CAPITULO 11: AL VOLTEAR EN UNA ESQUINA TODO PUEDE CAMBIAR, LOS SENTIMIENTOS DE NEAL LEAGAN

El reloj daba las 5:30 am y cogiendo su maleta Terry se disponía a salir de su habitación, pero al abrirla, ahí estaban Stuart y la señora Mary, como vigilantes –buenos días señor Graham, como ha pasado la noche?- preguntaba muy contenta la señora Mary , y Terry que estaba sorprendido de verlos ahí, solo respondió –bien…, gracias-; Mary estaba muy contenta y le dijo a Stuart – te dije que era un buen muchacho, no salió de su habitación en toda la noche, me debes una cena Stuart-, y el Sr. Stuart solo asintió con un gesto de alivio, "pero qué demonios pasa aquí?" pensaba Terry; al parecer lo habían ignorado totalmente, entonces al ver que se habían olvidado de él, decidió intervenir –ejem- ante el gesto del joven, Mary y Stuart se enderezaron y retomaron sus papeles; el sr. Stuart preguntó -está aún muy temprano señor Graham, ¿se ira sin la señorita Adley? -, a lo que Terry respondió – por supuesto que no, de hecho iba a buscarlo a usted, para que le avisara a Harry que tenía 30 minutos para alistar el coche, partiré a las 6 am junto con Candy-, ¿eh?! Exclamaron ambos gerentes ante la noticia – creímos que había dicho que se iría a las 7 am señor Graham- recordó Mary, y Terry les contestó, – surgió algo y debemos partir más temprano, muchas gracias por todo, realmente disfrute mi corta estancia aquí-, -gracias a usted señor, nos sentimos muy honrados con su presencia, esperamos volverlo a ver en alguna otra ocasión-, Terry solo asintió y se despidió de los amables gerentes, luego se dirigió a la habitación de Candy.

Toc Toc – Candy, ¿estás despierta? -, la puerta se abrió, Candy estaba prácticamente lista solo le faltaba peinarse – buenos días mi amor, como dormiste?- preguntaba Candy muy sonriente –no muy bien, me hiciste falta-, respondió Terry antes de darle un tierno beso a su prometida, -tú también me hiciste falta; solo me recogeré el cabello y saldremos, debo despedirme de Albert-, Terry observaba a Candy, estaba con un vestido blanco muy lindo con un corpiño oscuro y pequeños detalles rojos, combinadas con unas botas rojas que al parecer eran de caña muy alta y un pequeño tacón, se veía tan radiante; estaba muy contento ante el nuevo episodio en su vida, solo le hacía falta ella, "mi querida tarzan pecosa", ante la sorpresa de Candy, Terry decidió peinarla, le hizo 2 coletas como las que solía hacerse ella en su juventud, aunque estas ahora se ven un poco más largas - te ves muy linda así- y volvió a besarla, -Terry, casi cumplo 25 años, no creo que me luzcan ya jaja -, - claro que sí, siempre me ha gustado tu cabello, esos rizos se movían graciosamente ante cada movimiento que hacías , sobre todo cuando ibas de árbol en árbol, me gustaba como se ondeaban en el viento esas coletas tuyas, estoy feliz de volver a verlas -, - Terry eres demasiado tierno, te amo- decía una entusiasmada Candy que comenzaba a inundarlo de besos, y luego le dijo más desanimada – pero no creo que puedas verme saltar de árbol en árbol como en las viejas épocas – y Terry se sorprendió y preguntó – ¿y eso porque? La verdad no me parece que peses tanto-, Candy entrecerró los ojos, y tratando de hallar sarcasmos entre líneas contestó, – supongo que eso es un halago, jum-, tomó la falda de su vestido y dio una vuelta - la verdad la moda ha cambiado mucho, ya no me permite hacer ese tipo de cosas, hay que mantener el decoro a salvo - explicaba Candy de una forma muy digna; Terry sujetaba su barbilla entre su pulgar y su índice, mientras analizaba que la falda de Candy era muy amplia, como siempre solía llevarla, y no le quitaba libertad de movimiento alguno, era extraño, siempre la vio saltar de rama en rama y ella nunca se preocupaba por esas cosas, así que guiado por su curiosidad levanto su falda (las manos de Candy alcanzaron a tapar lo necesario), alcanzó a mirar que las botas llegaban a las rodillas acompañadas de unas medias que se extendían a la mitad de sus muslos adornados con unos lindos encajes volantes; fue una linda vista antes de ser noqueado por un cojín. -¡Eres un pervertido, en que estabas pensando? granuja!- le gritaba una muy avergonzada Candy – perdóname amor – decía Terry tendido en el suelo y con la nariz roja, -bueno, ya estoy lista, iré a despedirme de Albert, espérame en el lobby- le contestó sonriente. Terry miraba a Candy desde el piso, que salía muy contenta de la habitación, sin duda alguna a Terry le parecía que su prometida era bellísima, pero había olvidado que tenía la mano muy pesada, y en esa posición reflexionó divertido, –porque tus golpes siempre preceden tu carácter Candy- y con esto en mente se levantó y tomó la maleta de Candy para esperarla abajo.

