Descargo de responsabilidad, yo no poseo nada de CM excepto los personajes que puedan aparecer a lo largo de la historia. El personaje de Julieta tampoco me pertenece.

Al siguiente día, Reid fue un poco más tarde que de costumbre a visitar a Vicky. Pensaba invitarla a salir a algún lado, de preferencia lejos de cualquier reportero que se les pudiese atravesar. Desde muy temprano había recibido llamadas de al menos cuatro periódicos pidiéndole una entrevista, por esa razón se había levantado tarde.

Reid pensaba que tratar con periodistas durante algún caso era fastidioso, pero hacerlo después del caso, era peor. Se preguntaba como lo había hecho JJ durante tanto tiempo. "Si siguen las cosas así, tendré que preguntarle" –se dijo así mismo.

Hola héroe –lo saludó Eva cuando salía de su apartamento.

Hola Eva. ¿Está Victoria?

Si claro, pasa. Solo que no hagas ruido, tenemos visita. Bueno, te dejo. Tengo una cita a la que no puedo faltar, chao –Reid la vio alejarse y entró al apartamento donde fue recibido por un amigable Sam.

¿Victoria? –dijo un poco fuerte. Rápidamente salió Vicky de su habitación.

Shh. No hables tan fuerte –le dijo susurrando, después lo besó.

¿Por qué? –le dijo susurrando también.

Ven –lo guío a su habitación. En la cama había una bebé de pocos meses durmiendo plácidamente-. Ella es mi sobrina Danielle, la estoy cuidando mientras Adrián y su esposa están en su día dedicado a ellos dos –lo arrastró hasta el sofá donde se sentaron. Vicky se sacó un monitor de la bolsa de su sudadera y la dejó en la mesita frente al sofá-. ¿Has recibido muchas llamadas de reporteros hoy, verdad?

Sí. Precisamente por eso no vine más temprano –Reid frunció el entrecejo-. ¿Cómo lo sabes?

Porque en la mañana te hablé por teléfono para ver como estabas y antes de que dijera algo, me dijiste que no me darías ninguna entrevista, que ya dejara de fastidiar y después me colgaste –Vicky se tuvo que aguantar la risa por la cara que puso Reid cuando le dijo eso.

Lo lamento –se apresuró a decir Reid-. Debí de haber puesto más atención al identificador. Yo jamás te diría que me fastidias… -Vicky puso una mano en su boca.

Tranquilo, lo sé –miró el monitor donde Danielle se mostraba aun dormida-. De hecho, después de que me hablaste me quedé más tranquila.

¿Por qué?

No es fácil ver que tu novio y un niño son casi arrollados por un tren sin angustiarse Spencer. Solo quería decirte que me alegro de que todo haya salido bien y que no era necesario que vinieras hoy y que descansaras. Además, al parecer todos ustedes se han convertido en una celebridad, han aparecido en todos los noticieros.

Eso parece. El abuelo de los niños nos quería dar una condecoración por salvarlos, pero Hotch les dijo que no era necesario y que solo hacíamos nuestro trabajo. Y tiene razón, lo habríamos hecho por cualquiera. Por eso no entiendo porque tanto alboroto si ya lo hemos varias veces.

Precisamente porque esos niños eran nietos de una persona importante y los reporteros solo quieren quedar bien y tener una nota. Además eso no es tan malo –Reid la vio-, porque ahora las personas saben que siempre hay alguien para salvarlos y protegerlos de los peligros de este mundo.

Supongo que tienes razón. Pero no voy a dar ninguna entrevista.

Por mi está bien. Sería difícil tener una relación con una celebridad, porque todas las chicas querrían salir contigo –Reid se rió un poco.

No lo creo. Aunque así fuera las rechazaría a todas, tú eres y serás siempre mejor que ellas –Vicky sonrió y comenzó a besarlo, hasta que sonó su teléfono-. ¿Diga? Hola Magguie. Sí, todo está bien, en estos momentos está durmiendo. Por cierto, la lata de fórmula que me diste estaba casi vacía y creo que no dejaste otra. No te preocupes. Entonces tendré que ir por una. Sí, no te preocupes. Está bien, te llamo después. Saluda a Adrián de mi parte y disfruten de su escapada –colgó.

¿Todo bien?

Tendré que ir al supermercado para comprar una lata de fórmula para Danielle –se quedó pensativa.

¿Sucede algo?

Es solo que el supermercado donde venden esa fórmula está un poco retirada –Reid la miró desconcertado-. Perdón, déjame explicarme. Danielle nació con una hernia umbilical. La operaron salió muy bien, pero desde entonces ha tenido problemas con aceptar la fórmula normal y su fórmula especial la venden en un supermercado como a una hora de aquí.

