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Disclaimer: Esta historia es completamente de mi imaginación, utilizando los personajes del mangaka Masashi Kishimoto-san
Yo espero que sea de su agrado.
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CAMINO NINJA DEL SENTIMIENTO
Creer amar y aprender a amar son dos cosas distintas.
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• DÍA #84 •
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El sol aún no daba señales en la ventana y su cuerpo seguía tibio, su brazo seguía aferrado a ese delicado cuerpo durmiente cerca de su pecho y la respiración serena que calentaba su camiseta y atravesaba la tela hasta llegar a su piel lo estremecía suavemente. Abrió los ojos para contemplarla, pero sólo podía apreciar su cabellera esparcida en la mejilla y el subir y bajar de su cuerpo por la respiración. Quiso levantar el brazo para apartarse, pero no pudo. De alguna forma quería seguir allí, a su lado, procurando que descanse tranquila, pues parecía ser el único momento en el que las lágrimas no salían de esos cálidos ojos perla.
El movimiento de la cama, detrás de Hinata, lo alertó, pero al notar que era la tonta gata permaneció quieto; su cabeza reposando sobre su brazo izquierdo, aferrado con delicadeza a la chica durmiente. Kunai meneaba la cola con parsimoniosa lentitud mientras contemplaba fijamente al sujeto que tenía abrazada a su dueña; Sasuke la miraba igual: fijo, frío, a la expectativa de los movimientos que pudiera realizar el otro.
Por un segundo Sasuke enfocó el reloj detrás de la gata, marcaba cuarto para las seis. Suspiró y quitó el brazo con un dejo de arrepentimiento. El animal parecía relajado después de que Sasuke se apartara, pero no abandonó su posición de guardián. Molesto por la actitud detestable del animal —él no era un maldito pervertido— desafió a la gata con la mirada y acercando la mano al hombro de Hinata con rapidez, la zarandeó sin que el animal pudiera evitarlo.
— Despierta. —fue lo único que dijo después de ver esa expresión de espanto en la chica, y para cuando Hinata se dio cuenta que sólo la había despertado para ir a la misión se calmó.
Una ducha rápida, empacar herramientas ninja, verificar la vestimenta y desayunar de forma rápida y simple los dejó listo para la misión. Cuando Hinata cerró la puerta —despidiéndose de Kunai y asegurando alimento para un par de semanas— cayó en cuenta que no se irían solos y la cortina de tristeza volvió a envolverla.
El camino del departamento Uchiha hasta la entrada principal tomaba unos quince minutos, pero para Hinata sólo pasaron segundos.
— ¡Hola! —saludó un efusivo rubio en la puerta.
— B-buenos días, Naruto-k... —contestó sin mirarlo, pero su saludo se cortó cuando vio a una cuarta persona en el lugar, a un par de metros volteando con algo de pesar.
— Hola. —dijo ella no muy animada, Hinata reverenció con suavidad mientras respondía el saludo; sin embargo notó segundos después que no había sido a ella a quien dirigió esas palabras. Sasuke la miró de forma tranquila sin responder su cortesía.
— ¿Qué haces aquí? —sonó algo tosco, pero para todos el carácter de Sasuke ya era de costumbre, aunque eso no evitó sentir en sus verdes ojos el peso del dolor y el sufrimiento; no obstante respondió con madurez y una firme sonrisa.
— Tsunade-sama me incluyó en el grupo, en caso de ser necesario.
— ¿Cómo se encuentra Karui-san? —preguntó elevando el tono de voz con dulzura, esperando que Sakura la oyese esa vez; la pelirrosa volteó en su dirección con una extraña y chueca sonrisa.
— Bien, sólo necesita reposo. Recuperará la visión en un par de días. —apartó la mirada de Hinata con rapidez y se enfocó en Naruto. — Ya que estamos todos, vámonos.
— ¿Quién es el líder? —preguntó mientras los cuatro dejaban la gran puerta roja de Konoha atrás.
— Shikamaru ya está allá. —indicó ella con algo de indiferencia mientras corrían con velocidad— Mientras, yo seré la guía. —expresó en dirección a Sasuke, pero éste no le dio importancia.
Hinata sintió la rabia aún presente en el corazón de Sakura por haber contraído nupcias con Sasuke, entre chicas se podía percibir eso con naturalidad, pero así como estaba la rabia en su mirada, también la tristeza y compasión; seguramente en esas horas se había enterado de la prometida de Naruto y también se preguntó si la conocía lo suficiente como para preguntar si Naruto estaría bien con ella a su lado.
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• DÍA #86 •
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Dos eternos y largos días entre la selva, para llegar al punto donde estaba el equipo de investigación de Konoha, pasaron tan lento como el caminar de un caracol. Naruto no cerró la boca durante todo ese tiempo platicándole a Sakura y Sasuke sobre la nueva muchacha de nombre Shion —Hinata se enteró que la conocieron en una misión hace un par de años— y lo firme que estaba con respecto a la boda. Se quejaba de que no lo dejaba tranquilo e incluso le tenía miedo, pues el primer día que se encontraron no sólo lo besó de forma pública, sino que no salió de su departamento hasta que los asistentes de ella le indicaron que mientras no estuvieran casados ellos no podían compartir un lecho matrimonial. Naruto también expresó que no se apartaba de él desde el amanecer hasta el anochecer y aunque se tornaba asfixiante en ciertos momentos, Shion no era una mala chica y acotó que le agradaba su mandona y cariñosa compañía.
Hinata demostró su madurez con gran recato a pesar de todo lo que debía escuchar durante el trayecto; Sasuke sintió un dejo de admiración al notar su control delante de él después de todo lo que decía sobre esa tal sacerdotisa.
Si en el día Naruto lastimaba a Hinata sin darse cuenta, durante las noches quien sufría era Sakura, pues no sólo captó la atención que Sasuke le daba a Hinata con cierto tacto y cautela, sino que Hinata no parecía notarlo y a él no le importaba. Sakura también observó de mala gana que Sasuke miraba a Hinata de perfil cada cierto tiempo, en especial si Naruto mencionaba el nombre de Shion con un dejo de alegría. La noche anterior buscó platicar con Hinata por todos esos detalles, pero... pero Sasuke lo evitó.
No, imposible.
Sasuke no la estaba protegiendo del dolor, ¿cierto? Ese no era Sasuke, él no era así. Unos meses a su lado no lo pudieron haber cambiado, ¿verdad? Él no la quería y ella a él, claramente, tampoco. ¿Entonces? ¿Por qué esa noche, cuando Hinata terminaba el turno de vigilia, Sasuke le pidió que se quedara un momento —pues él tenía el siguiente turno— para comentar "algo" sobre "algo", sabiendo que quería platicar a solas con ella? ¿Por qué lo hizo? ¿Qué era ese "algo"? ¿Qué es lo que había sucedido entre ambos con solo unos meses de cercanía? ¡La curiosidad la carcomía desde lo más profundo de su corazón, transformando esa tristeza en molestia con rapidez!
Mientras estuvo en Kumogakure, el recuerdo de la boda la perseguía a cada segundo. Las clases y tutorías hasta tarde la mantenía distraída, pero al ir a dormir todo regresaba: la boda, la plática en el parque y... ¡y todo! Cuando unos miembros de AMBU encontraron esas ruinas vio la oportunidad perfecta para permanecer concentrada en ello, pero cuando el sello explotó y todos quedaron atrapados en ese genjutsu, ella fue la única en salir con rapidez. Su mente fría y el rápido manejo del chakra le permitió ayudar a los demás a recuperar la visión, pero Karui fue su excepción. Estuvo tres días intentando todo lo que estaba a su alcance para curarla, pero luego de apagar su orgullo supo que la única manera de descubrir lo que tenía Karui era llevándola con su maestra y eso sólo implicaba ver a Sasuke una vez más.
No quería, aún no estaba lista para regresar porque sabía que esa tristeza compartida con Hinata no se había aplacado y su temperamento efervescente podría causar un altercado del cual se arrepentiría después, pero allí estaba: ella y Sasuke en la misma misión como cuando eran jóvenes. Si no fuera por el bocón de Naruto y la presencia fantasmal de Hinata, estaría compartiendo con Sasuke un momento íntimo y apacible.
