PURE LOVE
Capítulo 11: Verdad Forzada.
Despierta dulce amor,
Ilumina mi día con tu mirada,
Regálame una sonrisa,
Y hazme sentir lleno de vida…
Con ternura contemplaban el rostro de su amada unos profundos ojos verdes, ansiosos a que unos castaños se toparan con los suyos.
- Esta durmiendo profundamente… – murmuró el joven capitán – Será mejor no despertarla, luce tan tranquila…
Se levantó con la mayor cautela posible y un ligero escalofrío recorrió su piel al separarse de aquél cuerpo femenino. La sabana siguió el movimiento de sus piernas y terminó en el suelo.
Hitsugaya se percató de su descuido e inmediatamente fue a recogerla para cubrir a su amada, pero su mirada se cautivó por completo al verla bañada en la tenue luz del sol matutino.
- Eres realmente hermosa… - la miró fascinado, ignorando el tiempo que permaneció haciéndolo.
El cambió de temperatura en el cuerpo de Hinamori, poco a poco fue ocasionando que su consciencia regresara.
- Toushirou… - sus mejillas se ruborizaron al instante en que sus parpados se abrieron.
- Al fin despiertas - acercó su cara y la beso delicadamente en los labios.
- ¿Llevas mucho tiempo viéndome? – se encogió de hombros, apenada.
Hitsugaya arqueó su boca picaramente y enredo una mecha de cabello oscuro entre sus dedos - ¿Acaso no puedo?
- Sss… ¡Si puedes!
Con un reconfortante abrazo calmó los nervios de su pareja, quien nuevamente se comportaba como una tierna e inocente niña a pesar de haber demostrado ser toda una mujer la noche anterior.
- ¿Mejor?
- Sí… - dibujo una tímida sonrisa.
- Aún es temprano, nos da tiempo de desayunar ¿Quieres que te prepare algo en especial?
- No, estoy segura de que lo que hagas me gustará.
Dio un toquecito a su nariz con su índice de una forma traviesa y agregó – De acuerdo, pero quiero que sea una sorpresa así que tendrás que cubrirte lo ojos.
Minutos después, Hinamori se encontraba desenredado su cabello frente al espejo del baño, de hecho ese era el único que había, quizás el Capitán de la Décima División consideraba un artículo como ese "innecesario", al igual que otras cosas como cepillos, peines, etc.
- Ahora entiendo porque el peinado de Shirou Chan nunca cambia – murmuró entre risillas mientras continuaba pasando sus dedos entre su larga y suave cabellera.
Un aroma delicioso empezó a colarse por cada habitación, el cual escapaba directamente desde la cocina.
- Ya puedes venir… - llamó Hitsugaya a su acompañante, esperándola con las manos puestas sobre la silla en la que ella se sentaría.
Hinamori entró tapándose los ojos con las anchas mangas de su kimono – Huele bien… ¿puedo ver?
- Adelante…
Ella se descubrió la vista y contemplo maravillada la linda decoración que tenía enfrente – ¿Tu hiciste todo esto?
- No, yo creo que fue el vecino de a lado – se cruzo de brazos, provocando la risa de la castaña – ¡Pues obvio que fui yo!
- Disculpa… - seguía con sus risillas.
- Anda, toma asiento – jaló la silla, para abrirle espacio.
- Gracias…
Dos tazas con té caliente y dos platos con tallarines y verduras estaban puestos sobre la mesa, la cual curiosamente tenía en medio un sencillo florero con un ramo de Flor de Durazno, las favoritas de Hinamori.
- Estamos en pleno invierno… – dijo la chica mientras se acomodaba en el asiento - ¿Cómo pudiste conseguir esas flores?
- En realidad… - dio un suspiro y acto seguido colocó unos palillos junto a la mano derecha de su pareja – Las compre hace algunos años.
- ¿Quieres decir que no son reales? – preguntó asombrada.
El peliblanco alzó una ceja y exclamo para sí – "Sigues siendo tan ingenua Hinamori…"
- ¿Hitsugaya Kun?
- No son reales, Momo…
La Sub-Capitana se ruborizo y con fingida serenidad comentó – Ah es cierto, ayer yo ya te llamé por tu nombre.
Hitsugaya finalmente tomo asiento, sonrió levemente e infirió – ¿Acaso prefieres que no sea así?
- Bueno yo, no tengo ninguna incomodidad - empezó a juguetear con sus dedos, escondiéndolos bajo la mesa – Más bien…
- ¿Sí? – Hitsugaya alzó una ceja.
- Pensaba que a ti te podría causar molestias si lo hacíamos en público – agachó la mirada.
- Momo… - recargó una mejilla sobre su mano - ¿Por qué piensas eso?
- Yo… este…
El joven Capitán analizó los gestos de Hinamori y de inmediato comprendió lo que ella quería decir.
- ¿Te preocupa que puedan ver mal nuestra relación?
Hinamori asintió.
- ¡No seas tonta! – frunció el ceño - A mi no me importa lo que piensen los demás ¿o a ti si?
- Lo que piensen de mí no es lo que me preocupa – su mirada se apago – Sino que por mi piensen mal de ti…
- ¡Nunca vuelvas a decir algo así! - dijo exaltado – Si algo me hace sentir orgulloso en mi Vida, es tenerte a mi lado.
- Hitsu… - a punto de completar aquel nombre, su labios pronunciaron otro - Toushirou.
- Ya no pongas a trabajar tanto tu cabeza - la miró con cariño – Porque en lo único en lo que debes ocuparla, soy yo…
La mujercita comenzó a reírse, ya más relajada – Tienes razón.
Tras satisfacer ambos su apetito, con toda calma limpiaron y se cambiaron con sus respectivos uniformes, como si de esa forma fueran a alargar más el tiempo que permanecieran juntos.
- ¿Quieres que te acompañe a tu división? – dijo Hitsugaya con cierta ilusión.
