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La nueva casa de Shinji Ikari
Romance/Comedia
Autor: Aleksast, 2013
- ¿A dónde llevarás a Shinji? – preguntó la peliazul, intrigada por el hecho de que la chica alemana, de manera un tanto súbita invitara a salir al chico. Aunque entendía a la perfección que ella no era la única que lo pretendía.
- Es un restaurante nuevo, de comida europea, y sé que tienen un strudel de manzana delicioso, además, es ex profeso para parejas, lo cual lo vuelve más exclusivo – dijo la alemana, sentándose a lado de Shinji, de modo de que, como ya era costumbre, Rei estaba hacia la izquierda y Asuka a la derecha.
- No conozco mucho la comida occidental, ¿te parece si luego vas conmigo? – dijo Rei con ojitos suplicantes, como niña pidiendo a su papá que la lleve al parque – anda, di que sí.
- Me parece buena idea, iremos también – respondió el chico, cerrando el libro que traía en la mano – ¿no tienen hambre?
- Creo que no estaría mal algo de alimento después de haber caminado tanto – respondió la pelirroja con una sonrisa de oreja a oreja – me imagino que Rei también debe tener hambre – a lo que esta contestó asintiendo con la cabeza, igual, con los ojitos llenos de ilusión. Fue entonces que Shinji se dirigió a la cocina, tomó un mandil y se dispuso a preparar la cena a ambas.
Mientras tanto, a doscientos metros de distancia se encontraba una chica con un ojo en una mira de sniper de alta precisión para ver con lujo de detalles a los tres pilotos retirados de lo que fuera NERV, con una mano apoyaba la mira, con otra hacía anotaciones en una libreta; lo único que le faltaba era audio de aquella conversación, mas Misato Katsuragi había ordenado específicamente tomar medidas no tan invasivas que pudieran advertir a los vigilados sobre esta supervisión de la cuales eran sujetos.
- Mis tres héroes, viviendo juntos, parecen atletas en villa olímpica porque falta poco para que la pasión se encienda, lo puedo sentir, está en sus hormonas – dijo para sí Mari – Me pregunto quién ganará la apuesta por ser la primera. Estoy segura que la mayor Misato espera con ansias entrar en acción.
Una corriente de aire fuerte hizo vibrar las hojas de los árboles, los cables de la luz eléctrica, y por distraerse, Mari vio después como su libreta había caído con la ventisca, intentando recuperarla ella resbaló por el tejado, mas logró evitar la caída agarrándose del borde de la barda que protegía la casa ajena desde donde llevaba a cabo la vigilancia.
- Eso estuvo muy cerca – suspiró agotada, para luego soltarse, recoger esa libreta y volver a subir sigilosamente, agradeciendo mentalmente a los habitantes de esa casa que aún no hubieren regresado – tuve suerte.
De vuelta en casa de Shinji, Rei y Asuka murmuraban y reían como tejiendo un plan secreto, mientras esperaban que el hábil chef preparara lo que sea que estuviera cocinando con total concentración, después de todo tanta tensión para un día era demasiado y tenía que sacarla de alguna manera, cocinando, por ejemplo.
Finalmente la comida estaba servida, un delicioso trozo de carne de res en salsa oporto con especias que olía exquisito, acompañada de una copa de Tempranillo tinto, cosecha del 2012, que quien sabe cómo había conseguido el chico, a la carne lo acompañaban unas verduras al vapor salteadas con aceite de olivo.
- ¿Todo esto lo pudiste hacer en tan poco tiempo? – preguntó sorprendida Asuka, esto superaba a los platillos que comúnmente preparaba el chico – ¡huele delicioso!
- Las verduras huelen deliciosas – comentó Rei
- Gracias chicas, la verdad es que he querido cocinar todo este tiempo para enseñarles lo que he aprendido – respondió agradecido Shinji, tomando asiento – buen provecho.
A Mari se le antojó el visiblemente apetitoso platillo preparado por Ikari, estaba en la última fase de observación y, por consecuencia, la más demandante de todo el rápido proceso, llevaba horas viendo a la distancia a los tres jóvenes, y de no ser porque el ofuro no tenía ventanas, hubiera visto la escena completa del baño de Rei y Shinji, lo cual le hubiera dado más información interesante que presentar a su jefa.
- Sólo espero escoltar una vez a la mayor Misato para probar algo parecido… hasta parece salido de un comercial de televisión – murmuró, sintiendo inevitablemente un hueco en el estómago – auch…
Los tres comieron con gusto, degustando con mesura el vino debidamente decantado, algo que él había aprendido de algunos videos para ser sommelier grabados antes del segundo impacto. Como si se tratara de una familia real, los tres comían con la mayor tranquilidad y calma posibles, aunque tanto Rei como Asuka no olvidaban el plan que hicieran momentos atrás. Una vez finalizada la cena, Shinji retiró los platos y las copas, satisfecho con su creación. Se volvió hacia el comedor y tanto la chica alemana como la niña modelo se habían levantado e ido a la sala para dar gracias por tan espléndida cena.
- Gracias Shinji, estuvo delicioso – dijo Rei complacida, y posteriormente le dio un beso en la mejilla para después retirarse a su recámara, mientras que Asuka se quedaba de pie, frente a Ikari, despidiendo a Rei con un gesto con la mano.
- Bueno, creo que también nosotros debemos ir a dormir – dijo Shinji, esperando ir tranquila e inmediatamente a su habitación a terminar un día repleto de emociones.