Candy no cabía de la felicidad, tocó a la puerta de Albert y él ya estaba despierto, -¡!Candy!, buenos días pequeña, oh! ese peinado te sienta muy bien ¿Cómo te fue en tu cena?- preguntaba un sonriente Albert, Candy solo lo miraba emocionada, con una gran sonrisa se arrojó a sus brazos y dijo – soy muy feliz Bert, demasiado feliz, no sé si merezca tanta alegría-, - ¿así de bien?- Pregunto sorprendido Albert, respondiendo el abrazo, -voy a casarme-, suelta Candy casi llorando, y mostrándole el anillo – ¿eh? ¿Tan deprisa? Pero si apenas se volvieron a ver anoche-, dijo un asombrado Albert, y Candy muy sonriente le contestó – solo eso necesitamos; una noche para vernos y demostrarnos que nuestro amor sigue tan firme como hace 10 años…. Quizás hasta más intenso…. Pero no quiero estar más tiempo separada de él Bert-, -que sonrisa tan resplandeciente, está bien Candy te doy mi bendición, ¿y cuando se casaran?-preguntó Albert; Candy quedo pensativa, la verdad no habían pactado ninguna fecha, y así respondió –no lo sé, fueron tantas emociones en una noche que no hablamos de eso, por ahora me iré con él a new York para notificárselo a su madre y luego de eso supongo que tendré que volver al hogar de pony-, -¿Terry está aquí?- preguntó Albert, - sí, esta abajo esperándome-, -entonces iré a saludarlo, será mi futuro yerno, tengo que felicitarlo- dijo un Albert muy contento, Candy se alegró de esa sugerencia, y volvió a abrazar a su padre mientras le decía –claro que si, a él le encantará saludarte, siempre te admiró mucho-… Albert acariciaba el cabello de Candy y no podía evitar sentir algo de melancolía al saber que su protegida seria alejada de él pronto.