- No hace falta – agitó las manos apenada - además llegarás tarde a la tuya.
- Mmmm… - torció su boca en señal de capricho – Como quieras.
Hinamori abrazo su cuerpo – Te prometo que iré a tu división más tarde para que comamos juntos ¿de acuerdo?
- Esta bien… - acaricio su mejilla con el roce de sus dedos – Aunque no se como le haré para estar sin ti, aunque sea por poco tiempo.
Shinigamis de nuevo ingreso habían comenzado a entrenar desde muy temprano en el cuartel de la Décima División, y continuarían así hasta después del mediodía. Mientras tanto, una mujer de escultural figura caminaba tranquilamente por los pasillos, atrayendo consigo las miradas masculinas de cada uno de los miembros.
- Al parecer todavía no ha llegado… - murmuro para sí - ¿Seguirá con ella?
- ¡Bue-buenoos Dias! – un azorado joven la saludo al verla pasar - ¡Teniente Matsumoto!
- Aahh… - lo miró de reojo - ¿Eres nuevo verdad?
- ¡Así es! – contesto en voz alta, nervioso.
- ¿Tu nombre?
- Ryota… - le sonrió – Me llamo Ryota Tanaka.
- Muy bien Ryota – correspondió su gesto – Te tengo una importante misión, así que escucha con atención…
Al pasar de unos minutos el Capitán de la División 10 llegó finalmente a su oficina y antes de que pudiera tomar asiento observó con cierto fastidio las enormes pilas de papeles sobre su escritorio.
- Esto es cuento de nunca acabar… - se dejó caer en su sillón y dio un rápido vistazo a los alrededores - ¿En donde rayos estará Matsumoto?
- ¡Detrás de Usted!
Un tremendo escalofrío recorrió la espalda del ojiverde, pero ni aún así bajo la guardia, y menos si se trataba de ella.
- Que bueno que ya estas aquí – con su índice señalo una de las pilas de papeles y agregó – Puedes empezar con estas.
- ¿Y por qué no comienza primero usted Capitán?
- ¿De que hablas? – frunció el seño - ¡Ponte a trabajar!
- No sin antes saber… – un destello se disparo de sus ojos – Cómo le fue anoche con Hinamori.
Hitsugaya balbuceando respondió – E-eso es algo q-que no te incumbe.
- A mi no me puede engañar Taichou - puso una mano sobre su hombro - Me doy cuenta de todo sin que usted me diga una sola palabra.
- ¿Qué quieres decir? – tragó saliva.
Inclino su cuerpo y pego los labios a su oreja – ¿Pasaron la noche juntos verdad?
El joven Capitán abrió los ojos como plato.
- ¡Lo sabia! – gritó eufórica – Cuando se trata de Hinamori usted no puede ocultarme nada.
- Ya cállate – dijo exaltado pero con un ligero rubor en sus pómulos - En vez de estarme acosando, me gustaría mejor preguntarte algo.
- ¿Qué cosa?
- ¿A ti ella no te contó nada de su entrevista con la Capitana Unohana?
- No, para nada… - dijo sorprendida – Yo solo le entregue el abrigo que usted me dio, eso fue todo.
- Ya veo… - se llevo los dedos a su barbilla, pensativo.
- "Me doy cuenta que Hinamori Chan, no le dijo nada a mi Capitán…" - la Vice-Capitana argumento para si.
Imperceptible y a gran velocidad se movía una chica sobre los tejados, apareciendo y desapareciendo en diferentes puntos hasta que finalmente se detuvo en frente de un edificio que tenía colocado en lo más alto un enorme escudo con el emblema de la Quinta División.
- ¡Justo a tiempo! - dijo aliviada mientras intentaba normalizar los agitados latidos de su corazón – Renji aún no ha comenzado con el entrenamiento de los de nuevo ingreso.
- ¿Y que te hace pensar eso? – se escuchó una voz desde el Jardín de la entrada.
- ¿Renji? – la chica volteó pata todos lados intentando localizarlo - ¿Eres tú?
- ¡Pues quien más creías que era! - las ramas de un árbol se agitaron con violencia.
Hinamori rió divertida – Ya baja de ahí…
- Llevo esperándote un buen rato - dio un gran salto y aterrizo a unos cuantos metros de su subordinada – Me tenias preocupado… ¿como te fue con la Capitana Unohana?
- Este… Sólo quería verme para hacerme una revisión de rutina - se reprochó por tener que mentirle - Nada de que preocuparse.
- Así que solo fue eso… - dejo caer sus hombros ya mas relajado – Pero en fin, también te espere porque quiero pedirte un favor.
- ¿Cuál? - lo miró con curiosidad.
- Les prometí a los de nuevo ingreso que hoy les impartiríamos una lección avanzada de Kidoh y…
- ¡Con gusto lo haré! – se adelantó, sabiendo con certeza lo que le pediría - ¿Pero estas seguro que no quieres ser tu quien lo haga?
- Sabes que fue muy difícil para mí aprender las técnicas de Kidoh, si fui pésimo para eso imagínate como seré como instructor.
Hinamori comenzó a traer a su memoria graciosos recuerdos de su amigo de cuando estudiaban juntos en la academia de Shinagamis, e inconscientemente risas escaparon de su boca.
- Lo que sea que estés recordando… - dijo Renji en un tono amenazante – Será mejor que no se te ocurra contárselo a nadie.
- Descuida… - una tierna sonrisa se dibujó en su rostro – tu secreto esta a salvo conmigo.
Renji correspondió su gesto - Gracias Hinamori, no cabe duda que eres una gran amiga.
- Sí… lo sé – sacó su lengua de forma burlona.
- Mejor ya deja de perder el tiempo y ve con los de nuevo ingreso – dio una palmada a su espalda.
- ¿Tu no vendrás?
- Me gustaría, pero surgió un imprevisto y estaré fuera de la oficina - torció la boca - después te explico de que se trata.
