Parte 2: "Comenzando todo durante los exámenes Chuunin, un grupo de ninjas de la arena vuelven a aparecer ante la vida de la ya crecida ninja Hyuga, aunque hay uno que aparenta ya no recordarla y no querer tener ninguna relación con ella, aunque es el único que permanece queriendo saciar su resentimiento y a la vez, cobrar una venganza ante un amor que jamás se le fue correspondido..."

Capítulo 11: Decisiones e Inseguridad

Miró primero a uno y luego al otro antes de dirigir su vista a la mujer frente a ellos. Sus latidos se hicieron cada vez mas acelerados a medida que procesaba la información que le había dado ella… Sus compañeros no parecían tan horrorizados, a lo contrario, Kiba Inusuka saltaba de felicidad y Shino Aburame solo efectuó un leve sonido correspondiente a una sonrisa de suficiencia.

Los ojos teñidos de rojo y negro de Kurenai-Sensei sonreía con levedad, parecía satisfecha con la expresión de sus dos genins, aunque finalmente posó su mirada en ella, los cuales se encontraron sus propios ojos perlados y temerosos.

-¿Pasa algo, Hinata?- peguntó frunciendo el seño.- ¿Acaso no estas de acuerdo con la desición?

La chica de ojos perlados y marcados suavemente por unas pequeñas pestañas, cabello corto hasta la nuca, de flequillo recto y corto terminando en unos gruesos mechones a sus costados y de otros revueltos en su parte posterior, de mejillas sonrosadas y labios pequeños agachó la cabeza sintiéndose intimidada un poco culpable.

-¡Hinata, vamos, es una muy buena oportunidad!- exclamo el genin Kiba, de ojos negros el cual poseían una marca roja oscura desde la terminación de estos hasta sus mejillas, típico del clan Inuzuka, y de amplia sonrisa al cual su cabello se encontraba cubierto tras una capucha de piel de su propio abrigo, el cual portaba a su pequeño cachorro blanco, Akamaru.- No vas a desperdiciarla, ¿No?

Shino frunció un poco el seño, aquel otro chico que estaba a su lado con unas negras gafas redondas, cabello corto, negro y puntiagudo y portador de un abrigo mucho mas grueso que el de Kiba, el cual terminaba en un cuello amplio que cubría hasta parte de su nariz.

-Sería mejor tomar en cuenta la desición de Hinata.- comentó este con su voz grave y calmada.- Si no estamos de acuerdo todos, no habrá caso. Somos todos o nadie.

La mujer de cabello largo y negro y rostro amable, Kurenai- Sensei, volvió a sonreír demostrando que estaba de acuerdo.

-No vamos a forzarte si no te sientes lista.- agregó.- Podremos posponerlo.

La genin negó con la cabeza rápidamente mirando a su Sensei con susto.

-¡Iie… yo… yo debo h-hacerlo!- Juntó ambas de sus manos, entrelazando sus dedos nerviosamente.- ¡K-Kiba-Kun y S-Shino-Kun cuentan c-conmigo…!

Los tres presentes se miraron entre ellos incómodos, sabían perfectamente el carácter de Hinata Hyuga, parecía bastante debilucha y con un autoestima bastante bajo de sí misma, pero en el fondo sabían que era una muy buena Kunoichi de la Hoja.

Hinata se mordió el labio con frustración sintiéndose enojada con ella misma "No puedo ser tan egoísta, Kiba-Kun y Shino-Kun cuentan conmigo… y sin mi ellos no podrán hacerlo… no puedo defraudarlos de esta manera… no puedo ser s-siempre un estorbo para los demás…"

-Bueno, el examen para Chuunin es dentro de dos días… -repuso Kurenai-Sensei suspirando con pesadez y sacando a la Hyuga de sus pensamientos.- Tienes tiempo de pensarlo hasta mañana, Hinata.

Ella volvió a negar la cabeza mientras se ruborizaba de vergüenza.

