Ho-hola!, "¡vete a la chingada!", ah, entonces no quieres que entregue el capitulo, bueno, ya, me voy... chao; "No no no no, quédate, quédate, da tus excusas tranquilo y, y... y ya"; mu bien. Pues que el capítulo está listo desde semana santa y- "¡Lo sabía! si es que eres un cabrón, joder, ¿semana santa dice?, uhhhh que hostia tiene..."; ¿me vas a dejar terminar?, "No provoca eh, no provoca..."; pues nada, que me distraje con el tema de las elecciones en mi país y bueno, al final perdimos; "Mu bien hecho, ¡por cabrón! ¡Irresponsable! ¡Mamón!"; si si si, y bueno, pues eso, la cagá y no me daba ganas de revisionar, hasta que dije, ni madres, es corto el capi, vamos a ver si lo maquillo un poco así como hicieron con los resultados de las elecciones. Y pues mientras lo hacía dije: "Meh, esto lo subo hoy mismo, total..." ¡PAF! me quedé sin internet :I, me llegó ayer, ocho días sin internet. Avancé un poco con el capi siguiente, pero un poco, no voy a decir cuanto porque luego si me tardo me critican, aunque en realidad nunca lo hacen no se porqué, "¿y yo que?", tu no vales, tu eres yo. Entonces... Pues eso :l disculpen la tardanza.
Que puedo decir del capítulo, pues la verdad no mucho, es corto, pero deja una interrogante al final que os dejaré intentar ayudar al pobre personaje principal a resolverla ("Nadie lo va a hacer, pendejo". calla, yo se que si, yo confío en, okey no nos engañemos quizás nadie lo comente), así en plan fanfic interactivo :l, pero sin interactivo, porque estoy planeando algo, sin embargo quisiera saber: ¿vosotros que hariais?; Respecto al titulo, se llama así por una razón, y esa razón la leerán más abajo.
Pero en fin, disculpen si el capi está de media calidad, y espero que lo disfruten de todos modos ^^!
…
La sonrisa de Rainbow Dash empezaba moverse debido a que sus dientes le temblaban y a que su nariz se arrugaba y relajaba levemente una y otra vez. Si es que se le ponía una cara muy muy rara. Di un paso atrás intentando alargar la distancia entre ella y yo, ya que la tenía demasiado cerca para mi gusto. Pero de nuevo, cada paso que yo daba hacia atrás, ella lo daba hacia adelante, aunque en realidad ella estaba flotando, así que... bah, da igual. Hasta que quedé acorralado contra un árbol.
-"¡Bésale la nariz!"... "Si hombre, ¡los cojones!"... "Aguafiestas..." – Pensaba con la pegaso a muy pocos centímetros de mi cara.
Podía sentir su violenta respiración golpear mi rostro. No olía muy bonito que digamos. Y hablando de olor, ese día no me había bañado, y parece que Dash tampoco, porque me estaba empezando a pegar un olor a granja que... pero claro, díselo tú que huele mal a ver si hay huevos, o a ver si te deja conservarlos, mejor dicho.
Levantó su pezuña y la recogió velozmente hacia atrás dejando en claro que quería romperme el rostro. Cuando escuché ese pequeño sonido de garganta que indicaba que Dash se había movido, fue como acción y reacción, me aparté al tiro de un salto para luego escuchar el tremendo golpe que le acertó al árbol. Pude escuchar las hojas sacudirse violentamente por el impacto, pobre Fluttershy. Rainbow Dash esta vez si que estaba encabronada, esto no se iba a arreglar ni con toda la comida del mundo. Aunque lo que a mi más me importaba en ese momento era salir con vida de allí, ya luego planearía como solucionarlo.
Corrí. Corrí como mujer con problemas de consumismo hacia las ofertas. Como Dash hacia la comida. Como cualquier persona hacia su cosa favorita en el mundo. Solo que... a diferencia de todos ellos, mi cosa favorita en el mundo, era de lo que yo estaba huyendo para salvar mi pellejo.
Todo estaba completamente obscuro, no sabía donde pisaba ni por donde corría, de milagro no me estampé contra un árbol. Entonces recordé que de nada servía correr, pues con cada paso que daba hacía ruido, mi sigilo se había reducido a cero, como cada vez que quieres guardar silencio para que alguien no te pille comiendo de noche. Pues nada, decidí irme hacia la parte trasera de la casa, mientras escuchaba los aleteos violentos de dash yendo de una dirección a otra intentando localizarme, esperando a que yo diera un paso en falso que le revelase mi ubicación. Fui lo más silencioso que pude y por suerte encontré el claro donde estaba la casa. Me paré en medio e hice lo único que podía hacer.
