XI.

Copas

Parys se llevo la copa a los labios para mirar evaluadoramente a la heredera Capuleto que dadas las extrañezas de la vida en aquel instante no le resultaba tan prometedora como había esperado, tener a una Capuleto por mujer era acarrearse gratuitamente los conflictos de los que se había mantenido al borde todo este tiempo, además por familia y (había que aceptarlo) amigos, tenia lazos mas fuertes con el lado Montesco, es decir sin ir mas lejos simplemente podía mencionar a su primo Mercutio a quien por cierto había tenido la impresión de haber visto en el baile, pero, bueno, eso no podía (se lo pensó un instante) bueno mas bien no debía ser posible.

A pesar de lo que muchos pudiesen pensar dada la diferencia diametral de carácter, Mercutio era uno de los primos favoritos del Conde, solía visitarlo con frecuencia bajo la excusa de sus negocios desde luego aunque con el verdadero motivo de charlar con él largas horas mientras disfrutaban de alguno de los excelentes vinos que el hombre guardaba en su cava, mucho mejores que el de la copa que acababa de vaciar

-Se divierte Conde?

Inquirió la bella Julieta con dulzura forzada ante la aguijoneante mirada de su madre, el hombre sonrió con encanto

-Desde luego, imposible aburrirme si gozo de su compañía señorita

Cortesía...la verdad era que ambos se mantenían en aquella terraza simple y llanamente por cortesía, era mas que obvio que la bella joven de rubios y largos cabellos tenia la mente puesta en algún otro sitio con pensamientos que la acongojaban de momento en momento, mientras él, recalibraba el plan de vida que en algún momento había perdido la perfección que hacía apenas unas horas le había atribuido, de nuevo pensó en Mercutio en la ligereza de su vida, en las criticas de la familia, la ciudad... aunque nunca del Príncipe...

Cierto, Alexandre jamás se había expresado mal del estilo de vida de su primo de hecho al parecer igual que él, le envidiaba un poco, su copa volvió a llenarse, con elegancia brindo a la salud de la casa Capuleto para deleite de los presentes y volvió a comparar la pésima calidad del licor con respecto al de su primo, sonrió, un buen día Mercutio se había cansado de aquella vida de farsas, imágenes y mentiras, espoleado por su desencanto con una fina señorita cabía mencionar, pero en realidad, toda la vida lo había pensado, entonces se afeito la cabeza, se dejo el bigote, un poco la barba y las esplendorosas fiestas nocturnas de los Reyes del Mundo comenzaron a verse para felicidad de muchos jóvenes en Verona, porque no solo Montesco conformaban la corte aquellos monarcas...

Cuando finalmente pudo despedirse de la casa Capuleto llevaba en la mente la intención de revisar los reportes de sus negocios, necesitaba una excusa para visitar a Mercutio, pues, triste realidad de las circunstancias, no tenía el valor para abandonar las farsas...

Mientras tanto en la casa que el Conde acababa de abandonar, una joven había tenido una noche llena de fuertes corrientes emocionales, por un lado, finamente lo había hallado, SI!, el amor de su vida, le había bastado una mirada para sentirse flechada y tenía la firme convicción de haber logrado reacción semejante en el joven, llena de gozo había ido en busca de su nodriza para saber la identidad de su amado y ahí entro la contraposición mas horrible y dolorosa que pudiese habérsele dado a su amor, el joven, si, su bello joven de cabellera castaña y ojos de ensueño, era un Montesco y no cualquier Montesco, ¡¡el heredero Montesco!! Julieta había sentido que su corazón se partía al escuchar aquel apellido, de todos los jóvenes del mundo... tenía que ser ... deprimida se hecho a llorar en su cama

-Romeo...

Pronuncio bajito como si las paredes oyeran, imposible pensar que sus padres se enterasen, el escándalo sería inmenso y sin embargo se descubrió pronunciando una y otra vez aquel nombre que conjuraba en su mente la imagen del muchacho, suspiró levantándose para asomarse al balcón, el firmamento nocturno mostraba la belleza de su resplandores, como soñaba con contemplar cuadros semejantes con su amado a su lado, mirar las estrellas acunada en sus brazos.

-Romeo...

Acaricio las plantas que su nodriza se había empeñado en colocar adornando la barandilla, Julieta suspiró, debía saber si él la amaba y si fuera así, si el destino jugase a favor de ambos, si sus almas fueran una separada en dos cuerpos

-Romeo...

Sus ojos se posaron en una pequeña hoja seca que descansaba en su palma, no quería acabar así, triste...marchita..en el balcón de alguien a quien realmente nunca le importaría, NO! si era verdad..si Romeo la amaba...entonces...ella rescataría el valor que nunca había utilizado, sin importar su familia, sin importa su nombre ni su casta, ella...lo amaría y se entregaría a él con la bendición de Dios, a fin de cuentas que tenía ella que ver con la famosa rencilla, la hoja se hizo trizas al cerrarse su puño, decidida arrojo el polvo al viento antes de irse a dormir, lo curioso es que no había viento y el polvo se descendió con suavidad, cual fina lluvia que encontró en su camino hacía el suelo la rizada cabellera oscura de Adriana.

