11. Las cartas sobre la mesa

La puerta del aula estaba cerrada, pero el profesor aun no había llegado. Todos los alumnos esperaban dentro. Neville se disponía a entrar pero Ron lo detuvo.

- No digas ni una palabra a nadie de lo que hemos visto, ¿Ok? Deja que yo maneje este asunto.

El otro asintió con la cabeza y juntos se decidieron a entrar por fin. El pelirrojo se sentó junto a Harry como siempre, dos filas delante se veía la melena castaña de Hermione, el pupitre junto al de ella estaba vacío, por la ausencia de Lavender. Harry miraba de reojo a su amigo lo notaba inquieto, sabia que todo tenia que ver Hermione, quería creerlo pero conocía a Draco desde hacia tiempo y se resistía a aceptar que fuese capaz de hacer algo tan vil. Ron miraba a Hermione apenado, no entendía como alguien que tenia el privilegio de estar con ella, podía hacerle cosas tan horribles, primero la agredía y luego la traicionaba. Tenía ganas de correr a su lado abrazarla, contarle todo y decirle que si lo aceptaba la haría la chica más feliz del mundo, porque estaba seguro que nadie la amaba como él. Pero recordó de pronto el bofetón que ella le dio y volvió de nuevo a la realidad 'no me ama y aunque hiciese todo lo posible para que rompiese con ese patán, nunca estaría conmigo' esa idea le encogía sobremanera el corazón sintiendo un dolor jamás imaginable, 'de todas formas tiene que saber que se la esta pegando con Cho, pero antes le dejaré las cosas claras a ese perro de Draco'. La clase del profesor Moody fue larga o a él se le hizo interminable, pero cuando finalizó Ron y Neville invitaron a Harry a que los acompañara a un lugar apartado en los terrenos de Hogwarts. Allí ambos le contaron lo que habían visto y Harry no tuvo más remedio que creer a su amigo.

- Siempre supe que era maleducado y soberbio pero que llegara a estos extremos y con Hermione, me resistía a creerlo.

- Suerte que Neville estaba conmigo sino jamás lo hubieses hecho –dijo Ron dolido.

- ¿Y ahora que vamos a hacer?

- Por ahora no le diremos nada a Hermione – dijo el pelirrojo contestando a Neville – quiero hablar antes con ese cretino.

- No creo que sea buena idea Ron, a ti te afecta demasiado todo esto y en caliente uno dice y hace cosas de las que luego se arrepiente.

- No te preocupes Harry que lo peor que puede pasar es que estropee un poco la bonita cara de tu amiguito – Ron levantaba el puño amenazante.

- Esta bien haz lo que quieras no voy a poder convencerte, pero Neville y yo te acompañaremos… ¡No! no hay negociación en ese aspecto – sentenció al ver que Ron abría la boca para replicarle. Neville trago saliva, él era un chico pacifico, no le agradaba demasiado la idea.

Las cosas en casa tampoco iban demasiado bien, Ron lo notó en cuanto puso un pie en ella. Ninguno de los dos había acudido a la empresa, Matthew llevaba encerrado en el estudio con Snape toda la mañana y Julie fingía leer un libro en el salón, aunque estaba más interesada en poder oír algo cada vez que se abría la puerta del despacho. Ron le dio un beso a su madrina en la mejilla y se derrumbó abatido en el sofá.

- Por lo visto no has tenido un buen día

- Los he tenido peores - dijo Ron sonriendo al recordar el día que conoció a Julie y señalando al estudio preguntó – ¿que hacen tanto tiempo ahí dentro?

- Eso quisiera saber yo – respondió ella fastidiada – pero no debe ser nada bueno ¿sabes que? creo que Matt pretende volver con su esposa

- Y eso te afecta mucho

- ¿A mí? No, ¿porque habría de afectarme? – dijo Julie ruborizándose y apartando sus ojos de los de su ahijado – a fin de cuentas tiene derecho a irse igual que vino ¿no?

- Pues si claro, pero ¿y si decide quedarse en esta casa pero con su esposa?, también tendría derecho a eso – Ron observó el rostro sorprendido de su madrina, ella no había barajado esa posibilidad.

- No creo que me haga eso

El chico siguió observando a Julie, ya no le cabía ninguna duda de que lo que había estado pensando desde hacia algún tiempo, era cierto.

