Hola, holita...

Ya estoy aquí de nuevo. Os aviso que la historia va a dar un pequeño rodeo antes de llegar al final. Bss.S.

--- Capítulo 11: La clase de vuelo ---

Como era la costumbre, Draco ya estaba desayunando cuando John entró, pero Harry no había aparecido todavía.

El canadiense le miró curioso. O Harry no le había dejado definitivamente, o se lo estaba tomando mejor de lo que él esperaba. El rubio ni se molestó en levantar la mirada para saludarle. En ese momento, Harry, terminando de colocarse la ropa, entró con prisas en el comedor. Saludó de forma general, y se sentó en su sitio, desenrollando el Profeta.

Draco dejó elegantemente sus cubiertos y se despidió de los más cercanos, saliendo sin prestar atención al moreno. Charlie le siguió discretamente.

John respiró tranquilo y llamó la atención de Harry.

.-Veo que ayer ganaste la partida.

.-Oh… Sí, fue una victoria arrolladora. Disfruté como hacía mucho tiempo.

.-No te oí entrar en tu habitación.

.-Normal, le di tal paliza que estaba en la cama antes de que tú regresaras de… Por cierto ¿dónde estuviste anoche?

.-Pues… En la biblioteca. Romeo me dejó la llave. Estoy casi convencido de que ya me queda poco para encontrar la fórmula definitiva de la Piedra Filosofal.

.-John, cariño, eso son cuentos de niños – Sonrió para sus adentros – Sólo cuentos para dormir.

.-Pero… ¿Te imaginas lo poderoso que un mago podría llegar a ser?

.-Lo único que sé – A parte de la respuesta a esa pregunta – Es que muchos han muerto buscando esa fórmula. Es un cuento… y volviendo a la realidad, tengo clase de vuelo a primera hora. ¿Comemos en tu despacho?

.-Vale… Nos vemos luego.

Harry salió apresurado del comedor, rumbo a la sala de las escobas. En una esquina estaba Draco apoyado, y frente a él Charlie sonreía. Harry saludó abiertamente al pelirrojo, con el rubio sólo tuvo un roce sutil de sus manos que le empujó instintivamente a mirarle a los ojos, pero Draco los retiró fingiendo desagrado y mirando hacia otro lado.

Charlie sonrió para sus adentros. Estaba de acuerdo en que lo más seguro para Draco, era fingir que su relación había terminado, pero no podrían hacerlo por mucho tiempo, ambos brillaban de una forma especial y, poco a poco, todos se darían cuenta de ello.

Cuando Harry hubo desaparecido, Charlie le dio un pliego de hojas bien enrolladas.

.-Ésta es una tabla de ejercicios básicos, para desentumecer – Draco las estiró y vio unos pequeños muñequitos que se movían realizando diferentes ejercicios – Tienes que volver a coger forma… No puede volver a pasarte lo de la otra noche, te atrapó con demasiada facilidad. Además, si Harry hace pública vuestra relación, ya puedes prepararte para lo que te va a venir… Tienes que ser perfecto, si no…

.-Lo sé… lo sé – Suspiró – Hace tanto que no hago ejercicio…

.-Tienes una tabla por día, en un par de semanas revisaremos. Ahora tengo un montón de adolescentes esperándome…

.-Claro… y yo que encargar ropa deportiva… ¡Oh, demonios! Me había olvidado de él… - Charlie se giró y vio a Romeo saludando desde la puerta de la biblioteca – Luego nos vemos.

Entró en la vacía biblioteca y avanzó hasta el lugar que ocupaba el chico. Romeo le recibió sonriente como siempre.

.-Tengo planes para hoy – Le anunció – Ya que hoy es mi día contigo, he planeado un montón de cosas.

.-Esto… Romeo… Lo he dejado.

.-A Harry… Eso, cariño, lo saben hasta las piedras del fondo del lago.

.-No… He decidido que ya no quiero más sexo porque sí. Ya no quiero más amantes.

.-¡Oh! Vamos, encanto. Estamos en medio de la nada… ¿qué piensas hacer¿matarte a pajas? Eso estaría muy bien si tuvieses novio… Ya sabes, la fidelidad y todo ese rollo, pero tú… Por cierto, he visto en una revista a tus padres. Por lo visto fueron invitados a una exposición de arte moderno.

