SDE – CAPÍTULO 10
― ¡Señor! ¿Podría dejar de moverse, por favor? ― Pidió la paramédica intentando curar la espalda de Shinnosuke, pero éste no dejaba de retorcerse del dolor.
― Lo-Lo siento… es sólo que yo… soy muy sensible ― Admitió el chico.
Kiriko, que estaba a su lado, se hartó de aquella escena. ― Yo lo haré, será mejor que usted vaya y atienda a alguien que sí se deje ― Dijo, mirando a la uniformada de blanco.
Ésta asintió y se retiró.
Kiriko tomó el algodón y lo humedeció con alcohol; después tomó unas pequeñas pinzas, dispuesta a sacarle los restos de vidrios de la espalda del chico.
Los ojos de Shinnosuke se abrieron con terror.― ¿O-Oye, eso dolerá?… porque tengo poca tolerancia… ¡Ahhh! ―
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Kagura veía con alivio cómo sus atacantes eran introducidos a las patrullas que habían llegado en su auxilio.
― Ahora todo está bien, estos cuatro pasaran mucho tiempo en las sombras ― Anunció el alguacil de la ciudad.
Kagura hizo una reverencia. ― Se lo agradezco, Señor Natsume ―
El susodicho sonrió y puso su mano derecha en el hombro de la niña. ― A buen momento me volvieron a transferir ¿No lo crees? ― Ella asintió. Y el señor se volvió a Mio. ― Hija, yo me ocuparé de que estos sean enjuiciados, tú y Kagura vayan a casa… le avisaré a Mako que… ―
― ¡Señor Natsume, espere! ― Llamó Kagura. Él la miró esperando que continuara. ―… ¿Sería mucho pedirle que por favor, no le diga nada a mi hermana? ―
Ambos Natsume compartieron una mirada. ― Pero… ¿Por qué? ―
― Por favor… mis hermanas tienen suficientes problemas; además esto no pasó a mayores, así que actuemos como que no pasó nada ¿Sí? ― Rogó la menor de las Shiraishi.
Mio miró a su padre, éste soltó un suspiro y terminó asintiendo. ― Está bien Kagura, pero quiero decirte que ustedes son parte de mi familia y no quisiera que esto quedara impune… pero por esta vez concederé lo que quieres, por el bien de todos ― Accedió el hombre adulto.
Kagura respiró en alivio, e hizo una leve reverencia como agradecimiento.
El señor sonrió ampliamente y acarició la cabeza de la niña. Y nuevamente se volvió a su hija. ― Bien, es hora de irme… las veré a la hora de la cena ¿de acuerdo? ―
Mio se acercó y abrazó a Kagura por los hombros. ― Claro Papá no te preocupes, tu ve con cuidado ―
El hombre asintió, acomodó su gorra e ingresó a su patrulla para llevarse a los criminales.
Cuando ya no lo veían, Mio sonrió y se quitó el impermeable, pues había dejado de llover. Se detuvo y observó que Kagura miraba el cielo mientras se aferraba a la chaqueta que traía puesta; además pudo percatarse que una sonrisa aparecía en el rostro de su mejor amiga. Se acercó a ella por detrás.
― ¿Y esa chaqueta? ―
La pregunta sobre saltó a Kagura. ―…Ah… este yo… ― Tartamudeó empezando a sonrojarse.
Mio soltó una risita. ―Está bien, ya me contarás… ven vamos a casa ―
Kagura asintió y se dejó guiar por su amiga.
Mientras se alejaban, en el cielo se podía notar como las nubes oscuras se dispersaban y en su lugar un hermoso y colorido arcoíris adornaba el lugar.
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Kiriko terminaba de curar el cuerpo de Shinnosuke después del impacto. El chico, sin embargo no dejaba de retorcerse debido al dolor, y el hecho de que Kiriko no fuera para nada amable con la curación, no ayudaba en lo absoluto.
―…Fue un buen incentivo ― Murmuró ella.
Shinnosuke abrió los ojos y miró a la joven con confusión. ― ¿Ah? ―
Ella detuvo la curación y lo miró brevemente ― El hecho de que aún tenía que encerrarte, me refiero a eso… ― Explicó volviendo a la tarea del vendaje del torso del chico.
Él parpadeó un par de veces de comprender. ― Oh, eso… yo sólo…. ―
Ella terminó el vendaje y se puso frente a él. ―…Me salvaste ― Susurró y después hizo una reverencia. ― Te lo agradezco ―
Él no pudo evitar una leve sonrisa. ―En realidad, yo te agradezco a ti por confiar en mí ―
Y nuevamente ambos se perdieron en la mirada profunda del otro.
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― ¿Takeru? ―
― Ah, este ¿Qué ocurre Marvelous? ―
― Nada, que sólo llevo más de dos horas llamándote y tu nada que me haces caso, ¿Qué te ocurre a ti? ― Habló este con notoria ironía.
