Como un imán
"POR LA PERVERTIDA ESCRITORA Y SU PERVERTIDA EDITORA"
Seguía preocupado. Desde hacía unos meses que no sabía nada de su hermana y las veces que había ido a casa de ella nadie le abría, y sospechaba que la razón no era precisamente porque no hubiera nadie.
Era como si la tierra se la hubiera tragado o tan solo se hubiera esfumado. Estaba preocupado, es más, estaba frustrado, irritado, desesperado.
- Deberías ir, nuevamente – le dijo la persona que estaba junto a él y que lo examinaba con esa mirada clara – Y si quieres, yo te acompaño. – sonrió como siempre lo hacía, para brindarle apoyo y un poco de calma, que estaba conciente necesitaba.
Touya lo abrazo y sonrió. El siempre era así, lo apoyaba y cuidaba como sabía nadie más lo haría, era una de las razones por las cuales lo amaba.
- Bien – y sin más tomo las llaves del auto y seguido de Yukito partieron rumbo a casa de Sakura.
(SH)
Si algún tiempo atrás, unos cuantos meses nada más, le hubieran dicho que este día iba ser tal cual estaba siendo, se hubiera reído en la cara del estúpido que haya mencionado semejante sandez. Pero tal cual estaban las cosas reírse de alguien no era el plan perfecto, es más, si había que reírse de alguien ahí era de él. Y podría ser por dos razones: o te alegrabas de que sería padre o, te burlabas de lo idiota que había sido ese último tiempo, y si resultabas un poco más avispado, por las dos razones era una buena idea para disfrutar de tu día.
Sin embargo, él seguía ahí, sin reaccionar ante lo que le habían revelado. Pero no tardo mucho en darse cuenta lo que realmente significaba que el hijo que esperaba Sakura fuera de él, precisamente de él. Sakura corría un gran riesgo estando al lado de ese hombre, pues tarde o temprano se daría cuenta de la mentira que Sakura le había montado y lo estúpido que había sido en creerlo… Entonces sus piernas se impulsaron solas en dirección a su cuarto y lo agradeció mentalmente, no podía seguir perdiendo el tiempo de esa forma y arriesgando la vida de Sakura y "mi hijo".
Tomó una pequeña maleta en la que echo algunas cosas indispensables, incluyendo un portafolio con documentos importantes por si algo llegaba a suceder con el caso de su tío. Era un caso de emergencia; si bien no debía salir del país, la razón para él era suficiente como para ir al otro lado del mundo si fuese necesario.
Se disponía a salir cuando su madre apareció en la entrada de su habitación. La expresión de la mujer, claramente, indicaba que no comprendía ni una milésima de lo que ahí sucedía, y él, sinceramente, ni tiempo ni ganas tenía de contar su extraña historia de amor.
- ¿Qué haces? – cuestiono la mujer.
- Regreso a Japón – le dijo firme, algo que llamo la atención de la mujer presente. Desde que había vuelto a casa no había visto esa mirada y tampoco ese carácter imponente, muy parecido al que ella había tenido que adoptar hace ya bastantes años.
- Desconozco la razón por la que tendrías que ir – menciono suspicaz, no podía permitir que su hijo se fuera sin más, menos si el caso de Shang aún no era resuelto – Sabes bien que corres peligro fuera de esta casa, mucho más fuera del país.
- No importa – apretó los puños – Tengo que volver por ellos – cerro sus ojos - ¡Con un demonio! ¡Jamás debí dejarla!
- ¿A quién? – pregunto Ieran, pero él solo tenía en su cabeza la idea de irse lo antes posible. La miro y beso su frente al pasar como alma que lleva el diablo junto a ella.
- Pregúntale a Meiling – y se marcho sin darle tiempo a su madre de asimilar algo de lo que había sucedido.
Bajo apresuradamente las escaleras de aquella mansión, intentando calmar su acelerado corazón. No había hecho nada por luchar por lo que amaba cuando debió, solo esperaba que ahora no fuera tarde, se recriminó; Takumi no tenía como enterarse de nada, porque Sakura no lo permitiría…como amaba a esa mujer, esa forma de luchar por lo seres que ama era admirable. Y chocó con algo-alguien en su camino.
- Creo que tu cabeza sigue siendo dura – dijo el joven de ojos azul mar, con una sonrisa traviesa, esperaba tener que darle un par de sermones al castaño para que reaccionara, sin embargo, se había ahorrado la parte del sermón, Shaoran estaba haciendo lo correcto al verle la maleta en la mano - ¡Creo que no iremos de compra! – le grito a Tomoyo mientras seguía a Shaoran.
- No es necesario que vengan – pero sabía que sus palabras serían tomadas en cuanta en lo más mínimo, conocía a ese par.