.-Mi madre estará feliz.

.-No me extraña… con ese espécimen a su lado – Lo dijo con cierta mirada de lujuria que a Draco no le gustó – Tienes a quién salir, querido. Me encantaría conocerle.

.-Mi padre es hetero.

.-Tonterías… seguro – Se acercó ronroneante – que fue él quién te enseñó a hacer esas mamadas tan perfectas que haces – Al rubio se le pusieron los pelos de punta ante tal insinuación - ¿A qué sí? Me lo puedo imaginar… el pequeño Draquito entre las piernas de su padre aprendiendo… - Draco se apartó con brusquedad.

.-Mi padre fue un padre maravilloso – Dijo enfadado.

.-Y mortífago… Y todos sabemos cómo educaban a sus hijos… - Draco iba a contestarle de mala manera cuando vio el título del libro que Romeo estaba leyendo "Magia Avanzada para Magos de Mente Avanzada".

.-Me enseñó Lestrange… mi tío – Mintió. ¿Para que leía un squib un libro de magia avanzada?

.-¡Ah! Pero seguro que tu padre supervisaba – Draco notó que Romeo se estaba excitando mucho con la idea y que se le acercaba peligrosamente.

.-Tengo que volver a la enfermería – Susurró.

.-No te preocupes, acabaremos pronto… Dime… ¿Supervisaba tu padre las lecciones de sexo de su hijo? – Cogió la mano de Draco y la llevó a su entrepierna. El rubio dudó en hacer lo que le pedía… pero necesitaba aclarar ciertas dudas que habían comenzado a volar por su cabeza. Bajó la bragueta de Romeo y sacó su erección.

.-Sí… Siempre estaba presente – Susurró la mentira mientras comenzaba a masturbarlo – Él me indicaba y me azotaba si mi tío no estaba a gusto con lo que yo le hacía…

.-¿Y qué más?

.-¿Qué más quieres saber? – Susurró acelerando el ritmo de su mano. La verdad es que él había aprendido como todos… No sabía qué era lo que se suponía que tenía que haber pasado.

.-¿Te masturbaba él o lo hacías tú?

.-Lo hacía yo… delante de él - ¡Merlín! Esto es repulsivo - ¿Y tú¿Cómo empezaste en esto? – Estaba claro que para Romeo, la magia y el sexo estaban muy relacionados.

.-En Durmstrang - ¿Un squib en un colegio de magos? – Había… un profesor de Ginebra – Estaba tan excitado que le costaba hablar – Que pasaba los veranos en casa de mi familia, como yo no podía ir… – Cerró los ojos echando la cabeza hacia atrás indicando que no podría contenerse por más tiempo – Él me enseñó todo lo que sé… ¡Draco¡Draco! – Gritó muy excitado – Bésame que ya…

No terminó la frase y se derramó en la mano del rubio. Draco dejó que se vaciara completamente y se dejó besar, como siempre.

.-¿Lo ves? No puedes vivir sin sexo – Susurró Romeo – Te gusta dar placer… Te enseñaron bien.

.-Sí, lo hicieron… - Un simple giro de muñeca y todo quedó de nuevo limpio -Nos vemos esta tarde a eso de las 6¿te parece?

.-Sí… Perfecto, tengo planes…

.-Ya, ya… hasta luego.

Draco avanzó corriendo por los pasillos hasta llegar a la enfermería. Poppy estaba ya terminando de echar a los visitantes rezagados de los pocos enfermos que estaban todavía ingresados. La saludó con prisa y llamó a un par de elfos domésticos.

Los elfos desaparecieron enseguida con mensajes para Charlie, Neville y la directora. Una vez hecho esto, ahora tocaba lo más difícil… y desagradable.

.-Poppy – La enfermera le miró sorprendida desde la puerta de su habitación – No haría esto si no fuera estrictamente necesario¿lo entiendes, verdad? – La enfermera asintió con la cabeza. Draco apuntó con su varita hacia el campo de quidditch y en cuanto Harry se puso a tiro gritó - ¡DESMAIUS!

Harry no escuchó los gritos de sus alumnos mientras caía casi de cabeza desde unos 15 o 20 metros. Draco se aseguró con un nuevo hechizo que no se golpeara demasiado al caer.