― No estarás pensando en la mayor Shiraishi, ¿Cierto? ― Inquirió Haruto.
Ante aquel nombramiento, éste negó de manera rápida. ― ¡Por supuesto que no! Sería una ridiculez, además… quizás una parte de mi si está pensando en ella y en ese imbécil de Ren, lo digo porque puede arruinar nuestros planes de acercamiento ― Explicó, tratando de sonar lógico, aunque en el fondo escondía sus verdaderos sentimientos.
Dicho aquello, ambos comprendieron la idea de su líder, no muy convencidos terminaron creyéndole.
― Bueno, no importa por ahora sólo quiero llegar a la tranquilidad de nuestro hogar ― Comentó Marvelous estirando sus brazos.
El trío ya estaba a un par de pasos del pequeño apartamento abandonado.
Sin más, avanzaron y entraron.
― ¡Pero qué demonios! ― Exclamó el trío al ingresar y darse cuenta que todo el piso estaba mojado y sus amigos menores estaban súper empapados a chorros y sólo empeoraban la situación de la "pobre sala".
― ¿Qué les pasó? ― Cuestionó Haruto. Seguido por sus amigos.
Daigo y Right compartieron una mirada rápida. El primero estaba dispuesto a hablar. ― Bueno… verán nosotros sólo… ―
―… Quiero la verdad ― Advirtió Takeru señalándolos con su dedo índice.
Nuevamente los menores se miraron. Esta vez Right decidió arriesgarse. ―Todo fue mi culpa, huí de casa y Daigo tuvo que ir a buscarme entre la lluvia y bueno… pues eso nos retrasó y quedamos muy mojados y… eso es todo ―
― ¿Pero cómo es que…? ― Intentó seguir Marvelous.
Pero Takeru se lo impidió. ― No importa, ya nos contarán completo… por ahora mejor tomen una ducha o se resfriarán y por el momento no creo que pueda cubrir un seguro médico ―
Ambos asintieron sonriendo y se alejaron para tomar esa ducha.
― No fuiste para nada duro con ellos ― Se quejó Marvelous tomando una botella de agua del refrigerador para encaminarse al enorme sofá.
Takeru se encogió de hombros y se quitó el saco que traía con pesadez. ―…Estoy cansado, lo que menos quiero ahora es lidiar con cosas infantiles ―Marvelous y Haruto compartieron una mirada de incredulidad. ― Como sea… voy a mi habitación, cuando esté la comida me avisan ― Añadió encaminándose a sus aposentos.
Haruto miró a Marvelous luego de que su líder se había ido. ― Definitivamente algo le molesta ―
Marvelous sorbió un poco de agua, sin prestar atención realmente.― ¿Tú crees? ―
Haruto asintió ―Desde que volvimos del hospital ha estado así… ¿Qué crees que…? ―
― Haruto, sólo olvídalo… no es nuestro asunto, ya se le pasará ― Respondió también retirándose a su habitación.
Viéndose solo, el chico suspiró y de su bolsillo del pantalón extrajo un anillo bastante peculiar, se parecía al que le había regalado a Koyomi, sólo lo diferenciaba un poco el tamaño y el grabado.
Se dejó caer con pesadez al sofá, sin dejar de admirar el anillo, pronto las imágenes de aquella niña invadieron su mente. En el fondo se sentía aliviado de haber llegado a tiempo y rescatarla de aquella que parecía su muerte. Aun no comprendía del todo, el cómo había ido a parar a ese sitio desolado, bueno lo mismo podría preguntarle a Koyomi, ¿Qué demonios hacía allí en principio?
Fue un impulso, la vio ahí tirada aferrándose con dolor a su vida. Sin pensarlo corrió a auxiliarla, no lo podía negar, incluso así se podía notar que era muy hermosa esa niña y no se había equivocado, el verla ya despierta, sonriendo, lo hacía flaquear internamente.
Lo supo en ese momento…
― Yo voy a protegerte Koyomi… Sin importar que seas mí enemiga...― Pensó, antes de pegarle una mordida a unas donas azucaradas que había comprado en el camino.
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Kagura y Mio finalmente llegaron a la casa de ésta última.
― Disculpa el desorden, pero acabamos de llegar ayer y no he tenido tiempo de limpiar ― Dijo Mio quitando un par de cajas del camino.
Kagura rió. ― Descuida, ya te ayudaré a limpiar y acomodar todo esto ―
Mio asintió aceptando aquel ofrecimiento. ― Eso me gustaría, pero por ahora deberías tomar una ducha o te enfermarás, yo prepararé una merienda y me contarás lo sucedido ¿te parece? ―
― Claro, gracias ― Dijo la Shiraishi tomando algo de ropa de su amiga y una toalla.
