Ok, aquí está el capitulo prometido, trate de hacerlo lo más rápido que pude para no dejarlos por mucho tiempo intrigados. La verdad es que me encanto hacerlo y hubo partes en las que hasta yo de emocione de continuar, pero como siempre les digo, juzguen ustedes, yo soy la autora y hay veces en las que me extra limito y me emociono con tonterías, así que espero que les guste.
ACLARACIÓN: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, son de propiedad de Kubo Tite, que hoy estoy muy agradecida por el capitulo 459 y que espero que en el 460 no lo eche por la borda con escenas desagradables. "Cenicienta" y la película "Por siempre Cenicienta" tampoco son de mi propiedad, solo sirvieron de inspiración para esta historia.
Sin más que decir ¡Disfruten!
CAPITULO 11
-Lo siento chicos, pero no pude detenerlo. Intente explicarle la situación pero no me hizo caso-dijo desesperado Ukitake, su rostro refleja una preocupación considerable, pues la situación se hacía cada vez más cuesta arriba, el tiempo comenzaba apremiar; el espectáculo que estaba dando Matsumoto estaba llegando a su fin e Ishida no tardaría en llegar y eso detendría el posible escape que debería estar, ya, en curso. Pronto comenzarían a extrañar a la morena en la habitación y eso pondría en una situación muy difícil la huida.
-no hay de qué preocuparse-Rukia intentó tranquilizar al cochero mostrando una sonrisa, pese a lo inquieta que se encontraba trató de controlar la situación pero la actitud del hombre que llegó de improvisó estaba poniendo su labor un tanto difícil-él es uno de los nuestro- buscó con todas sus fuerzas la mirada de aquel sujeto, pero fue casi imposible lograrlo. El individuo estaba frente a frente al Príncipe, ambos se desafiaron con los ojos en un juego de resistencia ninguno de los dos mostró pisca de debilidad, pese a la sorpresa de esta intervención inesperada, Ichigo no se dejó amedrentar con su presencio y por supuesto no se dejaría vencer.
-que pretendes, Príncipe Kurosaki-las palabras salían maliciosas desde sus labios-¿llevártela y dejarnos sin noticias? te lo tenias muy bien guardado ¿no?, Ichigo- el peli naranjo no emitió ninguna palabra, intensificando su ojos que estaban a punto de despedir fuego.
-¿qué? ¿Te comieron la lengua los ratones?- el Príncipe estaba convencido que aquel sujeto frente a él no estaba en sus cabales o tal vez estaba "¿celoso?" Pensó por unos segundos, él no podría tener celos por la morena-o no sabes que decir-una sonrisa se dibujo en los labios de Kaien y en sus ojos se dibujo un poco de burla y un nuevo reto- estas atrapado te pillamos con las manos en la masa. Rukia no se irá a ningún sitio ¿para qué la quieres? -le dijo desafiante
-es mejor arreglar esto en otra parte, aquí no es seguro. Entremos al carro- le indico ichigo al moreno sin despegar la mirada
-por favor, vamos a otro sitio. Tenemos poco tiempo-imploraba Rukia, Kaien se sorprendió ante la agitada y, un tanto, desesperada voz de la chica. Esa actitud de parte de su discípulo lo desconcertó por unos segundos. Analizó la petición por unos segundos y llegó a la conclusión que no conseguiría que la morena se pasaría a su lado si no accedía a su petición.
-está bien. Solo porque lo pide Rukia-muy desconfiado subió al carro junto a Ichigo y la morena mientras Ukitake con una mirada preocupada los despidió.
-tengan cuidado, señorita. Cuídese mucho
-así lo hare, despídame de los demás, y dígales que los extrañaré-Rukia estaba conmovida, jámas pensó que llegaría aquel momento y retuvo aquella imagen como un tesoro "una despedida desde este punto, es más doloroso de lo que creí" pensó mirando el rostro compungido del cochero-adiós-el carruaje se alejo a toda velocidad levantando en polvo en todo el sendero. Y esta vez, fue Ukitake quien despendio la mano con la esperanza de volver a ver ese pequeño rostro que vio crecer por tantos años.
En la habitación de invitados los gritos de Rangiku eran cada vez más exagerados.
