Se alisó el cabello y lo tornó de castaño rojizo a negro, su cabello como cuando era Serafina, con el antifaz no tendría que preocuparse porque la reconocieran. No le gustaban muchos las túnicas tan formales así que busco una mas corta de un morado muy oscuro pues tampoco le llamaban mucho la atención los colores vivos. Estaba feliz, en esos días se había sentido responsable y líder de nuevo, ahora tenia la oportunidad de rejuvenecer.

Caminaba con hechizo de invisibilidad hacia las mazmorras de Slytherin apurando el paso porque era de corta duración. No sabia porque estaba tan emocionada pero lo cierto era que no podía esperar a llegar, estas eran el tipo de cosas que había hecho a esa edad... en todas sus vidas.

-Slytherin por siempre- murmuró con una sonrisa en los labios al muro donde se encontraba la puerta a la sala común. Estúpida contraseña, pero por eso nadie la sabría.

Genna esperando escuchar música y ver gente bailando se sorprendió cuando vio a dos grandulones cerrándole el paso a un muro de madera con una puerta.

-¿Qué hacías afuera?- pregunto uno de ellos bruscamente.

-Comité para encerrar a Filch- dijo como le había indicado Draco.

Él asintió y abrió la puerta de madera donde Genna vio lo que había estado esperando en un principio.

La música que reventaba sus oídos nada tenia que ver con la clásica y la sala estaba abarrotada con personas apiñándose para bailar en una zona donde habían apartado las butacas, que ahora se encontraban reemplazadas por unos muebles mas pequeños en una esquina de la sala, donde estaba la comida y algunas personas hablando a gritos sobre la música.

Todos llevaban mascaras y cada atuendo era diferente al anterior, que hubiera alguno parecido habría sido un insulto a la originalidad de cada persona. Las luces, la comida y la música era excelente, Genna sonrió al descubrir que los Slytherin bailaban tan bien como en su época de estudiante.

Sintió que unos brazos la rodeaban, alguien detrás de ella y le brinco el corazón.

-Te estaba esperando.

A Genna se le helo la sangre y se le paralizaron todos los músculos.

Esa persona la volteo sin dejar de asirla por la cintura y sin tiempo de que reaccionara sintió unos labios sobre los suyos.

Flashback

Serafina Black caminaba por los pasillos de Hogwarts, era muy tarde, se estaba durmiendo y la única razón por la que estaba ahí era que tenia que hacer guardia.

Sintió que unos brazos la rodeaban, alguien detrás de ella y le brinco el corazón.

-Te estaba esperando.

A Serafina se le helo la sangre y se le paralizaron todos los músculos.

Esa persona la volteo sin dejar de asirla por la cintura y sin tiempo de que reaccionara sintió unos labios sobre los suyos. Ella se separo y miro atónita a un chico de cabellos negros y ojos del mismo color.

Tom

-¿Qué le pasa joven Ryddle?

-No se profesora- dijo él acercándose de nuevo a ella -dígamelo usted, no se haga la tonta... no puedo estar tan equivocado ¿o si?

Fin del Flashback

Ella se separo y miro atónita a un chico de cabellos negros y ojos...¿grises?

-¿Draco?- murmuró.

-¿Te gusta mi cabello? No me convence, muy Potter...y veo que tu te quitaste tus rizos.

-Si...si- dijo ella apenas recuperándose de la sorpresa. Él se rió.

-No creo estar tan pálido como para haberte asustado de esa forma.

-Lo siento Draco, no me lo esperaba.

-Si te sorprendí después de todo, pensé que eso era imposible de conseguir con la Reina...

-Shhhhh...guarda silencio Draco, no es conveniente, la música puede estar alta pero esta gente tiene mas oídos de los que crees.

-Si, si- dijo él torciendo los ojos -Ahora ven, quiero presentarte, Pansy se retorcerá de la rabia...

-¿Y no sospecharán que no soy conocida?

-Probablemente... a lo mejor piensen que eres de grados mayores pero nunca se les ocurrirá que no estés estudiando en Slytherin.

Fue mas divertido de lo que ella pensó. Disfruto evadiendo preguntas bastante astutas que hacían esperando que Genna revelara algún dato importante sobre su identidad, y noto como Pansy Parkinson la miraba detalladamente, tratando de ubicarla. Draco estaba en su ambiente, todos reían a sus chistes, aceptaban sus comentarios y sonreían, fuera hipócrita o no a él no parecía importarle, estaba en la gloria. Ver todo el espectáculo la hacia reír. Cuando se canso de hablar, jalo a Draco a bailar.

-No se- dijo él algo apenado.

-¿Qué?

-Mi padre solo me enseño cosas que pudiera bailar en sus reuniones y para las otras fiestas que se hacían de este estilo siempre era muy pequeño...

-Aprenderás.

-Si lo hago mal delante de esta gente luego no podré...

-Oh Draco, ¡no seas tonto! Nadie te esta mirando, todos están divirtiéndose.

Eso no lo convenció y antes de acceder a bailar se fijo en como los hacían los otros chicos antes de si quiera tratar. Resulto ser un alumno rápido y Genna solo para verlo frustrarse le decía que estaba haciéndolo fatal. Estuvo en eso unas cuantas canciones antes de dejarlo de torturar y ponerse a bailar propiamente con él abriéndose paso hasta el centro del circulo a codazos y pisotones disimulados.

No se sentía tan feliz desde hacia mucho tiempo, la música y la gente riéndose a su alrededor la tenían eufórica. No paso por su cabeza ni una sola vez su plan de destruir a su antiguo amante, su afán por proteger a Harry, ninguna memoria de sus vidas pasadas ni de su vida actual y ni siquiera Sirius que siempre estaba presente en su memoria la distrajo de la fiesta. Ella era Genna, una chica como cualquier otra y en eso momento lo único que existía era la fiesta y Draco.

