Hola chicas/os! aqui traigo un nuevo cap. un par de capitulos mas y bn sabran lo que pasara...no soy muy buena escribiendo en muchos sentidos creo que aun hay demasiado que mejorar pero tratare de explicarlo lo mejor que pueda si algo no se entiende porfavor háganmelo saber!...

doremishine itsuko, muchas gracias por la corrección...sinceramente juraba y perjuraba que era joundaime lol bn esas cosas pasan W*.*W

KHR no me pertenece por mucho que me duela y.y


Cap. 8 A un día de la tragedia…

En la madrugada del día siguiente a la llegada de Tsuna y Reborn, partieron Yamamoto con Ryohei con una maleta deportiva cada uno, ambos seguían preguntándose sobre los acontecimientos pasados, como la actitud de Tsuna si bien no les desagradaba como actuaba era diferente, además también se encontraba el hecho e que Reborn había actuado abiertamente como solía actuar con Tsuna a solas, y es que ese dato solo lo sabia el guardián de la lluvia.

Ambos guardianes salieron de la base/mansión caminando tranquilamente aunque tenían un pensamiento persistente en sus mentes. ¿Quienes eran ¨Al-nii y Milo-nii¨ ? Tsuna les había prometido hablar con ellos apenas llegasen de su viaje así aclararían sus dudas, esperaban; de Reborn no sacarían nada, es mas lo mas seguro era que el sicario se burlara de ellos de la manera mas dolorosa tanto física como mentalmente hasta cansarse para luego mandarles a freír espárragos, no esa no era una opción.

Ryohei estaba peculiarmente callado si bien este era su ultimo torneo y sabia que tenia todas las de ganar no mostraba su efusiva energía, tampoco parecía que estuviese con la mente en el presente, Yamamoto palmeándole la espalda decidido rompió el silencio

-Sempai, no sirve de nada pensar en… lo que sea que paso ayer

El guardián de la lluvia trato de animar al peliblanco con una de sus típicas sonrisas despreocupada sin mostrar mucho resultado.

Saliendo de sus pensamientos Ryohei lo miro un poco preocupado y con el ceño un tanto fruncido.

-No, no es eso.

Yamamoto se extraño ligeramente por eso, si no era sobre los acontecimientos pasados y apostaba su bate a que no era por el torneo ¿qué mas podría ser?

-Entonces?

Ryohei suspiro, no tenia caso su compañero parecía no saber a lo que se refería.

- Me pregunto que es lo que dice la carta que nos dio ayer Reborn, con todo lo que paso, alistarme para el torneo y todo, no me dio tiempo de leerla y la olvide en el saco.

Yamamoto se empezó a rasgar la parte trasera de la cabeza en señal de nerviosismo, lo había olvidado por completo.

-para serte franco, sempai, si no la mencionas ni me hubiese acordado jajaja, creo que también la deje en el saco jajaja.

-será importante?

Yamamoto se encogió de hombros

-Ya la leeremos al llegar, seguirá ahí de todos modos, mira ya llegamos; al parecer somos los últimos.

El ómnibus que usaban estaba ya con los estudiantes terminando de subir y el profesor a cargo mirándolos con dagas en los ojos señalando su reloj

-ESTA MOLESTO AL EXTREMO!

El pelinegro rio ante la recuperada energía del guardián del sol, no podía estar mas de acuerdo, de seguro recibirían uno de los tan afamados sermones del profesor de Tsuna.

-jajaja Nezuma-sensei siempre esta molesto

Yamamoto sonriente por que Ryohei recuperada su usual actitud se puso a correr seguido fácilmente por el peliblanco, el ómnibus los llevaría a un hotel del otro distrito donde permanecerían hasta que terminasen ambos torneos, sin escuchar el sermón que les gritaba su sensei ambos se tuvieron que sentar en los únicos asientos disponibles que eran los mas cercanos a la puerta, luego de que se pasara la lista empezaron el viaje, apenas el vehículo se fue alejando de Namimori un mal presentimiento empezó a nacer en ambos guardianes.


Mukuro casi llegando a la guarida de Verde recordó la carta que tenia en el bolsillo del saco militar que había usado el día de anterior; si bien Mukuro tenia un armario lleno de sacos iguales fuera de lo que todo el mundo pensaba se los cambiaba diariamente, para ser francos era una persona muy quisquillosa con su aseo personal en especial con su cabello, como no serlo con lo largo y sedoso que era? Le tomaba media hora diaria tenerlo del modo en el que lo tenia y francamente el cuidado exclusivo de su cabello no era barato que digamos; tampoco le gustaba tocar nada que otros hubiesen tocado antes por eso usaba esos guantes de cuero pero eso solo lo sabia Tsunayoshi-kun, aunque lo fastidiase con que era un bacterofobico cuando estaban a solas, ni siquiera Nagi sabia ese pequeño detalle.

