¡Aquí estoy de vuelta! Amenme u odiénme, eso depende de ustedes (No me odien u_u) Se que me tarde horrores en actualizar esta vez y como comente en mis redes sociales borre casi la mitad de este capitulo y volvo a reescribirlo, creo que esa la razón por la que estaba ahí tirado no me gustaba el rumbo que había tomado. Ahora me siento mucho mas feliz con este capitulo y espero que ustedes lo disfruten también. Sin más que agregar nos leemos al final.
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Sentía un peso indescriptible sobre su cuerpo, un malestar general que había aparecido durante la noche. Por instinto llevo su mano hacia su frente, sintiendo su piel febril, abrió sus parpados que sentía sumamente cansados y pedían volver a cerrarse, su intento por levantarse en la cama fue en vano cuando sus fuerzas parecían haber abandonado su cuerpo.
El haber estado con su ropa mojada en aquella laguna de seguro había ocasionado que contrajera un pequeño resfriado, nada del otro mundo, pero al parecer sus defensas no pensaban lo mismo. Se sentía fatal. La luz que entraba por la ventana lastimaba sus ojos y tuvo que llevar una mano a su rostro para cubrirse de la intensa luminosidad. Miró el reloj que estaba sobre la mesa de noche, pronto serían las siete y media de la mañana demasiado tarde para ir al colegio, con suerte y si se apuraba podría llegar para empezar la segunda clase.
Intento en vano nuevamente incorporarse de la cama. Debió haber tomado algún tipo de medicamento la noche anterior, en cuanto empezó a sentirse mal, pero había mal atribuido su dolor corporal a su próximo periodo. Tomó el celular de su mesa de noche con esfuerzo y escribió un mensaje para Sasuke, no quería causar alboroto con su ausencia. A los pocos segundos de haber enviado el texto, su teléfono empezó a sonar anunciando una llamada entrante.
Vio el celular desconcertada, no esperaba una llamada tan pronto de parte del azabache, se tomo unos segundos más antes de contestar para aclarar su garganta
― ¿Estas bien?.― Pregunto al otro lado de la línea Sasuke, claramente impaciente.
― Te dije que llegare para la segunda o tercera hora, me quede dormida.― Contesto mientras un escalofrió recorría su espalda y no era precisamente causado por el azabache.
― Suenas enferma.― Apunto con perspicacia.
― Pues... esta es mi voz cuando me acabo de despertar. ¿Estas preocupado por mi?.― Pregunto divertida con la idea Sakura, podría acostumbrarse a Sasuke sobreprotector, cuidandola todo el día, se deshizo de la idea al darse cuenta de lo absurdo que era imaginarse a Sasuke en esa faceta.― Te veo en un rato, me voy a duchar.― Dijo y termino la llamada antes de que Sasuke pudiera seguir refutando.
Las energías que había tenido al momento de hablar con Sasuke se habian desvanecido, fingir que estaba bien era exhausto. Un dolor de cabeza se habían acomodado en su sien y tuvo que recostarse nuevamente.
― ¿Sakura?.― Llamo la voz al otro lado de la puerta. Ella contesto con voz baja antes de que el rubio entrara a la habitación.
Deidara se asomo por la puerta, se había extrañado de no ver a la pelirrosa salir de su habitación.
― Me dormí.― Se excuso, sin darle importancia a su condición, pero Sakura no contaba con la astucia del rubio y que el aspecto que tenia en ese momento la delataba.
El rubio se acerco hasta su lado y se agacho para quedar a su altura, y tomo su temperatura como ella lo había hecho anteriormente.
― Estas hirviendo. ― Dijo con tranquilidad analizando la situación.― Traeré unas compresas, no creo que sea buena idea que vayas hoy al colegio.― Después salió de la habitación, sin permitir que Sakura dijera nada.
Realmente no tenia energías para llevarle la contraria al rubio, cerro los ojos y espero a que volviera a llegar con las compresas. Vio a Deidara entrar con un recipiente con agua y unas cuantas vendas.
― Ya llame al doctor. Kakashi no contesta el teléfono se fue temprano a una reunión.
― Estas exagerando.― Musitó la pelirrosa.― Es solo una fiebre.