En en lobby los empleados recibían muy contentos a Candy y a Albert, le deseaban muy buena suerte y la abrazaban, ella estaba muy contenta de haberlos vuelto a ver; -por cierto, ¿dónde está el sr. Whitman? – Pregunto Candy, y todos cambiaron sus semblantes a uno desanimado, - él cayó enfermo hace unos meses, por eso no está aquí, aun así, nuestros patrones no lo han desamparado, está recibiendo tratamiento, pero creo que ya es hora de su jubilación-, le contaban Doug y el Sr. Stuart, Candy se preocupó, -él es un hombre muy bueno- y Mary que percibió su preocupación, le dijo – tranquilízate Candy , no es algo grave, te daré su dirección para que puedas escribirle, aunque si puedes visitarlo será mucho mejor, a su hijo le encantara conocerte, es un gran jardinero como su padre-, - gracias sra. Mary, realmente se lo agradezco mucho, le escribiré lo antes posible-. George no se veía bien, Candy se le acercó y le dijo – estas bien George, te ves muy pálido- , George le contestó -si señorita Candy no se preocupe, es solo que…achuuu- , -tienes fiebre – dijo Candy sorprendida tocando la frente de George, nunca lo había visto enfermo. – ve a descansar George, tomate el día libre- le dijo Albert, -gracias Señor Adley- respondió George algo desgonzado, Candy lo tomó del brazo y le dijo – ven te llevaré a tu habitación y te daré unos remedios muy buenos, es demasiado raro que te enfermes, debe pasar cada mil años…bla bla bla- y así seguía hablando Candy mientras acompañaba a George camino a su habitación -

Y ya en la parte de afuera Albert se encontró con Terry que traía su distintivo disfraz, - Albert, buenos días- lo saludo un contento Terry, -buenos días Terry, parece que dormiste bien- contestó Albert, -¿tú crees? jajaja… bueno amanecí comprometido, así que a pesar de no haber dormido mucho sí que pase una muy buena noche- comentaba Terry riendo, y Albert también sonriente le decía – es verdad, Candy me lo ha dicho ya, ¿Qué paso con eso de que irías despacio, y tratarías de conocer a Candy nuevamente? -, y Terry algo avergonzado con Albert, pues él mismo sabía que todo fue muy repentino atino a decirle –eh? Bueno… creo que podemos saltarnos ese paso, ella sigue igual que siempre, la conozco mejor que nadie y el tiempo pasa muy rápido, ¿para qué esperar? … no te opondrás ¿verdad Albert? -, preguntaba Terry algo preocupado, Albert siempre le pareció su ejemplo a seguir y lo que él pensara le era muy importante, -por supuesto que no, aunque ella no lo dijera abiertamente, sé que siempre te estuvo esperando, no haría nada que la atormentara, pueden contar conmigo incondicionalmente. Por cierto, ¿en cuánto tiempo pretenden casarse?-, respondió Albert con su tono tranquilizador , Terry más aliviado contestó – gracias Albert, quiero casarme con ella cuanto antes, me he propuesto una semana y media o 2 semanas a lo mucho - Albert muy sorprendido dijo , - ¿porque tan deprisa? , es muy poco tiempo para los preparativos de una boda-, -aun no lo he hablado con Candy pero estoy seguro que ella querrá una boda sencilla, solo con los más allegados, y me parece mejor así, en mi caso yo solo invitaría a Robert, Karen y mi madre por supuesto, no soporto los paparazzi- dijo Terry , - en nuestro caso es distinto, debo avisarle a la tía abuela Elroy, ella se enojará mucho si Candy se casa y ella no se entera; aunque no son muy cercanas pero todos los asuntos de la familia deben llegar a oídos de ella primero, así no lo apruebe, por otro lado ya es mayor, debemos evitarle disgustos, pero Candy siempre ha hecho lo que ha querido así que esto no creo que la impresione de más- comentaba pensativo Albert, y Terry rio ante esas palabras, -es verdad , siempre ha hecho lo que se le viene en gana, pero sí que te tiene en cuenta a ti al igual que yo, no creo que este muy equivocada. Albert, fuiste tú quien me trajo hasta acá ¿verdad?- preguntaba curioso Terry, Albert solo le sonrió y le respondió – eso no es del todo cierto, pero si estuve algo involucrado, ….aunque todo ha pasado tan rápido que casi me arrepiento, cuídala por favor – Albert se notaba melancólico y Terry que percibió esto le dijo –no te preocupes Albert , hablas como si quisiera sacar a Candy de lleno de tu vida, y eso no es así, siempre que podamos te iremos a visitar a donde estés, la verdad no creo que Candy soporte tu ausencia mucho tiempo y lo entiendo, anímate si?- Albert solo lo miro y le dijo – gracias, espero que así sea jajaja, también quiero darle una sorpresa, por cierto , creo que debes dar más tiempo para realizar la boda, como te he dicho debo decirle a mi tía. Eleonor y Annie seguro que pueden hacer unos buenos preparativos en poco tiempo pero no creo que 2 semanas sean suficientes, espera a ver que dicen ellas , por favor Terry -, - está bien, será como tú digas, llevaré a Candy conmigo a new York para darle la sorpresa a mamá y de paso le diré que se comunique contigo entonces-, -es una mejor idea!; entonces no les quito más tiempo, cuídense mucho, salúdame a Eleonor-, -claro que sí, ya la veras en el festejo, gracias de nuevo Albert , algún día te pagaré todo lo que hiciste por nosotros- decía Terry, y Candy ya iba corriendo hacia ellos.

