JO JO JO ¡He vuelto! No me maten que ya estoy en la escuela, he estado enferma, no tenía computadora y para re-matar me borraron la continuación que ya estaba escrita. Bueno, esta me ha quedado un poco más corta, un párrafo de diferencia. Bueno, espero que sea de su agrado y sí, llegó el tan esperado Lemon y por lo tanto, dejó un pequeño anuncio.

-Por razones obvias, este capítulo fue sólo escrito para personas ya algo maduras. ¿Pero quién soy yo para juzgar qué tan pervertida es la gente? Así que, lean el capítulo, pero eso sí, bajo su propio riesgo. Que yo no me hago cargo de traumas ni pago cuentas de psicólogos, terapeutas ni hospitales.

Ya todo aclarado, les dejo el capítulo. ¡Ah, si, cambién la canción. Es que la de "Bésame la Boca" es muy pero muy romántica. Es más como para una pareja de casados o recién casados y a ellos aún les falta algo de tiempo. Je, perdón, ahora sí. La continuación...

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Radio

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Canciones que se relacionan con la vida diaria, brindándonos miles de sensaciones. ¿Existirá el orden correcto de canciones para describir nuestra vida? Eso es algo que juntos deberán de descubrir (NaruXSaku)

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-...- (Diálogos de los personajes)

-"..."- (Pensamientos de los personajes)

lara lara lara (Letra de canción)

§§§§ (Separación)

((...)) (Anotaciones de la autora)

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Cáp. 11: Sólo Déjate Amar

(Lemon)

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¡Oh por Kami!

Subió al tejado como si su vida dependiera de ello y entró en la oscura habitación. No había ningún rastro de su pequeña Sakura. Buscó a su alrededor, pero nada. Todo había sido un tonta broma…

-Naruto…

O tal vez no…

Se giró con lentitud, encontrándose con una joven finamente vestida con un negligé color rojo, con encajes en las partes más íntimas. Dioses, estaba arrebatadora. Tragó un poco de saliva, sintiendo como la sangre ya se había acumulado en sus mejillas; su corazón ya no era capaz de seguir palpitando a un ritmo normal, estaba a punto de salir por su garganta. Sus manos sudaban, y no se podía mover.

-Y bien¿Cómo me veo?—preguntó con voz sumamente sensual y sexy a los oídos del chico. Sonrió al verlo atónito, mirándola de pies a cabeza. Estaba mudo y eso le agradaba--¿Acaso me veo, mal?—preguntó fingiendo una voz triste y desilusionada.

Sus labios fueron capturados por los del chico, quien la besó en un acto de desesperación, abrazándola a la vez por la cintura. Pegándola más contra su cuerpo. Esa ha sido una de las mejores respuestas en toda su existencia. Llevó sus brazos alrededor del cuello del muchacho, profundizando el beso lo más que pudo. Ya había tomado la decisión y no hay marcha atrás.

-Oh, Sakura…--murmuró separándose de la chica, sin soltarla de la cintura—Te ves como una diosa.

Con eso le bastaba. Se pegó más contra su cuerpo, sintiendo mucho mejor cada músculo de su anatomía. Soltó un leve gemido cuando sintió algo presionar contra su intimidad. Dios, ese chico era una droga y ella ya se había vuelto adicta. Necesitaba más que simples besos, lo quería desnudo ¡Ya!

Volvió a besarlo, mientras que con desesperación hacía lo posible para sacarle la camisa. Sus manos temblaban ante la ansiedad. ¡Por qué en ese preciso momento, demonios! Sintió como el chico se separaba un poco para ayudarle en su frenética tarea. Cuando tuvo su bronceado torso al descubierto, atacó. Primero el cuello; besando, succionando e inclusive mordiendo levemente. Bajó un poco a la clavícula, pasando por los hombros. No sabía como había pasado por alto tanta tentación.

-Sakura…--gimió el chico cuando la húmeda lengua de la chica se posó en sus pectorales, provocando leves escalofríos por su columna, tomando dirección hacia su entre pierna. Él necesitaba hacer algo, además, no era justo que sólo él recibiera atención.

Con cuidado fue deslizando sus manos por debajo de la delgada tela, acariciando la tersa espalda de la chica, quien tembló un poco bajo el tacto. Sabía lo que debía de hacer. Pero necesitaba mantener esa boquita lejos de su cuerpo por unos minutos.

Te he buscando tanto
Y hoy que te he encontrado sé
Que no hay nadie más.

Con un suave movimiento, logró posar su mano sobre su mentó, obligándola a mirarlo a los ojos, apresándola en esa azulada e hipnotizante mirada. Satisfecho con su logro, la besó. Ella, por su parte, correspondió su beso como si fuera el último. No supo cuando el chico comenzó a empujarla hacia la cama. La recostó sin soltar sus labios, recargándose sobre ella, pero sin imponer todo su peso contra el pequeño cuerpo.

Delicadamente fue metiendo sus manos bajo la tela, acariciando el vientre plano, no atreviéndose aún a subir más y acariciarla con más intimidad. Pero no por eso la dejaría desatendida. Su hambrienta boca fue contra su cuello, besándola de manera similar a como ella lo había hecho momentos antes.