-------
Mirar por la ventanilla del avión fue su entretención en ese viaje. No faltaban ni cinco minutos para aterrizar y todos los recuerdos vinieron a su mente, actuaban como bálsamo para desenredar sus atados sentimientos, si tan solo…suspiró, nada conseguía recriminándose mentalmente por lo que no hizo, si a la larga contaba lo que hizo. Aparto un momento la mirada de la ventanilla para mirar al lado contrario, donde estaba Eriol que le sonrió; Tomoyo, un poco alejada del peli azul también le sonrió, animándolo. Les devolvió la sonrisa, considerando que le causaba gracia esa distancia entre ese par, de cierta forma no querían hacerle sentir mal tercio. Volvió, entonces, su mirada a la ventanilla y sus pensamientos volvieron a ella…"Sakura". Sin ella, pensó, nunca habría pasado por su faceta de celestino, una faceta bastante cómica para provenir de ellos dos, es decir, ¿Sakura y Shaoran actuando de celestinos con Tomoyo y Eriol? Era algo de "vivir para creer". Y él lo vivió.
Y ese como tantos otros recuerdos iban y venían, la extrañaba tanto. Sabía desde que se marcho a China que no se acostumbraría a estar sin ella, que le haría falta en algún momento del día, pero resignado se animo diciendo que se acostumbraría. Que estúpido. Necesitaba de esa mujer tanto como del aire para vivir. Y quería que todos los recuerdos que ahora revivían incansables en su cabeza se multiplicaran, se transformara cada uno de ellos en dos más y cada uno de esos dos en otros dos más, quería una vida al lado de ella. Y que pasara lo que pasara, estuvieran juntos.
Volvió a mirar a la pareja junto a él, entrelazados de manos. Resultaba todo tan irritantemente romántico que aparto la mirada, frustrado…necesitaba tener a Sakura cerca y saber que estaría bien, que todo estaría bien.
El avión ya había aterrizado y apenas abrieron las puertas, Shaoran bajo como alma que lleva el diablo…quien imaginara que de ello dependía su vida, y no estaría tan equivocado, pero no precisamente su vida era la que corría peligro.
(SA)
Llevaba más de una semana en cama, en reposo. Según el médico –y ya sabía que era cierto- su embarazo era de alto riesgo debido al estrés y algunos maltratos físicos que no pasaron desapercibidos para el doctor, maltratos que ella no negó, claro esta, tan solo dijo que había tenido una caída hace unos cuantos días, no sabía si el doctor le creyó del todo, pero para el caso, tampoco importaba. Lo que más le angustiaba era saber que podía perder a su hijo…ese bebe que cargaba con tantas esperanzas y sueños, así como también el temor permanente de lo que pasaría si Takumi llegaba a enterarse de la verdad. Tocó su vientre. Había podido evitar que Takumi supiera la verdad en medio de su malestar, porque había sido él quien la llevó al doctor, prácticamente a la rastra; obviamente le hicieron un montón de exámenes, los cuales traían consigo el pequeño detalle que su embarazo era de 9 semanas y no de 7, para desconocimiento de su marido. Cuando fue en busca de los resultados del sin fin de exámenes los perdió por arte de magia, no podía permitirse el echo de que Takumi los viera, por nada del mundo.
El teléfono sonó, pero nadie contestó.
En el piso de arriba estaba Takumi. Su rostro tenía una mueca extraña, casi indescriptible. El corazón del hombre estaba acelerado y era como si la sangre de pronto empezara a hervirle. Entre sus manos un papel, que terminó siendo víctima de la descarga de su ira, era como si el papel –antes de que él lo arrugara- hubiera contenido alguna desagradable noticia, o si, en su inofensiva forma le hubiera causado algún mal. Y ninguna razón era tan descabellada, porque el papel si le había hecho un mal, un daño sin anestesia y directo; claramente el papel contenía una desagradable noticia.
Y sin poder contenerse más; cegado por la ira, bajo las escaleras casi de un salto. En su mente lo único que estaba era el contenido del condenado papel.
- ¡Eres una maldita ramera! – le dijo sin poder contenerse, una vez abrió la puerta del cuarto que compartía con su mujer. Ella, recostada en la cama, se levanto de inmediato, y no necesitaba de ninguna forma que le dijeran lo que estaba pasando, conocía la razón para que Takumi reaccionara así "Pero… ¿Cómo se entero?". La castaña no pudo esconder el pánico y su rostro la acusaba de sentirlo…Pero había una mísera posibilidad que no fuera precisamente eso lo que descubriera.
El teléfono volvió a sonar y, nuevamente, nadie contesto.
Trato de tranquilizarse, pero el hombre ante ella, con una expresión sombría y las claras intenciones de golpearla y hasta matarla, no se lo permitían. Tenía miedo y no podía ocultarlo.
El timbre sonó y nadie fue abrir.
- ¡¿Creíste qué podías engañarme toda la vida?! – se acercó a ella con toda la rabia a flor de piel y, sin que ella alcanzara a saber sus intenciones, él la tomo por el cabello.
El timbre sonó, insistente. Pero nadie fue.
- Yo… - intentó formular alguna frase coherente. Se sabía pillada en su mentira, el cómo no lo sabía y el qué hacer tampoco. ¿Y si se hacía la desentendida?
- ¡Maldita zorra!
- Takumi, yo…
- ¡Cállate! – Dijo haciendo su agarre más fuerte - ¿Crías que no me daría cuenta? – La tironeo un poco - ¡Si no me respetabas te enseñaré a hacerlo! Porque aunque quieras alejarte de mi no podrás. Soy tu marido ¿Me oíste? – grito lo último, antes de levantar la mano para pegarle.