-Eres una escandalosa como siempre- le decía un divertido Albert a Candy que se le arrojó en los brazos, - no me digas eso, solo iba a despedirme de ti, tus viajes ocupan prácticamente todo tu tiempo y cuando nos vemos generalmente me dedicas aunque sea una semana, pero esta vez no será así, y la verdad ya te extraño-, respondió Candy, - no me dirás que ya te arrepentiste de irte jajaja- pregunto Albert, - claro que no, solo que ….me sería más fácil sabiendo que no tendrías tiempo para mí-resoplaba Candy, - te veré más pronto de lo que imaginas Candy, hay algo que había querido decirte y no había podido por la falta de tiempo precisamente-, seguido de estas palabras Albert deposito un pequeño beso en la frente de Candy y ella que se sintió tan bien con su tacto , volvió a abrazarlo –creo que va siendo hora que me devuelvas mi broche, ¿no te parecé?-, mencionó Albert , Candy solo sacó la lengua y le dijo – lo siento Bert, creo que lo olvidé en la casa de Pony-, - jum que casualidad, antes no lo olvidabas por nada, esta bien pecosa llorona, cuídate mucho, te están esperando-, respondía Albert, -hasta pronto Bert, despídeme de los Leagan, que les deseo muchos éxitos-, Candy le dio un rápido beso en la mejilla y corrió hacia Terry.

Una vez los 2 en el auto, Terry recordando las muestras de afecto entre su novia y su amigo mencionó -Te has vuelto muy cercana a Albert con los años ¿verdad?-, -¿celoso?- preguntaba divertida Candy, y Terry solo miro hacia otra parte entre arrogante e inseguro preguntó - ¿debería?-, Candy rio ante esta reacción y contestó – claro que no, yo te amo solo a ti, aunque Albert…. Albert fue mi primer amor, lo conocí cuando tenía 6 años- le contaba Candy tiernamente, -¿6 años?, no sabía que eras tan precoz- decía un Terry algo irritado, -jajaja Albert me dijo lo mismo cuando le conté; cuando lo vi por primera vez, creí que era alguien que venia del espacio, con ese instrumento para mi muy extraño, que es la gaita; me consoló en un momento que realmente lo necesitaba y luego desapareció, dejando olvidado este broche- Candy parecía muy alegre, mientras contaba la historia – este broche me ha acompañado durante mucho tiempo, siempre pensé que esto me llevaría de nuevo a él y no me equivoqué-, -si te gustaba tanto, porque no te le confesaste, seguramente Albert se hubiera enamorado de ti- Terry parecía algo inquieto, y a Candy esto se le hacía divertido y con tono alarmado ella le contestó – eso quería, pero apareciste tú y me robaste el corazón, en realidad eres el malo de esta historia-, esta vez fue el turno de Terry de mirarla así (=_=), y Candy siguió con su relato, - jajaja Terry yo tenía 6 años, cuando conocí a Albert, él ya era mayor; como apareció en un momento crucial de mi vida quedo grabado en mi mente como un príncipe platónico del que suelen enamorarse las niñas- Candy tomó el brazo de Terry y se recostó sobre él mientras proseguía - tu eres mi amor presente y futuro, ¿cómo puedes dudar de lo que siento por ti?, además Albert fue testigo de lo mucho que sufrí cuando nos separamos. Me enteré hace unos años que mi príncipe de la niñez fue quien me adoptó y desde aquel momento se convirtió en mi confidente-, Terry no podía estar mucho tiempo enojado con Candy y viéndola así recostada sobre él, se decidió a abrazarla y le dijo, –ojala te hubiera conocido en tu niñez, en mi caso tú fuiste mi primer y único amor-, Candy observaba a Terry muy divertida, por alguna razón le gustaba verlo así por ella, en el pasado esto la enojaba pero ahora sabe muy bien que es una clara muestra de que ella verdaderamente le importa , y se aventuró a abrazarlo y depositando un pequeño beso en sus labios le dijo – lo sé - , y Terry mirándola ya más relajado le contesto –que modestia - , Candy le sacó la lengua divertida y guiñándole el ojo le respondió – aprendí del mejor-.

