No me pertenece KHR


Era simplemente aterrador verse en el espejo. Su larga caballera, que tanto se enorgullecía, ahora desapareció dejando un melena indomable; no importa cuánto la peino, simplemente no se quedaba en su lugar.

Su madre, casi muere de la sorpresa de saber, que su Tsu-chan, quedo sin su hermoso cabello largo. Estaba tan enojada, que quería tomar un avión, buscar a ese tal Squalo y, freírlo en aceite hirviendo. Tsuna, agradeció que su madre estaba a miles de kilómetros de Squalo, porque su madre da miedo cuando se enoja, y si ella quería hacer tiburón frito, lo haría sin importar que.

Cada día era un desastre, para la vida de Tsunayoshi. En el momento que puso un pie, en la entrada de esa academia, su día se anunciaba largo y doloroso. Se cuchicheaba, que buscaban a la basura de mierda que quebró dos costillas de la basura de Squalo. No era necesario, ser un genio para saber de quien se trataba. Tsuna, tomo la decisión más sabia y conveniente para su salud, era esconderse del hombre feroz de las cicatrices.

Era el momento de poner, en práctica sus habilidades ninjas. Ser silencio, invisible como el aire, era su mejor camino para poder salir de ese infierno que lo perseguía. Suspiro cansadamente, como era posible que quisieran venganza, si el único ofendido fue el.

—Ushishishi, por fin encuentro a la princesa.

— ¡Hiiee! —grito, dando un golpe en la cabeza, en la pared del callejón donde se escondía.

—Se le solicitad su parecencia, Yo como el príncipe, he venido a escoltarte. —su sonrisa, era como la de un tiburón, dientes filosos y la pava que no dejaba ver sus ojos, era una escena casi macabra.

— ¡Tsuna, huye! Voy a detener a este bastardo. —grito Gokudera, sacando unos cuantos palos de dinamita, seguido de Yamamoto que reía, saludando con la mano a su amigo moreno.

Tsuna no lo pensó dos veces, salió corriendo del lugar en busca de otro sitio donde poder esconderse. Sin embargo no llego muy lejos, cuando el hombre de bigotes ridículos, en el techo de uno de los edificios se preparaba para atrapar, al bastardo que tuvo el descaro, de robar la atención preciosa de su jefe.

—Afeminado, voy a llevarte con el jefe. —dijo, preparando unos paraguas.

—Puede ser que sea afeminado, pero no tengo esos ridículos bigotes de pescado. —replico, inflando las mejillas. Levi, se le marcaron, unas cuantas venas en la sien.

Se preparaba para atacar, dejándose caer listo, para ensartar en las puntas de metal de sus paraguas, al pequeño Tsuna. Pero sus cálculos salieron mal, cuando se quedó colgado en la barra de la bandera de la academia.

Tsunayoshi, no pudo evitar reírse de lo ridículo que miraba, se fue del lugar dejando a un muy cabreado Levi.

Seguro seria llamado por el director, después de perder todas las clases de la mañana, por estar huyendo de los locos de la academia. Que no se daban por vencido por encontrarlo.

—Basura, no han encontrado a la basura de mierda.

— ¡Voiii! ¿A quién llamas basura? —grito, sin embargo sus gritos murieron, cuando una botella de vodka, fue estrellada en su cabeza.

¿Cómo un estudiante de secundaria tenía alcohol en su poder?, eso era un misterio.

Tsuna se asomó, mirando si estaba libre de enemigos el pasillo, para ir a su clase ¿Cuántas lecciones, lo harían perder? Definitivamente, seria llamado por el director, por sus ausencias injustificadas.

Se pegó, a la pared tratando de volverse uno con ella. Su vida era un desastre, no sabe que hizo en su vida pasada, para que ahora pase por tantas dificultades.

—Herbívoro.

Tsuna, sudo frió, lo que le faltaba el carnívoro de la academia. Solo quería un día normal.

—Hibari-san ¿Qué tal…? ¡waaa! —grito, esquivando una tonfa del carnívoro —¡Eso fue peligroso, Hibari-san!

—Toda, esa conmoción es tu culpa ¿cierto?

— ¡Yo no he hecho nada! —replico, molesto de ser acusado injustamente. —Si quieres castigar alguien, debería ir al club de drama.

— ¿Me estas ordenando? —dijo entre dientes —¡Voy a morderte hasta la muerte!

— ¡Hiie! Hibari-san piedad. —grito Tsuna, huyendo de las tonfas asesinas de Hibari.

Tsuna, agradece a sus piernas fuertes, que gracias a ellas podía escapar de la sed de sangre de Hibari.

Este chico no se cansa, pensó fastidiado Tsuna, viendo de reojo a Hibari que todavía lo seguía persiguiendo.

La puerta fue abierta de golpe, y cerrada violentamente, asustando a la persona que se encontraba dentro de la habitación.

Hibari, se detuvo enfrente de la puerta chasqueando la lengua, guardo sus tonfas, aunque quería morder hasta la muerte a Tsunayoshi, por hacerlo correr tanto no entraría a esa habitación ni amarrado.

