Disclaimer: El universo de Harry Potter, así como sus personajes y lugares, le pertenecen J.K. Rowling y las películas a Warner Bros. Studios.


-Universos infinitos-

—Me enamore de mi mejor amiga… ¿Puedes creerlo?—

—Ciertamente Harry, sabía que eso pasaría tarde o temprano. Y no es por ofender, pero todos sabemos que eres un poco lento en ese tipo de cosas.

Un poco ofendido miro a Hagrid riéndose como hace mucho no lo hacía. Desde que pensé en visitarlo no había podido hacerlo, mi tiempo era consumido entre mi amor imposible, mi novia y los estudios para ser auror.

Hasta hoy, sábado, tuve la oportunidad de ponerme al día con él. Creí que sería más difícil contarle sobre mi situación con Hermione, sin embargo todo lo que tenía dentro salió tan fácil y tan rápido de mi boca que termine mareándolo por tanta información. Me hubiera gustado venir con Astoria pero tenía tarea de Aritmancia atrasada; hubiera ido con ella, solo que como su grupo de estudio incluye solo chicas, pensó que sería un poco incómodo para ellas estar ahí conmigo. Bromeando le dije que eso era discriminación y una violación contra mis derechos humanos. Ella solo beso mi mejilla y se fue riendo.

Dejando mi tarro de té sobre la mesa, volteo hacia la ventana. Ahí, un poco lejos de la cabaña, se encuentran mis amigos viniendo hacia aquí… tomados de la mano. Sería una gran mentira decir que no me duele que hubieran regresado, las cosas sucedieron tan rápido esta semana que en menos de un segundo, cada momento pasa por mi mente.

¿Acaso saben lo difícil que es sacar a alguien de otra casa de tu sala común y luego llevarla a la suya sin que nadie se dé cuenta? ¿No? Déjenme decirles de que va esto.

Habíamos pasado un buen rato acariciándonos cuando llego la hora de mi ronda. Dado que no había previsto eso supuse que lo mejor era sacarla por la puerta de la sala común; pudimos haber salido por el pasadizo que lleva a la torre de astronomía, pero nos habría tomado demasiado tiempo.

Ella con mi capa de invisibilidad y yo por delante, nos dirigimos hacia la sala común cautelosos de que nadie nos viera. Me sentí seguro de nuestra huida hasta que, ya estando en la sala común, la vi abarrota de alumnos corriendo de un lado a otro entre pergaminos, tinta, libros y plumas. Al parecer alguien tuvo la brillante idea de dejar mucha tarea ese día.

Sin remedio alguno, volvimos a entrar al cuadro del caballero y el dragón.

¿Qué pasa Harry?

No podemos pasar así como así, hay gente por todos lados…— le dije tomándome el cuello pensativo. Entonces un brillante idea llego a mí—… ya se, ven, esto es lo que haremos.

Te cargare en mis brazos, con la capa puesta. Lo único que necesito que hagas es mantenerte lo más quieta posible. ¿Si?

Pan comido, Potter.

Bueno ven…

Con cuidado la levante desde las piernas. La había cubierto de pies a cabeza, envolviéndola con la capa. Con el plan en marcha salimos de ahí; en cuanto puse un pie dentro de la sala todos comenzaron a mirarme raro, lo más seguro es que se preguntaran por que llevaba las manos extendidas como si cargara algo. Aunque yo podía sentir el peso de Astoria, los demás no veían más que mis manos en una posición extraña, avance cautelosamente hasta que Neville se interpuso en mi camino.

¿Te pasa algo Harry?— para mi buena suerte, no pensé en una buena excusa para explicar el porqué de mi extraña posición y dije lo único que me llego a la mente.

Eh, si Neville. Lo que pasa es que mis brazos se entumieron practicando un hechizo y voy con Madame Pomfrey, para saber si me puede dar algo para el dolor.

Vaya, eso no es bueno. Te acompaño, no tengo nad…

¡No gracias Neville!... es decir quiero ir solo, además tengo mi ronda después, así que no volveré aquí.

Está bien, te despejo el camino…

Conforme Neville avanzaba, quitaba a todos los presentes a mi paso, evitándome la necesidad de explicar que algo invisible los golpeo por accidente.

Cuídate, eso debe doler— me dijo desde la entra una vez estuve afuera.