- ¿Porque no aceptas de una vez que estás loca por él? – Ron se apresuró a seguir hablando cuando vio que la joven abría la boca para replicarle – se te nota Julie, he visto como lo mirabas y si no llego a ver con mis propios ojos aquel beso, hubiese jurado que él sentía lo mismo por ti.

Julie miro al suelo abatida, Ron se dio cuenta que ella había llegado a pensar lo mismo y que por eso estaba tan afectada.

- De todas formas no sabemos lo que pasó entre ellos, así que no deberíamos adelantar acontecimientos.

- ¡No lo sabrás tu, porque yo lo pude ver muy claro aquella tarde! – Julie levantó la voz un poco fuera de si.

La puerta del estudio se abrió y los dos hombres asomaron por ella.

- Quedamos en eso entonces, intentaré tener listos esos documentos para mañana mismo Matt y no te preocupes las cosas con Bellatrix saldrán bien ya verás.

Julie y Ron se miraron preocupados, Snape reparó de pronto en ellos.

- Vaya, estáis ahí los dos ¿Cómo te encuentras Ron? Me han dicho que últimamente estas bajo de ánimo.

- Podría estar mucho mejor, gracias ¿y usted?

- Ocupado chico, muy ocupado como siempre – guiñó un ojo a Matthew, Julie se percató del gesto de Snape – me voy tengo muchas cosas que hacer. Julie – se despidió haciéndole una leve reverencia. Ella le correspondió el saludo de la misma forma.

Matthew se quedó en el centro del salón sin decir nada, la tensión entre ellos comenzaba a sentirse y Ron pensó que alguien sobraba en la habitación y sin duda ese era él. Se levantó rápido del sofá y subió dando grandes zancadas a su dormitorio.

- Pasas mucho tiempo en el estudio con Severus desde que recibiste la visita de Bellatrix - Julie ya no podía aguantar mas aquella incertidumbre.

- Si tengo algunos asuntos importantes que resolver – dijo Matthew mirando hacia la ventana, para no tener que encontrarse con los ojos de su madrastra.

- Solo espero que lo hayas meditado bien y estés tomando la decisión correcta.

Y diciendo esto salió de la habitación mientras Matthew, confundido, pensaba que es lo que había querido insinuar, por supuesto que estaba absolutamente seguro de su decisión.

La semana pasaba mucho más rápido de lo que Ron esperaba. Había intentado hablar con Draco en numerosas ocasiones, pero siempre se lo impedía algo o alguien. Lavender había vuelto al colegio ya recuperada y no lo dejaba solo ni un segundo. Estaba fastidiado y agobiado, así que solía contestar mal a todo el mundo y no le apetecía nada la compañía de su novia. Lo único que deseaba era tener la oportunidad al fin, de poner a Draco en su sitio. Era viernes y si no lograba enfrentarse al rubio, tendría que esperar todo el fin de semana para hacerlo. Salió del aula acompañado de Harry y Neville, estaba muy nervioso.

- Harry quiero hablar con ese imbécil hoy mismo, me gustaría que le pidieses a Ginny que, con cualquier pretexto, aleje a Lavender de mí y que luego vayas donde Malfoy y le digas que necesitas contarle algo a solas – Ron planeaba todo al detalle, no quería sorpresas de última hora – nos veremos a las doce bajo el gran sauce de Hogwarts, queda muy lejos del edificio principal nadie podrá vernos allí ¿De acuerdo? Neville, tú vendrás conmigo.

- De acuerdo pero no creo que mi querido primo Dudley deje ir solo a Draco, no se despega de él, le hace las veces de guardaespaldas, además sabes que no se fía de mí.

- Es un cabeza hueca – dijo Neville

- No importa nosotros somos tres y ellos dos, estamos en ventaja –y diciendo esto se separaron. El pelirrojo quería terminar con aquello cuanto antes y de la forma que fuese.

Ron caminaba nervioso de un lado a otro delante del sauce, tenía tantas cosas que reprocharle a Draco que las palabras, alguna de ellas bastante mal sonantes, se agolpaban en su cabeza, haciéndole sentir que podía estallarle en cualquier momento.

- Ya llegan, Dudley viene con ellos – dijo Neville con un resoplido. Dudley era tan grande como un armario y si se originaba una pelea, él prefería no estar presente, si el primo de Harry se liaba a golpes.

Ron los vio aproximarse, Harry con cara de preocupación, Dudley con esa pinta de matón que lo caracterizaba y a su izquierda Draco con una cínica sonrisa dibujada en el rostro que hizo que se le revolvieran las tripas.

