Capitulo 11: Decepción I

Edward POV

Más allá de mis manos mucho más allá

Más allá de mis ojos mucho más allá

Veo el cielo y oigo el mar

Mucho más allá

Guardo los secretos que me das

Que pequeño me siento cuando tú no estás

Una hoja en el viento un poema más

Y un dolor en el rincón de mi corazón

Más allá de distancias a mi amor

Que te quiero con locura

Y te quiero más allá

No es tan solo uno fase y nada más

Recortando tus recuerdos

Y escribiendo en el cristal

Pongo freno al tiempo que se va

Más allá de estos mundos mucho más allá

Más allá de mí puerta mucho más allá

Verme toda la ciudad

Mucho más allá

Busco tópicos que desojar

Que te quiero con locura

Y te quiero más allá

Es tan solo una frase nada más

Recortando tus recuerdos

Y escribiendo en el cristal

Pongo freno al tiempo que se va

¿Qué conversaron padre?- pregunte interesado por la visita de mi niña, debo admitir que cuando la vi me puse muy nervioso y por lo mismo inconcientemente abracé a Tanya. Pasé por todos los estados ya dije nerviosismo, curiosidad, felicidad, esperanza, alegría, pena, enojo y ahora aun más, pero mucha más curiosidad ¿Qué tenía "MI" bella que conversar con mi padre y más encima tan secreteados?

De algo importante hijo y que a su debido tiempo sabrás ¿Bueno?- pero eso ni un poquito lograba bajar mi curiosidad.

Como usted mismo le dijo a bella, jamás nos hemos mentido, no comencemos ahora- le recordé.

Eso no fue lo que dije Edward, lo que dije es que no había nada que mi familia no pudiese saber- se defendió.

Ahí esta, entonces dígame- traté de convencerlo.

Es que me di cuenta que si hay algo que mi familia no puede saber, en realidad que nadie puede saber- agregó dejándome aún más extrañado.

Pero si bella ¿No?- sonrió como hace mucho no lo hacía.

Esa niña es única- no lo iba a saber yo- a pesar de ser dulce es de armas tomar- dijo lo más feliz de la vida.

¿ahora son amigos?- ironicé.

Claro que no hijo, pero digamos que desde ahora nos veamos más seguido- abrí unos grandes ojos.

Quiero que me expliqué y quiero que lo haga ahora papá- ya no me estaba gustando esta complicidad que tenían.

Contrólate Edward y recuerda que no le estás hablando a algún campesino de por ahí- me respondió y sabía que era cierto, así que no me quedó más que bajar la cabeza- se que estás intrigado hijo y no te he dicho que no te voy a decir de lo que se trata, solo que ahora no te lo diré ¿Entiendes?- tuve que asentir.

Solo respóndeme algo por favor- le pedí.

Bueno hijo- dijo volviendo a la cocina.

¿Cómo ella pude enterarse de algo tan importante sobre usted? ¿Cómo pudo controlar tanto la situación y por sobre todo a usted?- curiosee, recuerdo bien que ella tomó el control de la situación e hizo que mi padre gritara para que no se fuese a decirle ese secreto tan importante al patrón ¿podría tratarse de mí? ¿podría ser acaso algo que nos relacionara a ambos, o sea a bella y a mi?

No puedo responder la primera pregunta, pero la segunda… solo puedo decir que es mejor que nadie sepa, eso me podría traer grandes problemas hijo, y ya no preguntes más por favor, te juro que a su debido tiempo lo sabrás- me golpeo cariñosamente el hombro y me quedé sentando por un buen rato en el comedor pensando ¿Qué era eso tan importante? ¿Qué era lo que sabía bella sobre mi padre y que lo comprometía tanto? Todas mis dudas eran sobre lo mismo.

¿Qué le sucede esposo?- preguntó Tanya acariciando mi rostro.

Nada- dije agarrándola de la mano y saliendo de la casa. Comenzamos a caminar por los alrededores, el patrón me dio unos días libres así que no teníamos nada que hacer, ni dinero para llevar a pasear a mi "esposa"- solo… solo quedé intrigado por la visita de la niña Isabella- del único y verdadero amor de mi vida, pero eso no podía decírselo a ella.