-¡Iie, ya tomé mi desición!- exclamó.- Haré el examen.

Kiba y Shino la escrutaron con duda.

-Demo, Hinata, puedes pensarlo mejor hasta mañana.- insistió Shino frunciendo el seño.- No tienes por qué pensar en nosotros.

-Es cierto, escucha a Shino.- agregó Kiba, aunque sus ojos demostraban que no estaba de acuerdo con lo que su compañero decía. Akamaru ladró dando a entender que opinaba lo mismo.

Hinata negó con la cabeza mientras formulaba una tímida sonrisa en su rostro.

-Ya lo desidí, Kurnai-Sensei.

Kurenai frunció un poco los labios aunque no objetó nada, luego suspiró y volvió a sonreír.

-Se que lo harás bien, Hinata. Y si no consiguen el puesto de Chuunin no importará, podrán hacerlo dentro de seis meses más.

Los trés asintieron mientras Kurenai se marchaba hacia la residencia del Hokague para poder registrar los nombres de los integrantes de su grupo que participarían en el examen.

En cuantro su sensei se perdió de vista, Kiba exhaló un grito alegre junto con su cachorro. Hinata y Shino lo observaron atentamente.

-¡Wahuu, Kiba Inusuka se presentará en los exámenes Chuunin!- alzó un puño al aire, de manera suficiente mientras que por su cara se cruzaba una sonrisa de victoria.

Hinata comenzó a reir con levedad, nerviosamente, mientras su compañero Shino arqueaba una ceja.

-Realmente te pareces a Naruto haciendo esas payasadas. Ni siquiera has comenzado el examen y ya te creer que eres el más hábil de todos.

Kiba fulminó a su compañero con la mirada.

-Ho, vamos, Shino, no seas aguafiestas… -rezongó este.- ¿Qué tan complicado crees que sea…? No creo que sea más difícil que los de la Academia.

-Iie, he oído decir a mi padre que los exámenes Chuunin son realmente muy exigentes, Kiba-Kun.- repuso Hinata preocupada.

El aludido se encogió de hombros antes de dirigir sus ojos a Akamaru.

-Bien, Akamaru… Tenemos solo dos días para prepararnos… ¿Listo para entrenar?

Su cachorro ladró con energía dispuesto a seguir a su amo y ambos desaparecieron cuando este subió a las copas de los árboles, hacia las espesuras del bosque.

-Yo también debería entrenar un poco.- agregó Shino cruzándose de brazos y mirando a su compañera.- ¿Vienes, Hinata?

Esta se apresuró a negar con la cabeza.

-I-iré a dar una vuelta por la aldea…

-Yokatta.

Al cabo de un instante, Shino también desapareció, quedando ella sola. En cuanto se aseguró de que no conservaba la compañía de alguien más, se dignó a suspirar amargamente antes de comenzar una lenta caminata desde el comienzo del bosque de Konoha hasta su aldea.

Cuando Kurenai-Sensei los había llamado lo que menos se imaginaba era que se trataba de hablar sobre el examen Chuunin, definitivamente no se capasitaba lista como para darlo ya a los pocos meses de haberse graduado de la academia y de haberse convertido en una genin. Alzó sus perlados ojos al cielo el cual permanecía surcado de algunas rebeldes nuves, consideraba extraño hacerlo puesto que esa costumbre la había tomado desde los seis años cuando miraba atentamente a cada instante el cielo de otra aldea, al igual que uno de sus antiguos amigos solían hacer…

Su cuerpo se estremeció solo de recordar la imagen del niño que había sido llamado su amigo cuando Konoha se encontraba en guerra y ella había tenido que recurrir a su aldea para protegerse. Recordaba que el día en el que se había separado tan bruscamente de él, despues de haber forjado una amistad tan estrecha, había sufrido mucho… Por suerte ya había superado ese dolor y esos días grises en donde no encontraba más que la tristeza en cada rostro que veía…

