Drabble 11: ruta 110(casa de los trucos)
El siguiente lugar que May y Brendan visitaron fue la famosa casa de los trucos ubicada en la ruta 110. Desde fuera parecía una casa ordinaria y por dentro…seguía pareciendo una casa ordinaria.
May se dirigió a la mesa de la sala y miro por debajo.
-ayúdame a buscar- le dijo a Brendan.
-¿buscar qué?
-lo sabrás cuando lo encuentres.
Brendan se encogió de hombros. Reviso de bajo y detrás del resto de los muebles. May estaba revisando unas materas. Al fin el chico abrió una gaveta de un tocador y se encontró con un rostro asomado entre prendas. De la gaveta salió un hombre de mediana edad.
-soy el maestro de los trucos- dijo- como me has encontrado puedes pasar a mi casa de trucos.
El sujeto se desvaneció en el aire. El pergamino decorativo en la pared se enrolló y dejó ver una puerta oculta que no estaba ahí antes cuando Brendan revisó. Al pasar por el pasadizo encontraron frente a varias entradas.
-aquí hay varias rutas para llegar al final- comentó May- veamos quien llega hasta el final antes.
-bien, suena divertido.
Los chicos tomaron caminos separados. Brendan notó que ese era un laberinto. Le tomó un buen rato pasarlo. Al final del laberinto volvió a encontrarse con el maestro de los trucos. Él le ofreció un caramelo raro como recompensa y la oportunidad de elegir entre seguir o salir. Brendan decidió seguir. Le dio a Boya el caramelo raro. Lo tomó y lo mascó sonoramente. Parecía estar de mal humos por alguna razón.
La siguiente sala era un amplio espacio cerrado donde estaba un bosque. Varios senderos se podían ver. Brendan tomó uno de ellos. Siguiendo el laberinto de vegetación se encontró con un joven entrenador que lo retó a una batalla pokemon. El entrenador escogió un altaria y Brendan a su grovyle. El pokemon tipo planta pudo reponerse a la ventaja de tipo valiéndose del terreno.
Brendan superó esa prueba y el maestro le dio una piedra eterna. Por otra razón desconocida Boya insistió que tomarla.
La siguiente sala era en un terreno rocoso. Bredan se topó con una entrenadora de cabello largo de color verde. Ella escogió un rhyperior. El chico sacó a su marill. Con una orden suya el pokemon tipo agua ejecutó el movimiento acua cola. Con su diminuta pata tomó su cola y la empleó como si se tratara de un mangual. La esfera azul de la cola se envolvió en un torbellino de agua e impactó de lleno contra la cabeza del rhyperior. La fuerza fue tal que el pokemon se estrelló con una roca que dividía dos senderos y la destrozó.
Brendan superó también esa prueba y el maestro le dio seis timer balls.
La siguiente sala estaba completamente oscura. Brendan encendió su lámpara y siguió adelante. Era otro laberinto. En ese lugar se topó con un entrenador que iba acompañado de un umbreon. El pokemon estaba emitiendo luz desde sus aros amarillos. Este entrenador también lo retó y usó un dusknoir. Con el uso del movimiento espacio raro y las condiciones del terreno fue una batalla difícil de superar. Pasada la prueba el maestro le dio a Brendan un saco lleno de gemas potenciadoras.
La siguiente prueba requirió cero esfuerzos físicos. Brendan tuvo que responder a unas preguntas de trivia pokemon sobre una plataforma con forma de signo de interrogación. Por pasar esa prueba el maestro le dio un paquete de rage Candy bar que le recordó a su región natal.
En la última prueba Brendan se encontró con May.
-te estaba esperando- rio la chica.
Brendan miró la sala. Era amplia como las demás, pero no tenía nada que la ocupara. Lo único peculiar era el piso. La superficie estaba cubierta por una capa lustrosa color dorado.
-¿porque no llegaste al final?- preguntó él.
-quería que compitiéramos en esta última prueba juntos.
Brendan enarcó una ceja.
-bien- dijo encogiéndose de hombros.
Él dio el primer paso sobre la superficie y perdió el apoyo. Su pie se deslizo hacia el frente y se abrió completamente de piernas. Soltó un chillido de dolor por lo bajo. Riendo a carcajadas May paseaba "patinando" por la habitación.
-¿Qué tal?- preguntó entre risas- es una superficie casi sin fricción ¡es de lo más divertido!
Brendan trató de ponerse de pie. Sus manos, codos y rodillas resbalaban con una facilidad asombrosa. May en cambio se deslizaba con habilidad y fluidez como una patinadora sobre hielo.
-solo me esperaste para burlarte de mí- dijo Brendan.
-te he- rio May dándose un golpecito en la cabeza, guiñando un ojo y sacando la lengua a medio lado.
Brendan volvió a intentar en vano ponerse de pie.
-ya vi lo que ansiaba ver. Te espero en la meta.
May avanzó hacia el otro extremo de la habitación. De repente la chica se paró en seco con los brazos levantados. Brendan tuvo la impresión de haber escuchado un golpe apagado. May cayó de espaldas al suelo con sus ojos en espiral.
-no me digas que…
Brendan tomó una de sus pokebolas y sacó a su lotad. Le ordenó usar chorro de agua. El ataque pareció chocar contra una barrera invisible. El chico dedujo que era un vidrio blindado. Gracias al agua pudo ver que había un espacio por donde pasar. Y notó que más allá el agua chocó con otra barrera. Entonces le ordenó a lotad que lo impulsara con fuerza medida usando el chorro de agua. Brendan pasó deslizándose sobre su abdomen por el espacio en la primera barrera y se detuvo en la segunda. Por suerte lotad también contaba con habilidad de patinador. En contraste con su apariencia se movía con incluso más gracia que May. Con la ayuda de su pokemon Brendan pudo atravesar ese laberinto de muros traslucidos y llegar primero a la meta.
-felicidades- le dijo el maestro de los trucos- por haber pasado la prueba de primero tienes tu premio especial. Una maxipepita.
El maestro sacó una esfera dorada. Brendan la recibió y casi que sus rodillas fallan bajo el peso de su premio.
May luego lo alcanzó sobándose su nariz enrojecida.
-y para ambos por haber pasado la prueba.
Hubo dos explosiones detrás del maestro. Se formaron momentáneamente una nube roja de humo y otra azul y aparecieron dos tiendas de los mismos colores de las nubes.
-espero volverlos a ver. Les haré saber cuándo vuelva a modificar mi casa de los trucos.
El maestro se despidió y volvió a desaparecer. Brendan y May tomaron un pasadizo que los llevó de vuelta a la casa de aspecto normal.
-eso fue divertido- rio Brendan.
-ngh- gruñó May por lo bajo.
-hmmm- el chico puso una expresión seria.
-¿Qué?
Brendan tomó el rostro de May entre sus manos y se acercó. La chica abrió los ojos como platos.
-uh si te lastimaste.
Él sacó una bandita y se la puso sobre la nariz.
-con eso bastará.
-mooo avísame cuando vayas a hacer algo así- dijo la chica inflando los cachetes. Estaba roja hasta las orejas- igual, gracias.
-no hay porque.