-ahhhhh ahhhahha, doctor por favor, no lo resisto hahhhahha yaaaaa-se quejaba la rubia, mientras todo el mundo se tapaba con gran esfuerzos sus cavidades auditivas, luego de una pausa de parte de los quejidos de la rubia Hanantarou comenzó a preparar unas tasas de té e Ishida daba indicaciones para que le describiera los dolores. En medio de esta inspección, el agudo oído del doctor reaccionó percibiendo el crujido de las ruedas, por lo cual intentó, con un gesto rápido, indicar a la chica que hiciera más ruido y a Hanatarou intentara botar algo para distraer a las damas presentes. Cuando el sonido se hizo lejano, pidió a la chica que abriera su boca para examinarla.
-haber-dijo el médico, las mujeres presentes se acercaron curiosas por la inspección-abre la boca-le indico con una especie de madera en la mano, Rangiku lo miró extraña y lentamente abrió la boca. Ella sabía que no había nada de malo, no tenía ningún dolor ni nada en su estómago. Miró a Uryuu desconfiada, pero al ver la resolución de los ojos del chico tuvo claro que él no iba aceptar protesta alguna. La rubia cerró los ojos frunciendo su seño, las tripas se revolvían por el nerviosismo "¿qué haré si esas brujas descubren que todo esto es mentira" "peor, que el doctor me diga de buenas a primeras que es una farsa" pensó, su corazón se aceleró no podía fingir más. Pensó mil y una formas para no evidenciar sus inseguridades y la manera de cómo decirle al hombre que aquello era una farsa para que su amiga pudiera huir de las arpías aquí presentes. Pero no encontró una estrategia confiable, además él estaba concentradísimo en su trabaja ignorando olímpicamente sus ojos de cachorro mojado.
-mmm-Ishida miró curioso, después hizo más profunda la inspección y abrió de forma muy pausada la boca. Rangiku sudaba frío a cada gesto del médico-acuéstate de espaldas. Debo examinar tu abdomen.
Todos miraron extrañados al chico de gafas, este ignorando las posibles miradas de extrañeza, se volvió a la paciente y le ordenó con una fría mirada obedecer, la chica no pudo indagar demasiado esos ojos y de forma brusca y en un sepulcral silencio se tendió.
Lo que tenemos aquí…-el chico mantuvo los ojos cerrados mientras tocaba los puntos exactos de sonde podría haber una inflamación, a los costados del abdomen y sobre el ombligo. La rubia suplicaba a que no dijera la verdad-es un caso…me parece-siguió inspeccionándola ladiando la cabeza, fingiendo que oía algún sonido desde el estomago.
"un momento aquí hay un caso, eso quiere decir que de verdad estoy enferma" se urgió y puso toda su atención en el médico. Pero la posibilidad de estar en serio enferma la preocupo y ahora no podía tener las manos quietas y sus ojos se dilataban por la preocupación.
-por favor doctor dígame ¿qué tengo?-le rogo expectante, el médico la miró con seriedad
-una infección en el estomago-finalizó el chico-puede llegar a ser gastritis
-gastre ¿qué?-preguntó Orihime, acercándose inocente y curiosa abriendo de forma desmesurada sus ojos castaños.
-tengo…algo-dijo desconcertada Rangiku, se veía triste después de la declaración del hombre.
-gastritis señorita-dijo Ishida a la vez que se levantaba y se fijaba las gafas con un poco de nerviosismo.
-ah-dijeron las otras dos mujeres sin demasiada emoción, más por la ignorancia que por su preocupación. Soi fong, ocultaba de forma magnífica su enfado, solo pensaba en cuanto le iba a costar esa pequeña consulta mientras la peli verde solo se dio la vuelta y salió del cuarto para dirigirse al propio.
-Debe tomar estas medicinas y esta receta-le tendió a Hanantarpu dos hojas con unas notas que había rasgado de una libreta-debe guardar reposo y al estar en tan delicado estado, ahora no podrá moverse hasta mañana por la mañana- Todos miraron con cara de interrogación a Soi Fong, esta al sentirse aludida se obligó a contestar.
-por mi está bien-dijo más obligada por las circunstancias que por gusto
-entonces, en unos días visitaré su casa, el joven ya me indicó su localización y no olvide seguir mis instrucciones-indico el papel en la mano de Hanantarou, quien rápido se lo pasó a la maestra.
-hasta luego señorita-levantó su sombrero de forma elegante y se retiró junto a las dos dueñas de casa.
-ufff…-un gran suspiro salió de los labios de Hanantarou, cuando los pasos se alejaron hasta llegar a las escaleras.