Paciencia, pronto su padre se lo dirá, no desespere- me abrazó fuerte- lo quiero Edward, lo quiero mucho- no supe que decirle, en realidad quedé helado, está bien estamos casados, pero tan solo por un día, no teníamos para que decir ese tipo de cosas aún.

Tanya yo…- pero ella me calló.

Usted no tiene que decir nada- dijo observándome con intensidad- yo se que usted no siente lo mismo por mi, solo quería decírselo, decirle que a usted lo quiero mucho, pero que anoche terminé por enamorarme, anoche fue cuando lo supe, cuando me quedo claro, fue ahí cuando fuimos uno- me sorprendió la gran intensidad con la que vivió las cosas anoche, todo lo que para ella involucró amor para mi fue simple sexo. Sin aviso me besó con muchísima intensidad. No podía negar las cosa que sentía, lo que provocaba su cercanía sobre mi cuerpo, pero lamentablemente no eran los labios que quería, no eran los brazos que mi cuerpo pedía, ni sería aquella intimidad la que me sumergiría en el mejor placer existente, deseaba de bella… necesitaba a MI bella, no a esta mujer que el destino me puso en frente. La besé conformándome, bella, mi Isabella, jamás volvería a envolverla entre mis brazos, esto sería todo lo que me esperaba y tenía que comenzar a aceptarlo. Así de pie comencé a desabrochar su vestido lentamente dejando sus pechos al descubierto los cuales al instante devoré, eran muchos más grandes que los de ella… dios mío como la necesitaba… la estampé contra un árbol y me restregué para que supiese lo que estaba provocándome o más bien era eso lo que quería hacerle creer, esta reacción era única y exclusivamente por el recuerdo de bella entre mis brazos, me restregué para poder excitarme más, poco a poco la di vuelta y su rostro quedó reposando sobre el árbol, comencé a subir su falda a diferencia de ayer, ella hoy jadeaba, mis besos apasionados sobre la piel de su cuello la hacían gemir. Necesitaba saciar este deseo que me invadía, necesitaba sentirme dentro y por minutos no pensar en nada más. Sabía que Tanya no se lo merecía, esto también era complicado para ella. Bajé un poco su ropa interior para darme camino libre, pero luego pensé.

Aquí no, mejor vámonos a casa- le dije tratando de recomponer nuestras ropas, lo mínimo que podía hacer por ella, era poseerla en nuestra cama y no por estos lugares.

Pero quiero aquí… quiero ahora…

Tanya POV

Aquí no, mejor vámonos a casa- me dijo bajándome la falda, pero yo quería hacerlo aquí, no porque realmente lo deseara sino porque hace un rato había visto a la señorita Isabella espiándonos, quería que Edward me tomara aquí y ahora para marcar terreno y dejarle bien claro que este hombre ya tendía una dueña y aunque a ella le doliera, esa era yo, Edward es mío.

Pero quiero aquí… quiero ahora…- le dije jadeando. Dudó un minuto pero luego lo sentí reír y volvimos a lo nuestro, no me daba miedo de que nos viesen, porque aparte ya nos estaban espiando, además solo pasaríamos por una pareja joven de recién casados que descubrieron los placeres y solo piensan en ello. Sentí la intimidad de mi marido restregarse contra mi, hasta que de un golpe lo sentí dentro, tuve que gemir más fuerte de lo normal, pero esta vez ya no era de dolor, sino que de excitación, deseo y placer. A lo lejos vi a la niña taparse la boca, quizás para no gritarle algo a su "amado" o quizás para no escucháramos sus sollozos ¿Por qué hacia esto? ¿era tan masoquista? Sentía como entraba y salía de mi, ya nos pertenecíamos, nos perteneceríamos para siempre porque sus destinos no estaban unidos, ella debe casarse con el viejo que escogió su padre para ella… dios mis piernas flaqueaban de tanto deseo, Edward tomaba mis pechos con tanta fuerza que de seguro dejaría pequeñas marcas, pero me daba lo mismo porque este placer que sentía lo pagaba todo. Me percaté que ambos estábamos casi por acabar, los movimientos de Edward eran cada vez más veloces y mi intimidad palpitaba y se apretaba más entorno a mi Edward, MI EDWARD y eso fue lo que quise dejarle muy claro a esa niñita, quería que supiese quien había ganado este juego. Ambos terminamos juntos gritando. Mi fuero interno reía viendo el rostro bañado en lágrimas de la "niña". Edward era un despistado, ella casi estaba frente a nosotros y él nada.