Lo miro a los ojos y el corazón le brinco, nunca le había gustado esa sensación y no podía evitar sentirla... el le sonreía y sus ojos brillaban como ella nunca sospecho que lo harían. Lo beso. Estaba segura de que la gente a su alrededor cuchicheaba, se preguntaba quien era la pareja de Draco Malfoy.

El ritmo que le daba la música, la felicidad y el estado de semi-embriaguez en que se encontraba era perfecto para Autre. Un trance tan sutil...

Fue cuando Genna Morales decidiera simplemente ir por algo de beber cuando sucedió el cambio, nadie lo hubiera advertido aunque hubiera prestado atención, quizás Severus, pero el no estaba ahí para hacerlo.


Camino hacia en pasillo que conducía a las habitaciones, no estaba muy segura de donde estaba y no tenia rumbo. El pasillo estaba oscuro, con flashes de las luces parpadeantes de la fiesta. La embargaba una extraña sensación, tenia el presentimiento de que si no quería problemas no debía encontrarse en ese lugar, estaba atenta y sabia que cualquier error seria fatal. Se acerco a una esquina, en el sitio mas oscuro sintiéndose desorientada. Se sentó...y se paro de golpe al darse cuenta de que se había sentado sobre una persona.

-Disculpa- balbuceo torpemente -No vi a nadie.

-No tiene importancia- dijo la voz de un muchacho.

Autre se sentó algo apartada y no pudo evitar estar nerviosa. Miro hacia la esquina donde pudo distinguir la silueta del muchacho. Debía buscarle conversación, necesitaba saber donde estaba.

-¿Por qué no estas en la fiesta?

-¿Qué? ¿Es conmigo? Ah...bueno, solo me canse de bailar.

-Pienso que la podrían haber hecho en un sitio mejor.

-Dudo que lo encontraran, sino los profesores se darían cuenta.

Bingo, estaba en un colegio. Hogwarts.

-Si pero quizás algún aula espaciosa...

-Entonces las otras casas se darían cuenta y esta fiesta es exclusiva de Slytherin.

Slytherin. El nombre le hizo recordar un montón de cosas que estaba segura no eran recuerdos suyos. Permaneció un rato en silencio tratando de entender y relacionar todos esos datos. Dos nombres no los pudo identificar: Tom y Draco.

-Si claro, entiendo- le dijo al muchacho de la esquina.

-Y... ¿Tu sabes por que están dando esta fiesta? Escuche que aparte de bailar iban a dar una información importante.

-No lo se... mis amigos y yo no hemos hablado mucho del asunto- dijo ella sin estar segura de que responder.

Estaba aterrada, trato de consultar los recuerdos de esa memoria pero parecía estar cerrados para ella. Esa mente era muy fuerte y estaba bien protegida.

Se dio cuenta de que el muchacho también estaba nervioso y aunque no podía verlo, sabia que la estaba mirando. Era mejor hablar con el, necesitaba saber mas.

En un principio la conversación fue bastante seca, las preguntas de ambos eran bastante astutas, los dos tenían igual interés en saber mas acerca de la fiesta y de la identidad del otro, a su vez se esforzaban por responder lo mas corto y evasivo posible. Poco a poco el fue cediendo, la muda atención de Autre hizo que se relajara.

Comenzó a hablar de si mismo a pesar de que muchas veces se detenía temeroso de haber dicho mucho, ya no se oía nervioso y lo oía reír de vez en cuando. Ella le siguió los chistes tratando al mismo tiempo de escuchar algo que pudiera interesarle. Era un chico divertido, sus chistes eran frescos, dejando de lado el sarcasmo y el humor negro que mostró en un principio. Poco a poco Autre dejo de tratar de escuchar algo útil y converso con tranquilidad. Era una niña, y sentía que podía hablar con ese muchacho normalmente, después se enteraría de lo que necesitaba saber.

-...Trato de huir de el y nadie sabe como pero le quemo el cabello, solo las puntas...Filch corría por todo el castillo y una vez que apago el fuego...el diablo se veía amistoso. Estaba casi tan molesto como cuando otros de mis amigos trataron de podarle las ramas al sauce boxeador. Generalmente logramos escapar, pero ese día no nos cuidamos lo suficiente.

-Tus amigos y tu nunca se quedan quietos.

-Si- dijo el riéndose.

-¿Tienes muchos amigos?

El se quedo pensando por unos instantes.

-Los suficientes...tengo también gente adulta que se preocupa por mi.

-Esos también son tus amigos.

-Si...supongo que de una manera distinta también lo son.

Autre no sabia exactamente cuanto seria "los suficientes" pero unos 4 o 5 amigos seria mas de lo que podría esperar... Ella no tenia ninguno.

-¿Y tu?- pregunto el -¿Tienes muchos amigos?

"No" pensó inmediatamente pero no podía responder eso... de ninguna manera.

-Algunos- dijo y el no hizo mas preguntas.

Todas sus historias las escucho con interés, algo cohibida porque no tenia tantas cosas como el que contar. Brincaban de una historia a otra, ambos era excelentes oyentes y reían o hacían exclamaciones en el momento preciso. De historias felices a tristes, en las cuales los dos fueron algo mas reservados. Les daba la impresión de estar con un extraño de fiar, contaron poco a poco sus gustos, impresiones, opiniones e incluso sueños.

-Mi familia es una pesadilla- dijo el y se detuvo de golpe, sintiendo que había hablado mucho.

-¿Por qué lo dices?

-Digo...tienen que ser severos por el prestigio y eso- dijo tratando de arreglar lo dicho.

-Al menos tienes familia.

-¿Eres huérfana?

-Si...y nunca he podido estar en una casa el tiempo suficiente para sentirla mi casa.

-Yo siempre he estado en esa casa y no la siento mía.

Callaron por un momento y luego siguieron con un tema totalmente diferente.