Realmente, nos vemos Neville.

¿Estás seguro que no quieres que…?

No Neville, estoy seguro. Gracias otra vez.

Mi andar era relativamente rápido, pues quería quedar pronto fuera de la vista de cualquier persona. Unos pasillos más allá pude darme el lujo de escuchar otra vez su melodiosa voz.

Parece que ya no hay nadie cerca, ¿puedes bajarme, por favor?

Claro, ¡pesas mucho!

Se había quitado la capa lo suficiente como para ver su gesto ofendido, para después darme la espalda. Sabiéndome un idiota, la abrace por detrás susurrándole al oído.

Sabes que es broma. Nunca te diría algo como eso— en cuanto termine de decirle eso, giro dentro de mi agarre y me beso la comisura de los labios.

Y tú ya sabes, que me es muy difícil enfadarme contigo. Siempre caes.

Parece que sigo siendo un poco lento aun. Vamos ya es tarde y tienes que dormir bien, hoy ha sido un largo día.

Supongo que sí. Nada más una cosa más.

¿Si?

La próxima vez que vayamos a "jugar", vayamos al baño de prefectos, ¿si? Es más cómodo ahí.

Pude sentir mis mejillas colorearse un poco ante el recuerdo de lo sucedido horas atrás, mientras que ella, picara, me abrazaba debajo de la camisa, haciendo curiosas formas con sus uñas en mi espalda.

Conteniendo la respiración le dije— P-po-por supuesto…

Ok. Vámonos, cariño.

Embobado la seguí mientras jalaba de mi mano. No tardamos mucho en llegar a la fría zona donde se encontraba su sala común. Nos despedimos rápidamente antes de que comenzara mi ronda pues aun tenia hora y media de recorridos por delante.

Los cuales si fueron un poco problemáticos, pues varios, sino es que muchos Ravenclaws de séptimo estaban fuera de la cama, experimentando con un fuego infinito que no duraba más de tres segundos. Su excusa fue que era una investigación atrasada que debían entregar mañana a primera hora.

Me siento un poco mal por como los trate, pues los mande a su sala común con 20 puntos menos a cada uno. Sé que fue injusto e hipócrita de mi parte, cuando yo hice cosas peores y más pequeño que ellos, pero si quería cambiar las cosas en el departamento de aurores, debía hacer valer las reglas como lo que son.

Un rato después me encontré con Peeves. Pensé que comenzaría a lanzar comentarios sarcásticos y malintencionados, más sin en cambio, solo dijo que me respetaba ahora que había acabado con el ser que no paraba de molestarlo cuando estaba en el colegio. ¿Quién diría que el buen Peeves había sido molestado por Tom aun siendo un fantasma?

Lo siguiente solo fueron unas aburridas vueltas a lo largo y ancho del castillo, que no hicieron más que terminar de agotar la poca energía que tenía. Mientras entraba en mi torre rato después, pensé que no había visto a Hermione desde DCAO. Como ya eran pasadas de las 2 am, supuse que estaba dormida, por lo que me dirigí a mi habitación a recuperar energías y con la esperanza de no volver a soñar nada extraño.

Esta vez mis plegarias fueron escuchadas, pues lo único que visualice fue nada más que oscuridad, una profunda y penetrante oscuridad, que me llevo a un lugar donde todo es paz y armonía. Si pudiera recordar cómo era, lo contaría, pero no es el caso.

Lo que si recuerdo es como el martes recibí la noticia de su regreso. Justamente fue en el camino hacia Herbologia cuando me pidieron hablar a solas un momento. Obviamente me opuse a que dejar a Astoria de lado, así que la mantuve cerca en todo momento; me podía hacer una idea de lo que querían comunicarme, pero no dije nada esperando lo peor. Inmediatamente en el salón vacío en el que entramos, Ron comenzó a disculparse conmigo y con Hermione por su comportamiento infantil y estúpido que tuvo para nosotros semanas atrás.

Algo que realmente se me hizo curioso fue que a Hermione le dijera "Otra vez te pido disculpas…" y, automáticamente, llegue a la conclusión que por eso el día anterior no la encontré después de clases. Aunque en ese momento me dolió un poco más que ahora, los abrace y les desee la mejor de las suertes; me di cuenta que Astoria se mantuvo a raya de todo lo sucedido, y con un movimiento rápido la acerque y envolví en el abrazo grupal.

