya había demostrado demasiada debilidad por un día-.

-No puedo decírtelo Draco, no debe saberlo nadie, así todos estarán a salvo- contestó la castaña negando con su cabeza y los ojos anegados en lágrimas.

-Me has llamado Draco- dijo el chico sin poder contenerse.

-Pues claro, ya es hora de dejar la hostilidad, de todas formas me voy, nadie nunca lo sabrá- le dijo con una sonrisa, aunque lágrimas traicioneras ya se escapaban.

- Tienes razón, nunca nadie lo sabrá- le dijo devolviéndole la sonrisa.

- Bueno, supongo que este es el adiós- comenzó la muchacha, estaba triste, eso se notaba, por dejar a sus amigos…a su escuela, y también extrañaría la rara y amable compañía de Draco Malfoy.

-Cuídate Granger, y…no mueras, por favor-, el cara rajada, la comadreja y la comadrejita junior te odiarán si lo haces.-

-¿Más de lo que me odian ya?, lo dudo, pero lo tendré en cuenta- contestó esbozando otra sonrisa triste- Gracias Draco, gracias por todo-.

Y sin más salió hacia las afueras del castillo para poder desaparecerse.

Draco notó en unos momentos que había cometido un error.

-Merlín, soy un completo idiota-.

Y comenzó a correr hacia el lugar que menos habría imaginado, y menos si de pedir ayuda se trataba.

La Torre de Griffindor.