.-Necesitamos un lugar privado en la enfermería… Los estudiantes no tienen por qué saber nada.

.-Le instalaré en la sala de invitados, es la más cómoda y la más aislada de los alumnos.

En pocos minutos, Harry yacía inconsciente en una inmensa cama blanca que Poppy sólo utilizaba cuando algún invitado enfermaba. Draco le revisó la cabeza por si acaso, pero no había sufrido daño alguno, así que se sentó a su lado a esperar que vinieran los demás para despertarlo.

Le colocó un mechón desordenado que caía en su frente, y descubrió la famosa cicatriz. No había reparado en ella desde la guerra, pero ahora la veía con claridad. Pasó su dedo por encima… Estaba seguro de haber leído en alguna parte una forma de hacerlas desaparecer. En cuanto tuviera algo de tiempo se lo plantearía al moreno.

Se inclinó para besarlo. Nunca había sentido nada parecido, ni cuando creyó estar enamorado… Y ahora sentía miedo. Miedo de perderlo, de no ser correspondido… Sí, Harry le había pedido matrimonio, pero… Era todo tan precipitado. Habían roto su relación hacía poco, y ahora… Harry comenzó a moverse, estaba volviendo en sí.

.-¿Qué demonios…? – Abrió los ojos – Me caí… ¿Otra vez?

.-No, tranquilo amor… Te tiré yo.

.-¿Tú¿Cómo¿Por qué? – Harry comenzó a buscar sus gafas. Draco se las acercó.

.-Porque Romeo lee "Magia Avanzada para Magos…"

.-"… de Mente Avanzada" Conozco el libro pero… - Minerva McGonagall entró en la habitación en ese momento - ¿Por qué un squib lee libros de magia de ese nivel?

.-Espero, Draco, que haya una explicación para todo esto… ¡Merlín! Hay que cambiar la decoración de esta habitación…

.-La hay… Pero prefiero contar mis teorías cuando lleguen Charlie y Neville, si no la importa.

.-Estarán a punto de llegar. ¿Cómo te encuentras, Harry?

.-Algo mareado y con un fuerte dolor en este costado.

Draco apartó un poco las sábanas que lo cubrían y comenzó a examinar la zona de dolor con cuidado. Le levantó la camisa del pijama y observó que había un inmenso morado.

.-Te has debido de romper una costilla.

.-Me has debido de romper una costilla – Puntualizó el moreno algo enfadado.

.-Se supone que tú y yo estamos enfadados porque me acabas de abandonar – Poppy miró a Minerva con una sonrisa disimulada – Así que no se me ocurrió mejor forma de que pudiéramos hablar sin que tu adorado novio nos estorbase.

.-¿Y no pensaste en que ahora vendrá corriendo a ver como…¡Ay! Draco tus manos están frías y…

.-Eres un quejica… Poppy, por favor, un reparador de huesos… cualquiera, el que peor sepa – La enfermera sonrió abiertamente mientras iba a por el encargo, y Harry fulminaba con la mirada al rubio que le ignoraba – Y también… ¡vaya! no tenemos poción para esa hemorragia interna… Tendré que pedírsela a…

.-¿Cómo está? – John entró nervioso seguido de Neville y Charlie – Cariño… - Se acercó a abrazar a Harry mientras Draco se apartaba molesto - ¿Qué te pasó? Últimamente te caes mucho de la escoba…

.-Un alumno practicaba hechizos con tan mala suerte que se le escapó uno y me dio – Mintió el moreno.

.-Le habrán expulsado – Dijo serio mirando a la directora.

.-Por supuesto – Mintió ella.

.-Profesor Milton – Draco llamó su atención – Har… Potter tiene una fuerte hemorragia interna que como no frenemos ya, pone en peligro su vida… ¿Le importaría hacer un poco de poción para…? – John se puso en pie bruscamente.

.-Por supuesto, en media hora estará hecha… Resiste, cariño – Le acarició el cabello con dulzura y mirando de reojo al rubio, salió de la habitación.

.-¿Tan mal estoy? – Preguntó Harry aprensivo.