¿No crees que sería más sencillo si vas a la casa de tu hermano por la fórmula que tienen en su casa?

Tienes razón. Lo había olvidado. Qué bueno que tengo a mi propio genio particular para que me recuerde las cosas más obvias –le dio un rápido beso.

Estoy seguro que hubieses llegado a la misma conclusión –Vicky le sonrió.

Ahora el problema es que no quiero mover a Danielle. Me tomó un tiempo el lograr que se durmiera.

Yo puedo cuidarla –se ofreció Reid-. Claro, si quieres.

¿Ya has cuidado bebés antes? Y no me malinterpretes, pero no te ves como un hombre que haya tenido mucha relación con niños.

Bueno, he leído muchos libros sobre cuidados de bebés –Vicky recordó los libros que había visto en su apartamento-, y también le ayudé a JJ cuando Henry era un bebé.

Ok. Aunque déjame decirte que Danielle suele ser algo quisquillosa. Pero confiaré en que sabrás que hacer –se alejó y regresó con una bolsa rosada con estampados coloridos-. Aún queda suficiente fórmula para uno o dos biberones, aquí hay un biberón preparado solo tienes que entibiarlo un poco en microondas, hay pañales como para cambiar a diez bebés, están sus toallas húmedas, su talco, sus juguetes favoritos, ropa limpia… y creo que es todo. De todos modos no tardaré mucho, la casa de Adrián esta como a 15 minutos en auto y no creo que Danielle se despierte hasta dentro de un buen rato –se acercó a la puerta y tomó sus llaves-. Llámame por cualquier cosa, ¿ok?

No te preocupes, todo estará bien –le sonrió confiadamente.

Ok, vuelvo en seguida –salió. Entonces Reid se le desvaneció la confianza que había mostrado. Y es que era cierto que él había cuidado a Henry cuando era bebé, pero siempre JJ estaba allí para hacer todo y él la había visto hacer todas esas cosas, pero no lo hizo hasta que Henry ya estaba algo crecido y JJ siempre decía que eso era lo fácil. Reid alejó esos pensamientos de su cabeza, ya se había ofrecido y Victoria le tenía confianza para dejarle a su sobrina y él le demostraría que podía confiar el él. Además Victoria le había dicho que Danielle no despertaría hasta dentro de buen rato. Se sentó en el sofá y saco uno de los libros de poemas que había metido en su bolso. Le subió el volumen al monitor de bebé y lo puso en una posición en donde el pudiese verlo de tanto en tanto.

Victoria ya se estaba preocupando, ya habían pasado veinte minutos desde que estaba atorada por el tráfico. Según había escuchado en el radio había ocurrido un choque algo fuerte entre un camión repartidor y un autobús de pasajeros. Al parecer no había heridos pero el camión trasportaba frutas y verduras, las cuales estaban desparramadas por todo el camino. La chica de la radio les indicaba rutas alternas y que si ya estaban parados, que tuviesen paciencia. Pero Vicky ya estaba comenzando a angustiarse, porque cuando le quiso llamara a Spencer para decirle lo que estaba ocurriendo, se percató que su teléfono estaba muerto y no se veía ningún teléfono público cercano a ella.

Solo espero que todo esté bien –dijo Vicky mientras levantaba la mirada para distinguir algún movimiento entre los autos.

Reid ya estaba repitiendo por segunda vez los libros que había llevado. Salvo por unas ocasiones en que Danielle balbuceó no había habido algún otro motivo por el que Reid se hubiese levantado de su lugar. Miró su reloj de muñeca, Vicky ya llevaba fuera 50 minutos. Reid había calculado que Vicky llegaría en máximo 40 minutos, claro, siempre y cuando no hubiese tráfico. Pero a esas horas no había tráfico en las avenidas. Trató de llamarla, pero siempre saltaba a la contestadora directamente.

Sam estaba durmiendo tranquilamente en el piso. Reid decidió dejar de preocuparse, después de todo, Danielle seguía dormida y según la imagen que estaba viendo en el monitor parecía que las cosas seguirían así un buen rato, pero… sonó el teléfono de Reid, el cual, a causa de que la casa estaba muy silenciosa se había escuchado sonoramente. Reid se apresuró a contestarlo mientras veía el monitor, pero la bebé solo había movido la boca como si estuviese probando algo y se quedó quieta de nuevo.

Diga –Reid susurró.

¿Spence? –dijo JJ al otro lado.