Autre lamento no poderle decir todo lo que sabia así como no saber todo lo que le quería decir. Estaba segura de que el pensaba igual. Para que los curiosos y las parejitas que entraban a besuquearse no los escucharan, se sentaron uno al lado del otro, impacientando con sus risitas a todos los que iban a esa oscura gruta. Se divirtieron especialmente con un muchacho que vino en dos aportunidades con una chica distinta.

-¡Oye tu! ¿Qué hiciste con la otra?- le grito Autre cuando entro la segunda vez. Su compañero se reía a su lado.

Infiel-Y-Atrapado (que fue como la llamaron) los ignoro susurrándole cosas al oído a la chica.

-No te hagas el sordo- dijo Autre.

Ofendida-Chantajeadora se separo de el mirándolos lo que forzó a Infiel-Y- Atrapado a prestarles atención.

-¿De que hablas mocosa?

-De la rubia con quien estabas hace rato...

-No hay otra- le dijo mas a la chica que a ellos.

-Si, eso mismo le decías a ella.

Ofendida-Chantajeadora llego a su punto de ebullición.

-Bien Mordecai, mi padre no cerro el trato con el tuyo ni nos pago el viaje a las Bahamas para que tu estuvieras besuqueandote con una rubia. Estas equivocado si crees que tolero este tipo de ofensas.

-¡Ese es el espíritu!- grito el chico y Autre se rió.

Ofendida-Chatajeadora les dirigió una mirada fulminante, dio media vuelta y se fue. Ahora Infiel-Y-Atrapado los miraba con cara de perro.

-¡Han dañado todo!

-Ah, que mal...- dijo el chico fingiendo estar avergonzado y Autre asintió.

-Solo esperen...- a lo que salió corriendo y gritando -¡Veronique, espera!

Los dos se rieron hasta mas no poder.

-Wow, moraleja: dinero e infidelidad no congenian- dijo el reflexionando. Autre se rió.

De repente escucharon que la música se detuvo afuera así que interrumpieron su conversación. Se miraron durante unos segundos (o eso le pareció a Autre) antes de ponerse de pie los dos de un salto. El parecía ansioso, no podía verle la cara pero lo percibía.

-Tengo que salir- le dijo en un susurro.

-Esta bien.

No sabia su nombre ni como se veía, así que no lo reconocería luego... si es que tenia una oportunidad de verlo nuevamente. No estaba acostumbrada a tener amigos de cualquier forma y seguro que en la vida cotidiana nunca podría superar los prejuicios que seguro su familia le había inculcado. Se sintió tentada a preguntarle como se llamaba pero si lo hacia ella tendría que contestar la misma pregunta y no podía hacerlo. Estaba temblando. Lo miro y en la penumbra pudo distinguir sus ojos, no sabia su color pero los diferenciaba por el brillo.

-Adiós... eh, nos veremos ahora mas tarde ¿si?.

Ella asintió y mintió:

-Seguro, la fiesta aun no termina.

No podía esperar, tenia que encontrar a alguien y el tiempo era oro, no tenia tiempo para detenerse a hablar. Estaba nerviosa y algo decepcionada, era la primera persona que la escuchaba de aquélla forma...aunque no fuera mucho lo que tenia que decir. Una idea la golpeo y sin pensarlo muy bien pero como si lo hubiera planeado todo el tiempo, le dio en beso pequeño y torpe. El no se movió, lógicamente no lo esperaba. Su corazón latía con tanta fuerza que estaba segura de que el lo escuchaba. Estaba avergonzada, pero en caso de que no hubiera otra oportunidad ya tenia su primer beso de la primera persona que le había caído bien, la primera persona que le había gustado...la primera persona que podría haberse convertido en su amigo. Sonrió para si misma.

-Bueno...yo-yo me tengo que ir...afuera- dijo aun sorprendido.

-Si, adiós.

-Adiós.

Autre bajo la mirada y no lo vio irse. Trato de olvidarse de su cansancio, ahora estaba tratando de concentrarse, de escuchar lo que estaban diciendo afuera sin tener que salir.

-...reunidos estamos los futuros jefes de las familias de sangre pura, y ¿Quien diría que en una fiesta se les recordaría su responsabilidad?- dijo la voz de un muchacho que seria de los grados superiores.

Todos rieron y la voz continuo:

-Los tiempos han cambiado, eso lo saben, lo han escuchado y sabrán que creer. Nos han propuesto la unión de la comunidad mágica, en pocas palabras que nos codeemos con los indignos.

Nuevamente carcajada general. La voz espero y luego siguió.

-Pues bien gente, les propondremos otro tipo de unión, una mas conveniente para cada persona: La "Unión de la Comunidad Mágica" solo ha ayudado a la caida de nuestros planes, acompañada por la desunión entre nosotros mismos. La unión que necesitamos es la de sangres puras, hermanos de ideas y astucia, la unión de fuerzas para nuestra causa, no la hipocresía amistosa que se da en "La Comunidad Mágica"

Risas. La voz continuo.

-Juntos, solo los astutos, podremos ser mas fuertes que por separado y ciertamente mas fuertes que la comunidad mágica.

Una ovación, aplausos retumbaron por las paredes de la mazmorra. A Autre le latió en corazón con fuerza.

-¡SLYTHERIN POR SIEMPRE!- coreo la gente y escucho copas chocando. Un brindis.

Salió, decidida a seguir con su búsqueda cuando la luz y la música que sonaba de nuevo la golpearon de una forma que no se hubiera esperado.


-¿Dónde estabas? No te vi en toda la fiesta- le reclamo Draco que corría hacia ella.

Genna estaba mareada, como si la hubieran golpeado fuertemente con una sartén en la cabeza. Hace unos segundos se había comportado como la espectadora de una película donde incluso sabia los sentimientos y pensamientos de los personajes. Había sido ella, lo recordaba todo con claridad pero no tuvo control sobre la situación, supo todos los pensamientos y sentimientos pero no los había pensado o sentido ella misma. Estaba asustada. Pensó en decirle a Draco en ese momento pero no era propicio.

