Advertencia: Feeldoe.
Capítulo 11. Proposiciones indecentes.
Estaba tensa en esa pequeña mesa del pub, a un lado tenía a Emi, al otro a Cosima, ambas hablaban y se reían, pero escondidas bajo esa mesa tenía en una rodilla la mano de Emi, y en la otra la de Cosima. Obviamente me ponía muy nerviosa que mi novia me pillara, pero es que me di cuenta que las necesitaba a las dos, era complicado, muy complicado.
Yo tenía mi barbilla apoyada en mis manos, intentando mantener mis piernas separadas para que no se tocaran entre ellas. ¿Qué podría apartarlas de mí? Sí, pero eso también quitaría lo bien que se sienten ahí las dos. Lo cálida que era la mano de Cosima, y lo traviesos que eran los dedos de Emi.
- Hace poco fuimos a ver esa película al cine, ¿te acuerdas, Del? - preguntó Emi.
- Sí, claro que me acuerdo. - sonreí a mi chica mientras sentía los dedos de Cosima acariciando mi rodilla.
- A Delphine no le gustó… pero a mí sí, la verdad. - comentó mirando otra vez a la de gafas.
- Igual a tu chica le van más las películas de miedo… - intervino Cosima sonriendo y haciendo reír a la de los ojos azules, mi vista acabó en el rostro de la que era mi amante, que me miraba divertida.
- ¡No! - exclamó risueña. - Aquí donde la ves es una cagona… Un día intentamos ver una y la pobre sufrió mucho. - y es verdad. - La tuve que quitar, ¿verdad? - luego la terminé de ver en casa de Cosima.
Emi agarró mi barbilla y me dio un largo beso, sin profundizar, frente a Cosima, que la vi bajar su ceja y mirar hacia otro lado cuando abrí los ojos al acabar el beso.
- Entonces no podemos quedar para ver la que sale la semana que viene, ¿no? - preguntó la de rastas tras el corto silencio que hubo tras el beso.
- Oh, ¡qué ganas tengo de verla! - exclamó Emi motivada. - Tú déjame unos días más y la convenzo, e igual podemos ir juntas las tres. - miró el reloj de su muñeca. - Vale, vámonos que ya es la hora casi, el bar está cerca de aquí, voy a pagar.
- Yo salgo a fumarme un cigarro. - dije levantándome y andando hacia la puerta.
En teoría habíamos quedado las tres para ver tocar al grupo de Emi esa noche, pero insistió esta última para tomar algo antes y hablar. Al principio no estaba muy segura, pero tampoco iba a decir que no.
- Estás muy sexy cuando fumas. - escuché un susurro a mi oído, yo solté el humo por mi boca y miré a la de rastas que me miraba sonriente.
- Sí, me lo dicen mucho. - bromeé tomando otra calada y observando su lengua asomando entre sus dientes.
- ¿Estás incómoda? - yo me encogí de hombro. - No sospecha nada, tranquila. - se apoyó a mi lado en la pared, y me quitó el cigarro para darle ella una suave calada.
- Parece que no soy la única nerviosa aquí… - dejé caer, y volví a recuperarlo entre mis dedos al mismo tiempo que Emi salía del pub y Cosima me miraba divertida.
Empezamos a andar las tres por las calles, y dejé a Emi en medio de las dos, por prevención, y las veía cómo de vez en cuando hacían tonterías, empujándose entre ellas. De vez en cuando me reía porque lo de llevar tacones era peligroso y las dos a veces tropezaban. Se notaba que Emi estaba contenta por haber recuperado la amistad de Cosima, y ésta última parecía estarlo también.
Emi me dio un profundo beso cuando llegamos al bar antes de irse con su grupo a prepararse, intenté que no se alargara porque notaba la mirada de Cosima fija en nosotras. Yo ya había ido a ver al grupo muchas veces, y eran geniales, tenían hasta fans que iban a verles siempre que tocaban por los diferentes bares, y la gente, en general, solía ponerse a bailar frente al escenario.
Me quedé a solas con Cosima, a la que la invité a tomar algo, siempre invitaba ella, era hora de que yo hiciera también los honores.
- Os veo bien… - bebió un sorbo de su copa mirándome.
- Sí, estamos bien...
De repente todo se volvió tenso de nuevo, estuve mirándola hasta que escuché que empezaban a tocar y entonces me giré para ver al grupo de Emi, sentándome en una silla al lado de Cosima. Cuando veía a mi novia tocar la guitarra la veía aun más atractiva de lo que normalmente la veo, pero luego el olor de Cosima aparecía cuando ésta se pegaba a mi lado chocando contra mi cuerpo mientras me sonreía.