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Finalmente Kiriko apartó la mirada con la de él. ― Estás confundiendo las cosas ― Dijo ella alejándose y recogiendo las cosas de curación. Él la siguió con la mirada. ―… La situación lo ameritó y yo sólo actué ―
Shinnosuke suspiró algo decepcionado. ―… Sí creo que tienes toda la razón ― Luego algo cruzó su mente y una sonrisa burlona adornó su rostro. ― Aunque yo sigo pensando que tú confiaste en mí… ― Ella lo miró incrédula. ― Digo, se supone que me encerrarías, había miles de personas y de todas esas me escogiste a mí, algo debe significar ¿No crees? ― Comentó con la intención de descolocarla.
Y tal parece que eso había logrado; Kiriko formó un mohín, sus mejillas se tornaron de un color rojizo y se cruzó de brazos dándole la espalda. ― ¿Qué, acaso me estás reclamando el haberte pedido ayuda? ―
Él sonrió de lado. ― No, pero me halaga que me la pidieras a mí ― Confesó.
Kiriko se giró y se le acercó. ― ¡Eres un tonto! ― Exclamó golpeándolo en el hombro.
― ¡Ahhh! ¡Duele! ― Gritó Shinnosuke, pues su hombro seguía muy lastimado.
La chica al instante se arrepintió de su acción. ― ¡Dios, lo siento! ― Exclamó tratando de sobarle.
Pronto Kiriko sintió como la mano de él se posaba sobre la suya. Ella abrió los ojos como platos, pero no intentó quitarla, miró a Shinnosuke.
― ¿Recuerdas cuando nos conocimos? ― Como hipnotizada, ella sólo asintió.
FLASHBACK
― ¿Quién eres…? ― Le susurró ella.
El hombre sonrió. ― Hágase cargo de los rehenes, por favor ― Dijo ignorando por completo su pregunta anterior.
― ¿¡Eh…!? ―
― Yo me haré cargo de estos imbéciles ― Declaró ajustando su corbata.
Kiriko ya no discutió más y obedeció lo que el hombre le había pedido.
FIN DEL FLASHBACK
― Yo te pedí cuidar a los rehenes, tu confiaste en mí y lo hiciste ― Habló él, recordando momentáneamente aquel día.
― Sí eso hice ― Aceptó ella. ― ¿Y que recibí a cambio? ― Cuestionó algo molesta.
FLASHBACK
― ¿Disculparte? ¿Por qué…? ―
― Por esto… ― Al decirlo, con gran habilidad, derribó a Kiriko dejándola inmovilizada en el suelo.
― ¡Oye! ¿Qué crees que haces? ― Pidió intentando ponerse de pie.
― ¡También lamento esto! ― Exclamó ya estando arriba del carro de ella. Se despidió con un gesto con las manos y arrancó el vehículo.
Kiriko abrió la boca. Y rápidamente se puso de pie para intentar alcanzarlo.― ¡Oye! ¡Vuelve aquí, tramposo! ―
FIN DEL FLASHBACK
― ¡Me tiraste al suelo y luego robaste mi unidad! ― Shinnosuke rió ante el recuerdo. ― Por cierto, tuve que pagar una multa de tránsito por ello ― Concluyó ella, tratando de no ceder a la risa.
Él finalmente soltó su mano. ―…Ya te pagaré… te lo juro ―
Ella rodó los ojos, y por un instante pareciera que iba a sonreír.
― ¿Entonces… estamos a mano? ― Pidió él rascando su nuca con nerviosismo.
Ella dudó pero terminó extendiéndole la mano.
Shinnosuke sonrió y aceptó el apretón de manos.
― Estamos bien… por ahora ― Sentenció Kiriko ya más calmada.
― ¡Kiriko! ―
Al oír el llamado, ella se desprendió del apretón y se giró. ― ¿Hayase-san, qué haces aquí? ― Cuestionó llegando a él para ayudarlo con la silla de ruedas.
Por un momento Shinnosuke se hallaba confundido, pero decidió ignorar aquello y ponerse su camisa.
― Estaba algo preocupado, pero veo que lo resolviste ― Respondió Akira con una sonrisa.
― Sí, fue difícil así que tuve que ingeniármelas ―
Hayase se sentía un poco impotente, pero mantuvo la calma. ― Oye, ¿quién es tu amigo? ― Cuestionó señalando al chico detrás de ella.
Kiriko volteó y le hizo señas para que se acercara. ― Oh, él es Shinnosuke Shiba… el hombre que robó mi vehículo la otra vez ―
Como si hubieran contado un chiste, Akira comenzó a reír y eso incomodaba a los otros dos. ― Lo siento, Jejeje lo siento en verdad, ¡Vaya amigo! Realmente me impresionas ―
Algo desconfiado, el Shiba preguntó. ― ¿Y eso por qué? ―
― He trabajado con ella durante tres años y nada como eso le había pasado ― Se mofó señalando a su compañera con diversión.