-Naruto…por favor…--pidió alzando sus piernas, enrollándolas en la cadera del rubio, obligándolo a pegarse mucho más a cuerpo. Él sonrió, le gustaba esa nueva Sakura, más atrevida y exótica. Cumpliendo sus deseos, empujó su cadera contra ella, provocando un gemido de la chica—Oh, Naruto…

Nunca he sido un santo
Debo confesarlo ya
Con honestidad.

Llegó a sus hombros y mordió el delgado tirante del negligé. Jalándolo con lentitud por el hombro y así poder besar mejor el cuerpo de la chica. Sintió como unos tersos brazos le acariciaban la espalda lentamente, haciendo leves círculos con los dedos. Y además, tener sus piernas sujetas a su cadera. Lo estaba incitando a desatarse de una manera bestial…

-No hay que apresurarse, sino, perderá ese toque mágico—murmuró lamiendo cerca de la hendidura de los pechos--¿No quieres eso, verdad pequeña?—preguntó mordiendo el encaje que mantenía ocultos ese par de montes.

Dios, no podría soportar más. Ese chico hacía cada movimiento con tal precisión y sensualidad que la llevaba al borde del éxtasis. Medio sonrió, al alzarse y lamer su oído izquierdo, para después mormurar una sola palabra, en un tono muy bajo, cautivante. Y con esa sola palabra, un ser apasionado despertó dentro del cuerpo del kitsune.

-Tómame—pidió acariciando con su aliento el oído del chico.

Y la bomba explotó. Con cierta fiereza, tomó las puntas inferiores de la provocativa prenda, jalándola hacia arriba, dejando a la chica casi desnuda frente a sus ojos. Era perfecta. Cada curva, ningún tipo de cicatriz. Piel blanca y sedosa. Una Diosa Viviente. E iba a ser toda suya. De una forma animal se relamió los labios, provocando una traviesa sonrisa en la cara de la chica.

Fueron tantas horas
Tan solo y triste
Hasta que te vi.

-¿No qué debíamos de tomarlo todo con calma?—preguntó con malicia.

-¡Al Diablo con eso!—exclamó, lanzándose contra ella, comenzando a besar uno de sus pechos, y con una de sus manos acariciar el otro. Sintió el respingo por parte de la chica, y como sus piernas se ceñían más contra su cintura animándolo a continuar.

Era demasiado para ella. Mucho placer, era algo que nacía desde su interior, amenazando con explotar. Arqueó su espalda, justo cuando sintió como mordía levemente su pezón. Soltó un nuevo gemido al sentir como cambiaba de pecho, besando ahora el otro. Ya no podía soportarlo, algo iba a explotar…Dioses, Naruto…

Un palpitar resonaba en sus oídos, estaba perdiendo la cabeza. Debía controlarse para no causarle algún daño involuntario, pero es que ella era, era…La escuchó gritar, arqueando su espalda, apretándolo con fuerza, provocando que su miembro se clavara mucho más contra ella. Basta, tenía que poseerla en ese mismo instante.

Sintió como sus manos sujetaban el hilillo de la única prenda que le quedaba. Y lo jaló hacia abajo. Dejó caer sus piernas, sintiéndose exhausta. Jamás se había sentido así. Notó unas manos posarse en su cadera ahora libre de prendas y abrió sus ojos sorprendida. Miró al chico, demonios¿Cuándo se quitó el pantalón y la ropa interior? Sus mejillas ardieron, en su vida había visto a un hombre desnudo y el ahora ver a uno tan de cerca y saber que está a punto de hacerte el amor, es algo un poco…

-Sakura…--murmuró sacándola de sus pensamientos.

Tú llenas mi vida
Tú llenas mi alma
Por eso siempre quédate aquí
Sólo déjate amar.

Se perdió en sus ojos. Pareciera como si intentaran iluminar la habitación con su hermoso resplandor. Dios, no podía creer que esto estuviera a punto de suceder. Lo vio morderse el labio y acercarse más hacia ella, susurrándole unas palabras al oído.

-¿Estás segura?-

¡Cómo demonios se le ocurría preguntar algo así! En toda su vida esta era la cosa de la cual jamás se iba a arrepentir. Tomó su rostro con ambas manos y lo besó con pasión. Una respuesta más clara no pudo haber.

-Hazlo—murmuró al soltarlo.

Un océano entero
No me ha impedido
Llegar hasta donde estás.

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Todo lo que hago
Te lo quiero entregar
Y cada día más.

Se acercó a ella y la besó con calma, preparándose para el momento tan esperado por ambos. Con cuidado fue entrando en ella, sintiendo cuan estrecha era la cavidad. La escuchó quejarse. Se separó un poco, notando como las lágrimas ya se habían formado en sus ojos esmeraldas. Sintió resentimiento, ya que él era el causante de esas lágrimas. Se acercó y besó cada una de ellas, mientras murmuraba palabras de alivio a su amada.