—... y así es como tendremos una cita cuando regrese. —expresó Naruto cuando salieron de la arboleda y se encontraron con el grupo de investigación.
— Bienvenidos. —expresó Shikamaru cuando los cuatro toparon suelo después de correr por entre las copas. — Síganme.
El sol de mediodía golpeaba sus rostros, pero el calor fue mayor cuando se acercaron a una cúpula reflectante no mayor a tres metros de diámetro; Sakura estaba algo contrariada por el actual tamaño de la burbuja.
— Dentro de esta esfera se encuentra una runa de dos metros de altura y medio metro de espesor. Está tallada con símbolos de remolinos y un par de caracteres desconocidos; ni siquiera en las antiguas notas científicas de la Aldea del Remolino se encontraron, pero se cree que es parte su lenguaje madre y explica el funcionamiento de esta barrera.
— Creí que la cúpula era más grande. —expresó Naruto algo decepcionado en dirección a Sasuke; quien aprobó el comentario con la mirada.
— ¡Y lo era! —acotó Sakura.
— Ayer en la mañana comenzó a reducir su diámetro. —agregó Shikamaru.
Naruto y Sasuke empezaron a rodearlo desde ambos lados y se detuvieron frente al símbolo que indicó Kakashi. Naruto entrecerró los ojos por un momento al notar una forma familiar en el sello, pero no recordaba dónde lo había visto. Sakura, Shikamaru y Hinata se acercaron con tranquilidad; a la distancia estaban otros ninja del equipo de investigación pendientes de las demás ruinas en el abandonado templo descubierto. Sasuke dio un vistazo alrededor del recinto.
— Está ubicada en el centro del lugar. —expresó al ver el estilo circular del corte en los árboles y la posición de las demás edificaciones..
— ¡No, Naruto! —expresó Sakura cuando vio que el rubio quería tocar el sello. — Eso fue lo que hizo Karui, tonto. —le dio un golpe en la cabeza.
— Ella aplicó un poco de su chakra en un kunai y lo lanzó al centro del sello. —acotó Shikamaru. —Suponemos que la esfera ataca al dueño del chakra que hace contacto.
— ¿Cómo si estuviera vivo? —preguntó asombrada Hinata, Shikamaru asintió.
— Necesito que utilices el Byakugan y me digas si la ruina sigue igual. —dijo él y Hinata obedeció. Sasuke la miró de perfil y Sakura a Sasuke; Shikamaru notó el gesto en ambos. Naruto seguía concentrado en el símbolo con una intensidad peculiar, sobando su pequeño chichón.
— Byakugan. —murmuró y se sorprendió al notar su alrededor— No está. —dijo sin apartar los ojos del lugar— No está la ruina, Shikamaru-san. En su lugar hay, eh, parece un... un portal, pero no logro distinguir a dónde comunica. —Sasuke entrecerró los ojos en dirección a la cúpula. Hinata empezó a caminar hacia el sello, pues había una pequeña ruptura en él que nadie había notado.— Está hecho de... chakra. —dijo anonadada cuando se detuvo delante del peculiar símbolo acercándose un poco para ver la grieta.
"Cuidado, Naruto." Abrió los ojos de golpe cuando la voz de Kurama retumbó en su mente. "Puedo sentir a Mito en él."
"¿Quién?" Preguntó confundido.
"La esposa del Primer Hokage." Acotó Kurama rodando los ojos. "Esa barrera emite la misma presión que causa el chakra de Kushina en mí." Los ojos de Naruto se cerraron por completo y empezó a reunir la energía del ambiente para comprobarlo por él mismo. Sobresaltó levemente cuando sintió la misma sensación que experimentó junto a su madre en su interior años atrás. La barrera que rodeaba la ruina estaba, efectivamente, hecha con energía pero él no podía absorberla; como si el mismo sello se lo impidiera.
Hinata arrugó levemente la frente cuando la barrera comenzó a brillar suavemente y sus ojos comenzaron a arder, sólo ella lo podía apreciar. — Shikamaru-san... —retrocedió un paso— El sello... El sello está interactuando con... con el byakugan. —expresó algo contrariada sin poder pestañear. Sasuke apartó el cabello de su rinnegan cuando una extraña sensación lo invadió desde los pies, Naruto abrió los ojos al percibir la red de chakra de Hinata esfumándose con velocidad. — N-No me puedo... mover. —expresó asustada sin poder eliminar el byakugan, casi sin aliento. Del sello salió una mano en su dirección, Naruto intentó tirar de ella... Apareció una potente luz, después un "¡Cúbranse!", un zumbido en los oídos de todos los llevó al suelo de manera mecánica por el dolor y Sakura vio el cuerpo de Hinata languidecer. Antes de poder avisarle a Shikamaru para que la sujetara con el jutsu de sombras, fue succionada por el sello dentro de la ruina... y Sasuke estiró el brazo izquierdo en esa dirección.
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• DÍA ¿#? •
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Abrió los ojos tanto como la boca y absorbió oxígeno de golpe como si saliera del agua. Se calmó de inmediato como en cualquier otra circunstancia, pero el frío golpeó sus huesos y fue cuando se dio cuenta que estaba en una zona nevada boscosa. Su cuerpo se encontraba a orillas de un río torrentoso y sentía el cuerpo pesado. Pasó su mano por el cabello mientras se levantaba de la nieve que ocultaba sus pies hasta los tobillos. La sensación fresca del invierno era reconfortante, pero algo no estaba bien. Sentía más frío del que recordaba su cuerpo, pero antes de revisar su interior prestó atención a las aguas y los gritos ahogados de alguien lo alertó.
Se quitó la capa y al dar el impulso para saltar lo suficientemente cerca de Hinata para auxiliarla se dio cuenta que ese "algo" que no estaba bien era su red de chakra. Con gran dificultad —debido a la falta de su brazo— logró llegar hasta ella cuando su cuerpo desfalleció. No podía crear un clon, no podía utilizar ninjutsu, y la corriente endemoniada los hundía a ambos cada cierto tiempo; no así logró redirigir tanto su cuerpo cansado como el cuerpo lánguido de ella hasta la orilla.
No tomó ni un solitario respiro, ignoró el gélido ambiente que cortaba su piel como lava y puso su atención en la muchacha inconsciente; su pecho no se movía. Levantó el mentón para abrir las vías respiratorias y acercó su mejilla a la boca y nariz de ella mientras observaba el pecho, pero este seguía sin moverse y su cálido aliento tampoco hacía presencia en su rostro. « No... » Se arrodilló junto a ella. Una terrible y abrumadora sensación de vacío lo invadió de golpe como una inundación de barro que lo ahogaba desde adentro. Serenó su mente, recordó vagamente cómo se daba los primeros auxilios. Colocó su frío cuerpo en una posición horizontal, volvió a levantar su mentón, abrió sus labios con una delicadeza imperiosa, tapó su nariz, acercó sus labios a los de ella —cerciorándose de que su boca cubriera la de ella en su totalidad— y expulsó todo el aire que sus pulmones podían retener en su interior mirando que su pecho se levante.
Separó sus labios de los de ella.
Sin alejarse demasiado de su rostro volvió a tomar aire y una vez más se aproximó a sus suaves y fríos labios para volver a darle su respiración...
Se apartó y colocó su mano en puño a la altura del pecho. « Uno... Dos... Tres... Cuatro... » Empezó a contar mientras presionaba con constancia. « Vamos, vamos... Treinta... » Levantó su mentón una vez más, tapó su nariz con los dedos y cubrió su boca mientras volvía a empujar el aire en su interior. « Uno... Dos... Tres... Regresa, maldición. »
— ¡Cough! ¡cough! Cough...
En el tercer intento de respiración, Hinata reaccionó. La sensación de alivio recorrió cada parte de su cuerpo y la ayudó a voltear para que expulsara toda el agua que se tragó. Estiró el cuello y divisó su capa a unos metros, apartó la mano de su hombro para levantarse e ir por ella, pero las temblorosas manos de Hinata lo sujetaron con fuerza; temblaba más de lo normal. Casi como si no solamente fuera frío, sino también miedo.