Se ruborizó y volvió a mirar al frente despues de tropezar por tercera vez, si que era un poco torpe… En cuanto comenzó a adentrarse un poco entre las casas que bordeaban el bosque comenzó a ver a más gente a su alrededor. El aroma a jazmines frescos proveniente de la Floristería Yamanaka le agradó mucho, seguramente Ino, aquella genin de su edad, extremadamente delgada, de cabello rubio y largo siempre atado en una coleta y de ojos profundos y azules, ya tenía las nuevas flores de la temporada…

Ino hacía grupo junto con Shikamaru Nara, un chico alto y despreocupado que siempre se quejaba por todo, y Choogi Akimichi, un chico un poco comilón pero muy gracioso que siempre la hacía reir cuando hablaban, su Sensei era Azuma Sarutobi, no lo conocía demasiado, solo estaba segura de que parecía un hombre amable pero exigente que tenía una adicción por los cigarrilos puesto que siempre se lo veía con uno.

Pensaba dirigirse a la floristería a comprar aquellos jazmines aunque se dio cuenta de que no poseía ningúna cantidad mínima de dinero encima, por lo que primero debería pasar por su propia casa, la mansión Hyuga… Entornó un poco los ojos, seguramente su padre estaría fuera a esas horas, entrenando a su hermana pequeña de seis años la cual había nacido despues de la guerra de Konoha, por lo que estaba segura de que en la casa se toparía con su primo Neji.

Neji era bastante reservado con la familia primaria, se cruzaban muy pocas veces puesto que él parecía tenerles un cierto rencor a ellos y siempre que se veían las caras, no podía evitar sentirse intimidada ante sus ojos perlados, iguales a los de ella, pero fríos y rencorosos... Muchas veces podría haber jurado que esos ojos los había visto antes, en unos del color de la aguamarina, aunque estaba segura de que nunca podría entablar un conversación con Neji, puesto que los lazos que los separaban eran mucho mas estrechos y complicados…

Su primo estaba emparejado con Ten Ten, una de sus mejores amigas, una chica muy agradable y divertida, amante de las armas ninjas, y con Rock Lee, un chico el cual parecía tenerle un amor exesivo al arte del taijutsu y a su querido Gai-Sensei, a tanto grado que había adoptado su mismo peinado de corte taza y su mismo atuendo de entrenamiento verde manzana, al igual que muchas de sus expresiones, frases y técnicas... cualquiera los confundiría con padre e hijo.

Cuando llegó a la puerta de su casa, se quitó su calzado y corrió apresurada por los pasillos hasta su habitación hasta encontrar el dinero. Por suerte, en ningún momento, inclusive cuando logró salir de allí, encontró a su primo Neji, seguramente, al igual que Shino y Kiba, estaría entrenando para los exámenes…

Ya sonriente, comenzó a caminar en dirección a la floristería, pensaba comprar tres ramos, uno para regalarle a su padre, otro a su hermana, y el tercero lo concervaría, puesto que no podía regalarlo; Sus mejillas se sonrojaron notablemente mientras sus latidos se aceleraban constantemente, ese sería concervado como el ramo que nunca se le fue regalado a…

-¡HEY, HINATA!

Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo de pies a cabeza cuando sintió en sus oídos llegar el sonido de una voz perteneciente a la persona en la cual pensaba en aquel momento. Su cuerpo se hizo de piedra al instante, pudo notar que el sonido de aquella voz provenía desde su espalda. Giró un poco la cabeza, sintiéndose como si su cuello se tratara de una pieza de una maquinaria a la cual se le había trabado los engranajes.

Su expresión asustada no pudo no hacerse evidente al encontrar con su mirada unos ojos azul eléctrico que la observaban con felicidad. El genin rubio de cabello revoltoso, atuendo anaranjado y mejillas surcadas por unas extrañas marcas como bigotes la estaba saludando desde un patio de una de las casas, arrancando hiervas, aparentemente en medio de una misión de rango D.