Soy yo.

¿Estás enfermo? Te escuchas algo raro.

No, lo que sucede es que en estos momentos no puedo hacer ruido o Danielle se va a despertar.

¿Danielle? ¿Quién es Danielle?

La sobrina de Victoria. En estos momentos estoy solo con ella porque Victoria tuvo que ir a casa de su hermano por la fórmula de la bebé, y yo la estoy cuidando mientras regresa.

Oh, comprendo.

¿Sucede algo?

Bueno, es que vamos a hacer una barbacoa y quería invitarlos a ti y a Vicky para que vengan a pasar un buen rato. Todos van a venir. Si quieren pueden traer a Danielle.

Suena genial. Pero creo que primero lo consultaré con Victoria.

Ok. ¿Estarás bien? Si quieres yo puedo ir y ayudarte.

No te preocupes. De todos modos Victoria ya no ha de tardar en llegar.

Está bien. De todos modos, llámame por cualquier cosa.

Ok, gracias –colgó. Reid miró de nuevo el monitor sorprendiéndose del sueño profundo de la bebé-. Sí que tiene sueño pesado –entonces Danielle comenzó a abrir sus párpados y comenzó el zafarrancho.

Danielle comenzó a llorar, Reid se apresuró a entrar a la habitación con Sam siguiéndolo a todos lados y la tomó en brazos con sumo cuidado, trató de calmarla caminando de un lado para otro pero no funcionaba. Salió por el biberón de la bebé y la entibió, pero tampoco lo quería. La única opción que le quedaba era el pañal, el pañal estaba sucio y la cambió. Pero la bebé seguía llorando. Comenzó a repasar todo lo que había leído en los libros y nada parecía encajar, a menos que tuviese dolor o cólicos.

Pero entonces algo pasó, ya no escuchó nada. Cuando bajó la mirada la pequeña Danielle lo estaba viendo con sus ojos azul claro. Danielle comenzó a hacer pucheros de nuevo y Reid pensó en lo que había hecho para que se calmara y se percató que bailaba inconscientemente mientras pensaba, Danielle se calló cuando el bailaba y lo miraba mientras lo hacía.

Hola –le dijo Reid a la pequeña. Danielle se acurrucó en su pecho. Reid continuó bailando por algunos minutos más. Por un momento creyó que la bebé se había quedado dormida de nuevo pero cuando se detuvo y la vio, la pequeña Danielle se estaba chupando la mano. Reid fue por el biberón de la bebé, se sentó en el sofá y la alimentó. Después pasó a hacerla eructar, y ella le dio lo que quería y muy sonoro-. Sabes Danielle –Reid la sostuvo frente a él-, una señorita no lo hace así de sonoro –la bebé le sonrió y Reid sintió una opresión en el pecho, como un anhelo-. Creo que tu tía ya se tardó ¿Qué te parece si te leo un poco? –la bebé balbuceó-. Lo tomaré como un sí.

Vicky subió rápidamente las escaleras, el asuntó del choque había tomado demasiado tiempo. Había estado fuera por al menos una hora y media. Sabía que Danielle ya se habría despertado y se había olvidado de decirle a Reid que cuando ella se despertaba y lloraba, siempre se calmaba cuando bailaban con ella, un hábito que había cultivado Adrián.

Cuando entró pensó que escucharía gritos y llantos, y que encontraría a un Reid desesperado. Pero no había nada de eso, todo el lugar estaba silencioso, ni siquiera Sam había salido a recibirla.

Spencer –dijo en voz baja, por si Danielle seguía dormida. Se acercó silenciosamente a su habitación. Y allí estaba Reid, acostado en su cama con un libro en la mano, leyendo. Sam estaba acostado a un lado de la cama.

"Cuento las horas que sumergen

El día airoso en noche aborrecible,

Cuando veo marchitas las violetas

O argentados de blanco rizos negros,

Cuando encuentro desnuda la arboleda

Que fue dosel umbrío del rebaño,

O en gavillas el verde del estío

Y erizado de barbas entrecanas,

Evoco inquisitivo tu belleza,

Que al fin vencerá el Tiempo ineluctable,

Pues gracias y dulzuras se corrompen

Y mueren mientras otras proliferan.

Y no hay defensa contra la hoz del Tiempo

Salvo hijos que la burlen cuando partas.