- Oh, vamos, no hemos venido para estar sentadas. - se levantó cuando ya llevaban varias canciones y agarró mis manos acariciándolas. - Manos de pianista. - no pude evitar sonreírle también mientras me arrastraba frente al escenario y comenzábamos a bailar. - ¿Luego vuelves a tu casa o te vas con ella? -me preguntó al oído antes de girarme y volver a ponerme de frente.
- Me voy a casa, Emi se queda siempre con los del grupo. -contesté, y me miró pícara.
- ¿Quieres venir a mi casa? - esto me lo dijo al oído que no quedaba a la vista de Emi, que tocaba mirándonos divertida, aprovechando para besar suavemente el lóbulo de mi oreja. - Hay algo que tienes que ver… - se separó de mi para mirarme a los ojos, mordiéndose el labio. - O más bien, sentir. - la mano que había en mi cintura hizo que me girara, dejándome de espaldas, apretada contra ella, y lo sentí. No me había dado cuenta, es más, lo llevaba bien escondido, no se le notaba, pero una vez me apretó contra ella sentí algo muy duro contra mi nalga.
- ¿Lo llevas puesto? - susurré agarrando su mano sobre mi cintura, sintiendo sus anillos contra la palma de mi mano, ella lo afirmó y tras eso continuamos con nuestro baile, o eso es lo que parecía al ojo del espectador, pero la realidad era que había logrado excitarme con solo ese movimiento y que en lo que menos pensaba ahora era en el baile. - Oh, Dios… - volví a susurrar porque moví mi culo necesitando verificarlo de nuevo para saber que era verdad, y, oh, qué verdad era.
- Tengo unas ganas de hacértelo ya… - me giró de nuevo, quedándonos rostro a rostro, y agradecí que la canción que sonaba en esos momentos era sensual y hablaba de sexo, e igual que estuviéramos en ese momento tan pegadas tenía sentido. - Estar dentro de ti… - movió sus caderas hacia delante, como si de un paso de baile se tratara, haciendo que el bulto que a simple vista parecía que no existía diera contra mi centro, haciendo que se me escapara un jadeo de mis labios, y, joder, que cerca estaban esos labios, y no hablemos de cómo me miraba en esos momentos esos ojos a través de las gafas más sexys del mundo.
El concierto acabó y Emi vino sonriente donde yo estaba, le aparté su mojado pelo de la frente provocado por el calor de los focos del mini escenario mientras me daba un beso rápido.
- ¿Os lo habéis pasado bien? - bebió un poco de mi copa y empezó a acariciarme la espalda mientras las dos asentíamos. - Os podéis ir cuando queráis, yo me voy con los chicos ahora, ya sabes. - me miró a mí la última. - ¿Vas a cuidar de mi chica? - me agarró por la cintura abrazándome desde atrás mientras ahora observaba a Cosima.
- Por supuesto. - sonrió la de rastas. - ¿No has visto lo bien que la he entretenido antes? - guiñó un ojo a Emi mientras se ponía de pie, el bar estaba vacío ya, solo quedaban los dueños y los del grupo que recogían. - Os dejo intimidad para que os despidáis… Nos vemos fuera, Delphine. - me dijo. - Emi, seguimos hablando, tenemos que quedar para esa película.
- ¡Sí, por favor! - exclamó de nuevo, y miramos a Cosima salir antes de fijarnos ahora en la otra. - ¿Te ha gustado?
- Sí, podríamos repetir otra vez. Te he visto muy feliz. - rodeé su cuello con mis brazos mientras me volvía a sonreír antes de darme un beso muy largo, acariciando mis labios con su lengua.
- Ahora tengo que irme… - me volvió a besar, y esta vez profundicé yo, porque estaba muy cachonda, y, bueno, Emi besaba genial. - Maldita seas, eres adictiva… - yo me reí cuando sus labios presionaron los míos otra vez, quejándose al separarse. - Hablamos mañana, ¿vale?
- Hablamos mañana. - y tras un último beso más corto salí de allí yo también.