Sin hacerle caso el rubio mojó una venda para ponerla sobre la frente de Sakura, el contacto de la tela mojada le ocasionó un escalofrió en todo su cuerpo. El rubio tenia razón se encontraba peor de lo que quería admitir. Cerró los parpados para descansar su cansados ojos. Escucho a Deidara salir de la habitación, pero se encontraba demasiado exhausta para prestarle atención a los movimientos del chico, pensó que estaba demasiado cansada para todo, pensó en escribir otro mensaje a Sasuke después de todo tampoco llegaría para la segunda hora pero no concluyó la acción al caer profundamente dormida.
Deidara volvió a la habitación 10 minutos después cargando una bandeja de té que había pedido a la cocina del hotel, puso la bandeja sobre la mesa de noche al ver que Sakura dormía y se encargo de cambiar la compresa por una nueva. La escena lo conmovió, la pelirrosa tenia las mejillas sonrosadas y su respiración era acelerada, mientras los cabellos rosas se pegaban a su rostro por el sudor, dándole un aire de inocencia y vulnerabilidad. No podía decir que la chica no era hermosa, por que desde la primera vez que la vio pudo entender hasta cierto punto el interes que podría tener Itachi en ella.
Involuntariamente acuno el rostro de la chica con su mano. Con la otra se encargo de apartar las hebras que caían por su rostro, ordenándolas detrás de sus orejas. Se acerco a su rostro hasta que la respiración de la chica se mezclo con la suya.
― Por favor, detente.― Pidió Sakura con un hilo de voz, Deidara se quedo congelado al escucharla, hubiera jurado que se encontraba dormida. Se separo de ella despacio a la espera de que en cualquier momento abriera sus ojos jades y esperando algún reproche por parte de la chica.
― ¿Sakura?.― Dijo al ver que la pelirrosa mantenía cerrado sus ojos y sin intención de abrirlos.
Sakura balbuceo algo como respuesta, mientras su rostro se contraía de dolor.
― Detente Itachi, no quiero... ya no quiero hacerlo.― Pidió nuevamente. Deidara se dio cuenta que seguía dormida y al parecer solamente se trataba de alguna pesadilla.
― Sakura despierta.― Pidió en voz baja, sin ser brusco agito a la pelirrosa, que seguía sollozando.
― Quiero irme.― Pidió.― Solo déjame.― El rubio la vio sin saber que hacer, cambio de nuevo la compresa, esperando que en algún momento la fiebre y los delirios se detuvieran.
― Duele... detente...― Casi grito, debía tratarse de algún tipo de recuerdo de su pasado con Itachi, el rubio estaba convencido.
― Sakura.― Volvió a intentar, ver a la chica en ese estado y escuchar sus súplicas habían logrado mortificarlo, lo mejor era alejarse, esperar a que el doctor llegará.
Estaba seguro que había pasado un infierno junto con Itachi, pero ahora le daba miedo pensar hasta que punto había sido capaz de llegar. Oír el ruego de la pelirrosa lo hizo pensar en violencia en primer lugar, pero ahora también se atrevía a pensar que había sido capaz de obligar a la chica a drogarse o había abusado de ella.
Nunca se había preguntado como había llegado Sakura a parar con Itachi. ¿Por su propia voluntad? Pero entonces porque ahora pedía en medio de sollozos que la dejara ir. Ciertamente nunca se había metido con un tipo tan peligroso como Itachi y se estaba preguntando si valia la pena todo lo que estaba haciendo por él, estaba seguro de que podría llevar una vida normal si así lo deseara, abandonar el trabajo que había empezado a hacer para Itachi. En la empresa Haruno tenía un puesto respetable y prestigioso, no se podía quejar de que su trabajo fuese aburrido tampoco o por otro lado, podía simplemente renunciar a todo y dedicarse a disfrutar de la vida.
Tenia que salir de la habitación, el estado delirante de Sakura lo ponía mal a el, escuchar sus súplicas e imaginarse los horrores que había pasado por culpa de Itachi.
Agarro el recipiente con agua y las vendas usadas, echó una ultima mirada a la chica y cuando iba a salir de la habitación escucho una última declaración.
― Yo lo hice... es mi culpa... yo... yo dispare.