- Te has lucido hoy, kínder, se nota que eres feliz cuando cocinas – se acercó la alemana con mirada determinante y a paso lento.
- Gracias Asuka, hago mi mejor esfuerzo para ustedes –
- Y yo quiero hacer mi mayor esfuerzo por verte siempre feliz – contestó ella, dándole un cariñoso abrazo – te quiero Shinji – dijo mientras acariciaba con sus dedos la nuca del chico – aunque, eres más que un hermano para mí.
Él correspondió al abrazo, ver a Asuka tan dulce y abierta lo hizo sentir un calor afectuoso, se sintió agradecido.
- Yo también te quiero Asuka – le dijo, después de darle un ligero pero tierno beso en los labios – soy muy feliz si ustedes están a mi lado, si ustedes son felices yo me siento feliz, me siento realmente afortunado de tenerte, de tenerlas a mi lado.
- ¿Puedo dormir contigo esta noche? – preguntó la alemana sin ningún sentido oculto, mas que la intención de no dormir sola.
- ¿No puedes dormir en tu recámara? –
- Aún me quedan en la memoria cosas horribles de cuando peleábamos con los ángeles… sé que no es propio de mí mostrarme débil, pero contigo me siento libre de ser sincera, así que… no quisiera tener que soportar y lidiar con mis pesadillas sola –
- No hay problema, para ello me tienes a mí – dijo Shinji, sonriendo a razón del semblante tierno, dulce, cercano y sincero que tenía Asuka.
Una vez con la ropa de dormir puesta, Shinji se dirigió al dormitorio de Asuka, quien abrió inmediatamente después de escucharle tocar la puerta. Ella, un poco sonrojada, invitó a Shinji a recostarse primero, para luego ella acostarse frente a él, dándole la espalda, tras apagar la luz. El brillo de la luna iluminaba la cortina levemente, así que el cuarto no estaba del todo oscuro. Ikari sintió enfrente el calor que emanaba del cuerpo de la chica, quien no decía nada en absoluto, se mostraba diferente de como habitualmente la conoció, fuerte y altiva; los cambios en el ínter de la guerra contra los ángeles y el proceso de comenzar una vida nueva como pre-universitarios fuera de cualquier actividad bélica. Pero seguía siendo ella, quizás un poco más madura como para expresar mejor lo que sentía, y es que la misma Asuka confesaba por dentro ser totalmente abierta con Shinji, a quien veía como algo más que un compañero de cuarto, sino de vida, un vínculo especial que no podría tener con nadie más, después de tantas vivencias irrepetibles. Asuka estaba ahí, mirando hacia el frente, intentando encontrar algo que la tranquilizara, aunque su semblante no hacía evidente sus miedos, por dentro temía dormir y soñar nuevamente con la destrucción, el abandono, los malos recuerdos que no se irían y que su subconsciente traía a su mente recurrentemente en la noche.
El muchacho tampoco podía estar tranquilo, percibía la preocupación de la pelirroja alemana, casi podría imaginar que ella tiritaba por dentro, en su alma. Se dispuso a acariciarle el cabello delicadamente, de modo de lograr amainar la tensión acumulada en ella y de paso gastar las últimas energías para poder entregarse al sueño. Mimando a Asuka como a una niña pequeña que sufre de insomnio, sentía un algo agradable en el pecho, un algo que no podía describir propiamente, como una paz inquebrantable como aquella sensación de bienestar que se siente cuando se ha obrado bien y de buena fe.
- Lamento cada palabra que te dije para ofenderte en el pasado – dijo ella con voz queda, un tanto somnolienta pero lo suficientemente clara como para que él la escuchara bien – eres una buena persona, no me había dado a la tarea de conocerte realmente.
- No hay por qué disculparse, no podemos juzgar hechos del pasado ni vivir con remordimiento de ello, tu eres una persona fantástica también – respondió él, deslizando sus dedos entre los cabellos de ella, sueltos todos pues se había despojado de sus prendedores habituales. Ver a Asuka así, con el pelo largo y suelto, era para sus ojos todo un acontecimiento – me disculpo por no haberte agradecido la invitación a cenar que me has hecho esta tarde, será un placer ir contigo a ese tipo de lugares.
- Me haces sonrojar, Shinji – contestó – parece que el talento de conquistador se despierta en ti de manera natural
- Nada de eso, simplemente agradezco las oportunidades y las bondades que me ha dado la vida – suspiró – digo la verdad, lo que siento
- Si es así – dijo ella, girándose para quedar frente a él – olvido darte el beso de las buenas noches – Asuka acarició su cara y le dio un pequeño beso en los labios – creo que no pasara nada si te quedas a mi lado. Espero que no te impida dormir mi presencia.
- Para nada, descansa Asuka – y Shinji cerró los ojos, pensando en los orbes azules que irradiaban una serenidad y placidez sin comparación, después de todo, detrás de la máscara de mujer hermética, furibunda, auto suficiente, había una niña que de verdad le quería, que era dulce, sincera, con una personalidad agradable, después de todo. Ella, dormida frente a él, se veía como un ángel descansando en el firmamento. Al poco rato él también quedó dormido profundamente.
Mari bostezaba por ser noche, exhausta y sin más detalle que registrar, finalmente se fue hacia la oficina secreta de Misato Katsuragi, el proceso de seguimiento en esta fase llegaba a su fin y seguramente la atractiva mayor estaría ansiosa de saber el panorama que tienen acerca de las relaciones entre los tres pilotos.
- Tengo hambre – se repetía. Guardó sus cosas y emprendió el camino a su destino.