- ¡Déjame! –intento zafarse la castaña, pero él era mucho más fuerte y ella estaba débil.
- Jamás, Sakura, jamás – sentenció, ahora la mano con la que pretendía golpear a Sakura la bajo, para tomarle el mentón y hacer que lo mirase – Si quieres puedes irte, pero no con el bastardo de tu hijo en el vientre. Y teniendo bien presente que tu amante pagará las consecuencias – Sakura abrió enormemente los ojos…le haría perder a su hijo.
- No…de…déjame - sollozó, no tenía fuerzas para luchar. Takumi sonrió, sádico.
El timbre sonó, pero nadie lo sintió.
- Seguramente, al maldito de tu amante nunca le pediste eso ¿O me equivoco? – La acercó más a su rostro - ¿Tan difícil es? No pido nada del otro mundo, Sakura – volvió a sonreír, burlesco – Las mujeres como tu, teniendo una buena estadía complacen al hombre. Te he mantenido bien pequeña zorra, lo único que pido a cambio es un poco de…placer – terminó por decir cerca del oído de la castaña, haciendo todo doblemente repugnante. Sakura intentó escaparse del agarre. – Oh, no, no. De esta no te librarás – su mano se elevo y en unos cuantos segundos se estrello contra su mejilla con tal fuerza que la comisura de sus labios comenzó a sangrar.
- Tú no puedes…- sollozaba ella completamente asustada – Estoy embarazada – dijo llorando completamente. El aun la tenía por el cabello con claras intenciones de no soltarla. Se quedaron así, hincados en el piso.
- ¡Pero el hijo que esperas no es mío! – Le grito – Já, no esperaras que cuide al hijo de otro – dejo de sonreír – Por mi que lo pierdas – y se acercó al oído de la mujer – Así, te hago encargar uno que sí sea mío – diciendo lo último beso la mejilla de Sakura, ella con la poca fuerza que tenía intentó alejarse de él, empujándolo un poco.
- ¡Déjame! – grito desesperada.
Esta vez golpeaban la puerta, pero nadie presto atención.
La mano de Takumi se elevo nuevamente y se estrello sin piedad nuevamente sobre la castaña haciéndola sangrar, mientras las punzadas en su vientre comenzaban.
Se escuchó en el ambiente que algo de madera se rompía, pero ninguno de los dos estuvo pendiente, ninguno lo sintió.
- No…por favor – le suplicaba la de ojos esmeraldas. El dolor en su vientre se hizo un poco más intenso, pero la ira del hombre era tan grande que no escuchaba las súplicas. Y, no diciendo ni una palabra, levantó nuevamente la mano y apretó más en su otra mano el cabello, pretendía pegarle de nuevo…Ella sólo cerro los ojos, resignada, espero un momento: nada. Temía abrir los ojos…hasta que escuchó.
- ¡Déjala en paz! – le grito histérico la persona recién llegada, mientras estrellaba su puño en el rostro de Takumi, ella al abrir los ojos pudo sentir la esperanza de que ella y su hijo estarían bien.
- Hermano… - susurro, más para sí, que para los presentes. En un suspiró de alivio.
- Mira como estas – le dijo alguien a su lado, una vez que Touya había mandado lejos a Takumi – Ven pequeña – la llamo de manera afectuosa.
- ¿Yukito? – aquel era el profesor de matemáticas de la escuela en que ella trabajaba.
- Si…- le sonrió de manera encantadora mientras la tomaba en brazos – Touya, ya déjalo – dijo con ese mismo tono de voz apaciguador, su hermano solo asintió y se acerco a ella.
Ella por su parte miro a su alrededor no entendiendo mucho y perdiendo casi por completo las fuerzas de mantenerse despierta, Takumi la había golpeado fuerte y su vientre le estaba doliendo mucho. Vio a su esposo tirado al otro extremo de la habitación, cerca de la puerta de la misma, sobándose el rostro…y de pronto palideció, mirando a la puerta con expresión perdida… ¿Estaba alucinando?
¿Qué paso? – pregunto el recién llegado, pero no espero ciertamente una respuesta, nada más el panorama aclaraba sus dudas - ¡¿Cómo te has atrevido?! – espeto con rabia al hombre en el suelo y cuando este se paro para acercársele, el castaño, cegado por la frustración y el odio lo golpeó, mandando al sujeto directo de donde había venido: el suelo. Lo tomo de la camisa que llevaba y lo puso a su altura, sin que Takumi, se pudiera mantener en pie solo - ¡Eres un maldito cobarde! – le grito mandándolo nuevamente al suelo y propiciándole una patada, que hizo que el esposo de Sakura se aferrara a sí mismo evitando, inútilmente, los golpes.