― ¡Hayase-san! ― Reprimió ella.
― Tú debes tener un don ― Elogió, ignorando el reclamo de ella. ― Hacerle una broma tan pesada como esa, Jejeje no tiene precio ―
Kiriko rodó los ojos y fue por un vaso de agua.
― Sí bueno, no lo llamaría un don tal cual, sólo digamos que manejé la situación ― Respondió Shinnosuke.
― Eso puedo ver, por cierto soy Akira Hayase es un gusto ― Dijo éste estirando su mano.
Nuevamente Shinnosuke aceptó. ― Lo mismo digo ―
Se soltaron. Hayase vio cómo su compañera sorbía agua y fue ahí que vio su oportunidad. ―Por cierto Shinnosuke… ― El mencionado lo miró. ― ¿Quisieras ser el compañero de Kiriko? ―
Al oír aquello Kiriko escupió su agua y empezó a toser con fuerza.
Shinnosuke estaba asombrado.
― ¿¡Qué!? ― Exclamaron ambos.
Akira sólo sonreía con satisfacción.
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― ¡Itadakimasu! ― Exclamaron Mio Y Kagura, listas para degustar unos emparedados de jalea y crema de maní acompañados de un vaso de leche caliente.
― ¿Cómo te enteraste? ― Cuestionó Kagura mirando a su amiga.
Mio se pasó el bocado. ― ¿De qué hablas? ―
La menor suspiró. ― ¿Cómo supiste que estaba en problemas? ¿Quién le llamó a tu papá? ―
― Oh, eso… ― Musitó Mio. ― Mmm verás… saliendo de la escuela me dirigí a la oficina de papá, luego de un rato él recibió una llamada anónima de un chico que pedía refuerzos para ayudar a una niña que estaba siendo acosada, sin pensarlo papá, sus compañeros y yo decidimos venir ― Relató el chica. ―…Realmente no sabía que eras tú hasta que llegamos aquí… ese desconocido te salvó ― Concluyó pensativa.
Kagura bajó la mirada y de reojo observó la chaqueta roja. ― Right… ―
Mio buscó la mirada de su amiga, percatándose que estaba clavada en la prenda. ― Bien, ¿lista para decirme de quién es esa chaqueta? ―
La Shiraishi se sonrojó, pero aun así asintió y tomó la chaqueta en sus manos. ― Se llama Right… y él… él me salvó la vida ―
Mio se asombró, pero comprendió la alegría de su mejor amiga. ― Oh… así que era eso, Jejeje ¡Qué genial! ¿Y cómo es? ―
La chica suspiró con fascinación.― Hay Mio él… él es tan diferente tan… amable, tenía un cabello tan peculiar y… y… ―
La joven Natsume rió. ―…Y yo creo que estás enamorada Kagura Shiraishi ― Inquirió.
― ¿Yo? No… no creo quiero decir… apenas si lo conozco y… ―
― ¿Eso que importa? Tú una vez me preguntaste si creía en el amor a primera vista… así que dime, ¿tú crees en el amor a primera vista? ―
Kagura reflexionó un momento y sonrió ampliamente. ― Sí, sí creo en el amor a primera vista ―
Ante la declaración ambas soltaron un par de risitas. Y continuaron hablando.
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― Creí que la razón por la que nos íbamos sería otra más importante ― Le susurró Koyomi a su hermana Ahim. Ésta última asintió apoyando la idea.
Ambas estaban a la espera de que Mako terminara de hablar con Ren. Igual que las demás, no le tenían del todo confianza al joven Yamaki, incluso aunque las tratara de forma cortés no les agradaba el hecho de que este quisiera acaparar de una forma obsesiva la atención de Mako.
Todo el trayecto de regreso había sido así. Ellas en la parte trasera del coche y ella hablando con Ren.
― Ese chico que te salvó, Haruto… es muy lindo ― Comentó Ahim, para tratar de aligerar el ambiente.
Koyomi se sonrojó. ― Sí, lo es ― Musitó bajando la mirada. ― Mi última esperanza ―
― ¿Eh…? ―
― Digo, yo me sentía al borde la muerte… veía la luz y fue de la nada que él llegó e intentó reanimarme… aún puedo escuchar su voz llamándome ―
FLASHBACK
― ¡Resiste! ¡Vamos, tienes que reaccionar! ―
Suplicaba esa misma voz.
De pronto, Koyomi sintió como oprimían su pecho y estaba casi segura de sentir una respiración cálida cerca de su boca.
― ¡Por favor quédate conmigo! ― Rogaba nuevamente aquella masculina voz.
FIN DEL FLASHBACK
― ¡Él te besó! ― Señaló Ahim con los ojos muy abiertos.
Ante el descubrimiento, Koyomi tocó sus labios por instinto.
― ¿Quién besó a quién? ― Cuestionó Mako, deteniendo la llamada con Ren y mirándolas por el retrovisor. Pues de toda la charla, ese grito de su hermana la alertó.