.-No, pero… - Acababa de descubrir una nueva faceta del moreno. Sonrió al ver que se angustiaba ante su pero – Tenemos que hablar – Volvió a sentarse a su lado.

.-¿Qué pasa para tanta urgencia? – Preguntó al fin el pelirrojo.

.-Por lo visto Romeo no es un squib – Afirmó Poppy.

.-No, y aprendió magia con un profesor de Durmstrang que veraneaba con su familia – Les informó Draco.

.-¿Me estás diciendo que John no es culpable? – Preguntó el moreno.

.-Pues la verdad… Ya no sé que pensar.

.-¿Y cómo has conseguido esa información? – Preguntó Neville inocentemente.

.-Creo que realmente no quieres saber la respuesta a esa pregunta – Draco miró culpable a Harry y luego apartó la mirada. Harry sólo le cogió la mano como respuesta a su muda pregunta, mientras que su amigo Gryffindor, se pateaba mentalmente por abrir la boca.

.-Bien caballeros – Minerva tomó la palabra – Creo que es momento de hacer pública su relación.

.-¿Qué? – Harry la miró sorprendido.

.-Vamos a ver… Romeo es un squib, se lo puedo asegurar… Pero con buenos libros, buen maestro y buena memoria, pueden aprender y enseñar hechizos, aunque nunca he conocido a nadie que los enseñara tan complicados. John, está demasiado ocupado en ti, Harry, me extrañaría que tuviera tiempo para otra cosa, claro que, también sé que intentaría protegerte a toda costa de posibles peligros, así que no me sorprendería que crease un "ejército" para protegerte del que tú no supieras nada. Así que no podemos descartar a ninguno de los dos.

.-¿Pero cómo sabe que nosotros…¡Pero si lo decidimos anoche!

.-Harry… te di clases y tutorías durante siete años… Y te vigilé durante once anteriormente…

.-Lo veo demasiado arriesgado – Les interrumpió Charlie – Y desesperado. John va a reaccionar mal de cualquier manera, sea el bueno o el malo… Y Romeo… bueno, él está casado… Guardará las apariencias.

.-Iremos por partes…

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A Draco le hubiese gustado poder tener cualquier excusa para echar al canadiense de la enfermería, pero no la tenía. Así que para su disgustó, el que compartió la inmensa cama de invitados con Harry aquella noche, no fue él.

Se convenció de que el asomarse durante todo el día y toda la noche a esa habitación cada 10 minutos, no era para evitar que Harry tuviese que hacer algo que, estaba convencido, no deseaba, sino para prevenir que John no le dejase descansar lo suficiente como para recuperarse perfectamente.

Avisó a ambos de que Harry no debía de moverse demasiado, tantas veces que al final el moreno y él discutieron durante el rato que John estuvo dando clases a los de quinto. John también se mostró disgustado con él, pero no se enfrentó abiertamente al rubio porque Harry les observaba en silencio y con los ojos entrecerrados, y eso no era una buena señal, Draco también lo sabía, por lo que no le buscó las cosquillas al canadiense.

Poppy regañó al rubio varias veces intentando que se diera cuenta que eran los celos los que le hacían actuar así, y no el medimago que había en él, pero Draco lo negó ofendido mientras rompía una pipeta al ver que Harry se dejaba besar.

Ya por la mañana, el rubio entró ruidosamente en la habitación para despertarlos, corriendo cortinas y moviendo todo lo que encontraba a su lado.

Harry se estiró perezoso intentando abrir los ojos y no maldecir a su celoso despertador. John, sin embargo, se incorporó con rapidez y decidió ayudar a que su novio tuviera un dulce despertar dándole un húmedo y profundo beso, que fue acogido con más alegría de la que Draco era capaz de soportar.

.-Si no os importa, estoy delante.

.-No nos importa – Respondió John – Retirándose un poco.

.-Tengo que examinar a Harry… para ver si su costilla está bien – Hasta el menos experto de los oídos se habría dado cuenta del veneno que destilaba el tono de voz del rubio.

.-Está bien – Se apartó y se sentó a un lado en el colchón – Examínale y lárgate.

.-Necesitamos un poco de intimidad.

.-Por favor… - Ahora era el canadiense el que ironizaba – Le he visto desnudo cientos de veces, no le da vergüenza… y si no recuerdo mal, a ti tampoco – Draco le clavó la mirada.