— ¿Qui-Quien está allí? —preguntó temerosa apretando su mano con fuerza.
Sasuke volvió a acuclillarse a su lado y con un asombro suave que no pudo contener se dio cuenta que ella no lo podía ver. Antes de que pudiera responder ella agregó.
— ¿E-eres tú... Sasuke-kun?
— Sí. —respondió casual para no alterarla más. — ¿Cómo terminaste en el río?
— Abrí l-los ojos hace unas horas, creo, y, eh, todo estaba oscuro... —el temblor por el miedo poco a poco se aplacó y su cuerpo empezó a tiritar por el clima— Llamé p-por ayuda, pero... pero... —las lágrimas empezaron a salir de sus ojos perdidos y algo opacos— Me levanté por el frío y-y caminé hacia adelante esperando e-encontrar a al... ¡E-espera! —indicó al sentir que quería retirar su mano de las de ella. Sasuke la tomó por el hombro y la ayudó a levantarse. — ¿Dónde vamos?
— A refugiarnos del frío. —dijo con un tono cálido. Ella rodeó su cintura sin timidez, pero temblando del frío y del mal momento en la corriente hostil. Caminaron hasta la capa que dejó río arriba en su afán por sacarla del agua, la recogió y la colocó detrás de su hombros. Ella lo negó, pero terminó aceptando no muy convencida, pues él también estaba empapado.
Llevaban varios minutos caminado entre los árboles rumbo a una zona montañosa no muy lejos de donde se hallaban, cuando Hinata por fin tomó el valor para decir lo que pensaba.
— ¿Y... Naruto-kun?
— No lo sé. Desperté sobre la nieve y te vi en el río.
— ¿Dónde estamos? ¿Re... reconoces algo?
— No.
Hubo un corto e incómodo silencio.
— N-no puedo activar mi byakugan... ni sentir mi chakra. —lo comentó algo culpable y preocupada.
— Yo tampoco. —dijo de forma simple, sin darle importancia.
Permanecieron en silencio por otros minutos en los que Sasuke dio con una caverna oscura. El aire congelaba sus huesos de todas formas, pero el piso de roca no afectaba tanto como la fresca nieve del exterior. La dejó sentada unos metros dentro, apoyada contra la pared mientras salía por hierba y madera seca para una fogata. — Quítate la ropa. —dijo de imprevisto mientras encendía la fogata con un par de kunais; aprendió durante su viaje a no valerse tanto del ninjutsu para evitar llamar la atención de los civiles. Obviamente ella sonrojó moviendo los ojos en el vacío buscando la posición de Sasuke dentro de la caverna.
— E-estaré bien. —dijo temblando por la baja temperatura, intentando enfocar el suelo.
— Yo también lo haré. —dijo tranquilo mientras colocaba más y más leña después de encender el fuego, algo de pólvora seca que guardaba en un frasco y yerbajos. — Permanecer con la ropa húmeda reducirá nuestra temperatura corporal y perderemos la conciencia. —luego de que la llama era lo suficientemente potente pudo observar su rostro iluminado; se notaba claramente incómoda por la idea, pero en el fondo sabía que tenía razón. — Saldré. Cuando estés cubierta con la capa me avisas. —dijo poniéndose de pie, ella asintió corto y rápido, pues sabía que Sasuke estaba en las misma condiciones y el hacerlo esperar lo iba a enfermar.
— ¡Y-ya! —llamó después de unos pocos minutos. Colocó la ropa empapada delante de ella —excepto la prenda interior inferior—, fuera de la capa y con las mejillas sonrosadas se cubrió lo mejor que pudo con la capa de Sasuke; agradecida de ser pequeña para ocultarse en ella por completo. Sasuke tomó la ropa y la colocó cerca de la fogata para que se secara levantada con ayuda de unas ramas, luego tocó su hombro sin hacer ruido; ella saltó.
— Acércate a la fogata. —dijo algo cansado de que pensara que era un pervertido. Ella se levantó con cuidado aceptando la ayuda para estar más cerca de la llama.
Se apartó de ella unos pasos y empezó quitándose el protector que cubre su pecho, de allí la camiseta negra de manga larga con el símbolo de su clan en la espalda. Desabrochó su cinturón, el pantalón... Cuando estaba a punto de quitarse la prenda que cubría sus partes más notables, paró. Miró a Hinata con las manos estiradas en dirección a la fogata y sus ojos estaban muy abiertos y fijos en un punto incómodo para él; parecía querer mirar el fuego, pero lo estaba enfocando a él. Vaya que no podía ver absolutamente nada, porque en una situación de ese tipo ella ya se habría desmayado. Se dejó puesto el boxer por respeto —no porque ella estaba ciega iba a desnudarse en su totalidad—, tomó lugar junto a la fogata y tendió su ropa cerca del fuego como había hecho con la de ella.
— Entramos en el portal... —murmuró para sí misma, pero la escuchó— ¿Cómo regresaremos? —dijo luego de un largo silencio en la cueva, perturbado por una ventisca en el exterior.
— Una vez seca la ropa buscaremos una forma de salir.
— Siento que es culpa mía.
— ¿Por qué lo dices? —expresó sereno ya con el cabello un poco más seco, igual ella.
— El... el sello. No sé como explicarlo, pero siento que esto es una prisión para Kaguya-san. —Sasuke levantó la ceja— Nunca he estado presa en un sello, pero siento que esto fue creado para reprimir el byakugan. Creo que al activarlo provoqué esto... —su mirada sin brillo afligió— Tengo el presentimiento de que al salir yo, pues, no recupere mis ojos.
— Igual que el chakra. —acotó mirando el fuego; ella continuó con su mirada perdida.
— Naruto-kun, Sakura-san, Shikamaru-san... Ellos... ¿Ellos estarán bien? —Sasuke apartó sus ojos del fuego y se enfocó en ella. Estaba ciega, casi se ahoga, podría enfermar por el frío y todavía así se interesaba en los demás. — ¿Sasuke-kun? —Su cabeza y ojos comenzaron a buscarlo, pero no se notaba alterada. — ¿Sasuke-kun? —permaneció en silencio, observando lo que haría en caso de que él no estuviera.
Hinata permaneció tranquila, atenta al sonido —Sasuke sostuvo la respiración por un momento para que no se diera cuenta de su presencia aún en la cueva— por algunos segundos. Murmuró algo que no comprendió y luego empezó a tantear el suelo en dirección a la pared; guiada por el calor de la fogata. Cuando llegó al muro permaneció quieta para escuchar el sonido de la ventisca y después de calcular para qué lado se encontraba la entrada, guió sus pasos en la profundidad de la cueva. Él permaneció sentado cerca de la llama, curiosos por su actuar, pero luego de perderla de vista y escuchar un sonido peculiar se levantó y caminó hacia la entrada para darle privacidad.
Cuando el sonido cesó volteó y la vio tanteando la pared de regreso a la fogata. Le asombró la facilidad con la que se manejaba y la serenidad que demostraba al estar en tales condiciones. Volvió a la fogata realizando un sonido tenue que ella no dejó pasar. — ¿Sasuke-kun?
— ¿Qué pasa? —dijo casual, ignorando lo que ella había hecho.
— Nada... —respondió algo sonrojada pero con un alivio notable. Quería preguntar cómo era capaz de mantenerse así, pero si lo hacía iba a descubrir que él estuvo todo el tiempo dentro de la caverna mientras ella intentaba ir al baño y por alguna razón no quería incomodarla de lo que, seguramente, ya estaba.
Horas después, cuando la ropa ya estaba seca por completo; incluso la que llevaba puesta, Sasuke se vistió y salió de la cueva para darle privacidad. Divisó un brillo por entre los árboles y regresó por ella para ir en busca de lo que, tal vez, era el portal que los encerró. — Date prisa. —indicó con un poco de urgencia al ver que sólo le faltaban las botas. Ella volteó en su dirección sin mirarlo y asintió con una sonrisa tímida. Sus piernas eran finas y torneadas, casi tan blancas como la nieve. Quitó sus ojos de esas perfectas piernas y la ayudó a ponerse de pie; la cubrió con la capa y salieron de la cueva sujetando su mano con fuerza.