En el hotel, Neal veía por la ventana que un auto se alejaba del lugar; -se fue alguien muy temprano hoy- se decía a sí mismo, entonces cayendo en cuenta de quién podría tratarse, salió corriendo a la habitación de Candy, y la encontró vacía y totalmente arreglada, había llegado tarde. De la próxima habitación salía la sra. Mary que acababa de arreglar el cuarto, y Neal se alarmó al verla, y alcanzándola pregunto –Mary, ¿alguien se ha alojado en esa habitación?- Mary se puso muy nerviosa y decidió fingir ignorancia por si habían hecho mal – no… no lo sé señor Leagan, se metió una paloma a la habitación y me pareció que lo mejor era limpiarla- esto alivió a Neal y pidió las llaves de la habitación a Mary, ella se las entregó muy nerviosa. Adentro del cuarto, se notaba más sencilla que las otras suites, pero ….realmente la preocupación de Neal era que parte de esa habitación, era una pared falsa, frente a esa pared, se hallaba una mesa con un gramófono antiguo encima, la corrió y tras de un cuadro en la misma habitación, se zafaba fácilmente una pequeña baldosa dando acceso a un botón; este botón solo soltaba un seguro que hacía que esa pared falsa se pudiera mover, era una gran ventana a la habitación siguiente , en la habitación siguiente esta ventana luce como un espejo gigante, Neal miraba la suite donde había dormido Candy desde la habitación en la cual él se encontraba sentado ahora mismo y pensando en la mirada de Candy y la sonrisa que le había regalado horas antes, se tapó la cara y se decía a sí mismo – ¿pero en que estaba pensando?- Flashback: (-Tio William, este será el piso donde nos alojaremos; las suites están bien equipadas, con la mejor vista y los muebles más finos- decía un Neal muy decidido, -sí, las habitaciones están perfectas y todo se ve muy iluminado y muy amplio, ¿Cómo nos distribuiremos? –preguntaba Albert , que se veía satisfecho de cómo quedo el hotel, y Neal se apresuró a explicar - este pasillo por la izquierda hacia el fondo serán de mi hermana , mis padres y la tía Elroy, y por el pasillo de la derecha , estarán la tuya , la de Candy y la mía, y más atrás , se pueden alojar los gerentes- comento Neal, Albert abrió todas las habitaciones y opinó – Neal te has quedado con la habitación más sencilla, mejor toma la que habías designado para la tía Elroy, es más amplia y se ve la parte del frente del hotel, le daré la mía a la tía Eloy y la que habías predispuesto para ti, la tomaré yo. Me parece que es lo mejor, no te ofendas, solo quiero que ella no se sienta incomoda- y Neal sin un argumento para discutir, solo bajo la mirada y contestó – de acuerdo Tio William-.) recordando todo eso Neal se sintió avergonzado por lo que quiso hacer y volviendo todo a su lugar, decidió que lo mejor era dejar asegurada esa pared por siempre y pegar la baldosa correctamente, de todos modos solo él sabia de su existencia. Neal estaba pensativo y en el camino, se topó de frente con Eliza que lo miraba con altivez, cosa que a Neal sorprendió, - nos están esperando para desayunar, apúrate- sentenció Eliza.