¿Cómo estás?- preguntó ayudándome a acomodar la ropa.

Mejor que nunca- dije besando sus labios pero de forma juguetona.

Vamos- estiró su mano y yo encantada la tomé… nos fuimos de ese lugar dejando todo lo malo a tras.

Bella POV

No podía creerlo, o sea sabía que ellos lógicamente iban a tener intimidad pero jamás pensé que así al aire libre, sin pensar que yo misma podría andar paseando por ahí. Estaba más que claro, no le importo, no le importamos para nada. Bueno claro esta que no sabe de la existencia del bebé, pero él pudo haber sido más precavido con su intimidad. ¿Por qué me estaba haciendo este daño? ¿Por qué jugo tanto conmigo? ¿Qué hice yo para merecer tantas cosas? Ahora si que estaba más que claro que Edward jamás me quiso y que jamás fue mío. Tendría que casarme, si no lo hacía y mi padre se enteraba de mi embarazo sería capaz de matarlo dentro de mi o hasta deshacerse de él cuando naciera, si se le ablandaba el corazón lo dejaría vivir pero sería la deshonra en la familia, en cambio si me casaba, mi padre seguiría respetándome, mi reputación y la de la familia Swan seguiría en pie y mi bebé nacería con un padre quizás y con un poco de suerte todos creerán que el bebé nació prematuro.

Los días pasaron y tan solo quedaba uno para mi boda, un maldito día para mi condena, pero la salvación de mi bebé. Salí a dar una vuelta para distraerme todos andaban como locos arreglando nuestro jardín donde sería la fiesta. Ya no quería pensar más, solo quería sentarme en el río y olvidar mi por venir. Jasper aún no llegaba y yo aún tenía fe de que viniese, a pesar de lo que decía mamá, para que decir papá, él solo quería que se mantuviese lejos.

¿nerviosa?- era su voz, tuve que cerrar los ojos para deleitarme con su timbre de voz tan varonil.

Digamos que si- solté.

¿sabes?- se sentó a mi lado, negué- mi padre a estado raro desde que fuiste a hablar con él- agregó mirando hacia el frente.

¿para bien o para mal?- pregunté.

Para bien, creo- respondió.

Eso es bueno- sonreí con un poco de alegría.

¿Por qué?- me miró como si me reprochara algo.

Pregúntale a él- dije y luego desvié la vista recordando que ya nada ni nadie podía alejarme de mi propósito, él no me amaba y mi bebé necesitaba estabilidad, entre Edward y yo ya no podía ocurrir nada, así que tenía que dejar de mirarlo con tanto amor.

¿crees que no lo e hecho?- hizo una mueca de molestia.

Esa ya no es mi culpa- agregué.

¿Qué fue lo que descubriste bella?- preguntó.

Nada que te incumba- dije a la defensiva y muy, muy molesta.

¡Eres una maldita egoísta, estamos hablando de mi padre, por solo una maldita vez deja de pensar en ti!- me gritó furioso.

¿Quién te crees para hablarme así?- me puse en pie mirándolo fijamente.

¡Oh! Se me olvidaba, perdone usted- dijo haciendo una inclinación irónica, era un estúpido- se me olvidaba que usted es la hija del patrón señorita Isabella y yo un simple y pobre peón, perdóneme usted y no le diga a su padre que me podría castigar- sus burlas me dolían, me comencé a alejar, no quería llorar frente a él- ¿no me dirá nada la señorita?- dijo agarrándome del brazo.

¡Aléjate de mí!- grité a todo pulmón.

¿eso es lo que quieres?- preguntó ¿a qué estaba jugando? Por dios estaba casado, tenía intimidad con esa niña ¿Qué era lo que quería de mi?