Caminar por entre los árboles no era práctico; debía mirar hacia atrás para comprobar que ella no se golpeara con algún tronco en el camino. El brillo que divisó horas antes ya no estaba, pero algo le decía que tarde o temprano lo volvería a ver. — ¡Ah! —exclamó cuando golpeó contra la espalda de él por el repentino freno. Sasuke colocó su mano en su hombro y se acuclilló delante de ella.
— Súbete.
— No estoy cansada.
— No puedes ver y eso nos retrasa. Sube, es una orden. —Culpable por su condición obedeció sin decir más; igual ya una vez había estado en su espalda.
Su cuerpo seguía siendo igual de cálido como siempre y era reconfortante en el ambiente nevado. Se movía tan rápido como un civil común, lo desesperaba un poco, pero luego de caminar por otro par de horas divisó el brillo una vez más y apresuró el paso sin importar lo cansado que su cuerpo se sentía, aunque no tenía hambre. Sin duda algo había de extraño el ambiente, pues llevaban casi medio día en el lugar, pero el tiempo no parecía avanzar. No tenían hambre, no tenían sueño y el cansancio por la larga caminata lo tenía cansado, pero no sediento. El cielo seguía tan claro como en un comienzo y la ventisca no volvió a aparecer.
— ¡... KEEEE! —Hinata separó su cabeza de la espalda de Sasuke al escuchar una voz familiar— ¡... ATAAAAA!
— Sasuke-kun, esa voz es de...
Luego de pasar el siguiente grupo de árboles divisaron una luz similar a la que los llevó allí en primer lugar y en el portal la figura de Naruto no paraba de gritar sus nombres. — ¡Los veo, ahí están! —exclamó feliz y ansioso.
— ¡Concéntrate, Naruto! —gritó la voz de Shikamaru. Detrás del rubio apareció el rostro de Sakura y de algunos miembros del equipo de investigación aliviados y asombrados.
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• DÍA #115 •
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Salieron del portal con un poco de dificultad, pero seguros. Tanto Hinata como Sasuke sintieron un golpe seco por el calor, seguido de una onda interna que ellos reconocieron de inmediato como su red de chakra restaurado por completo. Sasuke bajó a Hinata y la miró a los ojos, pero era claro que su estado no había cambiado. Sakura lo tomó por el hombro y volteó su rostro con suavidad mientras centraba sus verdes pupilas en él, pero Sasuke quitó sus manos de encima casi con brusquedad y acercó a Hinata.
— Necesita atención. —expresó firme, mirándola con esa característica frialdad que ya no era tan fuerte, pero seguía siendo potente y con un hincón en el pecho, Sakura revisó a Hinata y la llevó de inmediato a la carpa médica.
— ¡Estás bien, Sasuke! —gritó emocionado intentando abrazarlo, pero lo rechazó. Sasuke observó la ruina ya sin el campo reflectante ni el sello. Se concentró en su interior, en el flujo de energía; todo estaba en orden. Cuando dejó todo en buenos términos se dio cuenta que Naruto estaba sudado, tenía un aspecto demacrado que marcaba unas suaves ojeras en su rostro feliz.
— Báñate.
— ¡Malagradecido! —reclamó, pero después de olerse él mismo incomodó un poco. —Bueno, bueno. ¡Pero tú! ¿Cómo lo pasaron? ¿Ya comiste? Tardé demasiado, pero al fin conseguimos mantener el portal abierto lo suficiente. —se notaba satisfecho y cansado sobando su estómago como si acariciara un animal, de hecho bostezó sonoramente mientras caminaba a una carpa con Sasuke a su lado. Hacía más calor del acostumbrado.
— ¿De qué hablas? —comentó mientras observaba a los ninjas de investigación revisar la runa y mirar a Sasuke de perfil de forma sutil.
— ¿Cómo sobrevivieron tantos días? No te ves demacrado, algo cansado, pero no desnutrido o... ¿Qué?
— ¿Cuanto tiempo estuvimos dentro?
— Casi un mes. —contestó quitándose la camisa blanca para enjuagarse con agua que había en una bandeja sobre la mesa. Sasuke arrugó la frente.— Cuando el ruido pasó y abrí los ojos Hinata-chan y tú no estaban. Sakura-chan me dijo que la tocaste cuando fue absorbida por el sello. —Naruto se enjuagaba el rostro y el torso mientras Sasuke tomaba una fruta del bol— Intenté hacer contacto con la barrera, pero no conseguía más que ser expulsado un par de metros sin repercusiones. Regresé a la aldea para leer sobre los sellos de mis ancestros... ¡Incluso visité la aldea, de veras! Pero nada. —Naruto tomó una toalla sobre el catre— Regresé hace unos días y me senté frente al sello y dejé que el chakra de Kurama lo toque, hubo una luz intensa, Kurama terminó muy débil y por eso estoy así.
Sasuke terminó de comer la pera y Naruto se puso una camisa limpia.
— Hace unas horas se restauró, recubrí su chakra con el mío y el del ambiente lo que me permitió tener abierto el portal lo suficiente.
— Te ves horrible.
— Idiota. —respondió con media sonrisa. — ¿Qué pasó ahí dentro?
— Pasaron sólo unas pocas horas.
— ¡Imposible! —abrió los ojos de par en par.
— Había nieve por doquier y no teníamos chakra.
— ¡Imposible! —volvió a repetir con la misma expresión de asombro— ¡Sin chakra estarían muertos, de veras!
— También me sorprendió, pero luego de lo que ella dijo tenía sen... —En ese momento ingresó Shikamaru después de visitar la carpa de Sakura.
— Parece que estás bien. —Sasuke asintió con amabilidad— ¿Qué fue lo que pasó?
— ¡No tenían chakra! —respondió por él, Nara miró a Sasuke en busca de respuestas.
— Estuvimos en un bosque nevado por no más de seis horas, pero no transcurrió el tiempo. No podíamos utilizar ninjutsu y la sensación de cansancio no era lo suficiente como para que el cuerpo pidiera alimento o reposo.
— ¿Y lo de sus ojos?
— Cuando la encontré ya estaba así. Por poco se ahoga en el río buscando ayuda.
— ¿Quién? ¿Hinata? —indagó Naruto algo perdido, Sasuke asintió. — ¿Pero cómo?
— Está ciega. —los ojos de Naruto se abrieron de par en par por unos segundos.
— Sakura-chan encontrará una forma de curarla; la abuela Tsunade la ayudará. —Sasuke lo ignoró.
— Ella me dijo que posiblemente el sello era para ser utilizado contra Kaguya. —Shikamaru bajó la mirada un instante— Eso explicaría la falta de chakra y la eliminación del uso del Byakugan.
— Kurama me dijo que la barrera emitía una energía similar al chakra de mi madre y al de una tal Mito.
— La esposa del Primer Hokage, antigua jinchuriki del Kyubi. —acotó Shikamaru. — ¿Y el Rinnegan?
— Normal. Sin chakra no podía abrir portales, pero la visión era nítida. —Shikamaru volvió a bajar la mirada. — Si la barrera estaba hecha de chakra, y Naruto dijo que la sensación era similar a la de su madre y otra miembro del clan Uzumaki, explicaría por qué no podía ingresar.
— El portal es un contenedor que elimina la energía del enemigo para evitar el contra-ataque; mantendría cautivo al prisionero sin repercusiones para su salud. —agregó Shikamaru.— Como el sello estaba elaborado con chakra Uzumaki se bloqueaba el ingreso de los miembros para evitar su confinamiento y también explicaría el paso del tiempo; el Clan de Naruto se caracterizaba por su longevidad. Pero eso no explica la ceguera provocada por la primera abertura del sello ni por qué el Clan creó algo así de poderoso.
— Información. — agregó Sasuke— La roca que talló el Sabio de los Seis Caminos para las generaciones reencarnadas de sus hijos era una guía para eliminar la Maldición del Odio.