Con un encogimiento de hombros resto importancia a la carta ya que era de una famiglia mafiosa, si bien eran aliados de Vongola, no le interesaba en lo mas mínimo ya que no tenia porque obedecer ni leer ningún pedido o mandato ni nada que se le parezca de otro que no fuera su jefe, ya que él solo juro lealtad a un solo mafioso y ese era Tsunayoshi Sawada.

Al llegar al punto observo su alrededor, la flora seguía siendo la misma, no se había alterado en lo mas mínimo o eso parecía, con un movimiento de la mano desvaneció la ilusión que el mismo había puesto sobre la entrada de la guarida de Verde-kun, que simulaba ser parte del follaje en el denso bosque; las puertas se abrieron automáticamente sin siquiera decir una palabra ingreso, una vez dentro restableció la ilusión y se adentro en los pasillos bien iluminados que conocía como la palma de su mano.


Lambo no sabia como sentirse sobre los acontecimientos del dia anterior, confiaba plenamente en Tsuna-nii pero hasta el sabia que había algunos secretos que era mejor callar, solo esperaba que lo que fuese que el castaño les diria le aligerara su carga.

Termino de desensamblar la bazuca de los diez años, le tomo casi toda la noche hacerlo, estirándose en el suelo miro su reloj espantado, solo le quedaban 30 minutos para su vuelo, se quito la ropa que llevaba desde ayer tirándola encima de la cama, y dándose una ducha relámpago se cambio y cogió todo lo que necesitaba para el viaje, cogió uno de las camionetas de la cochera de Vongola acelerando hasta el aeropuerto de Namimori; Gianini solo estaría en Tokio por una conferencia que tenia con una empresa aliada de Vongola así que tenia que aprovechar por que luego el técnico de Vongola se iría a Alemania por sus vacaciones y estaría inactivo.

Llego un par de minutos tarde pero felizmente el avión aun no había despegado, al estar sentado en uno de los asientos de primera clase, ya pasada la adrenalina que lo llevo a conducir como desquiciado lo sintió, sintió una opresión en el pecho, a medida que pasaban las horas en el avión la opresión se intensificaba, tenia un mal presentimiento, solo rogaba que no sucediese nada malo.


Reborn estuvo toda la mañana pendiente de Tsuna que seguía dormido y no daba señales de despertar pronto; tenia que hacer lo que le pidieron por su Dame alumno, soltando un suspiro camino hasta el garaje para tomar uno de los autos que estaban a disposición de la decima generación.

Sonriendo sádicamente cogió el Ferrari negro de Hibari sabiendo su reacción cuando no lo encontrara, total era propiedad de Vongola y el hecho que el guardián le hubiese tomado cariño al auto era interesante; una vez dentro del auto releyó la carta antes de guardarla en el saco.

¨Reborn-san mi hermano y yo no tenemos mucho tiempo para explicaciones, le asignaremos una pequeña tarea a cada guardián de Tsu así como también queremos que usted vaya con Uni y le pida parte de sus llamas del cielo así también como a Byakuran, guárdelas hasta nuestra llegada, serán de vital importancia.

Es muy probable que Tsu duerma los siguientes días es normal para recuperar sus fuerzas pero eso es una variación si el tuviese llamas comunes del cielo, le explicaremos cuando nos veamos; tendrá cambios de humor mostrando su verdadera personalidad, ya le conoces así que no hay problema con usted, pero no queremos que el este lastimado así que vigile que sus guardianes no se sorprendan por el cambio.

Aldo di Morte ¨

Arranco el auto y salio del garaje, seria un largo camino hasta la base de Giglio Nero.


Kyôya Hibari había recibido en la madrugada una llamada de Kusakabe diciéndole que las pandillas del norte y del sur tenían nuevos lideres y duplicaron cada uno el numero de miembros que tenían, y estos se enfrentarían hoy, hasta ahí habían 3 problemas; el primer problema lo habían despertado; el segundo problema, el tenia bajo su dominio a esas pandillas y si dos herbívoros sin neuronas y demasiada testosterona se proclamaban lideres de ellas los mordería hasta la muerte junto con toda la pandilla herbívora por desobedecer sus ordenes; el tercer problema el ex bebe había cogido su coche favorito.

Solo había alguien que podía osarse a tocar uno de sus vehículos favoritos y ese era el exbebe, no quería imaginar la cara de petulancia que podía tener en ese momento, la maldita sonrisa socarrona, le hacia hervir la sangre en cólera.