-Tenemos que hablar- dijo el -Sobre el discurso de ahora, con el resto de la Escolta.

Ella asintió aun mareada. Tenia que ver a Severus y hablar con el a primera hora, pero en ese momento estaba tan cansada que no podía pensar mas. Todo le daba vueltas y sin mas...se desmayo.


Se despertó la mañana del 20 de Diciembre a las 10 de la mañana (y gracias a Dios que era domingo). Le sorprendió darse cuenta de que estaba en su habitación. Sabia que se desmayo, pero eso había sido en la sala común de Slytherin. La explicación de cómo llego ahí vino de inmediato al ver a Draco dormido en el suelo junto a la puerta. Ya no le dolía la cabeza así que se levanto y se puso una túnica normal.

-Draco, despierta- le susurro mientras le daba pequeños golpecitos en el brazo.

El entreabrió los ojos y dijo:

-Pesas mucho y lo peor de todo fue sacarte de la sala sin que la gente se diera cuenta, tomaste demasiado, al parecer.

Ella se echo a reír y lo ayudo a levantarse.

-Péinate un poco y antes quítate el tinte si no quieres que Severus te vea así.

El asintió soñoliento y Genna hizo la cama mientras.

Salieron y antes de ir al despacho de Severus pasearon por los terrenos para encontrar a los otros que intrigados, los siguieron disimuladamente. Encontraron a Severus etiquetando y revisando algunos de sus ingredientes, trabajo que interrumpió de inmediato.

-¿Hay que contarle?- pregunto Draco suplicante -No dejara que la hagamos el próximo año...

-Esto es importante- le dijo Genna y luego se volvió a Severus -Hubo una...

-...Fiesta en la sala común de Slytherinñ dijo el interrumpiéndola -Ya lo se ¿Qué paso con eso?

-¿Usted lo sabia?- pregunto Draco sorprendido -¿Por qué no la detuvo?

Severus alzo una ceja y esbozo una pequeña sonrisa.

-¿Por qué habría de hacerlo? Llevan haciéndola 7 años, no la voy a detener ahora.

-Bien, el hecho es que dijeron algo bastante interesante para ser una fiesta. Hablaron de unirse los sangre pura para un mismo propósito. Y el rechazo a la comunidad mágica.

Los ojos de Severus desprendieron un brillo peligroso.

-Esta atrayendo a los jóvenes de nuevo, se dio cuenta, de que se mezclaron con familias extrajeras y necesita hacerle llegar el mensaje a sus hijos.

-También se dio cuenta de que la influencia de los padres sobre los hijos ya no es suficiente y ahora es necesario la influencia de los amigos- dijo Laurie.

-Ciertamente, a nosotros nos convenció con el odio a la Comunidad Mágica.

-La Comunidad Mágica es una farsa- dijo Genna -En eso no mentimos.

Severus sonrió.

-Éramos ambiciosos y rencorosos, queríamos un nuevo orden.

-En eso nos apoyamos Tom y yo.

Los mas jóvenes escuchaban callados y notaban la ola de entendimiento entre sus tres profesores.

-Por fortuna son muy jóvenes...esperemos que Voldemort no pretenda reclutarlos aun -dijo Laurie.

-Oh, yo no estoy tan seguro Laurie -respondió Severus triste sin notar que era la primera vez que la llamaba por su nombre en años -Son jóvenes y tienen ganas de tener al mundo en la palma de su mano.

Ella lo miro y de repente perdono todas sus faltas y el rencor se esfumo. El no lo noto por supuesto, nadie lo hizo.

-Esta generación es mas lista- dijo Genna -Quizás menos poderosa pero mucho menos impulsiva y astuta de lo que ustedes o nosotros fuimos y eso los iguala. Tardara mucho mas convencerlos, tendrán que darles una razón muy buena para arriesgar su vida o para pisotear su orgullo sirviendo a otro, son materialistas y egoístas, necesitaran mas que los ideales con que los arrastramos a ustedes, Severus. Eso tomara tiempo. Para entonces esperemos estar listos.

Todos se miraron asustados. Aunque nunca lo hubieran imaginado se sentían mas unidos que con cualquier persona que estuviera fuera de ese despacho.

-Si pueden salirse, nos veremos mas tarde, tengo que hablar en privado con el profesor Snape.

Ellos asintieron y salieron uno por uno. Genna mantuvo la calma hasta que se cerro la puerta, luego se volvió hacia el hecha un manojo de nervios. Severus la miro preocupado. Estaba pálida y el hecho de estar actuando de esa forma la humillaba de sobremanera...pero era Severus y no aguantaba mas.

-Tengo mucho miedo- le susurro -Fui a la fiesta anoche y perdí el control de mi misma.

-¿A que te refieres?

-Creo que estaba poseída Severus, era una mujer y estaba asustada, buscaba algo con urgencia, no se que era, no tenia control sobre mis acciones. Juraría que era una muchacha...tenia una misión, fuera lo que fuera no le parecía muy importante. No sabia cuanto tiempo iba a estar en mi cuerpo y afortunadamente se distrajo hablando con un muchacho. No hizo nada por lo cual preocuparse, no es eso lo que me asusta Severus...

El le escuchaba con atención.

-Nadie a mi alrededor es Legilimens, estaba lejos, y si alguien tan lejos pudo ejercer ese efecto...no pude esquivarlo ni luche contra el, era como una autómata viendo todo...

Severus coloco una mano sobre su hombro y espero.

-Y lo peor de todo Severus... es que no se sentía como Legilimencia, yo no me sentía poseída.

No dijo nada, pero estaba asustado.


-Profe, no nos diga que hoy también tenemos que entrenar ¡Mañana es navidad!- dijo Alex suplicante.