— ¡Hey! —llamó la atención el rubio, atento a la conversación— Escuché sobre eso del Sabio, solo que tenía que ver con la Voluntad de Fuego.
— Entonces... —inició Shikamaru— Posiblemente el Clan Uzumaki conocía de la existencia de Kaguya y decidieron crear esa prisión en caso de que apareciera. Si el sello era perturbado para el propósito original se creó el segundo y tercer ataque: la ceguera del perpetrador y aquellos en su cercanía junto al genjutsu. —Shikamaru cruzó los brazos con un rostro de queja— Todo esto en el reporte y la subsecuente investigación en caso de la existencia de otros sellos como este... Qué fastidio. —pasó la mano por su cuello— Será mejor regresar para que descansen y que Hinata sea atendida en el hospital. —Naruto y Sasuke asintieron después de darse una mirada tranquilizadora al saber que no involucraba la liberación o reencarnación de aquella mujer ni ningún otro altercado.
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Cuando Sasuke entró a la capilla médica y vio a Hinata en las mismas condiciones sintió una especie de impotencia que no había experimentado antes, nunca, mientras Sakura creía imaginar preocupación en los oscuros ojos del Uchiha referente a Hinata y su actual estado, y aunque negaba la actitud de Sasuke hacia Hinata no podía evitar que la rabia y el dolor la carcomiera lentamente cuando al dejar la carpa un par de horas más tarde, Sasuke tomó la mano de Hinata sin ninguna preocupación o vergüenza. — Espero que Kunai esté bien. —susurró ansiosa con el rostro vendado en la sección de los ojos, su caminar era torpe. — ¿Eh? —Sasuke se acuclilló delante de ella sin importarte que Naruto y Sakura estaban unos pasos detrás. — Descuida Sa...
— No te lo estoy preguntando. —puso las manos en sus hombros con un poco de nerviosismo por el sonido de las pisadas a sus espaldas; él volvió a cargarla con su brazo. Sakura apretó la mandìbula levemente y se acercó presurosa.
— No hagas fuerza, Sasuke-kun, aún no he chequeado tu condición; deja que Naruto la cargue.
— Estoy bien, Sakura. —respondió relajado mirándola de perfil mientras aseguraba el peso de Hinata en su espalda; ella se detuvo y sintió la mano de Naruto en su hombro como apoyo, pero lo rechazó con un poco de frialdad.
— Sakura-san tiene razón, Sasuke-kun, el esfuerzo te... —susurró cerca de su oído; escuchar la voz de Sakura la había puesto algo tensa.
— Ya dije que estoy bien. —respondió firme, lo que dejó silenciada a Hinata por el resto del trayecto. —Descansa.
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• DÍA #119 •
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Naruto y Shikamaru sentía la tensión de Sakura debido a la atención que le brindaba Sasuke a Hinata, que si bien no era un cambio brusco en la personalidad del Uchiha debían admitir que sí estaba algo más atento a ella de lo que nunca antes le prestó atención a algo; pero nadie, ni Naruto, podían compararlo con su viejo él pues habían pasado dos largos años en lo que prácticamente Sasuke no se dio a conocer en ningún rincón del mundo shinobi. Aún así los dos no sabían si intervenir o dejar a Sakura en ese horrible estado de molestia contenida que en cualquier momento, por el mínimo movimiento incorrecto, podría ser desatada contra el primer inocente que se atravesara en su camino.
Al estar sin visión no podía apreciar el estado de Sakura, pero cuando llegaron a la aldea y Sasuke decidió llevarla al hospital antes que entregar el reporte al Hokage y no los quiso acompañar, el despido seco de la pelirrosa la estremeció sutilmente. Cuando Tsunade los recibió en el consultorio demostró indiferencia por su actitud y se enfocó en revisar a Hinata.
— Te tomará al menos un mes. — dijo sin tapujos después de revisar las fichas de los exámenes realizados esa noche.
Hinata no se mostró sorprendida, lo que llamó la atención de Sasuke una vez más como en la cueva. Perder la visión no la tenía alterada o estresada. Era como si ya lo hubiera vivido y no se preocupara por ello. Al fin de cuentas volvería a ver dentro de unas semanas. ¿Pero si Tsunade le hubiera dicho que no?
— Se quedará aquí para observación, tú te puedes ir. —dijo tosca en dirección al muchacho— Pero vienes por ella en la mañana; allí te daré las indicaciones de su cuidado. —Sasuke se limitó a observarla algo cansado.
— ¿Y Karui-san? ¿Como está? —preguntó.
— La kunoichi de Kumogakure, bien. Se fue hace un par de semanas acompañada por su amigo y un par de nuestros shinobi. —terminó de realizar las anotaciones en la ficha de Hinata y agregó— Prepararé la habitación, ya regreso. —Ambos se quedaron a solas, él no hizo ruido; estaba observando sus ojos blancos perdidos en el ambiente.
— ¿Sasuke-kun? —lo llamó moviendo el cuello un poco en busca del sonido— ¿Sigues aquí?
— Sí. —ella llevó su rostro en su dirección— Gracias. —agregó con una sonrisa cálida y su mirada fija en la pared de atrás.
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Entró al departamento y una nota fue atrapada por su pie. Prendió la luz y la recogió. Allí Tamaki le expresaba que había ido por Kunai después de enterarse sobre su desaparición y que cuando regresaran fueran por la gata a la dirección en el papel. Efectivamente el animal no lo recibió siseando de disgusto y respiró relajado. Notó una capa de polvo sobre todo y ese alivio desapareció, limpió todo con sumo detalle, siempre había sido pulcro y perfeccionista. Ya con el departamento impecable tomó una ducha, se cambió la ropa, se preparó la merienda y fue a la cama para descansar después de ese largo día... Largo y extraño mes.
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• DÍA #120 •
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Abrió los ojos de golpe y el frío lo congeló de inmediato. Tenía ambos brazos, pero no le prestó atención a ello pues el inerte cuerpo de Hinata lo paralizó. La movió suavemente pero el calor de su cuerpo había desaparecido por completo, apretó los ojos y al volver a abrirlos Hinata ya no estaba, ni su brazo. Levantó la mirada cuando los gritos de ella lo llamaron desde el río. Se lanzó tras ella, pero la corriente no le permitía alcanzarla. « No es real. » Se dijo a sí mismo y volvió a cerrar los ojos. Al volverlos a abrir ya no estaba en el río, ni en la nieve. Hacía calor, mucho calor y se encontraba en el bosque. El aroma de la sangre llegó a sus sentidos y comenzó a seguir el rastro... Allí estaba ella, muerta entre las ramas... « No es real. » Volvió a repetirse pero sus latidos empezaban a acelerar con cada nuevo escenario. Cada vez que abría los ojos estaba ella a su lado... muerta, y por más que repetía que no era real seguía en el mismo bucle de tormento que ya no sólo tenía su corazón alterado, sino también su respiración. Verla sin vida lo embargaba de una horrible bruma que espesaba en su interior y lo sumía en un sentimiento similar al que una vez experimentó por la pérdida del clan; una soledad acuosa que lo hacía odiarse por no haber hecho nada al respecto.
No.
No podía ser la misma sensación, ella no era nada para él más que una simple compañía y por ello seguía repitiendose: « No es real. »
Una vez más regresó al bosque nevado, una vez más la tenía recostada sobre la nieve y una vez más no respiraba. Cerró los ojos, repitió su tonta frase, pero al abrirlos ella seguía allí. Una asfixiante bruma lo inundó desde el interior y lo primero que hizo fue comprobar su respiración de forma mecánica... Todo igual: ella no reaccionaba. Levantó su mentón, tapó su nariz y acercó su boca para darle ese aliento que necesitaba para regresar. Uno... Dos... Tres... Cuatro... Nada. Volvió a repetir la acción: mentón elevado, cerrar fosas nasales y cubrir sus fríos labios con los de él... Una vez más: Tres... Cuatro... Cinco... Seis... De nuevo las compresiones en el pecho y ella seguía sin despertar.