¡ESO ES LO CORRECTO! Dios santo ya elegiste y no fue a mi ¿Qué quieres? ¿Qué es lo que pretendes?- pregunté sin comprender.

Que me digas lo que tienen tú y mi padre- dijo soltándome.

¡MENTIRA! ¿Qué quieres de mi?- le grité- vives atormentándome, vienes y me hablas cuando sabes que eso me destruye. No me elegiste a mi después de que te lo supliqué… entonces… no entiendo Edward ¿Qué buscas? ¿a qué juegas? Y no me mientas- le pedí casi al borde de las lágrimas. Tendió una mano hacia mí y dude, no quería volver a sufrir, no deseaba que todo doliera más, pero nuevamente caí, me aferré a su mano como si de eso dependiera mi vida, quería, necesitaba saber lo que quería decirme. Caminamos, bueno correr sería más apropiado decir, hasta la casa antigua de sus padres, aquella que se quemó. Entramos y ahí nos quedamos frente a frente, yo esperado una respuesta y él, pues no tengo idea que pasaba por su mente en este preciso momento.

Bella… trato… dios sabe cuanto trato de alejarme de ti pero no puedo, es como si una fuerza inexplicable me trajera a tu lado- agregó acercándose a mi, pero yo retrocedí, sus palabras solamente había logrado alterarme, su cercanía terminaría perturbándome- ¿Por qué te alejas de mi? ¿me temes?- preguntó.

Jamás te temería, pero tu cercanía me terminará confundiendo más- le dije.

Lo siento bella, siento seguir haciéndote daño- agregó con los ojos llorosos.

¿Por qué la elegiste a ella? Y ya no te estoy reprochando nada, mi destino está con el hombre que mi padre eligió para mi, pero la curiosidad me sobrepasa… necesito que me lo digas por favor- le pedí.

Así como tú no me puedes decir lo que tienes con mi padre, yo no te puedo decir esto, quiero protegerte si crees que hay algún culpable reclamarás, te conozco y no quiero que nada malo te ocurra- confesó seriamente.

Mañana es el día…- susurré y lo vi tensarse.

Como quisiera que eso no ocurriera, como me gustaría que no tuvieses que casarte- agregó cabizbajo.

Entonces llévame lejos…- le pedí acercándome más a él- sácame de aquí.

No puedo- cerró los ojos ante mi contacto.

Por favor- supliqué con voz quebrada- no me importa que estés casado o lo que hagas con ella en el bosque- abrió unos grandes ojos.

Bella yo…- pero lo detuve.

No me interesa, lo juro, solo quiero que me saques de este lugar, hay cosas tan bonitas que podríamos vivir juntos- por ejemplo el nacimiento de nuestro bebé, pero eso no podía decírselo, no quería que decidiera desde la obligación.- viviremos experiencias únicas y te juro que apenas encontremos un lugar mandaremos a buscar a tu padre… yo no podría vivir con las mujeres porque ellas me odiarían, pero te juro que aun que yo no quiera si tu dispones también mandamos buscar por ellas… por favor- supliqué una vez más, me acerqué a sus labios, si me decía que no sería el precio a pagar, pero ya no me importaba.

La vida que tengo para ofrecerte no es la que mereces- dijo pero esta vez no dijo que no, así que estaba vulnerable, era mi oportunidad, pasé mis manos por su cintura.

No me interesa vivir mal estando a tu lado- agregué besándolo otra vez.

Pero estaríamos en pecado bella, no nos podremos casar- me recordó.

Edward te amo a ti y no me interesa si no hay un papel de por medio, juro que me habría gustado ser la Señora Cullen- sonrió pero con pena- pero si no podemos no me importa, solo quiero vivir contigo, solo me interesa poder envejecer a tu lado rodeados de nuestros nietos. Llévame lejos, yo te dije tengo ahorros que te permitirás estudiar y poco a poco conseguiremos más- ya no se estaba negando tanto, incluso creo que se debatía internamente.

Quisiera darte tantas cosas, bella…- agregó besándome.

Tiempo al tiempo mi amor, te juro que poquito a poquito conseguiremos nuestras propias cosas lejos de aquí- agregué.