-¡RAINBOW! – Grité intentando llamar la atención de la pegaso.
Mi plan era que, no lo sé, creí que, si la enfrentaba, quizás podría haber... a quien engaño, fui un imbécil, en el momento que salí huyendo por la puerta la cagué. Al menos le dejaría desahogarse partiéndome la madre, al ver que tenía los cojones suficientes para enfrentarla, creí que quizás me dejaría explicarle o me dejaría vivir. "Nos estás narrando la historia, sabemos que sobreviviste no seas pendejo", pero no la cagues, ¿por qué la cagas?, "Tú eres el menos indicado para hablar de cagarla", jódete. En fin, la pegaso me vio, yo la vi, "Era de noche, ¿como la vas a ver? No seas fantasma", puta madre contigo, venías calladito los últimos capítulos ¿qué mierda te pasa que te dio por hablar ahora?, "nada, que estaba en el baño", joder...
Luego de mi grito la montaña se quedó en un profundo silencio. Mire hacia los lados para ver si la percibía, y fue cuando ella me embistió. Joder como dolió.
Rodé por el suelo como si fuera un neumático. Dash frenó a mitad de camino gracias a sus alas.
Quise tomar el control pero solo logré detenerme cuando la fuerza del empuje disminuyó casi del todo. Quedé de rodillas, estaba mareado y hecho mierda de tantas vueltas pendejas por el suelo. Ya hacía mucho que no entrenaba o combatía con mis compañeros de la mansión, hacíamos una especie de torneo y nos caíamos a madrazos, al principio yo ganaba casi todos los combates y Kevin era el único que me partía la madre, para ese momento con dash, ya yo había dejado de entrenar, pero golpes, aguantaba que jode y más si tenía algún objetivo. Lástima que en ese momento no tenía claro que coño estaba haciendo allí. Me puse de pie como pude y me dirigí lentamente hacia Rainbow Dash quien se había quedado parada viéndome. La luz de la luna nos iluminaba lo suficiente para vernos el uno al otro relativamente.
-Rainbow... tengo que... – intenté hablar, pero vi venir un golpe bajo y no sé como, sin embargo logré desviarlo diagonalmente hacia la izquierda con la palma de mi mano dejando a Dash con el cuerpo torcido hacia donde coloqué su pezuña mientras me agachaba. – Rainbow, tenemos que hablar... joeh, que mal sonó eso... – Dije entre dientes luego de hacerle la petición a la pegaso de dialogar.
Ella se sorprendió un poco al ser "semi inhabilitada" por mí, pero enseguida volvió sus orejas hacia atrás y gruñó desplegando sus alas al mismo tiempo que ponía sus piernas traseras en posición de salto. Abrí los ojos con preocupación ya que la tenía justo frente a mi cara, es decir, estaba completamente en la línea de fuego. Apreté con fuerza la pezuña que tenía en mi mano y me lancé hacia la derecha haciendo que al momento de saltar, mi cuerpo actuara como una cadena de perro logrando que dash en lugar de saltar en línea recta, diera una vuelta en U y se estrellara contra el suelo. Aproveché su confusión para tomar y separarle ambas pezuñas delanteras con mis manos, sin ponérmele encima, claro está, porque esto solo empeoraría la situación.
-Dash, ¿quieres, dejar, que, te, explique? – Le dije pausadamente para que me entendiera.
Pero de nuevo la bestia actúo como ella misma e intentó morderme, cosa que me espantó un poco, verla tan enojada, tan falta de cordura, tan animal, era bien traumante, que les voy a decir. Me aparté un poco para evitar que me mordiera la cara, pero esto fue suficiente para que ella se librara de mí, cosa que pudo haber hecho antes de todas formas, porque era más fuerte que yo, pero en fin. Me dio una coz balanceándose sobre su lomo logrando que yo retrocediera bastante y permitiéndole ponerse de pie. Alzó vuelo y antes de que yo pudiera hacer algo, me dio un fuerte golpe impulsado por sus alas en el estomago y aprovechando la inclinación hacia delante de mi cabeza, dio una patada a lo yaqui chan que me mandó de cara al suelo.