Me encontré a Cosima en la puerta, con su sonrisa traviesa en los labios y con ese maldito conjunto de jersey con esos pantalones burdeos que tan bien le quedaban, con sus rastas en una coleta recogidas. Quise besarla, estamparla contra la pared, pero me controlé y empecé andar en dirección a nuestro edificio. Llevaba mucho tiempo mojada, y necesitaba a la morena ya, así que empecé a andar más rápido haciéndola reír y que imitara mis pasos.
En el ascensor no pude evitarlo más y la empecé a besar mientras le acorralaba contra la pared. La besaba con furia, el deseo que sentía estaba fuera de mi control, y me encantaba derretirme en sus labios. Nuestros labios se separaron, jadeando contra la boca de la otra, cuando agarró mi culo y me pegó contra sus caderas, haciendo que notara totalmente el dildo contra mí mientras me continuaba besando.
Bajé mi mano para tocarlo sobre el pantalón, ella miró hacia abajo y movió sus caderas contra mi palma, y ahora sí que notaba el bulto que hacía, y era enorme, o al menos me lo parecía en ese instante. Suspiré cuando llegó a la planta al sentir los dientes de Cosima apretaron mi labio al separarme de ella, y nos bajamos del ascensor yendo hacia su puerta. Me pegó contra ésta mientras abría con su llave, besando mi cuello desde esa posición.
- Seguro que estás tan mojada ya…
- Lo estoy, y mucho… - susurré contra sus labios antes de besarla.
Moría por verlo ya, así que agarré sus pantalones empezando a desabrochárselo, y me empujó contra el sofá mirándome agitada, sin dejar que se lo bajara. Ella misma agarró su pantalón y se lo bajó. Me quedé sin aliento por la visión. Cosima se lamió los labios mirándome, el dildo asomaba por encima de sus bragas, agarré sus caderas y la pegué a mí sentándome más al filo del sofá con mis piernas abiertas, haciendo que quedara su cuerpo entre ellas. Empecé a lamer su vientre mientras sus dedos se enredaban en mi pelo y me acercaba más a ella, arqueando su espalda.
Me levanté para quedarme frente a ella, estaba muy sexy aun con sus botines y en ropa interior, había que decirlo, y me encantaba que estuviera a mi altura para mirarla a los ojos. Me empezó a quitar la ropa, dejándome completamente desnuda frente a ella, besándome antes de contestar a mi pregunta.
- Estás tan mojada… - su mano se coló entre mis piernas, y soltó un jadeo cuando empezó a tocarme.
Bajó sus bragas, dejándolas caer al suelo resbalando por sus piernas. Miré hacia abajo para encontrarme ahora el dildo apuntándome totalmente recto.
- ¿No tiene arnés? - dije sin aliento y ella negó.
- Está dentro de mí, lleva todo lo que llevamos de noche dentro de mí, y ahora quiero que el otro extremo esté dentro de ti… - agarró mi cintura y pegó nuestras caderas, balanceándose, acariciando toda mi intimidad con el dildo, yo gemí cerca de sus labios antes de volver a besarla y deshacerme de la última prenda que quedaba en su cuerpo.
- ¿Has estado desde que has salido de aquí con esto dentro de ti? - pregunté para que me quedara aún más claro, no pude evitar agarrarlo con mi mano, comprobando su tamaño y lo suave que era.
- Y mi idea es que lo esté también todo lo que queda de noche… - mordió mi labio antes de empujarme contra el sofá, dejándome de nuevo sentada, y tuve que mirar su entrepierna. Ahora lo veía mejor, es verdad que estaba dentro de ella, era una vista distinta, pero excitante al mismo tiempo, sobre el dildo podía llegar a ver el piercing de su clítoris. - Oh, joder… - fue un impulso, pensé que igual le gustaría, teniendo en cuenta lo que le ponía que le chuparan los dedos, y lo que escuché me hizo pensar que no le hacía ascos cuando empecé a lamer su juguete. Solo lo lamí, apenas me metí la punta un par de veces en la boca, tampoco quería hacer como si fuera un hombre. Giré mi cabeza para llegar más fácilmente a su clítoris, sacando la lengua de mi boca y me di el placer de acariciar con ella su piercing, notando como ella levantaba suavemente las caderas, disfrutando de lo que veía.
Agarró mis pelos y echó mi cabeza hacia atrás, inclinándose para darme un beso muy húmedo, y quedándose finalmente de rodillas frente a mí. No hizo falta que abriera mis piernas, lo hice yo, incluso agarré su cabeza para pegarla a mí. Lo caliente que estaba no era normal, y necesitaba esa boca experta haciendo las maravillas que solía hacer. Ella no se quejó, se dejó llevar por mi mano y empezó a lamerme, a darme mucho placer.