La situación solo tuvo final cuando, un muy asombrado Touya y un muy desconcertado Eriol, lo separaron de aquel hombre ya molido de tanto golpe, peor que bolsa de boxeo - ¡Déjenme! – intento soltarse el castaño, quería devolverle cada maldito golpe que le había dado a Sakura con creces, pero un grito de dolor fue lo que llamo su atención, dejo entonces de forcejear con quienes lo tenían para acercarse a Sakura, sin pensar en que el hermano de ella estuviera ahí o que el maldito de su esposo aun estuviera conciente, solo pensó en ella. La tomó de los brazos del profesor de matemáticas, que el detalle, hasta el momento, no le era importante, mucho menos tuvo tiempo de sorprenderse, Sakura no estaba bien, no podía estarlo cuando su nariz y labio sangraban, y menos cuando tenía sus dos manos en el vientre de manera que intentaba aferrarse a él ¿Sería posible qué…?
Bajo con ella en brazos en la forma más cuidadosa y rápida que pudo, llevándola al taxi que habían pedido del aeropuerto hasta acá. La subió cuidadosamente dejándola junto a Tomoyo, que a petición de Eriol había esperado en el taxi cuando encontraron que la puerta de casa de Sakura estaba abierta y había sido claramente forzada. Tomoyo quiso preguntar que paso, pero sabía que no era el momento. Shaoran subió junto a ella y un sujeto más, que Tomoyo reconoció de inmediato, subió en el asiento de copiloto.
- ¡A hospital, rápido! – Indicó Shaoran cuando vio que el chofer de taxi lo miraba preguntando donde debía ir, mientras ponía el auto en marcha, Eriol grito a través de la ventana a Tomoyo.
- Nos vemos aya, yo me quedare con él – apuntando a Yukito – Por si se pone difícil el hombre antes que llegue la policía…- Tomoyo asintió con la cabeza. El taxi arranco.
Touya miro hacia atrás, preocupado por su hermana, no sin antes saludar a Tomoyo con un gesto de cabeza, la conocía de muy pequeña y estaba toda una mujer, como su hermana. Luego su vista paso al "mococo"… el condenado sujeto se le veía preocupado, por como miraba a Sakura, que segundos antes ya había perdido el conocimiento, desmayándose. Y el tal Shaoran estaba aterrado por lo que pudiera estar sufriendo la castaña, entonces, el hermano celoso y sobre protector no necesitaba más para saber que era ese "mococo" quien quería de corazón a su hermana y que iba a cuidar de ella con su vida…sin embargo, no olvidaba el detalle de la diferencia de edades, y que precisamente fuera su hermana la mayor en la relación. Volvió a voltearse para adelante. Ese par se podía amar mucho, pero sabía que las cosas no se le darían nada fáciles…
¿Qué iba a opinar la familia de él?
Suspiró, lo que ahora importaba era que su hermana estuviera bien.
--- o ---
Ieran Li miraba a través de la ventanilla del avión, implacable, con su mirada seria.
No entendía muy bien la situación, más bien, si y consideraba todo tan fuera de lugar que hasta se culpaba por, en cierta forma, abandonar a su hijo esos años. Esa era la única conclusión sensata a la que llegaba, porque Shaoran no podía estar enamorado de una mujer mayor; como si eso no fuera suficiente, la mujer en sí, estaba casada y supuestamente embarazada de Shaoran. Já, como si el cuento no fuera más viejo que el del hilo negro. Para ella el hijo que esperaba la mujer esa no era del castaño, pero la tipa trepadora y aprovechada, como muchas, no encontró mejor forma de amarrarse a la ingenuidad de un futuro millonario. Pero ahora estaba ella, y como madre, no permitiría que engañaran deliberadamente a su hijo, no señor. Y, no había que olvidar, que el marido de la mujer era ni más ni menos que la mano derecha que tenía Shang Li en Japón, todo debía ser un complot, un teatro montado por ellos, donde la mujer esa era la protagonista para engañar a Shaoran.
- En serio tía, creo que no es buena idea que vallamos. El no te hará caso, a si lo obligues a escucharte… Además yo tuve la oportunidad de conocer a Sakura… ella no sería capaz de ser parte de un plan, como tu señalas – recibió de parte de su tía una mirada retadora.
- Esas mujeres saben hacer muy buen teatro para conseguir sus objetivos. Muy cara de ángel tendrá, pero a mi no va poder engañarme – con eso dio por terminada la conversación y así lo entendió Meiling. No tenía caso discutir ese asunto con su tía, porque, siendo sinceros, la idea de ella no era del todo descabellada y mucho menos imposible, sin embargo, cuando Sakura defendió a Shaoran de esa forma, Meiling estaba segura que no era una actuación, juraría y por todos los Dioses anhelaba que fuera así, que Sakura estuviera realmente enamorada de Shaoran, porque el castaño si lo estaba de ella…y el hijo…" ¡Por qué demonios todo tiene que ser tan complicado! ".