Débilmente di la vuelta y ella enseguida me golpeó el pecho presionándolo fuertemente. Luego empezó a decir cosas en equestriano en un tono muy serio, luego una pregunta, y otra, y oí su voz quebrarse en un gritó bastante fuerte que no sé si lo había dicho en su idioma porque... su voz... ay cabrón.
Tomé una bocanada de aire intentando recuperar el aliento.
-Yo... No... No lo hice... – Alcancé a decir mientras intentaba zafarme de la presión que ejercía su pezuña en mi pecho.
Pero al escucharme, ella quitó su pezuña de mi pecho para volver y golpearme debajo de las costillas. Al momento de golpearme gritó otra cosa en equestriano. A pesar de entender lo que yo dije, no me creyó. Ese momento, era cuando todas aquellas situaciones incomodas, se juntaban en la cabeza de Dash y me hacían ver como un depravado sexual que siempre estuvo tras ella. Ya no tenía opción, salvo esperar que no me asesinara. "Lo cual no hizo, porque estás hablando aho-" ¡que te calles, coño! Le arruinas la historia a la gente, "¿cual gente?", pues esa... que... ¡silencio dije!, "Meh".
Se puso sobre mí y continuó gritando mientras me daba aletazos en la cara una y otra vez hasta que la oí despegar hacia el cielo. Cuando abrí los ojos vi que venía en picada hacia mí. Me aparté lo más rápido que me permitió el cuerpo y logré esquivar ese gran golpe de gracia que me quería a asestar. Volvió a intentarlo varias veces mientras seguía gritándome cosas y yo ahí ya no sabía que coño hacer, me estaba jodiendo, tenía el torso hecho mierda por los golpes de sus "musculosas patas" y la cara me ardía mas que el carajo por sus bofetadas de pegaso. Ya no podía explicarle nada porque la diferencia de idiomas aún nos distanciaba y no me permitía convencerla de mi inocencia, aunque, supongo que aún si hablara perfectamente mi idioma, ella igual preferiría ignorarme y asesinarme.
-Dash, pero, Dash, tranquila, ¡no te vuelvas loca!, ¡Ay cabrón, Rainbow! ¡Mierda!, ¡no me mames Dash, cálmate!, ¡No me chingue la amistad, Rainbow María!, ¡Ay la hostia con la pájara esta! – Mascullaba cada vez que esquivaba uno de sus ataques de halcón.
Logré ponerme de pié mientras ella estaba en tierra recuperándose la recién fallida embestida, pero no duré mucho pues enseguida Rainbow Dash se impulsó hacia mí y me derribó con una patada. Luego al yo sentarme, aprovechó y me cayó a madrazo limpio con sus pezuñas en mi pobre cara. Hasta que me dio una bofetada con su ala mandándome a rodar hacia la izquierda. Y allí acabó todo. Estaba hecho mierda en el suelo, y cuando levanté la mirada para buscarla con mi vista. Cuando la encontré se empezó a alejar de mí dando pasos hacia a atrás negando con su cabeza mientras decía cosas en equestriano con una voz muy diferente a la que había estado usando antes. Esta era muy quebradiza. Por un pequeño instante, gracias a la luz de la luna, pude ver antes de que se diese vuelta, que sus ojos brillaron de una forma un tanto irregular.
Levanté mi mano en dirección a ella para pedirle que se detuviera pero se fue trotando hacia dentro de la casa. Toqué mi pecho y me di cuenta de que mi camisa estaba mojada, y no era sudor. Entonces recordé que dash se había colado sobre mí a "aletearme", y lo entendí. De mi boca no pudo salir ni una palabra. Estaba hecho mierda tanto física como psicológicamente. ¿Acababa de hacer llorar a Rainbow Dash?, Había que echarle huevos, o ser un completo idiota, como yo... ¿Qué habrá hecho soarin?
Me quedé tumbado en el suelo. Me sentía realmente impotente al pensar que, en ese mismo momento, ella se había metido en su cama, debajo de la sábana a intentar olvidar todo lo que había vivido conmigo. Porque estaba seguro que se sentía traicionada, con rabia, como una tonta por haber confiado en mí, pues ese mismo día nos habíamos acercado. Ella me dio un pase para entrar en su vida, y el internet de mierda me lo arrebató, se limpió el culo con el y luego lo rompió en pedazos.
