Je je je, bien parase ser que a algunos lectores quedaron un poco confundidos con lo de Shikamaru Y Shiho. Bien, creo que debí mencionar que aun falta unos cuantos capítulos para que Naruto "debute", así que me dije ¿Por qué hacer esperar a los lectores que ansían leer lemon? Así que se me ocurrió poner algo de los demás personajes mientras esperamos. Aparte del Yuri que, estoy muy seguro que a más de uno le gusto.

En fin, acá les dejo la continuación, y ultima parte del capitulo 7, espero que sea de su agrado creo que lo titulare… arrepentimientos


Capitulo 7 parte final: arrepentimientos.

"Genial, esto era justo lo que nos faltaba" pensaba el rubio mirando como la tormenta azotaba el campamento, la lluvia en si misma no le preocupaba, puesto que la tienda de campaña era impermeable, lo que le preocupaba era el viento, que estaba soplando cada vez mas fuerte, "si esto sigue así, la tormenta se llevara la carpa".

El rubio busco entre sus cosas algo que le pudiera servir, observo un momento como la endeble carpa se sacudía con el viento, si no la aseguraba, esta seguramente saldría volando, tomo unas cuerdas y amarras. La idea de salir con esa tormenta no le entusiasmaba, pero no había más que hacer.

-No estoy muy seguro que la tienda resista tanto viento- volteo a ver a Hanabi, esta le mira preocupada –no me tardo, solo iré a asegurarla con mas firmeza- dijo antes de salir de la tienda y empezó a trabajar a duras penas, lanzando maldiciones que la lluvia amortiguo.

Seguramente se abría tardado 10 minutos en reforzar las cuerdas de soporte de la tienda cuando volvió. Estaba totalmente mojado y titiritaba de frío, seguramente terminaría con un resfriado después de esto.

Miro a Hanabi un momento, se acerco a ella y reviso su temperatura, después de que almorzaron le había colocado un paño húmedo en le frente con la esperanza de le aliviara al menos un poco. Pero la realidad era que la fiebre no cedía. Pero lo que mas le preocupaba era que estaba templando como una gelatina.

Aunque en realidad, la razón de los espasmos de Hanabi no se debía a la toxina, se debían a la tormenta. Aunque esto era algo que el ojiazul ignoraba, porque después de todo, ¿Quién podría haberse imaginado que la tan prepotente y segura Hanabi Hyuuga le tenia fobia a las tormentas?


A Hanabi nunca le gustaron las tormentas, les tenía un miedo atroz, y les sigue teniendo. Desde pequeña, cuando se producía una, ella corría y se metía en la cama de sus padres, llorando, buscando refugio y consuelo, cosa que encontraba en el abraso protector y calido de su madre.

Un año después de que ella falleciera, su padre le prohibió seguir con esos comportamientos infantiles, diciendo que eso no podía ser admitido en el seno de la rama principal del clan Hyuuga, a pesar de que ella aun no cumplía siquiera cuatro años de edad.

Sin embargo, ella pudo conseguir quien la acogiera: su hermana mayor Hinata: Le permitió meterse en su cama en las noches de tormenta, la abrasaba y consolaba igual que como lo hacia su madre. Mas aun, la despertaba muy temprano, para que pudiera irse a su recamara y evitarle un regaño por parte de su progenitor.

Pero ahora no podía correr, estaba sola, bueno no exactamente sola, pero no podía dejar que el rubio supiera de su temor. Seguramente se burlaría de ella. Y no lo culparía de ello, ya que después de todo, no fue muy amable con el cuando fue a su casa para decirle que tendrían una misión.

Hanabi estaba por perderse por los senderos de su memoria cuando… ¡achu! el rubio estornudo, no una, sino dos veces, provocando que ella lo observara por un rato, dándose cuenta de que estaba completamente empapado de la cabeza a los pies.

-deberías… quitarte la ropa… no valla a ser… que… que te… enfermes- dijo Hanabi en un hilo de voz que Naruto apenas si pudo oír-

-creo que tienes razón, Hanabi-chan- el rubio estaba por bajarse el sierre de la chamarra. Cuando miro un segundo a Hanabi, esta entendió y miro para otro lado, Naruto empezó a desvestirse, sin notar que la pequeña ojiperla, vencida por la curiosidad y las hormonas, le echo una "miradita".