—Tsunayoshi ¿Pasa algo? —inquirió Fong, después de reponerse de la sorpresa.

Tsuna colapso en el suelo, respirando agitadamente, con sus mejillas coloradas. Chupando desesperado por el aire, pudo ponerse de pie.

—Solo estaba huyendo de ser mordido hasta la muerte. Gracias a Dios que Hibari-san no entro. —dijo, limpiando el polvo de su pantalón.

—Kyoya, nunca entraría aquí —dijo, entre risitas —.El odia, mis sermones.

Tsuna, sonrió al profesor de psicología, era la primera vez que se reunían, aunque tenía la orden de venir una vez a la semana, para ver si podía ser ayudado con su fobia.

—Vamos, Tsunayoshi siéntate. —Tsuna, agradecido se sentó frente su profesor —.Estoy feliz, que vinieras, pensé que no querías hablar conmigo.

—Ah, no, no. Es solo que estado ocupado visitando los clubes.

—Ya veo. Entonces ya decidiste cual club, quieres unirte.

Tsuna, rebusco en su bolso, y sacando un papel arrugado, se lo entrego a Fong, sonrió avergonzado por el sucio estado del papel.

Fong, tomo el papel ignorando lo arrugado que estaba. Leyó con cuidado, luego miro a Tsuna un poco sorprendido.

— ¿Estás seguro, querer unirte a este club? —Tsuna asintió.

Fong, apoyo los codos en la mesa, mirando a Tsuna con sus profundos ojos negros, hizo sentirse incomodo a Tsuna.

—Unirse al club de baseball, ¿está bien? Sabes, que tendrás, que estar rodeado de hombres, sudorosos y medios desnudos cuando terminen las prácticas.

Tsuna, empezó a sudar frió, nunca pensó en eso, cuando relleno la solicitud para el club. Como pudo ser tan despistado.

Se movió nervioso de su silla, pero ya lo tenía decidido, por su culpa Yamamato, de tener su brazo lesionado, ahora su pierna estaba herida, después de ser estrellado contra la pared, ese día que intentó suicidarse.

Culpa de su fuerza descomunal, lastimo a Yamamoto, lo único que podía hacer para compensar a su amigo, era unirse al club de baseball, después de todo era bueno en los deportes. Pero se le había olvidado ese importante detalle de que estaría rodeado de musculosos y sudorosos hombres, con solo pensarlo se volvía color verde.

—Tsunayoshi, ¿estás seguro?— volvió a preguntar Fong.

—Si estoy seguro.

—Bien, entonces puedes llevar la solicitud a Giotto, para que la selle. —regresando, la hoja de la solicitud le dijo.

Tsuna, asintió, tenía que ir donde su rubio director. Abrió la puerta, temeroso, esperando algún loco, queriendo descuartizarlo.

Le dio un adiós, con la mano a su profesor, y se preparó para salir corriendo por su vida, hasta la oficina del director. Fong, sonrió al ver todas las precauciones que se tomó Tsuna, antes de salir de su oficina, ese chico era divertido, pensó.

Giotto, escucho los golpes de la puerta, tenía una pila enorme de papeleo, si le traían más, se pegaría un balazo, estaba cansado de tanto leer y firmar papeles. Antes que lo molestaran se haría el dormido.

La puerta, se abrió lentamente, haciendo gruñir a Giotto. Solo quería un poco de paz, pero esa persona tenía que entrar, escucho los pasos acercarse, si era G, lo más seguro era que le daría un golpe, en la cabeza, con algún libro de pasta dura.

—Giotto-san. —llamo Tsuna. Observando la cara dormida de Giotto.

Su piel, era tan blanca como la nieve, y su cabello caía en su rostro, haciendo una sombra en su rostro. Pestañas largas y encrespadas, embellecían ese rostro varonil. Tsuna sintió, envidia como un hombre, podía verse delicado, sin dejar de verse varonil.

Giotto, cuando se dio cuenta, que no era nadie llevando más papeleo, quiso levantarse, pero perdió su oportunidad, cuando sintió el roce de los dedos de Tsuna, en su mejilla.

Tsuna, no pudo evitar sentirse atraído, por el bello rostro, y como un niño curioso, paso sus dedos, comprobando que la piel de Giotto, era suave como las mejillas de un bebe. Dándose cuenta, de su atrevimiento, quito sus dedos de las mejilla de Giotto, rojo como una remolacha, coloco el papel de la solicitud de club, sobre el escritorio de Giotto, tropezando salió de la oficina.

Giotto, cuando escuchó la puerta cerrarse, se incorporó, sintiendo arder, donde Tsunayoshi toco. Su corazón latía, un poco más rápido de lo normal.


Hace tiempo dije que actualizaría, pero no lo hice lo siento por eso.

¿Ya se dieron cuenta, quien es el ganador? ¿No? Bien, les diré, quien gano (redoble de tambores) ¡Giotto! Si mis adorables lectores, Giotto arraso con la encuesta, seguido por Hibari. Pobre el carnívoro, aunque tiene tantas fans (incluyéndome) parece que hay mas de Giotto.

Bien, entonces este fic, es un G27, con roces 1827.

Nos leemos en el próximo capitulo.