«... Siete... Ocho... Nueve... » Ya debía de haber reaccionado. Sentía en su interior que ella abría los ojos a la tercera cuenta de la compresión cardiopulmonar, pero por alguna maldita razón ella no abría los ojos. Veinte... Veintiuno... Veintidós...
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— ¡Despierta, maldita sea! —gritó revuelto entre las sábanas.
Estaba sudando frío, respiraba agitado y su corazón poco y más salía del interior por la fuerza de la presión al miedo de perderla, pero su mente lo confundió con una terrible pesadilla por la perturbación del chakra y lo único que hizo fue pasar su mano por la frente para secar un poco el sudor y permanecer con la vista fija en el techo, calmando su interior. Giró en dirección a su brazo izquierdo, no estaba —ni ella ni su brazo—; desde la batalla con Naruto nunca estuvo ni volvería a estar por mero orgullo... o más bien, castigo. Nunca más lo iba a tener porque lo había perdido por ser un imbécil y si era su marca por todo lo que causó y todo lo que pudo evitar entonces, por más que hubiera una prótesis esperándolo él no la iba a aceptar, porque no se lo merecía.
Pero...
Pero si hubiera tenido su brazo completo habría podido sujetar a Hinata, hubiera estado a su lado cuando perdió la visión y le hubiera evitado el espanto del río y su posible muerte.
¡Por qué pensaba en eso ahora! No es como si los ninjas no murieran en cada misión, pero de alguna forma pensar que Hinata ya no estaría allí para molestar con esas preguntas estúpidas, sus comentarios compasivos, su mirada cálida, el aroma de su cabello al dormir y el esporádico carácter firme ante sus opiniones le causaba una pequeña soledad. Se había acostumbrado a su compañía en el departamento, en el Distrito... en su penitente y austera vida.
Arrugó la frente por un breve instante.
"Le has tomado aprecio..." Las palabras de Kakashi retumbaron en su silenciosa memoria. No negó que era cierto y le sorprendió levemente saber que ella se había ganado su aprecio tan lentamente que no se había dado cuenta hasta casi perderla. Era extraño saber también que ahora Hinata ocupaba una parte sentimental que en un comienzo no existía y se preguntó —tan rápidamente que ni siquiera supo que ese pensamiento pasó por su cabeza— si realmente llegaría a ser una amistad importante como lo era Naruto o Sakura.
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Llegó a la Mansión y su hermana la recibió con un abrazo constrictor. Hinata sonrió y acarició el cabello de la dulce Hanabi mientras le decía que estaba bien, que no se preocupara, pues la ceguera era temporal. Neji la llevó hasta su antigua habitación adecuada para su arribo en el mismo segundo en que llegó la noticia de que Hinata se encontraba en el Hospital de Konoha con un grave problema ocular.
— Padre no está, pero también estaba aliviado cuando recibió la noticia de que apareciste, nee-san. —Hinata sonrió.
— Tsunade-sama dijo que las gotas deben suministrarse durante la noche antes de dormir. —comentó Neji a la menor Hyuga extendiendo el gotero medicinal y un papel con las indicaciones alimenticias para la recuperación. Hinata tomó asiento en la cama y en la puerta de la alcoba se escuchó un suave golpe.
— Que gusto verla, Hinata-sama. —expresó la suave voz de Ko, ella sonrió agradecida. Hubo un pequeño murmullo del cual no distinguió palabra alguna y Neji junto a Hanabi salieron de la alcoba indicando que no tardarían demasiado en volver. — ¿Necesita algo, Hinata-sama?
— Puedo encargarme, gracias, Ko-san. —expresó dulce y atenta mientras se levantaba con cuidado para caminar por la habitación y acostumbrarse a los muebles.
Unas horas antes, cuando la puerta se abrió en el hospital y escuchó la serena voz de su primo sintió tranquilidad y ese amor fraternal que él le había tomado con el paso del tiempo, sonrió para que se calmara porque aunque no lo veía, podía apreciar su preocupación en el tono de su voz. Lamentaba que el duelo no se pudo llevar a cabo en el día indicado, pero Neji le expresó que por el momento debía procurar su salud. Una muda de ropa —de tantas que había dejado en la Mansión la vez que se fue con Sasuke al departamento— llegó a sus manos y se cambió por sí misma en el baño. "Pero Sasuke-kun vendrá por mí." Dijo cuando escuchó a su primo decirle a Tsunade que la llevaría a la Mansión. "En la Mansión recibirá los cuidados necesarios y podrá moverse con tranquilidad." Agregó rápidamente. "Además así no perturbará las actividad que realice Sasuke, Hinata-sama." Fue la respuesta de Neji conociendo su carácter gentil y altruista, la tomó del brazo con cuidado y la sacó del hospital con una leve prisa que ella interpretó como una urgencia en la Mansión o una pronta misión.
Mientras tanteaba los objetos, muebles, entre otros llegó a la ventana; abierta de par en par. Sintió la brisa refrescante y caliente en su rostro. Aún no podía creer que había pasado un mes fuera y ya se encontraba en verano. La florescencia húmeda de primavera cambió por la ardiente y potente luz veraniega del sol que era soportable por la brisa.
— ¡Ah! —gritó al girar hacia la puerta cuando el ruido de esta la tomó por sorpresa.
— ¡... atreves a entrar sin permiso! — reclamó la voz de su hermanita.
La mano que comenzó a tirarla de la muñeca era familiar, pero la persona no respondía ante los regaños de Hanabi. — ¿Sasuke-kun? —preguntó con un aire de adivinación y conocimiento.
— Súbete. —dijo algo imperioso y levemente molesto. Volvió a sentir el mismo movimiento que él realizaba para que trepara a la espalda y dudó en hacerlo cuando escuchó la voz serena de Neji en la puerta.
— Ella recibirá un mejor cuidado aquí, Sasuke.
— Tú no decides eso. —contestó Sasuke con su voz tan tranquila como la de su primo, pero ella no era capaz de ver sus miradas chocando en la alcoba con una electrizante intensidad. — Súbete. —repitió tirando de ella suavemente.
— Eh... Sasuke-kun yo... Será mejor que me quede aquí hasta recuperarme. —agregó en la tensa alcoba y mientras Hanabi y Neji parecían complacidos, Sasuke se levantó del suelo lastimado aún más en su ego.— Te daré menos problemas si permanezco aquí, Sasuke-kun. No tendrás que procurar mi atención y, pues, como conozco la Mansión mi movilidad será libre sin que llegue a lastimarme de alguna otra forma.
— ¿Crees que no puedo cuidar de ti? —preguntó ocultando su disgusto.
— N-no, claro que no. Cuando resfrié tus atenciones me...
— Entonces súbete. —tiró de ella de una forma suave que a Neji no le agradó, y a Hanabi tampoco.
— P-pero, si... si me quedo en la Mansión podrás ir a las misiones y, eh, estarás relajado sin mí. No quiero ser una carga para ti otra vez, Sasuke... ¡kya!
— ¡Hinata-sama!
— ¡Onee-san!
¡Nadie le decía que podía y que no podía hacer! Cuando llegó al hospital por ella esa mañana y se enteró que el entrometido y arrogante primo la llevó a la Mansión sintió una descarga de adrenalina y rabia por el actuar intempestivo. ¿Quién se creía Neji para llevarse a Hinata? ¿Acaso no fue él quien la cuidó durante su resfrío? ¿Creía que no podría con algo así? ¡Él no era un maldito inconsciente! Si ella estaba mal podía cuidarla tan o mejor que la vez anterior. ¡La salvó de un río, maldición! Llegó a la Mansión con toda la tranquilidad que sabía manejar como el maduro adulto que era, pero cuando el primo le dijo que se ella estaría mejor allí mientras recuperaba la visión ya no iba a soportar los pisotones en su ego. Abrió la puerta, fue hasta la recámara —que una vez fue asignada como alcoba matrimonial— y tomó a la chica de la muñeca.
Pero no, a ella le dio por ser considerada como siempre y "evitarle" contrariedades. Que le faltara un brazo no le impedía treparla al hombro y sacarla por la ventana... porque eso fue exactamente lo que hizo para llevarse a la enferma al lugar donde corresponde: el departamento.