-No tenemos la culpa... ¡Fue el puto internet de mierda que le caga a todo mundo!... Aayayayayayaayay. – Exclamé para mi mismo, intentando calmarme, pero me dolía la cara.
Me sentía culpable de algún modo. Pero es que, ella no tenía que darse cuenta de la serie hasta que un día dentro de mucho tiempo la viera por la tele y me formara un problema para luego huir de casa indignada, entonces yo la buscaría y nos encontraríamos en un bosque mientras la lluvia cae a nuestro alrededor, yo le pediría perdón y todo bacán. Pero no, esa fue otra mentira del internet. Debía arreglarlo, pero, ¿como?, No tenía idea, así que hice lo único que sabía hacer. Cagarla más...
Con un esfuerzo sobre humano, logré ponerme de pié, decidido a hacer el tonto. Cojeé hacia la puerta trasera de la casa, por donde había entrado Dash hace unos momentos. Me dolía hasta el alma, pero eso no evitaba que yo fuera estúpido.
-Dashie... Mi amor, discutamos esto de una manera mas calmada, por favor, no te cierres. – Le decía a dash a través de la puerta apoyándome del marco de la misma. – Dashie porfa no me dejes solo, que yo te quiero, que yo te adoro ~. – canté tantito.
Rainbow gritó al principio con un tono desgarrado, pero luego se aclaró la garganta y gritó con voz firme, de seguro una grosería con un "¡vete de aquí, déjame sola, cabrón de mierda, tu puta madre, chingados, ojala te envenene la CIA (okey eso no)!" de por medio.
-Pero, pero, mi cielo, no actúes así, ¡piensa en los niños! Les estás creando un trauma, como diría Flutter, relaaax hermana, bueno no, ella no es una hippie, no se ha demostrado, pero, joder, ¡Perdóname, Dashie! – Exclamé y luego tosí un poco retorciéndome por el dolor en mi abdomen. Me estaba riendo... ya se, ya se, no era el momento para bromas, pero así soy yo, que le vamos a hacer.
La pegasini volvió a gritarme un montón de cosas. Si yo hubiese sabido alemán, le hubiese gritado en ese idioma para confundirla y así ganar la guerra.
Toqué la puerta. No se si era mi espíritu suicida o simplemente estaba siendo masoquista. Quizás ambas, pero en fin.
-¡Ábreme la puerta! ¡Esta casa también es mía, joder, yo la encontré! – Reclamé mi derecho a una vivienda digna. –Joder mi cara... – Me quejé en voz baja mientras me sobaba un poco el rostro.
La poni, de un color celeste para mi ahora invisible debido a la obscuridad y suciedad (porque como ya os dije, no se había bañado), abrió la puerta de manera violenta, y luego, en lugar de asesinarme, me besó, okey no, jajajajaja, me empujó bien cabrón hacia afuera con sus pezuñas delanteras y luego cerró la puerta, nuevamente, de manera violenta. Después la oí gritarme en equestriano, seguro estaba diciéndome que me fuera, que ya se encargaría ella de cuidar a los niños.
-¡Hostia terrible! – Exclamé en tono de susurro porque el aliento no me alcanzaba para gritar como me lo pedía el cuerpo.
Luego de calmar mis retorcijones de dolor, volvía ponerme de pie, con dos cojones, fui hacia la puerta y la embestí con el hombro, solo quería hacer ruido, no tumbarla. Entonces ¡Pum! Le di.
-¡Aaaaaaaahhh! ¡Déjame entrar!, ¡Yo quiero sacar mis cosas, carajo! –Grité utilizando el poco aliento que había recuperado.
Ella de nuevo me gritó y reclamó y preguntó y se respondió ella misma, haciendo malas imitaciones de mi voz en su idioma. No pos muy vieja no había de ser, porque era de un infantil...; Y si, ya sé que pobrecita, estaba jodida y yo, pos metiendo el dedo en la yaga.
-Rainbow, si me vas a echar de casa déjame una sábana o algo, no seas mala. Con la de cosas que hemos vivido juntos y ahora, por una tontería, tú... – Le decía en tono melancólico a la pegaso mientras estaba recostado de la puerta.