Internamente le agradecí después que no me hiciera ninguna pregunta sobre cómo me sentía, pues aunque lo hubiera hecho, no tenía respuesta para ello. El resto del día lo pasamos en nuestro claro secreto estudiando, desde astronomía hasta Herbología, o por lo menos hasta que la oscuridad nos abrazó. Ahí seguían las mismas hadas que nos mojaron meses atrás, mas esta vez nos miraban como de otra forma; en sus pequeños ojos negros podía apreciar su tristeza, fue algo que en serio me asusto, porque lo único que vi fue lastima, condescendencia, consideración y disculpa.

Fue curioso ver que Astoria se mantuvo inmutada ante lo que reflejaban sus ojos. En cuanto tuve su atención, la saque de ahí alegando cansancio; en su mirada apenas pude percibir una pizca de dolor, que se desvaneció al instante devolviéndome a mi novia. Fue exactamente los mismo que mostraron las pequeñas hadas, pero supuse que lo más seguro era que había quedado hipnotizada y anonadada por el profundo negro de sus ojos.

Olvide todo eso al día siguiente en el club de duelo, pues ese día pelearían, por alguna extraña y loca jugarreta del destino, Hermione y Astoria. Sobra decir que mis alarmas se encendieron automáticamente al imaginar lo que podría pasar con lo fieras e inteligentes que eran las dos en un campo de batalla. Como podrán imaginar, la Profesora Relish fue muy clara en las cuestiones técnicas del torneo de Enero. Según ella si Astoria ganaba, como ella ya tenía un lugar en dicho torneo, podría decidir si quería que Hermione participara o no. En el caso de que Hermione le ganara tendría derecho a escoger a su compañero.

Antes de entrar a la pista de baile, ella me cuestionó sobre ello. Por supuesto le dije que era decisión de ella si quería pelear enserio o no, por lo que me dijo que se rendiría antes de pelear para hacerlo en serio en el torneo. Me sorprendí de su actitud, pero me dijo que lo entendería poco después.

Cuando fue su turno de bajar se rindió sin decir nada. Obviamente la profesora le cuestionó sobre esa decisión, y su respuesta fue bien aceptada. En sus propias palabras, esto es lo que dijo:

"Vera Profesora, me rindo por lo siguiente: todos aquí sabemos la excelente bruja que es Hermione Granger, y como prueba tenemos desde sus calificaciones hasta su participación en la guerra en contra de Tom Riddle. Además de que yo siempre la he admirado como mujer, bruja y persona, así que si no le molestara me gustaría batirme a duelo con ella en el torneo, en terreno neutral como algunos le dicen."

La determinación que se veía en sus ojos fue tan notoria, que contagio a todos los presentes con ella. Incluso a Hermione que en un principio se notaba perpleja y confundida, ahora mostraba aires de competitividad que pocas veces había visto en ella. Como gano por default, se le permitió escoger a su compañero de equipo, que no fue otro más que Ron, el cual no se veía muy entusiasmado con la idea de estar en el torneo.

Con eso en mente, la profesora hizo otro sorteo para la pelea o entrenamiento del día. Esta vez resultamos ser Luna y yo, no mentiré diciendo que no me dio pánico saber que ella era quien mi contrincante. Si en el partido de Quidditch fue agresiva y entusiasta, no quería ni imaginarme como podría ser en un duelo, directamente contra mí. Realmente no sabía si había peleado en el club o no, dado que me mis pensamientos siempre se encontraban con otras personitas.

Nuevamente fue la misma dinámica; si ella ganaba, escogía compañero y si yo lo hacía, podía dejarla fuera del torneo. Antes de poder siquiera rendirme, me puso la varita en el cuello y me dijo "Ni siquiera te atrevas, yo si quiero ganarme mi lugar en el torneo" con una voz tan profunda y siniestra que mis ganas de hacerlo se fueron.

Ya debajo, en la arena, vislumbramos donde nos batiríamos. Pueden imaginarse que tan conflictivo es un pequeño pueblo fantasma con acumulaciones de basura humana y desechos animales por doquier; cráneos y huesos de dragones, pudriéndose con la poca carne que aún permanecía pegada a ellos junto con grandes barriles atascados de soluciones viscosas y, posiblemente, radioactivas; además de cactus potencialmente eléctricos. Todo eso en un desierto en medio de la nada.

