¿Qué? – pregunto asombrada, yo pensaba que la emergencia era algo del hospital.

Que el can… - dice Alex, pero lo interrumpo.

Te escuche, es solo que vino pero después se fue porque dijo que tenía una emergencia – le explico

Ohhh – dice

Sii ohhh – le respondo con ironía

Quizás tuvo una emergencia en uno de sus negocios, tú me dijiste que tenía varios – dice Alex encogiéndose de hombros

Siii – pero siento que no fue eso…

En fin – dice – anda a calentarle la comida a tu hombre que viene cansado – dice mientras me da un golpe en el trasero para que me pare.

Aleex – le digo riendo, él sabe siempre cómo hacerme reír – anda a calentarle tu mejor la comida a tu mujer que esta lesionada – le digo mostrándole mi brazo.

Excusas – dice mientras se levanta para ir a la cocina.

Cenamos tranquilamente mientras Alex me cuenta con lujo de detalles como fue su cirugía con la gran Dra. Grey. Luego nos vamos a la cama.

Pasan cinco días y estoy arañando las paredes, ya no sé qué hacer para entretenerme. He limpiado todas las habitaciones de la casa, he estudiado de todo hasta fui al salón me corte el cabello y me depile de cuerpo entero. Ni siquiera las visitas de cristina, mi madre y Richard me entretienen.

De Derek no sé nada, nunca mas volvió, ni una llamada ni siquiera un mensaje de texto, los primeros dos días estuve más que tentada a llamarlo pero terminaba diciéndome a mí misma que sería una arrastrada si lo hacía.

Es viernes y mi último día de descanso obligatorio como dice Cristina, decido buscar en internet unos paper actualizados sobre algunas cirugías, pero mi curiosidad es grande y escribo Derek Sherperd en mi buscado. Salen varias noticias sobre algunas cirugías, sus inversiones y eventos a los que ha asistido. Decido ver imágenes y salen fotos de el en congresos, el hospital y eventos. Comienzo a ver las fotos de los eventos y busco las más recientes. Derek es un hombre muy guapo y cuando se arregla se ve de infarto, una foto llama mi atención, sale Derek tomando de la cintura a una hermosa pelirroja, la pincho y comienzo a leer.

Lo que leo me deja helada, dice que es de un evento de caridad y que el famoso Dr. Sherperd asiste acompañado de la hermosa Dra. Montgomery… pufff ni siquiera es tan hermosa, en realidad es espectacular en la foto esta con un espectacular vestido rojo que destaca su figura espectacular también, lleva un peinado de esos modernos y unos hermoso pendientes que combinan con un collar espectacular… - si toda espectacular pienso mientras ruedo mis ojos - Derek se ve divino con un simple esmoquin negro con corbatín.

Sigo leyendo y dice que es para juntar fondos para los niños de áfrica y que el evento es organizado por Derek. Tengo una corazonada así que busco la fecha del evento y no me equivoco. El evento fue hace cinco días, fue cuando Derek se fue de repente de mi casa… dios como puedo ser tan idiota! Me dejo para irse a ese evento con ella.

Estoy tentada a buscar información sobre la relación de ambos pero no tengo para que hacerlo ya que al final de la nota sale algo que me deja en shock.

¿Juntos de nuevo?

Esa simple pregunta hace que me den ganas de vomitar, de nuevo... de nuevo… estoy furiosa quiero romper algo y lanzo lo que tengo a mano, al darme cuenta veo que es mi celular. Maldición. Ahora sí que lo odio.

Camino por todo el departamento, me siento como un león enjaulado. Así que me pongo unas zapatillas y decido ir a correr o romperé todo el maldito departamento.

Voy al parque más cercano y corro, corro, corro hasta que estoy muerta me acuesto bajo un árbol e intento calmar mi respiración.