Lo primero que noto Hanabi fue como el se despojaba de la playera verde, que traía debajo de la chamarra. Esta se le había pegado al cuerpo producto de la lluvia, no pudo evitar tragar saliva al ver o imaginarse el físico de el, tenia una musculatura bien proporcionada: una amplia caja torácica y abdominales macados, seguramente resultado de mucho entrenamiento, pero sin llegar a ser excesivo, lo cual seguramente le restaría movilidad a su cuerpo. Un equilibrio perfecto entre flexibilidad, fuerza y resistencia. Lo ideal para un shinobi.

Cuando este se despojo de su playera por completo ella contemplo su espalda un momento. "seguramente a de ser muy cómodo" la imagen de ella siendo cargada por el rubio en forma de "caballito" cruzo por su mente. "momento ¿en que estoy pensando?" Se recrimino mentalmente ella misma, aunque ella lo negara para toda la vida, se ruborizo, como si fuera la copia fiel de su hermana mayor.

"a de ser el veneno, si debe ser eso" pensó ella "si seguramente es eso" aunque en realidad, el veneno poco influía en este asunto.

Hanabi se volteo cuando Naruto estaba por quitarse los pantalones, el poco uso de razón que le quedaba y la doctrina de comportamiento Hyuuga le decía que eso de ver a un muchacho en ropa interior, no era cosa apropiada para un señorita de 13, casi 14 años. Sintió que el se movía. Así que se volteo a verlo, el ya estaba vestido, tenia un pantalón naranja, igual al anterior que estaba todo mojado, pero remplazo la remera verde por una musculosa negra.

-¿Cómo te sientes?- le pregunto el, mientras acariciaba sus mejillas encendidas, la chica instintivamente cerro los ojos, para sentir mejor el tacto de el. ¿Qué es lo que le pasaba? ¿Acaso estar a las puertas de la muerte, la hacían comportarse igual que su hermana? Mientras las dudas la inundaban, el rubio remplazó el trapo húmedo de su frente, ignorando el sonrojo que se produjo en ella, que seguramente se debiera a la fiebre. Aunque en realidad, el era la causa de este.

-yo… tengo… míe- Hanabi se pensó mejor lo que iba a decir – sueño… me siento… cansada- dijo evadiendo la vista de el.

Naruto la contemplo un instante, a diferencia de Hinata, Hanabi usaba ropa un poco menos holgada y mas ligera. Por lo que se podía apreciar un poco mejor su figura, si le sumamos que la ropa se le pagaba al cuerpo debido al sudor, era una vista mas que sugestiva, el rubio no pudo evitarlo, miro unos momentos los pechos de la chica, la respiración agitada de ella hacia que estos subieran y bajaran de manera provocativa, la ropa le estaba tan pegada, que se podían notar los pezones que sobresalían por la tela.

Sacudió su cabeza con algo de discreción, "este no es el momento de pesar en guarradas Naruto" se dijo para si el rubio, tenia que concentrarse, si había algo que pudiera hacer, tal vez el se lo podría decir.


Era un pasillo lúgubre y húmedo, como de calabozo, había cientos de cañerías, que conducían a un gran salón, allí, en el centro de este se puede ver a nuestro héroe. Parado enfrente de lo que perecería ser una jaula.

-¿ahora que es lo que quieres… Naruto?- pregunto una tétrica voz.

-necesito saber… si hay algo que yo o- el rubio cerro sus puños -…tu puedas hacer para salvar a Hanabi-chan

-¿la mocosa engreída que se tomo la osadía de faltarme al respeto a mí, al gran y todo poderoso Kiubi no Kitsune?- volvió a preguntar aquella tenebrosa voz, mientras dejaba ver un ojo rojizo entre las sombras, este brillaba cual incendio forestal en una noche sin luna.

-¿Por qué debería ayudarla?-

-no puedo dejarla morir- respondió Naruto cabizbajo.

-¿Por qué debería ayudarla?- pereciera ser que la respuesta que le dio Naruto no lo convenció.

