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DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a JK Rowling y la historia a Tiro quien ha dado su permiso para esta traducción.


Pareja: Harry/Voldemort
Advertencias:
Slash. MPreg. Mención de abusos sexuales. Y Dark, dark Harry.


Capítulo 11

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—¿Qué? Tom, ¿Casi te mueres y deseas hacerlo de nuevo?

—¡Yo no he dicho eso, Harry!

—¡Pero así lo hiciste sonar!

—Es Hogsmeade, Harry. Nada puede suceder allí.

—Dumbledore es prácticamente vecino de Hogsmeade ¡Y dices que te irá bien! ¡Deja de mentir!

Voldemort se frotó las sienes y miró a Harry. El rostro del joven estaba pálido de ira, con una mano sosteniendo sus ahora vientre de siete meses y la otra sobre la mesa del hombre porque no podía estar de pie. A pesar de que solo debiera de ser lindo con ese enorme estómago, el adolescente se veía francamente aterrador.

—Harry...

—¡No trates de calmarme! ¡No irás a ninguna parte, deja de hacer un tonto de ti mismo!

—¿Hacer un tonto de mí mismo? ¿Qué crees que soy, un tonto Hufflepuf de primer año? ¡Puedo ir y venir como me guste!

A esas alturas ya se había levantado de la silla y ahora estaban gritándose el uno al otro. Tampoco parecía importarles tener en cuenta que esta era la primera vez que ellos se elevaban la voz en una pelea.

—¿Y qué hay de mí? —gritó Harry— ¿Debo de quedarme aquí sentado y esperar felizmente a que Severus y Lucius te arrastren de nuevo aquí, ensangrentado y roto?

—¡Eso sucedió una vez Harry! ¡Una vez y nunca más! —gesticuló el hombre con sus brazos salvajemente, tanto que debería de haber hecho a Harry dar un paso atrás, pero el joven no quiso saber nada de eso.

—¡Le puede pasar a cualquiera! ¡Aún eres humano, Tom!

—¡Soy perfectamente capaz de protegerme a mí mismo, Harry, y eso es el fin!

Voldemort pasó junto a su amante y fue hacia la puerta.

—¡No te atrevas a caminar fuera de mí! —gritó Harry, pero el Señor Oscuro ya había cerrado la puerta. El adolescente se dispuso a seguirle, pero de repente una ola de dolor se apoderó de él. Se detuvo en estado de shock, con los ojos muy abiertos.

La sangre corría por sus piernas y el joven de pelo negro gimió de dolor. Agarró la silla más cercana y lentamente cayó al suelo. Contuvo su estómago de manera protectora y sintió la sangre reunirse alrededor de él en un charco.

—Ayuda —susurró—. Ayúdame...

Entonces todo fue oscuridad.

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Voldemort fue a su allanamiento y atacó a todo aquel que vio en Hogsmeade con la rabia y furia que se había acumulado en él durante la pelea con su amante. Los mortífagos tuvieron miedo de acercarse demasiado a él y sabiamente se alejaban cuando el hombre acechaba, lanzando maldiciones a diestra y siniestra.

Cuando Dumbledore llegó, Voldemort y los mortífagos ya se habían marchado. Dejando atrás un pueblo en llamas y pocos supervivientes.

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—Mi Señor —dijo Lucius vacilante.

—Debes ir al Ministerio —dijo Voldemort—. No quiero que me molesten.

—¡Mi Señor! —Tessa gritó, entrando corriendo— ¡El Príncipe!

—No estoy de humor —gruñó el Señor Oscuro, sin querer pensar en Harry en esos momentos.

—¡Señor! —gritó, haciendo a todos los mortífagos detenerse. Ella de todas las personas nunca le gritaría al Señor Oscuro. Voldemort la miró, con la sangre congelándosele. Ella continuó casi sollozando—. Mi Señor... Lo siento mucho.

—¿Qué? —preguntó con el corazón hundiéndosele.

—El Príncipe... —dijo mientras caía de rodillas. Los mortífagos miraban fijamente. La sangre de Lucius se heló. Los ojos de Severus se abrieron. Bellatrix llevó sus manos a su boca y los ojos le lagrimearon. La sanadora miró a su Señor y susurró;

—Nosotros, lo estamos perdiendo.