Se detuvo en seco ante las últimas palabras. Volteo a Sakura una vez más y podía sentir como su pulso se aceleraba. Itachi era acusado de asesinato, pero nunca se había encontrado el arma y ahora entendía el por que.
¡El arma! Esa era la prueba que necesitaba Itachi para salir en libertad. Volteo de nuevo hacia la pelirrosa ¿Ella lo había hecho?. Paso su mano por su cabello nuevamente, y salió de la habitación aturdido. Ahí estaba, la otra versión que tanto había querido escuchar, lo que Itachi ocultaba. Paseo por la habitación dando vuelta en círculos, no quería seguir con aquella farsa, no quería seguir con aquel encargo, se preocupaba genuinamente por la pelirrosa. Por primera vez en su vida no sabía que hacer.
Escucho el timbre y se sobresalto en su lugar, camino hacia la puerta con sigilo y se asomo por la mirilla, un hombre vestido con una gabardina blanca se encontraba al otro lado. Era el medico que había enviado el hotel. Trato de parecer imperturbable antes de abrir la puerta. Lo hizo pasar y después de una breve explicación y lo acompaño hasta la habitación de Sakura, explicándole lo poco que sabía de la situación y lo que había hecho con las compresas.
Lo vio mientras el hombre tomaba la temperatura y revisaba los demás signos de la chica. El hombre se volteo alarmado a el.
― Su temperatura es muy alta y si sigue subiendo podría empezar a convulsionar. Por suerte tengo en mi maletín una inyección que bajara su fiebre rapidamente.― Deidara se apresuro a pasarle el maletín. Se paro a un lado de la habitación mientras esperaba que el médico terminara de chequear a Sakura.
― Por ahora la inyección se encargara de la fiebre, necesita mantenerse hidratada. A simple vista no parece tener una infección, aun así voy a recetar unos cuantos exámenes para descartar cualquier posibilidad.― ¿Es usted familiar de la joven?.― Pregunto el doctor mientras escribía en su recetario.
― No, solo un amigo.― Dijo mientras peinaba su cabello hacia atrás nuevamente.
― Bien, aquí tiene. Esta es la orden de exámenes y esta es la de medicamentos. Solo queda esperar a que el medicamento haga efecto.
Deidara le agradeció por su servicio y le ofreció una taza de té mientras esperaban que Sakura despertara.
Escucho un zumbido lejano mientras abría lentamente los ojos, parpadeo un par de veces hasta caer en cuenta donde se encontraba, se incorporó de una vez en su cama consiente de que el dolor había abandonado su cuerpo, al igual había recuperado algo de sus fuerzas. Busco en su habitación algo que le diera indicio que había pasado exactamente, como milagrosamente había recuperado algo de bienestar. Volteo la mirada hacia el reloj, casi daban la una de la tarde, tomo su bata y salio casi corriendo fuera de la habitación.
Todo el apartamento estaba sumido en el silencio que lo caracterizaba, era como si el lugar aislara los ruidos. Se oriento por el olor que salia de la cocina y encontró al rubio totalmente concentrado mientras partía una zanahoria en cuadros.
― ¿Por que no me despertaste?.― Le pregunto causando que se sobresaltara.
― Sakura, tenias casi cuarenta de temperatura. El doctor se fue hasta que pudo bajar tu temperatura. Me sacaste un buen susto.― Después le recomendó que volviera a la cama.
― ¿Cuarenta?.― Pregunto incrédula, al parecer había tomado a la ligera su malestar.
Deidara la vio incomodo desde su lugar, no estaba seguro de que podía decirle después haberla oido a causa de la fiebre.
El timbre sonó y Sakura aprovecho para salir de su ensimismamiento para ir a atender la puerta. Se sobresalto al abrirla, un azabache con cara de pocos amigos la miraba con desaprobación al otro lado del umbral.
― ¿Se puede saber por que no fuiste al colegio?.― Fue lo primero que pregunto. ― ¿Y por que no contestas tu celular?.― Ataco con otra pregunta.― Te he estado llamando desde hace una hora.
― Buenas tardes a ti también Sasuke.― Dijo rodando los ojos. Fue hasta que Sasuke paso su mirada sobre su pijama que se dio cuenta de la facha que tenia.