-no…puede…no puede ser-decía desesperada, pero con la voz más baja que podía-no puedo estar enferma
-señorita…-intento tranquilizarla el chico, pero ella seguía quejándose
-¿cómo hare para cuidarme?, debo trabajar para cubrir mis impuestos…debo
-maestra…-intento de nuevo, pero ella ni se giró para verlo.
-¡Señorita Rangiku!-elevó un poco más la voz el chico para que lo tomaran en cuenta
-¿qué quieres?-se giró con un poco de violencia, el muchacho solo le señaló la "receta", ella un poco desesperada la leyó.
Señorita Matsumoto lamento tener que engañarla con respecto a su salud, pero era necesario para el éxito de esta misión. La señorita Rukia debe estar ahora muy lejos de aquí, sin duda a salvo de todo. Le reitero mis disculpas, usted está completamente sana, solo finja un poco de dolor durante la mañana antes de marcharse y todo irá bien. Suerte y que tenga buenas noches.
Uryuu Ishida
P.D: Sería bueno que el joven preparé un té de hierbas, para no levantar sospechas.
Matsumoto dio uno de los suspiros más largos que nunca antes haya dado, de verdad se asusto y dudó de su buena salud. Sin embargo lo más importante es que todo aquel show había resultado un éxito y ahora su amiga iba en camino a su libertad y muy lejos de esta casa.
-Duerman tranquilas que la maestra Matsumoto dormirá estupendamente con el té de hierbas que asigne para ella-Ishida le reverencio con el sombrero a ambas mujeres.
-¿Cuánto es el costo?-preguntó despectiva Soi Fong
-por ahora, no tenga cuidado es un pequeño favor que le debía a la chica de cabello negro
-¿Rukia?-preguntó confundida la castaña
-SI, hace un tiempo me ayudo con unos pacientes, fue una estupenda enfermera. Cuando fue por ayuda se veía muy desesperada, y por supuesto, accedí a su pedido, le indique que me esperará en casa para que volviera después, pues mi carruaje la dejaría atrás y como andaba a caballo no podía traerla. Así que, creó que tardará en volver-ambas se miraron sorprendidas y un poco irritadas.
-¿ah sí?-preguntó la mujer de cabello corto, a lo que el doctor la miró extrañado capturando el mensaje.
-si…-dijo un poco nervioso-es una chica muy amable-la irritación iba en aumento de parte de las dos damas, entonces decidió arrancar lo más rápido posible.
-bueno…-dijo un poco vacilante-es mejor marcharme, probablemente la señorita vuelva en una hora más. El camino es seguro, no tendrá problemas en volver…-la mirada penetrante de esos cuatro ojos lo estaban poniendo cada vez más nervioso-si es necesario, hare que alguien la acompañe. No se preocupen.
-no se moleste, de seguro no pasa nada si ella regresa sola -dijo con una fría mirada la morena
-de…acuerdo-retrocedió en sus pasos tomó firme el maletín-con su permiso, me retiro-salió de la tensión de la habitación y se fue en camino al carruaje, por fortuna no había huellas de la presencia del otro carro más que el suyo.
-adiós-despido a las damas que se introducían a la casa sin emitir ruido, la peli castaña lo miró con un poco de curiosidad y siguió a su madre. Uryuu por unos segundos se sintió conmovido.
El carruaje comenzó andar y él se introdujo por completo en las paredes de este, tomó su cabeza y la movió de lado a lado con los lentes en las manos.
-Kurosaki, me las tendrás que pagar con creces.
El vistoso carruaje corría a toda velocidad por el sendero de tierra, por las pequeñas ventanas se veían las vertiginosa imágenes de los árboles pasando tan rápido que solo parecían manchas azules, producto de la noche. Cada galope de caballo hacia más certero el éxito de la huida, pero por ahora eso no podía estar garantizarlo, porque al frente los ojos de Ichigo estaba una persona que jamás pensó enfrentar, lo miró intensamente inspeccionando cada uno de los gestos de ese hombre "no quería protegerla… también" pensó al ver el rostro altivo y acusador que el sujeto de cabello castaño le lanzaba entre sus flequillos que cubrían sus ojos. Luego de una corrida intensa de dos horas, el carruaje estaba muy cerca del castillo Kurosaki y muy lejos de las propiedades Kuchiki.