Albert luego de arreglarse correctamente, bajó al comedor, Eliza lo saludó eufóricamente, -buenos días tío William-, -oh! Buenos días Eliza, ¿dormiste bien?- pregunto Albert, - si dormí mejor que nunca- decía una alegre Eliza, - me alegro-, dijo Albert; pronto ella vio a Kennet y lo arrastró a la mesa con ellos - keeen ven a desayunar con nosotros- decía una sonriente Eliza, -buenos días señorita- decía un galante Kenneth y a ellos pronto se uniría Neal , -Buenos días Tio William-, - buenos días Neal, casi estamos todos, solo faltan tus padres- decía Albert, -Candy no volverá?- preguntó Neal como tratando de averiguar a donde había ido, todos voltearon a mirar a Albert expectantes, y él muy sonriente solo anunció, – ella pasó aquí la noche, pero se fue muy temprano; se prepara para un evento muy importante para ella y también para nosotros, se casará pronto- Neal quedo muy afligido con la noticia, sintió un dolor muy punzante en su pecho, aunque …que más podía esperar, Candy nunca lo había mirado más que como una gran molestia … o bueno eso sentía hasta que Eliza habló –Candy y yo nunca hemos sido realmente grandes amigas, pero me alegro que finalmente haya aceptado, esa tonta se tardó en decidir, muchas felicidades Neal- Todos en la mesa quedaron con los ojos abiertos de par en par ante el comentario de Eliza, el rostro de Neal se transformó en un tomate y tratando de excusarse dijo – sí, ella estaba muy indecisa pero finalmente la convencí de que aceptara a ese sujeto, ella quería volverse monja pero no me parecía bien ese asunto para la familia jejeje – un pisotón agudo atacó el pie de Eliza que trato de ocultar el dolor tras una linda sonrisa y unos ojos llorosos y dijo – hiciste bien, ¿ nos permiten un segundo? – una sonrojada Eliza, sacó a Neal de la mesa y se lo llevo a otra parte, dejando a Kennet y a Albert asombrados mirándose el uno al otro y luego viendo a los hermanos Leagan alejarse.

-¿Que estás haciendo Eliza?- preguntaba un alterado Neal, -¿de que estas hablando? Como que la convenciste de casarse con otro, yo no sabía que te arrodillabas y tomabas las manos de una mujer para "convencerla" de que se case con otro- respondía una igualmente alterada Eliza , ante sus palabras Neal se sorprendió mucho – ¿me viste?- , - sí , Te vi, escuche la puerta de tu habitación cerrarse pero tu habías entrado a tu habitación antes que yo, sabía que estabas saliendo de tu habitación, así que fui a mirar a donde te dirigías y te vi proponiéndotele a Candy, de nuevo, estaba muy enojada contigo, ¿acaso no tienes dignidad?- decía una enojada Eliza, Neal solo cerró los ojos y con un rostro melancólico le dio la espalda a Eliza avergonzado al verse descubierto por esta y ella siguió hablando –cuando el tío abuelo dijo que se casaría, recordé lo de anoche y como no vi disgusto en el rostro de Candy, asumí que te había aceptado….casi me alegré por ti, que llevas prendado de esa idiota tantos años, además tenía un anillo, ¿que querías que pensara?-, Neal no tuvo más remedio que explicárselo,…. -Eliza, yo no fui a proponérmele a Candy, ¿qué caso tenia hacer eso? Sabía de antemano la respuesta; yo fui…. A suplicarle perdón-, Eliza se enojó y solo resopló con fastidio - aj, lo que faltaba, como si no tuviera el ego suficientemente alto-, Neal temblaba, –Eliza…solo tú sabes lo que siento por ella, si no lo hacía, ella nunca se acercaría a mí, por una vez en mi vida quería saber lo que era hablar tranquilamente con ella, sin rencores, ni peleas, reírme junto a ella, quería mostrarle que había cambiado y ahora era alguien que podría merecerla-, - bah y ¿ sirvió de algo? NO!, ahora solo formas parte de los tantos que le han suplicado, menudo record está formando esa huérfana- bufó Eliza …. El semblante de Neal se tornó