Un micro short y una camisa de tirantes, ademas de que no andaba sostén y estaba segura que era algo notorio, se amarro la bata para cubrir su semidesnudez, sonrojándose por la mirada lasciva de Sasuke.
― ¿Me dejaras pasar o...
― ¿Quién es?.― Pregunto la voz de Deidara desde la cocina.
Sakura pudo ver la quijada de Sasuke tensarse, además de que su mirada ahora gélida parecia estar atravesándola con recriminación.
― ¿Ocupada?.― Dijo mientras empujaba la puerta para abrirse paso dentro de la estancia.
― ¡Sasuke!― Reprocho la pelirrosa por la intromisión, mientras lo tomaba del brazo.― Estoy con Deidara ¿esta bien?, es el asistente de Kakashi y vive en el apartamento. No armes un escandalo.― Pidió.
El semblante del azabache pareció relajarse algo, pero aun se mostraba reacio a creer todas las palabras de la pelirrosa.
― Estuve con fiebre por la mañana, al parecer fue grave, pero a estoy bien.― Explicó con rapidez.
― Mentiste, cuando te pregunte si estabas enferma.
― No te mentí, solo no le di importancia. No quiero seguir discutiendo. Ven...― Digo llevándolo a la sala.― Ire a ducharme y luego te explico todo, espera aquí.― Pidió de manera conciliadora, mientras se inclinaba para sellar su petición con un beso.
Se dio la vuelta para encaminarse a su habitación y darse una ducha rápida que seguro la ayudaría a terminar de reponerse. Iba a buscar una mudada de ropa cuando la puerta de su habitación se abrió dando paso a la figura de Sasuke.
― ¿Que haces?.― Pregunto al verlo entrar y echarle llave a la puerta.
― Nunca he sido bueno esperando.― Dijo encogiéndose de hombros. ― No te preocupes, el tal Deidara no me ha visto.
― Me vas a meter en problemas.― Dijo en un murmullo, mientras el azabache acortaba la distancia.
― Entonces mantén baja la voz.― Contesto al besar la comisura de sus labios y deshacía el nudo de su bata, para mostrar de nuevo sus pijamas.
La pelirrosa se mordió los labios, mientras sentía la tela caer por sus hombros, Sasuke era embriagante, como decirle que no, cuando todo su cuerpo reaccionaba de manera contraria, ella termino de acortar la distancia y unió sus labios a los del chico. El azabache continuo ahora deslizando los tirantes por sus hombros, dejando sus pechos desnudos. mientras con sus manos acariciaba su espalda subiendo y bajando, deteniéndose justo en sus muslos. El azabache la invito a tenderse sobre la cama, mientras el desabotonaba de su camisa. Sakura pudo notar la mirada de Sasuke sobre ella, sobre su cuerpo, llena de deseo por ella. El chico se tendió sobre ella para besarla con mayor pasión.
― Sasuke...― gimió al tenerlo sobre ella, y sin perder tiempo enredo sus piernas en la cintura del chico.
― Shhh... ― La calló con un beso.― ¿No dijiste que no querías meterte en problemas?.― Sabía que Sasuke era capaz de volverla loca o que talvez ya lo estaba, se abrazo a su espalda, mientras besaba el cuello del azabache, logrando conseguir un gemido de su parte.
― ¿Sakura?.― Hablo Deidara al otro lado de la puerta. Sakura se tensó bajo el cuerpo del azabache Sasuke, quien sin reprimirse siguió repartiendo besos en la clavicula de la chica, descendiendo por su pecho.― ¿Estas bien?― Insistió el rubio esta vez girando la manija de la puerta que no cedió.
― S-í.―Contesto la pelirrosa, mientras trataba de apartar al azabache de manera inútil pues no parecia ceder. El azabache atrapo uno de los pechos de la chica con demanda, consiguiendo que la chica gimiera una vez más por su culpa.
― ¿No necesitas nada?.― Pregunto nuevamente Deidara. Sasuke se aparto hastiado de la chica y rodó sus ojos por la insistencia del rubio.
― Si no lo corres tu, lo hago yo.― Dijo entre broma el azabache, para volver a morder nuevamente su piel.