Su boca estaba muy bien con mi clítoris y sus dedos empezaron a estimular mi interior, supongo que preparándome para el nuevo juguete que íbamos a probar. Tenía dos dedos dentro de mí, moviéndose, estimulándome, y entonces se levantó y me tumbó en el sofá poniéndose sobre mí.
No me sentía nerviosa, Alison me contó que en el momento clave de su primera vez se puso muy nerviosa, pero yo sabía que Cosima no iba a hacerme daño. Además, me tenía siempre súper excitada, por ahí abajo estaban esperando al nuevo accesorio de esta chica con muchas ganas.
Bajó un brazo por nuestro cuerpo, yo miré también para ver lo que hacía, agarró el dildo y sentí uno de sus dedos acariciando mi entrada, que después fue sustituido por la cabeza del juguete, los labios de Cosima encontraron los míos dándome un beso que me hizo temblar, y en mitad de ese beso sentí como entraba dentro de mí suavemente.
- Oh, Dios… - suspiré mientras agarraba mis manos y las mantenía sobre mi cabeza, sin crear, de momento, ningún movimiento de caderas. Y era una sensación increíble, me sentí muy llena, además, esta postura con los brazos hacia arriba, me ponía mucho. La Cosima dominante era muy atractiva.
- ¿Bien? - susurró mientras me miraba a los ojos, esos ojos totalmente negros, yo mordí mi labio y asentí. - Ahora voy a hacerlo lento… - subió sus caderas despacio, y las volvió a bajar, yo solté un gemido, uff, estaba siendo demasiado bueno.
Enterró su cabeza en mi cuello y empezó a lamérmelo, suspirando de vez en cuando volvía a moverse sobre mí, yo miré su espalda arqueándose y como su culo subía y bajaba, lo bien que se movía. Y llevaba así un rato, haciéndomelo contra el sofá donde habíamos visto tantas películas, donde habíamos compartido tantos besos.
- Más rápido, Cosima, por favor… -suspiré, muriendo del deseo por esta mujer, que jadeó contra mi cuello y subió para morder el lóbulo de mi oreja al mismo tiempo que me embistió profundamente, y quedándose totalmente dentro de mí escuchando el gemido que salía de mi garganta.
Eché mi cabeza hacia atrás sin poder evitar gemir, intentando no hacerlo muy alto, pero era inevitable. Lo de los mordiscos podían dar una idea, pero estaba claro que las cosas suaves iban poco conmigo, y Cosima, obviamente, lo sabía.
Sus movimientos eran así, embestidas rápidas, de vez en cuando haciéndolas algo más duras y secas. Estaba apoyada en mis manos, que seguían sobre mi cabeza, moviéndose sobre mí de una manera que me estaba volviendo loca, tanto por lo que sentía dentro de mí como por la visión de esas curvas. Sus ojos me miraban, y sus dientes apretaban su labio mientras ahogaba los gemidos que salían de su garganta, y yo miraba cómo sus pechos se balanceaban con sus movimientos, cómo empezaba a mojarse su cuerpo con su propio sudor, y seguramente con el mío también. Subí mi cuerpo para besarla, escuchando por fin esos gemidos que salían de su boca cuando caí de nuevo al sofá.
- Voy a correrme, Delphine… - gruñó contra mi boca, haciendo que un escalofrío recorriera mi cuerpo tras escuchar esa frase.
Se puso de rodillas y agarró mis muslos y empezó a golpearme mucho más rápido, observé cómo se le marcaban los abdominales con cada embestida y empezó a realizar movimientos circulares con sus dedos sobre mi clítoris hasta que me corrí muy fuerte contra ella echando mi cabeza hacia atrás y arqueando todo mi cuerpo, agarrando con una mano el respaldo de sofá, porque todo estaba siendo muy intenso.
- Joder… - susurró mientras salía de mi, aún de rodillas, pude ver todos mis fluidos en el dildo, y me enderecé empujándola hacia atrás y dejándola sentada.
Ella me miraba agitada mientras me sentaba sobre ella. Pasé mis dedos por mi intimidad, mojándolos, no necesité mucho tiempo para hacerlo y luego los acerqué a su rostro. Primero acariciando sus labios con ellos, tentándola, viendo sus reacciones, las ganas que tenía de que los metiera en su boca cada vez que intentaba atraparlos sacando su lengua. Me sonreía aun agitada, disfrutando del juego, y luego empecé a introducirlos en su boca lentamente, notando cómo su lengua los acariciaba, y cómo gemía contra ellos.