Entonces escucho el sonido de hojas de papel rompiéndose junto con el de algunos gruñidos y respiraciones que producían sonidos agudos. Dash estaba rompiendo uno de los pilares que sostenían nuestra "amistad", si es que alguna vez la hubo. ¿Por qué yo estaba haciendo todo esto?, ¿Por qué en lugar de alejarme y dejarla sola, decidí hacer el idiota insistiéndole?, ¿Por qué avivé el fuego? ¿Cuál era mi plan? Aún no lo sabía, estaba riendo a la vez que sufría por no saber como iba a recuperar a Dash. La situación me resultaba tan surrealista, que me hacía gracia. Yo, discutiendo con una pegaso que está enojada porque vio porno de ella en internet. Yo no tenía la culpa de nada, y eso me servía un poco para mantenerme de pié esa noche teniendo la consciencia relativamente limpia.
-Dash, no lleves esto al extremo, no exageres. Trabajé mucho para hacerte ese diccionario con todo el amor del mundo, he puesto parte de mi corazón en trazar planes para ayudarte a sobrevivir aquí en este planeta, por favor no destroces... –
En ese momento se escuchó un cristal romperse.
-"¡Mierda, se va a suicidar con un pedazo de vidrio!" – Pensé.
Luego se escucharon golpes que parecían dar contra plástico.
-¡HOSTIAS, MI ORDENADOR! –Grité en tono de susurro, la pequeña Dashie ahora sí que había dado en el clavo. – ¡Dash, no, para!, ¡Perdón! ¡Coño, perdóname! ¡ fui un imbécil! ¡cálmate! Pero, ¡no! ¡Aaaah! ¡Para, coño, para! ¡Me cago en! ¡Detente! ¡No sabes lo que haces!, ¡Rainbooow! – Mis ruegos eran como echarle gasolina al fuego, pues la cabronaza de la pegaso empezaba a golpear cada vez más y más fuerte el ordenador y luego escuché como le daba un último golpe y caía, al parecer, fuera de la casa. Con esto ella me estaba diciendo, "ahora sufre, ve a ver como destruí tu aparato del diablo, hijo puta".
Yo siempre obediente, cojeé hasta el costado derecho de la casa y vi un trasto con forma irregular, parecía una roca en medio de la montaña, pero al acercarme más y agacharme, pude percatarme de que era mi monitor. Suspiré de alivio.
-Menos mal que es tonta... – Me dije para mi mismo en voz baja.
Parece que creyó que el monitor, era el que hacía funcionar la computadora. Si había ordenadores en Equestria, de seguro Dash se quedó en la vieja escuela, o fueron un invento que a Dash no le llamó la atención, cosa que no me explico. Aunque, si Twilight hizo su prototipo (suponiendo que fue ella la que lo ideó) enfocándose en fines estrictamente educativos, se entiende claramente que a dash se la sople. Y en ese momento que vivíamos juntos, hizo que pasara de serle indiferente al aparato, a odiarlo compulsivamente. Lo bueno es que gracias a su ignorancia, mi computadora se salvó, y solo me restó actuar enfado, que igual sentía un poco, para que ella creyera que había cumplido su objetivo, es decir, destrozar el ordenador y joderme la vida, y así lograr que no se metiera con el CPU.
-Eres... ¡Eres un monstruo!, ¡Bicho, que eres un bicho! – Le exclamé en el tono más fuerte que pude.
Ella me estaba mirando por la ventana. Lo sé porque sus ojos brillaban un poco con la luz de la luna. Luego bufó y cerró la ventana. Dio un portazo, de seguro con la puerta de su habitación, y luego todo quedó en silencio.
-Bueno, y así es como se apacigua una bestia. –Decía en tono calmado y un tanto sarcástico mientras me ponía de pié nuevamente y levantaba el dedo índice en plan "elemental". – Ahí está Mazz, te he hecho caso, la he dejado ganar. – Dije cansado mientras me dirigía cojeando con una mano en el estomago hacia el borde de la montaña, en frente de la casa, frente a la ventana de la habitación de Rainbow Dash.