Si no caminabas con cuidado, corrías el riesgo de pisar las plastas de basura, haciéndolas desprender un hedor horrible. En cuanto sonó la campanilla de inicio, avance entre las solitarias chozas y casas, todas en tan mal estado que, al parecer, ahí podías encontrar la máxima y más pura definición de miseria.

Al poco rato encontré una especie de plaza al centro del pueblo e instintivamente lance mi primer hechizo a una puerta que estallo al momento del impacto. Antes de que el humo se disipara, un rayo amarillento salió de entre las nubes de polvo que mi ataque dejara; lo esquive por poco escondiéndome detrás de una columna que comenzó a recibir varios rayos más, tantos que la fueron reduciendo a historia rápidamente.

Con un protego no verbal salí al encuentro de Luna, que atacaba con tal ferocidad que mi escudo vibraba ininterrumpidamente. Me recordé que si quería llegar a ser un auror como lo fue mi padre debía contratacar, y eso hice. Espere solo una apertura que llego luego de un expelliarmus y cada hechizo mental que sabía y podía conjurar lo lance fuertemente, cada maleficio pronunciado ayudo a incinerar su escudo, convirtiéndolo en cenizas.

Luna se encontró a mi merced hasta que ellos llegaron. El crujir de la arena bajo llantas realmente pesadas, estruendosos motores que se acercaban rápidamente, risas desquiciadas y disparos soltados al aire invadieron el lugar. Como ya sabía cómo era la profesora Relish en sus escenarios, espere el infierno mismo. Lamentablemente, algo peor que el infierno me encontró.

Un enorme vehículo voló una de las casas que rodeaban la plaza, mientras otro nos sobrevoló aterrizando al lado del otro. De ambos comenzaron a bajar, desde hombres realmente corpulentos cargando pesadas ametralladoras, hasta pequeños enanos con escopetas que ni siquiera eran capaces de cargar por sí mismos, todos ellos enmascarados. De entre ellos uno flaco, con el torso desnudo, tatuajes por todos lados y una máscara de gas puesta, tomo las pistolas que colgaban a cada lado suyo, las puso debajo de su barbilla inclinándolas un poco y ladeando la cabeza dijo.

"Bienvenidos a Pandora"

Y tiro del gatillo que desato el infierno.

Cuando cayó muerto al suelo, los demás comenzaron a dispararnos toda clase de municiones; balas, misiles, granadas e incluso pequeños enanos que volaban hacia nosotros. Sin perder tiempo, conjure una pared de piedra que esperaba resistiera un poco para pensar en nuestro siguiente movimiento, pero este se convirtió en mi movimiento, pues Luna ya se había ido y estaba luchando contra ellos directamente. Lo más seguro es que nunca la entenderé.

Salí conjurando mi protego maxima esperando que pudiera resistir las balas y, aunque suene poco probable, los misiles. Ahí se encontraba Luna petrificando maniacos a diestra y siniestra; se percataron rápidamente de mi presencia y de igual forma comencé atacarlos con todo lo que pude, bombardas, expelliarmus, sectumsempras, con todo lo que venía a mi cabeza.

Y ellos no se quedaban atrás, tan poco les importaban sus vidas y las de sus compañeros que algunos se suicidaban con tal de acabar con nosotros, haciéndose volar a sí mismos con granadas que cargaban encima todos el tiempo. Uno de ellos exploto tan cerca de mi que bastante sangre quedo salpicada en mis ropas.

Al final de todo fue una carnicería en la que todo el suelo quedo manchado con charcos de sangre, con miembros, cabezas y cuerpos regados por todos lados. Muchas casas quedaron destruidas por los misiles que logre desviar; uno de ellos se estrelló contra sus vehículos matando a todos los que se encontraron cerca.

Exhausto, supuse que el duelo se había acabado, por lo que baje mi guardia un segundo. Un solo segundo que Luna aprovecho para poner su varita en mi cuello.

"Gracias por la ayuda Harry, pero ahora solo éramos nosotros dos… ¡Nunca bajes la guardia!"