Después con mi otra mano busqué el maldito juguete para volver a introducirlo dentro de mí, quería hacerlo otra vez, lo necesitaba. Escuché otro gemido cuando nuestras caderas quedaron totalmente unidas tras la completa penetración, que no sabría decir en ese momento de quién fue, suyo, mío o de las dos. Ella agarró mi nuca para que bajara a sus labios y la besara, sacando mis dedos de su boca.
Estuve así un rato, entreteniéndome con sus besos y simplemente sintiendo el dildo dentro de mí. Era una experiencia gratificante, me sentía llena y Cosima tenía las dos manos libres para hacerme lo que quisiera. Empecé a moverme agarrando el respaldo del sofá, manteniendo su cabeza entre mis brazos, arriba y abajo, gimiendo sin poder evitarlo. Creo que la forma que tenía hacía que me diera en el desconocido punto G, del que Cosima me habló cuando me corrí de esa forma el día de la ducha.
Me recorrió todo el cuerpo con la mirada mientras acariciaba mis costados, quedándose estancada en mis caderas y en cómo me movía sobre ella, y suspiró elevando al mismo tiempo sus caderas, manteniendo sus labios entreabiertos, y esa mirada que me derretía.
- ¿Te gusta lo que ves? - le pregunté inclinándome para morder su labio, y ella gruñó contra mi boca volviendo a mirarme a los ojos. Eso era que sí.
Y debo decir que esos movimientos me estaban volviendo loca, y más si la de rastas agarraba mis caderas parándome y empezaba ella a mover las suyas de esa manera tan rápida, haciendo sus embestidas muy furiosas mientras jadeaba contra mi pecho, con el que estaba entretenida lamiéndolo y succionando mi pezón en su boca.
Volví a sufrir un orgasmo sin poderlo aguantar mucho más tiempo, cayendo sobre el cuerpo de Cosima, que me agarró y empezó a acariciar la espalda lentamente, aun dentro de mí. Se echó para atrás para tumbarse, llevándome con ella, dejando que descansara escondida en su cuello.
Respiraba agitada, notaba todo mi cuerpo sudado por la sesión de ejercicio que habíamos tenido, pero a Cosima no le importaba porque no dejaba de acariciar mi piel con sus manos. Noté sus labios besando suavemente mi hombro, y respiró profundamente cuando me escuchó gemir de nuevo contra su cuello. Y es que parece ser que dos orgasmos no eran suficientes para ella, comenzando otro movimiento de caderas, esta vez mucho más lento.
Iba a ser una noche muy larga, y muy placentera.
Oh, Dios, me dolía todo. Absolutamente todo. Además de la zona obvia, que había descansado poco esa noche, había que añadir que lo poco que habíamos dormido había sido en ese mismo sofá.
- ¿Te vas ya? - murmuró Cosima cuando me senté a su lado, uff, ¿cómo me voy a sentar ahora? En serio, la chica fue insaciable, y yo no me quejé.
- Sí… es tarde, Alison debe estar ya en casa. - sentí la mano de ella en mi baja espalda, acariciándola.
- Una lástima… a mí me queda aquí aun un par de horas más. Ha sido genial, espero que podamos repetir, hacía ya tiempo que no encontraba una mujer que me dejara así de satisfecha. - empezó a bromear.
- ¿Los billetes están en la mesa? - decidí seguirle la broma mientras me vestía a su lado en el sofá, llevándome una mirada divertida de la morena mientras se apoyaba en su brazo observándome de lado con esa manta tapándole sólo de cintura para abajo, dejando que pudiera apreciar sus pechos.
- Sí, y quédate con el cambio, anoche te portaste bien.
- Que generosa de tu parte. - me incliné sobre ella para besar sus labios una vez ya estuve completamente vestida como despedida, llevándome una sonrisa de su parte mientras volvía a besarme agarrando del cuello de mi camiseta para que volviera a bajar a sus labios, y solo con ese gesto me hizo sonreír en mitad del beso antes de separarme de ella para salir de su piso.
Llegué a la casa que compartíamos mi amiga y yo, ella aun no había llegado, así que decidí darme antes una ducha, que anoche hice más ejercicio comparado con todo lo que hice cada mañana cuando salíamos a correr.
Cuando salí de la ducha justo entraba Alison que iba más contenta de lo habitual.