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Voldemort abrió la puerta, y la visión que le recibió le hizo volverse y poner una mano sobre sus ojos.

La piel de Harry estaba de un blanco casi tiza, sus labios ligeramente azules y su cabello negro pegado contra las sábanas blancas. La sangre se había congregado en el suelo alrededor de la cama en la que el adolescente se hallaba tirado, y algo parecido a un IV muggle estaba atado sobre la parte posterior de su mano izquierda. Su vientre todavía redondo, y su pecho elevándose ligeramente en respiraciones pequeñas.

Voldemort sintió como alguien le capturaba cuando sus rodillas cedieron. El maestro de pociones le susurraba con dulzura mientras era conducido hacia la habitación.

—Él está en coma —susurró Tessa al Señor Oscuro, su corazón rompiéndosele mientras su rostro se retorcía y miraba hacia otro lado—. Le estamos dando nutrición ya que el bebé está bien, pero...

—¿Qué pasó? —le interrumpió el hombre, empujando ligeramente a Severus.

—Lo encontramos en su oficina —dijo la mujer—. Él ya se había desangrado durante varios minutos.

—¿Cuándo fue eso? —preguntó el hombre temiendo la respuesta.

—No mucho después de que salieron hacia la redada.

Voldemort fue hacia la cama, con cuidado de no tropezar y miró a su amante.

—Va a ser un mes más hasta que podamos sacar al niño de forma segura —dijo Tessa—. Cuando haya pasado el tiempo, y si el Príncipe no ha despertado, entonces...

—No —dijo Voldemort—. No, él va a despertar.

—Mi Señor... —dijo Severus.

—Él va a despertar —susurró el Señor Oscuro, con la mano teniendo una de las frágiles de Harry— ¿Podemos pasarlo?

—¿A dónde? —preguntó la sanadora.

—Nuestro dormitorio.

Tessa sabía que no debía discutir.

—El sangrado se ha detenido, por lo que, mientras tengamos cuidado podemos pasarle.

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Una semana pasó. El ambiente en la mansión Riddle era todo menos feliz. Los mortífagos se movían silenciosos alrededor, a pesar de que podrían gritar a todo pulmón y su Señor igual no dejaría el lado del Príncipe.

—Mi Señor, debe descansar —dijo Tessa—. No le hará ningún bien si está muerto en sus pies, y el Príncipe le querría bien descansado.

Voldemort dejó que sus palabras pasasen a través de él y volvió un poco la cabeza. Ella suspiró y miró las manos entrelazadas de ambos amantes. Frágil y blanco la del adolescente agarrada por otra más grande y fuerte.

Los ojos de Voldemort estaban inyectados de sangre debido a la falta de sueño y su magia se estaba drenando. Él había querido permanecer por sí mismo despierto durante toda la semana, solo cayendo de sueño una hora unas tres veces. Ni una sola vez había dejado la habitación; había pasado toda la semana observando el mortecino rostro de Harry, y rezándole a un Dios en el que nunca había creído. Él oró a los fundadores, a Merlín y le rezó a todos los que conocía para que Harry despertara. Él solo que despertara y sanara.

Por días, sus oraciones no fueron respondidas.

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Harry no tenía ni idea de cuánto tiempo había estado tumbado en la oscuridad. Era muy cómodo y no había dolor. No dolor en su pecho tras alguna pelea con su amante, no preocupaciones sobre la guerra, sobre su bebé, no preocupaciones por nada ¿De nuevo, quién era su amante ahora? No importaba ¡Qué guerra? Probablemente no importara ¿Bebé? ¿Desde cuándo tenía un bebé?

En la fría oscuridad, él solo podía ser y yacer. Nunca supo si sonreía o lloraba. Todo era tan vacío, él estaba tan vacío. No había malos recuerdos, no había buenos recuerdos, no había recuerdos en absoluto. Solo recostado en la oscuridad, a la deriva, cada vez más lejos del pequeño hoyo de luz.

La verdad era que no quería ir allí: Lo había intentado una vez y sintió dolor en todas partes. Había sentido la desesperación, la suya, el dolor y la soledad. Él no quería eso, así que volvió a la oscuridad.