Con esa pequeña frase, el duelo termino conmigo como perdedor y con Ginny como compañera de Luna. A decir verdad no me sentí mal, solo un poco frustrado de haber olvidado una regla tan importante como lo era aquella. Nadie me recrimino mi fallo, ni siquiera la misma Luna.

Al parecer le gusto tanto el combate como la carnicería de la que fuimos protagonistas, y esperaba poder enfrentarse a mí en el torneo. Ese día tuve que darme una larga y relajante ducha en el baño de prefectos de Astoria, solo que sin ella. Afortunadamente pudimos pasar un buen rato juntos después en el jacuzzi, solo hablando sobre nosotros.

Algo que realmente me sorprendió al día siguiente fue el llamado que tuve al final de este. Lo había pasado entre clase y clase divirtiendo con Astoria, Hermione y Ron, contando anécdotas de cuando esperaba que se dijeran que se gustaban, sin que realmente me afectaran.

Me pude dar cuenta de que Astoria era como un bálsamo que, por ahora, mitigaba el dolor en mi corazón. En este momento es "por ahora"; tal vez en un futuro, espero no muy lejano, sea la cura permanente a este dolor incesante y despiadado.

Alrededor de las 8 pm, un alumno de primero fue en busca de mí a la sala común. Como me encontraba un poco cansado de haber estado haciendo tarea, fui de inmediato al despacho de la directora. Ron y Hermione me preguntaron si quería que me acompañaran, más les dije que necesitaba pensar un poco, además de que quería ir solo. No sé si se habrán molestado, pero si me llamaban para lo que creía que era, no podía ir acompañado.

En cuanto llegue, la directora se encontraba afuera del despacho y un poco molesta. "Te esperan Potter, esta vez solo serán cinco minutos y no dejes que Albus se desplaye como el lunes, tengo cosas que hacer."

Afirme un poco intimidado por el tono que uso para explicarme aquello. Apenas entré, note que ambos directores se encontraban discutiendo acaloradamente sobre el desempeño de la profesora Relish; no fue hasta que me vieron que se callaron y me dijeron lo que, suponían, podía estar ocurriéndome.

¡Harry, que gusto verte de nuevo!

Potter

Hola profesores, ¿averiguaron algo?

De hecho si…—dijo el profesor Dumbledore—te lo explicare rápido, Minerva está contando el tiempo. Veras, después de hablarlo un poco y consultarlo con algunos expertos en el tema, llegamos a la conclusión de que a través de tus sueños, ves un poco de las vidas de tus otros yo.

¿Otros yo?— pregunte confundido y mareado.

Si, por favor no me interrumpas, ya no soy el director en turno y no puedo disponer del tiempo de Minerva. Escucha, a parte de este universo, hay otros, con diferentes resultados y sucesos a los que ocurrieron aquí. En algunos probablemente seguimos en guerra contra Voldemort, en otros tal vez él ni siquiera existió, ni se convirtió en el ser maléfico que fue. Hay unos incluso en los que todo fue a nuestro favor y evitamos muchas muertes.

Así como esos…— continuo el profesor Snape—… en algunos ya has muerto o te uniste a Voldemort, pero esos son muy pocos. Hemos encontrado una forma de mandarte a uno de esos "mundos alternativos" por un día y así dejaras de soñar con ellos.

Estuve a punto de reclamar por qué pretendían mandarme a ese tipo de lugares, cuando el profesor Snape me detuvo con un movimiento de mano.

Dado que tus sueños están relacionados con tus sentimientos, te podemos asegurar que a donde sea que te lleve nuestro método, será un lugar sin guerra. Lo único que no sabemos es a cual de tus relaciones te llevara— eso realmente me dejo aún más perplejo de lo que ya estaba. ¿Acaso era un mujeriego sin escrúpulos en aquellos lugares?

No nos malentiendas Harry, con relaciones nos referimos a la de cada lugar, no es nada de lo que estás pensando— siguió el profesor Dumbledore— Veras, mientras que en la mayoría de esos universos te terminaste enamorando de la señorita Granger, como era de esperarse; en casi la misma cantidad de otros más fue de la señorita Greengrass, y en otros más incluso encontraste interesante a las señorita Lovegood…

Pero ella siempre me ha parecido interesante, no veo el problema.