- Esta bien… - la chica agitó su mano para despedirse y en un parpadeo desapareció de la vista del pelirrojo.
Un grupo de aproximadamente 20 jóvenes Shinigamis se encontraban reunidos sobre una explanada en el patio central de la división, ansiosos a que alguien se mostrara ante ellos para comenzar con el entrenamiento.
- Disculpen la demora… - la voz de una mujer se percibió desde el interior de un torbellino que se abrió pasó entre las filas de Shinigamis, y sin terminar de disiparse aún reiteró - Soy la Teniente de la Quinta Division, Hinamori Momo.
Con asombro vieron surgir de aquella ventisca a una chica de frágil apariencia.
- Es un gusto estar aquí con Ustedes hoy – saludo a todos con una formal reverencia – Hare mi mejor esfuerzo por enseñarles…
- ¡¿Disculpe?! – uno de los jóvenes la interrumpió – ¡¿Es Usted la Teniente de esta división?!
- ¿Acaso… No lo parezco? – preguntó ingenua.
- Bueno es que… - sobaba su nuca apenado - Luce Usted como uno de nosotros.
Hinamori rascó su mejilla algo nerviosa, pensando en que quizás su larga ausencia había provocado que la mayoría de los estudiantes que habían egresado recientemente de la academia de Shinigamis no hayan escuchado jamás hablar de ella.
- Díganos… - otro joven la abordo curioso - ¿Usted fue promovida como Teniente hace poco?
- No - agitó su cabeza a los lados – Yo… Llevo casi medio siglo ejerciendo como Teniente en esta División.
- Entonces Usted conoció al Ex-Capitán Aizen Souzuke ¿no es así? - una chica preguntó curiosa.
El solo hecho de escuchar ese nombre ocasionaba en Hinamori un dolor inmenso, de aquellos que brotan desde lo más profundo del alma y estremecen todo el cuerpo.
- ¿Se encuentra bien? - la misma chica que preguntó hacía unos momentos se acercó con cierta aflicción al ver el semblante pálido y ofuscado de la Teniente.
- Descuida - extendió su mano para detenerla – Por favor vuelve a tu lugar.
Los jóvenes Shinigamis la observaban atónitos, sin valor de atreverse a decir o hacer nada. Hinamori dio un largo suspiro y apretando ligeramente sus puños reanudo la conversación.
- Desde que ingrese a la 5ta División, fui nombrada teniente y estuve bajo el mando de Aizen Souzuke durante 40 años hasta que fue declarado como traidor – la mirada de Hinamori se mantenía fija en ellos - Tras la batalla librada contra Aizen en el Hueco Mundo y en la Sociedad de Almas, yo me retiré de mis funciones por 10 años y hace algunos días regrese a ocupar de nuevo mi puesto.
Los de nuevo ingreso continuaban en silencio y ante su comportamiento Hinamori vaciló por unos instantes, sin embargo; se había propuesto no defraudar a Renji ni a nadie más, ya que si algo podía provocar temor en el corazón de Hinamori era sentir que no era de utilidad.
- Muy bien - se llevo las manos a la cintura - todos ustedes han sido reunidos hoy para mostrarles técnicas Kidoh de alto nivel, así que…
Una explosión a unos cuantos metros de Hinamori alboroto a todos los nuevos subordinados, quienes sorprendidos observaron como esa misma explosión se transformaba en una esfera de energía que lentamente se acercaba a la palma desnuda de su Teniente.
- Para poder ser capaz de utilizar las técnicas de Kidoh se requieren dos factores importantes, el primero es "Control".
La esfera que reposaba en su mano se dividió en cinco mas pequeñas que se posicionaron en las puntas de sus dedos, subsecuentemente estas se dispararon a gran velocidad y justo antes de que chocaran contra el rostro de cinco jóvenes del grupo, se detuvieron frente a sus ojos y se desvanecieron.
- Control sobre el poder espiritual es la clave para poder crear y destruir la energía que se requiere para cada técnica, ya sea ofensiva o defensiva – Hinamori hizo un simple movimiento con su mano y volvió a generar otra esfera – El segundo factor es "Manipulación", el cual consiste en…
La esfera empezó a adquirir una textura más suave y clara, al mismo tiempo que se alargaba hasta llegar a ser tan delgada como un cabello. Los presentes fueron retrocediendo uno por uno al ver como ese largo y brillante hilo de energía se iba expandiendo hasta formar una espiral alrededor de la menuda chica.
- Transformar en todas sus formas posibles la energía de la técnica Kidoh que has creado te permite realizar ataques precisos no importando el tamaño ni la distancia en la que se encuentre tu objetivo – con una simple sacudida de su mano el hilo de energía regreso a su forma original – No deben olvidar que antes de invocar cualquier técnica su poder espiritual debe estar en perfecto equilibrio, ya que es impredecible la reacción que esta pueda tener en caso contrario.
Algunos chicos comenzaron a aplaudir fascinados por las demostraciones que había realizado la segunda al mando de la 5ta División, asimismo, se podía percibir un destello en la mirada de las chicas producto de la admiración.
Con un golpe de suerte un joven Shinigami de la Décima División logró escabullirse dentro del Cuartel de la Cuarta; había llegado justo en el momento en que dos oficiales a cargo de la vigilancia rolaban su turno a otros compañeros de su división y aunque fuese solo por unos segundos, la entrada oeste del cuartel se encontraba completamente desolada.
- Debo darme prisa y conseguir esos documentos que mi Teniente necesita - comenzó a avanzar ocultándose detrás de cada arbusto o árbol que se le pusiera enfrente – Esta es mi primera misión y no quiero fallar.
Flash Back
- ¿Quiere que le traiga qué? - preguntó confuso.
- Se me olvido que eres nuevo – se rascó la cabeza – Bueno, no importa.
- Por favor disculpe mi incompetencia – agacho su cuerpo.
- Tranquilo, no es para tanto – rió – Te lo volveré a explicar.