Koyomi junto sus manos en súplica mirando a Ahim, ésta asintió. ― Ah… ¿dije beso? Jajaja, quise decir queso… sí queso, un fan me dio un queso (?)… ― Excusó torpemente mirando a Koyomi, pero sólo se encogió de hombros.
Mako entornó los ojos, pero terminó creyéndoles. ― Qué cosas más raras te regalan ― Dijo, para luego volver a su llamada.
Las menores suspiraron aliviadas.
― No tenías que gritarlo ― Reprimió. ― Pero bueno, no lo había pensado hasta ahora ―
― ¿Qué Haruto te robó un beso? ―
― Sí… bueno… no fue un beso… me estaba dando respiración, ¿Recuerdas? Estaba muriendo allá afuera ―
Ahim lo pensó. ― Puede ser… pero labio y labio no deja de ser beso ― Explicó tratando de sonar lógica.
Koyomi rió. ― Estás yéndote más allá… Jejeje ya verás que esto dentro de poco será olvidado ―
― Sí tú lo dices… ― Susurró mirándola de reojo.
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Ya más calientitos, Right Y Daigo portaban ropa seca. Ahora ambos se encaminaban a la sala para comer.
― ¿Y viste sus ojos? ―
― Sí ―
― ¿Y su cabello? ―
― Sí ―
― ¿Y su…? ―
― ¡Right, Right suficiente! Jajaja deja de hablar de ella o te volverás loco ― Señaló Daigo con algo de diversión y cansancio a la vez.
Los ojos del menor se iluminaron. ― ¡Es qué no puedo! Ella es tan bonita… ahora me alegro de haber seguido a mis instintos ― Comentó con ensoñación. ― Por cierto, gracias por llamar a la policía ―
Daigo se detuvo. ― ¿Policía? ¿De qué hablas? ― Right lo miró confundido. ― Yo no llamé a la policía, imagino que estaba patrullando y llegó en buen momento ―
Right no comprendía, eso no encajaba para nada. ― Bueno… quien quiera que fuera, me alegra que lo hiciera ― Suspiró. ― ¿Crees que haya llegado con bien a su casa? ―
― Es lo más probable, se nota que conocía a ese oficial ―
― Sí, tienes razón ― Murmuró. ― Oye, ¿Viste su ropa? Se veía tan… ―
Antes de terminar, algo harto Daigo abrió el armario y metió a su amigo ahí encerrándolo.
― ¿D-Daigo? ¡Oye! ―
El aludido sonrió y se alejó. Tardaría un par de minutos antes de que Right se diera cuenta que la puerta se abre por dentro, así que podría descansar de la habladuría por eso escaso tiempo.
― ¿Y Right? ― Cuestionó Takeru desde la cocina preparando la cena.
Daigo se encogió de hombros. ― En el baño… ―
Takeru asintió siguió cocinando con ayuda del recién llegado.
― Por cierto, ¿Qué hay de Shinnosuke? ―
― Sí eso mismo me preguntaría yo… se supone que se quedaría aquí con ustedes ¿Qué pasó? ―
Daigo se puso nervioso. ― Este… ya sabes cómo es, no lo puedes tener quieto tanto tiempo ―
― Al menos aprenderá la lección ― Comentó Takeru por lo bajo.
El menor estaba confundido. ― ¿De qué hablas? ―
Takeru empezó a poner los platos en la mesa. ― El tonto se reencontró con la detective a la que le robó su vehículo y ahora… mmm creo que a estas alturas está encerrado en la correccional ― Respondió mirando el reloj de la pared, casi eran 7:30 de la tarde.
― ¿¡Qué!? ― Exclamó Daigo con mucho asombro.
Pronto, ambos escucharon como la puerta principal se abrió y los alertó a ambos.
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― Sí, está bien no te preocupes… yo acabo de llegar de la práctica y no están, imagino que hubo un contra tiempo, ten cuidado y salúdame a Mio y a su papá, sí adiós Kagura ― Con esto, Amy cortó la llamada con su hermana menor.
La chica acababa de llegar hace una hora y se encontró con que en la mansión no había nadie. Sólo había un recado que decía "Fuimos a Crystal Gems" Ella asumió que Mako y Kiriko lo habían escrito; de pronto eso le recordó que no había visto a su hermana Koyomi en todo el día, pero quería pensar que se había ido con Ahim. En fin, la chica dejó sus supersticiones y subió a tomarse una ducha rápida antes de preparar la cena.
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― ¿¡A la escuela!? ― Exclamaron al unísono Daigo y el recién salido del armario, Right.
Ahora todos, incluso Shinnosuke se encontraban en el comedor, escuchando las nuevas órdenes de Takeru y por supuesto, cenando.