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— ¡Hola, Hinata! Oh... —exclamó feliz y preocupada Tamaki— Sasuke-kun.
— Venimos por la gata.
— Claro, por supuesto. Ya la traigo. —dijo la chica detrás del mostrador. Ambos tomaron asiento en la sala de espera sin mencionar palabra sobre la venda en su rostro. Ella no dijo ni una palabra en dirección a Sasuke —ni por el camino después de bajarla en un callejón solitario— y él tampoco sentía la necesidad de hablarle por su pasada actitud. Cuando Tamaki regresó unos minutos después con la felina en sus brazos esta empezó a ronronear con fuerza. — Es un amor, Hinata, pero temo decir que el chakra de Kunai no es lo suficientemente potente como para que aprenda habilidades ninja de ataque. —Hinata mostró un poco de decepción por ello— ¡Descuida! —Agregó con una sonrisa cálida— Kunai-chan desarrolló un olfato potente, no como Akamaru, pero sí es notablemente superior al promedio, y ahora que ya está entrenada puedes darle ordenes básicas para su comportamiento.
— ¿Ya la entrenaste, Tamaki-san?
— Sí. —contestó orgullosa— No fue difícil, ella puso mucho de su parte.
— Puede... ¿Puede hablar?
— ¡Digo, no! —respondió rápido al darse cuenta que estaba negando con pesar— Pero ella ahora entiende muy bien nuestro lenguaje y siempre que necesite algo o quiera dar un aviso te lo hará saber de inmediato.
— Es... Es genial, Tamaki-san. ¡Muchas gracias!
Después de un intenso debate con Tamaki sobre la paga —no quería aceptar porque gracias a ellos ahora tenía un empleo prometedor en la Aldea y había conocido a Kiba (sonrojó al decir su nombre)— ella y Sasuke abandonaron la clínica en silencio; él la sujetaba de la mano con firmeza y la gata caminaba junto a su dueña con una altivez fresca. Después de pasar por la panadería y el mercado por compras —los murmullos no pasaban desapercibidos, pero los ignoraban—, regresaron en el mismo arrullador silencio que tan frecuente era entre ellos.
— Tss...
— ¡Nee-san! —Hanabi estaba en la entrada del edificio con un rostro poco amigable hacia Sasuke— ¿Te encuentras bien?
— Sí. —dijo calmada y con una sonrisa— Kunai-chan ya está entrenada. —se acuclilló en busca del felino que no tardó en ronronea al gentil tanto de sus manos.
— Sí, yo se la envié a Tamaki-san después de la noticia. —acotó serena, pero volteó hacia Sasuke. — ¿Y así piensas que no está mejor en la Mansión? —agregó con la boca torcida por el disgusto causado.
— Hanabi-chan. —Hinata se levantó del suelo con una voz firme que muy pocas veces demostraba su fuerte carácter interno— Fui yo quien cometió la equivocación. —su hermana la miró sorprendida, Hinata tanteó en busca del cuerpo, Hanabi tomó sus manos. — Hanabi-chan, dile a Neji-niisan que me disculpe, igual tú, pero no puedo regresar a la Mansión porque debo estar junto a Sasuke-kun. Él es mi familia ahora.
— Onee-san... —Un leve empujón cálido llegó al interior de Sasuke cuando ella dijo "familia" y como su impávido rostro no lo demostró, Hanabi no se dio cuenta del impacto que causó en él, pero la menor sentía una mezcla de admiración y rabia a la vez. —Bien, tú ganas. —respondió de mala gana en dirección al Uchiha; era él la causa de que su hermana no quisiera regresar con ella a la Mansión. Sacó del bolsillo de su kimono una nota y las gotas del médico, las dejó en las manos de su hermana, la abrazó, después acarició a Kunai y le susurró: "Mantenme informada." Sasuke la escuchó y rodó los ojos. — ¡Cuídate, Hinata-neesan! —sonrió aún sabiendo que su hermana no la podía ver, luego posó la mirada en Sasuke con un dejo de desconfianza y se fue sin decir más.
Sasuke notó la mano perdida en el aire de Hinata, parecía buscar ayuda para moverse, pero su transparente carácter demostraba no querer pronunciar su nombre por vergüenza. Cuando estuvo a poco de sujetar su camisa, se apartó. La gata sentada junto a ella lo miraba con rabia: "¿Qué esperas para ayudarla?" Expresaba su mirada felina que Sasuke ignoró. Hinata seguía tranquila, pero era claro que necesitaba ayuda para poder llegar a la pared o a un punto de apoyo para ubicarse. Movió los labios sutilmente, pero no emitió sonido alguno. — Sa... —susurró moviendo sus manos al aire dando pasos casi inexistentes en el vacío del callejón. Apretó los labios y extendió el brazo un poco más— ¿Sasuke-kun?
Brincó suavemente al sentir el agarre firme de su mano, ella apretó con suavidad en una muestra de entera confianza; ese mismo empujón cálido al escuchar la palabra "familia" de sus labios apareció de nuevo, pero lo terminó ignorando como siempre. — Si tardabas otro poco te dejaba botada.
— Yo no quería causarte inconve...
— Escalera. —con cuidado tanteó con los pies y empezó a subir delante de él con las manos en el barandal. —Gracias... — Cuando por fin llegaron a la entrada del departamento Hinata retomó sus palabras.
— No es que tú no cuidarás bien de mí, es sólo que no quería molestarte con...
— Escalón. —señaló cuando entraron al departamento.
— Gracias. —con la mano en su hombro la llevó hasta la mesa— Sasuke-kun, lo que quiero es disculparme por irme con Neji-niisan sin tu aproba...
— ¿Las indicaciones? —señaló ignorando su disculpa, sentía un poco de culpa el que ella estuviera en ese estado, pero no sabía por qué; él no lo provocó, fue el sello.
— A... Aquí. —le pasó la nota y las gotas. Leyó con atención y se dispuso a preparar un desayuno saludable para la chica. La felina tomó asiento sobre las piernas de su dueña y emprendió su habitual ronroneo, pero su mirada analítica estaba puesta en el Uchiha. Un "miau~" para Hinata significaba gratitud por las caricias, pero el animal lo único que pensaba era: "Vas a una misión con este idiota que se hace llamar ninja y mira como terminaste, ama." Sasuke ignoró el particular maullido del felino. Otro "¡miau!" para Hinata era un tengo hambre, pero la gata volvía a su: "¡Sí, a ti te llamé idiota!" Hinata se levantó de la silla en busca del dispensador, Sasuke se apartó del mesón para ayudarla, pero la gata colocó su pata delante de él sentada en el suelo con esa mirada sobria que ocultaba una sonrisa: "Déjala. Ella puede hacerlo." El Uchiha chasqueó la lengua y se dedicó a observar cómo se movía con cierta seguridad en busca de las cosas de la gata. Logró dar con el dispensador y su alimento.
— Kunai-chan, ven. —la llamó con esa voz dulce que tanto extrañaba en la clínica.
— Miaaau~ —respondió en dirección a su dueña, volteó hacia Sasuke y éste la miró también: "¿Ya ves? Ella también puede hacer las cosas, así como tú sin tu brazo." Se levantó del suelo con un aire de grandeza y fue hacia su dueña para acariciarse por su pierna antes de comer. Sasuke dejó de observar —sonreía acariciando el lomo de la felina devoradora de croquetas— y retomó la preparación del desayuno.
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Después de una primera comida silenciosa, para el almuerzo maldecía el no poder haber seguido igual. La visita de Kiba, Akamaru y Shino los tomó por sorpresa —Tamaki había dado la noticia— y aunque no duró mucho —la estancia en la clínica parece haber creado una amistad entre la gata y el can—, para cuando dejaron el departamento Ino y Tenten arribaron segundos después con aguas aromáticas, vendas, y saludos efusivos tratándola como siempre para que el problema no la tensara.