Sip, parece que al final si salen un poco las cuentas. Le estaba haciendo caso al consejo de Mazz, de manera inconsciente. Dejarla ganar. Recibiendo la golpiza, oponiendo resistencia pesar de que sabía que no serviría de nada, levantándome para que me tumbara al suelo nuevamente, recibiendo sus gritos, reclamos e insultos alentándola con mis palabras y tonterías a gritarme una y otra vez, haciéndome el afligido, fingiendo mi derrota, planeando mi victoria de una forma idiota. Me di cuenta del por qué del todo lo que había hecho. Yo solo quería que Dash se sintiera bien, feliz de haberme madreado y gritado, que pudiera dormir esa noche, que en lugar de planear mi asesinato o pensar en lo hijo puta que soy, usara parte de su tiempo para reflexionar en frío un poco sobre el asunto, pues lo anterior dicho, ya me lo había comunicado verbal y físicamente. Dejarla ganar. Visto desde mi punto de reflexión actual (para ese entonces), podría llegar a ser más profundo de lo que parecía. Lástima que no lo era.
Llegué al risco, y me acosté, con algo de dificultad, pero logré acomodarme.
-Esto me va a doler mañana seguro... – Decía en voz baja refiriéndome a al dolor tanto físico como psicológico, mientras me ponía a mirar las estrellas.
Decidí peinarme un poco. Y cuando mi mano pasó por mi cara, fue cuando me di cuenta. Yo también estaba llorando.
-Joder con los sentimientos, son unos pendejos... – Suspiré y luego empecé a quitarme la chaqueta para usarla de manta.
No limpié mis lágrimas, porque sería para mí como negar mis sentimientos por esa pelea, por la ruptura prematura de mi amistad con Rainbow Dash.
-En todo caso... a quien esos madrazos no le saquen unas lágrimas, es un maldito verraco. – Dije sin actitud mientras me acomodaba un poco más para dormir.
Era una noche calurosa en comparación a la última vez que había tratado de dormir sobre la montaña. Cerré los ojos y solo pude ver a una Rainbow Dash llorando de la rabia mientras se encerraba en su habitación. Fue cuando me asaltó una duda. ¿Por qué llorar?, es decir, eso de la regla 34 de internet aplicada en ella, es algo suficiente para cabrearla, pero, ¿hacerla llorar?, ¿Por qué?, ¿Acaso hay algo más?, ¿otro factor que no tomé en cuenta, y que por dicho factor, Dash volvió líquidos sus sentimientos?, ¿Acaso si me consideraba su amigo?, ¿Confiaba en mí?, ¿ De qué manera?, ¿De alguna forma habrá sentido que traicioné su confianza?, posiblemente, pues nada le duele más a una persona leal, que el hecho de que la traicionen. Esa tarde me había abierto una pequeña ventana hacia su corazón, la cual se cerró por completo esa noche debido al puto Bill Gates y su internet de mierda. Pero, si lo analizamos bien, ¿qué tenían que ver la porno de ella, y la traición, es decir, cuanta confianza me había dado Rainbow Dash? Hasta ese momento, nunca pareció interesarse por mí o mis cosas, y ella ya de por sí me había tachado de pervertido. Yo seguía sin entender nada del porqué el cabreo masivo con llanto de por medio, tendría que meterme en su cabeza para saber que onda, pues no parecía ella, fue... se volvió loca, más de lo normal. Me había desvelado pensando en todo esto. Así que hice lo que hace todo moribundo. ¿Parodiar una canción?
- Me dejaste el mundo de cabeza, y un grito en mi tímpano, que anunciaba con toda certeza que esta vez, se te acabó el amor...; Me dejaste un pero y un ¿por qué? Unos cuantos insultos y un adiós, una duda flotando en mi cabeza, y la promesa, de no dejarme entrar...; Lo que siento lo guardo en mi cabeza, por si un día decides, razonar; Meh, de seguro ahora está hinchándose de pasta dental, solo para desobedecerme... . -
Al final el sueño me ganó y me dormí, esperando un mejor amanecer. Idiota...
Mientras tanto en el espacio...
-Aaaw pobrecito. – Dice Venus
- Hey, deja que América duerma, no mames. – Le reclama la Tierra a Venus.
-¿Que te pasó tierra?, antes eras chévere. –
-Vete a orbitar y déjame en paz. –
-Bueh, ¿Qué pasa mi pinche mercurio ¡Qué pasa!? –
-Pues nada aquí, girando un poco... planeando como me los voy a cargar a todos cuando mi órbita se extienda y pueda darle su madriza al maricón de marte... –
-¿Eh? –
-Nada nada, aquí pensando que pedo con el Plutón, lo extraño al wey. –
-Gaaaaaaaayyyy. – Gritó Marte.