Contrario a su prima, ella en realidad si había puesto atención a lo ocurrido en el baile, la había visto chocar contra aquel apuesto chico de cabellos largos, la había visto perseguirlo y mas importante aún también había notado que el citado muchacho no le había prestado atención especial bueno de hecho no le había prestado ninguna atención, suspiró, pobre Julieta ella anhelando ya a su amado y él sin saber bien a bien que ella existía, una sonrisa de dibujo en sus labios, ciertamente resultaba cómico o quizá solo eran sus celos de hermana viendo saciada su necesidad de un detallito malo en la vida de su prima, porque, oh triste situación, si estaba celosa, celosa de que Tybalt su gallardo hermano se rebajara a llorar por los rincones pensando en aquella muchachita consentida que no había notado nada y lo tenía simplemente por su primo, exhaló, esta bien, de acuerdo, talvez ella también era una joven que no notaba muchas cosas es decir de no haber visto a su dulce hermano golpeando a mas de uno nunca hubiese notado que la miraban a ella, pero Tybalt era un celoso exagerado, se abrigo un poco mas con la capa, talvez era defecto de familia, si..quizá fuera eso, no acaba bien de pensar eso cuando el dueño de sus pensamientos la abrazó por la espalda

-No deberías estar tan sola en la oscuridad hermanita

Le susurró con afecto en el oído, la chica sonriso, una sonrisa radiante que solo él lograba sacarle

-Llegas tarde me canse de esperarte dentro

Se defendió, él no dijo nada tan solo movió lentamente la cabeza en forma negativa, en la mente de Adriana casi pudo escuchar su vos pronunciando un "que voy a hacer contigo?", como si sus mentes fueran una, aquello la hizo reír, Tybalt la miro encantado era tan bella, hermosa de día y mística de noche, naturalmente jamás se la dejaría a cualquier mozalbete pensando en eso le beso la frente y después le ofreció su brazo, ella lo tomo, ambos sabían que al menos aquella noche Tybalt se quedaría en casa sin pensar en Julieta...

Alguien que a pesar de las esperanzas de la heredera Capuleto tampoco pensaba en ella era precisamente Romeo, entre risas y cantos (predominantemente de las primas de Mercutio) habían llegado finalmente a la casa de su amigo donde mas de un criado los miro desconcertado al notar aquella bulliciosa faceta de las jóvenes que hasta entonces se habían mostrado bastante correctas, un par de mujeres incluso miraron a los reyes con suspicacia seguramente sospechando que las habían emborrachado o algo semejante, finalmente tomaron posesión de la sala, las chicas se acomodaron entre el revuelo de sus vestidos por lo que Romeo y Benvolio sufrieron en encontrar un par de esquinitas donde acomodarse, Mercutio había desaparecido...

-Oigan me estoy deshidratando

Se quejo Lexel estirándose un poco

-Creo que baile demasiado

Benvolio la miro con perspicacia

-Con tu primo

Pronuncio con un marcado tono burlón, Romeo lo miro preocupado probablemente solo él y Mercucio podría notar que con sinceridad se estaba muriendo de celos

-Síguele

Dijo Lexell amenazante fulminándolo con la mirada

-Debí seguir bailando con él, se le nota la clase no como otros...

Angie comenzó a reír la ver la expresión ofendida del muchacho

-Haber, haber, síguete burlando

Palmoteo encantada justo en aquel instante el dueño dela casa retornaba con unas botellas en las manos seguido de un sirviente con varias copas

-No están muy sedientas para hablar ¿verdad?

Inquirió sirviendo, las chicas sonrieron felices y pronto todos estuvieron bebiendo animadamente, las horas pasaron entre risas y comentarios sobre la velada, los reyes notaron que misteriosamente ninguna de ellas hablaba sobre su hogar, Mercutio no pregunto e insto a sus amigos a no hacerlo, por lo que Benvolio tuvo que tragarse sus preguntas sobre el exacto parentesco que las unía a su amigo

Era de madrugada y la charla se mantenía cuando Sacni noto que estaba ligeramente mareada, parpadeo un par de veces para aclararse, era extraño generalmente aguantaba mas copas (una cualidad nada presumible en una damisela desde luego pero muy útil) se levantó con cautela para que no se notase aquel mareo y disculpándose un momento, se encamino a las escaleras, buscaba el balcón...un poco de aire quizá la despejaría mas, a pesar de que su estado no era notorio en su paso, Mercutio se levanto y la siguió

-Lex quizá deberías dejar de tomar...

Sugirió Benvolio un tanto preocupado mientras miraba a la bella joven vaciar la copa en sus dedos..

-Tu cree?

Inquirió ella vagamente sirviéndose de nuevo a pesar de todo era claro que la tertulia se terminaba, Jazmín ya dormitaba apoyada en el respaldo del cómodo sillón y Angie cabeceaba, Romeo solicito se levanto

-Parecen cansadas, gustan que las acompañe a su habitación?

Sonrió con dulzura

-Yo no estoy cansada!!

Exclamo Lexell aunque se llevo una mano ala boca cuando noto que Angie asentía adormilada levantándose

-Puedo quedarme aquí un rato mas?

Inquirió como niña regañada, Romeo sonrió asintiendo con la cabeza mientras tomaba en brazos a Jazmín aunque le lanzo una expresiva mirada a Benvolio que asintió en silencio también, así pues el heredero Montesco inicio el ascenso seguido por la mirada de su amigo y su "prima" que al ver a Jazmín en brazos de aquel muchacho no pudo evitar pensar un.."Que afortunada"

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Y así hemos terminao un capitulo mas si!! Tuvimos a casi todos nuestros personajes y eso me gusta mucho, además toda una pagina del primito Parys que genial apoco no?

Benvolio: Y porque hablamos tanto del cabello de Romeo en este capitulo?

-Porque el cabello de Romeo es bonito

Benvolio: esa es una respuesta tonta

-¬¬ hay bueno nos vemos en el siguiente capitulo, jejeje espero les guste