― Me daré una ducha y salgo.― Respondió para Deidara, esperando sonar lo suficientemente convincente para alejarlo definitivamente de la puerta.― ¿Quién tocaba el timbre?
― Era...― Trato de articular pero la labor del azabache no la dejaba pensar con claridad.― Se equivocaron de habitación.
― Si necesitas algo me llamas.― Después de decir eso se alejo de la puerta para dejar por fin sola a la pareja.
― Por fin.― Suspiro el azabache volviendo al ataque de Sakura.― Aunque, no me hubiera detenido por nada del mundo.― Agrego con una sonrisa ladina.
Salió de la ducha secando su cabello para evitar no gotear el piso, se apoyó sobre el lavabo y notó el rubor sobre sus mejillas que hasta hace algunos meses parecian sin vida, abrió la compuerta debajo del lavabo y saco un frasco del que extrajo una píldora para beberla con un solo sorbo de agua. Vió el bote con algo de nervios, Sasuke esta ahí, al otro lado de la puerta y si la abriera se daría cuenta de una parte de su vida que la atormentaba.
Con el frasco en mano salió del baño, talvez sea mejor liberarse, contarle a Sasuke la verdad y dejar de esconderse o fingir, podía confiar en el y sabia que, si las cosas salían mal era mejor darlas por terminada a alargarlas.
Se sorprendió al ver al azabache profundamente dormido en su cama y no pudo evitar sonreír. Camino hacia su closet e intentando hacer el menor ruido posible busco algo cómodo para ponerse. Dejo el bote con pastillas en el armario, aquella revelación podía esperar un poco más todavia.
Salio de la habitación asegurándose que Sasuke aun siguiera durmiendo, después de todo necesitaba sacar a Deidara unos minutos del apartamento para que Sasuke hiciera su aparición.
― ¿Deidara?.― Lo llamo, encontrándolo de nuevo en la cocina.
― ¿Estas bien?.― Dijo acercandose, para verificar que no tuviera aun fiebre.― Te tardaste.― Las mejillas de la pelirrosa se colorearon de rosa al saber el motivo de su tardanza.
― Es solo que necesito ir a la farmacia a comprar algo...
― ¿Volvio la fiebre?. Compre medicina hace rato...― Dijo señalando la medicina sobre el desayunador.
― No es nada de eso. ¿Podrías buscar esto por mi?.― Dijo entregando un papel al rubio, rogando por que aun no lo leyera.― Por favor.― Agregó.
El rubió asintió mientras tomaba la llave del apartamento y salir, prometiendo que volvería en solo unos minutos.
La pelirrosa se apresuro a volver a la habitación y se sorprendió al ver al azabache ya despierto.
― ¿Donde estabas?.― Pregunta con fastidió por no encontrar a la pelirrosa en la habitación.
― Deshaciéndome de Deidara para que puedas salir de mi habitación. Ven.― Pidió tomándolo de la mano para levantarlo de la cama.― No tarda en venir.
El rubio regreso al apartamento en menos de diez minutos, era una de las ventajas de hospedarse en un lugar tan centrico no había necesidad de moverse mucho para encontrar lo que buscabas.
En cuanto al pedido de Sakura, al leer aquel papel pensó que se trataba de una broma, estuvo a punto de regresar a la habitación y hacer el pedido por telefono, pero aquello solo lo avergonzaria más frente a la pelirrosa, así que, como si se tratara de un novio o un esposo abnegado siguió camino al supermercado a comprar un paquete de tampones para la pelirrosa.
La dependienta de la farmacia lo miraba con ojos de amor después de entregarle aquel papel con el pedido y el simplemente la ignoro, sentía que de un momento a otro todo se le estaba saliendo de control y todo era ocasionado por Sakura.
Abrio la puerta y mentiría si dijese que no se sobresalto a ver al azabache frente a el, podia jurar que se trataba del mismísimo Itachi quien lo miraba de vuelta, al acercarse se relajo, se trataba de un chico aproximadamente de la misma edad de la pelirrosa.
― ¡Gracias!.― Salió la Sakura a su encuentro, tomando el paquete con el encargo.― El es Sasuke Uchiha, vino a dejarme los apuntes de hoy. El es Deidara Satou.― Un amigo.
El rubio extendió su mano casi por inercia, mientras Sasuke la estrecho con fastidio.