- ¿Buena noche, eh? - comenté divertida, y ella se puso algo sonrojada mientras se tapaba la boca con la mano escondiendo su sonrisa.
- Tu en cambio pareces agotada… - quiso pincharme, pero mi respuesta la dejó boquiabierta.
- Es lo que tiene estar ocupada sin dormir… - le sonreí guiñándole un ojo y escuché que me seguía hasta mi habitación.
- ¿Toda la noche? - preguntó alucinada, yo asentí mientras me vestía. - Voy a tener que hacerme homosexual yo también... - dejó caer, pensativa. - ¿Tan buena es Emi? Se te ve contenta… parece que anoche lo pasaste bien. - me sonrió pícara mi amiga tumbándose en mi cama.
Claro lo gracioso era que anoche no estuve con Emi, estuve con su hermana, y Alison no querría saber cómo es su hermana en la cama, ¿no? Me reí nerviosa mientras me sentaba a su lado ya vestida.
- Emi es muy buena en la cama, ya te lo dije. - y era la verdad, pero comparada con Cosima, pues igual, tenía mucho que desear, seamos sinceras. - Por cierto, a ver si volvemos a repetir lo de ir a ver a su grupo con Donnie, que tienen nuevas canciones, seguro que os gustan.
Cambié de tema rápidamente ilusionando a mi amiga para ir a ver al grupo de Emily, sin percatarme del mensaje que tenía en el móvil de la integrante del grupo, que me decía si podíamos hablar, que necesitaba contarme algo.
Me disculpé con Alison para que me dejara sola, comentándole que iba a llamar a Emi, no se molestó, le parecía súper románticas las llamadas, es más, ella llamó también a Donnie desde su propia habitación.
- Anoche estabas muy sexy, no sé por qué, fue una pena no poder haber pasado la noche juntas.
- Pues sí… - sonreí, ese fue su hola de la llamada. Y pena, pena, no fue para mí, porque anoche fue increíble todo lo que hice con Cosima, es más, no sabía que tenía tanto aguante.
- Necesito hablar contigo de una cosa… - me confesó, cambiando de tema. - No sé ni cómo decírtelo, lo mejor es hacerlo del tirón. - No tenía ni idea de lo que me querría decir… Oh, Dios, ¿y si había notado que el bailecito que tuvimos Cosima y yo anoche no era muy de "amigas" o de "hermanas de amigas"? - Siempre he tenido una fantasía. - uff, que susto había pasado, pensaba que me iba a pillar y sólo quiere hablar de sexo, mejor, puedo respirar tranquila entonces.
- ¿El qué? Cuéntamelo y hablaremos de cómo cumplirla. - sonreí, escuchando cómo cogía aire.
- Siempre he querido hacer un trío. - soltó.
- ¿Un trío? - ¿Un trío?
- Sí… - silencio. - No lo debería haber dicho… Lo siento… qué tonta soy, no te van esas…
- Oh, no me pidas perdón, Emi… - corté su intento de disculpas. - Estamos en una relación, ¿qué más que poder compartir nuestras fantasías y hablar de si podemos cumplirlas? - me tumbé en la cama pensativa, un trío, ¿soy capaz de hacer un trío? - Para un trío necesitamos a alguien más… - empecé a hablar haciéndola reír, y yo la imité por lo ridícula que había sido la frase. - ¿Cómo es tu fantasía? ¿Has pensado un chico o una chica?
- He pensado en una persona en concreto ya… - murmuró sin responder a mi pregunta, seguro que era la que tocaba la batería con ella en el grupo, la que tenía media cabeza rapada. Me había hablado mucho de ella, lo lesbiana que era, que tampoco había que ser una experta en la materia para darse cuenta… A parte, me miraba siempre como si me desnudara… Tendría que pensarme esto del trío si es con ella...
- ¿En quién? - pregunté mientras la escuchaba respirar hondo antes de soltar el nombre que menos esperaba oír.
- Había pensado en… Cosima.
Y menos mal que estaba siendo una llama telefónica y no pudo verme la cara, porque, seguramente, me delataría.
¡Holita!
¿Qué os está pareciendo? ¿Qué os gustaría que pasara? ¿Trío sí? ¿Trío no? Delphine está bastante despierta en el mundo sexual últimamente, ¿aceptará o no?
Espero que os haya gustado el capítulo, y que me lo digáis en los comentarios.
¡Nos leemos el miércoles que viene!