El joven fijo su atención en ella.
- A lado de la oficina de la Capitana Unohana, hay un cuarto donde se almacenan todos los expedientes de los pacientes que ingresan a esa división - el tono de su voz se torno serio – Deberás tener mucho cuidado de no ser visto por nadie para entrar a ese lugar, y sacar de allí el expediente de "Hinamori Momo".
- ¿Hinamori Momo? – arqueó una ceja - Disculpe Teniente… ¿puedo preguntarle quien es ella?
- Ella es… - dubitativa se llevo un dedo a su boca – La Teniente de la División 5.
El joven abrió sus ojos como plato y repitió - ¡Teniente de la División 5!
- Así es – ensanchó su boca en una sonrisa despreocupada.
- Y si yo traigo ese expediente, no… - comenzó a tronar sus dedos nervioso - ¿No habrá ningún problema?
- Claro que no, bueno sólo sí… - alzó la mirada imaginando una futura y muy probable situación.
- ¿Sí…? – desesperado cuestionó.
- Digamos que, por nada del mundo el Capitán Hitsugaya debe enterarse de esto.
El rostro del Joven adquirió una tonalidad azul y por un momento sus piernas parecían inclinarse - ¿El… Ca-capitán? – tragó saliva - ¿Por qué…?
- Muy sencillo… - se cruzo de brazos – Hinamori es la "Novia" del Capitán.
Se escuchó un sonido secó en la duela de madera.
- ¿Queee…? – se levantó de golpe soportando el dolor en su cadera.
– No tienes por que preocuparte, lo que vas hacer es por una buena causa. – le aseguró y posó las manos sobre sus hombros – Yo me encargaré de que nadie se enteré de lo que tú harás hoy por mí, ¿de acuerdo? – le guiño un ojo.
Ante un gesto así el nuevo integrante del Décimo Cuartel no pudo objetar, hizo una reverencia, dio media vuelta y se retiró dispuesto a cumplir con la misión encomendada.
End Flash Back
Cruzó el umbral de una enorme puerta que tenía escrito en el borde superior del marco "Urgencias", la suerte estaba nuevamente de su lado ya que el pasillo principal estaba vacío.
- Qué extraño… - giró su cabeza en todas direcciones intentando rastrear a un posible habitante – Parece como si no hubiera nadie.
Al dar vuelta a la izquierda el joven Shinigami percibió débiles susurros detrás de una de las puertas que se mantenían cerradas en ambos lados del pasillo, y antes de que pudiera identificar de cual provenía aquel zumbante ruido una joven alta y de pelo grisáceo entreabrió una de las puertas.
- Por favor síganme todos – con un ademán de su mano indicó el camino a seguir – ahora les mostraré el almacén de medicamentos y herbolaria.
Jóvenes vestidos con el uniforme del Cuarto Escuadrón caminaron detrás de aquella mujer que portaba una banda en su brazo derecho con la insignia de su División.
Gotas de sudor corrieron por la ancha frente del chico, su oreja estaba pegada en la esquina de la pared y una vez dejó de escuchar el andar de aquellos pasos, puso nuevamente un pie sobre aquel largo pasillo lleno de puertas.
- Estoy seguro que… - sus ojos daban rápidos vistazos a cada letrero de las puertas – ya debo estar cerca.
Recorrió unos pasos más aquel pasillo y justo al final de este logró percibir dos puertas situadas una a lado de la otra con letreros más grandes y no grabados sobre placas de madera, sino en un metal de chapa dorada.
"Ar-chi-vo" … "Di-rec-ción"… - artículo ambas palabras intentando cerciorarse de que había llegado al lugar correcto y con absoluto sigilo giró la perilla de la primera puerta.
Filas de enormes aparadores conteniendo cientos de cajones cada uno ocupaban lo largo y ancho de la amplia habitación, no obstante; a pesar de que pudiera parecer una misión imposible localizar un solo expediente dentro de aquel infinito, una cajonera destacó por su color distinto al de la caoba oscura que predominaba en los aparadores.
- Quizás aquí es donde guardan los Expedientes de los pacientes más recientes… - se acercó al mueble, el cual estaba contiguo a la puerta, y lentamente abrió el cajón superior – ¡No lo puedo creer! – Extrajo el primer folder dentro del cajón – ¡Este es el Expediente que busco! - volvió leer la etiqueta que tenía escrito "Hinamori Momo" - ¡Sí es este!.
Unos ruidos alertaron al joven Shinagami, quien a toda prisa cerró el cajón y se escondió hasta el fondo de la habitación, luchando por mantener la concentración para ocultar su energía espiritual.
La puerta nuevamente se abrió, se escuchó el sonido del interruptor de la luz seguido por las voces de dos mujeres.
- ¿Dónde guardó estos Teniente Isane? – una chica de cabello largo y oscuro mostró la pila de fólderes y papeles que llevaba cargando en sus brazos.
- Por el momento colócalos encima de ese entrepaño vacío, aún falta traer más expedientes que necesitan archivarse – dijo con cierta pesadez en su voz.
La chica obedeció de inmediato y preguntó a su Teniente con cierta preocupación - ¿Le ocurre algo Teniente Isane?
- No nada, sólo estoy un poco cansada – suspiró – El día de hoy la Capitana Unohana salió desde temprano dejándome a cargo de toda la División, y la verdad nunca pensé que fuera a ser tanta responsabilidad.
- Bueno es que, aunque no lo parezca nuestra Capitana hace muchísimas cosas - Pero, con ese semblante tan sosegado que siempre muestra ante todos es difícil creerlo.
- Si lo sé… - se llevo una mano a la mejilla – Realmente la admiro.
- ¿Y ahora que más queda pendiente por hacer? – descanso un brazo sobre la orilla del entrepaño.