(SA)
- …Sakura…
"Cuando sufres demasiado en vida, siempre esperas la muerte. Mejor dicho, siempre piensas que lo mejor sería morir, porque como seres humanos somos tan débiles que un conjunto de cosas haciéndonos daños hacen que olvidemos por completo las cosas buenas que podemos conseguir mientras sigamos respirando, o lo maravilloso que resultan cosas tan simple como abrir los ojos cada mañana, poder caminar tranquilos por la calle, poder disfrutar de que la demás gente también posea una pequeña puerta escapatoria para ser feliz con lo seres que ama… Yo, también desee la muerte, mucho más que una vez; para ser sincera, desde el día que supe que terminaría casada con un hombre al que no amaba. Desde ese día cuando estaba demasiado frustrada y enfrascada en lo malo que me sucedía, deseaba morir. Incluso, cuando Takumi me golpeaba y violaba…yo en lo único que pensaba era en morir, rezaba porque mi muerte no demorara, que fuera ella quien me arrancara de los maltratos que estaba viviendo con el que se hace llamar mi esposo…pero ahora, que al fin alguien había escuchado mis rezos, es que rogaba porque perdonara mi improperio y me permitiera seguir con vida. No, no quería morir. Quería seguir viviendo, no tenía realmente un porque, pero quería vivir, sentía que debía vivir.
Desde pequeña, siempre fui alegre y demasiado soñadora. Esperaba despierta que llegara el amor a mi puerta, que llegara en el momento más vergonzoso y menos esperado, ya saben, como en los cuentos. Incluso de adolescente aún creía en eso, pero luego pasó lo que tenía que pasar. Papá se vio envuelto en un sin fin de deudas y negocios sucios de los que él desconocía…si, Takumi lo engaño deliberadamente y todo para casarse con quien ya lo había rechazado, o sea, yo. Papá se desvivió en disculpas aquella vez, aún recuerdo que llego a desistir de haberme pedido eso, ya saben, que me casara con Takumi, pero yo sabiendo la historia y las consecuencias al no aceptar, es decir, mi papá hundido en la cárcel por delitos que él no cometió y por los que cometió sin saber que lo hacía, no tuve más remedio que aceptar para la tranquilidad de mi familia, no podía permitir que sucediera eso pudiendo yo evitarlo ¿No lo creen?...pues yo así lo creí, e hice lo que me indicaba mi corazón que hiciera. No fue necesario que llamara a Takumi, al otro día, cuando regrese de la Universidad, Takumi estaba en mi casa con esa sonrisa que deteste del primer momento que sonrió así para mi –que a propósito fue el día que prometió que yo sería su mujer quisiera o no- y así fue, le dije que aceptaría ser su esposa en cuanto pagara las deudas de papá y lo dejara limpió ante la justicia. Y lo hizo, en dos días tenía todo listo. Y tuve que caminar, con mi padre llevándome del brazo al altar…y detestaba tanto a todos, sobre todo a Takumi y un poco menos a mi padre, pero más me dolió saber que ambos ese día sonreían de la misma forma, eso termino por acabar con mis esperanzas. Y ese día odie a todo aquel que disfrutara con esa farsa, incluyendo a mi padre.
Luego, mi vida en matrimonio no fue tan mala. Pero había dejado de ser la niña alegre y soñadora. Desde entonces fui más reservada y no creía en los sueños, ni en el amor, ni en nada, porque yo no había hecho nada tan grabe como para pagar con mi vida entera siendo destrozada.
Ya casada con un hombre que no amaba no fue fácil corresponderle como mujer, era virgen e inexperta y tenia miedo. No es un recuerdo muy lindo que digamos, pero no puedo decir que Takumi fue salvaje y despreocupado, tomo su tiempo que pudiéramos hacerlo y fuera de todo dolor físico que pude haber sentido, más me dolía estar haciéndolo sin amor…ya después solo debía fingir o negarme, pues nunca vi salida alguna en mi matrimonio…hasta que llegue a ese pueblo…hasta que conocí a Shaoran.
- …Sakura, por favor…
Con Shaoran conocí lo que no conocía y reviví mis más ocultos sueños de amor y esperanzas de pequeña. Me sentía como una niña junto a él, no tenía que aparentar nada, sólo tenía que ser yo y él debía ser él. Y así, con esa simpleza de la vida supe que había encontrado el amor en ese problemático alumno. Y es que era cierto, Shaoran era menor que yo ¡Ni siquiera terminaba la escuela! Y yo…era su profesora; pase luego a ser su amante. No me arrepiento de nada de lo que viví con él, ni siquiera el no haberme cuidado cuando hacíamos el amor, quizás, inconcientemente quería un hijo de él…
Nunca estuve en contra de ser madre, incluso era lo único que quería en mi matrimonio, quedar embarazada para tener una razón por la que desvivirme y dejar de lamentarme, aunque el hijo fuera de Takumi…pero no quedaba embarazada y Takumi me culpaba, fui al médico y me hice los exámenes, pero estaba todo bien en mi, entonces, muy en contra de su voluntad Takumi se hizo los exámenes, el día que estuvieron sus resultados él estaba fuera y decidí abrirlos, resultado: Takumi era estéril…y no fui capaz de decírselo. Si, lo detestaba desde el día que lo conocí, pero no era capaz de quitarle la ilusión de que algún día sería padre, simplemente no podía. Y no lo hice. Le dije que él tampoco tenía nada, que los exámenes los había perdido y que sólo era cosa de tener fe, no sé si mi respuesta lo convenció del todo, porque jamás quede embarazada, hasta que Shaoran entro a mi vida y por eso estaba más que segura que el hijo era de él, bueno fue eso y que las fechas coincidían perfectamente. Quería ese hijo mucho antes de saber que él existiría y no iba a permitir que me lo arrebataran, mucho menos que fuera Takumi quien interfiriera nuevamente en mi felicidad. Pero todo empezó a complicarse, empecé a sentirme mal, obvio que los golpes tenían sus consecuencias pero ¿Por qué con mi hijo? Takumi, en su preocupación, me llevo al médico, cosa que agradecí mentalmente, claro, solo pensé en que mi hijo estuviera bien, no analice el detalle de las dos semanas, menos mal que tuve yo que ver los resultados primeros, pero nunca espere que faltara uno, que fue el que vio Takumi, que fue el que hizo que me descubrieran y me golpearan y el que hizo que ahora este entre la vida y la muerte.