.-Esa, es una imagen que no me gustaría recordar – El tono autoritario de Harry les sacó de su batalla particular a ambos.

.-Hola, muchachos – Poppy llegó en el momento justo – Profesor Milton… John… la directora me ha pedido que le dijera que le espera en su despacho, ahora.

.-Voy inmediatamente. Gracias.

John se vistió con rapidez para ir al despacho. Mientras, Harry dejó que Draco mirara su costilla. Todo estaba bien.

Una vez a solas, Harry no dijo nada. Se levantó algo bruscamente y fue al servicio, dejando a Draco esperando sorprendido por el disgusto del moreno.

Harry se miró al espejo y revisó su barba… En cuanto Draco le soltase iría directo a afeitarse y darse una buena ducha.

Al salir, Draco le esperaba con los brazos cruzados buscando una explicación. Harry se puso los vaqueros sin mirarle.

.-Te dejaste besuquear – Estalló al fin el rubio.

.-¿Qué iba a hacer sino? – Harry le respondió tranquilo. Se levantó para coger la camisa y con todo puesto pero desabrochado se enfrentó a Draco - ¿Te recuerdo cómo sacaste tú la información a Romeo?

.-O sea, que lo hiciste por venganza.

.-No digas tonterías, Draco – Le acorraló contra la pared y le besó – Al único que deseo es a ti – Ronroneó - ¿Lo entiendes? – Draco, concentrado más en la boca de Harry que en lo que éste le decía, asintió despacio – Has tenido mucha paciencia, no lo estropees con tus celos ahora.

.-Tienes razón… - Metió sus manos por la entreabierta camisa del moreno y empezó a acariciarle con dulzura. Él se inclinó un poco para besarle de nuevo.

Notó como Harry se deshacía de sus pantalones y de su ropa interior. Menos brusco que sus primeras veces por las aulas, le giró despacio sin dejar de besarle el cuello y metiendo las manos por debajo del suéter azul que llevaba el rubio, comenzó a acariciarlo con cariño. Aún estaba torturándole los pezones cuando con un empujón firme, se introdujo en él y le acorraló de nuevo contra el muro. Draco soltó el aire con un suave gemido. Estaba disfrutando el sentirse deseado, y cuando Harry regularizó sus embestidas y comenzó a tocar su próstata, comenzó a masturbarse sonriendo por las tonterías fruto de la excitación, que Harry le susurraba al oído.

El rubio supo controlarse lo justo para llegar pocos segundos antes que su pareja, quedando los dos apoyados y sudorosos contra el muro. Cuando Draco se giró dentro de los brazos de Harry, éste pudo observar un brillo especial en sus profundos ojos grises. Le besó de nuevo apretándose contra él.

.-Te quiero Draco… No lo olvides. Es lo único que importa.

.-¿Sigues queriendo casarte conmigo? – No había duda en su pregunta, sólo le apetecía escuchar frases románticas a esa hora de la mañana.

.-Claro… Además, ya se lo he dicho a Sirius. No hay vuelta atrás… Fregoteo – Ambos quedaron medianamente limpios.

.-En serio, Harry – Eso no había sido todo lo romántico que él esperaba.

.-En serio, Draco… En cuanto que termine todo este lío – Le besó suavemente en los labios de nuevo – Te voy a raptar y nos casaremos en algún lugar escondido aquí en Escocia.

.-Mi madre se disgustará si no hay una gran boda.

.-¿Y tú¿Te disgustarás también? – Ambos habían comenzado a ponerse la ropa en su sitio de nuevo.

.-Yo me dejaría raptar por ti ahora mismo – Harry iba a decir algo pero el rubio le paró – Pero no lo vas a hacer porque tenemos otras prioridades.

.-Vamos – Ronroneó - No tardaríamos mucho – Se quejó el moreno al que la idea le había encantado.

.-Harry… No – Afirmó intentando ponerse serio.

.-Tranquilo… No voy a decirte mis planes de boda, eso no tendría gracia.

.-Serás capaz – Le dio un golpe en el hombro mientras el moreno sonreía – Nos casamos los dos… Así que tiene que ser algo organizado por los dos…

.-Vale… Vale… Ahora me voy a la ducha y luego a clase… Ten cuidado ¿de acuerdo?