-detente aquí-dijo de forma brusca el Príncipe al asomar su cabella para dar la orden al cochero, este apenas sintió la voz, ordenó a los caballos detenerse con un estruendoso ¡soo! El sitio se veía oscuro y desierto, pero se lograba distinguir las luces de las propiedades del Rey.
Cuando el carruaje se detuvo por completo el heredero de la corona le indico la salida a Kaien. El Príncipe se volvió hacia la morena y la miró con intensidad, exactamente con la misma seriedad que dirigió al hombre que ahora estaba fuera del carruaje.
-es mejor que te quedes adentro-vio su preocupación en sus ojos violetas, y le dio una mirada sincera. No iba a permitir que nada, ni nadie le hiciera daño, era una amiga muy especial como para permitirlo-no pasara nada, confía en mí-le cerró la puerta apenas dejo el carruaje y se acercó a Kaien. Rukia por su parte se puso a observar con gran concentración cada gesto que se lanzaban, intentó abrir la puerta pero parecía estar sellada, luego de forcejear un poco más, se rindió y concentró su vista en el enfrentamiento. Nunca había sentido tan acelerado su corazón como saltaba ahora, quería a ambos de formas tan distintas que no lograba reconocer cual era más fuerte, además la confusión de su corazón se pasaban a los de su cabeza; podía adivinar por lo que pasaba por la cabeza de Ichigo, pero era una completa ignorante con lo referente a Kaien, él nunca se había comportado así, siempre le mostró cordialidad y simpatía, pero ahora su actitud y amenaza la estaban atormentando.
-¿de qué se trata ahora, Kaien?-preguntó cauteloso el peli naranjo
-¿y me preguntas a mí lo que pasa?-se rio entre dientes para luego tomar la misma actitud amenazante-no te la llevaras, Príncipe Kurosaki
-¡es por su propio bien!, ¡no tienes idea de lo que vive allá!-le argumento sin dejar de mirarlo a los ojos, apuntando el sendero que habían recorrido para reafirmar sus palabras.
-a mi no me engañas, y se perfectamente lo que vive con esas brujas-contraatacó, cruzando los brazos.
-¡entonces, ¿por qué se te sale el alma protectora ahora y no antes, y te la llevaste de ese lugar?-bajó un poco la voz para continuar-¿O estas celosos de que sea yo quien lo haga?-el semblante del moreno se tensó
-no podría llevarla a cualquier sitio, debe estar en lugar propicio para ella-intentó defenderse
-eso se lo puedo dar yo-lo atacó con tono seguro
-¡¿engañándola y fingiendo amor?-le devolvió el veneno, alzando un poco más la voz
-no estoy fingiendo nada, y ella lo sabe-le respondió con matiz más débil en sus argumentos, a lo que Kaien tomó su oportunidad de hacer fuerte sus razones.
-¡sabe!, que será utilizada por un inescrupuloso y vivirá una mentira ¿por cuánto tiempo? No te dejare que la lleves donde te plazca, niño-lo sentencio Kaien
-es idea mía, o estas celoso-una pequeña mueca en el rostro del moreno dejó entrever la certeza de esta afirmación. Kaien fuera de si se acercó Ichigo con las manos libres por los lados y en dos zancadas quedando al frente del peli naranjo, para luego agarrarlo por el cuello de forma brusca.
-ella no es un juguete, ella tiene a quien recurrir cuando lo desee. Ella no está sola-le escupió cada palabra en la cara. Ichigo espero a que terminara y le agarró las manos haciendo que lo soltara para luego empujarlo hacia atrás alejándose del carro donde estaba Rukia, no quería que ella fuera testigo de esa escena.
-no tienes la menor idea…-a cada empujón se alejaban un metro del sitio, hasta adentrarse entre los arboles-…de nada, Kaien. No soy un hombre que se amedrente por los desafíos, tampoco permitiré que vengas a tratarme así delante de nadie y tampoco dejaré que la imagen que tiene Rukia de su querido maestro se destruya con las estupideces que estás diciendo. Asume de una vez que sientes celos que ella ahora tenga otra persona en que confiar y que esa persona sea justamente yo. Asume que estas casado y no tuviste las agallas suficientes para ser quien la rescate de ese martirio de hace tantos años. Yo voy a cuidarla y la voy a proteger sin importar cuánto me cueste, está claro- le dio un último empujón con ambas manos más fuerte que es resto.