—… pero de otras formas, te hubiera dicho si me dejaras terminar de vez en cuando. Hay una sola excepción donde formaste una familia con la señorita Ginebra Weasley. Lamentablemente, tarde te diste cuenta de lo que sentías por la señorita Granger, y fue justo cuando ambos ya tenían sus vidas hechas. Al fin de cuentas, en todos esos "Harry" siempre nació el amor hacia Hermione Granger, aunque no fuera correspondido, en unos pocos casos, de la misma forma. A mi parecer y el de Severus, ella siempre será tu verdadero amor.

Pues parece que yo soy uno de esos pocos casos…— le dije melancólico y deprimido de no ser alguno de mis "yo" que estaban Hermione. Por otro lado, en mi interior, saber que pude llegar a amar Astoria me daba esperanzas para continuar. Lo lamento por el pobre Harry que quedo infeliz con Ginny.

Vamos Harry, anímate. Cuando tengamos todo listo, te avisaremos un día o dos antes, por ahora solo mantente concentrado en este mundo… ah casi lo olvido, seguramente y lo más probable es que se te mostrara un lugar que no podrá tomar lugar en este universo, espero haberme explicado bien.

Por supuesto señor. Gracias a ambos, de verdad. Solo, solo quiero ser feliz.

Lo sabemos Potter, lo sabemos.

Apena salí de ahí, sentí como mis nervios comenzaban a alterar mis sentidos. Temblaba como nunca lo había hecho, sudaba de igual forma; el solo pensar en lo que me deparaba en otros lugares me producía incontenibles espasmos, además de un profundo dolor de cabeza.

Ese día tuve miedo de dormir, si llegaba a soñar algo parecido a las otras veces, estaba seguro de que me volvería loco pensando en las circunstancias que se encontraría mi otro yo. Me quede toda la noche despierto hasta la hora de desayunar, martillando mis pensamientos con todas las posibilidades que hubo o habría para mí en este y en esos diferentes mundos. Mi aspecto debió ser fatal pues Hermione y Astoria no dejaban de cuestionarme el porqué de mi insomnio; el único que me dejo en paz fue Ron, que con una simple explicación tomó todo con calma.

No fue hasta la hora de la cena, que le pude explicar a Astoria lo que pasó la noche pasada. Algo que se hizo de lo más tierno fue el sonrojo que sus mejillas adquirieron cuando le conté sobre nosotros en otros universos. Unas solas palabras de aliento de ella bastaron para devolverme las ganas de dormir; por lo que, en cuanto pude, me fui a mi habitación a dormir todo lo que restaba del día y la noche para despertar hoy al amanecer.

"No importa todo lo que ellos pudieron haber hecho o con quien estén… por algo tu estas aquí, en este mundo. Y si de algo estoy segura, es que yo nunca te dejare solo, pase lo que pase y donde estemos."

Y justo hoy fue cuando encontré un poco de tiempo en mí apretada agenda. Apenas terminamos nuestros desayunos, Astoria fue a su grupo de estudio y yo vine con Hagrid; mis amigos seguramente sabrán que estoy aquí, por la nota que deje en mi torre. No es nada difícil imaginar que la hayan encontrado mientras "jugaban" un poco a solas.

— ¡Harry! ¡¿Harry, me escuchas?!Los estruendosos gritos de Hagrid me devuelven a la realidad de golpe.

—Perdón, ¿decías algo?

—Por todo lo que me dijiste, supongo que aun te duele verlos juntos. ¿Quieres irte por la puerta de atrás?

—Hace algunos meses eso hubiera hecho… ahora, creo que es tiempo de aceptar mi realidad y continuar con esto. Yo abriré.

—Como quieras.


La gente, los amigos y la familia, así como todas las personas con las que te relacionas de una u otra forma, ayudan en la forja de tu carácter y que tan buenas serán tus decisiones a lo largo de tu existencia. Existe otro factor que puede que actúes de forma impulsiva o no, y ese exactamente es haber crecido con un chico rompe reglas e impulsivo por naturaleza que, con tal de no dejar a nadie a la deriva, podía irrumpir en la vida personal de la gente, si con ello ayudaba a sus amigos.

Es por eso que decidió seguir a su mejor amigo a donde quiera que este fuera; sabía que algo le pasaba a Harry, podía haber estado muy ocupada antes como para prestarle la atención que, su mente le demandaba, debía dar al niño que vivió. Lo veía en sus ojos, algo no le dejaba en paz, pero no era un malestar físico y con eso en mente lo siguió con la intención de ayudarlo.

Si no le fallaba la memoria, el recorrido por el que lo siguió llevaba al despacho de la directora; algo que no le cuadraba exactamente era él porque iba hacia allí, cuando no había ningún asunto importante que tratar con ella, salvo tal vez que fuera algo relacionado con el baile, no podía adivinar por que se dirigía allí.

Justo cuando se encontraban a solo unos pasillos del despacho, Ron se le atravesó en el camino y no pudo más que cuestionarle lo que hacía ahí…perdiéndole la pista a Harry.

Hermione, quisiera poder hablar contigo…

Ese solo fue el comienzo del largo discurso que la mantendría cautiva durante una hora y pico. Comenzó disculpándose con ella por la pésima actitud que tuvo desde el incidente en el aula de pociones, continuo declarando que todo lo que dijo en parte era verdad y que en algún momento de su vida lo llego a sentir y pensar. Hasta que su madre por fin lo puso en su lugar, pudo comprender todo el daño que, dejando de lado a cualquier otra persona, se hacía mismo alejándose de sus mejores amigos.

Ella por su puesto argumento que fue un pensamiento muy egoísta de su parte, al solo ver por sí mismo. Él no lo negó y le hizo saber que extrañaba su compañía.

¿Cómo sé, en realidad, que solo haces esto para no estar solo el día del baile y poder tener una pareja?

Si lo quieres ver así… si, tal vez tengo miedo de estar solo ese día, pero todo lo que te dije era verdad, te extraño y a Harry.

Con todo lo sucedido en las anteriores semanas, pensó que tal vez eso podría ayudarle a solucionar sus problemas emocionales. Como respuesta, lo beso mientras pasaba sus manos detrás de su cuello; ahí se dio cuenta de algo, la magia e ilusión que acompañaron los primeros meses de su noviazgo se perdió, pues no sentía nada más que la humedad de los labios de Ron.

Tomada de la mano que antes producía pequeños chispazos eléctricos, y que ahora no exudaba más que sudor, llego hasta su sala común, lista para preparar sus tareas pendientes. Dejo a su, otra vez, novio para dirigirse a su propia torre sin imaginarse siquiera con lo que se encontraría.

Apenas entreabrió la puerta, vio a Harry prácticamente devorar a Astoria de pies a cabeza. Sus manos recorriéndola de arriba abajo, con desesperación, hambrientas de más y más; los gemidos de la chica le hicieron saber que, era más que seguro, que disfrutaba de todo aquello.

De repente vio a Harry levantarse, con el miedo en toda su extensión recorriéndola de pies a cabeza, cerró la puerta cuidadosamente, sin advertir del rechinido que produjo esta por dentro. Con lo perspicaz que era, no le fue difícil adivinar que iban al cuarto del muchacho en busca de privacidad; espero un poco hasta que escucho como se cerraba la puerta de su compañero, entonces entro y recorrió rápidamente la estancia hasta llegar a su cuarto.

No dio aviso de lo agitada que era su respiración hasta que se recostó sobre la cama y comenzó a llorar. El dolor que producía el ya no conocer como creías a una persona, además del sentimiento que generaba calor en su pecho al pensar en su mejor amigo eran dos emociones que chocaban intensamente en su cuerpo.

Como la chica pensante que era, se calmó con todo y la tormenta que se desarrollaba en su interior y, con el uso de su razón, volvió a pensar en cómo sería su relación con Ron a partir de ahora, que había salido de la ilusión que le impedía pensar y actuar claramente. Solo con un rato le basto para verlo como siempre lo había visto.

Volvió a verlo como el niño inseguro que conoció en el expreso de Hogwarts. Volvió a verlo como el ser humano que era y no como el súper chico que llegaba en busca del perdón de la persona que le gustaba. Lo vio tal como era y se asustó, se asustó de haberlo idealizado tanto que, la Hermione que existió durante la guerra, habría renegado de esa chica que se encontraba tirada en su cama con emociones encontradas.