Es cierto eso que dicen que cuando vas a morir ves tu vida pasar, pero yo no quiero morir. No sé cual es mi estado, pero hay una voz que me llama. La voz resulta tan cálida y familiar que me obliga a quedarme ¿La sienten?
- …Sakura…no me dejes.
No sé de quien pueda ser, pero sé que sufre, se siente en su súplica…sin embargo, tengo miedo. En esta oscuridad todo puede ser.
¿Y si todo es una mala jugada del destino? ¿Y si solo al despertar me encuentro con Takumi?
- Sakura, escúchame, soy yo.
¿Quién? ¿Quién eres? No quiero, entiéndeme, tengo miedo. Siento que me aprietan la mano, esa persona entrelaza su mano con la mía y la acercó a su cara. Me beso la mano y sentí húmedo… ¿Lágrimas? Pero ¿Quién eres? No llores, estoy bien.
- …Amor, por favor, quédate conmigo.
¡Shaoran! ¿Shaoran, eres tú? No, no llores, me quedare contigo, no me iré. Pero no sé donde ir…esta todo oscuro. Me abrazo a mi misma y me dejo caer, quiero llorar. Entonces cuando oculto mi cabeza es que siento una luz fuerte y cegadora. Intento mirar ¡Ese debe ser el camino! ¡Shaoran, espérame, estaré contigo!"
(SH)
"Nunca he sido muy amigo de los hospitales, siempre resultan tan tétricos y hay tanto sufrimiento, claro, excepto por el sector de parto, aunque, incluso en esos instantes todo puede salir mal. Suspiro cansado. Lo único que quiero es llorar.
Desde ayer Sakura esta internada en urgencias, ya estaba más estable, sin embargo, cuando parecía que iba a volver el maldito aparato empezó a marcar los latidos de su corazón mucho más lento, tuve miedo, aún lo tengo. Unas enfermeras me sacaron de allí a la fuerza, Sakura estaba mal y yo no podía hacer nada. A quien quiera que esté escuchándome y tenga el poder de hacer algo, le pedía, le rogaba que salvara la vida de Sakura y la de mi hijo, si Sakura no despertaba pronto, terminará por perder a nuestro hijo…y ella había luchado tanto por ese hijo que no podía imaginarme el hecho que lo perdiera por culpa de ese miserable.
Me sentía inútil y frustrado, estaba cansado. Solo quería ver a Sakura despierta nuevamente, quería que me mirara con esos ojos verdes que me cautivaron, que me sonría y me diga que todo esta bien, que seremos padres y que estaremos juntos desde ahora. Porque no iba a permitir que me separaran de ella, nunca y nadie."
- Xiao Lang Li – dijo una voz fría. El aludido levanto cabeza, confundido.
- ¿Madre?
- Sha…Hola, Shaoran
- ¿Meiling? – dijo, poniéndose de pie - ¿Qué hacen aquí?
- Esa pregunta me corresponde a mi, Xiao Lang.
"Mire a Meiling en busca de respuestas, supe, por la cara de mi prima que tal como yo había dicho, mi madre le pregunto a ella que ocurría y que al parecer a mi madre la historia no le había gustado nada…Creo que nunca me puse a pensar lo que significaría para mi madre que yo a mis 17 años estuviera enamorado de una mujer de 23, y que esta mujer estuviera casada con la mano derecha de Shang…y que no siendo todo eso suficiente, la mujer de la que me enamore esta esperando un hijo…mío".
- Verá, madre – intente empezar…pero no sabía cómo ni por donde – Lo que sea que le haya contado Meiling es cierto – la mujer abrió sus ojos – Y no pienso renunciar por segunda vez a ella…- sentenció el castaño, adelantándose a lo que pudiera decirle su madre – Ya una vez la deje y le provoque mucho daño…No estaría internada si…
- ¡Por Dios, Xiao Lang, escúchate! – perdió la compostura la mujer al escuchar decir eso a su hijo, pero al darse cuenta que se encontraban en un hospital volvió a calmarse – Ella esta ahí por engañar a su marido…- Shaoran la miro enojado – Yo sé que en este momento creerás que soy una víbora, pero creo ser la única persona sensata que queda aquí – se detuvo un momento – Hijo, esta casada con el que era la mano derecha de Shang hasta antes que lo capturaran, incluso, nada nos asegura que no se sigan frecuentando – noto que el castaño no terminaba por entender a donde quería llegar – Xiao Lang, ella bien pudo haber sido parte de un plan de Shang y…
- No – dijo de repente Shaoran – Escuche madre, por mucho respeto que le tenga, no puedo permitir que intente ensuciar el nombre de Sakura. Es cierto que ella esta casada con Takumi, pero ella nunca fue parte de un plan…
- ¿Cómo puedes estar tan seguro?