-No...en realidad estaba pensando... en mi país celebramos Noche Buena, mucho mas que el día de Navidad en si y quizás...querían reunirse conmigo, hoy.

-Claro- dijeron todos...o casi todos, Laurie y Hermione no respondieron.

-Si quieren no tienen que venir...- dijo Genna avergonzada.

-No- dijo Hermione -Esta bien.

-Si- dijo Laurie.

-Bien...entonces nos veremos a las 10 en la claro del bosque, todos saben como llegar ahí.

-¡Genial!- dijo Alex -¿Habrá comida?

-y música.

Todos volvieron con sus amistades.

-¿Severus?- lo llamo Genna

-¿Si?

-Acompáñame a Hogsmeade, quiero comprar mis regalos de navidad y nadie nos va a extrañar aquí.

Severus se rió.

-¿Qué tanto tienes que comprar?

-Ah, no te pongas fastidioso o te dejo sin regalos...

En Hogsmeade los dos se separaron y quedaron con reunirse en Las Tres Escobas. Genna compro regalos para todos: Su familia en Sudamérica y algunos de sus amigos allá, la Escolta, Sirius y Remus, Albus, Draco y algunos detalles pequeños para la Orden y Harry.

-¿Qué compraste?

-Bueno...para mi madre compre un radio mágico, canta cualquier canción muggle o mágica que le pidas y no necesitas ser mago para eso...sabes, ella es muggle...- dijo como retando a Severus a criticarla, pero el no dijo nada, hubiera sido incapaz -A mi padre le compre una cámara mágica, le encantan las fotografías y si estas se mueven, seguro que será feliz y a mi hermana Patrice le compre un balón de fútbol, le encanta, dice que es tres mil veces mejor que el Quidditch...

Hablaba con nostalgia de su familia, obviamente se había encariñado con ella, como si realmente fuera suya.

-Les compre algunas cosas a dos amigos que tengo allá, cosas que no se consiguen en Sudamérica, cajas de chocolates para cada miembro de la Orden y para el staff de profesores...para Sirius otra agenda de Serafina (chequee que no dijera nada comprometedor) y para Remus he estudiado un remedio mucho mas poderoso que tu poción matalobos.

-¿Me estas desplazando?- pregunto el en tono burlón.

-No, dándote tu primer regalo: no tener que hacer mas de esas pociones.

El rió y asintió.

-Los regalos de la Escolta ya los veras. ¿Para quién compraste regalos?

La lista de personas de Severus era mas limitado, no le dijo que había comprado un regalo para ella, igual que Genna no le dijo que regalo le compro a Albus...o mucho menos que le compro uno a Harry.


Hermione se Apareció (n/a: lógicamente si Genna los enseño a asesinar, también los enseño a Aparecerse) cerca del claro y mantuvo su escudo en alto hasta llegar a el. Ahí estaban casi todos, faltaban Severus y Genna y el resto estaba sentado esperando, mirando hacia donde estaba llegando ella. Estaban cubiertos con sus abrigos y tiritando de frío. Los restantes llegaron al poco rato, lo hicieron del lado contrario. A Genna le brillaban los ojos.

-Acompáñenme- pidió.

Estaban a una hora a pie de Hogwarts, bastante lejos y sin embargo Genna los llevaba mas adentro. Hablaban entre ellos en los grupos de siempre: Hermione y Laurie, Severus y Draco, Luna y Alex y Genna iba a la cabeza guiándolos. Caminaron por media hora antes de que la espesura del bosque comenzara a disminuir y un sendero apareciera frente a ellos. Pasaron unas 15 minutos quizás, Hermione no hubiera podido decirlo, cuado en los árboles junto al sendero estuvieron cubiertos de pequeñas hadas que revoloteaban por todos lados. Hermione las había visto en el Baile de 4to curso, pero no dejo de maravillarse.

A los pocos segundos el sendero se abrió y ella contuvo la respiración con sorpresa. Otro claro, solo que esta vez había una casa construida en el medio de el, con un pequeño jardín rodeado por una cerca. Un escudo azul rodeaba todo el claro protegiendo la casa.

-La cabaña Black- susurro Laurie.

-¿Black?- pregunto Hermione.

-Si... la cabaña de Sirius y de su madre.

Millones de preguntas la asediaron. ¿Qué tenia que ver la Reina con la correcta profesora, madre de Sirius? Pero la pregunta se esfumó cuando Genna susurro unas palabras y todos fueron capaces de atravesar el escudo. Antes de cerrarlo un grupo de hadas lo atravesó y dio vueltas alrededor de ellos. Noto que la temperatura era mas cálida y no pudo evitar sonreír.

Genna abrió la puerta de la cabaña y con dos palmadas se encendieron unas luces bastante fuertes que no provenían de velas. La sala y la cocina estaban en una misma área: los sillones y unos puff estaban cerca de la chimenea encendida y la cocina del otro lado era pequeña y tenia una barra con una sillas (n/a: no se describir espacios) una pequeña puerta que daba al bañito de visitas y un pasillo que seguro daría a los cuartos de Sirius y su madre. No era muy grande, pero si lo suficientemente cómoda. Lo que llamo su atención fue el pesebre que estaba en una esquina de la casa.

Era hermoso, no había visto nada mas raro en toda su vida. El pasto era una tela de seda verde que Genna había acomodado. En una casita de bahareque (n/a: no sabría explicar que es...algo parecido a barro con paja) estaban las figuras de San José y la Virgen Maria que no iban para nada con la imagen católica. Eran mas parecidos a lo que probablemente habían sido, tenían rasgos árabes y eran morenos. Hermione noto un soplo de vida en ellos pues cada cierto tiempo modificaban su postura o la expresión de su rostro. Habían pequeños arbolitos que parecían salir de la tela y ella juraría que eran reales. Los pastorcitos y trabajadores que estaban eran de todas clases y de distintas épocas, también cambiaban la expresión y la postura cada cierto tiempo. Unas figuras encantadas de ángeles volaban con una trayectoria fija alrededor del nacimiento. Las figuras estaban vestidas con ropas de verdad. Los Reyes Magos caminaban con sus regalos hasta la casita.