― ¿Te quedas a almorzar?.― Pregunto Sakura al azabache.
― No.― Contesto Sasuke.― Me tengo que ir.― Dijo sin dar explicaciones en frente del rubio.
― Te acompaño abajo.― Ofreció la pelirrosa acompañando a Sasuke, quien se despidió por educación de Deidara.
Esperaron frente al ascensor en silencio, Sakura sabía que algo lo había fastidiado pero no podía reconocer el motivo. El ascensor anuncio su llegada con su distintivo timbre y al momento de abrirse las puertas Sasuke rompió el silencio.
― Cuando dijiste asistente... no me imagine a alguien tan joven.― Dijo con molestia el azabache sin ver a Sakura.
― ¿Estas celoso?.― Dijo en broma la pelirrosa, disfrutando de la situación, mientras se apoyaba en el ascensor.
― No digas tonterías.― Dijo pasándose la mano por el cabello.― Hay algo en el que no me da buena espina.― Sakura casi se puso a reir, si había algo que no se había imaginado era que Sasuke Uchiha fuera un hombre celoso.
― No te lo había dicho, pero no me gustan los hombres celosos.― Dijo medio en broma Sakura, trato de sonreír pero no pudo evitar tener un recuerdo desagradable con Itachi. Ahora lo recordaba. Había soñado de nuevo con él, había revivido recuerdos desagradables, que pensó ya había enterrado.
― ¿Estas bien?.― Pregunto al notar su repentino mutismo, pensando que el malestar había regresado.
― No.― Admitió la pelirrosa, mostrándose_.― Volví a soñar con Itachi.― Dijo sorprendiendolo con su sinceridad.― Debió ser por la fiebre.
― ¿Que soñaste?.― Pregunto con interés.
Sakura miraba su reflejo en el espejo del ascensor, buscando las palabras para expresar lo vivido con Itachi, pero las puertas del ascensor volvieron a abrirse y una pareja de ancianos. Descendieron en silencio, acompañados por el murmullo de la simpática pareja hasta llegar al lobby del hotel.
― Espero que podamos hablar de esto algún día.― Dijo Sasuke para dar por terminada la conversación por ahora. La pelirrosa simplemente asintió. ― Tengo una reunión con mi padre y mi tío, por eso no me puedo quedar más tiempo.― Dijo antes de despedirse de Sakura.― Te veo mañana.
La pelirrosa se despidio con desgana antes de volver a entrar al ascensor. Queria escapar de su pasado, pero sentía que cada vez la arrinconaba más.
Al entrar a la habitación el aroma de la comida la recibió y se dio cuenta de lo hambrienta que estaba, se dirigió hasta el comedor donde la mesa ya estaba puesta y Deidara estaba sentado a su espera. Agradeció que el rubio no hiciera ninguna pregunta acerca de Sasuke o de Itachi.
― Estaba pensando en llevar unas cosas hoy al apartamento ¿Me acompañas?.― Pidió la pelirrosa intentando despejar su mente, quedarse todo el día encerrada en su habitación posiblemente no era la mejor opción.
― Claro.― Contesto gratamente sorprendido Deidara, ahora tendría una verdadera oportunidad de encontrar el arma en el apartamento de Sakura.
Sasuke entro a la sala de juntas donde lo esperaba ya su tío Madara y su primo Obito. Saludo a ambos con sumo respeto, aunque fueran familia no tenia una relación cercana con ellos, los miraba una vez al año quizá. Intercambiaron un par de palabras antes de que Fugaku hiciera su aparición.
Tomó asiento a la cabeza de la mesa de juntas, reafirmando su mando en el clan Uchiha.
― Madara ha pedido que estes en esta reunión.― Dijo hacia el azabache.― Esta de más decir que dentro de unos años ocuparas mi posición y ya es tiempo de que empieces a hacerte cargo de los negocios de la empresa.― Hizo una pausa para sacar unos documentos de su escritorio y pasarselos a su hijo.― Es por eso que te encargaras de la construcción del nuevo hotel.
Sasuke tomo los papeles, comportandose frente a Madara y Obito.
― Puedes elegir el lugar del país donde se llevaria a cabo la construcción, claro que todo debe de estar bien fundamentado.