.-Lo tendré...

Ya a solas, sacó el diario en el que había introducido los pliegos con tareas para ponerse en forma que le había dado Charlie, y lo abrió. Hoy iba a ser un día complicado, y empezar corriendo 15 kilómetros por la mañana no lo parecía arreglar.

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Draco levantó la vista de sus libros, estaba realmente cansado. Entre entrenar, estudiar, trabajar e intentar ver a escondidas a Harry, a penas le quedaba tiempo para sí mismo.

Miró la estantería más alta de su habitación. En ella había unos pocos paquetes sin abrir. Eran regalos de estudiantes a los que había curado o bien de ataques misteriosos, o de afecciones que llevaban mucho tiempo con ellos y que ningún otro médico había descubierto.

.-¿Llego en mal momento? – Susurró Poppy desde la puerta.

.-No, Poppy. Tú nunca llegas en mal momento ¿En qué puedo ayudarte?

.-Aún no has abierto ningún regalo.

.-Es mi trabajo… No entiendo su agradecimiento.

.-Cuando tu corazón dejó de doler por Harry… fuiste a Rosmertha y a Sinistra para darles las gracias… Esto es parecido.

.-Supongo, que como siempre, tienes razón – Respondió tras meditarlo unos segundos - ¿Qué es lo que querías?

.-Draco… - La mujer se sentó frente a él – Es parte de mi trabajo vigilar tus estudios…

.-Lo sé. Sé que llevo algo de retraso, pero me pondré al día en poco tiempo.

.-No, no es eso. De eso no tengo queja… Es que creo que estás confundido… Estoy convencida de que serás el mejor en cualquier especialidad que estudies, y que la medimagia deportiva es económicamente muy rentable, pero… Draco, tú tienes un don. Eres muy bueno diagnosticando. Eres observador y paciente… Y lo mejor, eres lo suficientemente frío como para observar todos los síntomas del enfermo sin dejarte llevar por lo más… visible. Además no te tiembla el pulso.

.-¿Me estás diciendo que cambie de especialidad?

.-Creo que serías un gran medimago de urgencias… Eres rápido diagnosticando y derivando, y no dudas si tienes que hacer una intervención rápida… No lo pagan muy bien, los horarios son horribles…

.-Como los de un auror.

.-Más o menos… ¿Lo pensarás?

.-Pues… claro. Pero me gusta la medimagia deportiva.

.-En mi informe – La mujer se puso en pie – Voy a aconsejar que el año que viene te hagan las pruebas, mientras terminas esta especialidad, te permitirían empezar la otra si tú lo pidieras. Tienes capacidad e inteligencia suficiente para hacer las dos cosas… Y medimagos de urgencias hay muy pocos, sería una pena desperdiciar tu talento.

.-Pero Harry… yo quiero casarme con él y…

.-Harry estará a la altura. Él mejor que nadie sabe lo que vales y lo que te mereces.

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"Estupendo" pensó el rubio mientras caminaba por los fríos corredores. "Otra cosa más de la que preocuparme".

Le había gustado la idea de la enfermera… él sabía que era bueno en diagnóstico, pero significaría dedicarse por completo a sus estudios al menos uno o dos años más, y tal vez Harry no esperara tanto… Y lo primero era el Gryffindor. Antes que él mismo.

Llamó a la puerta de la biblioteca, cerrada a los estudiantes hacía horas, y una de las grandes hojas de la puerta, se abrió casi inmediatamente. Romeo le sonrió al verle entrar.

.-Vienes pensativo – Le besó con rapidez en los labios y cerró la puerta.

.-Sí, hoy es un día en el que se me han planteado muchas decisiones que pronto tendré que tomar.

.-¡Ah! Todo el colegio sabe ya que Poppy va a proponerte para otra especialidad.

.-¿Todo? - ¡Merlín! Harry a estas horas ya lo sabría.

.-Si. Potter se lo estaba comentando a Weasley esta tarde durante su ronda. Yo lo escuché de casualidad.

.-¿Y qué decía?

.-Que no le importaría tener tu cabeza. Creo que envidia tu inteligencia… Normal…

.-No sé… luego lo hablaré con él.