Naruto medito unos mementos ¿necesitaba una razón para salvarle la vida? ¿Tan egoísta era este zorro, que si no se trataba de el o su orgullo, no movía ni una pata? Bueno, seguramente había muchas razones que el rubio podía ofrecerle a Kiubi, como… por ejemplo… eh…

"Kuso" pensó el rubio mientras se daba cuenta que, aparte de las razones morales, (que seguramente el Kiubi no aceptaría) no había ningún motivo para salvar a la pequeña. Bueno si las había, pero Naruto jamás le diría a Kiubi sobre el asunto de los o-mai, porque después de todo Kiubi no sabia nada de eso. Es decir el estaba sellado dentro de su mente si, pero limitado a esa "pequeña" jaula.

No habría forma de que el se enterase de lo que ocurriera en el mundo real ¿o si?...

-bah, solo estoy perdiendo el tiempo- Naruto bufo molesto antes de irse, pero la voz tenebrosa de Kiubi reapareció.

-aunque quisiera ayudarla, no hay nada que pudiera hacer, por si no lo recuerdas, los venenos no son mi fuerte, a menos que…-

-¿a menos que?- de pronto a Naruto le retomo la curiosidad.

Kiubi mostró sus afilados dientes en una sonrisa aterradora –a menos que… insertes "nuestro" chakra en el cuerpo de la presumida, eso ayudaría en algo a frenar el veneno, al menos lo suficiente como para darle más tiempo-

El rostro de Naruto se ilumino por un momento, tal vez si aya algo que pudiera hacer para salvar a Hanabi, pero una duda lo dejo confundido.

-¿Qué quieres decir con nuestro chakra?

A respuesta a su pregunta, todo el lugar se lleno de la risa malévola del biju, si no fuera porque Naruto ya estaba a acostumbrado a escucharla lo mas probable es que se hubiera sentido intimidado.

La risa del Kitsune siempre fue sombría, pero sobria, como la de una persona seria, que viera o escuchase un chiste que le provocara cierta gracia. Pero había algo diferente, esa risa sobria pronto fue reemplazaba por una mas sonora y fuerte carcajada demencial, como la de un psicópata que veía cumplida su mas grande ambición u obsesión.

Naruto podía sentir como su sangre se helaba, mientras un escalofrío recorría su espina. No pudo evitar retroceder unos pasos, al darse cuenta que Kiubi no se calmaba.

-eso no es… importante, ahora ve y dale algo de tu chakra- dijo cuando termino de reírse

-Etoo… ¿y como ago eso?- pregunto Naruto, mientras se reponía del sobresalto que le dio su huésped permanente.

-ah… es cierto, olvide que a pesar que dices que proteges a todos los que te importan, tus habilidades solo sirven para pelear y matar- el Kiubi observa como Naruto hace un gesto de enojo, le dio en un nervio sensible.

-No puedes sanar a nadie, mas que a ti mismo-

-al grano, ¿Cómo le ago para darle mi chakra a Hanabi?- pregunto un tanto enojado y ofendido.

-bueno, dado el caso que no tienes el tiempo para aprender esta habilidad, supongo que tendrás que usar un método… poco ortodoxo-

-¡¡¡solo dime que mierda debo hacer!!!- la paciencia de Naruto nunca fue abundante pareciera ser que el miedo que sintió por Kiubi hace unos momentos habían pasado al olvido.

-Solo tienes que "tomarla" y el chakra ara el resto-

-Eso es lo que tengo que hacer- repitió incrédulo el rubio, pues se esperaba cualquier cosa, menos esa, dio un "gracias" y se marcho de su subconsciente.


Ser madre soltera no es una tarea fácil. Eso era algo que sabía muy bien Kurenai Yuhi. A pesar de que contaba con la ayuda y el apoyo de sus alumnos y de los alumnos de su difunto amante, estos no podían asistirla siempre a los cuidados del pequeño Asuma-chan. Aun así ella se las arreglo para seguir adelante. Y más que eso, había encontrado un nuevo compañero en la vida.

-en verdad te agradezco mucho que hayas decidido quedarte conmigo hoy Kakashi- dijo Kurenai mientras veía dormitar a su hijo en los brazos de su nuevo novio -Se que tenias una misión y…- fue interrumpida.