- Porque la conozco. Sé que nunca sería parte de algo como lo que usted dice…Sakura es solo una víctima de todo este maldito enredo – dijo exasperado volviendo a tomar asiento – Y…si algo llegase a pasarle…yo…
(SA)
- ¡No lo hagas!
"Escuche una voz fuerte y grave a mis espaldas. Me detuve en seco. No sentí miedo, así que me decidí a dar la vuelta y ver quien me hablaba. Pero, como era de esperarse, no veía nada, y tampoco ese alguien volvió a hablar, supuse había sido mi imaginación y restándole importancia quise continuar mi camino, pero al dar un paso…"
- ¡Que no!
"Bien, esto era lo suficientemente extraño como para dejarlo pasar, así que volví a voltearme, pero esta vez me aseguraría de que no hubiera nadie".
- ¿Quién me habla?
- Yo.
"¡Perfecto! "Yo" era la forma indicada de individualizarse en una oscuridad como esta, es decir, no veía absolutamente nada y la luz a mi espalda no alumbraba demasiado como para ver al famoso "yo"…pero ese no era el punto, quería ir donde Shaoran y él me estaba reteniendo".
- Ese no es el camino.
- ¿Cómo? - ¿Quién demonios era? ¿Cómo sabía donde quería ir? Esto ya se estaba poniendo demasiado miedoso y yo desde pequeña he sido algo…vulnerable a las cosas que dan miedo, así de espaldas y aun no viendo a nadie, di un paso atrás.
- No temas, no voy hacerte nada.
- ¿Quién…quién eres?
- Un amigo… - y la voz empezó a tomar forma en esa oscuridad en que estaba la castaña.
"Poco a poco pude ver como una figura frente a mi aparecía, era más alto que yo. Cuando se hubo acercado lo suficiente lo mire detenidamente de pies a cabeza, llevaba unas ropas extrañas, no eran feas, pero yo no las había visto nunca. Era un hombre normal, porque no era flaco ni gordo, seguí subiendo la mirada y me tope con su rostro, su piel era bronceada, sus ojos ámbar y su pelo castaño…"
- Sha… - dejé la frase a medio completar porque el hombre sonrió, no, no era Shaoran.
- No…aunque me han dicho que se me parece – el hombre sonrió cariñosamente, definitivamente no es Shaoran…este hombre es…me tape la boca por mi descubrimiento.
- Hien Li, señorita – y se inclino en son de saludo – Usted debe ser Sakura – como no salía nada de mi boca asentí con mi cabeza, estaba demasiado sorprendida como para si quiera soltar un monosílabo simple. De repente abrí los ojos muy grandes…si estaba con el papá muerto de Shaoran…eso solo significaba que yo… ¡No!
- ¿Eso…? - suspire - ¿Estoy muerta? – él sonrió ¿Qué? ¿No podía preguntar? Fruncí el ceño.
- Oh, no, no. No pienses que me burlo de ti. Y, respondiendo a tu pregunta, no, no estas muerta…- sentí alivio, un enorme alivio - …Aún…- ¿Y eso qué significaba? – Si sigues el camino que estabas recorriendo terminarás por cruzar la línea con el más allá y si, estarás muerta – volví abrir mis ojos…ese no era el camino que yo quería…yo…yo solo quiero volver con Shaoran… - Cuando llevas muchos años vagando por esta zona te acostumbras a la oscuridad y te indican que no debes seguir la luz mientras no pagues tus culpas – volvió a sonreír. Bien, Shaoran se le podía parecer mucho físicamente, pero definitivamente Shaoran no sonreiría tan seguido, aunque debería hacerlo, se vería guapo… ¡Que estoy pensando! ¡Es su padre, Sakura! Me sonroje, solo espero que el hombre no tenga telepatía… - No, no la tengo - ¿Qué? – Que no tengo telepatía – Bien, estaba acabada…la tenía. Su carcajada llamo mi atención y lo mire, extrañada.
- Eres una chica muy especial, pero se nota que has sufrido por cosas ajenas a ti – asentí levemente con la cabeza – Estar haya abajo resulta tan complicado a veces que uno se olvida de las cosas sencillas…o siempre crees que no hay nada peor…pero siempre lo hay – Hien se tomo su tiempo, mirando a la nada – Estás esperando un hijo…- la castaña abrió enormemente lo ojos – Si no regresas pronto lo perderás…
- ¡¿Qué?! Pero yo…es decir… - su voz empezó a quebrarse.