-N-N-Naruto-K-Kun… -sus labios se movieron apenas, presa del pánico y la desesperación que sentía en su pecho.

Naruto tenía algo que siempre la había atraído, tenía algo que nunca pudo atraparla tanto como ningún otro chico, sabía que era quisquilloso, infantil, poco maduro, insoportable y todo lo demás que solía oir, pero de igual manera… sentía algo por él que no podía describir con palabras.

Apenas pudo levantar su entumecida mano para responder a su saludo. Instantaneamente, el de ojos azules volvió a su trabajo de arrancar hiervas. Ella continuó obsevándolo sin poder moverse, permanecía acompañado por su Sensei, Hatake Kakashi, un extraño tipo de cabello blanco y revoltoso también que siempre poseía la mitad de su cara y su ojo izquierdo cubiertos por lo que no conocía su verdadero rostro, además de que siempre era un despreocupado que se la pasaba los días leyendo uno de los libros que solo tipos como él podrían leer frente a niños jóvenes.

Sus otros dos discípulos y compañeros de Naruto Uzumaki también estaban allí, uno de ellos, Sasuke Uchiha, un chico aparentemente apuesto de cabello negro azabache y ojos tan profundos y oscuros como, ella se imaginaba, su mismo carácter. Él era el último Uchiha vivo de la aldéa al cual se lo consideraba una debilidad para todas las chicas, pero siempre se preguntó ¿Qué tenía de especial…? Era muy reservado y a veces un poco altanero, como si no le interesara nada de nada, muchas chicas le preguntaban que veía en Naruto que no encontraba en Sasuke… ¿Pero que es lo que tenía Sasuke…? Nada de nada, según ella.

La otra acompañante, Sakura Haruno… una punzada de dolor invadió su estómago cuando observó a aquella sonriente y bella chica de ojos verdes esmeralda y cabello largo y rosado que caía graciosamente por sus hombros, si que era hermosa… por eso Naruto estaba enamorado de ella… además era divertida y popular… todo lo contrario a ella… Pero sabía que Sakura estaba enamorada de Sasuke (Que parecía reacio a corresponderle) lo que la entristecía aún más saber que Naruto no era correspondido…

…Pero sabía que Naruto no se rendía y una de las cosas que más admiraba de él era que nunca se daba por vencido y seguía adelante… pues eso era lo que ella siempre había intentado hacer, y siempre que lo recordaba, una fuerte sensación de seguridad la invadía por completo… Por eso es que nunca había renunciado a su amor por él aún cuando se había enterado de que amaba a Sakura… y así permanecía siendo fuerte y fiel a sus sentimientos…

Entornó los ojos y siguió caminando directo a la floristería, sumida en sus pensamientos; "Claro, pues eso voy a hacer durante el examen Chuunin, no seré débil… Debo hacerlo, Kiba y Shino cuentan conmigo... No voy a desistir… En cuanto termine de comprar las flores, volveré a casa a entrenar hasta que anochezca y daré lo mejor de mí hasta el día del examen… Seré igual a Naruto, lo haré por mis amigos y por él ¡No voy a rendirme!"


Gruñó con molestia por lo bajo, sus ojos instantáneamente lo observaron con atención mientras seguía con su carrera acelerada por el agobiante desierto donde ya a esas horas el sol se estaba ocultando lentamente.

-¿Daijobu, Gaara?- preguntó observándolo desde detrás, donde se encontraba posicionada.

-Nan demo nai.- respondió este al instante con sequedad.

-¿No crees que estas cansado ya?- inquirió Kankuro quien iba al final de la formación.

Su hermano menor no respondió nada, sino que sus ojos claros observaron atentamente como el sol se ocultaba detrás de la arena del desierto, dándole una clara señal de que ya comenzaría a helar y que deberían detenerse a comer y dormir un poco si es que querían tener un buen rendimiento en su viaje.