¿Qué te pareció? –dijo Reid. Por un momento pensó que le preguntaba a ella hasta que se dio cuenta que miraba hacia abajo de su lado izquierdo-. ¿Muy cierto verdad? –escuchó balbuceos-. Te dije que te gustarían –sonrió. El corazón de Vicky latió con fuerza y no le costó ningún trabajo el imaginarlo como padre. Iba a leer otro hasta que se percató de que Victoria estaba viéndolo-. Hola, llegas un poco tarde.

Lo sé –se acercó a la cama, donde vio a Danielle acostada a un lado de Reid mientras mordía su juguete para quitarle la comezón de las encías-. Hubo un accidente con un camión que trasportaba verduras y no se restableció el orden hasta que limpiaran para evitar otro accidente. ¿Cómo está la princesita? –le dijo cariñosamente a lo que Danielle le respondió con una risa suave-. ¿Tienes alguna sorpresa olorosa para mí?

Ya la cambié y ya le di su biberón –le dijo Reid. Vicky lo miró sorprendida-. ¿Qué? Te dije que podía hacerme cargo –antes de que Vicky pudiese decir algo sonó el teléfono del apartamento que tenía en su cómoda.

¿Diga? Hola Maggie. Sí, ya fui por ella. Lo lamento, mi teléfono se descargó. Sí, todo está en orden –vio que Reid estaba jugando con su peluche de jirafa causando que la pequeña se riera un poco y eso hizo que ella riera también-. No te preocupes. De hecho acaba de despertarse, en estos momentos está pasando un buen rato con Spencer. Sí, vino a hacernos una visita. Ok, los veo después –colgó.

Por cierto, JJ llamó. Nos invita a una parrillada en su casa.

¿Qué le dijiste?

Que te preguntaría primero. También dijo que podíamos llevar a Danielle.

Suena bien. ¿Y qué dices tú? –le preguntó a la bebé mientras le hacia cosquillas.

Llegaron a la casa de JJ minutos después. Reid cargaba la bolsa de la bebé y Vicky cargaba a Danielle. Cuando el equipo los vieron llegar, a ellos tampoco les costó trabajo imaginárselos como una familia.

Hola –los saludó JJ-, creímos que no vendrían. Hey, tú debes ser la pequeña Danielle –le dijo cariñosamente a la bebé y ella se rió-. Eres muy risueña ¿verdad? Pasen –se dirigió a la pareja-. Tienen suerte, la carne ya está lista.

Gracias –le respondió Vicky.

¿Y quién es está preciosura? –les dijo Morgan mientras le hacía cosquillas a Danielle-. ¿Una hija de la que no sabíamos?

Muy gracioso Morgan –le dijo Reid mientras dejaba la bolsa en una silla cercana. Morgan sonrió.

¡Pero que linda princesita! –dijo García quien estaba saliendo de la casa con un bol de ensalada en sus manos, iba acompañada de Henry, quien cargaba dos botellas de aderezo para ensaladas.

¡Tío Spencer! –dijo Henry quien corrió a su tío.

Henry ¿Qué te he dicho sobre correr con cosas en las manos?

Que no lo haga –se detuvo y caminó hacia él.

Exacto –Reid lo abrazó. Vicky vio como Reid charlaba con Henry, Henry le decía cosas de la escuela.

Hola Vicky –la saludó García-, ¿Cómo estás?

Bien, gracias. Así que así pasan un día los héroes de la ciudad.

¿Aún siguen con eso? Pero sí, este es un día ordinario con nuestros héroes.

No veo al agente Hotchner.

Solo Hotch está bien –dijo Hotch quien llegaba acompañado de Beth y Jack, quien se dirigió rápidamente a jugar con Henry.

Hola, soy Beth –le tendió la mano.

Soy Victoria, pero con Vicky está bien –le regresó el gesto.

Vicky. He escuchado mucho de ti –Vicky vio a Hotch-. No, no fue él. Aaron no suele hablar mucho de los asuntos personales de su equipo.

Entonces…

Me declaro culpable –dijo García levantando una mano-. ¿Puedo? –le señaló a Danielle.

Claro –García tomó en brazos a la pequeña Danielle quien se maravilló con los aretes de plumas coloridas que tenía puestos. Hotch se disculpó y se dirigió hacia donde estaba Rossi.

¿Es tuya? –señaló a Danielle.

No. Es mi sobrina. La cuido mientras mi hermano y su esposa se dan una escapada.

Entiendo.

¿Qué hacen allá apartadas? –les dijo JJ desde el otro lado donde estaba con Blake y García-. Vengan a platicar un rato –Beth y Vicky no se lo pensaron dos veces y caminaron en dirección hacia ellas.

Si alguien tiene dudas del fragmento escrito, es el soneto 12 de Shakespeare.