Hermione era atea, no creía en ninguna religión pero siempre las había respetado. Sin embargo estaba fascinada con la pareja sagrada. Tenían las ropas rasgadas, nada que ver con las pinturas religiosas. San José reflejaba nerviosismo y la expresión de la Virgen era de dulce espera y dolor mientras se sujetaba el vientre. Lo único que los distinguía de los demás eran las aureolas sobre sus cabezas, lo único celestial y divino en ellos.

-Aquí estas tu- le dijo Genna detrás de ella, señalando a una figurita.

La figurita estaba vestida con unos ropajes propios de la época y el velo que llevaban las mujeres lo traía en la mano. Su cabello era castaño y su expresión tenia el mismo asombro y curiosidad que la suya en ese mismo momento.

-Siempre hago esa tontería...cuando armo los nacimientos, compro figuras parecidas a la gente que conozco, es mi manera de hacerlo en relación conmigo...

-No recordaba que te gustara tanto la Navidad- le dijo Severus.

-Eso era porque antes no era Genna Morales.

Los dos sonrieron y Hermione salió de su ensimismamiento. Miro a su alrededor y vio la comida colocada sobre la mesa, sin tocar. Luna y Alex hablaban cerca de la chimenea y Draco miraba la comida anhelante. Laurie observaba el cielo con nostalgia.

-Señora ¿Cómo sabe usted de la existencia de esta cabaña?

Genna miro a Hermione.

-La Reina Lethicornia y Serafina Black fueron amigas en su juventud.

Contrario a todas sus predicciones, fue una noche bonita. En un principio se sentaron todos junto a la chimenea, hablando de cualquier cosa. Era la primera vez que todos podían tener una conversación cordial que no fuera de la Escolta sin tragarse vivos, todos se asegurarían de que nada dañara el ambiente de esa noche. A 5 minutos para que el reloj diera las 12, se reunieron en torno al pesebre esperando el "nacimiento". Genna, Alex y Luna cantaban alegremente los villancicos mientras los otros no estaban muy seguros de cómo actuar. La figurilla del niño apareció en los brazos de la Virgen justo a las 12, una figurita diminuta y morena con unos ojos grandes y negros.

-¡Feliz Navidad!- dijo Genna abrazándolos a cada uno de ellos.

Eso fue lo que hicieron, abrazarse, por supuesto que no a voluntad propia, la mirada amenazante de Genna era bastante convincente. Para Hermione no fue difícil abrazar a Alex, a Luna o Laurie, pero tuvo que recurrir a esfuerzos sobre humanos para darle un medio-abrazo a Severus y Genna. Con quien no pudo fue Draco.

-Feliz Navidad, Granger- dijo el a un metro de distancia.

-Feliz Navidad, Malfoy.

La escena mas incomodad fue la de Laurie y Severus. Fue un ligero apretón de manos sin cruzar palabras. Aun así Genna parecía satisfecha, después de todo los hermanos no tenían que quererse.

La cena fue una de las mejores cosas, no se hablo de otro tema que no fuera la comida en si misma. Los platos que se sirvieron eran los que se acostumbraba comer en distintos países durante esa época del año, los mas comunes y los mas exóticos. Se sirvieron un poco de cada uno para no perderse ningún sabor.

-Profesora ¿Cocinó todo esto?- pregunto Alex sirviéndose otra hallaca (n/a: plato venezolano nn)

-No, ayude con los ingredientes, Severus merece toda a gloria.

Se voltearon sorprendidos a mirarlo y cuando el no pudo ignorar mas sus miradas dijo:

-La cocina tiene cierta similitud con pociones...

-¿Ven? Hace algo mas que venenos- dijo Gen y todos rieron.

Después salieron fuera de la cabaña y retiraron el escudo protector. El frió los golpeo pero pronto se olvidaron de el. Genna giro sus muñecas varias veces haciendo que brotaran de sus manos dos esferas de luz azul que se elevaron hasta que explotaron en miles de rayitos azules que cayeron sobre ellos como copos de nieve. Y el espectáculo siguió, era mucho mejor que fuegos artificiales, las esferas subían y estallaban formando figuras en el cielo, o describiendo extraños movimientos, incluso desprendiendo humo de distintos colores. Pronto las creaciones y firmas de cada uno estallaban en el cielo y las hadas alborotadas por las luces volaban a su alrededor. Hermione no estaba rodeada de la gente que quería, pero la estaba pasando bien, no era como si fueran extraños, de todas formas...


Estaban dentro de la cabaña y Genna los miraba a todos con atención. Hermione y Laurie limpiaban con magia los platos sucios de la cena, Alex y Luna guardaban la comida restante colocando hechizos conservadores y Draco y Severus preparaban una infusión para todos y guiándose por sus miradas maliciosas, debía ser mas que un te corriente.

-Sigue mezclando eso Draco, yo estaré sentado- le dijo Severus apartándose de el y sentándose junto a Genna.

-Nada de bromas pesadas, Severus, no quiero a nadie con una indigestión...

-No es nada, lo prometo.

Los dos permanecieron sentados en silencio observando las labores del resto hasta que Genna se decidió a hablar de nuevo:

-Hay algo curioso... ¿Recuerdas los dones Severus?

-Si...hablaste de ellos.

-Están en La Biblia, es curiosa las cosas que ese librito puede decir...son 9...toda persona posee uno, lo gracioso es que en este grupo todos son diferentes....Laurie es la Conversación con los Espíritus y eso tu lo sabes mas que nadie.