¿estarás dispuesta a dejar a tu familia para siempre? ¿dejas tus trajes europeos o tus perfumes?- preguntó mirándome atentamente.

¡TODO!- dije con convicción.

Júrame que no te vas a arrepentir- ¿me estaba diciendo que sí? ¿me estaba aceptando?

¿eso es un si?- pregunté con emoción.

Si no te lamentarás luego al darte cuenta que dejarás todos tus lujos, quien te sirva, quien te bañe, aunque eso lo podría hacer yo- nos reímos- dejarás a quien te vista, tus joyas, las comidas deliciosas… si no te arrepentirás entonces te digo que si- sonreí a más no poder, me lancé sobre él con la ilusión de que por fin podríamos ser felices, él, yo y nuestro bebé.

Me haces tan feliz- dije besándolo con desesperación.

Ya no puedo alejarme de ti, me estoy volviendo loco, te necesito bella- susurró con sus labios sobre mi cuello y fue cuando sentí una energía que aprendí a conocer solo con él recorría mi cuerpo, era el deseo, era excitación, era pasión y por sobre amor. Llevé mis manos a su camisa y comencé a desabotonársela, deseaba sentir su piel desnuda haciendo contacto con la mía- Bella…- susurró con ojos cerrados cuando mis labios haciendo contacto con su pecho.

Lo amo…- volví a susurrar.

La amo más- dijo acariciando a mi espalda que ya estaba desnuda. Sus dedos calientes trazaban líneas sobre mi piel, me estaba enloqueciendo, mi cuerpo lo reclamaba, mi cuerpo quería sentirse amado una vez más. Nos dejamos caer en el suelo, pero él antes puso su camisa para recostarme sobre ella. Me ayudó a quitarme todo, quedé nuevamente completamente desnuda solo para él, lo ayudé con su pantalón y me mordí el labio mirando su intimidad, aún no comprendía como era la naturaleza humana y como era posible que eso tan grande y grueso entrara ya sin problema en mi pequeña intimidad. Se dedicó a besarme completamente sin olvidar ningún espacio recordándolo todo. Yo también quería besarlo completamente, pero no me dejo, me dijo que me necesitaba y que si sus labios no estaban sobre mi cuerpo enloquecería, así que pensé que ya tendríamos tiempo para disfrutarnos más.

Júrame que no la tocarás otra vez- le pedí y se puso serio pero después asintió y prosiguió dándome placer- dios Edward… me enloqueces- le dije. Sonriendo y con una lentitud que me enojaba un poco se insertó entre mis piernas dejándome sentir su necesidad.

La amo…- me miró con intensidad entrando lentamente. Tuve que cerrar los ojos dejándome llevar por el deseo, arquee la espalda y se aferró a mi cintura, mientras yo me aferré a su cuello. Las entradas y salidas eran tan profundas y ricas que no podía evitar gemir sonoramente. Estaba y sin mentir ni exagerar, tocando el cielo con las manos, estaba en el mismísimo paraíso, cualquiera que nos viese diría que esto era un pecado imperdonable, pero yo estaba dispuesta a quemarme en el infierno con tal que mi vida fuese al lado de este maravilloso hombre.

Te necesite tanto…- susurré agitada.

No nos separaremos nunca más- gimió sin dejar de moverse- te llevaré muy, pero muy lejos- tomó mis manos para unirlas a las de él por sobre mi cabeza. Estábamos tan sudados y claramente no sabía cuanto tiempo llevábamos haciendo el amor. Los golpecitos de nuestros cuerpos al chocar era una magnifica melodía para mi, ojala dios me permitiera vivir así para siempre con Edward, era lo único que rogaba. Cuando terminamos ambos lo hicimos gritando el nombre de nuestro amor, esta ha sido la mejor de mis experiencias.

Júrame que vendrás por mi- le pedí acariciando su rostro.

Ya no puedo vivir sin ti amor, te juro que nos iremos ¿podrás despertar a las 3 de la madrugada?- preguntó sacando el cabello que caía sobre mi rostro.

A la hora que dispongas- conteste velozmente para que se percatara que no tenía ni un mínimo de dudas.