- ¿Me habéis montado una encerrona Potter?- se burló el rubio cuando llegó a la altura de Ron.

- Tómalo como quieras Malfoy, tengo unas palabras que decirte y me gustaría que no tuviésemos espectadores – a Ron le ardía las orejas.

Malfoy soltó una carcajada y chasqueo los dedos a Dudley para que se retirase un poco. Harry y Neville siguieron al vasallo de Draco, hasta que estuvieron lo suficientemente lejos para no oír nada, pero para poder actuar si la cosa se ponía fea.

- Que sea rápido Weasley, mi tiempo es oro.

- Sobre todo para aprovecharlo con Cho ¿no? – Ron comenzaba a atacar.

El rubio mudo la expresión de cinismo de su rostro y como si no fuese la cosa con él, dijo.

- No se que intentas decirme, y lo que insinúas no me gusta, ¿si eso era todo? – y le dio la espalda a Ron dispuesto a marcharse.

- Os vi hace unos días detrás de un seto en los jardines de Hogwarts y no iba solo, así que cuento con un testigo.

Draco se quedo inmóvil con el semblante turbado por aquel imprevisto.

- ¿Que es lo que quieres de mi rata? – estaba visiblemente alterado

- Deja a Hermione o yo mismo le cuento lo de Cho – lo amenazó Ron

- Ni loco, ella es mía – Draco se acercaba al pelirrojo peligrosamente – lo que te pasa es que te gusta mi novia y no sabes que inventar para levantármela, pero ella no va a atreverse a dejarme nunca – y lo empujó con una mano habiéndolo retroceder un par de pasos.

Ron respiró profundamente intentando controlarse, mirándolo con odio. Harry y Neville se pusieron en alerta por lo que podía suceder.

- Ella no es feliz contigo ¡porque no la dejas en paz! - gritó

- Porque Hermione no es cualquier chica, ni su familia tampoco y tú aquí no pintas nada – lo amenazó con el dedo – apártate de mi camino Weasley, o lo terminaran pagando aquellos a los que mas quieres.

Ron pensó en Julie y en Hermione, aquel chico hablaba muy en serio, se sobrepuso y volvió al ataque.

- Solo sirves para amenazar y levantar la mano a chicas inocentes.

Draco rió a carcajadas, Ron apretaba tan fuerte los puños, trasladando a ellos toda su rabia, que le empezaban a doler.

- No es tan difícil, es más fácil que pegar a un hombre, deberías probarlo.

Movido por la ira el pelirrojo levantó el puño y lo golpeó con toda su fuerza en la boca haciendo que su labio inferior comenzara a sangrar. Draco se había doblado sobre sí mismo, tenía una mano apoyada en su rodilla y con la otra se limpiaba la sangre que brotaba del labio roto. Ron sentía un dolor agudo en la mano, jamás había pegado a nadie sintiendo tanto odio y rencor. Dudley hizo ademán de intervenir, pero Harry y Neville se lo impidieron sujetándolo cada uno por un brazo.

- No tienes ni idea con quien te estas metiendo – dijo el rubio intentado recobrar el aliento.

- No te tengo miedo Malfoy, quiero que sepas que no voy a descansar hasta averiguar que es lo que retiene a Hermione a tu lado, no lo dudes ni un solo momento.

Draco sonrió maliciosamente, se volteó para marcharse pero de pronto se quedó parado. Se giró a traición hacia Ron y le dio con el puño en el estomago y en la cara, dejando al pelirrojo tirado en el suelo con la nariz sangrando por el golpe. Luego se acercó a él lentamente y colocó el pie sobre el rostro del muchacho y le habló con despotismo.

- Solo eres un pobre diablo que se ha enamorado de la chica equivocada, ya te he dejado casi tan guapo como tú a mí – y se tocó el labio que seguía sangrando.

Luego dejándolo en el suelo llegó hasta donde estaba Harry y le dijo.

- Siento que no sepas cuales son los amigos que te convienen, Potter.

Acto seguido chasqueó de nuevo los dedos y Dudley con un movimiento brusco se liberó de sus opresores y lo siguió muerto de risa.

Neville salió corriendo para auxiliar a Ron que seguía tendido en el suelo gimiendo de dolor, Harry pensó como alguna vez podía haber sido amigo de un ser tan despreciable.