Asintió, invitándola a continuar.

-Luna es la Profecía. Lo he visto.

-No creo en adivinos....

-No creerás pero son reales, ciertamente no Sybill Trelawney, pero existen.

-Ver para creer. Prosigue.

-Creo que Draco es la Capacidad de Interpretación, no puedo asegurarlo, no ha desarrollado su don, al igual que Alex que creo es la Cura.

-¿Granger?

-Las Lenguas, creo que es mensajera. Y tu eres la Palabra del Conocimiento.

-En ese caso, usted es la Palabra de la Sabiduría.

-No me jactaría de tal cosa...

-Quedan La Fe y La Operación de Milagros. Afortunadamente los menos necesarios.

-En eso te equivocas, son los dones mas raros, los mas poderosos y los mas tontos. Operar milagros es una singularidad y el mundo carece tanto de la Fe que se ha vuelto también una singularidad. No he conocido persona con esos dones.

-¿Cuál es el don del Señor Oscuro?

Genna tembló y bajo los ojos.

-La Capacidad de Interpretacion, como Draco.

La miro fríamente y después de reflexionar dijo:

-No es tiempo para chiquilladas mi señora, su pequeño capricho puede arruinarlo todo y usted lo sabe.

-No entiendo a que te refieres...

-Si lo sabes, no me puedes engañar. He visto como se hablan. El chico es egoísta y ambicioso, lo sabes y la rebeldía a su padre no será suficiente.

-El espejo me dijo que podía confiar en el...

-El espejo me dijo que podía confiar en Potter.

-James no es el único Potter existente Severus, y aunque tu rencor no te deje ver, tendrás que confiar en Harry... ahora yo tengo que confiar en Draco, es mi única opción.

Severus no dijo nada mas.

-Vengan acá todos, tengo regalos para ustedes.

Se acercaron algo sorprendidos y se sentaron en el suelo alrededor de Genna.

A cada uno les entrego una caja donde encontraron un pequeño dibujo sobre vidrio (n/a: no se si considerarlo un vitral...). El de Laurie era una sirena recostada de unas rocas, el de Hermione un caballo alado alzando vuelo, Draco tenia un dragón negro lanzando una bocanada de fuego, Luna tenia a un centauro apuntando con su arco a las estrellas, Alexander a un hipogrifo inclinándose y Severus una esfinge que guardaba celosamente un templo. Todos se movían.

-Estoy muy agradecida- dijo Luna que fue la primera en levantar la vista de su regalo -Quisiera haberle traído mi regalo pero no pude terminarlo antes de hoy, los deberes nos tienen atareados.

Un coro de "igual" o "gracias". Estaban algo avergonzados de no haberse regalado entre ellos o de haberle dado algo a Genna así que nadie dijo mas. Severus le deslizo disimuladamente una cajita, ella la tomo y la guardo. Draco le dijo con los labios que su regalo se lo daba después.

Genna los acompaño fuera de la cabaña y los despidió, viéndolos irse uno a uno.

-Profesora- le susurro Alex antes de irse -Tenga esto, es mi regalo.

Era una pluma de águila. El se encogió de hombros.

-Le di también una a Luna, a Hermione y a la Profesora Sinistra, pero no quería hacerlo delante de ellos dijo mirando a Draco y Severus Se que son mis hermanos y todo...pero no creo que ellos se sientan de ese modo, a la hora de la verdad, no me simpatizan...

Genna rió y le dio un dulce beso en la frente antes de despedirlo. Todos se habían ido, excepto...

-Pensé que esos besos los reservabas para mi.

Ella se acerco y lo beso en los labios.

-Estos son los que reservo para ti.

-No te compre algo muy original, la verdad...

Le entrego una maceta con una orquídea de tenue color lila.

-Si es original- dijo ella.

-Pensé que quizás la maceta fuera de mal gusto, pero no quise que se muriera tan pronto... primero pensé en regalarte una rosa.

-¿Y por que no lo hiciste?

-Me dijiste que las rosas rojas ya estaban muy rayadas, y que las amarillas y las blancas te parecían sosas.

Genna sonrió y una extraña sensación la invadió.

-Después de todo, recuerdas lo que digo...

Draco sintiendo que había revelado mucho, estaba turbado. Besarla era una cosa pero confesar que le interesaba lo que decía era algo totalmente distinto...


-¡Harry, espera!

Se volvió a mirarla. Hacia un frío espantoso y apenas podía distinguirla a través de la nieve. Ron y Hermione lo esperaban en el Gran Comedor para almorzar. Su profesora Genna llego jadeante a su lado sosteniendo unas cajitas en la mano.

-¿Recibiste muchos regalos?

-Si...gracias. Por cierto Profesora...

-Genna.

-Cierto Genna, Ron, Hermione y yo le compramos algo.

-¿En serio?

Harry rebusco en los bolsillos de su abrigo le mostró a Genna una muñequita. Tenia cierto parecido con ella, estaba vestida con las túnicas de los profesores y la saludaba con la mano.

-Muchas gracias, es linda- dijo sonriendo, tomándola y guardándola en una de sus bolsillos -Yo también tengo algo para ti y para Ron...a Hermione la vi esta mañana y le di su regalo...

Harry asintió y recibió las dos cajitas. Abrió una y vio salir volando una replica miniatura de la saeta de fuego, no mas grande que su mano.

-Sirve para llevar correspondencia no muy pesada- le dijo -La de Ron es igual.

-Gracias- dijo el sonriendo y siguiendo con los ojos los rápidos movimientos de la escobita contra el viento.

-Y una cosa mas...

Él bajo la cabeza sorprendido y expectante.

-Yo...para mi tesis hice una investigación sobre Serafina Black, ya sabes, ella fue una de la brujas recientes mas notables. La madre de Sirius Black. Tu madrina.