- Ya terminamos el recorrido del Cuartel con los de nuevo ingreso, también ya se ordene que se realize el inventario de medicamentos y plantas medicinales, y pronto acabaremos de recoger todos los expedientes de los pacientes que ya han sido dados de alta, así que… lo único que quedaría por hacer es supervisar los entrenamientos.
- Muy bien… - sacudió sus manos - Entonces habrá que apresurarnos para que cuando llegue nuestra Capitana encuentre todo en orden.
La Teniente sonrió conmovida con la actitud de la chica – Ahora entiendo por que la Capitana Unohana te nombró como 3ra Oficial, tienes demasiada energía – concluyó con una risilla.
Tras retirarse ambas mujeres, el intruso salió de su escondite y con el mismo sigilo con el que había logrado entrar se dispuso a escapar sin dejar rastro alguno.
Un joven alto y pelirrojo caminaba deprisa hacia una enorme puerta vigilada por 4 guardias de aspecto hosco, mismos que al ver su vestimenta se apartaron para permitirle el acceso.
- Llegas tarde... – un hombre masculló con su grande y blanquecina dentadura.
El pelirrojo alzó su tatuada ceja despreocupado - ¿Tarde? La reunión todavía no ha empezado.
- No hemos empezado por que Usted aún no llegaba…– una voz severa y carrasposa se escuchó detrás.
- Disculpe que me haya tardado tanto Capitán Yamamoto – agachó los hombros apenado – Tuve un contratiempo y…
- No le pedí que explicara las razones de su impuntualidad – dejó caer secamente su bastón sobre el brillante piso - Lo importante es que ya esta aquí y podemos iniciar.
Renji pestañeó sorprendido - ¿No esperaremos a que llegue ningún otro Capitán?
- Solamente los he citado a Ustedes cuatro – respondió tajante y con pasos parsimoniosos se dirigió hasta ellos.
Los 4 Capitanes se alinearon de forma horizontal y enderezaron sus espaldas lo más que pudieron.
– Capitana de la 2da División y Comandante del Escuadrón Secreto de Castigo, Soi Fong… - la regresó a ver con semblante duro y tácito, para posteriormente dirigir su vista a alguien más – Capitana de la 4ta División y Comandante del Escuadrón de Rescate y Curación, Retsu Unohana – dio un par de pasos más y se acercó a un hombre con careta maquillada en blanco y negro – Capitán de la 12va División y Director del Instituto de Desarrollo Tecnológico, Mayuri Kurotsuchi – se detuvo unos segundos y miró de reojo al ultimo de los presentes – Capitán de la 5ta División, Abarai Renji.
El anciano recargó ambas manos sobre su bastón y un breve silencio se hizo presente.
- Ustedes fueron citados el día de hoy para asignarles una importante tarea… - aclaró su garganta con un fuerte tosido – Dentro de 2 días se llevara a cabo la prueba de la Teniente Hinamori Momo, y ustedes han sido elegidos para ser los jueces de dicho evento.
Distintas emociones se expresaron en los rostros de los Capitanes, las cuales iban desde un simple asombro hasta el más intenso recelo.
- Confío en el buen criterio de todos Ustedes para poder decidir de manera justa el futuro de esta joven oficial – agregó.
Un hombre de pelo corto y canoso apareció detrás del Capitán Supremo, este se encontraba hincado y sostenía una charola plateada en sus manos.
- Muchas gracias Teniente Sasakibe – el viejo tomó unos sobres blancos que estaban encima de la charola y los alzó con su mano para que los demás pudieran verlos – Por la tarde se le hará llegar a cada uno un sobre con la información del lugar y la hora en donde se realizará la prueba, deberán llegar con 30 minutos de anticipación.
Renji tragó saliva nervioso al sentir la mirada del Capitán Yamamoto posarse en él.
- Capitán Abarai – pronunció su nombre con firmeza – Usted se encargará de traer consigo a la Teniente Hinamori y… espero la puntualidad de ambos – sentenció.
- Sí, Capitán Yamamoto – asintió inclinando levemente su cuerpo.
El viejo dejó los sobre nuevamente sobre la charola y apremió a los Capitanes con mirada firme – Creo que no hará falta advertirles que la información contenida en estos sobres es de absoluta confidencialidad, así que, cuento con la discreción de todos Ustedes.
Los Capitanes asintieron con reserva intercambiando sus miradas unos con otros.
- Eso es todo, pueden retirarse… - el anciano dio media vuelta y empezó a mover su bastón hacia delante seguido por sus pies y por su Teniente.
La pequeña comandante del a 2da División fue la primera en retirarse con un veloz movimiento de Shunpo, posteriormente el capitán de aspecto macabro y hostil abandonó la sala no sin antes dirigir a los dos Capitanes restantes una sonrisa llena de malicia.
- No debes prestar atención a cosas como esas – la tenue voz de una mujer interrumpió el ofuscado pensamiento de Renji.
- Perdón, ¿acaso dijo algo Capitana Unohana?
- Descuida - le sonrió – No fue nada importante.
La Capitana que traía enredada en una trenza su larga cabellera pasó frente a Renji y antes de cruzar el umbral de la puerta le manifestó – Por favor dile a la Teniente Hinamori que vaya a verme… "otra vez".
- Sí, se lo diré… - le respondió extrañado por dicha petición, y una vez la Capitana Unohana desapareció de su vista se atrevió a comentar para sí – Presiento que la anterior visita de Hinamori al Cuartel de la 4ta Division fue para algo más que una revisión de rutina.
Unos dedos nerviosos golpeaban la cubierta del Escritorio de la Oficina del Capitán Hitsugaya, quien de haber estado allí habría corrido de inmediato a esa persona que osaba sentarse sobre su sillón y peor aún a no hacer nada.
- Ya se tardo… - hizo una mueca de fastidio - ¿Lo habrán descubierto? No, no lo creo, ya me habría enterado… – dió un manotazo a la cubierta - ¡Entonces donde está!
-¿Dónde esta quien?