Bella escúchame bien, no hables de esto con nadie- negué- no te despidas de nadie- volví a negar pegándome más a su pecho- no creo sea buena idea que hagas una maleta, alguien nos puede ver, en tu bolsito- dijo indicando mi bolso de mano- hecha tus documentos y lo que en el te caiga ¿entiendes?- asentí pero sorprendida por solo llevarme mi bolsito de mano, eso era exagerar- bella tienes que comenzar a dejar cosa ¿entiendes?- asentí, pero algo a de haber visto en mi rostro, así que rodó los ojos- trae con cualquier escusa algunas cosas a esta casa yo las dejaré en una maleta- sonreí y lo besé- debe ser lo justo y necesario, unos 2 vestidos, 2 pares de zapatos, tu ropa interior, solo eso ¿entiendes?- era bastante poco, pero dicen que de apoco se empieza ¿no?- quiero que a las 3:30 de la mañana salgas a buscar por la cocina, estaré escondido en el naranjo- asentí- nadie te puede ver Bella- dijo preocupado- sal muy abrigado no quiero que te enfermes- siempre sobre protector.

Nadie me verá- le aseguré- pero… tengo una duda ¿Cómo nos iremos? Si alguien se da cuenta que no estamos nos podrían encontrar prontamente si nos vamos caminando- le expliqué mi duda.

Tomaremos prestado un caballo del establo de tu padre- sonreímos en complicidad- lo dejaré amarrado lejos de la casona, así que caminaremos un poco y luego nos vamos en caballo- asentí otra vez sobreexcitada por la idea-Bella debes fingir que estás triste- acarició dulcemente mi rostro- esa sonrisa es hermosa, pero si alguien más la ve nos podrían descubrir- me puse seria.

Bien…- comenzamos a vestirnos, de vez en cuando me daba miraditas que me sonrojaban de una gran forma- traeré mis cosas para acá- asintió y fue cuando nos despedimos, pero prometiendo encontrarnos para la madrugada, le supliqué que no se fuese a arrepentir.

La amo y no me arrepentiré- me besó antes de alejarse.

Tengo algo muy importante que decirle, pero se lo diré por la noche cuando nos vamos- lo vi fruncir el ceño.

¿Qué cosa?- me agarró posesivamente por la cintura.

No te lo diré ahora Edward, se que eres curioso y eso te hará venir por mi, solo puedo decir que es muy, pero muy importante, pero nada malo- lo besé y me fui riendo.

Hice todas y cada una de las cosas que me dijo Edward, incluso tuve algunas peleas con mi madre diciéndole que no me quería casar que por favor convenciera a papá. Llevé los 2 vestidos más sencillos para que ocuparan muy poco espacio, también 2 par de zapatos y poco de ropa interior, la más bonita que tenían. Llevé como lujo personal un jabón y uno de mis perfumes, eso no abultaba nada, lo dejé todo en una esquina, era una bolsita pequeña así que Edward podría darse cuenta de que por él era capaz de dejarlo todo.

Volví y comí bien porque no pararíamos hasta estar muy lejos. Fui hasta mi cuarto para dormir, busque en mi escondite el collar lindo que mi Edward me había regalado y guardé también todas mis joyas de algo podían servirnos en un mañana. Guardé también mis ahorros, todo en mi bolso de mano. Sabía que era suficiente dinero, pero mejor no arriesgarnos, fui hasta el estudio de mi padre y busqué en el cajón donde sabía siempre mantenía efectivo y saqué una gran suma de dinero, con esto era suficiente, le alcanzaría a Edward para estudiar lo que siempre quiso, Medicina, y bueno para que pudiésemos vivir tranquilos también y que él no tuviese que matarse trabajando por un buen tiempo. Por fin me fui hasta mi cuarto y me acosté pero en ningún minuto cerré los ojos, no me quería quedar dormida. Miré a cada segundo el reloj hasta que por fin marcó las 3:20 de la madrugada, 10 minutos antes por si tenía algún percance. Estaba todo en completo silencio, así que sin problemas salí de la casa por la cocina, se veía todo oscuro, pero sonreí, jamás me había sentido tan libre como ahora.