Espero actualizar pronto! El ultimo capitulo viene con sorpresas! See ya!
Capitulo XI
Dolor. Eso sentía Kisara en el preciso instante en el que abrió la puerta de la oficina de Seto. Sintió como su corazón se rompía en infinidad de pedazos al ver como Seto se dejaba llevar por el momento. Estaba parada, estática en la puerta de la oficina, desconectada del mundo. Cuando su cerebro se reconecto a su sistema, corrió lo más rápido que pudo hacia su oficina hasta que sus piernas se agotaron. Luego de cerrar tras de sí la puerta se recargo en ella y comenzó a deslizarse lentamente hasta dar contra el suelo.
Kisara era una mujer fuerte (o eso era lo que ella pensaba) pero esa imagen la devasto. Por otro lado, ella sabía que no tenía ni una remota chance para ganar el amor de seto, sin embargo lo que tenía de segura lo tenía de ingenua por ello comenzó a llorar amargamente contra la puerta de su oficina, sin importarle su alrededor. No recordaba cuando había sido la última vez que se había lamentado tanto por una persona, pero debía ser realista con ella misma: amaba a Seto desde el preciso momento en el que lo vio llegar a su oficina, posteriormente, cuando la beso en la víspera de navidad, sintió que aquel amor que ella experimentaba se intensificaba cada vez más, haciendo que ella se perdiera en aquellos ojos azules que la cautivaban. Sin embargo, ver a Seto con otra mujer fue una traición que ella no podía aceptar y sintió que su corazón se había roto en mil pedazos, que todo el amor que profesaba por aquel castaño de ojos azules se disolvía a medida que Kisara lloraba tendida en la puerta de su oficina. En ese momento, lo único que deseaba era que no entrara nadie y pudiera hacer su duelo tranquila.
En la otra punta del edificio Seto intentaba apartar de un envión a aquella desquiciada admiradora suya que estaba aprisionándolo y como si fuera poco besándolo abusivamente. Luego de una tremenda lucha física intentando repeler a la intrusa, Seto pudo quitársela de encima; instantáneamente puso su mejor cara de enojo y con una voz aguda grito:
-Quien te crees que eres para burlar mi seguridad e ingresar a mi oficina! Te metiste con el hombre equivocado, voy a hacer que tu vida sea un infierno.
Inmediatamente la puerta de la oficina se abrió e ingreso Tea con dos guardias de seguridad, con la intención de sacarla de ese lugar. Cuando los uniformados se llevaron a rastras a la mujer de cabellos colorados (al grito de "Seto te amo, cásate conmigo") Tea con pena en su voz dijo:
-Señor Kaiba, prometo que jamás pasara un hecho así aquí otra vez. Me asegurare de que las personas que dejaron que esto pasara sean despedidas de inmediato.
-Espero que así sea Gardner, lástima que no puedo despedirte a ti también porque si no lo haría con mucho gusto- admitió el mientras miraba por el enorme ventanal que tenía su oficina- Kisara no te entrego los papeles del torneo?
- No Set… digo señor Kaiba, me dirigía hacia su oficina cuando lo escuche gritar. Con permiso, iré a buscarlos.
Tea salió furiosa de la oficina del castaño decidida a contarle a su amiga lo sucedido. Ella, luego de que Kisara decidiera empezar a trabajar en Kaiba Corp. le imploro a la castaña que la acompañara ya que era su amiga y además que no soportaría tener otra secretaria que no fuera ella. Claro que su sueldo había aumentado y las condiciones de trabajo eran mucho mejores que en la oficina de Pegasus, pero lo que no soportaba era que el castaño la utilizara como mula de carga por el simple hecho de ser la novia de Yugi.
Mientras tanto, ya un poco recompuesta, aunque las marcas del llanto estaban visibles, la peliblanca comenzó a leer rápidamente la lista de los participantes del torneo. Ella sabía que debía entregar la nómina firmada ese día, sin embargo con la confesión de Mokuba y lo que vio después (que prefirió no recordar) su mente había olvidado por completo ese insignificante detalle. Instantáneamente la abordo una oleada de estupidez y culpa por haber derramado lagrimas como una colegiala infantil por un hombre que ni siquiera la registraba dentro de las opciones de conquista. Era evidente que la había besado porque ese día habían tomado más alcohol del que sus cuerpos aguantaban y en un momento de borrachera cualquiera podía hacer locuras. Por ello se juró que jamás lloraría tan genuinamente por un hombre, no importaría quien sea.