Descargando su furia destruyo una camioneta blindada que recién habían traído desde Italia, tendría que coger su segundo vehículo casi personal, una moto Harley Davidson negra cortesía de Vongola, y decía ¨casi¨ por el omnívoro que por alguna extraña razón se le dio por aprender a conducirla y ocasionalmente la tomaba prestada; dejo a Roll y hibird en su habitación cogiendo el saco largo que usaba para tratar con pandillas herbívoras, posiblemente le tomaría hasta el día de mañana el asunto, si bien no eran fuertes eran demasiados; también tenia que llegar para la reunión con el director.

Arranco la moto saliendo de la Base/mansión, apenas empezó a alejarse de esta sintió un mal presentimiento nacer, rápidamente descarto toda la idea de presentimientos y malas sensaciones esas eran cosa de los débiles herbívoros.


El único guardián que se quedo fue Hayato Gokudera que en vista de que su jefe estaba inhabilitado por el momento y su hermana llegaría todavía mañana por la mañana se dispuso a hacer todo el papeleo del dia de su queridísimo Juudaime.

Tenia muchas preguntas en su mente por los aconntecimientos pasados pero su jefe les habia prometido contarles todo, solo tenia que esperar.

Las idas al hospital se le hacían algo tediosas pero eran necesarias, y solo toleraba que su hermana le acompañase por lo que prefería que ella le cuidase en esos momentos de debilidad, desde que volvieron del futuro en cierto modo su relación se había fortalecido al aclarar ciertos aspectos de su pasado, claro que siempre y cuando su hermana usara sus lentes de sol ya que sino no era muy agradable tenerla cerca.

Desde el dia anterior tenia las cosas listas para su ida con Shamal, pero desde que se levanto había tenido cierta incomodidad, como una sensación de que algo malo pasaria, él no tenía la super intuicion de su adorado jefe pero en mas de una ocacion había escuchado a la chica molesta hablar sobre cuando algo verdaderamente malo le va a pasar a una persona muy cerca de algun modo lo sientes, solo esperaba que no sea el caso y solo sean imaginaciones suyas.


Era pasada la media noche cuando Tsuna despertó, se estiro como un gato en su cama notando todos los músculos agarrotados, estaba agotado y por alguna razón muy adolorido, casi como cuando de niño le golpeaban de niño los brabucones del colegio, por lo que ahora sabia era algo normal cuando terminas la prueba de confianza pero se suponía que el descaso que tuvo lo repondría, ya sin ganas de dormir practico con sus llamas y los nuevos conocimientos que tenia sobre el verdadero uso de las llamas.

-Natsu

Llamo a su pequeño cachorro de león que ya no era tan pequeño, con el pasar del tiempo fue creciendo hasta llegar a verse como un león de aspecto demasiado joven, pasando su etapa de cachorro pero sin llegar a verse totalmente como un león joven, si bien no era mas grande que un perro medio sus ataques eran mucho mas fuertes y letales.

Acariciando las orejas de Natsu que no dejaba de soltar ligeros ronroneos, hizo aparecer sus llamas.

-vamos a jugar un poco, ok?

La única contestación que recibió fue un gruñido juguetón, ocasionalmente cuando terminaba sus desayunos subía y sacaba a Natsu para enseñarle uno que otro truco con nuevas impresiones de sus recién formadas llamas.

Sin querer se la paso toda la noche con Natsu y sus llamas hasta que vio la hora de ir a la escuela, debatiéndose entre ir o no, se cambio ganando la responsabilidad de tomar notas para sus amigos y guardianes con los que compartía el salón.

Se vistió como siempre, escondió su cabello dentro de la camisa del uniforme, despeino un poco el flequillo para que no notasen los ojos que con el constante uso de las llamas se fueron aclarando hasta verse de un tono marrón anaranjado brillante, si lo viesen sus compañeros pensarían que se puso lentillas y le molestarían aun mas de lo que ya lo hacían, y sinceramente no le apetecía, si bien ya no había agresiones físicamente fuertes, por la compañía de cualquiera de sus guardianes, aun seguían tildándole de diferentes apodos; viendo la hora se salto el desayuno para irse de frente al colegio arrastrando la fatiga consigo, cada paso dolía como si le estuviesen clavando un puñal pero lo ignoro, los músculos, las extremidades le eran dolorosas moverlas, le dolía hasta respirar o hacer algún movimiento brusco.

Tenia una mala sensación desde que se despertó pero lo achaco al agotamiento.

Crazo error.


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