-¡A callar, maldito chavista! – respondió Mercurio.
-Eso que we, no soy rojo, soy naranja intenso, tan intenso, como mi pasión por el universo... –
-Intenso dice... ¡Vete a ver esa protuberancia de mierda que tienes en la cabeza! –
-Que es una montaña, coño. –
-Me da igual, es lo mismo, te queda horroroso. –
-Ala, ya ha hablado el experto en moda espacial planetaria. –
-asdgfsadjfsadgfsahjh, ¡Júpiter! –
-¿Qué? – respondió Júpiter al llamado de parte de mercurio.
-El próximo asteroide se lo desvías a este, por listo. –
-A mi no me metan en sus estupideces. Ahora tengo una tormenta en mi estomago que me está jodiendo. Uaarghh. – Dice Júpiter quejándose de su clima interno.
Mientras tanto Denébola...
-Siento una perturbación en el equilibro del universo... alguien le ha puesto mi nombre a una secta, o a un personaje ficticio de una historia romántica escrita por un profesor de física... –
Volviendo al sistema solar, marte y mercurio seguían discutiendo...
-¡A que te reviento! –Gritó el planeta mas cercano al sol.
-Ven entonces, te estoy esperando. – responde Marte.
Mientras tanto plutón, en la soledad del aislamiento...
-Soy bien darks... – [inserte Plutón orbitando con lentes obscuros]
Saturno...
-Que pedo con mi anillo, desde cuando está tan ondulado, puta madre. –
-Hace raaaato we, cuando estabas durmiendo, el Júpiter estaba presumiendo su campo gravitatorio y por webón se le estrellaron unos asteroides, cuyos restos pasaron por tu anillo y lo desmadraron. – Explicó Urano. - Me sorprende que hayas tardado tanto para darte cuenta de eso... – Agregó.
-Pero, pero será maricón...; ¡HEH! ¡JUPITER! –Gritó Saturno.
-¡Saturno! ¿¡Qué pasa, tronco!? – Respondió Júpiter en plan buena onda.
-Nada de que pasa tronco, que me fregaste el anillo por andar con tus mariconerías, que campo gravitatorio ni que mierda, ¡gordo, que estás gordo! – Reclamó Saturno.
-Puta oh, Urano, pero para que hablas, esto fue votado en junta, coño. –
-¿Que junta, de que hablas? –
-Y yo que sé, el que narra, que está chalado. –
Oigan oigan oigan conmigo no se metan, que les pego un asteirodizaso, y los jodo a todos.
-Buuuuuuuuuuuu. –
Ya está, Hercólubus, ¡Chíngate la tierra!
-Woh woh woh, ¿A mí por qué? –
¡Porque así lo dicen nuestros astros mayas!
-¡Ah!, a el si le hablas, y a mí no ¿verdad? –Reclama Venus a la Tierra.
-Tú vete un poquito a la mierda. –
-Hercólubus, ven y cárgatela, por mamona. -
-Nah, que weba – [Y por eso no se acabó el mundo, porque pinshi hercólubus tenía weba. Fin]
Puta madre..., bueno, ¿y tú que Neptuno?
-Sin pedos mi pinche Jéxust, ¡Sin pedos! –
¿Lo ven?, ¿por qué no pueden ser como Neptuno?
[Inserte "Meh" colectivo]
Culeros...
En fin, siguiendo con la historia. "Continuando", jódete...
Sentí la fría briza de la mañana, el olor a, pues a mañana que pega en las... mañanas... "No pues muy bien, señor redundancia", me cago en... Meh..., eso, que era de mañana, aproximadamente las seis de la mañana, joder que me pasa, en fin. Al abrir los ojos, de cara al paisaje que se mira desde el risco, observé todo concierta claridad, el cielo era celeste y estaba semi despejado. Demasiado tarde caí en cuenta de que Dash pudo haberme tirado por el precipicio al despertar ella primero que yo. Pero de todas formas no lo había hecho. No aún. Pues al darme la vuelta para ver si podía levantarme poniéndome boca arriba, me di cuenta de que la dichosa pegaso celeste de crin arcoíris, se encontraba a un lado de mí.
-Ayayayay, puta madre me hizo mierda la hijue' madre. –Me quejé del dolor y luego me quedé callado al darme cuenta de la presencia de Rainbow Dash.