Decidió enfocarse en el trabajo que tenía por delante cuando se percató de que su ex novio no aparecía en la lista de invitados. Joey era un buen duelista, y en sus torneos pasados había sacado buenos puestos; además era el mejor amigo del mejor duelista en los últimos 10 años, así que ¿Por qué no estaba en la lista?. Decidida, comenzó a releer todas las carpetas de los aspirantes para ver porque ella no lo había incluido. Cuando dio con la inscripción del ojimiel recordó porque no lo había incluido: el rubio había mandado la solicitud un día después de la inscripción por ello no figuraba en la lista. "Podría hacer una excepción, después de todo es un amigo" pensó ella mientras garabateaba sobre el papel el nombre de su amigo. "Se realista Kisara, lo haces para poder vengarte de Seto" admitió después de darle muchas vueltas al asunto. A continuación, ella tomo un papel en blanco y un lápiz y comenzó a dibujar un boceto de un dragón blanco sobre una pirámide mientras pensaba que ese sería su mejor dibujo.
Para el tiempo en el que Tea llego a la oficina de Kisara (ya que ella se recorrió todo el edificio saludando a todas las personas que se cruzaban con ella y escuchando todos los chismes de ese día), la peliblanca estaba totalmente recuperada de su peripecia y sus ojos se veían como siempre. La castaña entró a la oficina sin tocar la puerta y luego de saludar alegremente dijo imitando perfectamente la voz de Seto:
-Dile a Kisara que me dé la carpeta con los concursantes del torneo.
-Me leíste la mente- respondió ella sin quitar la vista del dibujo- estaba por llamarte para que se la llevaras. Escucha Tea, te parece razonable que invite a Joey al torneo?
-Claro que me parece razonable- manifestó efusivamente Tea mientras miraba la carpeta con los participantes- él es un buen duelista y es tu amigo.
- Bueno si, pero la última vez que Seto y él se vieron, casi hago que se peleen.
- Deberías dejar de pensar en Kaiba y su bienestar por un momento, lo único que has hecho en estos últimos meses es pensar en él Kisara. Además ver a Joey no te haría mal, quien sabe, tal vez vuelvan a salir.- agrego ella al darse cuenta que su amiga estaba enamorada del castaño.
-No cometas el mismo error dos veces solía decir mi tía. Y creo que tenía razón. Además no es su bienestar solamente, no quiero que el torneo sea una total pérdida de tiempo y dinero; y que por sobretodo genere un escándalo para que la prensa nos hunda.
- Ves, no hace ni una semana que estas aquí y ya hablas como Kaiba. Deberías alejarte de él.
- No digas locuras Tea, yo solamente hago lo que Maximillian me pidió cuando nos reunimos la última vez. Hazme un favor y tráeme un café doble después de que le lleves eso a Seto.
- Seguro lo que tu pidas mi señora- respondió ella sarcásticamente- después del trabajo quieres ir a comer? Iremos todos juntos al lugar de siempre.
- Me encantaría Tea, enserio, pero tengo que terminar de acomodar el pedido de Francia para antes del torneo y mandar las invitaciones para la cena de inauguración. Por no mencionar que tengo que recibir las cartas acreditadoras. Debes de estar orgullosa de Yugi, fue el primer nombre que decidí poner en la lista.
- Sí, claro que estoy contenta por eso saldremos a festejar. Seguro que no quieres venir?
- Segura Tea. Llévale eso a Seto y puedes marcharte. Necesitaras tiempo para prepárate si sales. Ten cuidado y dile a Joey las buenas nuevas. Nos vemos mañana.
Tea no respondió y decidió salir rápidamente hacia la oficina del castaño. Era raro que su amiga la dejara salir temprano, pero una vez que sucede ese milagro debía aceptarlo.