Este último asintió. ― Así es, logré conseguir becas para ambos, gracias ala mayor Shiraishi ― Ellos resoplaron. Él alzó una ceja. ― ¿Acaso creyeron que los dejaría sin estudiar? ―
― Era más una realidad que una posibilidad ― Murmuró Right.
― Pues siento decepcionarlos, pero así será ― Declaró firme. ― Mejor enfóquense, no desperdicien esta oportunidad ¿quedó claro? ― Advirtió.
Ambos se miraron, pero asintieron derrotados.
― Oye Shinnosuke, ¿Qué tal te fue con tu novia? Jajaja ― S mofó Marvelous mirando a su compañero.
― Sé que quieres fastidiar, pero no lo lograrás ― Respondió éste de forma tranquila.
― ¡Shinnosuke tiene una novia bocona y salvaje! ¡Shinnosuke es…! ―
― ¡Suficiente! ― Exclamó éste abalanzándose sobre Marvelous.
― ¡Oigan, tiraron mi comida! ― Se quejó Daigo.
Tratando de salvar su porción, Haruto se alejó. Lo mismo hizo Right.
Takeru sentía como una pequeña venita sobresalía de su sien. ― ¡Basta, dejen de pelear! ― Ordenó con voz fuerte.
Shinnosuke estaba en el suelo intentando patear la entre pierna de su compañero, mientras éste lo tomaba del cuello de la camisa intentando ahorcarlo.
Ambos resoplaron y detuvieron sus ataques. Se pusieron de pie se limpiaron el polvo y volvieron a sus lugares.
Triste, Daigo fue a la cocina por más comida, pues la suya ya había sobre pasado la regla de los cinco segundos.
― Marvelous, no olvides que tú también ya tienes una nueva misión, no lo eches a perder ― Sentenció Takeru.
El aludido chasqueó la lengua restándole importancia.
― Recuerden, mañana empieza una nueva vida, nuevos trabajos nos esperan, enfóquense en la idea y apóyense, más no mátense entre ustedes ― Concluyó con enfado, para luego alejarse y adentrarse a su habitación. Lo último que los demás escucharon fue el fuerte portazo de su líder.
Eso significaba que hablaba enserio, así que por primera vez comieron en silencio.
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― ¿Qué tal la escuela Amy-chan? ― Cuestionó Ren; quien acompañaba a las Shiraishi en la cena. Las hermanas trataban de evitarlo lo más posible, pero él no se los permitía, cada minuto aprovechaba para sacar otro y otro estúpido tema de conversación.
Amy dudó, pero por su hermana mayor decidió responder lo más amable posible. ― Muy bien Ren, la escuela no es historia nueva ―
― Eso veo… pero me alegra que tengas éxito ― Dijo el hombre con una sonrisa. ― Por cierto, ¿Dónde está Kagu-chan? ―
Nuevamente Amy habló. ― Oh, ella está en casa de Mio ―
Él se extrañó. ― ¿Quién es Mio? ―
― Una vecina, y amiga de la infancia de Kagura ― Respondió Mako. ― Descuida, está en buenas manos ―
― Y eso es lo que más odio ― Pensó Yamaki con enfado.
― ¿Todo bien Ren-san? ― Cuestionó Ahim viendo como el aspecto facial del aludido cambiaba.
Él reaccionó al instante, y sonrió. ― Estoy bien Ahim-chan, pensaba algunas cosas ―
― ¿Qué cosas? ― Pidió Amy desafiante.
Al instante Koyomi le dio un codazo por su insolencia.
― Cosas sin importancia… ―
Amy arqueó una ceja y vio su oportunidad de fastidiarlo. ― ¿Así? ¿Por qué no nos cuentas? Digo, la cena es para eso… para contar cosas que suceden en nuestro día y compartirlas, sí tú estás aquí es porque eso debes hacer Ren ―
Ren tenía los dientes fuertemente apretados. ― Maldita mocosa… primero Tani y ahora tú… ya me las pagarás ― Pensaba, intentando formular una respuesta amable.
Pero Mako interrumpió aquel incómodo momento. ― Amy basta, no hay necesidad de ser así ― Reprimió, la chica rodó los ojos. ― Ren, por favor disculpa ― Dijo ella mirándolo.
― No te preocupes Mako-chan, todo está bien ―
Mako asintió y vio que su hermana detective estaba muy callada. ― ¿Kiriko? ―
― Ah… ¿Qué ocurre Mako? ― Pidió algo perdida.
― ¿Todo bien en tu trabajo? ― Cuestionó Koyomi con inocencia.
Kiriko hizo un puchero. ― No quiero hablar de ello… ― Murmuró dejando caer su cabeza en la mesa. ― Tonto Hayase-san… no fue justo ― Pensó con decepción.
Los presentes compartieron una mirada de incomprensión, pero quizás Kiriko hablaría en su momento.