-Tienes razón.- repuso este luego de meditarlo.- Busquemos algún refugio y descansemos hasta mañana.

Sus hermanos asintieron mientras aceleraban el paso y se dispersaban. A los pocos diez minutos Temari volvió a reunirse con ambos para anunciar que había encontrado un refugio entre la abertura de un par de acantilados hacia el noroeste.

Ya caída la noche para cuando pudieron acomodarse cada uno alrededor del fuego que la mayor había prendido, habían comido un poco de los suministros de ella y habían caído dormidos por el agotamiento mucho antes de la medianoche.

El de ojos aguamarina miró primero a uno y luego al otro con algo de antipatía, cuanto daría por dormir un poco también, si tan solo aquel desgraciado Shukaku no estuviera en su cuerpo… Pero al mismo tiempo sentía como si le estuviera haciendo un gran favor puesto que si dormía, soñaría, y si así era, los peores recuerdos volverían a flote en su mente y se transformarían en incontrolables y atormentantes pesadillas…

Pues había tanto que había intentado no volver a recordar y dejar sepultado en lo más hondo de su mente, al menos así había podido vivir un poco más, sintiéndose a salvo gracias a la protección y seguridad que una vez había resibido, pero olvidando el origen de todo ello.

Entornó lo mirada hacia el oscuro cielo, sin ninguna nuve en él, solo surcado por aquel ya conocido camino de estrellas y aquella gran luna perlada que resplandecía, haciendo a las estrellas danzar a su alrededor. Maldijo por lo bajo, ya ni siquiera podía mirar la luna, siempre le recordaba a ella, era imposible no poder comparar el incandesente color de sus ojos con el de ese astro… ¿Por qué lo más puro y hermoso que había admirado durante toda su vida ahora le daba una razón para odiarlo tanto…?

-Sabes los riesgos que cruzarás en cumplir la misión, ¿No?

Gaara volvió su vista rápidamente a su hermano mayor, Kankuro, con aquella ya acostumbrada frialdad.

-Ve al punto.- repuso él fulminándolo con su mirada.

Kankuro sonrió con levedad y posó su cabeza en su palma para observarlo mejor. Dio una rápida mirada a Temari que parecía profundamente dormida y luego volvió a su hermano menor.

-Vamos, sabes a lo que me refiero, Hinata estará allí, Gaara ¿Serás capaz de cumplir esta misión de tal alto rango siendo conciente de que podrías herirla, o incluso matarla?

El aludido abrió más sus ojos surcados por prominentes ojeras negras, de manera amenazadora pero alarmante más para sí mismo que para su hermano. Kankuro parpadeó lentamente solo, esperando la respuesta de este.

-Lo se.- afirmó luego de un prolongado silencio.

Él arqueó las cejas.

-¿Y estás lo más tranquilo?- argumentó.

-¿Eres tan idiota como para no darte cuenta de que hago esto por Suna?- ladró su hermano, aveces daba bastante miedo cuando se enojaba de aquella manera, sus ojos parecían tomar posesión de otros que no conocía, como si se tratara de un demonio ajeno a él.

-¿Y tu eres tan idiota como para herir a la persona más importante de tu vida hasta ahora?

Damaré, yo no tengo por qué darte explicaciones!

Gaara se puso de pié rápidamente sintiendo como su sangre hervía dentro de sus venas, Kankuro no tenía derecho a comenzar a criticarlo por sus desiciones o su pasado ni tampoco a recordarle asuntos que no quería o consideraba cerrados ya.

-Hinata también era mi amiga, hermano.- La voz de Kankuro se ensombreció notablemente, al igual que su expresión.- Sabes mejor que yo que era una niña ejemplar, yo decidí tomar la misión pero también tomaré las medidas necesarias para que ella no salga perjudicada.