-si lo se, no importa, cuidarte a ti y a Asuma-chan es mas importante que atender misiones rango C- dijo mientras le pasaba el bebé. -Además, ¿Qué tan mal le puede ir a Naruto? después de todo, esta con Anko-

Kurenai tomo al bebé en sus brazos y lo coloco en su cuna, bezo su frente y salio de la habitación, procurando de no hacer ruido que perturbara su descanso. Fueron a la sala y prendieron el televisor, y se quedaron un rato así, aunque Kurenai poco le interesaba el aparato, miraba a su pareja, mientras acariciaba su vientre levemente abultado, pues estaba embazada otra vez, y ya llevaba poco mas de 3 meses y medio. Recargo su cabeza en su hombro.

Ella empezó a besarle el cuello, pronto Kakashi también perdió interés en la programación nocturna. Con una mano tomo la cintura de la mujer, con la otra atrapo su nuca y la fue acercando a el, empezó a besarla, era un beso lleno de pasión. Cuando sintieron que les hacia falta oxigeno se separaron, sentían calor, mucho calor.

Kakashi fue el primero en despojarse de su ropa, se quito su chaleco jounin, luego su remera manga larga, dejando al descubierto el buen desarrollado cuerpo de un hombre maduro, bien entrenado, bien esculpido. Volvió a reclamar los labios de la dama, pero esta vez con más deseo, sus manos recorrían toda la figura de ella. Apretó con saña ese trasero suave y firme, logrando arrancar un gemido de ella, que aprovecho para introducir su lengua en la boca de ella, recorriendo cada lugar y jugando con la lengua de ella, era una batalla por la supremacía, que el estaba ganando, ¿o le dejaban ganar?

Era demasiado, tenia que poseerla, la cargo en sus brazos y la llevó a la recamara principal, la acostó con cuidado en la cama, pues ella estaba esperando un hijo de el, (aunque ella decía que iba a ser niña, ¿será acaso instinto de madre?). Con el poco uso de cordura que le quedaba, le despojo con cuidado su vestido holgado que usaba para ocultar su embarazo, dejándola únicamente en ropa interior.

No importa cuantas veces la viera si, cada vez que lo hacia el deseo de poseerla, de hacerla suya prácticamente lo poseían. Le arranco el brasier dejando a la vista sus turgentes y grandes pechos, se llevo el izquierdo a la boca, succionando el pezón endurecido, mientras que con el otro lo acariciaba, comprobando lo suave y blando que era. Se deleitaba escuchar como ella gemía de placer, placer que el le daba. Ella no paraba de gemir, ni de acariciar su cabello, presionándolo mas contra su pecho.

Kakashi dejo de besar el busto de la mujer para volver a sus labios, ahogando así varios gemidos, pero llevándose al paladar el sabor de la saliva de ella mientras jugaba con su lengua, pronto dejo de besarla, para lamerle el cuello, pasando por su lóbulo, no sin antes susúrrale al oído un "te amo", tan sencillo, como sincero.

Bajo un poco, y le dio una pequeña mordida en la clavícula, llego de nuevo a los pechos de la mujer, pero paso por el puente que había entre ellos, dejando un rastro de saliva a su paso, aunque sus manos le daban la atención que ellos merecían, llego al vientre levemente abultado, señal inequívoca de que allí se estaba desarrollando un nuevo ser. Fruto del amor que se demostraron tiempo atrás.

Dio unos cuantos besos alrededor del ombligo, provocando cosquillas y pequeñas risas en Kurenai, que pronto callaron y dieron pasos a gemidos, pues el Hatake siguió su camino, asta llegar a la ultima prenda que le quedaba a ella, lamia la intimidad de la mujer por sobre la tela, provocando que esta no parara de retorcerse del placer que sentía.

Ella tomo una de las manos que masajeaban sus pechos y se lo llevo a la boca, chapándole los dedos índice y anular, el entendió el menaje, con la otra mano corrió un poquito la prenda que cubría su intimidad, empezó a chupar el clítoris mientras que con los dedos que ella había lubricado se introdujo en su cavidad. Kurenai sentía tanto placer que tubo que morderse un dedo para no soltar un gemido demasiado alto que pudiera despertar a su primogénito, Mientras que con la otra mano continuaba masajeándose el pecho. No paraba de gemir ni de retorcerse, a pesar que el peliblanco se esforzaba en sujetarla, un grito ahogado fue la señal para su orgasmo.