― Bien, gracias padre, Madara.―Dijo hacia el hermano de su padre.
― Madara, Obito, en mi oficina firmaremos los contratos, los alcanzo en un minuto.― Hablo nuevamente Fugaku, esperando la salida de ambos Uchiha para hablar con su hijo en privado.― Espero que dentro de unas semanas ya tengas una ubicación y empieces a trabajar en un presupuesto, no creo que sea mucho trabajo para ti. Dijiste que podias hacer esto mejor que yo ¿No es cierto?.― Dijo con una sonrisa burlesca en el rostro.
― Así que esto es lo que realmente quieres.― Dijo Sasuke con incredulidad.― Nunca quisiste que me involucrara en la empresa.― Dijo por fin comprendiendo.― Fue Madara.― Lo único que quieres es dejarme en ridículo.― Dijo apretando sus puños.
Su padre respondió solamente con una sonrisa, habia dado en el blanco.
― No tienes lo que se necesita para estar en este negocio.― Dijo con severidad.― No se que piensa Madara que ve en ti, pero con esto le demostrare que es inútil. De todas formas, suerte.― Después de decir esto el mayor de los Uchihas salió de la sala de juntas dejando solo a Sasuke.
El azabache vio los papeles que tenia en sus manos, eran los requerimientos de construcción que llevaban todos los hoteles construidos por la familia Uchiha. Conocía esos requerimientos de memoria, sabía que si quería podía llevar a cabo aquella misión, sonrió con autosuficiencia. Haría que Fugaku se tragara sus palabras.
Dejo la ultima caja de vuelta en su habitación, eran pocas cosas las que necesitaba llevar de vuelta, solo algo de ropa y su libros, pero se dio cuenta que en aquel lugar habia acumulado polvo y lo mejor seria contratar a alguien que se encargará de hacer la limpieza.
― Creo que necesitare a alguien que venga a limpiar, esta todo cubierto de polvo.― Dijo a Deidara la pelirrosa, mientras salia de la habitación.― ¿Tu tendras algun contacto que me pueda ayudar?
― Tengo el contacto perfecto, en una hora todo estará reluciente-― Dijo mientras sacaba su celular.― Si quieres puedo hacerme cargo de todo mientras esperas.
Sakura sonrió complacida pero de repente cambio su semblante, recordando algo.
― Sabes, preferiria estar aquí. Es solo que...― Trato de inventar una excusa.
Deidara la vio con curiosidad, ¿podía ser que de verdad Sakura conservará aun el arma? Espero mientras Sakura le daba una respuesta.
Sakura sintió el su teléfono vibrar en su bolsillo al verlo se sorprendió de que nuevamente Sasuke estuviese llamando. Se disculpo con Deidara antes de contestar.
― Hola.― Respondió alejándose hacia su habitación.
― ¿Donde estas?.― Pregunto Sasuke, Sakura pudo notar algo de cansancio en su voz, talves la reunión no había salido bien.
― En el apartamento, trayendo algunas cosas. Ya me iba, esta todo sucio.
― Llevo a alguien para que lo limpie.― Dijo tranquilamente el azabache.― Además quiero pedirte un favor.
Se acosto sobre la cama con cansancio, mientras tomaba una almohada para abrazarla, Sasuke se tendió a su lado y ella sonrió sin creer aun lo que estaba haciendo.
Se deshizo de Deidara para que Sasuke llegara al apartamento, llevo con el a una de las mucamas para que les ayudara a limpiar el lugar bajo la supervisión de la pelirrosa, al cabo de una hora el lugar estaba reluciente y ella agradeció el gesto de Sasuke. Después le pregunto que favor necesitaba y el subió la maleta que hasta entonces había guardado en el auto.
― Un lugar donde quedarme.― Dijo sin más. Dejando a Sakura bocabierta por la petición.― Se que mi padre tiene espías en casi todo los hoteles de la ciudad, así que no quiero arriesgarme a que le vayan a informar donde estoy. Podría ir donde Naruto, pero el doble hace muchas preguntas...
Sakura lo vio aun tratando de comprender la petición del azabache y tomo asiento antes de darle una respuesta.