Gaara no dijo nada, sino que cerró fuertemente sus manos en puño con una fuerza exuberante al oir una por una las palabras de él. Pero lo que más le daba rencor era comprender que lo que decía era verdad, el problema era que no lo podía asimilar… por muy dentro suyo sabía que Hinata podría morir si es que se encontraba envuelta en el problema y eso es lo que menos deseaba, ella no tenía la culpa de nada…

Finalmente optó por volver a sentarse y fruncir su seño de manera fija hacia su hermano.

-Con un poco de suerte, ella no esté en la aldea, tal vez halla viajado o algo así.- repuso Kankuro de manera distraída.

-No lo creo.- garantizó Gaara borrando sus insulsos pensamientos.- Estoy seguro de que ella al igual que muchos más será enviada a luchar contra nosotros. Ella es una ninja ahora, estoy seguro.

Kankuro chasqueó la lengua.

-Iie, ella no es como Temari…

-Tu no la conoces bien.- repuso Gaara tajante.

Para ser sincero, él tampoco la conocía bien con el poco tiempo que había pasado a su lado ¿Quién sabía si con los años habría cambiado… y si ya no la reconocía…? Pero al menos, de lo que estaba seguro por el tiempo que fue su amigo, era que Hinata era muy buena con sus escasos conocimientos sobre las artes ninjas, y aunque nunca había logrado dominar su Byakugan, estaba seguro de que no habría desistido hasta dominarlo completamente…

Parpadeó unas cuantas veces, ¿En qué momento había vuelto a recordar todo eso que se había prohibido hacer desde hacía tiempo? Maldijo a Kankuro por lo bajo observando que este ya se había quedado dormido también… Ahora por su culpa había vuelto a pensar en ella…

Gruño otra vez como había hecho esa tarde cuando había observado que dentro de poco entrarían en el país del Fuego, estarían cada vez más cerca… y no debía negar que eso lo ponía nervioso sobremanera…

Fin del Capítulo


Hi There! Acá presente la segunda parte de este fic dedicado a esta parejita. Espero no haberme tardado mucho con el post… Hubiera querido agregar un poco más al capi pero hasta ahí queda adecuado como para un cierre. Quiero aclarar que durante esta segunda parte el fic estará orientado a los verdaderos sucesos ocurridos en el Anime de Naruto original en los cuales estos dos personajes se vean involucrados (Tampoco incluiré todas las escenas de los capítulos donde Hinata aparece los cuales forman parte del relleno del anime, pero si los de Gaara).

Tales así serán las escenas como, claro esta aca, Los exámenes Chuunin, la guerra de Konoha, La Huida de Sasuke y los últimos capítulos de Naruto donde aparecen los tres hermanos de la arena, entre otras escenas que yo misma podría adherir.

Así que eso será por ahora… solo se espera saber la reacción de ambos al volver a encontrarse, aunque tengo que dejar escapar el secreto de que no será en el próximo capitulo, mas bien, en el próximo, los hermanos de la arena llegan a Konoha, claro esta… La inquietud de Gaara aumenta y con razón… bueno, ya sabrán por qué…

Algo que olvidé adherir es que, como este fic estará adaptado a los capítulos de Naruto originales, muchas cosas no están cambiadas, asi como el amor exesivo que Hinata siente por Naruto (Lo cual es un pequeño problema… (Podría haber un Gaara celoso…? :O… )) y así otras cosas que se sabrán mas adelante.

Glosario:

Kunoichi: Se refiere a mujer ninja

Yokatta: Ya veo

¿Daijobu?: ¿Estas bien?

Nan demo nai: No es nada/ No pasa nada

Damaré: Cállate

Lamento si el comentario esta muy extendido, de verdad, solo quería dejar en claro esos puntos y además debo agradecer como siempre sus reviews… wii ya alcanzamos los 40! :D ¿Kien sabe hasta donde podré llegar? Muchas gracias a todos/as!