Pero no habían terminado aun, el Hatake le quito sus bragas, y la amordazó con ellas, esta no hacia otra cosa mas que mirarlo de una forma lasciva y suplicante, mientras se acariciaba a si misma su abertura.

Kakashi se arrodillo en la cama y se despojo de sus pantalones junto con sus boxers, mostrando su virilidad erecta y orgullosa, gateo un poco asta la kunoichi, esta abrió las piernas en V y con sus manos separo aun más sus labios vaginales. El tomo su miembro y lo posiciono en la entrada de ella, hizo unos movimientos circulares en esta antes de penetrarla, primero despacio, una vez que introdujo el glande por completo sujeto las caderas de ella y lo atrajo hacia el, adentrando se por completo, provocando un gemido ahogado en la maestra de la ilusión.

El placer que sintió Kurenai en el momento que Kakashi empezó a moverse era indescriptible, ella no paraba de moverse, se agarraba como podía de la cabecera de la cama, mientras sus piernas tenían aprisionado al Hatake. Sino fuera porque la habían amordazo, los mas seguro es que hubiera gemido tan fuerte que de seguro hubiera despertado a Asuma-chan, y algún que otro vecino. Estuvieron así por nos treinta minutos antes de llegar al clímax. Ella arqueo su espalda al sentir esos deliciosos espasmos. Mientras sentía como algo caliente se derramaba en su ser.

Una vez que acabaron, el peliblanco tomo unas sabanas y tapo con ella a su mujer junto con el, se dieron un beso lleno de ternura y amor, como agradecimiento mutuo de la felicidad que sentían. Trataron de dormir, pero el llanto del infante de la habitación de al lado no les dejo.

-¿apagamos el televisor antes de acostarnos?- pregunto la cansada mujer-

-carajo, se me olvido- respondió el Hatake, mientras el y su mujer se ponían sus respectivas batas, y marcharon al cuarto de su hijo, para tratar de calmarlo, tarea que les llevo toda la noche.


-Hanabi-chan- dijo el rubio mientras la miraba con un semblante de tristeza, se sentó al lado de ella, ella no sabia que esperar, con cuidado el la tomo entre sus brazos y la abraso con firmeza,

-Hanabi-chan, tranquila, te prometo que vas a estar muy bien, datteballo- dijo el mientras apretaba un poco el cuerpo frágil de la ojiperla contra su cuerpo.

-Humano idiota- murmuro el Kiubi dentro de la mente de Naruto. –No me entendió- dijo antes de desaparecer en las sombras de su celda.

"¿Pero, por qué?" pensaba la pequeña Hanabi, mientras se esforzaba por levantar sus brazos, "¿Por qué eres tan bueno con migo? una lagrima se escurrió por su mejilla ¿después de lo que sucedió esta mañana?" ella logra abrasar también al ojiazul.

Empezó a sollozar tras el nítido recuerdo de lo sucedido esta misma mañana.

Flash back--------------------------------------------------------------------------------------------

Eran un poco mas de las 11:30 AM, cuando Hanabi descubrió a su one-chan con el rubio en la sala de la mansión, estos no la habían advertido, por lo que se acerco con cautela para escuchar lo que conversaban muy cariñosamente.

-Naruto-kun, dime ¿Qué es lo que se te ofrece?- preguntó Hinata, sentada muy pegadita y a gusto al lado del ojiazul.

-bueno, lo que sucede es, que la oba-san me tiene una misión- dijo el un tanto nervioso por la cercanía de la chica, no es que le molestase, es solo que aun no se acostumbraba.

-¿una misión?- el semblante de la chica se entristeció. –Pero, estamos en carnaval-

-si ya se, pero la oba-san dijo que era muy importante-

-me dijiste que luego de tener o-mai con Hanabi-chan esta tarde- (ese comentario causo molestia en la Hyuuga menor) -saldrías conmigo en la noche- dijo Hinata recostando su cabeza en el hombro de Naruto.

-se que dije eso, Hinata-chan, y lo siento- el chico estaba tan desilusionado como la chica. -ya se, cuando regrese, haremos lo que tu quieras- propuso Naruto, para animar a la ojijade.

