Capítulo 11
-¿Dónde estuviste ayer? Dijiste que nos veríamos en la biblioteca –Me reclamó Harry sentándose a mi lado en la mesa de Gryffindor en el gran comedor. Su preguntas me abruman siempre y no quiero que comience con ellas, sinceramente estoy empezando a aburrirme de su constante empeño en hacerme pensar como lo hace el. Que Malfoy es malo, que me hará daño, me trata como si fuera un bebé que no puede cuidarse solo. Como su fuera tan ingenia que no sé medir la maldad de las personas. Pero se equivoca, porque ahora yo también podría entrar en esa clasificación de 'mala persona' pero que no creo que jugar con las hormonas y sentimientos de alguien en forma de venganza sea algo que hagan las personas buenas, y lo que me hace aún más mala es que no me importa en lo absoluto.
-Lo siento –Dije desganada con voz pastosa, en lo que sonó más como un gruñido. –Tuve un problema.
-¿Qué pasó?
-Mis padres tuvieron un accidente. –Solté mirándolo y sentí mis ojos humedecerse.
-Oh no –Se inclinó un poco y me apretó en un confortable abrazó, sin embargo no se sintió tan confortable, no me sentí protegida ni tranquila como anoche con Malfoy. Era diferente, sus brazos, sus músculos, su aroma, la forma en me abrazaba, no me confortaba como él lo hizo y sentí un vacío en el estómago. -¿Cómo están?
-Es lo que quisiera saber.
-¿Cómo?
-No sé nada de lo que pasó –Dije tratando de retener mis lágrimas dentro de mis ojos, en vano, una de ellas deslizó por mi mejilla. Y Harry la limpió rápidamente. No obstante siguieron saliendo más y más, hasta el punto de que sentí demasiadas miradas sobre mí, cohibiéndome. Salí del Gran Comer, no estando de humos para soportar los cuchicheos y muecas de disgusto de los demás, limpiando mis lágrimas mientras caminaba, ignorando las llamadas de Harry, que cesaron hasta que alguien –probablemente un Gryffindor- le susurró 'Debe estar sola' y con eso supe que había armado una escena y todos sabían lo que pasaba con mis padres, me maldije mentalmente y fui a la biblioteca.
Con todo lo de mis padres no tuve tiempo de pensar y analizar el beso que Malfoy me dio ayer, en la habitación y tampoco es que quiera hacerlo, pero ahora me parece imposible sacarlo de mi mente.
Quizá lo hizo para confortarme y tranquilizarme, para que dejara de llorar y ensuciar sus sabanas grises. Pero duco que solo haya sido eso. Y en lo más profundo de mí, quiero y espero que haya otra razón.
Llegué a la biblioteca sin darme cuenta de que ya había recorrido varios pasillos, supongo que he venido tantas vece aquí, que podría llegar hasta con los ojos cerrados.
Al entrar, veo que no hay nadie, es normal algo así un sábado por la mañana. Aún no sé qué hago aquí, no tengo tareas ni ánimos de estudiar, con lo que pasa con mis padres, en realidad no tengo ánimos de nada, solo de lograr que los trasladen a un hospital mágico, lo cual será verdaderamente difícil siendo ellos muggles.
Decidí salir de la biblioteca. Aún sin saber a dónde dirigirme terminé en las Mazmorras, estaba bastante oscuro para ser temprano en la mañana y los muros estaban húmedos, algo aterrador, pero nada que me hiciera perder el control. Entre en la sala común, miré a Zabini y Theodore hablando animadamente en uno de los sillones color esmeralda pálido. Theodore sonrió al verme y palmeó un espacio vacío a su lado en el sofá, invitándome a sentarme junto a ellos. Lo pensé un momento, pero quería volver a acostarme en la calentita cama de Malfoy. Así que solo negué sonriéndole y después de que él hiciera una mueca de comprensión, caminé hasta las escaleras de fondo que llevaban a la única habitación individual para alumnos de Slytherin.