Entretanto en otra oficina, un castaño estaba echando chispas. En menos de media hora había despedido a la mitad de su personal de seguridad y su humor iba de mal en peor. No podía permitir que sucediera algo así otra vez. Ahora que lo recordaba, había escuchado el ruido de la puerta. Quizá había sido su secretaria, que al ver esa escena había decidido no molestar a su jefe: grave error, había elegido un mal día para hacer lo correcto.
Al mismo tiempo que el castaño estaba perdido en sus razonamientos, Mokuba entraba a la oficina del castaño radiante de felicidad, el no recordaba haber tenido un día como ese hacía meses.
-Es raro que no me digas nada después de que haya entrado sin tocar hermano. Tengo excelentes noticias para ti.
- Ya estoy resignado contigo Mokuba. Espero que sean hermano, porque mi día va de mal en peor hoy.
-Sucedió algo malo?- pregunto el con una mirada inocente. Temía que Seto se enfadara con él por haberle contado a Kisara el asunto de la chica del orfanato.
- Si piensas que algo malo es que te acose una loca psicótica con pelos colorados de palmera, entonces me sucedió algo malo.
- Eso explica el alboroto que se armó en la recepción. Cuéntame que sucedió!- agrego el mientras se ponía cómodo en uno de los sillones de la oficina de su hermano. Al pelinegro le encantaban las historias de "acoso" (que no iban más allá de un simple halago o que lo tocaran a la salida de una fiesta) de Seto ya que él creía que eso le sucedía solamente a las estrellas de rock.
- Lo que sucedió fue que esa odiosa mujer pelirroja logro burlar mi seguridad mientras yo estaba trabajando en el torneo, irrumpió aquí, me acorralo en la pared y me empezó a besar. Contento?. No puedo creer que haya mujeres así. Lo peor de todo es que mi secretaria abrió la puerta en el medio de toda esta locura y me vio. Claro que no dirá nada, pero aun así es un bochorno para mí.
- Es que eres irresistible Seto- respondió maravillado Mokuba- Igual esta chica cruzo el límite, supongo que reforzaste la seguridad no?.
- Claro que lo hice hermanito. Por eso el alboroto en la recepción.- contesto el visiblemente enojado- Diablos, donde se metió esta mujer. Hace una hora le pedí que me trajera la carpeta de los concursantes. Dios, odio que este aquí. De no ser porque trabaja con Kisara la hubiera despedido hace días.
- Te refieres a Tea? Ahora que lo mencionas no la he visto. Pero sabes cómo es ella, seguramente se quedó hablando con Kisara. Hablando de roma, como se están llevando?
-Nada en especial Mokuba, somos compañeros de trabajo. Lo dices por algo en especial?
- No Seto, solamente pregunto inocentemente. Pensé que tal vez luego de su convivencia en Chicago surgiría algo más que una relación de trabajo.
- Mira hermano no me lo recuerdes, que aún tengo ganas de estrangularte por lo que hiciste.
Milagrosamente Mokuba se salvó nuevamente del regaño (Seto aún no lo había reprendido por su pequeño chascarrillo) ya que Tea había regresado de su difícil misión. Ella volvía con una sonrisa en el rostro, ya que en unos pocos minutos vería la reacción épica del castaño.}
-Perdón que tare un poco, es que Kisara me pidió un café y tuve que ir por él.- se disculpó ella mientras le entregaba la carpeta cerrada al CEO.
- Claro y en el camino te perdiste- respondió Seto en voz baja mientras leía la lista de concursantes.
En el momento en el que vio el nombre del "Cachorro" Wheeler en el registro de participantes del torneo, su cara estaba desdibujada en un gesto de incredulidad innato, mientras Tea disfrutaba del momento. "Como Kisara había invitado al cachorro sin consultármelo antes? Debo hablar con ella inmediatamente" pensó el mientras despedía con un ademan a Tea y a Mokuba, sin embargo no pudo hacerlo porque en el preciso instante que se dirigía hacia la oficina de la peliblanca, Roland le dio una horrenda noticia. En ese momento supo que lo que quedaba de su día en la empresa sería un infierno del cual deseaba escapar.