Maldición Derek… ¿Por qué?…

De repente recuerdo algo, él pone los limites, así que si sale con alguien yo también… necesito sacar la rabia que tengo dentro de mí y recuerdo que Alex menciono que Brian volvería esta semana a Seattle, perfecto, con Brian siempre el sexo es espectacular.

Vuelvo al departamento y cuando me dispongo a llamar a Brian recuerdo que mi celular está en mil pedazos… maldición… piensa Meredith… voy a la habitación de Alex y busco su vieja agenda. Alex nunca fue muy amigo de la tecnología yo lo obligue a comprarse un celular, antes andaba con esta agenda para todos lados y ocupaba los teléfonos públicos.

Siii… ahí está el número de Brian, le marco desde el teléfono de la casa.

Hola – responde Brian con voz formal

¿Brian? –

Si… ¿con quién hablo? – pregunta

Soy yo… Meredith –

Ahhh hola nena ¿Cómo estás? – el tono de voz cambia a uno más coqueto

Bien bebe – siempre nos tratamos con cariño en la intimidad – oye me preguntaba si estabas en Seattle – le pregunto con un tono seductor.

Ahora mismo estoy saliendo de una reunión en el Four Seasons ¿Por qué nena, tienes planes para nosotros? –

Qué te parece si nos juntamos a cenar – le digo sonriendo, sé que no me dirá que no.

Ven a mi hotel y cenamos en el restaurant, me estoy hospedando en el Sorrento ¿te parece a las 8? –

Me parece perfecto… nos vemos –

Adiós nena… estoy ansioso por verte – responde

Corto la llamada y me arreglo lo mejor que puedo, quiero estar impresionante.

Al llegar al hotel Brian me está esperando y nos vamos a cenar.

Conversamos cerca de una hora, nos reímos al recordar nuestras locuras. Pero todavía tengo a Derek en mi cabeza.

¿Estás bien? – me pregunta mientras me pasa la mano por la mejilla.

Si ya sabes… problemas con chicos – le digo encogiéndome de hombros. A él no le puedo mentir tampoco, me conoce demasiado bien.

¿Tú con problemas con chicos?, ¿Quién eres y que has hecho con mi Meredith? – dice Brian sonriendo

Para que veas siempre hay una primera vez – le digo con una sonrisa amarga.

Nena… Eres preciosa y una luchadora, no tuve la oportunidad de decírtelo antes de que te vinieras a vivir acá pero tú me gustas, me gustas mucho y quiero que sepas que por ti soy capaz de cualquier cosa… necesito que me des una oportunidad -

Necesito mimos y sus palabras son, en ese momento, un bálsamo para mis heridas. No puedo dejar de pensar en mi maldito jefe. Cierro los ojos y la mirada posesiva e intrigante de Derek Sherperd aparece y, sin saber por qué, beso a Brian. Lo beso con tal erotismo y necesidad que hasta yo misma me sorprendo.

Sin mediar palabra, Brian me arrastra hasta el ascensor. Sé lo que quiere. Sé dónde me lleva y yo le dejo. Subimos a su habitación y entramos sin mediar palabra. Durante unos minutos, nos besamos mientras dejo que recorra mi cuerpo con sus manos. Pero me siento una traidora, no puedo evitar pensar en Derek. Cuando siento que me sube la falda hasta dejarla a la altura de mis caderas suspiro y, sorprendiéndolo, le cojo una mano y le incito a que me toque.

Brian, excitado por mi efusividad, me tumba en la cama, se pone sobre mí y me restriega su erección aún guardada bajo su vaquero. Es cauteloso. Siempre lo ha sido. Su manera de hacer el amor no tiene nada que ver con la de Derek. Brian, en el plano sexual, es pausado y delicado. Derek es posesivo y rudo.

Dos hombres distintos para mí, con dos formas diferentes de hacer el amor. Mi corazón bombea con fuerza. Pienso en Derek y eso me excita. En ese momento, aunque es Brian quien me toca, es Derek quien me posee.