.-¿Luego? – Se había sentado en una de las mesas.

.-Romeo – Carraspeó un poco intentando aclarar su voz. Tenía que interpretar bien su papel – Yo… Harry y yo vamos a irnos a vivir juntos cuando acabe el curso…

.-¿Cómo?

.-Que nos vamos a vivir juntos… yo… Lo siento, pero lo nuestro tiene que terminar – El bibliotecario entrecerró los ojos durante unos segundos, observando seriamente al rubio.

.-Así que al final cayó en tus redes – Susurró dejando su tono y sus gestos amanerados.

.-Sí. Lo hizo – Draco no pudo dejar de notar la frialdad con la que Romeo actuaba.

.-¿Y John¿Qué opina él de todo esto? – Parecía otra persona.

.-Él… no lo sabe aún. Harry se lo dirá esta noche – Romeo abrió los ojos un poco sorprendido – Necesito que me prometas que no le vas a contar a nadie lo que te voy a detallar ahora… Por favor.

.-Prometido – Romeo más que dolido por el abandono, parecía curioso.

.-Creo que John – Puso voz de confidencia - Está organizando un ejército con los alumnos, y les está enseñando artes oscuras

.-¿En serio?

.-Si. Pero Harry no sabe nada de esto.

.-Bueno… es bastante posible que él haga eso que cuentas… Ahora que lo mencionas… A veces me recuerda al mortífago ese amigo de la directora.

.-¿A quién?

.-A Severus Snape… Creo que se llama así.

.-Sí… él. Bueno Severus no es mala persona.

.-Pero es siniestro, no lo niegues – Draco hizo un gesto que parecía decir "A veces" – De todas formas… ¿Qué tiene que ver todo eso con lo nuestro? Yo estoy casado y cuando acabe el curso me iré con mi familia hasta septiembre.

.-No puedo serle infiel.

.-Tonterías… Le perderás si le eres fiel… Hazme caso. Hasta que no le diste celos conmigo no te quería más que para echar polvos. De todas formas, si quieres lo mantenemos en secreto.

.-No me has entendido. No es que sólo que no quiero serle infiel, es que además no puedo… Tal vez te suene raro, pero sólo quiero estar a su lado.

.-Ya… ¿Y John no va a poner en peligro a mucha gente con este disgusto? Si es tan malo como crees…

.-Por eso Harry tiene que alejarse, para poder observarle desde fuera, entonces se lo podré contar y me creerá – El chico hizo un gesto de disgusto - Romeo… Por favor, creí que tú lo entenderías.

.-Y lo entiendo. Claro que lo entiendo – Acercó con suavidad su mano al rostro de Draco – Pero desearía que él no existiese. Así no sufrirías tanto…

.-Le amo, siempre lo supiste.

.-Tiene un trabajo muy peligroso… te quedarás solo y viudo demasiado pronto, demasiado joven – Romeo le había ido acercando hacia sí y había recuperado su tono habitual.

.-Espero que eso no ocurra nunca… No sé estar solo – Acababa de echar el anzuelo al río… Ahora era cuestión de esperar.

Notó la respiración del bibliotecario en sus labios, sabía lo que venía a continuación. Cerró los ojos y se dejó besar. Un beso dulce y lento. Posesivo, como todos los de Romeo. Le dejó recorrer su boca y jugar con su lengua por última vez, antes de, lentamente, apartarse de él.

.-Eres mucho más atractivo cuando no finges tu amaneramiento – Susurró Draco.

.-Y tú cuando no estás a mi alcance – Respondió sonriendo – El ser descaradamente amanerado, me ayuda a que gente como tu novio, confíe en mí y no me crea peligroso.

.-Y no lo eres.

.-No, para la gente buena como tú, no soy peligroso… Espero que seas muy feliz, Draco.

.-Gracias – Respondió sonriendo y abriendo de nuevo la puerta de la biblioteca – Te deseo lo mismo – Le dijo al salir.

Romeo observó como la puerta se cerraba y la biblioteca quedaba de nuevo solitaria y a oscuras. Frunció el ceño y golpeó con fuerza la mesa sobre la que estaba sentado.

.-Esto no va a quedar así – Susurró escupiendo rabia.

