Sorpresas
Durante los primeros días de la semana no supe nada de ÉL y estaba de lo más tranquilo. Practicando antes de ir a clase y después, estudiando un poco para sacar los 5 necesarios para mantener la beca y durmiendo, durmiendo mucho. Los compañeros de equipo se interesaban por si estaba bien, ya que no creían que fuese necesario tanto entrenamiento. No estaba acostumbrado a que la gente me preguntase si estaba bien. Pues sí, estaba bien y los entrenamientos eran necesarios. Tenía que ser el mejor jugador de la liga universitaria, el mejor jugador del Japón para saltar a América. Para lograrlo, tenía que superar a todos ellos, incluso a mi gran rival, que ahora parecía ser amigo.
Las clases no me interesaban demasiado, así que una tarde no fui a clase y cogí el tren (1 hora de camino) para ir a visitar de sorpresa a mi hermanito. Era el miembro de la familia que echaba más de menos, incluso echaba de menos que me despertara tirándose encima de la cama. Estuvo muy contento de verme y quería enseñarme sus últimos trucos de baloncesto, a la vez que me preguntaba qué tal en la selección. ¡Estaba ilusionadísimo! Me dijo que buscó a Internet quienes serían mis compañeros de equipo, y que se alegró que estuviese Sendo. Incluso el pequeñajo tenía que recordarme a Sendo. Me tuve que marchar rápido para llegar al entrenamiento, pero le prometí que volvería justo después del stage.
Después del entrenamiento recibí un mensaje de Sendo al móvil.
"¡Hey! ¿Todo bien? ¿Te apetece quedar mañana a las 5.30? No tenemos entreno y tengo que pasar por tu campus. Quiero hablar"
Mi respuesta se limitó a: "OK. A las 5.30 al pabellón".
¿Qué haríamos? ¿De qué hablaríamos? Estuve pensando sobre la cita cuando me quedé dormido.
Por la mañana siguiente, me desperté temprano y salí a correr por el campus. Tenía que tener una buena resistencia para ser un jugador magnífico y no cansarme demasiado temprano en los partidos. Las clases pasaron lentas pero logré no dormirme en ellas. Los compañeros de clase eran simpáticos, más simpáticos que yo, pero no había quedado mucho con ellos.
Después de comer y hacer la siesta, me puse a leer una lectura obligatoria para el próximo día. Se me pasó el tiempo. Sendo me llamó por saber dónde estaba… ¿Qué hacía ahora? Tenía que ducharme, arreglarme el pelo… Le dije como llegar a los dormitorios y que buscase la habitación H182, la mía. Mientras, arreglaría un poco la habitación y me ducharía. Lo que no pensaba es que Sendo llegase tan tempano, cuando aún no me había duchado.
- Hola Kaede, ¿te has dormido?
- No, estaba estudiando…
- Ahhh, muy bien. Pues vete a duchar, yo ya me espero aquí.
¿Cómo sabía que me tenía que duchar? Ostras, iba en calzoncillos y con la toalla en el hombro. Sendo era, era gay… Me había visto en calzoncillos… bueno, ¿y qué? Después de la ducha me encontré a Sendo estirado a mi cama mirando su móvil, ¡en mi cama! Qué morro que tenía aquel chico, en mi cama sólo puede estar mi hermano aparte de yo.
- Tienes un cuerpo de lujo Rukawa, aunque ya me lo imaginaba.
¿Quééééééé? ¿En serio Akira Sendo, el mismísimo Akira Sendo, mi gran rival, me había tirado semejante piropo? ¿Me habría visto desnudo? ¿O sólo con calzoncillos? Me ruboricé, aunque no sabía el motivo.
- Tranqui tío, que me gusten los tíos no quiere decir que te viole. –tenía toda la razón, asco de prejuicios.
- Perdona, sólo es que no estoy acostumbrado a los piropos. ¿Quieres tomar alguna cosa?
- ¿Tienes una birra? No, claro, seguro que no… pues un te ya irá bien.
- Pues ahora vengo con dos tés.
¿Por qué me había comportado de tal manera? Cuando le traje el té, Sendo ya estaba sentado y parecía un poco triste.
- Sendo, ya sabes que no soy muy social, pero… ¿acaso te ocurre algo?
- Bueno, no estoy pasando una buena semana… pero mejor que no te moleste con eso.
- No, de verdad, si quieres hablar, habla. Yo hablar no sé mucho, sé más escuchar.
Los próximos diez minutos los acaparó el exRyonan explicándome sus problemas con su compañero de cocina, quién, una vez descubrió que a Sendo le gustaban los chicos, se le había encarado. ¿Cómo podía consolar al jugador que tenía sentado frente de mí? Nunca antes había consolado a una persona de mi edad… ¿qué se tenía que hacer? No se me ocurrió otra idea mejor…
- No te preocupes, hoy quédate en mi habitación y así no lo ves. Yo ya dormiré al sillón.
- Rukawa, no quiero molestarte… además, tienes entrenamiento hoy.
- Sí, en media hora entreno pero después estoy libre. Te puedes quedar aquí, te dejo mi ordenador. Además, no pienses que lo hago por ti, lo hago porque necesito a mis compañeros de la sub21 a tope.
- Hahahaha. Pues gracias, te debo una.
Cuando lo tuve todo listo para ir a la cancha y le enseñé donde estaban las cosas a Akira, me despedí de él con un "hasta después" y me fui a entrenar. Fue un entrenamiento duro y terminamos con un partido muy igualado. Fallé el triple final que nos hubiera dado la victoria, pero tenía muchas cosas a la cabeza… Después de ducharme por tercera vez en un día, me fui a la habitación y no me creí lo que me encontré.
Akira Sendo, mi gran rival, me había cocinado una cena impresionante. No tenía ni idea que aquel chicho pudiera hacer platos tan elaborados con los pocos ingredientes que tenía en mi cocina… Era una caja de sorpresas.
- No tenías por qué hacerme la cena…
- Era lo mínimo que podía hacer por dejarme estar en tu dormitorio… Te lo agradezco mucho, no tenía ganas de encontrarme con aquel imbécil. He ido a comprar vino, por cierto. Una cena sin vino, no es una buena cena.
- Si tú lo dices…
La cena estaba muy rica, hacía mucho tiempo que no comía tan bien. No destaco por mi habilidad cocinaría, así que era un placer para mi paladar comer aquello durante un día cualquiera. La compañía también era estupenda, parecía que fuésemos amigos. Claro está que el vino ayudó, y mucho. Me abrí a una persona como nunca antes lo había hecho, hablé como nunca había hecho. Le expliqué mi situación en casa, mi relación con las chicas-locas-fans y con Sakuragi… incluso le confesé que nunca había estado con ninguna chica. Tenía una sensación muy extraña. El alcohol me había subido mucho a la cabeza y el sake final no había sido de mucha ayuda. Él también estaba un poco como yo, un poco borracho. Me había escuchado mucho, pero también había hablado. Me estaba contado cosas que me sorprendían y que incluso no me apetecía escuchar. Pero, me gustaba. Me gustaba escucharlo, me gustaba hablarle, me gustaba estar con él, con Akira Sendo. Y después, pues, me sorprendí aún más.
Muchas gracias por los reviews, me ayudan muho, de verdad. ¡Seguid dándome feedback, por favor! Y quería disculparme por estar tantos días sin publicar, estas semanas estan siendo un poco caóticas. Ah, ¿cuál será la sorpresa final?