Una voz conocida la sorprendió por la retaguardia.
- ¡Capitán! - se levantó de un brinco y cedió el asiento a su Capitán - Ja, ja, ja… Estaba hablando sola. No me haga caso.
- Mmmm…. – recargó su mejilla sobre un brazo mientras la miraba con sospecha – Se me hace raro haberte encontrado sentada en mi lugar y no acostada en el Sofá, como es costumbre.
- Hoy no tenia ganas de estar en el sofá… - se rascó la cabeza apenada.
- ¿Y ese milagro? Tú siempre te la pasas durmiendo la mayor parte del día ahí.
- Ayyyy Taichou, alguna personas podemos cambiar ¿o no?
Hitsugaya arqueo una ceja incrédulo – Tú eres la excepción.
- Por cierto ¿cómo le fue con los de nuevo ingreso? – cambió el tema de forma drástica en un intento por salvar su pellejo de las inferencias de su Capitán.
- Bien, este año ingresaron a nuestro cuartel varios Shinigamis con mucho potencial.
- ¿Usted cree? – fingió interés.
- Pues esa fue la impresión que tuve hoy – resopló y dejó caer su cuerpo en el respaldo del sillón - Habrá que ver el progreso de cada uno al pasar de unos meses.
Se escuchó un fuerte golpeteo en la Puerta seguido por los gritos de un agitado joven.
- ¡Teniente Matsumoto!... ¡Teniente Matsumoto!... ¿Se encuentra aquí? – continúo golpeando la puerta con insistencia - ¡Respóndame por favor!
La rubia se quedo pasmada ante la llegada de aquel visitante.
- ¿Quién eres? – Hitsugaya alzo la voz – ¿Y que asunto tienes que tratar con la Teniente Matsumoto?
- ¿Ca-Capitán…? – los golpes en la puerta cesaron - ¿Es… Usted?
Hitsugaya torció la boca en señal de impaciencia, no obstante supo contenerse – Pasa y preséntate.
La puerta corrediza se abrió, mostrando a un joven en cuclillas y con la mirada fija en el suelo – Mi nombre es Tanaka Ryota.
- Matsumoto… - el ojiverde la miró con molestia y se cruzó de brazos - Esta persona es de nuevo ingreso ¿o me equivoco?
La Sub-Capitana se limitó a evadir su mirada mientras silbaba algo sin sentido.
- ¿Se puede saber porque no estuviste presente en el entrenamiento de hoy? - le reprochó con dureza sin despegar la mirada de su Teniente, quien continuaba ignorándolo.
- Bue-Bueno… Yo… Este… - los colores se desvanecieron del rostro del joven, quien más pálido que un fantasma balbuceaba incoherente a causa del pánico.
- ¡¡Matsumoto!! - una venita saltó de la sien del moreno Capitán al deducir la situación - ¡Cuantas veces te he dicho que no trates a los de nuevo ingreso como si fueran tus sirvientes personales!
La rubia reaccionó ante aquel precipitado argumento - ¿Sirviente? Ah.. si… - sobaba sus manos ansiosa - Tiene toda la razón Taichou, lo lamento mucho.
Hitsugaya se estreso más al escuchar su falsa disculpa.
Matsumoto rodeó el escritorio y con un ademán le indicó al joven que se pusiera de pie - Le aseguro que esto no volverá a suceder Taichou, y tú Ryota… ¿ese es tu nombre verdad? – el novato Shinigami asintió con rapidez – Olvida lo que te pedí y retírate a tus funciones.
- Co-como Usted di-diga Teniente Matsumoto… - respondió aún balbuceante.
Antes de que el joven diera un pasó fuera de la Oficina una sombra se coló por uno de sus costados y en un pestañeó apareció frente a él.
- ¡Entrégamelo! – demandó el peliblanco extendiendo su mano.
- ¿Qué Co-cosa? – retrocedió unos pasos.
- No quieras engañarme – frunció más sus cejas – Puedo darme cuenta perfectamente que algo que tú tienes le interesa mucho a Matsumoto y por eso te esta protegiendo.
- Yo… - regresó a ver la Teniente asustado.
- Solo pienso pedírtelo una vez más… - las venas en su brazo empezaron a delinearse con mayor claridad - Así que entrégamelo de una vez por todas.
Sin atreverse a mirar a los ojos a su Capitán, el joven metió su mano dentro de su Kimono y sacó un fólder amarillento – Por favor Capitán, no vaya a expulsarme por esto.
Hitsugaya le arrebató el fólder de sus manos y con tan sólo echarle una ojeada a la etiqueta expresó furioso azotando la puerta corrediza – ¡Déjanos solos!
Pasaba del mediodía, Hinamori arrastraba los pies sobre los pasillos de su División, el cansancio físico no era lo que la agobiaba, más bien era su mente llena de confusión y remordimiento lo que provocaba esa pesadez en su cuerpo. Decidió a toda costa evitar ser vista así y de nuevo ser abordada por las constantes miradas de preocupación, por lo que fue directamente hacia la terraza para contemplar por unos momentos el opaco cielo de invierno esperando conseguir así bloquear todo pensamiento.
- Odio esto… - musito al sentarse sobre el tejado – Al parecer no he cambiado en nada, sigo comportándome como una chiquilla débil e indefensa – abrazó sus rodillas con fuerza – Ya no quiero sentirme triste cada vez que vengan a mi mente los rostros de esas personas, en especial la de "él".
Un ligera brisa helada acarició sus mejillas y revolvió sus cabellos.
- Pero, no puedo permitir que…
El sonido de una pisada interrumpió sus palabras.
Hinamori volteó y exclamo con sorpresa - ¿Toushirou?
El peliblanco no le respondió y se limitó a sentarse cerca de ella.
- ¿Qué haces aquí? – Hinamori interrogó aún extrañada - Es mediodía, pensé que nos veríamos para ir a comer.