-Tranquila, pronto pasará pequeña…

Sabía que había arrasado con la virginidad de la inocente criatura. La escuchó aspirar un poco de aire para pronunciar unas palabras que le dejaron desconcertado y sorprendido.

-Sigue…

Siempre ha sido muy valiente y ha soportado todo tipo de dolor. Y este sería el último antes de todo el amor que le daría. La besó con ternura, mientras comenzaba a contonear sus caderas, provocando una penetración cada vez más profunda. Los gemidos de su pequeña llegaban a sus oídos, animándolo a seguir con más esmero.

-Ah…Naru…to…Dios…Oh…sigue…--decía entre gemidos.

Tú llenas mi vida
Tú llenas mi alma
Por eso siempre quédate aquí.
Ámame y déjate amar
Puedes en mí confiar
Dime que estás sintiéndome
Y puedes al fin verte en mí
Verme en ti.

Un hechizo, una maldición, algo que le controlaba y a la vez le obligaba a ir con más fuerza. La miró. Su pequeño cuerpo moviéndose al compás de sus embestidas, completamente perlado en sudor. Sus rosados cabellos se pegaban a su rostro, sus ojos un poco cerrados y de su boca escapaban gemidos. Dioses, quería alcanzar algo que le llevaría al cielo de golpe, lo necesitaba. Quería alcanzar la cumbre junto a su Sakura.

La cumbre inalcanzable se estaba volviendo claramente visible ante él. Ya casi, en poco tiempo la tocaría…

-Sa…kura…oh…pequeña…--decía al aumentar el ritmo de sus embates.

Siempre quédate aquí
Tú llenas mi vida
Tú llenas mi alma
Por eso siempre déjate amar
Porque no puedo si te vas respirar
Dime que estás sintiéndome
Déjate amar
Que no ves que este amor es mi luz

Una luz al final del túnel…Estaba por culminar. La abrazó con fuerza, ocultando su rostro en su cuello, justo cuando logró la cumbre tocar. El cuerpo de la chica se convulsionó junto al suyo, provocando una placentera sensación recorrerle todo el cuerpo. Y después de toda esa agitación, la relajación les golpeó de frente. Sus agitadas respiraciones, sus cuerpos sudados y pegados, brindándose calor corporal. El kitsune levantó la mirada, encontrándose con la fatigada cara de la kunoichi, quien mantenía sus ojos cerrados, concentrándose en su respiración. Sonrió. Se levantó un poco, dándole un suave beso en la mejilla, haciendo que ella abriera sus ojos para mirarle.

-Te amo, pequeña—murmuró moviéndose, provocando que sus cuerpos se separan, quedando uno al lado del otro, recostados sobre el colchón—Siempre te he hecho.

Las lágrimas se acumularon en sus ojos. Esas palabras las había escuchado con anterioridad, pero en ese momento, después de lo ocurrido. Se pegó más a él y lo abrazó con fuerza, dejando correr las lágrimas por sus mejillas.

-Oh Naruto, yo también te he amado—decía ocultando su rostro en su torso—Pero fui tan ciega, tan tonta que siempre lo negué, poniéndome la venda yo misma en los ojos—seguía—Te amo¡Demonios siempre te he amado como una psicópata!—finalizó apretando sus párpados, intentando que las lágrimas dejaran de correr.

Sonrió, mientras la rodeaba con uno de sus brazos y con el otro movía las cobijas que ya se encontraban en el piso, para cubrirles de la brisa nocturna.

-No llores, no me gusta verte llorar—dijo apretándola más contra sí.

Se tayó un poco contra él, y respiró hondamente. Levantó sus ahora rojizos ojos, para mirar los de él, que brillaban hermosamente. Una tímida sonrisa se formó en sus labios, antes de estirarse y besarlo por unos segundos, haciendo que el chico la mirara desconcertado por tan corto beso.

Te he buscando tanto
Y hoy que te he encontrado sé
Que no hay nadie más

-Te amo, Sakura—dijo mirándola a los ojos, sosteniéndola por la cintura.

-Y yo a ti, Naruto—respondió recargando su cabeza en su pecho y cerrar los ojos. Dejándose llevar a los brazos de Morfeo.

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Continuará…

Dios¿Yo escribí eso¡Qué pervertida soy! Hmp, la verdad pude haberla hecho muchísimo más explícita, pero prometí un lemon no agresivo, ni explícito, sino lo más romántico posible. Aunque tal vez en algunas partes me excedí un poco. Ahora, pasaremos a los benditos reviews. Ya que gracias a ellos, este fic ha alcanzado los 101 reviews. ¡Y estoy que salto de la felicidad!

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SquallRF...Emiliii-chan Hatake...Nevih...Pazhii

La hija de naruto y Sakura...Masako Uchida...ErickSmoke

DarkLight ultimate...seethersan...c5master...Shaman

Uzumaki-Kraden...Sakurass...Fernando-Urashima

lokis...Narutokicksasseslikeme

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¡¡¡Gracias!!!

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atte: TanInu

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(((((REVIEWS)))))