Enloquecido por la entrega que ve en mí, me quita las bragas y veo su sorpresa cuando me ve con las piernas abiertas para él. Sin demora, planta su boca en mi vagina e, instantes después, mi jadeo envuelve la habitación mientras dejo que me coma, que me chupe, que me penetre con sus dedos.

Tengo los ojos cerrados y siento la mirada de Derek. Sus ojos ardientes, pero al mismo tiempo veo el deseo en su mirada. No quiero abrir los ojos. No quiero ver a Brian. Sólo quiero seguir con los ojos cerrados y que Derek vuele sobre mí.

De pronto, Brian para y abro los ojos. Se ha abierto el vaquero y se está poniendo un preservativo.

¿Estás segura? —me pregunta, al subir de nuevo a la cama.

Contesto que sí con la cabeza. No puedo hablar.

Él sonríe pero no dice nada. Instantes después, con delicadeza, comienza a entrar en mi interior. Un poco… otro poco… otro poco más, pero la impaciencia me puede y soy yo quien va en su busca.

Incorporo las caderas y me ensarto en él, deseosa de que descargue toda su potencia sexual en mí. Aquel ataque lo pilla por sorpresa. Lo oigo resoplar, me agarra por las caderas y comienza a bombear su pene una y otra vez dentro y fuera de mí. Me gusta. Sí… sigue… sigue… pero necesito más. Mi vagina se abre pare recibirlo pero aquel pene no es el que yo anhelo. Mis músculos se contraen, a la espera de más profundidad, más posesión, pero Brian, tras varios envites más, se corre y cae sobre mí.

Cierro los ojos y siento ganas de llorar. Deseo a Derek. Deseo que sea él quien me tome y me haga vibrar. Lo que hacía un mes antes con Brian o cualquier otro era una maravilla; ahora, tras él, se ha vuelto soso y aburrido. Yo necesito más y sólo Derek sabe dármelo.

Siento la cabeza de Brian en mi cuello. Lo oigo respirar por el esfuerzo. Cuando se separa de mí me pregunta si todo va bien. Yo le miento y asiento. No quiero herirlo.

Me ayuda a levantarme y voy al baño. Cierro la puerta y me echo agua en la cara, me miro al espejo y susurro al pensar en Derek:

¿Qué me has hecho?

Una vez me he refrescado, salgo y me encuentro a Brian sentado en una silla. Nos miramos.

Me voy – le anuncio

Su cara se contrae.

No, Mer… no te vayas. Lo que dije es enserio… quiero estar contigo - me dice afligido.

Consciente de que me estoy comportando como una mala persona, como una cabrona, de que soy lo peor de lo peor, me acerco a él y le doy un beso en los labios.

Por favor, Brian, continúa con tu vida y olvídate de lo que pasó hoy -

Dicho esto, me doy la vuelta y me marcho. Cuando cierro la puerta tras de mí cierro los ojos y suspiro. Qué mal me siento. Me encamino hacia el ascensor y, cuando llego a recepción pido un teléfono, recuerdo el número y llamo a Cristina. Me dice que están en un local con Izzie, Alex y George y me encamino hacia allí. Necesito emborracharme y olvidar lo que acabo de hacer.

Al llegar al bar que felizmente no es el de Joe veo que los chicos ya están ebrios así que me pongo al día con ellos y bebo tequila como nunca… queriendo olvidarme de todo.

Cuando estamos totalmente borrachos y felices decidimos irnos todos a mi casa, ya que viene Jack a buscarme y nadie está en condiciones de conducir.

Llegamos a la casa faltando para las 4 de la mañana, apenas al entrar George se va al baño a vomitar, veo sorprendida como Alex e Izzie se besan y se van hacia la habitación de él, yo me voy a mi pieza e invito a cristina para que compartamos cama… imagino que George dormirá en el sofá.

Son las 7 de la mañana y mi casa es un caos, tenemos media hora para arreglarnos e irnos. Izzie y Alex se ven felices, tuvieron una buena noche al parecer porque tienen cara de no haber dormido en toda la noche. El pobre de George se quedó dormido en el baño vomitando y yo y Cristina dormimos las 3 horas de corrido.

Salimos en el auto de Alex y volamos al llegar al hospital nos encontramos con la Dra. Bailey.

Vaya, vaya, vaya mira a quien tenemos aquí… si no es mi grupo de internos favoritos – mira su reloj – llegan 15 minutos tarde así que todos a urgencia, nadie entrara en un quirófano hasta que yo este feliz… y por feliz digo que estén todas las fichas actualizadas, suturas hechas, exámenes rectales completos… ahora vayan a vestirse!

Todos nos movemos frenéticamente, la imagen hasta seria cómica. Chocando unos contra otros.

De repente la Dra. Bailey se da vuelta.

Dra. Grey bienvenida, espero que ahora se mantenga lejos de los problemas – diciendo esto se gira y se va.

Así pasa todo el día, haciendo exámenes, suturas, y actualizando fichas.

En eso estaba cuando escuche su voz.

Dra. Grey... bienvenida – dice Derek mientras se acercaba a mi lentamente.

Maldito idiota engreído tenía ganas de gritarle. Pero se veía tan hermoso que hizo que mantuviera el aliento. Iba con unos pantalones gris de vestir, una camisa negra y llevaba las mangas dobladas, se le marcaba su fibroso cuerpo.

Gracias – respondí secamente y volví a intentar terminar con la maldita ficha.

Él se acercó demasiado para mi gusto, lo mire de reojo y vi como miraba para ambos lados y luego hizo algo que me dejo helada. Me dio un beso en la boca, corto y me acaricio la cara.

¿Cómo estás pequeña? – pregunta suavemente.

Ohhh nooo Derek esta vez sí que no caeré en tus redes.

Me alejo de el en un movimiento brusco, el parece sorprenderse.

Lo sabrías si me hubieras ido a ver… como dijiste – respondo mientras cierro la ficha y comienzo a alejarme.

Pero claro el Dr. Sherperd tiene que tener la última palabra.

Meredith no tuve tiempo, me vi complicado con algunos asuntos y cuando te iba a llamar me interrumpían con alguna emergencia – digo de forma seria.

Lo que sea – le dije rodando los ojos y alejándome de su agarre.

No quería pelear, para qué.

Derek me siguió por el pasillo.

Dra. Grey – dice con voz de mando.

Eso hizo que me armara de valor. Me gire lo tome del brazo y lo arrastre por la primera puerta que encontré, era una habitación donde guardaban las cosas para el aseo.

Derek esto se terminó – le dije valientemente.

El me miro con sorpresa, pero se recuperó inmediatamente y su mirada se vuelve fría y calculadora.

Yo no he dicho que se terminó – dice con tono autoritario.

Ohh ¿en serio? Y que harás ¿me obligaras a estar contigo?... – maldito engreído.

No tengo que obligarte… te puedo convencer – dice encogiéndose de hombros.

Eso hizo que mi enojo explotara, que mierda se ha creído…

Sabes tienes razón, me puedes convencer con solo decirlo, pero te puedo asegurar que me tendrías como la mujer más infeliz del mundo, te odiaría como nunca he odiado a nadie… y aunque tú digas que eres una mierda de persona sé que no te gustaría tenerme así – le digo con lágrimas acumulándose en mis ojos.

Su máscara de frialdad cae… lo que le dije le afecto. Retrocede.

¿Por qué? – logra decir al final.

Si tengo que decirlo es que no has entendido nada – le digo exasperada.

Él no se toma muy bien mi tono y se acerca y me toma del brazo.

¿Por qué? – repite una vez más y en sus ojos veo rabia.

Me suelto de su agarre y me muevo de un lado para otro. Es momento de ser sincera.

¿Quién es la Dra. Montgomery? – pregunto con un tono demasiado elevado para mi gusto.

¿Qué? – se congela, parece que lo tome por sorpresa con mi pregunta.

Su cuerpo se vuelve rígido y si mi gesto es serio el de Derek es tenebroso, tiene las manos apretadas y sus puños están blancos… todo en su cuerpo dice que está listo para un ataque.

Eso me sorprende…

Finalmente Derek se aleja y abriendo la puerta se gira y me mira con una mirada que me deja congelada.

Tienes razón… se terminó – dice.

Pero antes de salir lo sorprendo, esta vez no quedare como una víctima.

Derek – le digo para que se detenga – pero no te preocupes como te dije tu ponías los limites – su cuerpo se vuelve a poner rígido y aprieta la manilla de la puerta como si quisiera romperla – yo también me volví a acostar con un ex – recalco la palabra – y resulta que fue mejor de lo que recordaba… gracias a tu regalo disfrutamos más.

Eso es Mer… actuación digna de un óscar.

Derek se vuelve a girar y cuando pienso que va a salir cierra la puerta y suspira, luego se gira para mirarme.

Ohhh ohhhhhh… su expresión me asusta y a la vez me excita.

La expresión de Derek cambia y ahora me mira con esos ojos azules oscurecidos, misteriosos y… desafiantes.

No dudo que disfrutaste con mi regalo y ese ex tuyo – escupe como si le diera asco – pero estoy seguro que mientras estabas con el me imaginabas a mí. Cuando sentías sus manos en tu cuerpo imaginabas que eran las mías, cuando te besaba anhelabas que fueran mis labios, cuando te penetraba soñabas que fuera mi polla y cuando se movía de forma lenta dentro y fuera… lo incitabas a que fuera rápido y fuerte tal como te la meto yo.

Lo miro con la boca abierta.

Él sonríe de forma engreída.

Veo que no me equivoco – dice engreídamente.

Eso hace que me enfurezca, lo odio… lo odio por hacer que me enamore de el… - si lo admito, por primera vez estoy enamorada y de un gilipollas - lo odio porque me echo a perder para el resto.

Me abalanzo sobre él y comienzo a golpearlo en el pecho con mis puños, él se deja por unos segundos como si se mereciera mis golpes, pero después me agarra de los puños.

Te odio… te odio – le grito mientras las lágrimas caen por mis mejillas.

Lo se nena – dice mientras me sujeta los puños.

Y de pronto fue como si volviera a aprender una dolorosa lección de mi infancia, una lección que me enseño Nathan y que Derek se encargó de recordármela. No había nada más humillante que expresar las emociones más íntimas, los deseos, mostrarse vulnerable ante los demás, y que esas mismas personas convirtieran esa emoción tan pura, tan sincera, en basura. Le entregue mi confianza, le di lo que lo le había dado nunca a nadie con consentimiento y el solo jugo conmigo.

Necesito salir de aquí. Me alejo y me voy hacia la puerta.

Meredith, detente —me ordena; su voz sonaba tranquila... intimidante.

Me detengo y lo miró por encima del hombro. Estoy furiosa, y herida, y ambas emociones formaban un nudo en mi garganta.

Acabas de perder el derecho a darme órdenes —digo apretando los dientes.

Veo como Derek palideció. Y salgo de ahí con lo que me queda. No voy a llorar.

Derek no me intenta detener, no me sigue… se acabó.

¿Estás bien? – pregunta Alex mientras vamos de vuelta a casa después de haber terminado un largo turno.

Si – le respondo mirando por la ventana.

¿Segura? – me pregunta mientras me da un apretón de manos, dándome ánimo.

Ya no puedo más. Me pongo a llorar como una magdalena.

Ohh nena... – dice Alex mientras estaciona el auto y se desabrocha el cinturón de seguridad para abrazarme.

Yo lo abrazo y lloro en su pecho, dios no sé qué hacer para dejar de sentirme así.

Finalmente me calmo y veo como Alex me mira con cariño.

Estoy bien – le digo mientras calmo mis sollozos.

Estas bien – dice Alex mientras me limpia las ultimas lagrimas – ahora cuéntame que pasa.

Le cuento a Alex con lujo de detalles todo lo que paso desde ayer hasta hoy. Veo como su expresión cambia de tranquilidad a rabia pura.

Ese idiota – dice Alex mientras golpea el manubrio.

Cálmate Alex, no fue su culpa – le intento decir.

No lo defiendas Mer… dios como eres tan estúpida… te lo advertí – grita Alex con rabia.

Demonios Alex – comienzo a sollozar nuevamente – sé que me lo advertiste y él también me lo advirtió pero uno no controla los sentimientos… tú más que nadie debe saberlo – le grito.

Que mierda estas diciendo – me pregunta Alex.

Esto se nos está escapando de las manos.

A ti Alex, a eso me refiero. Tienes dos personas maravillosas que están locas por ti – el me mira sorprendido – si Izzie y Steve están locos por ti pero tú no puedes serle fiel a ninguno… dime como mierda eres tu tan estúpido para hacer lo que haces – le grito.

Metete en tus asuntos – me grita.

Sabes… tienes razón… disculpa por ser una buena amiga – le digo mientras me bajo de su maldito auto y le cierro la puerta de un portazo mientras comienzo a caminar.

Demonios Meredith súbete al maldito auto – grita mientras me sigue desde dentro del auto.

Ándate a la mierda – le digo mientras le levanto el dedo de al medio.

Como quieras – dice Alex y se va.

Maldito todos los hombres de esta tierra. Sigo caminando y veo que no avanzo mucho. De repente un taxi se para al lado mío.

¿Es usted la señorita Grey? – pregunta el taxista

Si ¿Por qué? – le respondo mientras sigo caminando.

El señor Karev me mando para recogerla dijo que si no se subía al taxi la siguiera por todo el camino hasta que se cansara – dice el taxista encogiéndose de hombros.

Maldito Alex… Me subo al taxi y este parte.

Al llegar al departamento Alex me está esperando en el sofá mientras se toma un trago.

Lo siento – dice Alex apenas entro.

Yo corro a abrazarlo y me agarro a él como si fuera mi salvavidas, lo abrazo por los hombros y cruzo mis piernas en su cintura.

Ohhh Alex yo también lo siento – le digo sollozando.

El me lleva a mi pieza y me acuesta, se acuesta al lado mío y así nos quedamos dormidos, abrazados y rotos.

Así pasan 3 semanas, Alex y Cristina se turnan para estar conmigo, Cristina incluso me hace reír con el nuevo apodo de Derek McIce... pienso amargamente que ese apodo si que le gustaría.

En el hospital todo va bien excepto cuando Derek me solicita para alguno de sus casos, pero yo me niego a verlo. La primera vez cristina se ofreció y se mostró mucho más competente que yo, le recito la patología del paciente de Derek en un minuto e impresiono a la Dra. Bailey que la envió para reemplazarme. Después fue Alex e incluso George e Izzie. Nunca pensé que podría tener tan buenos amigos.

No he buscado más información sobre Derek y la Dra. Montgomery. No quiero seguir sufriendo.

Llega una nueva semana y la Dra. Bailey me envía a buscar algunos insumos. Estoy en eso cuando siento que la puerta se abre y cierra detrás de mí.

¿Hasta cuándo piensas evitarme? – esa voz. Derek.

¿Mientras vivas? —respondo rápidamente.

Había percibido una nota airada en la voz de Derek y eso había actuado como una cerilla, encendiendo mi propia furia y confusión. Paso junto a él con la cabeza agachada, pero él me intercepta sujetándome del brazo y obligándome a detenerme.

Suéltame—digo rabiosa

Pero en realidad estoy aterrorizada porque noto como estoy a punto de que se me suelten las lágrimas. ¿No era suficientemente malo volver a verlo como para que encima tuviera que ser llorando?

¿Por qué no me dejas en paz? – le digo exasperada.

Lo haría si pudiera, te lo aseguro —responde con una voz gélida como la escarcha invernal. McIce esta de vuelta.

Me retuerzo intentándome escapar, pero me tiene bien cogida. Tira de mí y de repente me veo con la cara hundida en su pecho mientras me rodea con los brazos.

Lo siento, Meredith. De verdad que lo siento -

Por un momento, mi voluntad cedió y me apoye en él por completo, aceptando su fuerza y su calidez. Mi cuerpo se estremeció de emoción. Me concentre en la sensación de su mano acariciándome lentamente el pelo. Más tarde, cuando analice este breve lapso de tiempo, me daré cuenta de porque siempre cedo. Derek parecía tan perdido y tan desesperado como yo. No era el malo de la historia, pensé amargamente. Él siempre me dijo las cosas como eran.

De repente sentí que un remolino de emociones se acumulaba en mi pecho e intente apartarme de él. El peso del deseo que sentía se me hace insoportable. Derek me soltó lentamente, pero me mantuvo dentro del círculo que dibujaban sus brazos.

Baje la cabeza y me enjuague las mejillas, me niego a mirarlo.

Meredith - me dice Derek.

No digas nada más, por favor — le suplico, no quiero seguir llorando.

No soy hombre para ti. Quiero que eso quede bien claro -

De acuerdo. Claro como el agua -

No me interesa el tipo de relación que una chica como tú, con tu experiencia, inteligencia y talento merece. Lo siento –

Sentí como se me contraía el corazón al escucharlo, pero en el fondo sabía que tenía razón. Era absurdo pensar de otra manera. No estaba hecho para mi ¿no era evidente? Alex llevaba diciéndome exactamente lo mismo. Clave mi mirada en su bata. Quiero salir de acá, permanecer lo más lejos de él, pero a la vez estar en sus brazos.

Derek me sujeta la barbilla y me la tira hacia arriba para obligarme a mirarlo a los ojos, cuando finalmente lo hago descubro que tiene una mueca en su rostro.

Me aparto de golpe de él… dios mío la expresión de pena que creí ver en sus ojos era demasiado fuerte, pero él me sujeta por el antebrazo y no tuve más remedio que detenerme.

En lo que se refiere a mujeres, soy un hombre horrible —me dice—Se me olvidan las fechas señaladas y las citas. Soy bruto. Lo único que realmente me interesa es el sexo... y salirme con la mía —añadió con crudeza, sorprendiendo, mientras lo miro boquiabierta—Para mí, el trabajo lo es todo. Es lo único que me mantiene – suspira – bien – termina diciendo.

Entonces, ¿por qué te molestas en contarme todo esto? Es más, ¿por qué has venido aquí siquiera? - le espeto.

El rostro y la mandíbula de Derek se tensaron, como si intentara contenerse y no escupir alguna respuesta fuera de tono.

Porque no podía mantenerme alejado – dice en un tono que le cuesta hasta el asumir.

Su respuesta me hizo vacilar un poco, confundida. Sin embargo el recuerdo de lo mal que me sentí cuando vi su foto junto a la de otra mujer me golpeo de nuevo e hizo que se me aclararan las ideas.

Si no puedes mantenerte alejado, tendré que pedir un traslado para hacer mí internado en otro lugar -

Meredith no se te ocurra... hacer una estupidez como esa —responde Derek, intentando intimidarme con su tono de voz.

Pero eche mano a la poca dignidad que me queda y me dirijo hacia la puerta y salgo de ahí.


saludos :)