- Sé que no lo quieres perder, por eso, aún estas a tiempo. Y seguir la luz no es el camino – al terminar de escuchar sus palabras me golpee la cabeza con la palma de mi mano…Había sido una tonta ¡Claro que no debía seguir la luz! Eso lo sabía hasta la persona menos interesada en historias de muerte: la luz te lleva al otro lado… ¡Que rabia! Y lo peor ¡La vida de mi hijo estaba en peligro! – Y te llevare…sólo que puede que al despertar no recuerdes nada, hay muchas personas que olvidan su estadía en este lugar, pero otras logran recordarlo siquiera un poco… Si llegas a recordar… Dile a Xiao Lang que estoy orgulloso – terminó con una sonrisa y se quedo en silencio, pensando – Será mejor que vayamos, no quiero retrasarte más…haya abajo te necesitan – sin más me tomo de la mano y me guío hasta un lado de esa oscuridad, para mi todo era igual, pero él conocía muy bien ese lugar.
No vi nada, no sentí nada, simplemente en un abrir y cerrar de ojos sentí muchas luces que me impidieron ver a mi alrededor de inmediato, cuando al fin pude ver bien noté me encontraba en una sala de hospital…donde intentaban revivir a una persona.
- Esa eres tú, Sakura… Es mejor que vayas, los doctores se están desesperando, pronto se darán por vencidos mientras tu no des señales de vida…tu corazón late, pero muy débilmente…es lo que los mantiene esperanzados… Anda, ve luego.
La castaña impactada y sin saber que hacer solo siguió las ordenes del padre de Shaoran. Se acercó al cuerpo inerte que estaba conectado a máquinas y que los doctores intentaban mantener vivo…se miro y luego miró atrás, el hombre aun estaba ahí y le dedicó una última sonrisa, animándola.
Sin pensarlo siquiera corrió en sentido contrario a su cuerpo, corrió hacia Hien para abrazarlo, éste sorprendido correspondió el abrazo segundos después.
- Muchas…gracias – dijo con sus ojos brillosos Sakura.
- No, gracias a ti…por amar a mi hijo – y beso la frente de la castaña. Cuando esta última pretendía ir a su cuerpo una mano se lo impidió – Ten, lo necesitarás.
Lo mire extrañada… ¿Lo necesitaré? ¿Y para qué?
No tuve mucho tiempo para esperar las respuestas, debía volver a mi cuerpo. Apreté fuerte con mi mano lo que el papá de Shaoran me había dado y volví a mi cuerpo, sin antes volver a mirarlo…
Sus últimas palabras fueron las que me quedaron grabadas, mientras desaparecía.
(SH)
"Llevaba algunos minutos en silencio. Agradecía que mi madre no siguiera insistiendo con lo de Sakura… ¿Cómo podía decir semejante cosa? Sakura no era parte de un plan…ella solo sufría las consecuencias de haberme conocido… Y por otra parte, yo ya la había abandonado a su suerte, a ella y a mi hijo…Mi hijo, el único ser que estaba pagando las consecuencias inocentemente. ¡El no tiene la culpa de que Sakura y yo nos conociéramos en desfavorables condiciones! ¡El no tenía la culpa de que su padre fuera un tarado y haya creído la farsa que monto Takumi! ¡Y menos tenía la culpa de que su madre intentara por sobre todo protegerlo y no haya podido! La culpa ahí, no era ni de Sakura ni de mi hijo, ni siquiera del miserable de Takumi. La culpa era mía, por creer en la farsa y no confiar en Sakura."
- Shaoran Li – escuché que me llamaban y levante la vista…esperanzado.
- Doctor…Ella… ¿Esta bien? – no podía ocultar mi miedo.
- Si, la señorita Sakura, ya esta bien – sonreí… estaba bien, Sakura estaba bien.
- Y… - temía hacer la pregunta, como también temía la respuesta. El doctor me miro, de su cara no podía descifrar nada…mi corazón empezó a latir fuerte…no puede ser.
- Los dos están bien – el doctor me sonrió – Podrá verlos luego, cuando terminen de acomodar a la señorita Sakura en su habitación –el castaño abrió los ojos – No lo sé. Esto es lo que la gente denominaría como un milagro…Yo, aún no sé si creer en esas fuerzas del más allá, pero con este caso, no se me hará tan difícil…Ella solo…abrió los ojos y sonrió… Es una persona muy especial y alguien aya arriba debe estarlos cuidando.
"-Alguien aya arriba debe estarlos cuidando- …Gracias, a quien quiera que fuera…"
Continuara…
Pervertida Editora: Cuanto siento la demora, en serio. Pero ahora entiendo cuando los escritores intentan justificarse con la falta de tiempo, lo que provoca colapso mental y falta de creatividad. Sin embargo: más vale tarde que nunca. Espero sinceramente que les haya gustado el capítulo. No prometeré que el próximo capítulo salga pronto, pero intentaré que así sea. Mi jefa –mandona y abusadora- y yo lograremos estar con las mentes trabajando a pulso y entregarles algo bueno.
Pervertida Escritora: a que te refieres con abusadora que pensaran los lectores de mi yo no e abusado de ti en ningún sentido estas muy lejos para ello (broma) si la hice trabajar pa que sienta en carne propia jajajajajaja y si es verdad que la mente colapsa, pero en mi caso es por que tengo todo en mi cabeza y nada de tiempo para escribir, pero prometo hacer lo posible por arreglarme con esa quejumbrosa (aunque no debería extrañarme que se queje hace mucho no le pago), en fin espero sea de su agrado escriban mucho y las respuestas a sus cometarios están en el perfil un beso a todos hasta otra…