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Los Shiba estaban terminando de recoger la sala, la cocina y se preparaban para ir a dormir. Durante todo ese tiempo Takeru ya no había salido.
El chico, minutos después de meterse a su cuarto, escapó por la ventana para ir a caminar.
Tenía un sinfín de pensamientos acechando su mente y eso comenzaba a hartarlo, pues la mayoría de esos pensamientos eran o tenían que ver con una sola persona…
Mako Shiraishi…
¿Por qué demonios no lograba sacarla de su mente?
¿Por qué estaba siendo torturado de esa manera?
Y todo había empeorado cuando su mente la imaginaba a ella teniendo una especie de cita romántica con Ren… pero ¿y a él qué debería importarle? Ella no significa nada, sólo es su misión, su objetivo a vencer.
¿O será que ella lo estaba venciendo a él?
Sacudió su mente y continuó caminando sin rumbo fijo.
― ¡Ya sé que el plan falló grandísimo idiota! ―
Takeru se alarmó al escuchar eso. Pero sabía que reconocía esa voz, muy hábilmente se escondió tras unos arbustos para poder comprobar sus sospechas.
― ¿Y crees que así te pagaré el resto del dinero? ―
― Es el idiota de Ren… ― Murmuró Takeru entornando los ojos, y moviendo un par de arbustos.
― ¡Sin peros! El trabajo era fácil, en estos momentos yo debería estar en un funeral, más no en una cena llena de alegría ¿Acaso entiendes eso? ―
― ¿"El trabajo"? ― Volvió a murmurar con confusión.
― ¡No me importa que lo sientas! ¿Te das cuenta que pude haberme metido en problemas al hacer esa llamada a la policía? ¡Eres un imbécil! ―
Simplemente Takeru no cabía en la sorpresa ante las palabras que decía o más bien gritaba Ren.
― ¡Tú y tus amigos púdranse en la cárcel! Se lo merecen por incompetentes, yo me iré a disfrutar de mi cena con mi futura esposa y mis cuñaditas que por cierto... ¡Siguen siendo cinco! ― Exclamó para colgar finalmente. Y en arrebato de furia lanzó una roca a los arbustos.
Desafortunadamente la roca golpeó el hombro de Takeru y sin evitarlo emitió un quejido.
Ren se dio cuenta. ― ¿Quién está ahí? ― Llamó acercándose.
Con agilidad, Takeru corrió y regresó a su casa.
Cuando Yamaki quitó los arbustos no había nadie. Suspiró, arregló su traje y preparó su mejor cara, para volver con las Shiraishi.
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AL DÍA SIGUIENTE
Con mucho pesar, Right se levantó y se colocó su uniforme escolar, estaba entusiasmado y nervioso a la vez; después de todo era la primera vez que volvía a la escuela luego de que su madre lo abandonara cuando él apenas era un niño, recordar aquello lo lastimaba mucho, por ello siempre trataba de ayudar a quien lo necesitara y mantener una actitud positiva era su lema. Sonrió ante su reflejo luego de ajustarse la corbata, tomó su maletín y salió en dirección a la sala.
― ¡Buenos días Daigo! ― Saludó Right al llegar y ocupar su lugar en el comedor. ― Te levantaste temprano ―
El aludido soltó una risita, sin apartar la vista de los huevos revueltos con salchicha que estaba preparando. ― Bueno, no quería que se nos hiciera tarde en nuestro primer día de clase ― Respondió sirviendo la comida en los platos y llevándola a la mesa. ― Estoy muy emocionado, ¿y tú? ―
Right se encogió de hombros. ― Deberías aprender que a mi edad yo no le veo lo interesante a la escuela, y menos cuando no tienes amigos con quien estar ―
Daigo se acercó él poniéndose en cuclillas. ― Te entiendo, yo he conocido a miles de personas, pero jamás a nadie que pueda llamar amigos… hasta que llegaron a mi vida ustedes ― Confesó con algo de nostalgia. ― Eres un gran chico, ya verás que harás muchos amigos ― Le consoló a la par que despeinaba su cabello y se ponía de pie para poder tomar su desayuno.
El menor sonrió y asintió ante el gesto tan amable que le había brindado su compañero. Ambos se dispusieron a disfrutar de su desayuno.
Como los demás saldrían un poco más tarde hacia sus nuevos trabajos, por el momento sólo eran ellos dos. Cuando por fin terminaron, tomaron sus cosas dispuestos a emprender camino, no querían llegar tarde y menos el primer día pues les mostrarían las escuela a cada uno claro está.
― ¿Todo listo? ― Cuestionó Takeru recargado en el marco de la puerta. Luego de lo ocurrido la noche anterior el chico no había podido dormir del todo, pero eso no le impediría despedirse de sus amigos menores.