― ¿Estas...pidiéndome que vivamos juntos?.― La pelirrosa espero la respuesta de Sasuke. Quien simplemente rodó los ojos, vale, aquello podia ser demasiado ridículo solo de imaginar.
― Solo necesito un lugar donde quedarme fuera del alcance de mi padre.― Contesto mientras se masajeaba el puente de la nariz.
― Bien, puedes quedarte.― Dijo la pelirrosa al fin.― Retrasare mi mudanza por el momento.― Sasuke entendió y asintió agradeciendo.
― ¿Estas segura de que no puedes quedarte a dormir?.― Insistió Sasuke trayéndola de vuelta a la realidad.
― Es la ultima noche de Kakashi en Japón, se que si no voy al hotel enviara por mi.― Dijo Sakura desperezándose― Sera mejor que me de una ducha antes de irme.― Dijo saliendo de la cama.
El azabache la siguió con la mirada hasta que se metió al baño, vio la hora en su teléfono. Iban a ser las nueve de la noche, habían un par de llamadas perdidas de su padre, otras de Madara y unos cuantos mensajes de voz que no tenia intención de escuchar. Tenia que empezar a trabajar en el proyecto. Quería hacerlo todo por su cuenta, no usar para nada a las personas de confianza de su padre, debía contratar nuevos contratistas para llevar a cabo todo, ese seria el mayor reto. Hasta ahora el no era nadie en el mundo de la construcción o en el de los negocios. Era el hijo del magnate Fugaku Uchiha, nadie más. Busco con la mirada el maletín. Quería darle una leída a los papeles pero no encontró por ningún lado su bolso.
― Sakura ¿donde metiste mis cosas?.― Pregunto Sasuke acercándose a la puerta del baño.
― Están en mi armario.― Contesto Sakura desde la ducha.
Sasuke camino hacia el armario, al abrir la puerta localizo su maleta en el estante superior y la alcanzo sin ningún esfuerzo, sin embargo una de las correas se enredo en las pertenencias de Sakura y al halarla trajo consigo la caja azul de la pelirrosa la cual fue a cayó en el suelo esparciendo su contenido.
La pelirrosa terminaba de secarse mientras se envolvía en una toalla limpia, no se tardo demasiado en el aseo, simplemente necesitaba refrescarse. No estaba segura de dejar a Sasuke solo en su apartamento, pero tampoco sabia la posibilidad de quedarse con el. Aun así le inquietaba que el azabache pudiera husmear en sus cosas, era una suerte que aun no había llevado su medicamento, en cambio había algo que debía esconder.
Salió de la habitación y vio a Sasuke en el suelo dandole la espalda. Dio unos cuantos pasos hasta percatarse de lo que sucedía. Vio el armario abierto y en el suelo, la caja en la que guardaba fotografías y documentos.
― ¿Sasuke?.― Dijo asustada acercándose a el.
― ¿Qué es esto Sakura...?.― Se volteo el azabache atravesándola con la mirada, mientras con su mano sostenía el arma con la que había incriminado a Itachi de un crimen que no había cometido.
¿Ta dan?
Primero que todo quiero agradecer a las personas que siempre se toman el tiempo de dejarme un review diciendo cositas bonitas, de verdad que aunque no lo crean unas cuantas palabras me llena de emoción y motivación para escribir más. Así que un millón de gracias por sus comentarios. Las adoro demasiado.
Segundo estoy super nerviosa a decir verdad de este capitulo, espero que les guste tanto como a mi. No quiero que piensen que las cosas van muy rápido entre Sasuke y Sakura ¿ustedes que opinan?
En cuanto a la relación con Deidara, bueno, el rubio esta indeciso aun, seguir con su misión o unirse al bando del bien, Sakura lo tiene flechado eso si, ¿sera suficiente? ¿que dicen?
Si se que en el capitulo anterior hizo aparición Sai, o bueno, hizo aparición telefónica, no se preocupen que no me olvide de eso. Dentro de poco sabrán que hablo con Sakura.
Se vienen complicaciones, en el proximo capitulo les contare todo el rollo ese con el arma ¿de verdad Sakura mato a alguien? ñam ñam soy mala lo sé las dejo con muchas dudas.
De nuevo las amo un montón.
Nos leemos
*Ayumi*