- Así era… - de repente la regresó a ver con ojos llenos de angustia – Surgió algo importante y no podía esperar hasta la comida para hablar contigo.
- ¿Q-que sucede? – pregunto consternada por su mirada, la cual lucía cristalina.
- Hinamori yo… - trago saliva y apretó el puño de la mano que tenía apoyada en el suelo – Se que te dije que respetaría lo que tu decidieras, y que sobre todas las cosas confiaría en ti siempre, pero…
- ¿Pero…? – las comisuras de los labios de Hinamori se curvaron hacía su mentón-
Hitsugaya llevó su mano hasta la de Hinamori y la apretó ligeramente – Creo que no podré mantener esa promesa cuando… - arrugo la frente - cuando es tu vida la que corre peligro.
El delicado rostro de Hinamori se quedo estupefacto.
- Lo se todo… - el ojiverde continuó a pesar de la reacción de su compañera – ¿Por qué no me dijiste nada Momo? Acaso… ¿No confías en mí?
- No quería… - agachó la mirada – No pensaba decírtelo hasta que…
- Hasta después de tu prueba ¿No es así?
La chica asintió en silencio.
- ¡Hinamori por favor! – soltó su mano y se puso de pie - ¿Qué no te das cuenta de lo peligroso que eso puede ser para ti?
El viento helado volvió a soplar, esta vez con mayor fuerza.
Hinamori continuó callada y sin atreverse a mirar los ojos de aquel que tenía parado frente a ella. Quien sólo la observaba, con escrutinio y desconsuelo.
- Ahora entiendo porque Matsumoto hizo todo aquello - comentó para sus adentros el joven Capitán.
Flash Back
- ¡Como te atreviste Matsumoto! – gritó enervado, casi doblando el folder que sostenía en sus manos.
- Lo hice por Usted y por Hinamori Chan… - respondió sin recelo.
- ¿Por mí? ¿Por Hinamori? – sus dientes rechinaron – ¿Es que acaso no piensas lo que dices?
- Usted es el no esta pensado con claridad – argumentó alzando la voz - ¿Creé que lo que hice fue sin razón alguna?
- Fuera cual fuera la razón, no tenias porque haber hurtado el expediente de Hinamori y menos utilizando a un Shinigami novato – azoto el folder amarillento sobre su escritorio - ¿Tienes idea el problema que pudiste ocasionar si lo hubiesen llegado a descubrir?
- ¡Pero no lo hicieron! – le replicó con seguridad - En este momento lo importa es que Usted conozca la verdad.
- ¿Qué verdad? – masculló - ¿De que rayos me estas hablando?
- Ayer, cuando me encontré a Hinamori para entregarle el abrigo que Usted me dio – dio unos cuantos pasos y abrió la ventana para dejar entrar el aire que tanto hacia falta en ese lugar – Me dí cuenta de que había estado llorando…
- ¿Llorando? – a Hitsugaya se le hizo un nudo en la garganta de tan sólo imaginar así a su amada.
- Y… cuando le pregunté que es lo que le había pasado no me dijo nada – se recargó sobre el marco de la ventana encarándolo por completo – más bien yo diría que "no quiso".
- Pero, ayer, al estar conmigo, ella… - rasguño la pasta del folder con las yemas de sus dedos – Yo no noté nada, no vi absolutamente nada diferente en ella.
- Quizás Hinamori Chan no desea preocuparlo más, a Usted menos que a nadie.
- Necesito hablar con la Capitana Unohana – exclamó con la voz quebrada – Debo saber…
- Ahórrese esa visita, y aunque pudiera hablar con ella ahora mismo, dudo mucho que le confiese el estado de Hinamori sin su consentimiento.
La rubia caminó hacia él y retiró el folder de sus aprensivos dedos.
Hitsugaya la miró perplejo - ¿Insinúas que…?
- Estoy segura de que lo que le ocurre realmente a Hinamori Chan se encuentra escrito dentro de este folder – le sonrió y se dirigió hacia la puerta, misma que cerró nuevamente sin un ruido tan ensordecedor como el anterior.
End Flash Back
Hitsugaya se puso de rodillas ante una pasmada Hinamori, tomó su quijada con sumo cuidado con una de sus manos y clavó sus grandes ojos turquesa en los cafés claros de ella.
- Sólo dime una cosa… - le dijo con voz aterciopelada.
- ¿Qué…? - le respondió ella con un hilo de voz.
- ¿Estas decidida a afrontar esa Prueba aún a pesar de tu condición?
Hinamori dudó unos segundos, pero, asintió su cabeza manteniendo los ojos cerrados.
- Esta bien… - Hitsugaya la rodeó con sus brazos y le susurro al oído – Te juró que haré hasta lo imposible por protegerte, pase lo que pase. No pienso perderte nunca más.
Notas de la Autora :
No tengo perdon por el largo tiempo que deje abandonada este Fanfic, estamos hablando de un poco más de 2 años, realmente doy una mirada atrás y no puedo entender que fue lo que paso o peor aún, como paso tan rápido.
Lo único que les puedo decir es que todo el 2008 estuve absorbida por el trabajo y la escuela, a duras penas tenía tiempo de dormir para tomar energías y continuar con ese atroz ritmo de vida. Los pocos ratos libres que tenía me sentaba frente a la computadora intentando continuar este Fic pero simplemente mi mente estaba bloqueada con las presiones que tenía encima y ni siquiera me acordaba sobre que era mi historia, patético, en verdad que me sentí fatal en esos tiempos.
Durante este año, mi vida ha retomado un poco de paz y he tenido la oportunidad de disfrutar de muchas cosas que me gustan y me han llenado de inspiración y pasión por esto nuevamente. He dedicado mucho esfuerzo a este nuevo capítulo que espero los disfruten todos.