Harry permaneció en silencio, sus pensamientos volaban. Sus sueños...la voz de la mujer llorando la noche que asesinaron a sus padres, quizás fuera...

-¿Qué...que paso con ella?

-Desapareció la noche en que tus padres fueron asesinados.

A Harry se le hizo un nudo en la garganta.

-El punto es que...ella planeaba darte algo, lo conseguí cuando me permitieron revisar sus cosas, y si era para ti es mejor que lo tengas.

Saco del bolsillo de su abrigo un cordón negro en el cual estaba abrochada una pulserita de oro, una cadenita que seria de tamaño de la muñeca de un bebe. La pulsera tenia un dije. Un rayo.

-¿Como es posible que....? ¿Ella nunca vio mi cicatriz?

-Aparentemente no... no sabría decirte, supongo que Serafina siempre supo que el rayo seria tu símbolo.

Él extendió una mano temblorosa para recibir la cadena. Miro el dije con atención, tenia una bisagra. Lo abrió aun sorprendido y confuso y una melodía que apenas se escuchaba por el ruido del viento lleno sus oídos...una melodía que le parecía haber escuchado en los momentos mas difíciles...Venia del dije y adentro pudo ver una diminuta pedrecilla verde con forma de lagrima.

-Una esmeralda...- murmuro.

-Como tus ojos.

Retiro la piedrecilla con cuidado. En ambos lados del dije abierto estaba grabado en el oro unas palabras. "Amado" en una y "Harry" en la otra. Su corazón brinco. Lo cerro con cuidado y miro aun aturdido a Genna

-Muchas...muchas gracias.

-No hay porque.

-Yo...me tengo que ir...

-Tranquilo, ve a comer.

Se volvió para irse.

-¡Ah! Y Harry...

-¿Si?

-Feliz Navidad.

-Igualmente Genna.


-Pensaba que ya te habías olvidado de este pobre viejo.

-Melodramático, tienes mas energías que cualquiera de nosotros.

Albus le sonrió. Ella se acerco a el y le dio un fuerte abrazo.

-Feliz Navidad.

-Feliz Navidad, Serafina. Tengo tres regalos para ti.

Ella cerro los ojos y extendió las manos, como siempre había acostumbrado hacer. Albus deslizo por su muñeca millones de pulseritas. Genna abrió los ojos divertida y encontró los aritos de plástico de distintos colores que llenaban las manos de las niñas muggles. Eran millones, no hay exageración.

E-sta vez ten los ojos abiertos- dijo entregándole una carta -Es de Sirius.

Genna sonrió con ternura y observo el sobre de la carta por varios minutos. Lo abrió. Era un agradecimiento por todo y una tarjeta de navidad. La guardo en el bolsillo.

-Ahora cierra los ojos, no extiendas los brazos y abre la boca.

Genna alzo una ceja pero el no dijo mas. Cerro los ojos. El dulce (si es que así podía ser llamado) que entro en su boca no tenia sabor definido, salado, dulce, amarga, ácido se debatían en su boca. La asalto el frío y luego el calor la lleno. Abrió los ojos anonadada. Se sentía llena

-¿Donde lo conseguiste? Sabe a...

-No es, es la esencia, lo que consumes en el aire...lo concentre para ti.

-Gra-gracias Albus.

-Mi regalo ahora -dijo sonriendo.

-Tienes dos.

Cerro los ojos y extendió los brazos. El primero era otro instrumento plateado extraño para su colección. Cerro los ojos de nuevo y recibió una caja...llena de calcetines.


-Draco... ¿a dónde me llevas? Es fin de año, deberíamos estar recibiéndolo en el Gran Comedor como todos.

Abrió lo ojos cuando Draco retiro sus manos. Estaba en un salón vacío, había una vela sobre el escritorio del profesor, un plato con distintas frutas y una olla con chocolate fundido. Fondue.

-Creíste que me olvidaría...y para colmo hiciste que los otros actuaran como que si no supieran.

Genna soltó una risita.

-Se supone que te acordarías...

Comieron y hablaron. Al final Draco le entrego un dibujo en vidrio (n/a: vitral, como quieran) de un lethifold descansando sobre el lomo de un unicornio. De parte de la Escolta completa.

-Feliz Cumpleaños- susurro.

Felices 16. Nuevo Año. Nuevas metas. Misma gente.

A Excepción de Autre.
Nota de la Autora: Salió largo, pero es que quería hacer todas las vacaciones de una vez, aunque no son muy relevantes ¡por lo menos vemos que descansan!. ¿Por qué el espeluznante parecido entre Tom y Draco? ¿Quién es Autre? ¿Que quiere? ¿Tendrá amigos en el futuro? ¿Podrán ejecutar el plan antes de que los jóvenes se han atraídos por Voldemort? ¿Severus perdonara a Laurie y se caerán a besos de una vez? Jajaja ¿Volverá Severus a cocinar? ¿Existirán los otros dos dones? ¿Qué fue lo que Albus le dio de comer a Genna? ¿Dejare algún día de hacer preguntas? Esa si tiene respuesta: si y ya.

El regalo de Severus a Genna fue una lagrima de fénix en un frasco y aliento de dementor en el otro (no tuve sitio donde ponerlo, sorry) y el de Luna es una pancarta gigante dibujada y encantada por ella con su nombre.

El dije de Harry es una replica del de Genna: En su otra vida, cuando era joven vio una cadena de plata con ese dije (en plateado) y lo compro. La melodía es igual a la de Harry solo que la piedrecilla diminuta con forma de lagrima es una amatista. Nada de su invención solo una joya que le gustaba mucho. Cuando Harry nació decidió hacerle una igual solo que en oro y con una esmeralda.

Por cierto que la melodía que toca la cajita es la que ponen en las películas, jejeje, me gusta mucho y creo que cuadra con Harry. A los que tienen el soundtrack de la primera película, pueden escucharlo en el primer track.

Eso es todo por ahora.