Los chicos ajustaron sus mochilas en sus hombros y miraron a quien consideraban su hermano mayor y padre. ― Estamos listos ―
Takeru se les acercó. ―Recuerden que tenemos un plan ― Ambos asintieron. ― Pero eso no significa que bajemos la guardia, allá afuera debe haber gente con peores intenciones que nosotros ― Advirtió de manera seria. ― Cuídense entre sí y pasen desapercibidos ¿de acuerdo? ―
Los dos asintieron y Takeru hizo lo mismo correspondiendo el gesto.
Luego de esto, Right y Daigo se fueron. Desde la ventana Takeru los veía alejarse hasta ya no ver nada, suspiró y decidió prepararse algo de café.
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Llegó un punto en el que Daigo y Right debieron tomar direcciones opuestas. El primero estaba tan emocionada, sólo unos metros lo separaban de su "nueva vida" con una radiante sonrisa ingresó al enorme campus de la universidad.
En sus manos traía un pequeño folleto que la recepcionista le había proporcionado, en él contenía un pequeño croquis que mostraba las áreas y edificios de toda la universidad, pero por más que le daba vueltas para darle un mejor vistazo, el resultado era el mismo, no comprendía del todo aquellas direcciones.
― ¿Daigo Shiba? ―
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Amy acababa de llegar al edificio donde tenía su primera clase. Algo desganada insertó la combinación para abrir su locker. ― ¿Eh? ¿Por qué no te abres? ― Cuestionó empezando a golpear la pequeña puerta. Intentó con otra combinación y un pequeño sonido le advirtió que ya estaba abierto. Así con toda confianza ella tiró de la puerta y al hacerlo como un litro de tinta rosa bañó la cara y la ropa de Amy.
Los que pasaban por ahí se detenían para señalar la mala suerte de la chica y reírse.
Amy estaba furiosa, se giró sólo para encontrarse con la risa divertida y victoriosa de cierta persona. Sin pensarlo dos veces, la Shiraishi cerró su locker con fuerza. ― ¡Gina! ― Gritó empezando a correr tras ella, Gina gritó de manera desesperada pues tenía a Amy pisándole los talones. Todos los pasillos se llenaron de tinta, llegaron afuera y el pasto sufría el mismo daño.
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―…Y este es el lado A del campus ― Explicó el director Ackerman, señalando los lugares para que Daigo los viera y empezara a familiarizarse. ― Aquí tendrás tus primeras clases, la biblioteca se encuentra… ―
― ¡Gina, vuelve aquí niña tonta! ―
Daigo parpadeó un par de veces al escuchar aquello. ― ¿Qué fue eso? ― Cuestionó mirando a su director.
Éste tocó su sien tratando de buscar paciencia. ― No… no de nuevo… ― Musitó.
― ¿De nuevo? ― Pidió el chico alzando una ceja.
Pronto los gritos se hicieron más fuertes. El director y Daigo fueron empujados.
― ¡Señorita Masaki! ― Gritó el director.
Pero Gina continuó corriendo. ― ¡Director sálveme! ¡Amy me quiere lastimar! ―
La tinta en la cara de Amy le dificultaba su visión, pero aun así mantenía su carrera. ― ¡Gina! ¡Esto aún no acaba! ― Exclamó ganando más velocidad.
El director logró esquivar a Amy, pero Daigo no corrió la misma suerte, pues éste terminó siendo empujado por la chica, ambos tropezaron con el aspersor encendiéndolo y cayendo al pasto de forma dura, por lo que ambos emitieron un quejido.
Gina comenzó a gritar como loca, pues estaba muy empapada, el director estaba igual e intentaba calmarla o al menos no oírla. Los que por ahí pasaban corrían a prisa para no mojarse ni enlodarse.
― ¡Te atrapé! ¡Y ahora te voy a…! ― Amy ya no pudo decir más, pues el agua le quitó la tinta recuperándole su visibilidad y fue ahí donde se dio cuenta que no era Gina a quien tenía.
Ella estaba encima de un desconocido chico.
Para ser más precisos, demasiado cercas, pues sus caras estaban a escasos centímetros.
Amy sentía que sus mejillas cambiaban de color, su corazón latía con fuerza. Era una sensación que jamás en su vida había experimentado. Pronto sintió que se derretiría como un helado cuando el desconocido le sonrió amablemente. ― Sí, ya me atrapaste… Jejeje ¿ahora qué? ― Cuestionó él, divertido.
Y fue en ese momento que el mundo se detuvo para ambos.
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N/A: ¡He vuelto! Jajaja en verdad quería poder publicar antes de que el mes terminara y lo logré, espero les haya gustado este capítulo, que como todos, trato de hacerlo más largo e interesante que el anterior. Ahora que estaré de vacaciones trataré de ponerme más al corriente con este fic, así que no pierdan la pista ¿Ok? Saludos y agradecimientos especiales a todos y cada uno que se toman su tiempo para dejarme un review, se agradece enormemente.
¡Saludos!
GEMITHA0208