Rukia por su parte quedó muy preocupada por las imágenes que estaba viendo desesperada intentó sin éxito abrir la puerta, luego se volteo y se dio cuenta que había otra puerta, intentó empujarla lo más fuerte que pudo sin éxito, intentó golpear el vidrio y gritar, pero nadie estaba pendiente de sus acciones, entonces con una última esperanza y con todas su fuerzas empujó la puerta. La puerta se abrió con brusquedad lo que casi la hace caer al suelo, ya libre se arremangó su vestido y fue en busca de los hombres que parecían no estar en una posición muy amistosa
Kaien se quedó sorprendido y una furia intensa cegó sus acciones entonces golpeo en el rostro al Príncipe, este no se quedó atrás y le lanzó otro golpe justo en el estomago dejando sin aliento al castaño haciendo que retrocediera. ichigo se limpio el poco de sangre que salió de su labio por el golpe anterior, cuando el moreno se incorporó se abalanzó sobre el muchacho para propinarle otro puñetazo en la cara pero este lo esquivó con agilidad, dándole un combo en la mejilla. Kaien se sacudió la cabeza e ichigo estaba en plan de continuar con una pose de lucha, el chico de ojos verdes iba a brindarle una patada en el estómago pero el peli naranjo la esquivó alejándose con un salto rápido, y nuevamente se iba a lanzar para un nuevo ataque pero…
-¡basta!-gritó jadeante ante la corrida y ante la desesperación que le había ocasionando al ver por la pequeña ventana del carro a los dos hombres alejarse en plan no muy amistoso-que piensan que están haciendo
-¿Rukia?-dijeron los dos al mismo tiempo al mismo tono con la misma cara estupefacta quedando congelados ante su presencia.
-¡no tiene por qué hacer esta clases de tonterías!-dijo seria para acercarse a ellos, se paró en frente de ellos con las manos en sus cintura, traía la misma ropa de sirvienta que llevaba al principio del secuestro.
-pero…-trató de explicarse Kaien
-no tiene porque preocuparse, yo consentí en todo este teatro-se fijo en los ojos verdes del moreno, dejando ver que no era tan vulnerable como él pensaba.
-puede que sea la mayor perjudicada en todo…
-no me importa-interrumpió a su maestro-confió en él-le regalo una sonrisa a Ichigo. Kaien cayó en la cuenta que esta actuación era una muy bien planeada y en la cual no estaba invitado a participar. Intento relajar su semblante pero, en el fondo seguía con la misma reticencia. Observó por unos segundos el rostro de la moreno y luego la pasó a Ichigo, en ellos había algo que no podría explicar
-me rindo-se dijo levantando las manos como inocente, se alejó y se encaminó al carruaje-solo una cosa se giró apuntando a Ichigo-si le haces daño te las tendrás que ver conmigo, Kurosaki.
-eso no pasara-aceptó el desafío fijando sus ojos intensamente en los de castaño. Kaien siguió su camino dejándolos un momento a solas.
-entonces…-las palabras que intentó emitir Rukia sonaron como susurro al tiempo que avanzaban, se puso un poco nerviosa e intentó esquivar sus ojos de los café del chico frente a ella. Cuando se decidió a elevar su mirada vio la confusión en el rostro de Ichigo, estaba igual de perturbado que ella-más te vale mantener tu promesa-le dijo fijando sus ojos en él. De pronto arrugo su ceño y le dirigió su pulgar en la comisura de los labios donde tenía el corte. El chico la observó por unos segundos, sorprendido por su acción.
-ah…-se quejó despacio
-no seas llorón-le dijo fijando de nuevo sus ojos en los de él, en ellos se demostraban su seguridad y su confianza, pese al ardor de la herida. Ya no existían dudas, ella jamás daría un paso atrás menos en estos momentos. Ichigo tomó la mano que tenía la pequeña mano de la morena que estaba en su rostro y la acarició levemente, eran suaves pese a sus días de andar deambulando como empleada. La tomó lentamente y la acaricio con delicadeza.
Ichigo no tenía intenciones de emitir ningún juicio pero sus acciones, para variar, hablaron por él; besó el dorso de la pequeña mano de Rukia y luego posos sus ojos en ella. Sin poder evitarlo, Rukia se sonrojó.
-debes cambiar tus ropas-bajo la mano y volvió a erguir su postura, luego la tomó por los hombros-ahora, estas comprometida con el príncipe Kurosaki, mi prometida.-ella solo sonrió ante el cambio de actitud, podía estar siempre tan lleno de sorpresas cuando se lo proponía.