muy triste y Eliza pronto se arrepintió de sus palabras –Neal, discúlpame, no quise decir eso, es solo que….estaba dispuesta a aceptarla como cuñada, me hice a la idea en un instante, creí que quizás… todo el empeño que pusiste había valido la pena… - dijo Eliza más preocupada, Neal solo la miró y se refregó un poco los ojos con la manga de su blazer procurando no derramar ninguna lagrima y ya más resignado habló, –no hice gran cosa realmente, estuve muchos años fuera, nunca intente contactarla ni nada por el estilo, papá era quien me mantenía informado sobre ella, no muchos detalles, solo sabía que seguía soltera y eso era suficiente para mí-, Eliza tenía un semblante triste por Neal, sabía que él estaba sufriendo, y le dijo – claro que hiciste mucho, eres el orgullo de nuestros padres, te graduaste con honores y además ayudaste un mocoso huérfano también no? Porque no se lo contaste a Candy o mejor aún ¿porque no intentaste fijarte en otra chica?, en tus tiempos de universidad muchas chicas los buscaban a Kenneth y a ti y ustedes siempre las rechazaban-, Neal, no quería hablar de eso con Eliza, pero supuso que no tendría más remedio y le contó, -estas equivocada, el hacerle saber a Candy que mis logros y humanidad se las debo a ella, sería un golpe demasiado duro a mi orgullo, y eso sí que no lo permitiría , aunque no lo creas yo si tengo dignidad y muy en alto, quería que ella se diera cuenta por sí misma, y conquistarla de una forma correcta, sin abusar del poder, ni recurrir a la lastima, eso es demasiado bajo y creo que soy mejor que eso. Además… Kenneth y yo salimos con muchas mujeres, yo nunca te dije que rechacé a nadie- …la cara de Eliza se volvió un poema… -¿Kenneth también?- pregunto temerosa Eliza y fríamente Neal le respondió –especialmente Kenneth y si, hicimos de t-o-d-o – (¿recuerdan esa pintura del grito? pues Eliza parecía la modelo de esa pintura).

Eliza cayó de rodillas, como si las fuerzas la hubieran abandonado y Neal con una sonrisa ladina en sus labios le dijo – jajaja ¿En serio pensabas que estaba interesado en ti? Pudiste habérmelo aclarado para reírme mas fuerte JAJAJA, Debes replanteártelo hermanita, Kenneth tiene suerte con las mujeres, no digo que me haya ganado alguna, la verdad yo solía ser muy selecto, él es más versátil, solo que mi corazón se lo di a una sola mujer hace años y Kenneth repartió el suyo entre varias, tú debes tener una cuarenta ava parte, una vez que obtenga lo que busca, te botará y ya; despierta de una vez maldita sea, -porque no me lo dijiste inmediatamente? - preguntaba enojada Eliza, -y Neal se defendió – te di muchas señales de eso hace tiempo, y tú no quisiste entenderme, como iba a decirte una cosa así tan abiertamente, Kenneth es mi mejor amigo, además supuse que no serias fácil, te di un voto de confianza, ya que estabas tan enamorada de él,… Pensé que quizás de pronto alguno de nosotros 2 tendría suerte en el amor, y lograbas que ese imbécil mujeriego sentara cabeza. –Kenneth nunca ha intentado propasarse conmigo- alegaba Eliza, -eso es porque eres mi hermana y él esta advertido, eso me recuerda que también le hable sobre Candy, le conté que ella era la mujer de la que me había enamorado hace años, pero el imbécil no me hizo caso y se atrevió a coquetearle el muy maldito, fue por eso que intente emparejarlo ayer contigo, para evitar eso, grrr Maldito imbécil ya verá, me las va a pagar. En cuanto a ti, ya quedas advertida, tenemos un código de honor entre hombres, por favor prométeme que no le contaras nada de lo que acabo de decirte-, y Eliza con una cara que no denotaba expresión alguna y con la mirada perdida solo dijo –lo que tú digas hermanito- , -bien. Ahora volvamos a la mesa, nos están esperando- dijo Neal tomando a su hermana del brazo.