No, no estaba durmiendo acurrucada a mi lado, ni nada tierno, todo lo contrario. Estaba firmemente de pié, mirándome de una manera muy severa.
No había lágrimas, ni brillos, sus ojos estaban vacíos y serios. Se le veía enojada, pero manteniendo la compostura, no como lo que pasó ayer, cuando perdió la razón, o como otros momentos en los cuales su mirada reflejaba odio y rechazo hacia mí pero con una pisca de cariño, esta vez era diferente, ella estaba decidida.
-Rain... – Intenté hablar pero ella frunció un poco mas el seño y arrugó mínimamente la nariz de manera amenazadora.
Capté el mensaje y detuve la producción de palabras.
-"¿Pero cuanto tiempo lleva ahí parada? no mames... tengo el sueño mas pesado del mundo" - Pensé.
Ella hizo señas con sus pezuñas. Me señaló a mí, luego a la casa. Entonces asintió. Esperó mi respuesta, la cual fui yo encogiéndome de hombros y asintiendo al igual que ella.
Creí que me estaba perdonando...
-Bien. – Dijo en tono serio, afirmando que me dejaría regresar a casa.
Después volvió a hacer señas. Me señaló nuevamente, y luego se puso la pezuña en el pecho. Negó con la cabeza.
-Está bien, solo amigos... – Nuevamente soy yo siendo un iluso...creí que se estaba negando a tener una "Relación" mas allá de la amistad conmigo, que es lo que podría haber pensado que yo quería luego de ver esas imágenes de ella en internet que creyó que yo había hecho.
-¡No, tu yo no amigos! – Gritó a modo de sentencia.
¿Oyeron eso? Es el inaudible sonido de un corazón que muere atravesado por una lanza con una leyenda que dice "Cruda Realidad". Me hizo mierda, que les puedo decir...
Tragué saliva y la vi a los ojos. Yo tenía ganas de llorar, no les voy a mentir, me dolió mucho lo que dijo. Sin embargo ella, a pesar de que en su rostro se notaba que sabía bien lo que había dicho y que a ella también le dolía en lo más recóndito de su corazón, aún seguía decidida y firme. Desvié mi mirada, respiré hondo para contener mis lágrimas, volteé nuevamente hacia ella con una cara seria, asentí una vez y extendí mi mano para aceptar su trato. El cual era, "Compartiremos una casa, pero solo eso".
Ella vio mi mano despectivamente y luego retrocedió negando con su cabeza para luego voltearse e irse hacia la casa. Aún llevaba la ropa interior de color rojo puesta. Fue lo único de mí con lo que decidió quedarse.
Suspiré mientras me sentaba, aún sentía mucho dolor físico, pero eso nuevamente me valió una mierda. Vi al suelo junto a mí, y encontré allí, el primer dibujo que hizo Rainbow el día que nos conocimos para decidir quien le enseñaría a quien a hablar su idioma, al cual yo me agregué ese mismo día para solicitar su amistad, roto por la mitad.
-"Puto cliché de mierda... joder, igual duele, puta madre..." – Pensé.
La noche anterior, lo que hice fue cagarla disque haciéndole caso a los consejos del friki amoroso.
Ahora en mi cabeza quedaban dos preguntas, una era: "¿Por qué Rainbow Dash tomó esta decisión tan drástica?", y la otra, la más importante y la que mas me atormentaba en ese momento, era...
-"¿Cómo voy a arreglar esto?" – Pensé mientras sostenía ambas mitades del dibujo en mis manos.
.
.
.
... Continuará.
¿Vosotros que hariais?, Yo no la hubiese cagado, como lo hiciste tú"; no me importa, os dejo esa reflexión. "¿cual?", pues esa. "Esa no es una reflexión, es una pregunta"; vale verga. "No, no vale verga, confundes a tu público"; ay si tu, muy influyente que soy. "Ñeh"
Pues ya está. Espero que os halla gustado, no me boten el refresco en el piso, no, ¡que no!, ahora me limpias el suelo, búsquese el coleto. muy bien. Adiós... =.=...
Un saludo cordial de mi parte, y de dash, ammm... ¡oye dashie! ... ¡que le des un saludo a la gente!... :I... bueno, un gesto obsceno por parte de Rainbow Dash, y hasta la próxima entrega. Chao chao!