-como lo ordene, su alteza-le respondió con ironía, con una reverencia exagerada y cínica-Príncipe zanahoria- Rukia se alejo para ir en camino del carruaje.
-enana-dijo entre dientas para luego seguirla.
-muy bien-Kaien tomó el caballo demás de la enfilada del carruaje, el cochero no se había dado por enterado de esta anomalía-cuídala bien-amenazó con la mirada al Príncipe
-¿por esta enana?, no creo que dé demasiado trabajo-dijo burlón
-sí, verdura-le devolvió el insulto-en cualquier momento puedo llamar alguien para que te ponga en tu lugar.
-¿ah sí?-la desafió
-sí-le siguió el juego manteniendo un desafío de miradas, pero fueron interrumpidos por el carraspeo de la garganta de Kaien. Ambos se incorporaron para despedirlo.
-entonces…hasta pronto-le tendió la mano Ichigo
-adiós-le respondió el moreno, para dirigirse luego a la joven junto a él.
-adiós, pequeña-le dio un suave abrazo-cuídate mucho- La chica cerro sus ojos al estrecharse ante los seguros brazos de su maestro, siempre pensó que eran los más seguros que había sentido pero ahora….
Kaien le besó la cabeza antes de alejarse, se subió con agilidad a su caballo y subió su mano en señal de despedida junto a una sonrisa melancólica, arreó su caballo y se perdió por el sendero.
Ichigo miro el rostro de la muchacha a su lado, aquel perfil reflejaba todo el cariño que sentía por su maestro, y por extraño que sonara, sintió un poco de envidia. Luego de unos segundos se decidió a romper el silencio.
-puedes cambiarte ahora, hay una maleta debajo de los asientos, es ropa más adecuada que lo que traes-la miró mientras hablaba, ella se giró.
-de acuerdo-le contestó suave, sin rechistar y se dirigió a la carrosa sin devolverle la mirada. El se extraño de la acción, pero no dijo nada, siguió mirando el sendero que había dejado el galope de Kaien "¿habrá sido lo correcto?" se pregunto. Luego se giró y vio a Rukia que lo llamaba, ya estaba vestida; era un vestido en tonos azules, este tenía las mangas largas y ajustadas, era largo y con una pequeña cola que se arrastraba cuando caminaba, tenía un cuello en corte cuadrado un tanto abierto dejando ver su suave y blanca piel, su pelo estaba adornado por un broche plateado en combinación de los brillantes del mismo tono que caían como gotas por el traje, todo combinaba perfecto con sus misteriosos ojos violetas. Ichigo la miró un poco embobado, y luego se dio paso hacia el carruaje, se sentó frente a ella, mientras el carruaje retomaba su destino al castillo Kurosaki.
Los caminos podrían dificultarse cada vez más a medida que fueran avanzando, mientras más altas fueran las metas más difíciles eran logarlas, pero esa era la gracia. Rukia por fin liberaba sus cadenas que por tantos años la habían atado, e Ichigo era el precursor de todo esos cambios que ella no pensaba experimentar, al verlo así, el corazón le comenzaba a latir con fuerza sin saber la razón del porque, miró a los ojos castaños y sin querer se chocaron en el camino, así percibió que no solo ella estaba cambiando; él también lo hacía, lo sentía a través de su mirada. Sin querer se había convertido en la piedra angular de todos sus proyectos y sus sueños que poco a poco se hacían realidad. Para el joven Príncipe esas reflexiones no iban tan lejos a las suyas, ella era como un rayo intenso de luz que iluminaba su camino y que ahora estaban construyendo juntos, solo una cosa lo atormentaba ¿Por cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo durará todo esto? ¿Por cuánto tiempo podrá sostener esta farsa? ¿Por cuánto tiempo podrán permanecer juntos?
Muy bien ¿qué tal? Sus opiniones, expresiones, dudas, lo que me quieran decir pueden hacerlo con un Review. Ojala les haya gustado y espero leerlas pronto. Gracias por seguir este fic, las chicas que siempre comentan y quienes lo han agregado a sus favoritos también muchas gracias, me alegran el día de solo pensarlo.
Por cierto se dieron cuenta que el capitulo anterior tenía justo 41.000, letras mi lindo hermano me dijo "todo calza"…XD En fin
Se cuidan y nos estamos leyendo
Claw-13
