Mis queridos lectores saben que los personajes de Inuyashapertenecen a Rumiko Takahashi, con licencia para Shogakukan y Sunrise studios. Utilizo estos personajes sin fines de lucro.
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La verdad es que muy pocas cosas lograban sacarlo de su excelso aburrimiento. Muchos siglos habían pasado frente a su mirada de ámbar y casi nada lograba sorprenderlo o conmoverlo,… pero aún le encantaba ganar. En esta mañana, en particular, se estaba concretando por fin una victoria sobre otro enemigo indigno que no valía ni el aire que el mismo humano infeliz respiraba. No obstante, se complacería con las victorias que nunca caían mal a su ego.
Sólo entre los seres humanos era posible encontrar un caso como ese. Aquel político corrupto, carente de brillo intelectual y méritos, con cierta influencia emocional sobre las conciencias débiles, había obtenido un cargo público y lo había utilizado para enriquecerse a expensas de su país. Había estrechando lazos con criminales dentro y fuera del gobierno central, y hasta había asumido el control de proyectos urbanísticos masivos en áreas no urbanas que el ecólogo más indiferente del mundo catalogaría como intocables. Fue eso último, entre otros hechos, lo que más indignó a la oculta y omnipresente comunidad yokai, la cual había permanecido siglos al margen de las actividades humanas y estaba empezando a movilizarse para actuar globalmente en los últimos meses. Estaban hartos del deterioro masivo que suponía la expansión de las civilizaciones humanas.
Sus labios perfectamente esculpidos se curvaron en aquel gesto amenazador que jamás sería una verdadera sonrisa sólo al recordar lo fácil que había sido demostrar ciertos crímenes y varias operaciones ilícitas en el extranjero para dejar sin efecto la inmunidad diplomática del humano en cuestión, dejarlo al margen de la protección de sus cómplices y despojarlo de lo que nunca le perteneció. Lo que a los actores humanos les habría dado un sinfín de complicaciones y casi nulas expectativas de éxito, para él y sus semejantes había sido cuestión de tiempo y mínimo esfuerzo.
En ese instante, sus orbes doradas se detuvieron en la copa que reposaba en su mano y luego se dirigieron a una estilizada botella de cristal con un líquido increíblemente transparente, el cual contenía dos hermosas plantas de color verde oscuro primorosamente entrelazadas con una tercera planta de tiernas hojas redondas y un profundo color rojo. Rin había ideado esa curiosa bebida siglos atrás con el propósito de complacerlo a él. El gesto de sus facciones se suavizó sutilmente y el interior de sus ojos mostró una fugaz incandescencia. Rin le había ayudado a obtener la mencionada victoria con algunas de las distintas traducciones que él le había encargado, incluyendo la más reciente. Llenó su copa y continuó con su orden de ideas. Quién diría que él justamente se enteraría –y por los medios más extraños- de la forma como aquel vulgar individuo había cambiado la vida de Rin siglos atrás. Quién diría que aquél político corrupto había sido parte de una banda de criminales entre el período Sengoku y el período Edo; y que gracias a él y sus compinches, Rin quedó huérfana y en la indigencia en aquella época.
De pronto, el teléfono de su magnífico escritorio sonó haciéndole fruncir el ceño y abrir los ojos con ira. Quien fuera que le estuviera importunando sin una buena razón, lo lamentaría... y Jaken también. Sí, con su agudo olfato y su fino oído identificó al causante de la interrupción y puso los ojos en blanco en un gesto de exasperación.
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Inuyasha esperaba inclinado sobre el escritorio de Jaken en el elegante recinto que había recibido a Rin unas semanas atrás.
—¡Fuera! ¡Fuera de aquí! —chillaba Jaken indignado por la presencia del visitante no deseado.
—¿Te has puesto a pensar, enano, que si tengo las aptitudes para detectar este lugar y entrar aquí es porque se supone que lo haga? Tal parece que es lo que el viejo quería y yo también soy su hijo, después de todo.
A Jaken se le volaron los tapones.
—¡El amo es el único capacitado y con derecho para detentar el poder en sus territorios!
Inuyasha miró a su alrededor con un dejo de desprecio infantil.
—Tienes algo de razón porque lo más tóxico de este lugar es la rancia pomposidad. Me mataría de aburrimiento en pocos días si tuviera responsabilidades aquí.
Con un estruendo que tomó por sorpresa a ambos, dos pesadas puertas de madera labrada se abrieron de golpe para revelar unas imponentes escaleras que conducían eventualmente a las habitaciones del estudio de Sesshomaru.
—Eso fue rápido —dijo Inuyasha con su arrogancia natural mientras pasaba dejando de lado a Jaken, quien se retorcía las manos con nerviosismo y miraba como las puertas se cerraban de nuevo detrás de aquel híbrido impertinente. Esperaba que el amo no estuviera tan molesto por la irrupción.
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Inuyasha recorrió las amplias escaleras con expresión repelente. Detectó el olor de las maderas antiguas, hábilmente preservadas. Sintió corrientes de brisa fresca y percibió la presencia de araucarias, acacias y samanes centenarios en los alrededores del edificio. Otro par de puertas de madera se abrió para él y apenas terminó de entrar, las puertas se cerraron a sus espaldas con tal violencia y velocidad que se giró por completo, seguro de haber perdido algunos cabellos; pero se sorprendió aún más cuando un haz de luz verde cortó el aire. Saltó hacia un lado velozmente, pero no lo suficiente. Dos segundos después, su zapato presentaba un agujero humeante y sintió un ligero dolor punzante. Rápidamente, divisó a su hermano del otro lado de la habitación mirándole con una sonrisa malévola antes de darle la espalda desde un cómodo sillón y quedar frente a una magnífica ventana.
A Sesshomaru aún le divertía ser más rápido que su hermano; aunque éste último fuese más rápido que cualquier ser humano, que muchos hanyou e incluso que algunos yokai de baja monta.
—Habla. Sabes que no tengo tu tiempo —dijo en un grave susurro con su voz sedosa.
Inuyasha ya estaba preparado para darle su merecido (junto con una buena selección de palabrotas) cuando divisó la estilizada botella con su peculiar contenido y la copa en la pálida mano del demonio. Parpadeó varias veces y una sonrisa de burlona satisfacción cruzó sus facciones. Sesshomaru siempre tendría sus debilidades, después de todo.
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Gracias, queridos lectores, por su paciencia y generosidad. A todos los seguidores, los "guest-reviewers", a quienes han favorecido esta historia: me sorprenden y me animan siempre.
Abigz: Mis cariños para ti en este momento difícil. Gracias por estar ahí.
CruxMarie: Eres muy generosa y observadora en tus reviews y te lo agradezco mucho.
serena tsukino chiba: Has sido muy constante y amable como lectora y lo aprecio mucho.
Hasta muy pronto (:
