¿Y cómo están? Aquí les traigo un nuevo capítulo de Escaleras, quería subir el cap en las vacaciones de semana santa, pero mi madre quería que la ayudara con una tarea de pasar casi todo su cuaderno en computadora y eso me mato mis ganas de transcribir mi fic.

En fin, estamos en el capítulo 11 de esta historia y la verdad aún falta poco para que acabe por lo cual aún sigo nerviosa, además que en el siguiente capítulo sabremos, quien fue el que quiso matar a Atem de esa manera, quisiera que ese capítulo fuera más largo que los otros capítulos, pero no tan largos como "Razón" a no ser que la inspiración me golpe como lo hizo con episodio en particular


Las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina, el terror que generaba la universidad se estaba alejando a medida que el descanso escolar llegaba, al mismo tiempo, la policía no daba señales de que seguía el caso de Halakti Atem, los alumnos pensaban eso debido a que las primeras semanas, a cada hora, un alumno estaba siendo interrogado para recolectar información, ya fuera para buscar sospechosos, que confesara el crimen o simplemente si la información que tenía podía serles útil para cerrar el caso y llevar al culpable tras las rejas, pero todo volvió a la normalidad eso pensaba.

A la segunda semana en la que Atem fue atacado, la universidad había conseguido un maestro para que les diera el resto del plan y no se retrasaran para los exámenes finales. El maestro nuevo de cabello albino peinado de manera inusual que a su opinión no usuaria un maestro y mucho menos uno que esta impartiendo una clase de psicología, ojos heterocrómicos amarillo y blanco que resaltaba en su piel blanca, con la llegada de aquel maestro, sus ganas en la clase de sociales se desvanecieron, era la misma clase aburrida que el resto de sus asignaturas.

No había un solo día en donde Marik no estuviera ahí con él, casi siempre era el dueño de cabellos cenizos que lo acompañaba al hospital para ver a su maestro preferido que aún no lograba despertar de aquel sueño que los doctores y aquel lunático que le disparo le obligaron a tomar. Por otra parte, sintió como poco a poco Ryo comenzó a distanciar de ellos, al principio pensó que se trataba por causa del primo de Atem, Malik, quien por alguna razón siempre que podía se la pasaba hablando y hablando con él, pero en los ojos del albino había culpa, pero… ¿de qué?

Viernes en la noche, la cual se encontraba completamente sin estrellas, pero la luz de la luna llena estaba ahí presente, entrando por su ventana e iluminando su escritorio, el libro de más de 500 páginas para leer y hacer un reporte para el lunes a primera hora, pero no podía concentrarse en la tarea, desde hace unos días, tenía la sensación de haber olvidado algo y era esa misma sensación que no lo dejaba concentrarse en clases, debía ser algo muy importante para que matara las pocas ganas de seguir estudiando en la universidad.

¿Pero qué olvido?

Olvidando la tarea que podría hacer en el fin de semana, se fue a acostar, mirando el techo de su habitación pensaba si realmente estaba seguro en las paredes de su cuarto, que nadie entraría y le llenaría de balas, Atem debió sentirse seguro en la sala de maestros para luego encontrarse frente a frente con la muerte y ahora estaba tratando de librarse de ella, le costaba un poco darle la razón a su abuelo pero mirando lo que paso, la tenía, Ciudad Domino ya no era segura, al menos no había la misma seguridad de cuando él era niño.

Abrió sus ojos de golpe, ni cuenta se dio cuando había quedado dormido, simplemente miró el reloj de su cómoda mostrando las diez de la mañana, se talló los ojos al ver la hora y el pensamiento de que dormía cada vez más durante el fin de semana le llovió de golpe y por más que traba de darle una explicación a su prologando sueño no se lo explicaba, pensaba muchas cosas, pero no creía que todos esos pensamientos le provocaran cansancio y menos para dormir más de 12 horas seguidas, ¿Estrés?, ¿exámenes?, ¿trabajos finales? No lo sabía.

Comenzaba alistarse para ir al hospital, a pesar del tiempo transcurrido de que su maestro ingreso en ese lugar, la seguridad seguía siendo la misma, inclusive podría ser aún más rigorosa, el registro antes de ver a su oscuridad aún estaba presente, quería presumir que ya se sabía todo ese procedimiento debido que entraba en automático y lo primero que hacía era ir a la recepción para pedir la lista y después, ir a donde la habitación y ver a los guardias los cuales ya conocía de vista, y se atrevía a decir que una vez escuchó a uno de ellos decir: "aquí viene de nuevo"

Atem siempre estaba acompañado en todas las ocasiones en las que iba al hospital, en todas ellas, conoció al hermano del tricolor, Mahad, a simple vista se miraba alguien que se preocupaba por su hermano, una lealtad algo enfermiza a su parecer, aunque le agradó un poco que las pocas veces que lo escucho hablar, fuera para remarcar lo mucho que culpaba a Kaiba por lo cometido. También conoció a Ishizu, una mujer misteriosa que no era muy habladora, el hermano menor de Kaiba, Mokuba, y finalmente a Malik que redujo sus visitas por hablar con Ryo.

Pero sin rastro de Kaiba Seto

Pero en ese momento, lo único que estaba en la habitación con su amada oscuridad era las maquinas que lo mantenían con vida, solo él, indefenso. Los gorilas del CEO al parecer no entraban a la habitación cuando no había nadie, mejor así, tendría mucho más tiempo para contemplar a su maestro sin que nadie más lo viera o quisiera interrumpirlo, Atem ahora estaba seguro, porque él lo cuidaría, no permitiría que nada malo le pasara, el peligro no estaba y estaba consiente que, si algo se complicaba, los guardaespaldas llamarían al médico más cercano para que atienda a Halakti.

Camino hacia él, sus pasos se sentían ansiosos y desesperados para estar cerca de aquel que le robo el corazón desde el primer día de clases, se sentó en el colchón sin estorbarle a Atem, lo miraba fijamente, ojos cerrados de manera tan delicada que en cualquier momento estarían listos para abrirse y lo primero que debía de ver, era a él, su mano se acercó a aquel rostro que estaba sumido en la tranquilidad de un sueño profundo, quería tocarle, hacer realidad muchos de esos sueños que lo acompañaban en la noche.

Un psicólogo nunca supone

Estaba seguro que Kaiba Seto ni se acercaba para ver el estado de Atem, en todas las visitas casi diarias que daba, no lo había en ninguna ocasión, posiblemente por eso Mahad culpaba al CEO de lo que le paso a su hermano, y al tricolor de ser esposo de alguien tan imbécil, tan idiota que no lo puede ni valorar, él como Mahad, sabían que su Yami merecía alguien que lo amara y que nunca se separe de él, pero mientras esa acta existía ante la ley, no podía hacer nada y menos con uno de los cónyuges en coma.

Esos ojos cerrados, labios carnosos a simple vista y tentadores lo mataban poco a poco, lo único que quería hacer era robarle un beso, sentir su piel, que su "Bella durmiente" despertara de ese sueño y tal vez, y solo tal vez, por eso no despertaba, porque no le habían dado un beso para despertarlo, enfermo sonaba, pero en su mente quería darle una explicación del porque Yami no despertaba, aunque fuera demasiado fantasiosa como un cuento de los hermanos Grimm endulzada por las manos Disney para que fuera de un color rosa y no tan gris.

Cayó en el fondo del abismo y ahora se encontraba saboreando esos labios, beso que no fue correspondido debido que aún se encontraba en coma, pero no importaba, ahora besaba a su maestro sin que fuera un sueño, sin imaginárselo, un sabor delicado, mucho mejor de lo que se hubiera imaginado, por primera vez estando solo con Atem y sentir ese sabor de sus besos, de solo imaginarse como correspondería cuando despertara, le daba ganas de visitar a Yami, sus deseos podían hacerse realidad ese beso lo estaba comprobando… y por un minuto olvido que estaba en el hospital.

Pero de pronto termino por separarse, pero no fue por la falta de aire que comúnmente pasa cuando besas a alguien y no quisieras separarte, en esta ocasión fue porque la puerta de la habitación se abrió de golpe y esa sensación de separarse y mirar quien fue el que abrió fue lo que le obligo a dejar ese beso, miraba fijamente a Kaiba Seto el cual su rostro comúnmente aburrido y sin interés trataba de no hacer un escándalo por lo que vio, el momento incomodo invadió el cuarto del hospital y sin más se puso de pie y camino a la salida.

Las palabras eran innecesarias en ese momento, estaba seguro que si abría la boca para dar una excusa, la ira que estaba tratando de controlar Kaiba se iría al demonio y una pelea se iniciaría en esa habitación y los golpes y los jaloneos podrían dañar el medicamento o desconectarse poniendo en peligro a Atem. Pero al menos, con ese beso, se iba feliz y ni siquiera le importo ser visto por el esposo de su amado, la guerra estaba ganada, él se quedaría con Atem de alguna manera u otra y ni siquiera le importo escuchar al castaño decir:

- No lo quiero ver cerca de mi esposo ¡De ninguna manera!

Y la guerra estaba más que ganada


Y con eso es todo por el día de hoy, como dije ya, el próximo capítulo se podrá saber quién es el asesino, no lo diré así tal cual quien es, pero si ponen atención sabrán quien es, en todo caso, tengan un bonito día fujoshis y fundashis

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