-¿me lo prometes?- preguntó la chica con cierto rubor en sus mejillas, mientras acercaba su rostro al de su novio.

-te lo prometo- dijo el, acariciándole la mejilla, la ojiperla cerro los ojos para sentir mejor la caricia que le daba. El rubio no resistió más y le dio un beso en los labios, que la Hyuuga correspondió gustosa.

"la verdad, no entiendo que es lo que le ve mi hermana, a, a ese" era el pensamiento de Hanabi, asqueada de ver como se besaban, decidió hacer notar su presencia cuando vio que los besos se hacían cada vez mas intensos, demasiado para su gusto.

-¿y se puede saber que lo trae a los dominós Hyuuga?- dijo la pequeña, logrando separar a la apenada pareja.

-jeje veras, lo que sucede es que la Oba-san nos puso una misión a ti y a mi, Hanabi-chan- dijo Naruto rascándose la cabeza.

-sama- fue todo lo que dijo Hanabi, cruzándose de brazos.

-¿sama?- repitió Naruto, sin entender bien lo que quiso decir la pequeña.

-cuando se refiera a mi persona, usara el "sama"- respondió la castaña, con ese aire de arrogancia que la caracterizaba.

Antes que Naruto pudiese argumentar algo, Hinata intervino -nee-chan, por si no lo recuerdas, Naruto-kun será nuestro esposo- la sangre le llego al rostro, el solo decir que Naruto seria su esposo ya lograba sonrojar a Hinata, y tenia el mismo efecto en su hermana, (solo que en ella era por rabia). -Si hay alguien a quien referirse con respecto, es a el- sentencio ella.

-primero muerta y humillada, antes de hablarle con respecto a este- bufo molesta. Provocando que su one-san se molestara.

-¡Naruto-kun es un héroe!- grito molesta Hinata.

-¡solo por ser el carcelero de un zorro senil sobre alimentado, que pudo ser fácilmente amaestrado por el ojo maldito de los Uchiha!-

Hanabi ya debería saber que menospreciar a Naruto en presencia de Hinata era blasfemia. Si no fuera porque ella se percato de la presencia de su padre en las escaleras, lo mas seguro es que la hubiese echo acostar en su regazo y le hubiera dado de nalgadas asta que le ardiera cada nervio receptor de su mano. Con el ahí presente, solo podía hacer una cosa.

-le ruego la perdone, Namikaze-san –se disculpo Hinata agachando la cabeza en forma de reverencia, cosa que sorprendió tanto a Hanabi como a Naruto. –Mi Imoto solo es una chiquilla muy orgullosa y prepotente –ese comentario logro molestar a Hanabi –no sabe cuando guardarse sus comentarios-.

-Tranquila Hina-chan, -dijo el rubio acercándose a la peliazul- tú no tienes por que…- pero fue interrumpido-

-es suficiente Hinata- hablo lord Hiashi, con voz autoritaria, que parecía estar molesto.

-no tienes por que disculparte por los errores de tu hermana- dijo dándole una mirada seria a sus dos hijas. –Te tengo una tarea preparada, así que deja que Hanabi se valla con Namikaze Naruto-

-Como digas padre- fue todo lo que dijo la peliazul.

Hanabi observo como su padre le hacia una seña a su hermana para que se retirase, -le deseo suerte en su misión, Namikaze-san, le deseo suerte en su misión- dijo, para luego acercarse a ella, la tomo del brazo de una manera un tanto brusca y le susurro:

"Procura mantener la compostura, y aprovecha la misión para ganarte su aprobación, te recuerdo que esto es una orden del consejo Hyuuga"

Fin del flash back------------------------------------------------------------------------------------

Hanabi no entendía porque el se portaba tan bien con ella, le había sido irrespetuosa, una carga, una molestia, pero aun así, la estaba cuidando, la estaba consolando. Pero eso ya no importaba, podía sentir como el veneno le ganaba terreno, al igual que el cansancio.

-Na...Naruto…san- gimió la pequeña entre sollozos.

-¿Qué pasa Hanabi-chan- pregunto preocupado el rubio.

-yo… lo siento… por todo- fue todo lo que dijo la pequeña, antes de serrar los ojos, a pesar de los llamados del rubio, pidiéndole que se quedara despierta. Pero, ella ya no podía escucharlo.