Al entrar, sin necesidad de la llave plateada que me dio Theodore, porque la puerta n tenía pasante, pude ver a Malfoy en la cama, en la misma posición de estaba cuando me había ido, solo que están vez la luz no iluminaba su cabello. Me acerqué a la cama, quité mis zapatos suavemente, teniendo la precaución de no hacer demasiado ruido, para evitar despertarlo.
Me acurruqué entre las sábanas, hasta el cuello, olían a él. Cerré los ojos, durmiendo de nuevo.
Desperté al sentir unos fuertes brazos aferrarse a mi cintura e instantáneamente sonreí, pero al darme cuenta de donde estaba y quien obviamente era quien me abrazaba, me sobresalté y giré lentamente encontrándome con el rostro de Malfoy a centímetros del mío. Sus ojos estaban cerrados y su respiración era calmada, estaba dormido. Sonreí quizá podría mover las cosas y hacer que esto estuviera a mi favor.
Giré sobre mí, quedando de frente a él, de modo que estaba también sobre su regazo ligeramente, haciendo que pareciera un accidente.
Por los movimientos que hice, Malfoy comenzó a parpadear y cerré los ojos, ocultando mi rostro en una almohada, sin bajar de su regazo. Sentí como su respiración se aceleraba y un suspiro escapaba de sus labios, después, para mi sorpresa, sentí como apretaba su agarre en mi cintura y ponía su rostro en el hueco de mi cuello. Volví a dormir, presintiendo que sería algo así como un día de quedarse en cama, y me agrava demasiado la idea. Al menos mientras Malfoy estuviera sí, segundos después me reprendí mentalmente por estar saliendo de mi papel vengativo.
(…)
Volví a despertar, pero esta vez el colchón de la cama se un día solo a mi alrededor, lo que significaba que Malfoy no estaba en la cama. Me levante, decepcionada de que no fuera un sábado de pijamas. Aunque ya estaba cambiada desde la mañana, cuando fui a desayunar, por lo que igual no sería un sábado de pijamas.
-¿Es por ella cierto? –Escuché que alguien decía con voz aguda, en la puerta de la habitación, sonaba verdaderamente molesta e irritada.
-Claro que no, ni pensarlo. –Dijo la voz de Malfoy.
-Eso no es lo que todos dicen, que estas tan distante y frío conmigo, por ella, por esa… ¡sangre sucia!
-¡No le llames así!
-¿Ves cómo te comportas? Antes tú mismo le llamas así, ahora te enojas porque yo lo hago.
-Las cosas ahora son diferentes.
-¿Cuál es la diferencia?
-Que ya no siento nada por ti.
Un silencio sepulcral se hizo presente después de esa oración. Me levanté cuidadosamente de la cama, y me acerqué a la puerta entrecerrada, tal vez no sería buena idea interrumpirlos, pero la curiosidad me mataba. Nunca he sido así ¡Rayos!
-Explícate.
-Terminamos.
Después de eso la puerta se abrió por completo, abruptamente, frente a mí y Malfoy me miró sorprendido. Abrí la boca para decir algo, pero él me interrumpió.
-Creí que dormías –Dijo con ¿Nerviosismo?
-Lo hacía, pero…
-Lo lamento, no quería despertarte. Vamos a la cama –El seguía con su ropa de dormir, porque no era exactamente una pijama. Caminó hasta la cama, lentamente y yo me acerqué a la puerta aún más para cerrarla, pero antes de eso, Astoria me lanzó una mirada asesina y bajó las escalerillas que llevaban a la sala común de la casa Slytherin. Caminé hasta la cama y me senté cuidadosamente, bajo la atenta mirada de Malfoy.
-¿Quieres hablar? –Pregunté suavemente, quizá este dolido por el rompimiento, aunque siendo Malfoy no lo creo. Pero Astoria ha sido con quien más tiempo ha durado y bueno…
-No.
Me tapé con las matas hasta el cuello y cerré los ojos después de ver al techo algunos segundos. Sentí como la cama se hundía un poco a mi lado y después unos labios húmedos se posaron sobre los míos por solo tres segundos. Después de sonreír como tonta, me dormí de nuevo.