— Esta vez es más larga la recuperación. —escuchó decir aquello a la bocona de Ino. Por lo que sus deducciones daban positivo: encajaba su comportamiento pasivo y falta de estrés pues ya lo había padecido en el pasado, y a pesar de que no sabía las circunstancias anteriores era fácil suponer para Sasuke que debió haber sido por entrenamiento, pues su grupo era de rastreo y captura, minimizando en lo posible el ataque, y el envenenamiento quedaba vetado pues al estar con su equipo era imposible la contaminación alimenticia por el olfato de Kiba; mientras que en la Mansión el riguroso control de alimentos en la cocina eliminaba la posibilidad.
—... daré tus saludos, Hina-chan, tranquila. —fue lo último que mencionó la rubia a Hinata cuando dejaron el apartamento y por el tono decaído estaba seguro que se trataba de Sakura.
Tal y como en el desayuno, la merienda fue callada entre ellos, la única que parecía animada era la gata y claramente lo ignoraba en su totalidad. "... entonces Akamaru me dijo que Kiba la invitó a salir pero sólo porque él lo empujó en la plaza esa vez y cayó sobre esa cosa de..." Maullaba y roncaba y ronroneaba sin parar mientras Hinata sonreía alegre; no le entendía en lo absoluto, pero sabía que estaba charlando con ella y esa sensación que experimentaba era fascinante y enternecedora.
Después de su ducha, ya con la pijama en la cama y el gotero en la mano, Hinata derramó un par de gotas sobre su párpado y después sobre la mejilla; cuando por fin creyó que estaba sobre su ojo, Sasuke tomó su lugar de costumbre y derramó otro par de gotas sobre la almohada. Ella permaneció inmóvil, atenta a la respiración de él por unos minutos. — Me... ¿me puedes ayudar? —preguntó dudosa pues en todo el día no habían cruzado palabra y, durante cierto tiempo, creía estar sola en el departamento por su atroz silencio.
Suspiró suavemente cuando no escuchó respuesta, pero de un segundo a otro el gotero fue arrebatado de sus manos y sintió el lejano respirar de él en su frente. La medicina tocó sus pupilas con una frialdad algo seca que no le molestó y permaneció así por unos momentos para que las gotas hicieran efecto; el único gesto fue apretar sus labios de forma suave ante la espera. Decían que al perder un sentido los otros agudizan para minimizar la ausencia, o algo así; la verdad es que no recordaba nada de aquella vez en la infancia, pero su oído escuchaba la respiración de Sasuke cerca y en su frente todavía percibía la calidez de su respiración... No, en la mejilla... No, no, en la nariz... ¿En sus labios? ¿Por qué se sentía cada vez más cálido y fuerte?
Esa pequeña curiosidad la invadió y levantó las manos en un simple gesto de encontrar a la gata y poder acariciarla hasta dormir. Pero hubo un movimiento suave en la cama y lo único que atrapó fue aire. Abrió los labios por un segundo, pero los cerró y se cubrió con la sábana por el atormentador calor de inicios de verano. Cuando las gotas hicieron el efecto de absorción cerró los párpados y se acomodó boca arriba para dormir con tranquilidad como de costumbre.
Cuando salió del baño secando su cabello con la toalla y sin camiseta por el maldito verano la vio intentando medicarse, pero fallaba miserablemente. Cuando el gotero estaba en una posición correcta se acostó con una brusquedad irreconocible para ver cómo fallaba una vez más. Estaba mirándola con un dejo de curiosidad reprimida y con una ansiedad sutil de que en cualquier momento debía de pedirle ayuda. ¡Tenía que!
"Me... ¿me puedes ayudar?" Esas palabras fueron tiernas y necesitadas. ¡Ja! ¿No que muy independiente? Ahora lo necesitaba. Tomó el gotero y se acercó a su rostro sin vendajes con su característica simplicidad hacia todo. Las extrañas pupilas de tono lila no estaban enfocadas, ni tenían ese raro brillo que jamás se iba sin importar su estado de ánimo, depositó las gotas en ambos con cuidado y ella apenas se movió por la sensación del líquido. Respiraba pausada y calmada con esos grandes ojos abiertos que seguían sin poder enfocarlo hasta que apretó los labios en un gesto que capturó su atención de manera fugaz.
Fue cuando cayó en cuenta que no estaba llorando por Naruto y aunque la ceguera se le pasaría pronto, parecía que mientras sus ojos no sanaran ella iba a estar concentrada en recuperar el Byakugan para el duelo con su primo y si era así entonces podría descansar tranquilo; aunque muy en el fondo, en la parte más olvidada de su mente, sentía cierto agrado el que dejara de pensar en el tarado. Se estiró un poco hacia la mesa de junto para dejar el gotero y eso dejó muy poco espacio entre sus rostros, pero a duras penas lo notó, pues maldecía el calor en la alcoba. Se durmió pensando si era más práctico comprar un calefactor a mitad de precio o un ventilador al doble por lo que restaba de la maldita y fogona estación veraniega.
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¿Que sí grité como una desquiciada fangirl cuando le dio el RCP? ¡PERO POR SUPUESTO QUE SÍ, MALDITA SEA! *gritorompeoídospuntojpg* ¿Que si les hice pensar que iba a besarla cuando le estaba ayudando a ponerse las gotas? ¡PERO POR SUPUESTO QUE ESE ERA EL PUNTO! *risamalvadapuntojpg* Algunas querían acción... ¡Allí está su acción! *risamalvadapuntogif* Pero bueno, con esto me puedo guiar un poco para que ya empiece a cambiar esa maldita amistad por pasión... ¡Pasión! ¡Porque ustedes y yo queremos pasión entre estos dos, pero ya! ¡BUAJAJAJAJA!
Es... extraño. ¿Por qué? Pues, porque nada de este cap está en mis notas, nació de una imaginación que dejé derramar en mis dedos hasta llegar a las 10mil... :/ ¿Trabajo mejor sin una guía? Yes, no... Maybe... I don't knooow... ¡Can you repeeeat thaaaat queees-tion! jajaja, okey, basta. Lo bueno es que ya estoy al día (dije que uno por mes y este es el cap correspondiente a marzo yeiii!) Tengo la vana esperanza que el otro cap estará para finales de abril. ¡Echen porras a que sí!
Punto y aparte. Tuve una interesante conversación con uno de mis hermanitos el otro día, aquí el resumen.
*Yo sentada frente al PC*—Oye, ¿por qué no dejas esa página? ¡Pasas todo el tiempo ahí!—*lo miro por un momento y luego sigo escribiendo*—Bueno, porque me gusta, obvio, tarado.—*Él se acerca y lee un par de líneas*—¿Sasuke y Hinata? ¡Se quedó con Naruto, tonta! ¿Por qué no escribes algo real?— *lo sigo ignorando* —Por ese motivo escribo SasuHina, porque si en el manga y el anime Naruto y ella quedaron juntos, no le veo sentido a escribir entre ellos si ya sé que se casaron, ¿entiendes? Mejor me dedico a ser feliz y hacer felices a quienes disfruten de esta ship.—*me mira aburrido* —¿Y a alguien le gusta leer sobre eso?—*abro las estadísticas para mostrarle los followers y los favorites* —¡¿Tantos?!— *asiento con energía y orgullo* —Pero... ¿cómo tienes tantos? Digo... ¿Cómo dieron con tu historia?
Es allí donde me quedé en blanco.
Quiero saber ¿COMO DIERON CON MIS FICS... O CONMIGO? ¿Alguien les dijo? ¿Lo encontraron de chiripa? ¿Me estalkean? *porqueyolohagopuntojpg* ¡Casi cierto! Si dejan un review con su cuenta yo los visito por mera curiosidad... Sorry, está en mis genes. :P Y bueno, me despido con un... ¿CUÁL FUE SU PARTE MÁS FAVORITA? y ¿QUÉ ESPERAN VER EN EL SIGUIENTE? Porque necesito ideas... Si veo que encaja con la línea de la trama, pos la escribo y les doy su merecido crédito, paputs, mamuts. :/ Dejen su review aquí y sus dibujos por allá en face... xP ¡Bye!
Besos y abrazos en papel... :3
Si les gustó, deben dejarme un review! Onegai~