Se había desmallado


-mami, ¿nos odias?- era la pregunta que se hacia la inocente Naoko, triste y desdichada. Su madre ya sabía que tanto ella como su hermana estaban enamoradas de la otra, era un sentimiento malsano y enfermizo, pero no podía evitar sentirse tan bien cuando estaba con su one-san, no podía cambiarlo, y hasta cierto punto, tampoco quería.

-madre, ¿nos aceptaras?- se preguntaba esta vez Naomi, mientras rompía en llanto en su tienda de campaña. Sentía miedo y vergüenza ¿Cómo vería a su madre ahora? ¿Cómo la vería ella ahora?-

"por favor, perdónanos mamá" era el pensamiento unísono de las gemelas Naoko y Naomi Uzumaki, cada una en una tienda diferente, separadas por la tienda de su madre. No se atrevían a mirarse entre ellas, pues si lo hacían automáticamente miraban en dirección a su madre, y si esta las estaba observando, no podían evitar que el sentimiento de culpa les carcomiera el alma.


Debían ser cerca de las 6 AM, cuando la luz del alba alcanzo a una pequeña ojiperla que viajaba muy cómodamente en la espalda de cierto rubio.

-llegaste justo a tiempo, Shisara-chan- dijo Naruto agradeciendo a su "novia" por salvar a la pequeña Hanabi. –Gracias, te debo una-

-Debo admitir, que por un momento pensé que no lo lograríamos- dijo ella, apenada un poco porque el rubio le estuviera agradecido.

La noche si que fue movida, tras quince minutos después del desmayo de Hanabi y la desesperación de Naruto, llego por fin Shisara con el antídoto. Dejando a Hanabi fuera de peligro, debieron pasar cerca de dos horas cuando se apareció Anko y compañía, presentando como excusa que con la tormenta decidieron buscar refugio en una cueva esta que esta mermara.

-¿uh? ¿Donde estoy?-

-¡Hanabi-chan ya despertaste!- la euforia de Naruto se hizo notar, haciendo que Hanabi se diera cuenta que el la llevaba en su espalda.

-¿Qué paso?- pregunto Hanabi, todavía confundida.

-es una laarga historia, pequeña- dijo Anko al frente del grupo comiendo una manzana.

-en resumen, Shisara- volvió con el antídoto justo a tiempo y te salvaste, fin de la historia, ¡ah!, por cierto, las que están atrás son mi ex-estudiante Isaribi, y la peliblanca es su amiga Rei- Anko señalo tras del grupo, allí en la retaguardia estaban un par de chicas, una tenia el cabello morado, con piel color crema, algo bronceada, detrás de ella, se podía ver a la otra, era peliblanca, con ojos color rosa, su piel era nívea.

-ya veo- dijo Hanabi contenta de seguir convida, -gracias- dijo de nuevo, antes de acomodarse de nuevo en la espalda del rubio para echarse otra siesta, la verdad era que la necesitaba.

"tenia razón, la espalda de Naruto-san, es bastante cómoda" pensó Hanabi mientras se apegaba mas al rubio, y aspiraba algo de su aroma "además huele muy bien"


-¿Cómo dices que se llama el rubio, Isaribi-chan?- pregunto Rei. Escondida detrás de su amiga.

-Se llama Naruto, ¿Por qué? ¿Acaso te gusta?- bromeo un poco su amiga.

-tal vez, es un chico bastante lindo- respondió ella, mientras sus mejillas se tiñeron de color rojo, observando al rubio ojos azules caminar delante de ella.


NOTAS DEL AUTOR

Por cierto, me llego un mensaje diciendo que mis Omakes son algo molestos. Y quisiera saber ¿Qué clase de omakes les gustaría leer? ¿Quieren que regrese la roca Timmy y sus locas misiones? ¿Detalles sobre las chicas y/u o-mai de Naruto con otras chicas? ¿Qué Kiubi se nos ponga a contar cuentos infantiles con alto contenido XXX y/o payasadas? Díganme lo que les gustaría de un omake y yo intentare hacerlo.

Nos vemos.-

PD: FELIZ AÑO NUEVO!!!!