Sabiéndose curiosa y un poco celosa del calor que se generaba en la otra habitación, tomo el mapa que Harry le regalo en su cumpleaños e inspecciono el pequeño recuadro donde se enmarcaba su torre. Ahí uno sobre otro, los nombres de sus amigos estaban estáticos donde parecía ser la cama del chico. El sueño la venció poco tiempo después, por lo que no vio como Harry y Astoria abandonaban la torre, ni tampoco hizo la tarea que según ella tenía pensada hacer.

El resto de la semana fueron una serie de conflictivas emociones en su interior. Desde el abrazo poco convincente que les dio Harry cuando le anunciaron su regreso; pasando por la intensa batalla en el club de duelo, donde el corazón le pendía de un hilo, al ver a su "amigo" en un terreno tan hostil como lo era pandora; incluso en las amenas platicas que tuvieron el jueves donde, a pesar de estar Ron ahí, la única presencia con que la que le hubiera bastado era Harry, hasta su repentino y deplorable estado donde no dejo de ver por él.

Ese día pudo haber sido mejor si hubiera ayudado y mimado más a Harry, más ella no era la novia, para eso estaba Astoria que siempre lograba sacarle una sonrisa cansada. De nuevo esos pensamientos se galopaban en su cabeza como Thestrals que no podías ver ni oír, pero que sabias, estaban ahí confundiéndote cada vez más.

Hoy no pudo evitar sentirse decepcionada por las circunstancias que acarrearon la ilusión en la que estaba. Al parecer Harry disfruta de ver al gigante amigo de los tres solo, algo que nunca paso en años anteriores, mostrándole de nuevo que tan abandonado estuvo su amigo el tiempo que se fue con sus padres. Harry se acostumbró a la soledad, luego de todos los años en los que siempre estuvo cerca de él… y eso no le gustaba nada.

Tocaron la gran puerta que, aun a su edad, no alcanzaban del todo. No fue sorpresa que Harry los recibiera con una sonrisa en su cara, pero sin el brillo en los ojos que estaba solo cuando Astoria se encontraba cerca de él.


Ahora los comentarios. Me da mucho gusto haber ya subido el siguiente capítulo, ahora si me disculpo por la tardanza pero con todo esto de navidad y año nuevo, además de mi cambio de habitación dentro de mi propia casa, no tenía tiempo para escribir. Aunque de peros está lleno el infierno, solo me resta decir: gracias por la espera, sé que no tengo justificación.

Lizairy Cullen: Gracias por el comentario. Que gusto que te haya agradado el lime, aunque creo que confundiste un poco las cosas en el sueño, pues está basado en un intermedio de un fic que aún no termino pero que espero este en dos o tres días. Se llama "Una palabra a través de la ventana", no está bien del todo pero creo que ahí te puedes dar una idea.

RichardGeros: un gusto conocer a otro autor de Harry/Astoria. Como una vez mencione, Astoria creí que tenía un gran potencial como personaje, además de que su nombre se me hace muy exótico. Gracias por el review.

Dannie: Me da gusto saber que te encante tanto la pareja, espero que este capítulo te dejara satisfecha en cuanto a ambas relaciones. Gracias por el review.

Luna White 29: De nuevo gracias por el review, lamento haber tardado tanto en escribirlo y subirlo, pero como dije arriba, estuve muy ocupado. Al igual que el otro comentario, puedes ponerte más en contexto con mi otro fic- two shot "Una palabra a través de la ventana". De verdad espero que este capítulo sea de tu agrado.

Satorichiva: Como veras se aclaró que es lo que son esos sueños que ha tenido Harry a lo largo del fic, también en este capítulo espero haber puesto más en claro lo que siente Hermione y lo que pasa dentro de sí. Mi intención nunca fue hacerla parecer tonta o algo parecido, solo que únicamente se dejó llevar por algo pasajero que la ilusiono.

Cornamenta23: Agradezco inmensamente tu review y por las sugerencias, espero que este capítulo fuera de tu agrado.

También agradezco a todos los que siguen la historia y los invito a leer mi otro One-shot "Una familia feliz… en un pergamino amarillento?", que se deriva de otro que leí hace algún tiempo. Ahí mismo le explico mejor la situación. Pueden encontrarlo en mis historias publicadas, si alguien pudiera decirme como agregar links al fic, estaría muy agradecido. Gracias de nuevo a todos