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.-¿CÓMO QUE ME DEJAS Y TE VAS A VIVIR CON ESE NIÑO DE PAPÁ? – Gritó a Harry

.-John… lo nuestro no iba bien… Bueno, sí iba bien. Yo te tengo mucho cariño, y supongo que con eso bastaría para formar un hogar feliz, pero es que él…

.-¿ÉL QUÉ¿QUÉ DEMONIOS TE PUEDE DAR ESE QUE NO TE PUEDA DAR YO?

.-Por favor… O te tranquilizas y dejas de gritarme, o nuestra conversación acabó aquí – Respondió con firmeza. John le miró y se sentó malhumorado en su sillón – Gracias. Escucha, probablemente tú eres lo mejor que me había pasado en mucho tiempo. Me has hecho muy feliz y espero que yo a ti… Pero él… A él lo amo ¿lo entiendes?

.-Le mataré – Dijo entre dientes – Mataré a ese bastardo por haberse atrevido a meterse en mi vida y alejarte de mí.

.-John… John, por favor – Harry se arrodilló entre sus piernas y con sus manos le cogió la cara para obligarle a mirarlo – Le quiero… Sé que estás disgustado, y si necesitas pagarlo con alguien… hazlo conmigo, yo he sido el que te ha traicionado… John, por favor… por todo lo que me has querido… Deja a Draco a un lado. Por favor, yo pagaré el precio – El propio Harry se sorprendió al ver que interpretaba creíblemente un papel tan melodramático – Enfádate conmigo, pero… ¿Preferirías que te siguiese engañando¿Preferirías que te dijese que te quiero, sabiendo que no pienso en ti sino en él?

.-No… No… Claro que no – Cedió vencido al fin. Llevaban más de una hora discutiendo - Harry, sabes que a ti no puedo hacerte daño… Te quiero demasiado… Si esa es tu decisión… Con todo el dolor de mi corazón… la respetaré. Prefiero verte feliz a su lado que infeliz al mío – John le acariciaba la cabeza con cariño y le miraba con pena – Pero recuerda. Si ese mal nacido te hace algo… le mataré con mis propias manos.

.-Una parte de mi corazón siempre será tuyo, John – Dijo Harry levantándose – Gracias por ser tan comprensivo.

.-De nada… - Harry iba a sentarse de nuevo frente a él, pero John se lo impidió - Estoy algo cansado, Harry. Y disgustado… Preferiría que…

.-Ya me voy – Se inclinó para besarlo con dulzura en la frente – Gracias por todo – Le susurró. John apartó la mirada y no volvió a mirar al frente hasta que Harry no se hubo ido.

.-Yo no quiero una parte de tu corazón… Lo quiero todo… Juro que esto no va a quedar así… Como que me llamo John Milton.

Harry corrió por los pasillos y no paró hasta encontrarse con la inmensa gárgola que dejaba paso al despacho de la directora.

.-Gatos pardos – Susurró.

La gárgola se abrió dejándole paso. Subió de dos en dos los escalones. Al final de ellos, Draco le recibió en sus brazos. Harry se dejó recoger unos segundos.

.-Ha sido horrible… me siento fatal por hacerle esto.

.-Es un mal necesario – Afirmó el rubio intentando consolarlo – Todo irá bien.

Harry le sonrió y le besó en la frente. Luego miró a su alrededor. Sirius, Remus, Severus, Lucius, Narcisa, Minerva, Charlie, Ron y Neville les observaban expectantes.

.-La suerte está echada – Afirmó Lucius.

.-¿Por eso estáis todos aquí? – Preguntó entre extrañado y divertido mientras seguía abrazado a Draco.

.-Sí… Por eso, y porque hay una boda que preparar – Le respondió Narcisa – No vaya a ser que te dé por seguir la tradición Potter y te cases en secreto con un testigo.

.-¿Vino? – Ofreció la directora intentando evitar una más que probable discusión. Sirius se había girado algo serio, pero decidió hacer caso de su antigua maestra y cogió la copa de vino guardando silencio.

--- Continuará. Gracias por leer ---

Es el momento de que me digáis vuestra opinión y vuestras dudas... así las aclararé todas en el fic antes de terminarlo.

Recordad que Ginebra está en la Suiza francófona. Bss.S.