Como es costumbre, me es grato responder a todos aquellas personitas que me dejaron su comentario (del más antiguo al más reciente) :
Kati : Tu fuiste la primera en dejarme un comentario al Capítulo 10, y eso fue desde el 2007, ¡Oh Dios! Que pena siento en contestarte después de tanto tiempo. Sólo quiero agradecerte el tiempo que dedicaste en leerme esperando de antemano tengas la oportunidad de hacerlo otra vez.
Hazukki : Para mí tu eres y siempre serás el Fan #1, nadie puede ni podrá reemplazarte. Sólo tu me conoces mejor que nadie y sabes por lo mucho que he atravesado para finalmente poder haber publicado este capítulo. Sin tu apoyo yo creo que realmente me habría olvidado de este proyecto en mi vida y hubiese dejado que muchas otra cosas irrelevantes en mi vida terminaran agobiándome. Gracias por creer en mí. (voy por el Epilogo de mi otra historia).
GeminiSaga : Bueno pues muchas gracias por declararte como un gran admirador, me da mucho gusto que tu también seas un ferviente admirador del HITSU/HINA, sinceramente a pesar de los pocos momentos que les han dedicado tanto en la serie como en el manga, con eso ha sido más que suficiente para cautivarse con ambos personajes. Espero que igualmente hayas disfrutado de este nuevo capítulo y disculpes el largo tiempo de espera.
Asuka Ishida : Te agradezco sinceramente que me hayas agregado a la lista de tu autores favoritos e también puede contar conmigo como tu amiga. Desafortunadamente no pude cumplir tu petición de continuar pronto con este fic, que más me hubiese gustado a mí que contar con el tiempo para dedicarme de lleno a esto y seguir contando con fans tan lindas como tu. Me complace mucho que encuentres muy fluido la forma en que escribo, realmente me esfuerzo mucho para describir en cada oración un sentimiento y/o emoción que quiero plasmar en los personajes, como si yo misma fuera quien estuviera viviendo la situación. Espero te encuentres bien y seguir contando con tu apoyo.
Naoko Fujisawa : Tuve oportunidad de leer tu lemmon y me pareció muy emotivo, tu si tienes el talento para ello, felicidades!. Entiendo que por cuestiones de la estudio y demás, te limitan el tiempo que puedes dedicarle a tus historias, es lamentable pero eso también cause perdida de inspiración. No te rindas y espero sigas esforzándote en seguir escribiendo ya que puedo apostar es algo que te brinda mucha satisfacción.
Rina Imbers: Ay sentí tus palabras como una pedrada en la cabeza, hasta estoy sangrando porque tal y como dices en tu comentario sucedió conmigo. Fue mucha la espera que te hice pasar para que tuvieras oportunidad de leer mi siguiente capítulo, en verdad lo siento muchisimo. Te agradezco el tiempo que te tomaste en leer mi historia a pesar de no estar completa y te haya gustado la forma en que redacto, asimismo en bueno encontrarse con otra fan del HITSU/HINA.
Shiro Kumiko: Que halago que pienses que mi historia sea muy buena, aunque si apreciaría tus criticas respecto ami forma de redactar lemmon, por siendo sincera me dio muchísima pena y siento que no lo hice bien. En fin, por el momento en este nuevo capitulo no agregue lemmon pero te aseguró que habrá más (apreciaría cualquier consejito que me puedas dar).
Tormenta : Muchas gracias por tu comentario, que bueno que a ti también te guste el HITSU/HINA y espero lo sigas apoyando. Ten paciencia y verás como te quedas impresionada con la prueba de Hinamori sino con muchas cosas más que están por venir.
Tsanayi sama: Don't worry Lidia, I really appreciate you took the time to read my fanfic, I hope that soon enough you learn Spanish so you can fully understand it.
Rukis : Muchas gracias por se una nueva fan de mi historia!... Y realmente me sorprende que te hayas leído los 10 capítulos en una hora y media, no inventes entonces que bueno que este nuevo capítulo lo hice un poquito más largo, espero que también te haya gustado. Me hace sentir muy feliz que te parezca buena la forma en que escribo, realmente si me esfuerzo mucho en mantener la esencia de los personajes con situaciones que sean reales para que desate la imaginación de los lectores y así disfruten más la historia.
Shiro-Chappy : A es todo un placer compartir mi historia con todos los que tienen la amabilidad de leerla y mejor aún disfrutarla. Que bueno que te gustó y espero tus comentarios respecto a mi nuevo capítulo.
Angie : Pues que te puedo decir chica, tu eres una de las razones por las cuales me sentí muy motivada a continuar con mi historia, gracias por todo tu apoyo y realmente aprecio mucho tu amistad. Espero contar con tu opinión de este nuevo capítulo, el cual te prometí desde febrero, perdona por favor la larga espera. TQM.
Miizuke-San : Muchas gracias por tu comentario, no creas a mi también me da no se leer los Lemnos, supongo por que cuando te imaginas a esos personajes que tanto admiras en ese tipo de situaciones se te pone la piel de gallina, bueno en mi caso así sucede jajaja…
Jigoku-Shounen: Arggghhh tu comentario fue como un balazo directo al corazón, nada duele más que te recuerden el tiempo de espera de tus lectores, dios mío que rápido pasa el tiempo. ¿Qué puede motivarme a seguir escribiendo y con más premura? Pues tú y comentarios como los tuyos son la respuesta.
Angelunny: Igualmente tu eres una lindura por ser la que escribió el último comentario a mi historia, agradezco mucho que te hayas tomado el tiempo para leerla y espero la hayas disfrutado.
Pues bueno esos fueron todos, como les dije anteriormente, gracias a todos Ustedes esta historia es posible y sinceramente aprecio cada palabra que me dedican a mi o a mi historia en sus comentarios.
Hasta el próximo capítulo, y les prometo que no tendrán que esperar 2 ó 1 año, ni 6 meses para leerlo. Es más ya estoy empezando a escribirlo.
Sigan apoyando el HITSU/HINA, una de las mejores parejas del anime de todos los tiempos.
Los quiero!