—Cariño —gritó una voz—. Mi niño valiente, no te rindas.

Harry levantó la cabeza y miró a su alrededor ¿quién se atrevía a molestarlo en su paraíso?

—Harry, vamos hijo —dijo otra voz—. Vamos, despierta.

No, a él le gustaba estar aquí, muchas gracias.

—Vamos nene —dijo la tercera voz—. Hasta yo lo siento por Voldemort, y eso es malo. Solo despierta y has que deje de tener ese aspecto tan indefenso.

—¿Quién eres tú? —preguntó— ¿Quién es Voldemort?

—¡Harry, despierta! —dijo la segunda voz— ¡Vamos, yo sé que tú puedes hacerlo!

—¿Quién es Harry? —murmuró el adolescente, y se relajó—. Déjenme en paz.

—Despierta —declaró la primera voz—. Por favor, escúchalo.

—¿Escuchar a quién?

Pero entonces lo oyó. Una voz desde el foso de luz. Se irguió, más lejos. No, ¡él no quería escuchar nada! ¿Déjenme en paz!

—Despiértate entonces —dijo la tercera voz—. No es tan malo chico. Solo pasa la parte mala. Si sientes la parte buena, ya nunca querrás volver a este lugar.

¿Parte buena? ¿Había una parte buena allí? Harry se levantó y caminó lentamente hacia la luz. Sintió la soledad y se dispuso a alejarse.

—Un paso más —dijo la primera voz—. Un paso más y lo sentirás. Vamos, hazlo por nosotros... hazlo por él.

Harry dio el paso.

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Gritos ahogados, voces de pánico y llanto silencioso cumplió en sus oídos. Harry mantuvo sus ojos cerrados, sintiéndose muy cansado.

—Mi Señor, ¡tenemos que hacerlo! —la voz de Tessa resonó en su mente confusa—. El tiempo se ha terminado, y el Príncipe no despierta.

—¡Cállate! —gritó Voldemort con voz histérica— ¡Él va a despertar!

Algo estaba muy mal ¿Qué estaba mal? Harry trató de despertar a su cerebro lo suficiente como para procesar lo que había pasado. Con una punzada lo recordó. La pelea, el sangrado, la oscuridad... deben de haber estado muy preocupados. Y Voldemort; su pobre amante. Sonaba como si hubiera estado en el infierno y de regreso, y aún no hubiera terminado.

—¡Mi Señor! —gritó Severus, cortando los pensamientos de Harry—. Por favor, ¡te estás destruyendo a ti mismo esperando! ¡Él no querría eso!

Harry tenía suficiente. El Señor Oscuro era el Señor Oscuro, no un tonto medio muerto. Era hora de sacudir las cosas y devolver la normalidad. Harry recogió sus fuerzas y abrió la boca.

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—¿T... To-om?

Susurró él, haciéndoles azotar la cabeza tan rápido que Tessa se sorprendió de que ninguno de ellos se hubiera roto el cuello.

Cansados ojos esmeraldas miraron al Señor Oscuro. Parpadearon con confusión, y Harry levantó la mano, alcanzando a Voldemort.

—Tom —salió, su voz tranquila y rasposa.

Las piernas de Voldemort cedieron. Severus lo atrapó y lo llevó a la cama. Colocó la frágil mano en la suya propia y le dijo;

—Bienvenido de nuevo, mi Príncipe.

Voldemort sintió las cuatro semanas de desesperación y angustia lo dejaban de punta. Él hizo lo único que pudo; se desmayó.


24/4/14

De verdad estoy podrida de mis problemas personales U_u Estoy cabreadísima... Ommmmmmmm... En fin... nuevo cap y espero lo hayan disfrutado... q ganas de reventar a Voldy ¡¿Cómo se le ocurre tratar así a mi Harry?! T_T Buuuu...


N/T.: En breve subiré cap de nueva traducción, esta vez un Harry/Charlie, ok?


Ahora sí;

MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS/OS AQUELLOS QUE HAN COMENTADO HASTA AHORA Y ESPERO LO SIGAN HACIENDO HASTA EL FINAAAAL =P

NOS LEEMOS PRONTO... BESOTES Y CUÍDENSE!

*Guada*

¿ ¿ ¿ REVIEWS ? ? ?